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Dinosaur Train

Fomentando el juego con la naturaleza

Jun 26, 2015

Podría decirse que la crianza de los hijos es un mayor desafío ahora que en cualquier otro momento del siglo pasado. Los adultos estadounidenses trabajan más horas que nunca. Las familias con dos carreras son la norma. Preocupados de que nuestros hijos “se queden atrás”, programamos casi todos los momentos de su vida (escuela, deportes organizados, clases de música, fiestas de pijamas, campamentos de verano) y acumulamos millas llevándolos de un lado a otro. Por temor al peligro de extraños, mantenemos a los jóvenes encerrados bajo un “arresto domiciliario” efectivo. Ya sea que las estadísticas respalden o no la noción de que los niños corren un mayor riesgo de ser secuestrados por extraños lo que no es así), este miedo catalizado por los medios es demasiado real y merece empatía.

La desaparición del juego al aire libre

Una de las mayores víctimas de esta migración al interior es una de las actividades infantiles por excelencia: el juego al aire libre. Los niños sobrecargados no tienen tiempo para eso. Los niños sobreprotegidos optan por mundos virtuales inventados por otros. Y los niños sobreprotegidos se mantienen adentro bajo supervisión constante. Como padre de una niña de 12 años, he experimentado todos estos desafíos.

Me refiero aquí al juego real, o juego libre. Represar arroyos, construir fuertes y guaridas improvisadas, contener la marea con paredes de castillos de arena, crear ciudades en miniatura en el jardín, ser un bombero un minuto y Tarzán al siguiente, seguido rápidamente por un superhéroe: estas son las cosas que crean el juego real. Es elegido y dirigido libremente por los niños, sin meta ni recompensa externa. Y a menudo ocurre al aire libre, inmerso en todas las "piezas sueltas" y maravillas sensoriales del mundo natural.

Si usted tiene más de 40 años, es probable que su infancia haya estado llena de juegos tan exuberantes y sin restricciones. Pero hoy, jugar se está convirtiendo rápidamente en una “palabra de cuatro letras”, igualado con perder el tiempo.

Los beneficios del juego

Los investigadores del juego argumentan firmemente que el juego auténtico es (y siempre ha sido) la actividad más crítica de la infancia temprana y brinda a los niños una serie de beneficios, que incluyen:

  • Promover la creatividad y la imaginación, la resolución de problemas y puntajes de coeficiente intelectual más altos (conocida por su siglas en inglés como IQ), y el desarrollo emocional y social.
  • Engendrar un sentido de sí mismo y un sentido de lugar, permitiendo que los niños reconozcan tanto su independencia como su interdependencia.
  • Fomentar el desarrollo cognitivo, emocional y moral, especialmente en entornos al aire libre.
  • Mejorar habilidades motoras como el equilibrio, la coordinación y la agilidad, que son fundamentales para el crecimiento de los cuerpos.

Lejos de ser frívolo, el juego es el combustible que impulsa el desarrollo saludable del cerebro y el crisol mismo del aprendizaje.

Entonces, ¿cómo fomentamos el juego al aire libre mientras minimizamos los riesgos y manejamos nuestros miedos?

1 Practique la “crianza de colibríes."

Todos hemos oído hablar de los padres helicóptero, que rodean incesantemente a sus hijos, protegiéndolos de cualquier peligro. La mayoría de nosotros tenemos la sensación intuitiva de que el enfoque de la crianza helicóptero no es la mejor manera de supervisar a los niños, dada su creciente necesidad de autonomía.

Pero, ¿cuál es la alternativa? La madre y bloguera Michele Whitaker ofrece una potente alternativa: la “crianza de los colibríes”. A partir de los cinco o seis años, los niños anhelan más la separación y la independencia de los adultos. Uno de los mayores desafíos para los padres y otros cuidadores es cumplir con esta necesidad, luchando contra el impulso de estar siempre presente.

Convertirse en un padre colibrí significa darles a los niños espacio y autonomía para tomar riesgos, permanecer en la periferia bebiendo néctar la mayor parte del tiempo y acercarse solo cuando sea necesario. Si la idea de quedarse atrás le da nervios, comience de cerca, trabaje lentamente moviéndose hacia atrás y vea cómo se siente. Preste también atención a cómo se sienten los niños acerca de su distancia. A medida que crezcan, aumente esa separación para darles a los niños la libertad de tomar mayores riesgos, cometer algunos errores y enfrentar las consecuencias.

En resumen, el objetivo no debe ser eliminar el riesgo. Los niños necesitan aprender a lidiar con circunstancias de riesgo, o enfrentar consecuencias mucho mayores como adolescentes y adultos sin experiencia.

2 Programe el juego no estructurado.

Al programar juegos en la naturaleza y desarrollar sus habilidades de vuelo como padre de un colibrí, puede encontrar formas de mantener a los niños seguros mientras les permite tomar los riesgos apropiados y superar los límites. ¡Si tenemos éxito, el resultado final será otra generación de niños seguros y libres! Anime a los niños a crear sus propios juegos y actividades imaginativas, preferiblemente utilizando elementos naturales fácilmente disponibles: piezas sueltas como agua, palos, tierra y rocas. Siéntase libre de recoger algunas de estas piezas sueltas o, mejor aún, pídale a los niños que las recojan ellos mismos. Los objetos más grandes, como palos grandes, se pueden usar para crear estructuras improvisadas, como fuertes o puentes. Los objetos más pequeños se pueden utilizar en una variedad casi infinita de actividades.

3 Permita que los niños se involucren completamente con la naturaleza.

Con demasiada frecuencia en estos días, los encuentros de un niño con la naturaleza están dominados por una directiva de mirar pero no tocar. Temiendo que debemos proteger la naturaleza y a nuestros hijos a toda costa, a menudo hacemos más daño que bien. La conexión con la naturaleza depende de encuentros multisensoriales de primera mano. Es una actividad desordenada y sucia: recoger hojas y flores, voltear rocas, sostener gusanos que se retuercen y chapotear en charcos. En lugar de decir “no” cada vez que un niño(a) quiere levantar un palo, tirar una piedra, trepar a un árbol o saltar al lodo, respire hondo y anímelo(a). Recuerde, la ropa se puede lavar y las heridas sanan.

La conexión con la naturaleza es un deporte de contacto, ¡y tanto los niños como la naturaleza pueden soportarlo!

Programa: Dinosaur Train

Dinosaur Train incorporates children's enthusiasm for dinosaurs and trains while educating children in scientific thinking, natural history, and paleontology.

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