Rollover Information
About the Series Schedule The Archive Learning Resources The American Collection Home Search Shop
Almost a Woman
Masterpiece Theatre Almost a Woman
Essays + Interviews [imagemap with 8 links]
1 2 3 Essays + Interviews Subsections

Esmeralda Santiago
in English | en español

Esmeralda Santiago, la mayor de once hijos, creció entre el campo y la ciudad de Puerto Rico. Se trasladó a los Estados Unidos en 1961, a la edad de trece años, y asistió a la escuela mediana en Brooklyn y la Escuela Secundaria de Artes de la Interpretación de Nueva York. Se graduó de Harvard University y Sarah Lawrence College. Actualmente, Santiago vive en el Condado de Westchester, Nueva York, con su esposo e hijas.



Una entrevista con Esmeralda Santiago

Cuando una editora le sugirió a Esmeralda Santiago que escribiera sus memorias, Santiago emprendió un viaje hacia su niñez. Su primer libro, Cuando era puertorriqueña, cuenta la historia de su infancia pobre, pero muy feliz, en Puerto Rico. Su segundo volumen, Casi una mujer, nos cuenta de su adolescencia difícil en Brooklyn, Nueva York, adonde se trasladó con su mamá y sus hermanos en 1961, cuando tenía trece años.

Ambos libros se han convertido en clásicos dentro de la literatura de la conciencia emocional y cultural, además de tener una extraordinaria acogida con sus lectores.

Santiago también ha escrito una novela, El sueño de América, que ha recibido muchos elogios de la crítica; actualmente está escribiendo su segunda novela y el tercer volumen de sus memorias.


¿Qué le movió a escribir acerca de su propia vida?

Era la experiencia de regresar a Puerto Rico justo después de graduarme de Harvard. Eso pasó como doce años después de que me trasladé a los Estados Unidos, y no había regresado a Puerto Rico durante todos estos años. Estaba muy orgullosa de mí misma: ¡la hija triunfante regresa a la isla de los encantos! Pero para gran sorpresa mía, la gente me recibió de una manera muy negativa. Muchos de los puertorriqueños no quisieron creer que yo fuera puertorriqueña, porque había vivido en los Estados Unidos por tanto tiempo. La cultura puertorriqueña que yo llevaba dentro de mí era la cultura de hace doce años, y estaba tratando de vivir dentro de esta cultura, sin darme cuenta de que todo había cambiado. Por eso, cuando regresé a los Estados Unidos, empecé a escribir sobre estas cuestiones. Más que nada era para mí misma, para que pudiera comprender lo que había pasado. Dos o tres años después, cuando ya era casada y era mamá, pensaba mucho en mi mamá y su experiencia. Cuando ella tenía mi edad, ya había dado a luz a nueve hijos. Fue entonces que empecé a escribir unos ensayos personales que después consideraba dignos de publicar. El primero se trataba de como yo vivo mi vida en inglés, pero vivo mi vida interior en español. Unos años después, me descubrió [la editora] Merloyd Lawrence, quien leyó uno de estos ensayos en el Radcliffe Quarterly y me ofreció la oportunidad de escribir mis memorias.


¿Cómo le fue posible recordar su niñez en tanto detalle?

Cuando Merloyd me pidió que escribiera el primer libro, yo le dije, Merloyd, ¡no recuerdo nada de mi infancia! Sólo tengo dos recuerdos muy fuertes, y no creo que pueda hacer un libro de dos recuerdos fuertes. Entonces ella me dijo, ¿por qué no empiezas con estos dos recuerdos fuertes y los escribes, para ver dónde te hacen llegar? Eso es exactamente lo que ocurrió. El libro empieza con mi recuerdo de trasladarme a Macún, en Puerto Rico, con mi familia. Tenía cuatro años. Toqué el lado soleado de la pared metálica de nuestra casa, y se me quemaron los dedos; era mi primer recuerdo fuerte. El segundo también era una memoria táctil, la de cerrar con mis dedos los ojos de un bebé muerto, lo cual ocurrió cuando tenía nueve o diez años. Empecé con el primer recuerdo, y antes de darme cuenta había escrito doscientos páginas. Me sorprendió lo mucho que lograba recordar y la exactitud de mis recuerdos, porque más tarde, cuando mis hermanos ya habían leído el libro, ninguno de ellos tenía problemas con mi manera de recordar las cosas.


¿Cómo es para Ud. ver su vida hecha película?

¡Es la cosa más rara que me ha pasado! Es tan extraño ver escenas de tu vida, hechas por una actriz que se parece mucho a ti, porque Ana María Lagasca se parece mucho a mí cuando yo era niña. Además todo está tan concentrado y condensado y combinado. Algo que podría haber pasado durante todo un año pasa en dos minutos en la película. Estas cosas me eran tan raras. Siempre me tenían que recordar [las productoras ejecutivas] Marian Rees y Anne Hopkins que esto era, de hecho, una película; no era un documental de mi vida. Y también me tenía que controlar para no involucrarme emocionalmente en el proceso de hacer la película, porque eso habría afectado a mi capacidad de ayudar a los directores. Por eso, era un tiempo emocionalmente agotador para mí.


Como Ud. se ha entrenado como actriz, ¿había aspectos de la actuación que especialmente le gustaban?

A mí me encantaba la manera de que Wanda De Jesús representaba la dignidad que mi mamá tiene. No importa cuántas veces la gente ha tratado de someterla, ella no se deja ser sometida por nadie. Y creo que Ana María tenía mucho éxito en representar mi perplejidad, inocencia, y asombro como niña. Además de esto, en las escenas que hacen juntas, representan esta relación tan difícil que tienen las mamás y sus hijas; la representan de una manera maravillosa. Es una relación muy compleja, y creo que han logrado expresarla muy bien.


¿Recibe mucho correo de personas que han leído sus libros?

Recibo mucho correo de lectores de todas las edades, tanto en español como en inglés, porque mis libros se han publicado en los dos idiomas. Me es maravilloso ver la variedad de experiencias que los lectores han tenido en reacción a lo que yo escribo. Esto es el sueño de cualquier escritor: poder hacer una conexión muy personal e íntima con los lectores.


¿Le parece que sus lectores se identifican con la vida de Ud.?

Muchas veces comparan las experiencias del libro con experiencias semejantes de sus propias vidas. Por ejemplo, alguien me escribe y me dice, yo me crié en Kentucky pero cuando fui a la escuela en Connecticut, era como aprender una cultura totalmente nueva. La carta no tiene nada que ver con ser puertorriqueño, ni mujer, ni hispanohablante, ni con trasladarse a Nueva York. Realmente tiene que ver con una experiencia universal: la experiencia de enfrentarte con algo nuevo que amenaza tu identidad. La gente sí hace estas conexiones cuando lee mis libros, y esto me da mucha satisfacción.


Ud. está muy solicitada para hablar en las escuelas.

Mis libros están en muchas escuelas, en su mayor parte en los colegios y las universidades. He realizado giras muy largas, hablando con estudiantes y sus profesores. Y también hablo con muchos bibliotecarios y grupos de maestros.

Las preguntas de los estudiantes menores, de los grados 6-9, normalmente reflejan lo que está pasando en sus propias vidas. Dicen algo como, en el libro cuando tu tío te tocó de una manera impropia, ¿por qué no lo dijiste a tu mamá? Tienen interés en las cosas que no están escritas en el libro, las situaciones en las cuales mi comportamiento sería diferente hoy que en el año 1961. Cuando hablo con estudiantes mayores, tienen mucho más interés en el arte de escribir. Si hablo con estudiantes de la universidad, me preguntan, ¿Cómo lograste recordar tanto? ¿Cómo reaccionó tu familia a tus libros? ¿Cómo era decir tantas cosas íntimas de una manera tan pública? Así que realmente es diferente según la edad de los estudiantes.


¿Cuáles otras reacciones recibe de sus lectores?

Muchas veces recibo cartas de niños que dicen, en nuestra clase teníamos que leer el prólogo y los dos primeros capítulos de tu libro. Pero ¡a mí me gustó tanto que leí el libro entero! Recibo cartas de personas que dicen, éste es el primer libro que he leído de cabo a rabo. Éstas podrían ser las cartas de jóvenes que han estado en pandillas o mujeres jóvenes que se quedaron embarazadas a las catorce o quince años. He recibido cartas de gente encarcelada que ha leído el libro. Recibo muchas cartas de gente que encuentra el libro por casualidad, en la mesita de noche de su tía o algo así. Las reacciones que me gustan más son las que me dicen, tu libro me ha inspirado a continuar mi educación; tu libro me ha enseñado que, aunque existen el prejuicio y el racismo, y aunque la gente me trata mal porque soy pobre, o bajo, o ciego, o cualquier cosa, yo sé que sí puedo salir adelante. Estas personas me dan las gracias por compartir una historia que les ayuda a sentirse inspiradas a hacer algo muy, muy difícil. Es tan maravilloso tener este tipo de reacción. Cuando era joven y luchaba con los mismos problemas, cuánto deseaba que hubiera un libro para inspirarme así.


En Casi una mujer, Ud. comenta que el primer libro que compró en su vida era El poder del pensamiento positivo por Norman Vincent Peale. Parece que este libro le ayudó a sentirse así.

Estaba desesperada. No había nadie que me pudiera dar amparo en el laberinto de mi vida. Si perteneces a una iglesia por lo menos tienes a Dios, pero yo ni siquiera tenía eso. Así que andaba buscando una manera de aprender si las personas como yo habían existido antes, y si de verdad habían existido, ¿qué les había pasado? Tendría entonces como dieciséis o diecisiete años. El libro me llamó la atención porque era un libro muy popular en este tiempo.

Lo que el libro hizo para mí era decirme que yo no tenía que buscar ningún modelo fuera de mí misma; yo podía mirar adentro y si esta persona no existía dentro de mí, yo podía ser esta persona. No sé si entendía totalmente lo que el libro me estaba diciendo. Pero en este momento era el libro perfecto para mí, porque me daba cosas muy específicas que podía hacer para llegar adonde yo quería ir. El libro hablaba de establecer metas, hacer listas, organizarse: todas las cosas que yo no tenía en mi vida. No aprendí estas cosas de ningún otro lugar. Es un ejemplo del libro adecuado al momento adecuado.


Cuando era niña, las tiras cómicas de Archie le influenciaban mucho.

Archie era mi mejor amigo. La mejor cosa de Archie era que la tira cómica tenía burbujas con diálogo, donde podía leer la jerga de mi generación: una jerga muy limpia, no como la que se hablaba en mi calle. Siempre esperaba con impaciencia ir a la casa de mi prima, porque ella tenía una subscripción a Archie. Para mí los personajes eran personas verdaderas. Eran jóvenes americanos.


¿Tenía entonces algún contacto con personas como ellos?

De ningún modo. La primera vez que me sucedió fue cuando tenía más o menos veinte años y vivía en Lubbock, Tejas. Vivía en un barrio de lindas casitas con calles muy limpias. Era entonces que me dije, Ay Dios, ¡estoy en el país de los Archies! Más tarde, viví en Lincoln, Nebraska por seis o siete meses, y me dije, Ay Dios, ¡otra vez en el país de los Archies! La manera de que la gente se comportaba, las costumbres de los adolescentes, la manera de que se vestían, todo eso no era tan diferente de lo que me imaginaba después de leer las tiras cómicas de Archie.


¿Era la disciplina estricta de su mamá extraña en comparación con las otras madres de su barrio?

Creo que no era extraña para esa generación. No es extraña ahora mismo si vemos unas de las familias que se trasladan a los Estados Unidos desde México, Guatemala, y otros lugares semejantes. Ellos tienen muchos de los mismos valores, sobre todo cuando se trata de los papeles del hombre y la mujer, la protección de la virginidad, y otras cosas así. Mi mami consideraba que los niños que se dejaban correr por las calles eran los extraños. Diría que los Estados Unidos les producen esto, que en la cultura americana las familias no son unidas; no les encanta estar juntos todo el día. Para ella, los valores de la familia significaban que éramos una pequeña tribu. Cuando pienso en las circunstancias de mi infancia, creo que mi familia era como un pueblo; era un pueblo de once niños y tres adultos. Cuando salí del apartamento, literalmente salí de la tribu y de repente me encontré en una cultura totalmente diferente.


¿Y cuando se fue a la escuela secundaria en Manhattan...?

Sobre todo, era muy inocente. Recientemente, mi clase de colegio se ha juntado para reuniones escolares. De esta manera he logrado conocer a muchas personas que no eran mis amigos cuando asistía a la escuela, porque no era parte de esa cultura. Ahora cuando hablo con ellos, las cosas que comentan acerca de mí son tan graciosas. Dicen que yo era muy inocente y feliz. Dicen, ¡siempre estabas sonriendo! ¡Yo recuerdo mi adolescencia como la peor época de mi vida! Pero de una manera u otra, lograba dar otra impresión a los demás.


¿Se han hecho famosos algunos de sus compañeros de colegio?

Hay varios que son músicos en orquestas por todo el país. Uno de los hombres trabajó en "La calle Sésamo" por muchos años antes de morirse. Unos se han hecho actores trabajadores. Así que ninguno de nosotros ha logrado el tipo de fama, quizás, con la cual soñamos. Ellos hablan de mí como la persona más famosa de nuestra clase, en términos del reconocimiento público. Pero a decir verdad, yo creo que todos queríamos ser Jennifer López, pero ninguno de nosotros ha alcanzado esta meta.


¿En qué está trabajando actualmente?

Actualmente estoy escribiendo una novela histórica que cuenta la vida de cinco generaciones de una familia puertorriqueña, empezando en 1844 y terminando en los 1990s. Para mí, es una manera de explorar el Puerto Rico de otra época, antes de que yo naciera; y después mi propia generación será el enfoque de la última tercera parte del libro. Las investigaciones que hay que hacer son tremendas. El otro día le dije a alguien, si yo digo una vez que voy a volver a escribir una novela histórica, ¡mátame primero!

¿Planea escribir un tercer volumen de sus memorias?

Sí. Ya he escrito una quinta parte del libro. Se trata de crear una identidad de las materias primas que la vida te ha dado. Voy a hablar de los tipos de aventuras que he tenido como adulta. Algunas de estas cosas me han pasado por culpa de mi inocencia, y otras me han pasado porque yo he tomado ciertas decisiones. Ha sido un proceso muy largo y doloroso, y es un libro que no creo que sea apropiado para algunos de mis lectores jóvenes. Voy a dedicarme a este libro después de terminar mi novela, lo cual espero hacer este verano [de 2002].


¿Qué sucedió con sus padres?

Mi papá todavía está vivo y vive en Puerto Rico, y todavía está casado con la mujer con quien se casó justo después de que nosotros nos fuimos a Nueva York. Todavía estamos en contacto. Él está muy orgulloso del trabajo que yo hago y le encanta la película.

Mi mamá vive en la Florida.


¿Por fin se aprendió a hablar inglés?

Sí. Ella habla un inglés excelente, pero no quiere hacerlo con sus hijos porque es orgullosa y cree que no pronuncia las palabras muy bien. Tiene un trabajo en Orlando, y trabaja en los servicios sociales, así que yo sé que tiene que hablar inglés. Antes, mis hermanos y yo hablábamos en inglés para que ella no pudiera entender lo que estábamos diciendo, hasta que finalmente nos dimos cuenta de que ella sabía exactamente lo que estábamos diciendo.


Essays + Interviews:
Puerto Ricans in America | Puerto Rican Poetry | Esmeralda Santiago



Essays + Interviews | Puerto Rico: A Timeline
Memoir to Film | Story Synopsis | Cast + Credits
Links + Bibliography | Teacher's Guide | The Forum

Home | About The Series | The American Collection | The Archive
Schedule & Season | Feature Library | eNewsletter | Book Club
Learning Resources | Forum | Search | Shop | Feedback

WGBH Logo PBS logo CPB Logo
ALT Films Logo

©


The Road from Coorain Web site

Masterpiece is sponsored by: