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The Birth of an Urban Jibaro

Septiembre 4, 2013 10:34 AM por George Torres

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Mi pasión por ser curador se remonta a la época de cuando crecía entre Brooklyn, Nueva York y Bayamón, Puerto Rico. Mi abuela materna, Gloria del Río, fue quien erigió y sentó las bases para formar a la persona en que me convertiría. Mamá, como era conocida, era la matriarca de nuestros vecindarios de East New York y Brownsville. Había emigrado de Puerto Rico siendo madre soltera, se formó a sí misma y ha dedicado su vida a la acción política comunitaria en defensa de los latinos, en particular, de los ancianos. Después de haber sido testigo de su asombrosa habilidad para desarrollar una comunidad me di cuenta de que la mayoría de sus interacciones comenzaban con una comida casera, muchas veces para los menos afortunados. Al igual que pasa con muchas mujeres latinas, ella era la maestra de su cocina. Un día me maravilló el exquisito sabor de su comida y le pregunté que cómo había aprendido a cocinar tan bien, a lo que ella respondió con sencillez: “Todo lo que cocino, lo cocino con amor. Eso es todo lo que usted necesita, Papi. Amor y sofrito”. Aunque había estado inmerso en la cultura latina yo estaba totalmente ajeno a nuestro lugar en la sociedad y a la manera cómo nos percibían fuera de la seguridad de nuestra comunidad. 

Mi más rudo despertar cultural fue abrupto y violento. En 1986 un amigo y yo fuimos víctimas de un crimen de odio por el solo hecho de ser latinos. El incidente fue apodado el "Ataque a los latinos de Howard Beach" debido a las similitudes que guardaba entre lo que pasó con nosotros y el ahora infame Howard Beach Bias Attack que resultó en la muerte de Michael Griffith. Yo nunca había visto a la gente desde una perspectiva racial o cultural. El hecho de que alguien pudiera odiarme tan solo porque era diferente a esa persona fue un choque para mí. Durante el proceso para tratar de llevar a mis agresores ante la justicia, conocí a defensores de la justicia social como el Reverendo Al Sharpton y el ya difunto Richie Pérez. Richie, un ex miembro del Partido de los Young Lords, que era uno de los organizadores del National Congress of Puerto Rican Rights (el congreso nacional por los derechos de los puertorriqueños), no sólo nos ayudó a buscar la justicia, sino que también contribuyó a formar mi conciencia de lo que significaba ser puertorriqueño en Estados Unidos. Me abrió los ojos al concepto de la libre determinación. Lo hizo por medio de presentarme a maestros, poetas, músicos y organizadores comunitarios que estaban trabajando activamente en campañas que abordaban la desigualdad racial como la brutalidad policial. También me dio una plataforma para contar mi historia en nuestra comunidad en medios de comunicación como Tiempo, el New York Times y el Diario de La Prensa. Me enseñó muchas cosas como el hecho de ser fiel a mí mismo, recordar de dónde vengo y de la dinámica de la interacción humana.

En 1997, pasé por un momento de cambio y reestructuración. Tras divorciarme después de ocho años de matrimonio, decidí dejar todo atrás, incluida una prometedora carrera como chef, para volver a la escuela y emprender una carrera y alcanzar un título universitario. Fue en la State University de New York en Old Westbury que volví a vincularme con mi vocación de constructor de una comunidad al unirme a dos organizaciones del campus y dirigirlas, Alianza Latina y la Fraternidad Alpha Phi Iota, Incorporated. Durante el tiempo que pasé en la universidad desarrollé intereses que jugaron un papel decisivo en la formación de quien soy yo hoy en día. La organización de actividades con MUEVETE!, una conferencia de la juventud con sede en Nueva York, me llevó a reconectarme con Richie Pérez, quien seguía animándome y sería mi mentor hasta su prematura muerte en 2004. Es en su honor que me identifico como un jíbaro urbano, un término que uso a menudo para describirme. Cuando nos reencontramos en MUEVETE!, comencé a organizar eventos en el campus en SUNY Old Westbury en torno al movimiento para obtener justicia para Anthony Báez, un joven latino asesinado por un oficial de la policía de Nueva York a través del uso excesivo de una fuerza letal. Este caso fue uno de los muchos que polarizaron la relación entre la gente de color y la policía. Mi participación en mítines, reuniones con la comunidad e incluso en el diálogo para acercarnos a algunas de las pandillas de NYC y alentarlas a redirigir sus esfuerzos hacia la construcción de una comunidad en lugar de su destrucción me ofreció mucho conocimiento sobre el poder de la creación de una verdadera comunidad.

La tormenta perfecta de la historia de los latinos, el diseño en la Web, la planificación de eventos, la construcción de una comunidad y la palabra hablada dio a luz a mi primer sitio Web en una plataforma de GeoCities la que a la larga se convertiría en Sofrito For Your Soul, un sitio Web que hoy se erige como un homenaje en vivo al ritual que empleaba mi abuela para construir una comunidad haciendo el sofrito. Originalmente concebido como un diario personal, precediendo a los blogs, llevaba el propósito de documentar mi experiencia universitaria y mi afinidad por la poesía. A la larga, Sofrito For Your Soul se convirtió en un sitio Web que destaca nuestra cultura más allá del campus y que acabó por ganarse una audiencia internacional. 

Sofrito For Your Soul me ha permitido asociarme con las principales organizaciones de la comunidad latina para crear, organizar y conservar, y brindarle ayuda a las personas con el fin de que vuelvan a conectarse con su cultura y se muevan fuera del mundo virtual. Mi alianza más gratificante ha sido la colaboración con Juan "PaPo Swiggity Santiago”, con quien en 2007, después de 8 años de compartir ideas, creamos CAPICU! Cultural Showcase. Hemos combinado nuestra comunidad fortaleciendo las capacidades para producir diversos eventos de poesía y artes escénicas en Nueva York usando las filosofías de los movimientos intelectuales y artísticos más progresistas del siglo pasado (es decir, The Harlem Renaissance, el Beat Poets y en particular, el movimiento Nuyorican). Nuestra misión colectiva es ir más allá de la planeación de eventos y crear una institución autosustentable que cultive el conocimiento de los medios de comunicación entre las personas de negocios exitosas del círculo de las artes. CAPICU! Cultural Showcase también produce RADIO CAPICU, el primer programa en radio de entrevistas en vivo en el Internet en donde se discuten y se debaten importantes temas de pertinencia para la comunidad latina.  

A medida que crece la influencia de los latinos de Estados Unidos, la necesidad de conectar a las personas con su patrimonio cultural crece de modo exponencial. Mi sueño es seguir construyendo una comunidad en torno a la necesidad de educar a los latinos acerca de su legado cultural, así como documentar nuestras contribuciones a este país. Estoy activo en varias plataformas de medios sociales con el fin de mantener viva esa conversación.  

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