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Extractos de entrevistas

Cuando la directora de cine Adriana Bosch comenzó a trabajar en el documental sobre Fidel Castro, ella buscó las voces de pensadores que han reflexionado sobre el tema para que le ayudaran a contar la historia. Por supuesto, sus entrevistados tenían mucho más que decir de lo que cabría en un programa de dos horas.

Lea los extractos de estas entrevistas con historiadores, periodistas y analistas. Después, asegúrese de compartir con nosotros su propia opinión en esta sección del sitio en la red: Opinión.

Temas:



Cuba y la revolución


William Leogrande

William Leogrande, profesor:
La cultura política cubana ha sido definida de ciertas maneras por generaciones revolucionarias desde hace mucho tiempo. Está la generación que luchó en la primera guerra de independencia contra España en los años de 1860 y 1870. La segunda generación revolucionaria que luchó contra España, comenzando en 1895, encabezada por José Martí. Luego está la generación del '33, que derrocó a [Gerardo] Machado, pero cuya revolución fue truncada por una intervención de los EE.UU. Y luego, por supuesto, viene la generación de 1959, la cual derrocó a [Fulgencio] Batista. Así es que en Cuba existe una larga tradición de generaciones revolucionarias, que en cierto modo se definen a sí mismas al derrocar a un régimen dictatorial.

Cuando Castro dice en 1959, ésta será una verdadera revolución, creo que se está refiriendo a las revoluciones truncadas de 1898 y 1933. Me parece que su deseo es llevar a esas revoluciones hasta lo que él pensaba sería la culminación de lo que éstas prometían, lo cual se refiere en particular... a reformas que intentaran solucionar las desigualdades económicas y sociales de la sociedad cubana. Y esas eran reformas que aun la república de 1940, incluso siendo democrática, no solucionó.


Alina Fernández Revuelta

Alina Fernández Revuelta, hija de Fidel Castro:
Cuando triunfó la revolución, mi generación estaba en pañales... creo que usaron a mi generación como conejillo de indias para probar el proceso revolucionario. Mi generación fue la primera en usar los uniformes; era como si estuvieran tratando de convertir a Cuba en un brazo de China.

A mi generación le tocó de todo: las marchas, el pañuelo de los pioneros, los emblemas, el trabajo voluntario, la primera escuela de campo... Nos sometieron a todo tipo de experimentos posibles con el fin de convertirnos en el "hombre nuevo": y eso es exactamente lo que somos, una generación de gente socialmente inadaptada.


Georgie Anne Geyer

Georgie Anne Geyer, periodista:
En los años sesenta en La Habana, había una sensación muy, pero muy real de que ésta era la capital revolucionaria del mundo. Allí estaban los guerrilleros. Yo hablaba con ellos -- era algo bastante abierto -- provenientes de Guatemala, de Nicaragua, de El Salvador, de Vietnam, del África Central. Estaban entrenando a los guerrilleros. Había muchos campos de entrenamiento. Recibían enormes subsidios de la Unión Soviética para poder realizarlo. Tenían guerrilleros por toda el África Central. Tenían fuerzas armadas ayudando en Libia, en Algeria, en Siria. Fidel se consideraba a sí mismo un gran líder militar... Él quería -- de eso no me cabe la menor duda -- quería representar un poderío militar verdadero en el mundo, y se veía a sí mismo como un desafío a los Estados Unidos.


Tim Naftali

Tim Naftali, autor:
La revolución cubana... tuvo un efecto extraordinario sobre el espíritu soviético y sobre los hombres del Kremlin, en particular, sobre [Nikita] Khrushchev y [Anastas] Mikoyan. Ambos hombres respondieron de forma romántica a esta revolución. Khrushchev era capaz de responder de manera pragmática a un movimiento progresista, pero lo que uno ve en su apego a Cuba es algo muy distinto. No era como su relación con Egipto, su relación con Iraq o su relación con Guinea. Había en este apego un lazo emocional. En parte, se debía al carisma de Fidel Castro... pero también era porque esta gente que hablaba de un futuro comunista no había sido entrenada en Moscú, no había sido pagada por Moscú... Parecía ser un movimiento espontáneo que compartía las ideas de Moscú, dispuesto a dejarse guiar por ella. Para los líderes soviéticos éste era un sueño hecho realidad.


Wayne Smith

Wayne Smith, diplomático estadounidense:
Castro creía que más valía andar acompañado, que era posible que otras revoluciones se vieran estimuladas por la revolución cubana y que habría revoluciones por todo el hemisferio y muy pronto él se encontraría alineado con, digamos, un gobierno revolucionario venezolano, uno colombiano, uno ecuatoriano y así sucesivamente. Y que los Estados Unidos no lo atacaría si él se aliaba con estos otros gobiernos... Pero las otras revoluciones no sucedieron.


Brian Latell

Brian Latell, analista de la CIA:
Jack Kennedy consideraba que América Latina era el área más peligrosa del mundo. Y así lo sentía porque temía la atracción que Fidel Castro ejercía sobre los jóvenes y los grupos nacionalistas de casi todos los países latinoamericanos... En el verano de 1960... toda la comunidad de inteligencia de los EE.UU. presupuso que existía una buena probabilidad de que uno o más de los países latinoamericanos cayeran bajo el influjo de los regímenes revolucionarios patrocinados y apoyados por Cuba, dentro del siguiente año o año y medio. De manera que a la administración Kennedy se le decía continuamente que otros países latinoamericanos iban a convertirse en regímenes revolucionarios con la ayuda de Fidel Castro. Era un miedo real. Si era exagerado, en retrospectiva, creo que sólo era ligeramente exagerado.


William Leogrande

William Leogrande, profesor:
La revolución cubana es un ejemplo, una inspiración para los jóvenes, sobre todo en América Latina, pero incluso aún más allá de América Latina, en los Estados Unidos y en Europa durante los años sesenta, por el tipo de idealismo y de promesa que representa. Es una revolución que promete lidiar con las desigualdades de una América Latina subdesarrollada. Es una revolución que inicialmente promete más apertura y libertad en el frente cultural. Es una revolución que promete ir más allá de la corrupción que ha sido tan tradicional, no sólo en Cuba sino en muchos países latinoamericanos. Es una revolución que promete intentar resolver todos esos problemas al tratar de encontrar una un tercer camino entre el socialismo y el capitalismo.


Marifeli Pérez Stable

Marifeli Pérez Stable, autora:
La revolución cubana no tuvo la misma cantidad de pérdidas humanas que aquella de Stalin o aun la de Mao tuvieron, pero el hecho es que en los años sesenta, en el contexto de lo que sucedió en Cuba -- los costos asociados con la gente que murió o que fue asesinada y con los prisioneros políticos -- estos costos parecían poca cosa junto a lo que las dictaduras militares de derecha estaban haciendo, y con respecto a lo que Estados Unidos estaba haciendo en Vietnam. Era una época en que el discurso sobre los derechos humanos no se había desarrollado a nivel internacional, de la manera en que, afortunadamente, se ha desarrollado hoy. Entonces, Castro podía disimular... los costos de la revolución cubana, porque se estaba persiguiendo un fin superior... La lógica...es equivocada, pero no obstante, millones de personas lo aceptaron. Nosotros mismos lo aceptamos: es decir, que no era tan malo como lo que estaba sucediendo en Guatemala o como lo que estaba sucediendo en Argentina o lo que estaba sucediendo en Vietnam.


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La invasión de Bahía de Cochinos


James Blight

James Blight, profesor:
A medida que uno repasa el año de 1959, hay que mirar también más allá de la retórica bajo la superficie porque el gobierno estadounidense en realidad empieza a sostener conversaciones. Por lo general éstas tienen lugar dentro de la CIA, pero ocasionalmente suceden en la Casa Blanca, y son acerca de cómo deshacerse de [Castro]. ¿Qué vamos a hacer? Es decir, ¿cómo vamos a llevarlo a cabo? Porque la imagen de los Estados Unidos en América Latina no era buena y ellos tenían bastante consciencia de ello... la idea comenzó a adquirir forma, tenemos que deshacernos de él y hacer que parezca que fue alguien más. Bueno, ese otro alguien que se les ocurrió resultó ser los exiliados cubanos, a quienes entrenarían y desembarcarían en la Bahía de Cochinos.


Alfredo Durán

Alfredo Durán, veterano de la Bahía de Cochinos:
Cuando fui allá... a participar en lo que en última instancia sería la invasión de Bahía de Cochinos, yo realmente creí que lo que íbamos a hacer era ir y entrenarnos como guerrilleros, y luego ir y entrenarnos como individuos clandestinos para organizar un levantamiento masivo en Cuba y así continuar la revolución. Nosotros no nos imaginamos una invasión respaldada por aviones americanos, tanques americanos e infantes de la marina americanos. Nunca me esperé eso. Yo me esperaba una guerra de guerrillas; que me iban a dejar caer en algún lugar de las montañas de Cuba, y que o me iban a matar o iba a ganar...


Wayne Smith

Wayne Smith, diplomático estadounidense:
Ya habíamos bombardeado los campos de aterrizaje, [Castro] sabía que había un destacamento especial frente a la costa... y anunció, por primera vez, que ésta era una revolución socialista. Éste era un esfuerzo transparente de su parte para que los soviéticos vinieran a apoyarlo. Bueno, por supuesto, él no esperaba que fuéramos a desembarcar a 1,200 exiliados en tierra y a dejarlo así. Él esperaba que la primera y segunda división de los infantes de marina vendrían inmediatamente después de ellos. Y entonces fue un esfuerzo de su parte de decirle a los soviéticos, soy un buen socialista como ustedes y cuando mañana lleguen los americanos, ustedes deben apoyarme...

Claro que resultó que no fue necesario el apoyo soviético. Él había vencido por su cuenta la campaña americana, de la CIA, sin ningún problema. No obstante, a partir de ese momento y en adelante, de haber dicho ésta es una revolución socialista, pasó luego a convertirla en un sistema al estilo soviético con un partido del estado en el aparato gubernamental.


Brian Latell

Brian Latell, analista de la CIA:
En los días inmediatamente antes y durante y justo después de la Bahía de Cochinos, a mediados de abril de 1961, la maquinaria represiva del gobierno de Castro, las fuerzas de seguridad y la policía interna y los demás servicios de inteligencia hicieron una redada de varios miles de cubanos: opositores reales o imaginarios del régimen. Los aprehendieron, los encarcelaron, los mantuvieron en detención, temerosos de que se aliaran con la brigada del exilio y les ofrecieran ayuda. Esto quebró la columna de la resistencia interna de la oposición no organizada contra Castro en esa época. Y esa oposición a Castro, organizada o no, durante la primavera de 1961 era muy numerosa.


Carlos Alberto Montaner

Carlos Alberto Montaner, autor:
Para Fidel, Playa Girón lo es todo, porque representa el triunfo frente a sus enemigos cubanos y frente a los Estados Unidos. Es la posibilidad de degollar a toda la oposición de un solo tajo. Cientos de miles de personas son detenidas en Cuba en el momento de la invasión. La oposición política se queda sin líderes y al mismo tiempo sufre una derrota desmoralizadora. Creo que no nos dimos cuenta, pero la posibilidad de derrotar a Cuba militarmente terminó en abril de 1961.


James Blight

James Blight, profesor:
Hubo una famosa conversación que tuvo lugar en América del Sur en noviembre de 1961 entre el Che Guevara y Richard Goodman, quien era una de las personas que le escribía los discursos a Kennedy. Y Guevara atraviesa el cuarto y le estrecha la mano a Goodman y le dice, Sr. Goodman, me gustaría darle las gracias por la Bahía de Cochinos, muchísimas gracias. Y Goodman le dice, de nada...

La Bahía de Cochinos fue el pretexto ideal para que Castro dijera, "Soy un socialista y siempre lo he sido", para declarar a la revolución cubana como una revolución socialista -- todo esto toma lugar dentro de este contexto -- y también, para hacer algo muy arriesgado, que fue arrollar a todo el movimiento de resistencia interno, hacer una redada de entre 50,000 y 100,000 personas y ponerlas en estadios y prisiones militares. Arriesgado porque aún había una guerra civil adentro de Cuba en este momento. Pero la Bahía de Cochinos, para los americanos, [fue] esta cosita diminuta que sucedió cuando 1500 hombres desembarcaron y 72 horas más tarde o yacen muertos o andan corriendo por la selva o la mayor parte de ellos está desfilando hacia La Habana para aparecer en un juicio que más parecía un espectáculo. Así les pudo parecer a los americanos, y fue algo un poco humillante, pero no afectó realmente nuestra seguridad, a pesar de lo que le brindó a Castro: Playa Girón, en abril de 1961, es el evento primordial al que él siempre se refiere cuando surge cualquier duda de si debemos o no confiar en los americanos. A partir de entonces, la hostilidad, la enemistad en esta relación está garantizada.


Brian Latell

Brian Latell, analista de la CIA:
Las consecuencias de la Bahía de Cochinos, las consecuencias inmediatas de la Bahía de Cochinos, y de la victoria militar cubana sobre la brigada de los exiliados, fue que la credibilidad de Castro, su fuerza en Cuba y a través de toda América Latina, se intensificó enormemente. Su revolución en ese momento se consolidó más que nunca antes. Había logrado lo que ningún líder latinoamericano nunca antes había logrado y esto era vencer un reto realmente importante -- un reto de tipo militar -- montado por los Estados Unidos. Lo había vencido por completo.

Y su credibilidad en la isla, en América Latina, se disparó súbitamente y cualesquiera oponentes que quedaran en la isla se sentían acobardados e intimidados, porque Castro ya no era el David luchando contra Goliat; era otro tipo de Goliat, dentro de su propio reino.


William Leogrande

William Leogrande, profesor:
La invasión de Bahía de Cochinos asocia tanto la oposición a la revolución con los Estados Unidos, que Castro puede enarbolarse en la bandera cubana y declarar que la revolución es socialista. No es coincidencia que declare que la revolución es una revolución socialista al momento de la Bahía de Cochinos, porque ahora puede envolver el proyecto socialista en el nacionalismo cubano.


Ernesto Betancourt

Ernesto Betancourt, antiguo director de la Radio Martí:
Yo no estoy de acuerdo con muchos de los cubanos que culpan a Kennedy [por la Bahía de Cochinos]. Creo que el mal menor fue la Bahía de Cochinos y la mayor contribución de Kennedy fue parar cualquier acción adicional en ese momento ya que, si Estados Unidos hubiera actuado, Cuba se habría convertido en otro Vietnam. Hubiera habido un derramamiento de sangre y una lucha constante... Él le prestó un gran servicio históricamente a Cuba y a los Estados Unidos.


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La Crisis de los Misiles cubanos


James Blight

James Blight, profesor:
La idea de desplegar misiles en Cuba, misiles nucleares en Cuba, fue de Khrushchev. En la primavera de 1962, Khrushchev comenzó a pensar en cómo resolver a la vez varios problemas. Uno de ellos era que los soviéticos poseían una batería de misiles muy inferior, es decir, su capacidad en cuanto a misiles. Sus misiles no volaban muy seguido, no salían derecho, las bombas no explotaban: un típico problema soviético. La mayoría de los misiles que fueron lanzados en Siberia acababan explotando en alguna parte de Siberia. Pero uno de sus generales le señaló una manera de resolver ese problema, es decir, puede que te parezca extraño Nikita, pero si los pones en Cuba, es como si los pusieras en la Florida. Quiero decir, estarían allí mismo. Lo único que tienen que hacer es cruzar las 90 millas de agua y un poco más allá.


Tim Naftali

Tim Naftali, autor:
Fidel Castro no pidió esas armas. Lo que él quería eran armas convencionales de defensa para defender a su país en contra de un ataque que él suponía iba a suceder, quizá, en 1963 o 1964. Los soviéticos mismos, no esperaban un ataque hasta justo antes de la reelección de Kennedy en 1964. Se suponía que John F. Kennedy daría algún tipo de sorpresa en octubre de 1964 para ser reelegido. Los cubanos y los soviéticos no esperaban un ataque americano en 1962. No lo esperaban. De modo que la solicitud de Cuba era por concepto de tanques, misiles de tierra-aire, y algunos, quizá algunos soldados soviéticos, pero, en realidad, querían entrenar al ejército cubano para que estuviera listo en caso de un ataque en 1964. Los misiles fueron una sorpresa para Fidel... su reacción fue, bueno, los tomamos, pero ustedes saben que no los necesitamos. Los tomamos por el bien de la unidad socialista, pero no los necesitamos para la defensa cubana. De hecho, lo que Fidel quería era formar parte del pacto de Varsovia. Sugirió, por qué en cambio no nos dejan firmar un acuerdo de seguridad colectiva. Eso bastaría para disuadir a los americanos. Eso, más estos tanques.

Pero los soviéticos tenían otras razones. Tenían intenciones ocultas para poner los misiles en Cuba. Los misiles no eran nada más para defender a Fidel. Eran para amenazar a Kennedy. La política soviética era una política de ofensiva. Más tarde, Nikita Khrushchev se referiría a esto como una medida defensiva para proteger a Cuba, pero muy al principio, los soviéticos estaban hablando de esto como una estrategia ofensiva para ejercer presión sobre los Estados Unidos en el juego de 1962.


Wayne Smith

Wayne Smith, diplomático estadounidense:
Castro tenía razón y Khrushchev estaba equivocado. Cuando Khrushchev planteó la posibilidad de poner esos misiles para defender a Cuba, Castro comprendió de inmediato que el verdadero propósito era el de mejorar el equilibrio de poder un tanto a favor de la Unión Soviética, porque los Estados Unidos tenían muchos más misiles intercontinentales que la Unión Soviética. Así es que si ponían estos misiles en Cuba, fortalecerían la mano soviética. Castro dijo que lo haría para mostrar su apoyo al bloque socialista, pero que realmente eso no defendería a Cuba, ya que si los americanos no se habían decidido a invadir antes de que llegaran los misiles, seguramente lo harían una vez que estos llegaran. De modo que lo mejor sería hacerlo abiertamente, firmar un nuevo acuerdo de defensa mutua y como parte de ello, traer los misiles. Luego, si a los americanos no les parecía, había la posibilidad de negociar y quizá los soviéticos podrían mencionar la remoción de los misiles Júpiter americanos de Turquía. Y hasta podrían lograr que Estados Unidos prometiera que no iba a invadir a Cuba, si los soviéticos no ponían allí los misiles.

Khrushchev dijo que no. Khrushchev dijo no, los pondremos allí a escondidas. Bueno, eso es una tontería. No había manera de que los soviéticos pusieran esos misiles allí en secreto. Construir el sitio, traer los misiles y las cabezas nucleares a los puertos, llevarlos en camiones a los sitios, levantar los misiles, embonar las cabezas con los misiles con toda la parafernalia que esto implica. [Estados Unidos] tenía satélites U2 que pasaban con regularidad, aviones de reconocimiento P-4 que absorbían todos los mensajes de radio dentro de la isla, no había manera alguna de que pudieran hacerlo. En uno de los congresos [recientes, de estudiosos] sobre la crisis de los misiles, le preguntamos a uno de los delegados rusos, "¿Cómo se les ocurrió que podrían introducir esos misiles en secreto?" Él dijo, "bueno, en ese momento nuestros militares nos dijeron que podíamos disfrazar los misiles para que parecieran palmeras". Hizo una especie de seña con la mano hacia la ventana -- estábamos en Antigua, en el Caribe -- y dijo, "Claro, ahora que hemos visto las palmeras sabemos que esto no era factible".


James Blight

James Blight, profesor:
Muchos temas empezaron a tomar preponderancia cuando los soviéticos empezaron a llegar en el verano de 1962. Uno de ellos era el camuflaje. Los soviéticos dijeron, vamos a poner los misiles aquí y despejaron un área. Y como lo descubrió la CIA más tarde, lo que hicieron en realidad fue crear un sitio para misiles con la plataforma de lanzamiento y los búnkers y demás, idéntico al que tenían en Siberia. Es lo que sabían hacer. Así que la idea era tomar un terreno accidentado y con mucha vegetación, derribarlo y convertirlo en una versión más húmeda y cálida de lo que tenían en Siberia. Por supuesto, esto volvió locos a los cubanos, porque le decían a los soviéticos, oigan, escuchen, esperen un momento, los americanos seguramente tienen fotografías del satélite U2 de los sitios en Siberia, ¿por qué no lo hacemos de otra manera? Lo deberíamos camuflar. Lo deberíamos disfrazar de alguna manera y demás. Y entonces, literalmente, les dijeron que se callaran la boca.

A ningún cubano se le permitió visitar el sitio de los misiles, ni a Fidel, ni a nadie. Esto era algo ruso. Éste era uno de los problemas para los cubanos porque si se llegaba a saber que habían firmado un contrato, una especie de tratado, que en realidad consistía en haber concedido a los soviéticos cuatro terrenos un poco como Guantánamo, el cual los americanos ocupan y han ocupado desde 1903. Hacer ese tipo de analogía no era algo bueno para las relaciones públicas de Cuba, cuando menos, y también iba a crear un problema de cómo explicárselo al pueblo cubano...

Llegaron los rusos -- esta es una de mis historias favoritas sobre la astucia de los soviéticos -- unos 43,000 llegaron en el momento en que estalla la crisis de los misiles en octubre y, para disfrazarse, todos se ponen camisas a rayas para que no los noten y luego todos marchan en formación. De modo que tenemos grupos de 200 personas rubias, de cuello corto y ancho, de ojos azules, con la piel requemada por el sol vistiendo camisas a rayas marchando por allí y pensando, nadie sabe que estamos aquí, nadie sabe que somos rusos...


Tim Naftali

Tim Naftali, autor:
Fidel quería decirle a Khrushchev que si la Unión Soviética tenía que usar las armas nucleares para defender al mundo socialista y que si eso significaba que Cuba debía sacrificarse, eso estaba bien, que el pueblo cubano se había entregado al socialismo y se sacrificaría por el bien de la comunidad socialista. Eso es lo que Fidel quería que Khrushchev supiera.

Cuando Khrushchev recibió esta carta, se quedó estupefacto. ¿Cómo podía este hombre pensar en una guerra nuclear? Lo que se pretendía era salirse con la suya sin recurrir a la guerra. La guerra significa el fracaso. De hecho, Khrushchev, que era un optimista, era un pesimista sólo con respecto a la guerra nuclear. Lo único que pensaba que podría perturbar el desarrollo del socialismo mundial era una guerra nuclear.


James Blight

James Blight, profesor:
Si le pregunta uno a los americanos que estuvieron involucrados en esto [cuál fue] el error más crítico que cometieron los soviéticos, fue mentir al respecto. Porque en el discurso de Kennedy (7:00, 22 de octubre) le comunicó al pueblo estadounidense lo que estaba sucediendo. Al volver a leer ese discurso hace poco, quedé impactado. Siete veces dice que ellos están mintiendo, que son engañosos, y que en una superpotencia esto resulta intolerable. No es posible tolerar a una superpotencia nuclear que no juega de acuerdo con las reglas del juego y, por lo tanto, esas cosas tienen que salir de aquí por cuestión de principios, así como por toda clase de razones estratégicas. Los cubanos lo habían anticipado por completo; aparece en todos sus documentos. Se lo explicaron a los rusos.

Por supuesto que cuando los americanos los descubren y Estados Unidos comienza a apretar las clavijas, a incrementar la cuarentena, hay mil y tantos jets listos para volar de Miami y de todos lados y de todo el Caribe para destruir por completo la franja norte de Cuba, Castro dice, "Bueno, se los dije". Pero entonces Castro hace algo muy interesante. Le dice a Khrushchev, "Bueno, mire, eso es cosa del pasado". Le escribe una carta... y le dice, "no se preocupen por nosotros... Nos van a atacar, les han dado todas estas razones, pero, bueno, está bien. La nación cubana íntegra está dispuesta a sufrir el martirio en aras del socialismo. Así es que cuando ataquen -- no dice si nos llegan a atacar, sino cuando nos ataquen de verdad -- asegúrense de que ya el ataque esté en curso, y entonces quiero que bombardeen a Estados Unidos con armas nucleares y lo destruyan". Y usted sabe, la reacción de Khruschev a esto fue, "¡Dios mío! Este tipo está loco. ¡Parece que me está diciendo que haga estallar al mundo!


Ernesto Betancourt

Ernesto Betancourt, antiguo director de la Radio Martí:
Al dirigirse a Fidel como enemigo, los Estados Unidos tienen que darse cuenta de que están tratando con un individuo que está obsesionado con su lugar en la historia. Y muy pocos gobernantes han sido tan indiferentes al bienestar de su pueblo como Fidel Castro. Esto fue demostrado de manera dramática en el momento de la Crisis de los misiles de 1962, cuando Fidel trató de lograr que los soviéticos lanzaran un ataque nuclear sobre Estados Unidos, un ataque preventivo, estando muy consciente de que esto resultaría en una respuesta de parte de Estados Unidos que aniquilaría a Cuba. Y no le importó, porque nunca le ha preocupado el bienestar de los cubanos.


Tim Naftali

Tim Naftali, autor:
Cuando los soviéticos decidieron retirar los misiles grandes, Castro tuvo la esperanza de que no se llevaran los de corto alcance, los misiles tácticos, que su pueblo podría usar contra una invasión americana. Le hubiera gustado mucho poder decirle al mundo que Cuba contaba con una defensa nuclear en sus playas.

Al principio, los soviéticos estaban dispuestos a compartir esos misiles, a dar esos misiles a los cubanos. Pero después del comportamiento de Fidel Castro, Moscú se dio cuenta de que era demasiado arriesgado permitir que los cubanos tuvieran armas nucleares y por eso decidieron retirarlas. Esto encolerizó aún más a Castro.


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Las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos


Andrés Oppenheimer

Andrés Oppenheimer, periodista:
Cuba [había sido] muy importante para la corona española, había sido el puerto de entrada a las Américas para España y su fuente principal de azúcar. Y la independencia de Cuba llegó muy tarde, en 1902, unos 80 años después de que... la mayor parte de los pueblos latinoamericanos ya habían conseguido su independencia.

Los españoles se aferraron a Cuba mucho más que a cualquier otro país. En un momento dado había 200,000 tropas españolas en Cuba, igual que en el resto de América Latina. Así que los cubanos habían desarrollado una noción de que eran importantísimos, que España y los Estados Unidos se peleaban por Cuba y que Cuba era la clave del mundo occidental.


Ernesto Betancourt

Ernesto Betancourt, antiguo director de la Radio Martí:
Estados Unidos puso como condición para retirar sus tropas de Cuba en 1902 que en la Constitución cubana debía haber una enmienda que dijera que Estados Unidos se reservaba el derecho de intervenir en Cuba. Esto fue abolido por el presidente [Franklin] Roosevelt en 1933, pero forma parte de la historia de los cubanos en su afán por desvanecer esa mancha de la independencia y soberanía cubanas a lo largo de todos estos años. Y esto es historia muy reciente para la gente de mi generación. Hoy, quizá, 1933 parece algo muy lejano, pero no lo es para la gente de mi generación.


Jorge Domínguez

Jorge Domínguez, profesor:
El poder de los Estados Unidos sobre Cuba aumentó a partir del comienzo del siglo XX. Alcanza su punto máximo en los años veinte, y luego declina gradualmente de los años veinte a los cincuenta. Estados Unidos había intervenido militarmente repetidas veces en el primer cuarto del siglo XX...

Estados Unidos era dueño de y operaba la mayoría de los ingenios azucareros cubanos y, ciertamente, los más eficientes, a lo largo de la primera cuarta parte de los años veinte. En la segunda cuarta parte del siglo XX, la proporción de la cosecha de azúcar de las fincas estadounidenses disminuye. Los bancos estadounidenses controlan el sistema financiero cubano durante la primera cuarta parte del siglo XX. Su control del sistema financiero cubano disminuye durante la segunda cuarta parte del siglo XIX. En asunto tras asunto, el poder real de Estados Unidos sobre Cuba disminuye de la primera a la segunda cuarta parte del siglo XX.


William Leogrande

William Leogrande, profesor:
El papel de Estados Unidos en Cuba comienza de manera importante en 1898 con la Guerra Hispano-Americana, cuando Estados Unidos manda tropas a Cuba para luchar en contra de España, pero en realidad está interviniendo en la guerra de independencia de Cuba. Por supuesto, en lugar de entregarle el gobierno a Cuba de inmediato, instalamos a un gobernador militar que gobierna por varios años. Imponemos la Enmienda Platt en Cuba, la cual, en efecto, restringe los derechos de Cuba como un país soberano capaz de hacer tratos con otros países, y le da a Estados Unidos el derecho de intervenir en Cuba cuando le parezca conveniente. Y entonces, en efecto, Estados Unidos interviene en Cuba varias veces durante la década siguiente. Y se vuelve aparente, como dice el dicho, que el embajador estadounidense era la segunda persona más importante, después del mismo presidente.

Estados Unidos interviene de nuevo en 1932-1933 en medio de una revolución en contra del dictador [Gerardo] Machado. Estados Unidos impone una solución a esta situación, y derroca a un gobierno nacionalista muy popular que había eliminado el régimen de Machado en 1933. De modo que los nacionalistas cubanos tienen la sensación de que cada vez que Cuba está a punto de hacerse dueña de su propio destino -- en 1898, en 1933 -- Estados Unidos toma cartas en el asunto y controla a Cuba y dirige a Cuba de una forma acorde con sus propios intereses, en lugar de acorde a los intereses de Cuba. Y es por eso que Fidel Castro se muestra tan categórico en 1959 para asegurarse de que Estados Unidos no vaya a controlar a su revolución cubana.


Alfredo Durán

Alfredo Durán, veterano de la Bahía de Cochinos:
A partir de nuestra independencia, ese fue uno de los factores constantes de la política cubana, el apoyo del gobierno de los Estados Unidos a una figura política en particular o a un presidente. Su apoyo significaba el éxito o la ruina de dicha figura. Era una participación y una implicación constante en los asuntos políticos de Cuba. Hasta que se suspendió la Enmienda Platt hubo dos intervenciones militares grandes, pero también se trata de una intervención política y una intervención económica constantes...


Carlos Franqui

Carlos Franqui, periodista:
La historia de Cuba y los Estados Unidos ha sido muy turbulenta, porque en realidad Estados Unidos no quería la independencia de Cuba durante todo el siglo XIX. Después de eso, intervinieron; después de eso, ocuparon a Cuba. La ocupación americana significó, desde un punto de vista económico... algo positivo. Pero desde un punto de vista político, fue algo muy negativo, porque puso fin a las tendencias independientes... Uno no puede olvidar que en 1952, Estados Unidos reconoció a [Fulgencio] Batista de inmediato, porque en esa época la política americana era la de reconocer a los dictadores. Ahora, por fortuna, han cambiado al respecto. Así es que todos esos elementos mezclados con la idea de una revolución inconclusa, y mezclados con este conflicto, el cual había disminuido a la nación cubana, convergieron en todo el descontento que Fidel Castro fomentó tan maravillosamente en los años sesenta.


Jorge Domínguez

Jorge Domínguez, profesor:
Hay dos maneras de pensar en el impacto que tuvo Estados Unidos en el curso de la revolución cubana al final de la primera cuarta parte de 1959. Una ha sido muy común, y es el argumento de que el gobierno estadounidense empujó a Fidel hacia los brazos de la Unión Soviética, los comunistas y los radicales. Yo creo que este argumento es falso. En enero, febrero, marzo y principios de abril de 1959, Estados Unidos emprendió una serie de iniciativas para tratar de tender la mano al gobierno cubano y discutir, de manera profesional y eficaz, varias maneras por medio de las cuales el gobierno estadounidense pudiera ayudar al gobierno cubano. Y del lado del gobierno cubano, incluso en las mismas palabras de Fidel, hay varias instancias en que él pensó, al menos por un corto plazo, unas semanas a principios de 1959, que podría haber algún tipo de relación constructiva con Estados Unidos, que beneficiara a ambos y que incluyera aceptar ayuda internacional e inversión extranjera.

La segunda manera de pensar acerca del impacto de Estados Unidos sobre Cuba en 1959 es considerar el largo legado de la presencia estadounidense, el papel de las compañías estadounidenses, la prominencia del estilo de vida americano en la sociedad cubana. Y en algún momento en febrero, marzo y comienzos de abril de 1959, Fidel Castro llega a la conclusión de que no podría haber una revolución en Cuba, ni él podría construir a la Cuba que deseaba, a menos que extirpara a Estados Unidos de Cuba. Y en ese momento, ya no hubo gran cosa que el gobierno de los EE.UU. pudiera hacer para sacarlo de esa convicción. De modo que cuando Fidel Castro llega a los Estados Unidos en abril de 1959 y la administración de Eisenhower trata de iniciar discusiones sobre la ayuda externa y otros tipos de cooperación internacional, Fidel da instrucciones a su equipo económico de no pedir ayuda, de no aceptar ayuda y de ni siquiera hablar de ello.


Armando Valladares

Armando Valladares, prisionero político:
Si la dictadura de Fidel Castro se hubiera establecido en Europa o en Asia, hubiera desaparecido hace años. La razón por la cual se ha mantenido a sí misma es por sus relaciones y por su cercanía a Estados Unidos... han creado una aberración de su odio hacia Estados Unidos y han canalizado su hostilidad apoyando a Fidel Castro. Creen que al hacerlo están volviendo locos a los americanos, pero lo cierto es que en Estados Unidos a nadie le importa.


Wayne Smith

Wayne Smith, diplomático estadounidense:
[Los cubanos] no están de acuerdo con las políticas americanas, pero los americanos de por sí tienden a agradarles, y los americanos y los cubanos se llevan divinamente. Hay un vínculo casi místico entre ellos. Pero las objeciones hacia la política de EE.UU. vienen a razón de que desde 1898 hasta 1959, Estados Unidos controlaba a Cuba.


Jorge Domínguez

Jorge Domínguez, profesor:
Hay algo raro sobre el sentido nacionalista cubano que quizá puede resumirse en el hecho de que los cubanos hoy en día y a través del tiempo, y por mucho tiempo, han considerado que una de las bebidas nacionales es el ron con Cola, el cuba libre como se le conoce en español. El Ron es una bebida cubana y la Coca-Cola, un producto americano. Una de las afirmaciones, uno de los símbolos del gozo cubano, de la sociabilidad cubana es este cuba libre, esta bebida nacional, que une a Estados Unidos con Cuba...

Cuba y Estados Unidos han estado entrelazados por lo menos un siglo, quizá más. No es posible ser cubano sin incorporar de alguna forma a los Estados Unidos dentro de ese sentido del ser. Los cubanos pueden enfrentársele a Estados Unidos. Los cubanos pueden abrazar a Estados Unidos. Lo que no pueden hacer es huir de Estados Unidos.


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Fidel Castro y la historia


Carlos Alberto Montaner

Carlos Alberto Montaner, autor:
Antes que nada, creo que Fidel Castro despierta una profunda curiosidad antropológica: él es el hombre barbudo vestido de traje militar con una historia heroica y quien derrotó militarmente a una dictadura. Luego él es el hombre que se enfrenta a Estados Unidos... La imagen legendaria que construye se apoya en el hecho de que existen sentimientos muy poderosos en contra de Estados Unidos, de la economía capitalista, y entonces es visto como un héroe. Los izquierdistas latinoamericanos lo perciben como un héroe que lucha en contra de la adversidad y, aunque de vez en cuando se comporta de manera errática, su carácter indomable es más importante que cualquier otra cosa.


Brian Latell

Brian Latell, analista de la CIA:
Ya en sus años universitarios y ciertamente en el momento del ataque al cuartel Moncada en julio de 1953, creo que [Castro] había construido para sí mismo cierta creencia de que... había fuerzas históricas que lo impulsaban como un instrumento de la historia cubana, para llevar a cabo la culminación de la lucha de independencia, de la lucha nacionalista que había sido interrumpida por la intervención americana en la Guerra de 1898... El resultado ilógico de esto es que ha sido capaz de exculparse y de sustraerse moralmente de prácticamente todas las consecuencias de sus acciones. No es él actuando como un individuo, sino son las fuerzas históricas las que lo obligan a actuar.

A lo largo de toda su carrera, comenzando con el asalto al cuartel Moncada y quizá yendo aún más atrás a sus años de estudiante y activista, ha sido capaz de absolverse a sí mismo. Eso fue lo que dijo, su frase de cierre, el tema principal de su discurso en defensa propia cuando fue juzgado en 1953 después del ataque al cuartel Moncada, el cual dio inicio al proceso de la revolución cubana. Durante su juicio, se defendió a sí mismo con la memorable frase, "La historia me absolverá". [Está diciendo] puedo haber cometido este acto de violencia en contra de la dictadura de Batista, podemos haber atacado el cuartel militar de Santiago, el Moncada, pero lo que hicimos fue lo correcto.


Alfredo

Alfredo "el Chino" Esquivel, compañero de escuela de Castro:
Él tenía su propio código y si lo violabas, entonces eso quería decir que estabas en contra suya. Él vivía bajo su código y en base a eso decidía que sus ideas eran correctas y que lo que él hacía estaba bien. Si no sigues su forma de pensar entonces estás por fuera de su código, eres castigable, condenable: lo pierdes todo. Cuando estás con él, en su círculo de poder, tienes influencia, pero si él, como dicen, "te deja ir", te conviertes en nadie, se acabó, y todo el mundo sabe que ya no eres uno de sus protegidos. Ya no tienes ninguna influencia, te vuelves un don nadie.


William Leogrande

William Leogrande, profesor:
Creo que la historia cubana está vigente para Fidel Castro. Casi nunca da un discurso sin dejar de referirse a las luchas pasadas. Desde un principio dijo que la revolución de 1959 no era una revolución aparte, sino una continuación de las luchas que comenzaron en contra de España y continuaron a través del siglo XX. Realmente tiene un sentimiento hacia los iconos de la cultura política cubana y su historia de lucha por la independencia. Y se refiere a ellos todo el tiempo.


Marifeli Pérez Stable

Marifeli Pérez Stable, autora:
[Castro] fue la gran esperanza de Cuba a fines de los años cincuenta... no sabía gran cosa de él excepto que estaba en la Sierra Maestra y que la gente le prendaba su esperanza a este hombre. Prometió una Cuba nueva. En mi familia, mi familia inmediata, mis tíos y mi abuelo, una vez que la revolución llegó al poder, todo el mundo salió a pagar los impuestos que debía, porque ahora ya iba a haber un gobierno honrado en Cuba.


Ricardo Bofill

Ricardo Bofill, activista a favor de los derechos humanos:
Él es una figura carismática. El liderazgo soviético era más bien gris. [Leonid] Brezhnev era un hombre que susurraba al micrófono en la Plaza Roja... Fidel Castro no sólo trajo a cuestas la leyenda de la Sierra Maestra, sino también la de haber derrotado a los americanos en Playa Girón, lo cual ha sido exagerado. No describían la batalla como una en contra de una simple brigada. No, decían que la batalla había sido en contra de Estados Unidos. Fidel Castro había derrotado a los americanos.


William Leogrande

William Leogrande, profesor:
Creo que aun durante la lucha contra [Fulgencio] Batista, Fidel Castro estaba motivado por dos conjuntos de valores importantes. Uno era la fuerza por alcanzar la igualdad social y la justicia social dentro de Cuba. Él vio la horrible discrepancia entre los ricos y pobres, lo rural y lo urbano, los hombres y las mujeres, los negros y los blancos, y se sintió obligado a remediarlo. El segundo conjunto de valores tenía que ver con la relación de Cuba con Estados Unidos. Vio que la historia de Cuba había sido dominada por el poderío de los EE.UU., tanto económico como político, y él se propuso, como uno de los objetivos de la revolución, liberar a Cuba del dominio estadounidense.


James Blight

James Blight, profesor:
La epopeya de la era de Castro -- la última mitad del siglo XX y quién sabe hasta entrada qué parte del siglo XXI -- creo que probablemente es una de entre la media docena de las biografías más importantes... de los últimos 100 años. Yo pondría a Ho Chi Minh allí probablemente, pondría a Lenin o pondría a Churchill. Pero Fidel Castro es en ciertos aspectos más interesante, porque él gobierna a una nación que tiene el 1/87 del tamaño de la de su enemigo principal y no sólo logra salirse con la suya, sino que lo hace con estilo. Hace que la gente llegue a odiarlo, pero sin que pueda hacer algo al respeto. Ha socavado a los Estados Unidos de tantas formas, incluso hasta llegar a conseguir, diría yo, aún ahora, que la mayoría de los que no son ciudadanos estadounidenses estén de su lado.

Cuba es un lugar pequeño. Es diminuto. Tiene recursos muy limitados y casi no cuenta con recursos naturales. Pero [Castro] ha sido capaz de escabullirse de esta alianza o de aquella otra, para traer de nuevo el turismo que había dicho que no quería, para sobrevivir el colapso de la Unión Soviética, cuando todo el mundo dijo que no podía hacerlo. Leí el material del FBI, el material de la CIA de fines de los años ochenta y principios de los noventa, "en seis meses, Cuba estará destrozada". Seis meses es todo lo que va a durar. Y luego encontré un documento de 1959, 1960, escrito por [el experto en política exterior de los EE.UU.] Paul Nitze, que le daba seis meses. Eso es todo lo que iba a durar. Pero todavía está allí.


Georgie Anne Geyer

Georgie Anne Geyer, periodista:
Fidel Castro ha sido capaz de permanecer en el poder durante tantos años y después de tantos retos, sobre todo después del derrumbe de la Unión Soviética en 1991, porque él ha sido tan increíblemente astuto y, por lo general, mucho, pero mucho más astuto que la gente que estaba en su contra. Él siempre sabía cuáles eran los instintos de la otra persona, así como los suyos propios. Sabía cómo manipular sus puntos negativos. No era un buen manipulador de puntos positivos. Es un gran manipulador de puntos negativos: anti-americanismo, anti-clase alta, anti-clase media, etcétera, etcétera. También era el caso de que mucha gente no le estaba prestando mucha atención y él, en cambio, si estaba muy pendiente de los Estados Unidos. Él sabía como llegarle a nuestros jóvenes, cómo aparecer como el héroe romántico, y para cuando la gente ya se pone al corriente acerca de lo que él representa hacia los años ochenta y ya más hacia los noventa, entonces ya no hay nadie que pueda derrocarlo. A sus ojos, una mejor solución es dejarlo en paz. Él tenía un instinto increíble acerca de las debilidades humanas.


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El futuro de Cuba


Armando Valladares

Armando Valladares, prisionero político:
La dictadura en Cuba terminará el día en que Fidel Castro muera... con un Fidel Castro no hay una transición posible... Mire, Fidel Castro es el Primer Secretario del Partido Comunista; el Primer Ministro; el Presidente del Consejo Estatal; el Presidente del Consejo de Ministros, el Presidente de la República de Cuba; el Comandante en Jefe de las Fuerzas Terrestres, Marinas y Aéreas; y, por si fuera poco, el Supervisor General de todos los ministerios. Si fuera religioso, también sería el Papa. Tiene un control absoluto. La gente se ríe acerca de que Fidel Castro estaba incluso a cargo hasta de los dulces que se le mandaban a las tropas en Angola, o de los lápices que se repartían en la escuela. Él tiene un control absoluto y cuando desaparezca será el caos.


Andrés Oppenheimer

Andrés Oppenheimer, periodista:
Creo que cuando Fidel ya no esté y los cubanos comiencen a contar la verdadera historia, tal y como lo hicieron los alemanes del este después del colapso de Alemania del este... él pasará a la historia como otro de tantos latinoamericanos locos quienes eran muy carismáticos, muy mesiánicos, pero que destruyeron a sus países.


Carlos Alberto Montaner

Carlos Alberto Montaner, autor:
Me parece que [Castro] va a ser condenado por los cubanos. Durante años va ha haber desoladoras descripciones de lo que fue su gobierno. Creo que la historiografía cubana va a a volver picadillo la experiencia de Fidel Castro. Lo único bueno que deja es la experiencia, un ejemplo de aquello que no se debe hacer. La idea de que los revolucionarios llenos de buenas intenciones van a venir a salvarnos debe descartarse.


Alfredo Durán

Alfredo Durán, veterano de la Bahía de Cochinos:
Hasta los años sesenta y setenta, nosotros realmente creímos que se necesitaba que hubiera algún tipo de cambio violento en Cuba... [luego] la caída de la Unión Soviética lo hizo aún más relevante. [Después] me di cuenta de que no tenía ningún sentido en absoluto el seguir derramando sangre; que necesitábamos comenzar un diálogo entre cubanos para vislumbrar el futuro de nuestra nación. Me hizo cambiar e hizo que todo mi concepto de cómo abordar el tema cubano cambiara.

Llegué a la conclusión de que no quería que ningún país extranjero interviniera en los procesos sobre el futuro de Cuba. No quería la participación de Estados Unidos. No quería la participación de España. No quería que nadie se involucrara. Llegué a la conclusión de que si no podemos resolver este problema entre nosotros mismos, es posible que no merezcamos resolver ningún problema. No tendríamos la capacidad de hacerlo. De modo que era un momento demasiado valioso como para malgastarlo y entonces yo me convertí en lo que llaman aquí un dialoguero. Hay muchos dialogueros ahora, pero yo fui uno de los primeros porque creo que esa es la única manera en que vamos a encontrar una solución al problema cubano.


William Leogrande

William Leogrande, profesor:
La economía cubana enfrenta ahora todos los mismos dilemas que los de un país pequeño y subdesarrollado de economía capitalista. Han pasado del cultivo del azúcar, que ha dejado de ser rentable, al turismo. Están siguiendo por un camino que abrió primero la República Dominicana y luego varios otros países de la cuenca del Caribe. Hay gente en Cuba, economistas, que ya han empezado a pensar más allá del turismo, porque reconocen que a la larga, el turismo no puede ser la base de un desarrollo económico sólido. Reconocen que Cuba goza de una ventaja comparativa extraordinaria en capital humano y el turismo no aprovecha el alto nivel educativo de la población. No se requiere ser un egresado de la universidad para manejar un taxi o ser camarero. Así es que están empezando a pensar en distintas maneras a través de las cuales la economía cubana se pueda mover hacia áreas como la tecnología, en las cuales se pueda aprovechar el nivel de educación con que cuenta la población. Pero todo eso tiene que depender, en última instancia, de un mejoramiento en las relaciones con Estados Unidos, el cual es el mercado real para ese tipo de servicios.


Marifeli Pérez Stable

Marifeli Pérez Stable, autora:
Un gran poder es un gran poder, y los vecinos más pequeños y débiles tienen que acomodarse al gran poder. Creo que hubo el comienzo de eso, hubo indicaciones de la voluntad política de ambas partes, Washington y La Habana, para negociar y encontrar un término medio que los hiciera más o menos felices en sus relaciones. De hecho, existe un modelo de un país mucho más importante que Cuba, y eso es lo que sucedió entre México y Estados Unidos bajo el viejo régimen del P.R.I. en los años cuarenta y cincuenta. Después de que los nacionalistas de la revolución mexicana y Estados Unidos, de hecho, normalizaran su relación. Así que estoy pensando más bien en esos términos, en términos de la inevitable desigualdad inherente en la relación entre una potencia como Estados Unidos y un vecino más débil como Cuba, pero una que asume cierto nivel de respeto.

Cuba nunca ha convertido la cercanía con los Estados Unidos en una ventaja, y ése es un reto para la siguiente generación de líderes cubanos. La cercanía a los Estados Unidos no puede ser una fuente de enfrentamiento, debe más bien convertirse en una ventaja.


Alfredo Durán

Alfredo Durán, veterano de la Bahía de Cochinos:
El movimiento de exiliados cubanos siempre ha estado reaccionando a lo que el gobierno de Estados Unidos hace o a lo que deja de hacer, y a lo que el gobierno cubano hace o deja de hacer. No hemos sido capaces de formular una visión nacionalista, legítima y coherente, de lo que debiera pasar en Cuba. No hemos sido capaces de concentrar nuestras energías en cómo resolver el problema cubano... Eso... nos ha lastimado tanto que, en mi opinión, ha impedido que se dé una transición en todo el proceso cubano.


Carlos Franqui

Carlos Franqui, periodista:
Como cubano, me gustaría que se pudieran rescatar muchas cosas [de la época de Castro], porque sería mucho más fácil recrear y reconstruir a Cuba si hubieran muchas de estas cosas... [pero éstas] no existen... [Castro] ha conseguido que la inmensa mayoría de los cubanos pierda el sentido de que son una nación, una nación con una historia, una cultura, con una economía, que necesita reformas, pero no la locura que ha sucedido... y ha conseguido que la inmensa mayoría de los cubanos piense que la única posibilidad es irse de Cuba, y que los niños digan, "quiero ser extranjero". Ése es el legado de Fidel Castro.


Jorge Domínguez

Jorge Domínguez, profesor:
Altos porcentajes, típicamente pluralidades, de cubanos americanos de Miami dicen que están a favor de dejar que los cubanos americanos remitan dinero a sus amigos y parientes en Cuba. Éste no había sido el caso en el pasado. Las pluralidades, y a veces las mayoría, de cubanos americanos en Miami dicen que están a favor de permitir que otros cubanos americanos o ellos mismos visiten a sus amigos y parientes en Cuba o a ser visitados por ellos. Éste no había sido el caso en el pasado. Uno comienza también a escuchar a voces cubanas americanas expresarse sobre las distintas maneras en que se le puede dar forma a la política de los EE.UU. hacia Cuba y sobre las maneras en que la comunidad cubano americana puede trabar conversación con sus contrapartes en Cuba. De modo que ésta podría ser la más reciente etapa en la evolución política de más de un millón de personas de origen cubano en los Estados Unidos.


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