Teresa González
Salt Lake City, Utah, Estados Unidos

Esta es la historia de como nació y fue bautizado mi abuelo. Mis bisabuelos vivían en un pequeño pueblo en el estado de Jalisco, México. Mi bisabuela estaba embarazada, así es que ella y su esposo viajaron a Estados Unidos para tener su bebé, mi abuelo, para que éste pudiera escoger el país de su predilección donde vivir durante los subsecuentes años. Mis bisabuelos alcanzaron ha llegar a Arizona cuando los dolores del parto comenzaron. Nadie estaba dispuesto a ayudarlos. Les dijeron que alguien podría ayudarlos en la reservación indigena. Asi es que los dos fueron a dicha reservación, donde de verdad fueron bienvenidos. La enfermera partera le ayudó a mi bisabuela dar a luz (al que sería) mi abuelo. El jefe de la tribu visitó a la familia y preguntó si le permitían nombrar al bebé. Mi familia se sintió tan honrada y agradecida, pues los indios los habían ayudado cuando más necesitados estaban, que dijeron sí. Mi abuelo (quién hoy tiene 82 años) fue bautizado con el nombre de Primitivo (lo cual quiere decir # 1). El jefe dejo la choza y mi bisabuela pasó los siguientes tres días recobrándose.




José G. Osuna
Peoria, Arizona, Estados Unidos

Fuí criado en Nogales, Sonora. Desde que tengo memoria, el ir y venir a través de la frontera fue cosa fácil para mi. Como lo es observar esos viejos camiones de inmigración regresando a gente del norte. Esas caras, la manera como (los expulsados) caminaban. Ello representaba hambre, fracaso, desesperanza. Esa era la realidad. La ilusión se acababa. Cuando menos por hoy. Con el tiempo, las caras de la gente cambiaron así como la fachada de la valla fronteriza – de alambre grueso a concreto a acero. En algunas zonas (la valla era) la infantería de marina. Como dije, muchas cosas cambian. Otra cosa que cambió fue la imagen de los oficiales de los dos lados de la frontera. Del lado mexicano, el gobierno, en un raro gesto de honestidad o de sabrá Dios qué, cambió en un total de cinco minutos su equipo en la frontera. Todos esos agentes de aduanas y de inmigración y los empleados del registro de vehículos desaparecieron con un cambio de guardia. Ahora tenemos ahí a la Policía Fiscal Federal. Del lado estadounidense, nos dimos cuenta que, como en México, había muchos empleados y oficiales federales corruptos. Eso nunca se había escuchado ni en México ni en Estados Unidos. Hemos tenido agents federales de aduanas, de la Patrulla Fronteriza, del FBI, de la DEA, de inmigración y de otras agencias envueltos en crímenes tales como drogas y contrabando de gente indocumentada. En este momento, nosotros, la gente que ha estado en contacto con la frontera a través de los años, podemos decirles que mientras más cambian las cosas, todo continúa igual. Las drogas (ilegales) continúan entrando (al país), así como gente indocumentada. La corrupción en los dos lados de la frontera es una realidad. Y el pueblo continúa siendo maltratado aquí y allá. ¿Saben cual es la cosa que hace a México y a Estados Unidos parecerse tanto? El hecho de que existen oficiales corruptos aquí y allá. La misma basura multiplicada por dos.





Sandra Zúñiga
Corpus Christi, Texas, Estados Unidos

Mi nombre es Sandra Zúñiga. Fuí criada en el pueblo fronterizo de Del Río, Texas. Soy estadounidense de segunda generación, y soy parte de una familia de educadores. El vivir en la frontera me ha afectado de diferentes maneras. Personalmente, me sorprende el valor y la determinación que mis abuelos enseñaron cuando decidieron venir a Estados Unidos para lograr sus sueños e ilusiones. Soñaron con tener un familia bien educada, y encontraron la forma no sólo de ganarse la vida, pero de mandar a sus hijos a una estricta escuela privada. Esta primera generación de jóvenes consiguió su educación universitaria. Frank es un consejero escolar ya retirado, Ricardo es un administrador escolar, y Ernesto es un ingeniero con Dupont, Inc. Su padre, Gabriel, murió en 1981, pero su madre, Carolina, todavía es la recia mujer de antaño. Ha podido ver su sueño hecho realidad en sus hijos, a quienes vio crecer y triunfar. Juntos, sus hijos le han dado 10 nietos y tres bisnietos. De esta segunda generación, cuatro han obtenido sus maestrías, uno se ha graduado del Instituto de Technología de Massachusetts (MIT), y otro más es cronista deportivo en televisión. La mayoría de los demás siguen estudiando. Yo, como una de las nietas de Carolina, he enseñado y tenido muchas experiencias como consejera escolar en Del Río. Criada en una familia con tradiciones, pude entender muchas de las creencias, tradiciones y costumbres que mis estudiantes traen consigo (de México). Ahora que enseño en Corpus Cristi, Texas, puedo comparar mis experiencias con las (de aquellos que vienen de México). Niños y adolescentes comparten muchas cosas en común en el estado y a través de la nación. Sin embargo, he descubierto que una de las más grandes diferencias entre mis estudiantes de hoy y mis estudiantes allá en la frontera, es el respeto. En general, las familias mexicanas le tienen mucho respeto y le dan mucho valor a la educación. Encontré que en mi pueblo fronterizo, cuando las escuelas ayudaban a las familias a rebasar los obstáculos del lenguaje e intimidación, podían contar con el apoyo de los padres de familia y su participación. Aquí, sin embargo, los padres de familia parecen darle a la educación un bajo nivel de importancia. El enseñar en la frontera me ofreció retos únicos que no se presentan en la ciudad, retos como el lenguaje y la vida (citadina). Como pueden ver, la vida en la frontera no solamente me ha inspirado, pero me ha dado las experiencias que me han convertido en orgullosa maestra hispana, y nieta, que hoy soy.




Nia López
Woodbury, New Jersey

Mis amigos son de México. Muchos de ellos han cruzado la frontera entre Estados Unidos y México en busca de trabajo y mejores condiciones de vida. Muchos de ellos son muy trabajadores como yo. Estos inmigrantes (indocumentados) no vienen a Estados Unidos a pedir limosna por que siguen su tradición (la familia que ora junta se mantiene junta); se ayudan mutuamente. No creo que sea justo que pierdan sus vidas tratando de llegar a Estados Unidos en busca de una mejor vida. En cuanto a los impuestos, (los inmigrantes indocumentados) trabajan duro todo el año, y sólo por no estar aquí legalmente no reciben ningún rebate de sus impuestos. En cuanto a empleos, no están quitandole empleos a los ciudadanos estadounidenses. Están tomando los empleos que los ciudadanos estadounidenses no desean. Creo que las leyes deberían ser cambiadas. Dichos inmigrantes sufren una gran pérdida cuando vienen a Estados Unidos por que los momios están en su contra. Ellos contribuyen mucho a los Estados Unidos.




G. I. Johnston
Caldwell, Idaho, Estados Unidos

Mi contribución es simple. Pasé un año en la secundaria en Douglas, Arizona. Había vivido en otros lugares y otros países anteriormente. Me espantó la explotación de mexicanos por gente de los los lados de la frontera. Me parece que esto se hacía “nada más por que sí”.




Sergio Valle Cervantes
Austin, Texas, Estados Unidos
(His text is in Spanish.)



Ben Madrid
San Francisco, California, Estados Unidos

Mi abuelo materno cruzó la frontera (Estados Unidos-México) en 1915. Se acercaba ya en edad a la conscripción militar. Trabajó en los ranchos y luego en las fábricas de acero hasta ya entrada su vejez. Fuimos criados como estadounidenses. Los niños hablaban inglés en la casa y contestaban el español de nuestros mayores en inglés. Eso los hacía feliz. Eran los años 50 y querían que sus hijos se asimilaran. Sentiamos que nadie era mejor que nosotros. La década de los 60 me radicalizó como lo hizo con otros. Me di cuenta que fuí protegido como niño y que el color de la piel era la medida por la cual se juzga a la persona en Estados Unidos. Era un hecho indiscutible para cualquier persona pensante. Pero a pesar de que la asimilación para nuestra generación era la medida del éxito, yo y muchos como yo mantuvimos nuestras raíces y nuestra herencia. Conservamos, o volvimos ha aprender, el español. Parte del Movimiento Chicano fué una reacción de nuestra generación en contra de la asimilación. Era una ira dirigida a una meta no alcanzable. La querida meta de nuestros mayores: asimilación.



Mito Avery
Denver, Colorado, Estados Unidos

Hola. Soy originario de un pueblo en México: Unión, Coahuila...esa es una buena zona para los ranchos y para cazar. Parece ser que el único quehacer allá es pasar el tiempo en el rancho, trabajar en el rancho o ser un ranchero con ganado o fauna para cazar. El clima en esa zona es caliente, húmedo e inhospitable. Pero me gusta Piedras Negras. Las tortas también son únicas, así como la leche camada, chocolate espeso. Esa zona tiene los más venenosos escorpiones y víboras...la picada de los escorpiones quema horriblemente. Las hormigas rojas le matan a uno los pies. Quieron saber cuando van a difundir este documental en Denver. Por favor infórmenme cuando lo hagan. Quiero verlo. Extraño mis visitas a mis familiares que viven en el sur, pero no hay nada más que hacer que hacer que pasar el tiempo en la llamada Alamo Heights...en San Antonio, Texas...también, por favor, mándenme correo cibernético si usan cualquiera de mis buenas experiencias en Unión. Vivo en Denver por que me mudé a Aspen cuando tenía 15 años, y desde entonces he vivido en Colorado.



Robin Cathleen Oleata
La Jolla, California, Estados Unidos
Tengo problemas en identificar mi identidad cultural más allá de lo que es: una cultura del sudoeste, una cultura fronteriza. No soy americana, ni mexicana, ni chicana, o indigena. Mi herencia es de la frontera. Mi padre fué criado en Yuma, Arizona, mi madre, como yo, en San Diego.

Eden J. Straw
Las Cruces, Nuevo México

La historia de mi familia está ligada a la frontera a través de tres generaciones, de abuelo a nieta. Mi abuelo paterno se mudó al Valle del Río Grande en 1924. Encabezó grupos de colonizadores desde el medio oeste estadounidense (existe una fotografía de uno de esos grupos parados atrás del perchero del jefe de comedor en el Restaurante Club de Yates de Port Ysabel, en Port Ysabel, Texas. Mi abuelo está ahí como lo están la gran mayoría de políticos corruptos de esa época). Mi abuelo trabajo con los Benson y los Shivers. Trabajó como vice presidente de banco en Mission, Texas, y Donna, Texas. Mi padre nació en el Valle y se fue de ahí cuando se unió a al Servicio Naval durante la Guerra de Corea. Mi vida se ligó a la frontera cuando me mudé a Kingsville, Texas, en 1991 para ir a la Universidad de Texas A&I. Eventualmente cambie mi especialidad a historia con una segunda especialidad en Estudios del Territorio Sudoeste. Mi enfoque principal fueron los cementerios de los ranchos mexico americanos y el arte folklórico de los cementerios. A través de mis cursos, pude envolverme con los muy variados niveles de la cultura fronteriza.



Billie Jo Shepherd
Campo, California, Estados Unidos

No he tenido la oportunidad de observar su fino trabajo acerca de asuntos fronterizos, asi es que mis comentarios sólo se basan en lo que leí en sus resúmenes de los reportajes. (El documental) está orientado hacia la gente, lo cual es bueno, pero no parece abarcar el impacto que la inmigración/contrabando ilegal, el Tratado de Libre Comercio (NAFTA en inglés) y el negocio de las maquiladoras tiene sobre nosotros los que vivimos en el lado de los Estados Unidos. Considere por un momento las comunidades rurales de la sierra al este del Condado de San Diego, donde los residentes han visto sus vidas transtornadas y puestas en peligro no sólo por la Operación Guardián, sino por el intercambio de NAFTA, también. Mientras las vidas de estos (vecinos) son puestas en peligro por los cientos de camiones de carga -- muchos de los cuales están destartalados -- que pasan frente a sus hogares y circulan en angostas y curvadas carreteras que nunca fueron construidas para tal tráfico, esos mismos vecinos de ninguna manera se benefician ni financieramente ni culturalmente con dicho tratado. No son dueños ni trabajan para la industria maquiladora. Pero si pagan por la infraestructura que aquellas usan. Estos vecinos son las olvidadas víctimas de la política de intercambio comercial estadounidense y los acuerdo de intercambio comercial...



María de la Luz López
National City, California, Estados Unidos

Mi nombre es María Luz López, o Marilú, como me llaman mi familia e amigos. Soy la segunda de una prole de 11 hermanos y una hermana y soy primera generación mexico americana. Mi madre dejó a su natal Delicias, Chihuahua en 1967, a la edad de 15 años, debido a la pobreza y a la esperanza que ella le daba a mis abuelos en cuanto a futuras entradas. Se fué a vivir con una tía materna quién se había emigrado un par de años antes (a Estados Unidos). Mientras que mi tía materna – Catalina Talamantes – vivía en El Paso trabajando como prostituta, (conoció) a un hombre estadounidense y se casó con él. Ahora que mi tía estaba tratando de restablecer su posición en la sociedad, retornó a Delicias y escogió a mi madre de entre todas sus pobres sobrinas y sobrinos para darle una oportunidad de ayudar a la familia...ganándose dólares como la niñera personal de mi tía y su sirvienta. Por lo tanto, el futuro de mi madre y el mío (se ligaron) a la necesidad que tenía mi tía por una niñera en Estados Unidos. Mi tía arreglo el pase ilegal de mi madre a través de El Paso en un auto, aduciendo que ella era estadounidense. Dio resultado, y mi madre se gastó su adolescencia (trabajando) para mi tía. Con el paso del tiempo, mi tía se divorció del Sr. Wyatt y se mudó a Oxnard, California con sus dos hijos y mi madre, Guadalupe. Ahí en Oxnard, mi madre conoció a mi padre a la edad de 18 años. Dos meses después, mi padre, José Luis López, y mi madre se casaron. Mi padre había emigrado también a Estados Unidos desde Guadalajara, México. El primer trabajo de mi padre (en Estados Unidos) fue como ayudante de meseros en un restaurante muy elegante. Su (conocimiento del) inglés y su excelente físico -- por no mencionar su blanca piel y sus ojos color de avellna -- le sirvieron para conseguir el trabajo. Un par de meses más tarde, nací en San Diego, California, ciudad en la que nos quedamos permanentemente. Sin embargo, mi padre pereció en diciembre del 72 en un accidente automovilístico cuando iba al trabajo temprano en la mañana de un sábado. Una neblina mezclada con un error mandó a mi padre hacía una pronunciada ladera, matándolo instantaneamente.



Rios
Glendale, Arizona, Estados Unidos

Nací en Sinaloa, México. Amo a México. La otra semana mi pequeña hermana fue a México a visitar a mis abuelos y a otros familiares, la mayoría de los cuales viven en (Torreón??NOT CLEAR OF THE TOWN’S NAME). Por eso me gusta ir a México -- para visitar a mis primos. Mi ídolo es Miguel Hidalgo. ¿Por qué? Por que todas esas cosas heroicas y valientes que el realizó para salvar al pequeño pueblo. Fin.