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Cómo enseñarle a su niño a ser inclusivo

Por Katie Hurley, LCSW
Jun 7, 2016
Autor:

Vino a mí una niña de diez años con los ojos llenos de lágrimas. Estaba triste y frustrada y no podía entender por qué su “ex mejor amiga” la había excluido ese día durante el recreo. Según la versión de esta niña, su amiga no la había considerado en un nuevo club que había formado con otros estudiantes del grupo. No solo eso, sino que se había burlado de ella en la sala de clase para hacer reír a los otros niños que estaban con ella. Es una historia desgarradora, pero aun así, escucho de muchos niños alguna versión de esta historia una y otra vez.

Cuando hablamos acerca de las circunstancias anteriores al evento, apareció nueva información. La niña que era mi cliente, resultó que había excluido a la otra niña de una gran salida de fin de semana, justo unas semanas antes. Como ella se sentía lastimada y excluida, respondió haciendo lo mismo, para que se sintiera lastimada y excluida también.

Agresión relacional

Esta historia ocurrió casi una década atrás, pero historias similares suceden entre los niños pequeños cada semana. La exclusión es un ejemplo de agresión relacional, lo que se define como un comportamiento que tiene la intención de lastimar a otros dañando o manipulando la relación que tienen con sus compañeros. Esta forma insidiosa de bullying puede ser difícil de detectar, pero causa un estrés psicológico importante en los niños. Otros actos de agresión relacional incluyen el chisme, la propagación de rumores, la formación de alianzas y la humillación pública.

Los resultados de encuestas realizadas por el Ophelia Project (Proyecto Ofelia), una organización sin fines de lucro dedicado a abordar la agresión relacional a través de cambios sistémicos en la cultura, muestran que un 48 por ciento de los estudiantes están expuestos regularmente a agresiones relacionales y que los estudiantes entre las edades de 11 y 15 años de edad están expuestos a 33 actos de agresión relacional en una semana cualquiera.

Mientras que muchos programas de prevención del bullying pretenden acabar con los comportamientos negativos en el aula, enseñar a los niños comportamientos prosociales les permite tomar decisiones positivas tanto en la escuela como en el mundo.

Mientras muchos programas de prevención de bullying tienen el objetivo de poner fin a los comportamientos negativos en la sala de clase, enseñarles a los niños conductas prosociales les permite tomar decisiones positivas tanto en la escuela como en la sociedad. No es suficiente enseñarles a los niños lo que no se debe hacer; también tenemos que enseñarles lo que se debe hacer para fomentar la bondad y la compasión entre sus compañeros.

La buena noticia es que no solo la bondad es contagiosa, sino que también resulta en mayor felicidad y aumenta las amistades. Un estudio publicado en el periódico PLOS One [en Inglés] siguió a un grupo de 400 estudiantes entre las edades de 9 y 11 años de edad en escuelas primarias de Vancouver. Los niños fueron divididos en dos grupos. A un grupo, se le pidió mantener un seguimiento de los lugares agradables que visitaron, mientras que al otro grupo, se le pidió realizar actos de bondad. Después de cuatro semanas, ambos grupos registraron niveles mayores de felicidad, pero los grupos que habían registrado actos de bondad también mostraron un mayor nivel de aceptación de sus compañeros. Sencillos actos de bondad dieron como resultado una mayor felicidad y más amistades en la sala de clase. Esa es una situación en la que todos ganan.

Potencie a su niño

La pregunta que escucho con mayor frecuencia no es: “¿Cómo puedo criar a un niño bondadoso?” sino “¿Qué debo hacer cuando mi hijo es excluido?” Es desgarrador darse cuenta de que su hijo es el blanco de cualquier tipo de agresión relacional, y es aún más devastador pensar que su niño puede estar solo y triste en la escuela cada día. Es natural querer “arreglar” el problema. La cosa es que ”arreglarlo” rara vez logra arreglarlo.

Lo mejor que los padres pueden hacer es empoderar a los niños para que actúen como personas “inclusivas”. Cuando inculcamos estas habilidades prosociales en los niños, expandimos la bondad y la compasión. Siga estos pasos para enseñarles a sus niños cómo incluir a los demás.

1 Escuchar y mostrar empatía

Puede ser muy difícil quedarse callado y escuchar a un niño contar una historia sobre ser excluido, humillado o lastimado en la escuela. Pero escuchar y mostrar empatía son las dos mejores cosas que usted puede hacer. Aunque pueda sentirse tentado de responder, “¡Qué amigo más malo!”, lo que su niño necesita escuchar es: “Eso suena terrible. Debes sentirte triste en este momento”. Cuando mostramos empatía por los niños, les enseñamos a hacer lo mismo con los demás. Los niños que son empáticos pueden difundir una ola de bondad por el mundo. Lo único que hay que hacer es estar presente para ellos y dejarles manejar sus emociones.

2 Sea una persona "inclusiva".

¿Alguna vez se ha fijado en el móvil para evitar una interacción social porque simplemente no tiene ánimo o porque no conoce a nadie en la sala? No está solo. La tecnología facilita evitar situaciones incómodas, pero usarla para evitar interacciones sociales transmite a los niños mensajes confusos. Si queremos que nuestros niños aprendan a socializar con otros y que incluyan a nuevas personas (o a personas con las que normalmente no interactuarían), debemos hacer lo mismo. Muestre a los niños cómo hacer nuevos amigos presentándose y empezando conversaciones con gente que no conoce.

3 Busque alguien que necesite un amigo.

Es normal que los niños se involucren en sus grupos habituales. A los niños pequeños les gusta la rutina y tienden a sentarse en la misma mesa durante el almuerzo o a jugar con los mismos grupos durante el recreo, pero esto puede ser limitante. Enseñe a su niño a mirar alrededor de la sala (o el parque) para identificar a alguien que pueda necesitar un amigo. Practiquen maneras de invitar a un niño nuevo al grupo o de pedirles a otros que participen en un juego. Cuando los niños practican estas habilidades en casa, les es más fácil aplicarlas en el mundo.

4 Conversen acerca de la exclusión no intencionada

A veces los niños excluyen a otros sin querer lastimar a nadie. En el caso de mi cliente mencionada antes, ella no invitó a esa niña durante la salida de fin de semana porque iba a haber una montaña rusa y ella sabía que a su amiga no le gustaba. Ella quería proteger a su amiga, pero al planificar una excursión en secreto con otros, causó más mal que bien. Converse con sus niños acerca de lo que significa excluir a alguien y cómo pueden incluir a otros. Pídales que dibujen conexiones entre la exclusión y las posibles emociones negativas, y la inclusión y las posibles emociones positivas. Una comunicación abierta y honesta ayuda a los niños a manejar sus sentimientos y emociones. También aumenta la empatía y la compasión. Organice una reunión semanal en familia para conversar acerca de lo bueno, lo malo y todo lo que está entremedio. Cuando ayudamos a nuestros niños a manejar las emociones, les mostramos que la bondad realmente es importante.

No hay una sola manera rápida y fácil de responder a la agresión relacional. Ni usted ni su hijo pueden controlar cómo actúan otros niños. Lo que pueden manejar es cómo responde su niño a la agresión relacional o la exclusión y cómo su niño puede liderar la “inclusión” de otros niños.

Katie Hurley, LCSW photoAutor:
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