"Cuando usted hable con su hijo acerca de algo que a él le gusta, esto puede ser algo altamente curativo. Es mucho más útil que decirle lo "quejumbroso" que está. De esta manera, se mantiene una actitud positiva y de cara hacia el futuro."
Mary Mathews, LCSW
Directora del Programa para la Familia Children's Memorial Hospital, Chicago
Un paso importante para ayudar a que sane su hijo consiste en pensar en el futuro y asumir por adelantado que él va a sanar. Esto ayuda a que el niño desarrolle una perspectiva positiva sobre lo que podría haber sido un período difícil.
Una técnica que usted podría ensayar es la de ayudar a que su hijo se imagine que vuelve a estar sano. Esta estrategia, conocida como la visualización, es utilizada en los hospitales de todo el mundo por los especialistas en niños.
"Es posible y muy eficaz hacer que los niños se visualicen gozando de plena salud", señala Genevieve Lowry, una especialista en niños del Hospital Presbiteriano de Nueva York, en la Ciudad de Nueva York. Lowry, quien ayuda a que los niños usen la visualización en su hospital, sugiere que usted empiece por decirle a su hijo: 'Tú no vas a tener este catarro para siempre, así es que vamos a pensar en el futuro, en el momento en que estás plenamente bien'."
Para que esto funcione, Lowry recomienda que el niño se sienta partícipe y con deseos de seguir el juego. Para que esto funcione, puede motivársele diciendo: "¿Te gustaría que te contara algo sobre lo que podría hacerte sentir mejor?". Si el niño se muestra escéptico u opone resistencia, Lowry sugiere que usted le diga: "Tu cerebro es la parte más importante de tu cuerpo. El te dice cuando tienes que respirar y también te puede ayudar a sentirte mejor. Tú puedes utilizar tu cerebro para imaginarte que estás bien."
Empiece por pensar en algo que le guste hacer a su hijo. Luego pídale que se imagine estar en esa situación y que le describa lo que ve. Los niños experimentan el mundo con sus cinco sentidos. Por lo tanto, Lowry recomienda que le haga algunas (pero no necesariamente todas) de las siguientes preguntas, basadas en los sentidos, para ayudar a que el niño visualice que ha recuperado su salud:
Practique la visualización en diferentes situaciones. Póngala a prueba con un niño que está enfermo en cama, que tiene una pierna o un tobillo roto, o que está perturbado por pesadillas y quiere tener una forma más pacífica de dormir.
Ayude a su hijo para que se relaje antes de empezar. Pídale que se recueste o que se siente cómodamente. Sugiérale que respire profundamente un par de veces y que exhale el aire lentamente; usted haga lo mismo. Puede ofrecerle que le va a dar un masaje o a ponerle una compresa fría en la zona del dolor. Este tipo de acciones propician el acercamiento y reducen la tensión en todos.
Póngala en práctica en forma indirecta con los niños mayores. Un niño mayor y más escéptico podría oponer resistencia a esta técnica, por lo que podría resultar mejor "hacer referencia disimuladamente" a la visualización en la conversación. Por ejemplo, si su hijo sufrió una torcedura de tobillo, usted podría pasar junto a una pista de patinar y preguntarle: "¿A quién te gustaría invitar a patinar tan pronto que te repongas de tu tobillo?". Si un niño tiene influenza, usted podría decirle en forma casual: "¿Qué es lo primero que quisieras hacer cuando te mejores del todo?".