Su hijo en primer grado aprende más información nueva a partir de lo que escucha que de la lectura de los libros. Los niños de primer grado son expertos en escuchar, pero sólamente principiantes como lectores. Cuando su hijo escucha la explicación que se le da sobre un concepto, o la lectura en voz alta de un libro informativo que se le lee, él o ella puede entender y recordar la información más complicada que la que puede captar cuando lee por su cuenta. Esto se debe a que el niño o la niña no tendrá que concentrarse en la tarea de descifrar las palabras.
A muchos niños de primer grado les encanta escuchar historias largas. El conocimiento del mundo, su habilidad para seguir tramas complejas y su entusiasmo natural por los cuentos hacen que los libros largos sean ideales para esta edad y etapa. En vez de leer uno o más libros con ilustraciones durante una sesión, su hijo de primer grado disfrutará escuchar la lectura de un libro por capítulos, tal como el de Stuart Little. A muchos de ellos también les agradará escuchar que les lean de un tirón las historias más largas y los libros con ilustraciones más complejas, como el de Las Hermosas Hijas de Mufaro (Mufaro’s Beautiful Daughters).
Los niños de primer año aprenden con más facilidad el significado de las palabras nuevas al escuchar y al hablar, que cuando ellos mismos las leen. Si bien los niños mayores y los adultos aprenden palabras nuevas de la lectura de los libros, esto no se aplica a los niños de primer grado. Ellos sólo pueden leer libros sencillos que contengan palabras fáciles, cuyo significado ya conocen, por lo que los niños de primer grado necesitan desarrollar el vocabulario nuevo por medio de otras formas. Su hijo de primer grado aprende las palabras escuchando de los libros que se le leen en voz alta, participando en la discusión con los adultos sobre las palabras nuevas y por medio del vocabulario nuevo que le aportan sus vivencias cotidianas.
Su hijo de primer año está aprendiendo a ser un buen oyente en el aula. El hecho de conocer las reglas no escritas de la conversación, tales como que hay que turnarse al participar en la conversación y que se va construyendo el diálogo con los comentarios de los demás, también es una actividad que está relacionada con la lectura. Los niños que aplican estas reglas le sacan major partido a la discusión en grupo y amplían su comprensión de lo que leen al escuchar y discutir con los demás.