Latino Americanos Blog

Corazón y Casa

Septiembre 6, 2013 11:51 AM por Jesse Borrego

Jesse BorregoEs una cálida noche de verano en San Antonio Tejas. Estoy haciendo Tai Chi a la luz de la luna detrás del edificio que he ayudado a restaurar, en el sur, en mi viejo barrio. Mi hija está empezando la universidad en mi antigua Alma Máter, El Verbo Encarnado, donde estudié teatro y actuación, y en dónde por primera vez cortejé a su madre, mi bella esposa Valeria, también actriz. Aquí en este barrio, allí en aquel colegio universitario y aquí en esta ciudad conté mis primeras historias, representé a mis primeros personajes, bailé mis primeros bailes, canté mis primeras canciones. Mi abuela Olivia nos conducía en coche a mí y a mi hermana por las calles San Anto, nos transportaba a nuestras actuaciones y concursos de baile. Mi padre tocaba el acordeón y compartía sus canciones en estos conocidísimos congalitos (discotecas). Entonces se me ocurrió que a los 51 yo había completado el círculo, volvía al principio donde todo comenzó. Hogar y corazón de todo lo que intento representar.

 

He regresado a San Antonio hace un año y en ese tiempo he padecido el acontecimiento que la mayoría de las personas más temen en su vida. La muerte de mi madre, Gloria Flores. Algo importante sucede cuando uno pierde a su madre, la mujer que te parió, quien pasó por una agonía física real para que tu tuvieras aliento y la vida en esta tierra. De repente ves el fin de un camino. Y evalúas ese camino de una manera muy sobria y real que te permite mirar hacia atrás y hacia delante de nuevo por siete generaciones.

 

Así es que a medida que mi pueblo ha ido creciendo, como debe crecer cualquier mata que se cultiva, yo siento una cierta responsabilidad respecto al lugar hacia dónde se dirige la casa y el corazón de nuestras siete generaciones. En este lugar con el tiempo, al final de éste, el viaje mortal de las madres, y el comienzo del viaje de mis hijas adultas, el camino es claro. Así que respiré hondo, miré para la derecha, eché un vistazo a la izquierda, me centré y seguí viviendo.

 

Yo seguiré produciendo a mi padre Jesse Borrego Sr. en el estudio, tratando de captar un pedazo de su legado musical, grabando clásicos boleros, danzones, rancheras e incluso una cumbia o dos, canciones que su mamá le enseñó. Ahora nuestra banda familiar Conjunto Borrego ha estado actuando junta desde hace varios años, mi hermana y yo cantamos con mi padre y mi hermano toca la batería y la percusión. Estamos grabando en Blue Cat Records con el productor ganador del Grammy Joe Treviño, nuevamente aquí en mi viejo barrio, justo en la calle más adelante. El camino me es aún familiar. Y me di cuenta de que el camino es largo para la travesía de mi padre, que era un acordeonista autodidacta que en los años 60 estuvo en el escenario de los conjuntos al lado de Flaco Jiménez y Mingo Saldivar. Y hemos estado tocando con él desde los años 80. El camino es largo, pero está lleno de música.

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