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En el consultorio médico


El niño saca la lengua para recibir al depresor lingual

A un niño, el consultorio médico puede parecerle un lugar antipático. Háblele a su niño de las personas que allí trabajan y de las cosas que ve. Eso hará que el consultorio del doctor le parezca un sitio más familiar. Muchos consultorios médicos tienen también libros y revistas para niños en la sala de espera. El hecho de leerle a su niño es una magnífica manera de ayudar a que se relaje.

Bebé/Niño pequeño

¿Qué hay en la fotografía? En la sala de espera, elija un libro sencillo o una revista conocida con muchas ilustraciones grandes. Lean lentamente, mirando juntos las ilustraciones. Haga un comentario breve sobre cada ilustración y después relaciónela con la vida de su niño. Cuando vean una revista que muestra a una mujer nadando, usted puede decir: “Mira, ella está nadando; nadando en el agua. A ti te gusta nadar en la tina, ¿cierto?”

Rimas con las partes del cuerpo. Una vez que entre al cuarto de exámenes, puede ser que usted tenga que desnudar a su niña antes de que llegue el doctor. Enséñele a su niño los nombres de las partes del cuerpo con un juego de rimas. “¡Pancita, pancita, suavecita, suavecita, mi bebecita tiene una pancita suavecita!” Toque o frote cada parte del cuerpo a medida que usted la menciona para que la niña relacione la parte del cuerpo con la palabra. Diviértase conforme va haciendo rimas y observe las respuestas de su niña entusiasmada.

Al decir adiós. Mientras usted viste a su niño y lo alista para salir del consultorio del doctor, haga un resumen de lo que hizo el doctor durante el examen. “El doctor escuchó tu corazón y miró en tus oídos.” Luego, pídale que diga “adiós” a cada persona que vea cuando va de salida y usted también diga adiós. “Adiós doctor, gracias por hacerme mi examen.” “Adiós enfermera, gracias por pesarme.” Esto le ayuda al niño a aprender las palabras de lo que sucedió ese día y le enseña cómo decimos adiós cuando salimos de un lugar.

Niño de kindergarden/Preprimaria

¿Qué va a suceder? Sentarse y esperar en la sala de espera del doctor puede resultar difícil. Por fortuna, hay muchas cosas de qué hablar. Explíquele a su niño lo qué va a suceder cuando él entre al cuarto de exámenes. Si su niño está enfermo, usted podría decirle: “Primero la enfermera entrará a preguntarte qué te duele. Luego va a querer saber si te sientes caliente. Ella tomará tu temperatura para ver si tienes fiebre.” Si su niño se siente lo suficientemente bien como para jugar, realice un juego imaginario. Dígale a su niño: “¡Buenos días señor! Ah, se ve usted como que no se siente bien hoy. ¿Tiene fiebre?”

¿Qué es eso? En el cuarto de exámenes, hay equipo médico interesante para ver y del cual hablar. Realice un juego con su niño. Mire cada aparato y trate de adivinar para lo que sirve. Usted puede comenzar señalando algo y compartiendo su idea. “Creo que el aparato sirve para mirar en los oídos, porque tiene una parte larga y delgada.” Luego, pregúntele a su niño lo que él piensa. En voz alta, pregunte sobre los nombres de las cosas: “Me pregunto ¿cómo se llamará esa cosa para el oído?” Cuando entre el doctor, pídale que se una al juego: “Doctor, deseamos saber ¿para que sirve este aparato y cómo se llama?”

Lea mientras esperan. En la sala de espera suele haber muchos libros y revistas para niños. Pídale a su niño que seleccione un libro y disfrútenlo juntos. Cuando usted se lo lea por primera vez, léalo todo de corrido sin parar. Si usted todavía sigue esperando, léalo otra vez. Cuando lo lea por segunda vez, deténgase en las palabras interesantes y hable de ellas. “Huracán – ¿qué crees que quiera decir?” Ligue la palabra con la historia a medida que la van descubriendo. “En la historia el muchacho se mojó y le dio frío. Quizás el huracán es una clase de tempestad de lluvia.”

Al salir del consultorio. Cuando usted salga del consultorio del doctor, hable con su niño sobre el examen y cada una de las cosas que sucedieron en su orden. “Primero la enfermera te pesó en la báscula y te midió. Después el doctor vino y escuchó tu corazón. Después de eso, el doctor examinó tus ojos y oídos.” Este es también un buen momento para practicar cualquier palabra nueva que su niño haya aprendido ese día. “Cada vez que visitas al doctor, la enfermera mide tu altura y te pesa. ¿Qué aparatos utilizó el doctor para escuchar tu corazón? ¡Ah sí, un estetoscopio!”

Niño de primer grado/Lector-escritor

¿Quién trabaja aquí? Hable con su niño sobre las personas que trabajan en el consultorio del doctor, y de lo qué están haciendo. Esto ayuda a que las personas que trabajan allí se le hagan más familiares. “Esa señora está contestando el teléfono. Me pregunto si ella es la recepcionista. ¿Crees que alguien la está llamando para hacer una cita con el doctor?” Usted puede animarle a que cortésmente les pregunte a las personas acerca de su trabajo. Si no están muy ocupados, se complacerán en hablar con su niño sobre lo que hacen.

Lean mientras esperan. Con frecuencia suele haber muchas cosas para leer en la sala de espera del doctor. Pídale a su niño que seleccione un libro o una revista de niños y que se lo(a) lea a usted. Conforme va leyendo, ayúdele a pronunciar las palabras desconocidas. Primero, pídale que deletree la palabra. Luego pronuncie lentamente cada sonido de la palabra. Resalte las letras que indican diversos sonidos de las palabras. Por ejemplo, la letra “n” puede ser suave y pronunciarse como en cana o la “ñ”, que parece “n” con ~, es fuerte y se pronuncia como caña.

¿Qué hay en el cuadro? A veces, en la sala de espera y el cuarto de exámenes hay cuadros colgados en las paredes. Puede tratarse de decoraciones o carteles con información médica. Éstos le dan la ocasión de emplear palabras e ideas nuevas. Si el cuadro es decorativo, usted puede pedirle su opinión a su niño: “¿Te gusta cómo pintó el artista las montañas de color marrón?” Dígale a su niño lo que usted piensa también. “Me gusta cómo el diseño combina con las cortinas de la sala de espera.” Si el cuadro es un cartel médico, usted podría hablar sobre la información que presenta. “Ese póster muestra por qué es importante comer alimentos nutritivos.”

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