El Paso se convirtió en el centro de un reclutamiento masivo de trabajadores mexicanos. Las compañías ferrocarrileras habían utilizado a los chinos para construir la primer ferrovía transcontinental, pero la Ley de Exclusión de Chinos de 1882 frenó de tajo la inmigración de los asiáticos.
Dichas
compañías, las cuales previamente habían operado extensamente
en México, apoyaban la citada inmigración. Sin ella, se vieron
obligados a emplear a los mexicanos. Las compañías Southern Pacific,
Atchinson, Topeka, y Santa Fe emplearon a la gran mayoría de los nuevos
reclutas, ofreciéndoles contratos de seis meses para asentar las vías
en California.
Para 1908, aproximadamente 16,000 mexicanos trabajaban en las ferrovías del oeste. Este tipo de trabajo alcanzó su cenit de 1910 a 1912, cuando grandes números de mexicanos fueron empleados.