Sus hijos de segundo o tercer grado entienden que las palabras no siempre significan lo que dicen. Los niños a esta edad pueden comprender y decir chistes. También están empezando a entender los juegos de palabras, las descripciones mesuradas y el sarcasmo. La comprensión del doble sentido de las palabras ayuda a que los niños entiendan el humor y la ironía cuando leen o escuchan historias conforme usan estos recursos en su propia narración de historias.
Los lectores y los escritores escuchan durante períodos largos de tiempo y comprenden hechos e información nuevos. Los niños de segundo y tercer año prestan atención a los detalles y son capaces de retenerlos al escuchar a un entrenador de fútbol cuando explica una estrategia, a una maestra de ciencias que explica un experimento sobre la flotabilidad o a un padre que lee en voz alta un libro acerca de las ballenas. Con la orientación de sus maestros y padres, ellos tratan de relacionar la nueva información que aprenden con lo que ya saben sobre un tema en particular. El contar con conocimientos previos sobre temas variados es algo importante. Mientras más sepa su hijo acerca de un tema, mayor será su capacidad para aprender más información del libro.
Los niños de segundo y tercer grado arman su vocabulario escuchando. No sólo los niños de esta edad conocen muchas, lo que se dice muchas palabras, sino que también conocen bastante acerca de las mismas. Al final del tercer año, los niños se han hecho capaces de distinguir las diferencias sutiles entre las palabras estrechamente relacionadas. Ellos podrían entender la diferencia entre las distintas palabras que designan la acción de "caminar" —como por ejemplo: "andar a pie", "marchar" o "corretear".
A pesar de sus mejoras en su aptitud para leer, su hijo de segundo o tercer grado aún se beneficiará al escuchar las historias leídas en voz alta. Cuando los niños se vuelven lectores y escritores que dominan mejor la lectura y la escritura, muchos padres se preguntan si todavía está bien que les lean. Después de todo, un niño de segundo o tercer grado puede leerse para sí mismo. El leerle a su hijo de segundo o tercer grado sigue siendo aún una buena práctica. El leerle en voz alta a su hijo libros con desafíos, usted puede ayudarle a aprender vocablos y conceptos nuevos. Mejor aún, el leerle un libro a su hijo constituye una forma de explorar juntos un mundo nuevo o una experiencia nueva.
El ser capaz de escuchar y contribuir a las discusiones de la clase ayuda a que su hijo aprenda. La mayoría de los niños de segundo y tercer año pueden unirse a las conversaciones en curso y pueden sostener una conversación de ocho o más intercambios extensos mediante la audición y construyendo sobre lo que otra persona ha dicho. El ser una persona que sabe escuchar es importante para fomentar la participación en pequeños grupos en donde se espera que los niños colaboren unos con otros y que entiendan los puntos de vista de los demás.