En octubre de 1965, las enmiendas a la Ley de Inmigración y Nacionalidad de 1952 revocaron el sistema de cuotas por origen nacional. Bajo la ley anterior, se permitía que el 2 por ciento de la población total de una nación extranjera emigrara legalmente cada año a los Estados Unidos. En vez de considerar la nacionalidad y origen étnico, las enmiendas de 1965 establecen un sistema basado en la reunificación de familias y en las destrazas de los trabajadores inmigrantes. Las enmiendas representan la más importante revisión de la política de inmigración de los Estados Unidos desde 1921.
La ley de 1965 estableció un tope en el número de inmigrantes del hemisferio del este de 170,000, y de 20,000 por país. Se otorgaron visas individuales, dándose prioridad a la reunificación de la familia, a quienes tuvieran habilidades requeridas en los Estados Unidos y a refugiados. Desde 1965, las fuentes de inmigración han cambiado de Europa a Latinoamérica y Asia.