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Cómo superar un difícil primer día de clase

Por Deborah Farmer Kris
Jul 27, 2021
Autor:
Una mamá abraza a su hija que lleva su mochila.

¡El primer día de preescolar, mi hija se despertó muy entusiasmada! Iba a unirse a la clase de los búhos, así que se puso su camiseta de búho, me ayudó a preparar su almuerzo, y agarró su mantita para la hora de la siesta.

El día no resultó como esperaba.

Unos 30 minutos después de dejarla, recibí una llamada explicándome que la habían asignado a un salón equivocado y la estaban llevando a la clase de los osos.

Dos horas más tarde, me llamaron para preguntarme si ella tenía su almuerzo. Por lo visto, se había extraviado durante el traslado al otro salón de clase. Cuando la recogí, me pasó su mantita mojada, sin decirme nada. Se le había caído el agua encima justo antes de la siesta.

Durante esos momentos, trato de respirar hondo y primero revisar mis propias emociones. Si ella me hubiera visto gritarle a la directora por haberla puesto en el salón equivocado, o si hubiera corrido para recogerla con una mirada de angustia en la cara, habría intensificado un día que ya era difícil. Lo que ella necesitaba era mi tranquilidad reconfortante para saber que estaba bien y que el siguiente día sería más fácil.

Los niños tienen muchas emociones durante la primera semana de laescuela: entusiasmo, temor, preguntas y preocupaciones. Así que cuando algo falla, desde una persona que pronuncia mal su nombre a no entender las instrucciones, puede sentirse abrumador.

Aquí hay cuatro maneras de ayudar a los niños a navegar el regreso a la escuela.

1 Converse con anticipación sobre lo que pueden esperar.

Fred Rogers dijo una vez: “Cuando los niños saben con anticipación lo que va a pasar, o lo que no va a pasar, pueden prepararse para lo que viene. Pueden pensar sobre ello y acostumbrarse a los sentimientos que tienen sobre eso”.

Converse con su niño sobre cómo será la escuela en términos simples y prácticos. ¿Cómo se llaman los maestros? ¿Cómo será la rutina matutina en casa? ¿Qué necesitarán poner en la mochila cada día? ¿Cómo llegarán a la escuela? ¿Qué comerán para el almuerzo? ¿Cómo llegarán de vuelta a casa?

Vean al episodio de Daniel Tiger sobre el regreso a la escuela en el que su mamá canta: “Cuando hacemos algo nuevo, conversemos sobre lo que haremos”. O lean juntos libros sobre el regreso a la escuela. Por ejemplo:

Al hablar sobre lo que se puede esperar, usted puede estar respondiendo a muchas de las preguntas que su niño no ha hecho, lo que lo ayudará a navegar aquellos momentos inesperados que surjan.

2 Prepárense para las emociones fuertes.

Se requiere de mucha energía para adaptarse a una rutina nueva y conocer a los maestros y los compañeros de clase. Tal como me recordó uno de mis maestros favoritos de la escuela infantil, la mayoría de los niños tarda unas seis semanas en adaptarse al nuevo año escolar. ¡Aquellas rabietas que ocurran después de la escuela son normales y no significan que los niños lo están pasando pésimo en la escuela!

Los niños suelen aguantar sus emociones durante el día. Al fin y al cabo, usted ha dedicado años ayudándoles a desarrollar las estrategias para manejar su comportamiento y trabajar bien en grupos. De todos modos, al menos una cosa ocurrirá cada día que los haga sentirse preocupados, tristes o confundidos. Esas emociones a menudo aparecen cuando están en casa.

Establezca una rutina predecible para después de la escuela, incluyendo una merienda y tiempo libre. Cuando su niño tenga una rabieta, quédese cerca y mantenga la calma. La tormenta pasará y luego puede ayudarle a resolver las emociones que la provocaron.

3 Exprese su confianza en ellos.

Los niños leen nuestras emociones para tener pistas acerca de cómo reaccionar. Si expresamos confianza en ellos, lo detectarán.

El año pasado, al igual que cada padre y madre en los Estados Unidos, ¡estaba muy nerviosa por lo que iba a traer el año escolar! La noche anterior al primer día de la escuela, le dije a mi niño que iba a entrar a primer grado: “Estoy muy ilusionada por todos los libros que vas a leer, todas las palabras que vas a escribir, todas los dibujos que vas a hacer, todas las cosas que vas a construir, todas las matemáticas que vas a aprender, y todas las maneras en que te vas a hacer más fuerte, más amable y más responsable. ¡Me encanta verte crecer!”

Cuando algo va mal, puede usar esa instancia como una oportunidad para expresar su confianza en él:

  • Gracias por decirme lo que pasó. Resolveremos esto juntos.
  • Bravo, esa fue una situación difícil durante el recreo e hiciste lo correcto en decírselo a la maestra.
  • Sé que estabas muy nervioso por _________, pero lo hiciste. Eres muy valiente.
  • Aprender algo nuevo puede ser frustrante, pero tienes que seguir trabajando. Esa es la perseverancia.

4 Comuníquese con la maestra.

La relación padre/madre y maestro es clave para ayudar a los niños a prosperar. Si nota que su niño está luchando con algo académico, social o emocional, póngase en contacto con la maestra. Si tiene preguntas sobre el salón de clase o el progreso de su niño, ¡póngase en contacto! No tiene por qué esperar a la primera conferencia padres/maestros para ponerse en contacto.

Cuando fui maestra de primaria, enviaba una carta a las casas en agosto para preguntar: “¿Qué quiere que sepa sobre su niño? ¿Cuáles son algunas de sus fortalezas e intereses? ¿Tiene algunas expectativas o preocupaciones acerca de la escuela?” Ahora que soy madre, envío mi propio correo electrónico cada año, compartiendo algunos detalles sobre mis niños que me parece que les servirán a sus maestros.

Finalmente, es completamente normal si usted, como padre/madre, siente ansiedad por el inicio de un nuevo año escolar. Estamos todos trabajando tan duro para cuidar a nuestros niños, que a veces nos hace falta un recordatorio para prestar atención a nuestras propias necesidades. Como me dijo la Dra. Nadine Burke Harris, Surgeon General (Cirujana General) de California: “Nuestro bienestar emocional es el ingrediente más importante para el bienestar de nuestros niños. El cuidado personal no es algo egoísta”.

Deborah Farmer Kris photoAutor:
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