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El Niño Entero
La Sección del Padre
Preguntas con Frecuencia
ABCs del Desarrollo del Niño
Para Los Padres
Para Los Temprano Cuidadores

  1. Cómo puedo facilitar las separaciones de mi hijo?
  2. Cómo puedo hacer que mi hijo tome una siesta sin que ello resulte en una lucha?
  3. Qué debo hacer si mi hijo no come?
  4. Cómo y cuándo debo empezar el entrenamiento para ir al baño?
  5. Cómo puedo crear un ambiente seguro para los juegos al aire libre?
  6. Cuáles son las mejores clases de juguetes y equipos de juego para mi hijo de edad preescolar?
  7. Es correcto que mi hijo de edad preescolar juegue con la computadora?
  8. Cómo sé si mi hijo es superdotado?
  9. Cuál es la diferencia entre la actividad normal y la hiperactividad?
  10. Cuáles son algunas maneras de manejar el comportamiento agresivo?
  11. Cómo puedo ayudar a mi hijo a llevarse bien con otros niños?
  12. Qué clases de cosas debo buscar en una guardería?
  13. Qué necesito saber antes de que mi hijo con necesidades especiales empiece la escuela?
  14. Cómo puedo ayudar a mi hijo ante una situación de muerte o de divorcio?
  15. Cuál es la mejor manera de ayudar a mi hijo a prepararse para la llegada de un hermanito o hermanita?
  16. Qué debo hacer si mi hijo tiene un berrinche?
  17. Cómo puedo ayudar a mi hijo para que duerma toda la noche?

  1. Cómo puedo facilitar las separaciones de mi hijo?

    A partir de los 10 meses hasta los 2 años de edad, muchos niños se ponen especialmente ansiosos cuando se les aparta de los padres; pero la ansiedad por la separación es también bastante común entre los 3 y los 4 años de edad. Siempre que sea posible, ayude a su hijo a adaptarse gradualmente a los lugares nuevos y a las personas desconocidas mediante visitas cortas previas al día en que tenga que quedarse allí sin usted. A continuación, planee otra visita, pero esta vez dejándolo solo durante un período breve.

    Cada vez que deje a su hijo con alguien nuevo o en un ambiente nuevo, tómese un tiempo para quedarse con él hasta que se sienta cómodo. Puede ayudar a que su hijo se sienta seguro si le recuerda que usted va a volver a buscarlo y realmente vuelve a la hora prometida. Algunos elementos especiales (una fotografía en su mochila, una nota para que le lean u otro signo de afecto) servirán para que el niño sepa cuán importante es para usted.

    A pesar de sus mejores esfuerzos, es posible que el niño todavía demuestre temor, enojo o congoja ante su partida. Las niñeras o los maestros experimentados reconocerán estos sentimientos y reconfortarán a su hijo. Para facilitar la transición, ellos pueden tener a mano un juguete o una actividad que su hijo disfrute especialmente. Con frecuencia esta transición es difícil para el padre o la madre que debe dejar al hijo llorando. Pero en poco tiempo la mayoría de los niños se adaptan excelentemente a los ambientes nuevos y empiezan a disfrutar de la novedad y el entusiasmo de las personas y las experiencias nuevas.

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  2. Cómo puedo hacer que mi hijo tome una siesta sin que ello resulte en una lucha?

    No todos los niños tienen las mismas necesidades de sueño ni los mismos esquemas de siesta. Algunos se duermen enseguida, y otros pueden llegar a tardar hasta 45 minutos en quedarse dormidos. Para facilitar estos momentos, trate de establecer una rutina diaria, de modo que los acontecimientos previos a la siesta del niño se desenvuelvan de una manera prevista. Puede ayudar a que su hijo se calme con la lectura o el canto, combinados con gestos reconfortantes como caricias en la espalda. Si más de un niño duerme en la misma habitación, trate de arreglar espacios separados para cada uno, de modo que no se molesten entre sí.

    Inmediatamente antes de que el niño se duerma, oscurezca la habitación, quítele los zapatos y asegúrese de que tenga consigo cualquier objeto especial, como una manta o un muñeco, que él necesite para sentirse totalmente cómodo. Con un tono de voz afectuoso pero firme hágale saber que ha llegado la hora de dormir. Una vez que el niño esté dormido, mantenga la habitación lo más oscura y silenciosa posible. (Éstas son sólo sugerencias, no reglas rígidas. Si su hijo se siente más cómodo en su presencia -- mientras habla por teléfono, trabaja en la computadora o separa ropa para lavar -- está perfectamente bien.)

    Alrededor de una hora después, la mayoría de los niños en edad preescolar comenzarán a moverse y a despertarse. Siempre que sea posible, permita que el pequeño se despierte por sí mismo. Luego tendrá mejor humor y estará más dispuesto a empezar otras actividades.

    Cuando el niño parece necesitar una siesta, pero no puede dormirse, algunos padres descubren que el movimiento ayuda. Pruebe salir a darle un paseo en el cochecito o en el automóvil (en el asiento para niños, por supuesto). Si un día determinado, su hijo no quiere dormir o si está haciendo una transición a menos períodos de sueño, un rato de descanso en silencio puede ser un buen reemplazo.

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  3. Qué debo hacer si mi hijo no come?

    En el caso de los niños, igual que en el de los adultos, el apetito puede variar. Si su hijo no quiere comer durante una comida en particular, considere la posibilidad de que simplemente no tenga hambre y permítale saltearse esa comida sin pelear. Trate la negativa del niño a comer como algo eventual y no le ofrezca nada especial ni golosinas durante la hora de la comida ni inmediatamente después.

    Algunos niños son más entusiastas que otros a la hora de comer. A muchas familias les resulta útil establecer una rutina diaria de comidas y refrigerios sanos, y se ajustan a ella lo más posible. Otras son menos estructuradas. En general, es mejor evitar dar una golosina como recompensa por algún logro determinado o negarla como consecuencia de un comportamiento no deseado.

    Por supuesto, si su hijo se niega a comer por un período prolongado o si se limita a muy pocas clases de alimentos, debe consultar al pediatra.

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  4. Cómo y cuándo debo empezar el entrenamiento para ir al baño?

    La mayoría de los niños están preparados para empezar el entrenamiento para ir al baño alrededor de su segundo cumpleaños, pero algunos necesitan más tiempo. No todas las familias (ni todas las culturas) tienen la misma idea acerca de cuándo es el mejor momento para empezar. Cuando quiera que usted comience, tenga en cuenta que el entrenamiento para ir al baño es un proceso y no un acontecimiento que se produce de un día para otro. Empiece por nombrar los desechos del cuerpo y por brindar a su hijo el vocabulario necesario para describir el proceso ("Hiciste popó"). Una vez que el pequeño domine las palabras, podrá ofrecerle recordatorios o avisos ("¿Tienes que hacer popó?").

    Es mejor que el niño empiece el entrenamiento en un inodoro pequeño o en una bacinilla, antes que en el inodoro para adultos. A veces los niños tienen miedo de caerse dentro del inodoro, especialmente cuando se tira de la cadena. Cuando su hijo se sienta cómodo con el uso de la bacinilla, aliéntelo a ser cada vez más responsable de ir al baño por sí mismo, poniéndole ropa interior de entrenamiento y ropa que sea fácil de quitar, como pantalones con cintura elástica.

    No se sorprenda ni se enoje si su hijo tiene un accidente. No hay nada de qué avergonzarse. Los niños son especialmente susceptibles a los accidentes cuando están cansados, enfermos o bajo presión. En esos casos, llévelo a un lugar privado, ayúdelo a cambiarse y no haga hincapié en el accidente. Háblele con total naturalidad y tranquilícelo diciéndole que no es el único niño que tiene un accidente mientras aprende a ir al baño. Ofrézcale alguna pauta para la siguiente vez ("Dile a papito en cuanto sientas que tienes que ir.")

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  5. Cómo puedo crear un ambiente seguro para los juegos al aire libre?

    Los artículos de jardín no necesitan ser caros ni complejos para interesar a los niños de edad preescolar. Puede fabricarlos usted mismo con maderas bien lijadas, bloques huecos, sogas, neumáticos y arena. A esa edad los pequeños todavía están desarrollando la coordinación de los músculos grandes, de modo que los artículos de jardín para jugar deben ser sólidos y deben estimular actividades como balancearse, colgarse y trepar. Revise con frecuencia el sector de juegos para verificar que no haya elementos rotos y retirar posibles astillas u objetos filosos.

    La Comisión de Seguridad de los Productos para el Consumidor estima que tres de cuatro accidentes en los patios de juego se deben a caídas desde lugares altos. Por esa razón, para amortiguar el impacto de una caída, es importante cubrir el suelo debajo de los equipos de juego con arena, tapetes de goma o aserrín. El césped no es suficiente. Como regla general: no levante a su hijo hasta un lugar a donde no pueda acceder por sí solo.

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  6. Cuáles son las mejores clases de juguetes y equipos de juego para mi hijo de edad preescolar?

    Los investigadores dicen que las primeras experiencias, incluyendo el juego, conforman un cimiento para el aprendizaje futuro. Se ha demostrado que el juego creativo y espontáneo contribuye al desarrollo físico, intelectual y emotivo de los niños. Esto no requiere de juguetes costosos ni elaborados. Los libros de cuentos son maravillosos, pero si no se dispone de ninguno, los pequeños se divertirán mirando fotografías de revistas. Muchos padres han comprado juguetes musicales caros sólo para descubrir que los niños pequeños son más felices golpeando ollas y sartenes con un palo de madera. Los materiales de juego básicos incluyen bloques, arena, recipientes que puedan apilarse o juntarse, y materiales para arte (como crayones, pinturas, masa o plastilina no tóxicos).

    Para los bebés y los más pequeños, los juegos más satisfactorios a menudo incluyen la interacción con el adulto que los cuida, como jugar al escondite. Los juegos espontáneos con frecuencia incluyen la exploración de materiales en el mundo físico: el agua está mojada, el barro es espeso, la arena es suave y se escurre. Esto se aplica también a los juguetes: un sonajero hace ruido, una pelota rueda y rebota.

    Los niños de edad preescolar usan el juego para aprender sobre causa y efecto, integran la información que reciben a través de los sentidos, exploran las cosas que ven a su alrededor o las imitan, y aprenden acerca de su propio cuerpo. El juego les permite expresar emociones y ganar confianza en sí mismos. A esta edad, los niños pueden compartir juegos sencillos, pero a veces preferirán "hacer lo suyo" en compañía de otros niños. Durante la escuela primaria, generalmente disfrutan de juegos más complicados que tengan muchas reglas, y ganadores y perdedores.

    Mientras los niños juegan, se les puede estimular la creatividad si:

    • Se les expresa interés, se les hacen preguntas y se les alienta para que hablen de lo que están haciendo. La conversación que acompaña al juego es a menudo tan importante como el juego mismo.
    • Se comprende que pueden estar más interesados en el proceso del juego que en sus resultados. Preguntas como "¿Qué se supone que es eso?" probablemente no tendrán tanto sentido para ellos como el que tiene para usted.
    • Se observa qué sucede cuando uno no proporciona un modelo o no pide una tarea ("Dibújame una casa, Tommy."), y fomenta en cambio la experimentación.

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  7. Es correcto que mi hijo de edad preescolar juegue con la computadora?

    Muchos padres están impacientes por iniciar a sus hijos con la computadora lo más pronto posible, porque creen que eso dará a los niños una ventaja cuando vayan a la escuela. En realidad, los estudios demuestran que los niños no expuestos a las computadoras son capaces de dominar las aplicaciones necesarias y se "ponen al día" en un período de tiempo relativamente corto.

    Los investigadores dicen que los años preescolares ofrecen oportunidades especiales para muchas clases de aprendizaje, y que los niños se benefician de tener una variedad de actividades y experiencias. Necesitan muchas oportunidades para hacer actividad física, intercambios verbales y no verbales con sus pares y los adultos, y mucho tiempo para jugar con la fantasía y la imaginación. Los entretenimientos y los juegos electrónicos -- incluso la computadora, los videojuegos y la televisión -- pueden resultar al mismo tiempo fascinantes y educativos para los más pequeños, pero se les debe poner límites, de modo que no quiten tiempo a otras actividades.

    Cuando se las usa inteligentemente y de manera limitada, las computadoras pueden ser buenas herramientas de aprendizaje para los niños en edad preescolar. Busque programas que fomenten la creatividad y permitan que los niños controlen los contenidos. Por ejemplo, escoja un programa que admita que los niños dicten un cuento, lo impriman y luego lo ilustren con crayones. O enseñe a sus hijos a usar un programa de dibujo.

    Si a esta edad su hijo siente curiosidad por las computadoras y quiere probarlas, tenga en cuenta estas pautas:

    • Esté presente mientras el niño use la computadora. Aliéntelo a expresar sus ideas y decisiones en voz alta.
    • Evite el uso de la computadora en habitaciones con luces que titilan, con resplandor desde arriba o que no permitan guardar una distancia de 30 a 36 pulgadas de la pantalla.
    • Los niños tienden a quedarse con la vista fija en la pantalla. Recuerde a su hijo que pestañee.
    • Si hay más de una computadora en la misma habitación, evite instalarlas de espaldas, puesto que la computadora emite mayor radiación por la parte trasera.
    • Siga el consejo de la Academia Estadounidense de Pediatría respecto de limitar el tiempo total de los niños en edad preescolar frente a una pantalla (televisión, computadora, video juegos, etc.) a una hora diaria.

    En términos generales, los padres deberían evitar lo siguiente:

    • Programas con gráficos demasiado vistosos o sonidos que distraigan al niño o que le dificulten concentrar la atención.
    • Programas que no permitan que el pequeño establezca su propio ritmo o converse con los demás sobre lo que está haciendo.
    • Programas que no sigan relaciones causa-efecto del mundo real, lo cual es muy importante durante los años previos a la escuela.
    • Programas que involucren la violencia o que muestren estereotipos raciales, étnicos o sexuales.

    Para obtener más información sobre los medios y el desarrollo infantil, y para hacer preguntas sobre los medios y la crianza de los hijos, visite el sitio Web de PBS para padres: Growing With Media [Crecer con los medios de comunicación].

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  8. Cómo sé si mi hijo es superdotado?

    Como dijo un poeta una vez: "empezamos con talentos". Desde el primer momento, todos los niños están ansiosos de aprender, y cada uno tiene un gran potencial. Muchos tienen habilidades que no se notarán o no se comprenderán totalmente hasta pasados unos años.

    Pero, cuando los educadores hablan de niños "superdotados", generalmente se refieren a un porcentaje pequeño de niños cuyas capacidades intelectuales se desarrollan más rápido o más plenamente que las de sus pares. Comparados con otros, posiblemente los niños superdotados en edad preescolar tengan la capacidad de considerar escenarios hipotéticos ("¿Qué pasaría si...?"). Posiblemente sean mejores para desarmar cosas y volver a armarlas, para usar un vocabulario más rico en la conversación espontánea, o desarrollar historias más complicadas cuando cuentan un cuento. Si usted considera que su hijo tiene capacidades especiales y es necesario cultivarlas, puede solicitar una evaluación del sistema escolar público de su localidad. Muchas comunidades cuentan con programas educativos orientados a esos niños.

    Sin embargo, los padres necesitan recordar que los niños intelectualmente precoces enfrentan las mismas necesidades emocionales y los mismos desafíos sociales que los demás. Asimismo, es importante reconocer que los dones intelectuales son solamente un tipo de capacidad especial. A los hermanos y a los amigos del niño superdotado también se les debe reconocer por sus propias destrezas y talentos.

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  9. Cuál es la diferencia entre la actividad normal y la hiperactividad?

    El trastorno de déficit de atención con hiperactividad (ADHD, su sigla en inglés) es el problema de conducta infantil más comúnmente diagnosticado. Es posible diagnosticar el ADHD durante los primeros años, pero no resulta sencillo debido a que los síntomas que los manuales enumeran se parecen mucho a las conductas que se ven en cualquier salón de clases de preescolar, como impaciencia, desorden y falta de atención. Los niños con ADHD demandan mucha atención de parte de los adultos, tienen dificultad para manejar las transiciones y no les resulta fácil esperar las cosas, pero eso es lo que todos los pequeños hacen.

    Según el Instituto Nacional de Salud Mental, los expertos debieran ser muy cautelosos antes de diagnosticar ADHD en niños muy pequeños, porque puede ser difícil distinguir entre problemas del desarrollo (especialmente retrasos en el habla y problemas de adaptación) y ADHD. Incluso a niños muy activos y que se distraen con facilidad no se les considera afectados de ADHD, a menos que estas conductas interfieran seriamente en su desempeño en más de un ámbito (por ejemplo, la casa y el preescolar) durante por lo menos seis meses. En caso de dudas acerca del comportamiento y del nivel de actividad de su hijo, consúltelo con su médico.

    Para obtener más información sobre niños con necesidad especiales, diagnósticos y enfoques educativos, visite el sitio Web de PBS para padres: Inclusive Communities [Comunidades inclusivas].

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  10. Cuáles son algunas maneras de manejar el comportamiento agresivo?

    Es normal que los niños de edad preescolar sean autoritarios, especialmente durante el año o dos años previos al kindergarten. Es posible que fanfarroneen delante de otros niños, que los acusen o los mandoneen. También son comunes los episodios de agresión. A veces la agresión es un medio para lograr un fin (digamos, empujar a otro niño a un lado para conseguir el juguete preferido); otras veces puede parecer más directa (como golpear a otro niño o hacer añicos un juguete contra el suelo).

    Como en muchos otros aspectos de la crianza de los niños, le va a ser útil mirar la situación desde el punto de vista de su hijo. A usted le puede parecer obvio que diferentes ámbitos piden diferente comportamiento. Pero los pequeños necesitan ayuda para comprender que el mismo estilo audaz y firme que gana aprobación en el patio de juegos no será admitido en una zapatería o durante la hora de los cuentos en el preescolar. Probablemente no aprecien la diferencia entre aquellos objetos que pueden arrojarse (un Frisbee de plástico o una bolsita con frijoles) y otros similares que no (un plato de porcelana o un alfiletero). Como parte de la conversación diaria con su hijo, comparta su idea sobre lo bueno y lo malo. Hasta los niños en edad preescolar pueden entender la diferencia entre un comportamiento que es malo porque rompe una regla (por ejemplo, hablar en voz alta en una biblioteca) y un comportamiento que será malo en todo momento y en todo lugar (por ejemplo, patear al bibliotecario).

    Los adultos no ayudarán a los niños agresivos de esta edad si asumen una actitud rígida y autoritaria, o demasiado permisiva, o contradictoria entre un episodio y otro. Posiblemente los padres necesiten tomarse unos minutos para reflexionar sobre su reacción antes de actuar, pero retirar el afecto o ignorar al niño durante algo más que un ratito ("tratamiento del silencio") puede empeorar la situación.

    Cuando los pequeños son agresivos, a muchos padres les resulta útil este enfoque:

    • Si existe la menor posibilidad de que su hijo se lastime o lastime a otra persona, asuma inmediatamente el control y sáquelo de esa situación.
    • Manténgalo junto a usted antes que aislarlo.
    • Aliéntelo a verbalizar sus sentimientos; hágale preguntas que lo ayuden a poner en palabras lo que realmente lo está molestando o lo que realmente quiere.
    • Refuerce las reglas -- que sean sencillas -- y explore diferentes maneras de manejar la situación.
    • Ayude a su hijo a decidir cuál es el momento en que tiene sus sentimientos bajo control y está preparado para volver a unirse al grupo o a la actividad.
    • Una vez que el niño haya recobrado un comportamiento más apropiado, no insista en el episodio del arrebato.

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  11. Cómo puedo ayudar a mi hijo a llevarse bien con otros niños?

    Durante el período preescolar los niños son cada vez más capaces de entender los sentimientos de las otras personas y de demostrar generosidad. Los padres y demás adultos que se ocupan de ellos son modelos importantes para el desarrollo del tipo de conductas que usted desea fomentar en su hijo. Si en el trato con los demás uno demuestra generosidad e imparcialidad, la mayoría de los niños (con el tiempo) seguirá el ejemplo.

    También se puede ayudar a que el niño desarrolle destrezas sociales buenas mediante juegos de roles en situaciones difíciles ("Imagina que los dos queremos jugar con la autobomba..."); la conexión entre las propias experiencias del niño y las de los demás ("Es como cuando estabas aprendiendo a nadar..."); la generación de oportunidades para que los niños se ayuden y se consuelen entre sí ("Busquemos una curita para Miguel"); y escoger actividades que pongan énfasis en la cooperación y el compromiso, antes que en la competencia y la disputa.

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  12. Qué clases de cosas debo buscar en una guardería?

    Muchos padres creen que a todos los establecimientos dedicados al cuidado de niños los regula el gobierno o alguna otra agencia responsable, pero éste no es siempre el caso. Pueden estar exentos de la reglamentación o la inspección oficial hasta grandes programas, si es que están afiliados a una organización religiosa, si funcionan a tiempo parcial o si los padres están presentes en el lugar durante cierta parte del día. Algunas personas que cuidan niños a domicilio cuentan con la autorización correspondiente, pero la mayoría no la tiene.

    Por este motivo, son los padres quienes asumen la mayor responsabilidad por la seguridad y el buen cuidado de sus hijos. Para escoger una buena guardería, empiece por visitar varios establecimientos. En cada visita, tenga en cuenta su primera impresión. Pregúntese: Este lugar, ¿se ve limpio y seguro para mi hijo? ¿Disfrutan las maestras y auxiliares cuando hablan y juegan con los niños? ¿Hablan a cada niño poniéndose a la altura de sus ojos? ¿Están los juguetes interesantes y el material didáctico en lugares de fácil acceso?

    Pero no se quede con la primera impresión. Pregunte al personal si el programa o el establecimiento está reconocido oficialmente. Pregunte si cuentan con autorización, y en ese caso, cada cuanto tiempo reciben inspecciones. Averigüe qué capacitación y qué experiencia tienen los adultos que se harán cargo de su hijo. Pregunte cuánto tiempo hace que el personal trabaja allí (para los pequeños no es fácil adaptarse a los cambios frecuentes de personal). Algunos padres se sienten incómodos al hacer estas preguntas, pero los maestros con experiencia se alegrarán de responderlas y comprenderán su preocupación.

    Preste atención a la cantidad de niños que tiene cada grupo y a la cantidad de personas que se encargan de ellos, teniendo en cuenta que los niños pequeños (bebés y niños pequeños) necesitan mucha atención personal. Los expertos dicen que cada persona debería ser responsable de no más de cuatro bebés o de siete niños pequeños.

    Cuando haya restringido la búsqueda, visite más de una vez el establecimiento que esté considerando. Permanezca el tiempo suficiente para obtener una buena percepción de la clase de cuidado y de actividades que recibirá su hijo. Incluso después de empezar a usar el servicio, continúe haciendo visitas esporádicas.

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  13. Qué necesito saber antes de que mi hijo con necesidades especiales empiece la escuela?

    Ante todo es importante que usted entienda los derechos de su hijo según los definen la ley para Personas con Impedimentos (ADA, su sigla en inglés) y la ley de Educación para Personas con Discapacidades (IDEA, su sigla en inglés). La IDEA garantiza la educación pública gratuita para todos los niños y establece un programa educativo personalizado (IEP, por su sigla en inglés) para todos aquellos que, evaluación mediante, se les considere con necesidades especiales. El programa incluye a los niños en edad preescolar. La ADA exige que todos los edificios públicos, incluso los destinados a la educación preescolar, contengan accesos para minusválidos.

    El IEP para su hijo describe las modificaciones que los maestros necesitarán hacer al plan de estudios y a los procedimientos de la clase para ayudar al progreso del niño. El maestro desarrollará el IEP conjuntamente con usted y los evaluadores de la comunidad educativa. En el caso de que el niño necesite atención especial, como terapia del habla o fisioterapia, la IDEA exige que estos servicios los proporcionen y los paguen las escuelas. Esta ley exige también que las escuelas eduquen al niño dentro del ámbito "menos restrictivo". Esto significa que, en la medida de lo posible, su hijo tomará clases preferentemente dentro del programa regular, en vez de pertenecer a un grupo aparte, compuesto principalmente de otros estudiantes con necesidades especiales. Según la ley, los padres que consideren que sus hijos no están recibiendo una educación acorde a estas disposiciones tienen derecho a reclamar.

    Por supuesto, conocer la ley no es suficiente. Es importante llegar a conocer a los maestros de su hijo, de modo que usted pueda ayudarlos a entender al niño, y puedan trabajar todos juntos. Reúnase con ellos antes del primer día de clases; de esa manera podrán revisar juntos el IEP, discutir los puntos fuertes y las necesidades del pequeño, y conversar sobre las preocupaciones que tanto usted como los maestros puedan tener. Además, éste es también un buen momento para demostrar confianza en la capacidad de los maestros para educar y apoyar a su hijo, y demostrar que su expectativa es que su hijo reciba una experiencia educativa de alta calidad.

    Todos los niños en edad preescolar se ponen nerviosos ante la idea de ingresar a un establecimiento nuevo o de conocer a personas que los cuiden o maestros nuevos. Es posible que los niños con necesidades especiales se vean aún más afectados. Para ayudar a su hijo en este sentido, llévelo a visitar la escuela antes del primer día de clases. Juntos pueden conocer al personal, practicar el camino para llegar y tratar de anticiparse a cualquier inconveniente que pudiera presentarse.

    Para obtener más información sobre niños con necesidad especiales, educación inclusiva y el derecho de su hijo a la educación, visite el sitio Web de PBS para padres: Inclusive Communities [Comunidades inclusivas].

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  14. Cómo puedo ayudar a mi hijo ante una situación de muerte o de divorcio?

    Primero y principal, no simule que nada ha pasado. Por lo general los niños perciben el humor de los padres y pueden darse cuenta cuando algo anda mal, ya sea que se verbalice o no. Mantener el problema en secreto sólo puede profundizar la confusión o el nerviosismo del niño. En vez de eso, explique lo que ha ocurrido con palabras sencillas, sin dar más detalles de los que su hijo sea capaz de comprender. Dele tiempo para preguntar. No espere una reacción inmediata ni insista en ello.

    Con el tiempo, si le parece que su hijo no puede o no quiere hablar acerca de sus sentimientos ni hacer preguntas directas, se podría probar un juego de roles, quedarse a su lado mientras dibuja o pinta, o leer cuentos sobre temas relacionados. Cuando el niño se abra, no dé un salto. Tómelo con calma y hágale saber que usted está escuchando.

    Busque la manera de que su hijo sepa que él no es responsable por lo ocurrido y que tampoco es su tarea solucionarlo. Tenga presente que a menudo los niños en edad preescolar ven los acontecimientos como consecuencias de sus propios actos; posiblemente también crean que un deseo o un pensamiento puede hacer que las cosas se hagan realidad.

    Establezca expectativas realistas para lo que sucederá a continuación. En lugar de asegurarle a su hijo que pronto todo "volverá a la normalidad", cuéntele lo que puede ocurrir en los días venideros y de qué manera lo hará sentir eso. En casos de divorcio, los niños se benefician cuando los padres pueden dejar sus diferencias a un lado en su presencia. Hágales sentir que no tienen que escoger a cuál de sus padres amar más.

    Cuando los niños se enfrentan con una pérdida o con el divorcio, pueden sentir que su vida se ha salido completamente fuera de control; así que deben saber que sus sentimientos y preferencias cuentan. Deles la oportunidad de hacer elecciones, incluso sobre pequeñas cosas cotidianas. Hágales notar que pueden decidir de qué forma prefieren reaccionar ante los acontecimientos y de qué forma quieren expresarse.

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  15. Cuál es la mejor manera de ayudar a mi hijo a prepararse para la llegada de un hermanito o hermanita?

    A muchos padres los preocupa que para los pequeños sea traumática la llegada de un hermano o hermana. Los investigadores dicen que, de hecho, para los niños en edad preescolar la llegada de un nuevo bebé puede ser menos estresante de lo que los padres se imaginan. El primer error que se debe evitar es insistir en que su hijo está (o estará) disgustado.

    Pero también es verdad que para los pequeños pueden ser difíciles los cambios de horarios o la ausencia de los padres asociada a un nacimiento. Lo que más disgusta al niño no es la llegada del nuevo bebé, sino los cambios de actitud y de disponibilidad de los padres. Esto es especialmente cierto en el caso de los primogénitos cuando un segundo hijo llega al hogar.

    Es recomendable que antes del nacimiento se establezcan expectativas realistas acerca de lo que el bebé será y no será capaz de hacer. Es poco probable que sea el maravilloso compañero de juegos que a menudo los padres prometen, al menos durante el primer par de años. También es importante reservar un tiempo para compartir sólo con el hijo mayor, como lecturas nocturnas antes de dormir, salidas semanales a solas con mamá o papá, y demás momentos especiales. Por último, para la adaptación del hijo mayor puede servir reafirmarle el sentido del espacio personal e individual: tiene que poder compartir sus pertenencias o no a voluntad, y tener momentos y lugares donde pueda quedarse solo si lo desea.

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  16. Qué debo hacer si mi hijo tiene un berrinche?

    Los padres con experiencia saben que los berrinches se producen siempre en el peor momento posible: justo cuando pasan los vecinos, en medio de un embotellamiento del tráfico o en el supermercado. Ya se le ha hecho media hora tarde, y su pequeña de dos años no quiere sentarse en su asiento del automóvil... La tía de Toledo está por llegar a hacer su primera visita al niño pequeño...

    Cuando su hijo tiene un berrinche, lo primero que tiene que recordar es que esto ocurre en todas las familias. Algunos padres reaccionan de forma exagerada, porque sienten la necesidad de probar a los espectadores (reales o imaginarios) que tienen la situación bajo control. Tenga en cuenta que posiblemente los actos que parten de la vergüenza no despierten el mejor interés de su hijo. Haga de esto su objetivo para ayudar a calmarlo.

    Cuando un niño tiene un berrinche, lo mejor que uno puede hacer es permanecer en calma, prevenir que no se lastime ni que lastime a los demás y ayudarlo a contener los sentimientos, de modo que pueda tranquilizarse. De ser posible, ponga al niño en un lugar donde pueda revolcarse sin peligro: el asiento trasero del automóvil, con usted al lado, es probablemente más seguro que un carrito del supermercado o el estacionamiento. Salvo aquellos asuntos esenciales, considere saltearse la lista de "cosas para hacer"; quizás en este momento sea mejor regresar a casa e ir al banco más tarde. Recuerde que tarde o temprano (esperemos que temprano) se va a cansar y recuperará la cordura.

    Los berrinches causan mucha tensión a todos los afectados. Una vez que haya pasado la tormenta, tómese tiempo para pensar qué pudo haber causado la aflicción de su hijo. Mire la vida desde su punto de vista. ¿Ha tenido lugar algún acontecimiento o cambio que lo perturbara? ¿Hará falta reacomodar los horarios (adelantar la siesta; almorzar más temprano)? ¿Tendrá dolor de oídos o mal de estómago? Probablemente nunca lo sepa..., pero, a veces, una charla con su cónyuge, un amigo o una niñera puede dar luz a la situación. Si los berrinches son frecuentes, sería recomendable hablar del asunto con su médico.

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  17. Cómo puedo ayudar a mi hijo para que duerma toda la noche?

    Para los que acaban de ser padres la falta de sueño es difícil de sobrellevar: se está más cansado precisamente cuando se necesita tener más paciencia y estar más alerta. Pero es inevitable, al menos por un tiempo. Es poco realista esperar que los bebés duerman toda la noche durante los primeros meses de vida. No se han adaptado a una rutina diurna y nocturna y necesitan alimentarse durante la noche. Es mejor ser paciente.

    Pero ¿cuánto es demasiado tiempo? Así como muchos otros aspectos de la crianza de los hijos, ésta es una decisión personal. Si a los seis meses el bebé no duerme toda la noche, algunos médicos y libros especializados recomiendan quitarle el alimento durante la noche y dejarlo llorar. Para muchas familias este método funciona bien. Si los padres pueden tolerar unas cuantas noches de llanto, quedarse fuera de la habitación del bebé o entrar sólo para tranquilizarlo con unas palmaditas, muchos bebés se harán a la idea de que la noche es para dormir y que llorar no da resultado. Aprenderán a consolarse por sí solos.

    Otras familias inventan su propio método o adoptan una táctica completamente diferente. Depende de cada uno. A menos que los alimentos nocturnos estén creando gran confusión entre usted y los demás miembros de la familia, se puede esperar hasta que el bebé esté preparado para dejarlos. Pero si los meses pasan, los efectos de la falta de sueño realmente empiezan a hacerse sentir y no funciona ninguna de sus estrategias, consulte a su médico. Juntos podrán "resolver" el problema o crear un cambio de la rutina cotidiana que mejore la situación.

    Una vez que el bebé haya empezado a dormir toda la noche, todavía puede haber ocasiones en que se despierte. Pedirá más atención de mamá o de papá. Posiblemente le esté saliendo un diente, tenga calor o frío, tenga hambre, se esté resfriando, o lo intranquilice un paso del desarrollo (como aprender a darse vuelta, a hablar o a caminar). Son muchas las razones por las que los bebés se despiertan de noche. Es probable que cuando usted termine de entender el problema, ya se haya resuelto por sí mismo.

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