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Mexico: Past and Present

Filmmaker Natalia Almada spoke with three of Mexico's leading intellectuals about the landscape of Mexican history and how it has shaped the present.

Chris MarkerI do not know how those who do not film remember.
— Chris Marker

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Transcript

Carmen Boullosa
Bueno en este país los llamados intelectuales son los que son los dueños de la memoria colectiva. Y los intelectuales, como lo sabes bien, en México tienen un valor superlativo. Tienen un valor enorme porque son los que van a fijar el pasado, no solamente los historiadores, también los poetas, también los cineastas, también los mobilistas. Ellos van a fijar que es lo que fue el pasado. Pero en realidad yo creo que lo fija todo mundo y que sobre todo en esta año de celebración de centenario, y del bicentenario, no va ver niño, no va ver niña, no va ver adulto, que muy a su pesar, aunque no quiera, aunque le detiera no este fijando, rehaciendo la historia de México. No va a ver escapatoria.

Me ha llamado la atención que entre los escritores más jóvenes que yo, no les interesa participar en este volver a fijar la memoria. No quieren saber nada de este asunto. Les parece que… no lo quieren voltear a ver. A mi me parece una experiencia fascinante, pero fascinante no solo para los intelectuales, sino fascinante lo que todo el mundo va hacer de esto. Y en el caso preciso de México creo que puede ser muy revigorizante, muy revigorizante, porque es que nosotros comemos de eso. Sobre todo en momento de crisis como lo de ahora. No hay la posibilidad de que comamos de la expectativa de que va haber un crecimiento, no. Pinta fatal. Pero aunque no pintara fatal, para nosotros sería capital estar reconstruyendo el pasado. Solo que en este momento de enorme crisis, de violencia, de desespero total, de falta de confianza en cualquier líder moral, pues la recreación y la re-figuración del pasado se va ser mucho muy importante y creo honestamente que si va ser un revigorizante que va traer una… a ver… a la mejor me equivoco y no va a traer nada, pero creo que sí, que va traer mucho.

La revolución no es solo cuando ocurre, la verdad es la revolución es cuando se la escribe. Es la guerra del poder. Que quiere uno que quede, no? Y esa es una guerra que aquí en México se practica sexenio a sexenio desde Echeverría. Antes estaba fija. Todo el partido había acordado que la historia se contaba de tal manera pero de Echeverría para acá la historia se cuenta distinta cada seis años. Es una guerra. Es una guerra, y es una guerra a muerte, porque la memoria sobre todo en México es lo que importa. Cómo es que vamos a recordar lo que ocurrió. Qué pasó en 1910? La interpretación es totalmente diferente de sexenio a sexenio, de grupo a grupo. Y es un asunto personal. No es un asunto público. Termina siempre por ser un asunto personal para todos. Algunos por unos intereses económicos, por sus intereses políticos, lo que sea, pero todos acabamos peleándolo como un asunto nuestro.

Cuauhtémoc Medina
La proposición de Marker es una proposición terriblemente exacta, pero es lo que Marker puede reportar. O sea, Marker ha entendido que el rol del cine es el de ejercer la memoria social. Y efectivamente su decisión pasa por pensar que la operación pasa por pensar que la operación historiográfica no era suficiente, y también que la operación de registro inconsciente de la producción artística, vamos a usar la noción de la nación de Adorno de la historiográfica inconsciente tampoco era suficiente, pero vamos Chris Marker es probablemente el cineasta que más ha tratado de efectuar una historiografía en filme que no es un recuento de la historia del filme sino un recuento de como se tensiona una film historia. Y aquí más bien estoy pensando en el momento absolutamente brillante de pensar como las imágenes vibran, como la película vibra dentro de la cámara en algún momento de las escenas del 68, en "La Sonrisa sin Gato." Una declaración de ese tipo que además esta hecha en primera persona, yo la entiendo. No es lo mismo que declara nadie efectuó otra practica de memoria

Hay una multitud de practicas de memoria y me parece que además todas ellas producen políticas y son parte de políticas. De golpe me acuerdo de la importancia que tiene para mi como hace ya 25 años, Luis Gonzáles y Gonzáles hizo una recopilación de entrevistas de gente que había sufrido la revolución y traza un concepto que me pareció fantástico que es decir, que implicaría dejar de hacer la historia de los revolucionarios para hacer la historia de los revolucionados. Y yo le debo el haber entendido ahí que significaría operar estéticamente no de la posición de los modernistas y postmodernos si no de posición de los modernizados y directamente le robé la operación.

A quién le toca? Creo que al que le toca, le tocó. Creo que hay actividades profesionales subsidiadas que efectúan una tarea de memoria para los otros, y creo que hay actividades de memoria que le tocan a alguien, y en medio del filme a cumplido esa función en muchos momentos. Yo pienso que significó a las brigadas del CUEC que hacían los comunicados en el momento del 68 que estaban tratando de hacer una especie de contraofensiva de los medios, con los recursos de la escuela durante el movimiento estudiantil. Producir El Grito que es el documental sobre el movimiento y que hizo que todavía que hasta gente como yo que ahora tenemos 40 años, 45 años, viéramos esa película con una cierta sensación de clandestinidad de que estábamos recibiendo la noción de una memoria que nos estaba haciendo negada. Pero tampoco puedo dejar de pensar en cual es la operación que implicaba la reproducción perversa de las cartes des visites del chaleco perforado de Maximiliano y quien la podía llegar a poner en su álbum hacia los años 70s del siglo pasado aquí y en Europa. Y cual es el acto de memoria extremadamente paradójica que ayer estaba recordándole a un amigo de que cuando Benito Juárez y el presidente Mexicano ejecuta a este príncipe Asburgo hay una anarquista italiano que esta tan extremadamente entusiasmado de que este indio mató a un príncipe austriaco que decidió ponerle a su hijo Benito Mussolini. Y cual es la estructura de memoria que ocurre en ese frente?

En cierta manera me da la impresión de que es buena la noción de a quien le toca porque es a quien tocó. Y este es una actividad que se ejerce para los demás también.

Creo que hay un punto que es interesante que es la tensión entre el recuerdo personal y el recuerdo transmitido y el recuerdo adquirido que por un lado creo que hay un valor muy importante de la noción de la memoria del cuerpo que parte digamos de la tradición Brasileña que Suely Kolnik insiste en ella, de la noción de que hay un territorio no consciente del recuerdo que está en el ámbito de los afectos y el deseo y hasta la manera de actuar y comportarse y hablar. Y probablemente el cine tiene la peculiaridad de registrar ese momento de gesto que parecería irrecuperable, pero es curioso como incluso a veces cuando uno se plantea algo que no lo tocó vivir, o no le tocó pensar es esta estructura de repetición, también el momento de gesto es una especie de memoria y como se transmite eso involucra una serie de corrientes algunas muy visibles y otras muy subterráneas, y que a la mejor si volvemos a la noción de Arendt tiene una locación muy especifica en la importancia que ella le otorgaba al modo en que la acción en esta visión de que la acción es aquello que desata un proceso que en forma también es impredecible, incontrolable, sin embargo esta acompañada de la palabra y del registro de la historia.

Jean Meyer
Mira, hay un filósofo, bueno autor, pero creo que la filosofía es su fuerte pero que al mismo tiempo es un extraordinario historiador del cine y analista del cine. Su gran obra es “A Theory of Film.” Es un alemán que como muchos, cuando Hitler llega al poder, tiene que PASA UN AVION.
Y tiene un libro esplendido que se llama “The Historia of the Last but not Last things.” Que en español podrías traducir, “la Historias de las cosas Penúltimas” las penúltimas cosas. Creo que esta citando a Shakespeare donde desarrolla la idea que la labor del historiador, la labor del fotógrafo o del cineasta es la misma. Que obedece sin saberlo, a la misma estructura, mismo procedimiento, mismos métodos, y que contra lo que piensa la gente que un documentalista, o un fotógrafo esta reproduciendo la estricta realidad, y que piensa la gente que un historiador tiene que apegarse a la estricta realidad y que el historiador resucita las cosas como fueron, el dice todo eso es imposible. Porque interviene la personalidad del fotógrafo, del cineasta, del historiador, sea como artista, sea como ciudadano, sea como judío, como cristiano, como lo que sea. Y así como podemos tener 360 grados alrededor de este florero, y presentar un sin fin de fotografías de ese florero, pues del mismo acontecimiento con los mismos documentos, el historiador puede dar lecturas muy diferentes.

Kracauer yo creo que le hubiera contesta a Chris Marker pues no te preocupes, nosotros filmando, nos vamos a ayudar a recordar. Antes de la aparición del cine, o antes de la aparición de la fotografía, entonces no hay memoria? No hay posibilidad de memoria? Bueno, los antropólogos saben perfectamente que la tradición oral, digamos en civilizaciones donde realmente no hay escrituras, la memoria se pierde o entra ya realmente en el campo del mito, de la leyenda, se pierde después de cuatro generaciones. Efectivamente la memoria es efímera si no hay suporte, si hay soporte escrito o sea soporte fotográfico o fílmico. Pero creo que en México realmente estamos o ustedes están apenas empezando.

Pero, no sé realmente como contestarle a Chris Marker porque toda esa gente, estoy hablando de mis testigos fantásticos de los años 60 toda esa gente se había pasado la vida reflexionando sobre lo que había sido el gran acontecimiento de su vida, a veces el único grande, pero una tragedia. Digamos así como ciertos judíos no pueden hablar de otra cosa que el Holocausto, ciertos Mexicanos de esa generación no podían hablar de otra cosa que del conflicto religioso y de lo que les había tocado vivir. Y reflexionando sobre el gran misterio, creo que eso explica que hayan tenido su memoria tan fresca y tan fuerte. Ese gran misterio que muchos seguían sin entender, pero tenía una explicación religiosa de tal manera que no provocaba digamos una neurosis, o una depresión, que porque en 1929 cuando ellos estaban seguros de estar a punto de derrotar al gobierno después de 3 años de lucha, por que la iglesia en ese momento hace la paz con el gobierno y permite lo que en 1926 había prohibido? A saber, obedecer a la ley Calles.

Uno me dio una contestación muy bonita, un cristero de San José de Gracia Michoacán Don Bernardo, “Oiga Meyer,” porque el me decía Meyer, “sabe usted por que dios no nos permitió entrar a la ciudad de México y sentar a un presidente católico en palacio?” Don Bernardo, no sé, pero sí me gustaría saber, me dijó “imagínese, hubiéramos tenido un Franco. Y hoy en día la iglesia estaría, y nosotros los católicos estaríamos muy desprestigiados por haber instalado una dictatura en México.”

Pero por lo mismo esa gente y eso sí me impresionó muchísimo, como que me estaba esperando. Estaba esperando a alguien de confianza. Entonces un joven, es joven no sabe nada, es extranjero, menos, y no digamos, no participa del gobierno, no participa de la iglesia entonces podemos contar todas las atrocidades del gobierno, podemos crucificar a la iglesia y además el no sabe nada entonces lo vamos a instruir. Entonces sí, fue una experiencia fabulosa.





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For seven years General Plutarco Elías Calles has loomed indestructible in the Mexican picture, like a Toltec pyramid — huge, harsh, mysterious. His name adds naturally to the list of dictatorial gladiators that the world watches with mixed feelings. . . . He has been called a Mexican Mussolini, an Indian von Hindenburg, a Latin American Lenin.”

— Anita Brenner,
The New York Times, 1937

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