Los bebés siguen el ejemplo de usted. Aún cuando no puedan entender sus palabras, ellos responderán a su tono de voz, a sus emociones y a la tensión en su cuerpo. El hecho de tocarlos, abrazarlos y hablarles ayudará a reconfortarlos cuando no se sientan bien, y también creará una asociación positiva con las visitas al doctor. Usted puede calmarlos con su presencia cariñosa y un tono reconfortante, tranquilizador. Si bien no se sabe cuántas de sus palabras pueden entender, es importante hablarles de todos modos. Usted podría decirle, por ejemplo: "La medicina te hará sentir mejor" o "Mamá está aquí para ayudar a que te alivies". Esta forma de hablar ayuda a relajar al niño y a calmar a la madre o al padre.
Cuando vayan al doctor, su hijo podría llevar un objeto que lo tranquiliza como su animal de peluche favorito, una muñeca o un juguete. Puede que los niños pequeños se diviertan jugando al doctor con estos objetos que les son familiares. Puede que representen sus fantasías y preocupaciones, antes, después o durante la visita.
Sean breves cuando hablen acerca del doctor, aún con los niños de 2 años. Demasiadas explicaciones podrían producir más miedo que otra cosa.