Descripción de los episodios

I. Extranjeros en su propia tierra (1565-1880)

Cien años después de la llegada de Colón al Caribe, los conquistadores y sacerdotes españoles se introdujeron a la fuerza en América del Norte para buscar oro y difundir el catolicismo. Ante los sistemas coloniales británicos de América del Norte, los dos sistemas coloniales produjeron sociedades que contrastan entre sí y que entran en conflicto a medida que el Destino Manifiesto empuja a los Estados Unidos a meterse a los territorios mexicanos del suroeste.

Apolinaria Lorenzana nos brinda una ventana al Sistema de las Misiones Españolas. Mariano Vallejo personifica la era de los rancheros californios, una clase de elite que florece después de que México gana su independencia de España. Juan Seguín, tercera generación de tejano o texano se encuentra atrapado entre dos mundos; el de su compromiso con un Texas independiente y el de su identidad como mexicano. Con la guerra mexicano americana, Estados Unidos se toma toda una mitad del territorio de México en 1848. Más de setenta mil mexicanos se ven atrapados en una tierra ajena y muchos se convierten en ciudadanos estadounidenses.

A medida que la Fiebre del Oro inunda California de colonos, las complejas y vitales comunidades se ven abrumadas. Las élites, entre los que figuran Mariano Vallejo y Apolinaria Lorenzana, pierden sus tierras. Los mexicanos y los mexicanoamericanos se convierten en ciudadanos de segunda clase, encarando la discriminación y la violencia racial. La resistencia a esta injusticia surge en Nuevo México cuando Las Gorras Blancas queman ranchos angloamericanos y cortan y atraviesan el alambre de púas para prevenir la intrusión de los angloamericanos. Al mismo tiempo, los neomexicanos logran transformarse mediante la educación, y logran preservar la cultura hispana y su posición en Nuevo México en plena época de conquista y despojo.

II. Imperio de sueños (1880-1942)

La emigración generalizada de los países latinoamericanos a Estados Unidos da comienzo – primero con un pequeño grupo procedente de Cuba, y luego una mayor, de México. Ambos grupos van huyendo del caos y la violencia en su país de origen y se sienten atraídos por las oportunidades que presenta Estados Unidos. En 1898, Estados Unidos ayuda a liberar a Cuba y a Puerto Rico de España, para luego apoderarse de Puerto Rico como colonia suya. Con la llegada de los primeros emigrantes de Puerto Rico (hoy en día ciudadanos estadounidenses) se forma una red en Nueva York.

Juan Salvador Villaseñor, cuya historia nos la cuenta su hijo Víctor, huye de la violencia de la Revolución mexicana de 1910, junto con su madre y sus dos hermanas. Seguimos la historia de Juan Salvador; primero a través de un viaje agotador y la pobreza, luego como contrabandista y, por último, como un exitoso empresario al lado de su esposa e hijos en Estados Unidos.

Durante la década de 1920, se fomenta la inmigración con la expansión de la economía estadounidense. Los mexicanos y mexicanoamericanos crean una próspera comunidad en Los Ángeles y aspiran con entusiasmo a un futuro brillante. Pero cuando el auge económico de esos años veinte termina en la catastrófica Depresión de los años treinta, el péndulo oscila. Los inmigrantes que durante los años 20 habían sido alentados, son deportados en masa en los años 30. Emilia Castañeda pierde su casa y su familia cuando ella, su padre y su hermano son deportados a México, a pesar de que Emilia y su hermano son ciudadanos de Estados Unidos. Los puertorriqueños, que también se ven atrapados en las profundidades de la Depresión, se rebelan contra el hecho de que Estados Unidos gobierne en la isla y a la larga ganan del Gobierno de Estados Unidos el estatus de Commonwealth.

III. La guerra y la paz (1942-1954)

La Segunda Guerra Mundial constituye un punto de inflexión para los latinoamericanos que cuentan con cientos de miles de hombres y mujeres que prestan su servicio en las fuerzas armadas y luchan, en su mayoría, codo a codo con los angloamericanos. En el Pacífico, Guy Gabaldon de East L.A. se convierte en una leyenda del Cuerpo de Marines cuando él solo y sin ayuda captura a más soldados que nadie en la historia militar de Estados Unidos. Pero en el frente dentro del país, la discriminación no está muerta: en 1943, un grupo de militares angloamericano se enfrenta contra los modernos jóvenes "Zoot suitors" en disturbios repletos de racismo en el sur de California.

Después de la guerra, Macario García se convierte en el primer ciudadano mexicano ganador de la Medalla de Honor del Congreso por sus hazañas al luchar en Europa, solo para ver que se le rechaza el servicio en un restaurante de Texas. La experiencia durante la guerra empuja a los latinos a luchar por los derechos civiles en su país. Un médico del sur de Texas, Héctor García, organiza el American GI Forum, transformándose en defensor incansable de los derechos civiles y amigo de un futuro presidente. Aunque los latinos ganan logros significativos, la travesía en pos de la igualdad está lejos de terminar.

IV. Los nuevos latinos (1946-1965)

Hasta la Segunda Guerra Mundial, la inmigración de latinos a Estados Unidos fue abrumadoramente mexicanoamericana. A este punto tres nuevas olas traen consigo la inmigración a gran escala de Puerto Rico, Cuba y la República Dominicana. A medida que el gobierno de Puerto Rico lleva a cabo una reforma histórica más de un millón de puertorriqueños se anima a salir y dirigirse a Estados Unidos continental, a fin de aliviar la presión económica. La joven Juanita Sanabria llega a Nueva York, trabaja arduamente en el distrito de la confección, pero se enfrenta a la hostilidad y la discriminación. Las tensiones étnicas explotan en guerras de pandillas de jóvenes que se presentan en películas como West Side Story, grabando en la conciencia americana el estereotipo del puertorriqueño empuñando un cuchillo.

En la película, Rita Moreno desempeña el papel de Anita y gana un Oscar. Pero para la mayoría los puertorriqueños el empoderamiento sigue siendo algo que los evade. Un joven abogado puertorriqueño, Herman Badillo, se enfrenta a la clase de dirigentes políticos, abriendo así las puertas a la participación sin precedente de los puertorriqueños en la política electoral. En la década de los 60, los primeros cubanos huyen del régimen de izquierda de Castro, una huida relativamente de blancos de clase media que pronto forman un enclave de refugiados en Miami. Un niño de 11 años en aquel entonces, Gustavo Pérez Firmat, cree al igual que la mayoría de los refugiados, que solo es cuestión de semanas para que el gobierno estadounidense arrebate a Cuba del régimen comunista. Pero Castro sobrevive. María de los Ángeles Torres tiene tan solo seis años de edad cuando ella sale de la Habana sin sus padres, siendo una de los 14000 niños sacados en contrabando de la isla a través de una red clandestina. Incapaz de salir legalmente, Manuel Capo y sus dos hijos en edad de entrar al ejército emprenden un viaje espectacular a los Estados Unidos. Dotados de destrezas perfeccionadas en el negocio de muebles de la familia en Cuba y con el apoyo del gobierno federal, los Capo desarrollan un próspero negocio de comercialización para la creciente población cubana.

En 1965, al temerse otra toma de poder comunista en el Caribe, el presidente Johnson envía a los Marines a la República Dominicana, dando pie a una tercera ola de inmigración. Con una visa de Estados Unidos en mano, el estudiante universitario de 20 años Eligio Peña huye a Nueva York. Finalmente, él trae a su familia a Nueva York mientras que los dominicanos construyen un nuevo hogar en Washington Heights. Julia Álvarez elevaría la experiencia del inmigrante – la suya propia y la de sus compañeros dominicanos – a alturas literarias sin precedente en su libro How the García Girls Lost Their Accents (cómo perdieron su acento las niñas García). En su obra, ella explora la identidad híbrida que adquiere forma en una nueva generación de latinos que ahora reclaman su sitio en América.

V. Prejuicio y orgullo  (1965-1980)

En los años sesenta y setenta una generación de mexicanoamericanos, frustrados por la persistente discriminación y pobreza, encuentran un nuevo camino para el avenir, por medio de la acción social y la creación de la nueva identidad del "chicano". El movimiento prende cuando los trabajadores agrícolas de los campos de California, dirigidos por César Chávez y Dolores Huerta, emprenden una marcha en Sacramento reclamando la igualdad de pago y condiciones de trabajo humanas. Mediante juegos, poesía y películas, Luis Valdez y el activista Corky González crean un nuevo aprecio por la larga historia de los mexicanos en el suroeste y las raíces mestizas de los mexicanoamericanos. En Los Ángeles, Sal Castro, una maestra, encabeza la mayor huelga de estudiantes de preparatoria de la historia de Estados Unidos, al exigir que los estudiantes chicanos gocen de las mismas oportunidades educativas que los angloamericanos. En Texas, activistas como José Ángel Gutiérrez crean un nuevo partido político y cambian las reglas del juego electoral. A finales de la década de 1970, el activismo y la identidad de los chicanos han transformado lo que significa ser un estadounidense. Se incorpora a los programas escolares los estudios chicanos y latinos; los latinos se ven incluidos en el proceso político.

VI. Peligro y la promesa (1980-2010)

En los años ochenta la naturaleza de la diáspora de latinos cambia otra vez. Una segunda oleada de refugiados de Cuba que emigran a Estados Unidos – el éxodo de Mariel – inunda Miami. La misma década ve la llegada repentina de cientos de miles de centroamericanos (salvadoreños, guatemaltecos y nicaragüenses) como el activista Carlos Vaquerano, que huyen escapando de los escuadrones de la muerte y asesinatos en masa en su país. Para principios de los noventa, da comienzo un debate político sobre la inmigración ilegal. La globalización, facultada por el TLC de Norteamérica, se traduce en que los fabricantes de manufacturas estadounidenses se mudan al sur, y los trabajadores mexicanos se dirigen al norte en cifras récord. Sobreviene una reacción: fronteras más aseguradas, anti-bilingüismo, leyes estatales para denunciar a todos los inmigrantes ilegales que cometen un delito. Pero un mar de cambios está surgiendo: la coalición de un nuevo fenómeno llamado la cultura latinoamericana – a medida que la presencia de los latinos se extiende geográficamente y va dejando su huella en la música, los deportes, la política, los negocios y la educación. Gloria Estefan dirige al Miami Sound Machine creando un cruce de éxitos en español e inglés. Oscar de la Hoya, un boxeador mexicanoamericano de los Ángeles, se convierte en un medallista de oro olímpico y en el Golden Boy (niño dorado) de la nación. ¿Estará un nuevo mundo latino creándose aquí a medida que la población latina y su influencia sigue creciendo? ¿Por otra parte, será que los latinos de Estados Unidos a la larga se asimilarán y entrarán en la invisibilidad, como otros grupos lo han hecho tantas veces? Los latinos presentan un desafío y una oportunidad para Estados Unidos. El sector en crecimiento más grande y más joven de la población del país presenta lo que la profesora asesor de proyecto Marta Tienda llama The Hispanic Moment (el momento de los hispanos). Su éxito podría determinar el éxito de los Estados Unidos en el siglo XXI; sin embargo, su fracaso, que contribuiría a formar una subclase, también podría echar abajo a este país. La clave, según Tienda y el Dr. Eduardo J. Padrón, Presidente del Miami Dade Community College, es la educación.