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Antes de ir


¡Yo NO voy a ir al doctor! | ¿Quieres caminar a la puerta o que te ayude y te cargue?

Sea Paciente. Déle opciones. Luego salgan y vayan al doctor.

"Dese el tiempo suficiente para ir al doctor, de modo que las batallas no se extienden porque usted va tarde. Ofrézcale opciones tales como: '¿Qué prefieres llevar: tu libro o los auriculares?' o si es necesario: '¿Te gustaría caminar hasta la puerta o prefieres que te cargue?', y luego vayan al médico."

Susanna Neumann, Ph.D.

Psicólogo Consultor Universidad Rockefeller, Ciudad de Nueva York

Trate estos consejos para preparar a los niños y conseguir que salgan de la casa sin mayor problema:

Sea breve. El hablar mucho o en forma demasiado explícita sólo puede hacer que el niño se asuste. Infórmele al niño pequeño que van a ver al doctor o al dentista, la mañana de la visita, o aún mejor, en el camino. A un niño mayor se le puede preparar desde la víspera, pero mantenga la conversación breve.

No se centre en el dolor por adelantado. Muchos niños ya asocian las idas al doctor con el hecho de que les pondrá una inyección. Si usted le dice al niño (con la mejor intención): "Vas a ir al doctor (o al dentista) y te prometo que no te dolerá", esta expresión solamente reforzará la asociación entre el dolor y el doctor.

Sea honesto. Si usted dice al niño que no le van a poner una inyección, pero luego sí se la ponen, entonces él se sentirá engañado. Él puede en consecuencia oponerse a ir al doctor la siguiente vez. Si su niño pregunta, usted podría decir: "No sé si te pondrán una inyección. Si lo hace, sentirás solamente como un pequeño pellizco".

Describa lo qué le puede suceder. Si su hijo pregunta: "¿Me dolerá?", respóndale de manera apropiada a su edad, pero no mienta. El dolor imaginado puede lastimar más que la realidad, porque provoca gran ansiedad. Usted le puede decir: "No sé. Le preguntaremos al doctor tan pronto lleguemos a su consultorio". (Para las explicaciones específicas, consulte el Diccionario Médico para Niños).

Adopte una actitud de ofrecer consuelo y tranquilidad. Recuerde a los niños, cualquiera que sea su edad, que usted estará allí para consolarlos. Deje que su hijo le hable de sus temores. Ofrézcale una perspectiva con declaraciones del tipo: "Yo sé que puedes estar asustado. El doctor te ayudará a que te sientas mejor o vamos al doctor para que nos diga ¡qué tan sano estás!". Usted podría mostrarle al niño su cartilla de crecimiento o el registro que lleva el doctor para demostrarle su crecimiento.

No negocie el hecho de ir a ver al doctor. Si usted deja que la cita se convierta en objeto de una negociación, usted podría ver que esta escena se presenta repetidamente. Si su hijo se niega a ir, reconozca sus sentimientos, pero separe el sentimiento de lo que es el comportamiento del niño. Usted podría plantearlo así: "Entiendo que tú no quieras ir al médico, solamente que eso no cambia el hecho de que tenemos que hacerlo ahora mismo".

Ofrezca incentivos en vez de recompensas. Los doctores reconocen que muchos padres utilizan el soborno para conseguir que los niños acepten salir de casa, pero la mayoría recomienda seriamente que los padres NO basen las recompensas en el buen comportamiento. "Al decir: 'no grites' o 'si tu te portas bien con el doctor, le compraré un juguete', se crea una expectativa irreal," dice el Dr. Benjamin Kligler. "Puesto que es probable que su hijo se comporte mal en el consultorio del doctor o que llore, el decirle que no lo haga solamente puede frustrar a su hijo y a usted." En cambio, el Dr. Kligler le sugiere que le ofrezca un incentivo como por ejemplo, hacer alguna cosa divertida después de la visita, algo que usted pueda realizar sin importar la manera cómo se haya comportado el niño.

No utilice las idas al doctor como castigo. "He sido testigo de cómo muchos padres dicen a sus hijos: "Si no te portas bien, te llevaré de vuelta al doctor y te va a poner una inyección". O bien: "Si no dejas de llorar, te llevaré al doctor", informa el Dr. Grimm. Esto solamente hace que los niños tengan más miedo de las visitas al doctor.

En casa, juegue o represente una ida al doctor y al dentista. Juntos ustedes pueden fingir que escuchan el corazón y los pulmones de su hijo y que examinan sus dientes. Deje que su hijo le haga también un examen. Anime a su hijo para que lleve al doctor su animalito de peluche favorito a su propio chequeo.

Lean juntos libros. Algunos libros que se sugieren para los niños pequeños son: Los Osos Berenstain Van al Doctor, Elmo Va al Doctor, Madeline, y George el Curioso Va al Hospital.

Cuando usted está allá

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