Sugerencias para ayudar a su niño a aprender a colaborar

La colaboración es la habilidad de encontrar un equilibrio entre las necesidades propias y las de otra persona. A menudo pensamos que la colaboración significa que los niños hagan lo que los adultos quieren que hagan. Eso es más bien cumplimiento. Una verdadera colaboración implica un esfuerzo conjunto, un dar y recibir que sea mutuamente satisfactorio. Para desarrollar el espíritu de colaboración en los niños hay que ayudarles a comprender que sus solicitudes y reglas benefician a todos.
A continuación hay algunos ejemplos de maneras en que la colaboración crece durante los primeros tres años de vida.
Un bebé de tres meses se despierta y se pone a llorar por la leche. Su mamá, quién está terminando de poner un plato en la lavavajilla le dice: “Mi amor, vengo en un momento. Sé que tienes hambre”. El bebé se calla un poco y se chupa los dedos. Este bebé está aprendiendo que, a pesar de tener que esperar un poco, sus necesidades son importantes y se van a satisfacer.
Un bebé de 14 meses felizmente deja caer sus calcetines en una cesta y sus camisetas en otra. Su abuela le dice: “Gracias por ayudarme a separar la ropa. Acompáñame mientras la meto en la lavadora. Te levantaré para que puedas presionar el botón. Después, daremos un paseo”. Este niño pequeño está aprendiendo que formar parte de la familia implica trabajar juntos para terminar las tareas domésticas.
Dos niños de 30 meses tratan de alcanzar una pala roja en la arena. Los dos la agarran. Comienzan las lágrimas mientras cada uno afirma: “¡Es mía!”. El papá de uno de los niños se acerca y suavemente separa a los dos niños, pasándole la pala roja a uno de los niños y una excavadora de plástico al otro. Les muestra cómo uno de ellos puede excavar un montón de tierra, y el otro puede meterla en un cubo con la pala. Estos niños están aprendiendo a resolver conflictos, a manejar su desilusión y a desarrollar relaciones a través del juego colaborativo.
A continuación, hay maneras en que puede ayudar a su niño a experimentar la recompensa y a desarrollar la habilidad de la colaboración.
Turnarse
Entre los 6 y 9 meses, los bebés pueden empezar a participar en interacciones de dar y recibir. También, aprenden a imitar. Es un momento genial para fomentar en su bebé el turnarse, mientras juega con él. Cuando coloque un bloque en el cubo, dele tiempo para imitarle. Túrnense colocando los objetos en el cubo y sacándolos. A medida que crece, túrnense colocando las piezas en un puzzle o metiendo las formas en el clasificador de formas. Cuando llegue el momento para ordenar, invente un juego de turnarse mientras guardan los juguetes en la repisa. Estas experiencias son oportunidades para sentir el placer de lograr algo en equipo.
Explique los motivos para establecer límites y solicitudes.
A los tres años de edad, la mayoría de los niños usan y entienden el lenguaje lo suficientemente bien para comprender explicaciones sencillas. Señale que las reglas benefician a toda la familia. “Todos ayudamos a limpiar. ¡Así no se pierden los juguetes y podemos volver a encontrarlos!”. “Cuando me ayudas a guardar la ropa, termino más rápido y así podemos jugar”.
Tomarse el tiempo para resolver problemas.
Puede ayudar a sus niños de dos y tres años de edad a buscar soluciones para los dilemas cotidianos, y fomentar la colaboración al mismo tiempo. A continuación, hay pasos que le pueden ayudar a enseñarle a su niño a resolver problemas:
Anunciar el problema. “Quieres dibujar en la pared, pero la mamá dice que no”.
Hacerle una pregunta. “¿En qué otra parte podrías dibujar?”
Intentar una solución. Ofrezca dos opciones, ambas aceptables para usted, por ejemplo: en un papel o sobre una caja de cartón. Si insiste en que desea dibujar en el refrigerador, póngale un límite. “Voy a guardar los crayones hasta que estemos de acuerdo en dónde dibujar”.
Luego, reorientar. La mayoría de los niños necesita ayuda para encontrar maneras aceptables de canalizar sus deseos. “Puedes poner las letras magnéticas en el refrigerador”.
Hacer las tareas juntos desde una edad temprana.
Deje que su niño crezca experimentando la recompensa que trae la colaboración. Juntos, pueden poner la mesa, guardar los juguetes, o lavar el auto. Señale las ventajas de la colaboración. “Mira lo rápido que ponemos la mesa. Ahora tenemos tiempo para leer un libro antes de cenar”. “Fue súper entretenido lavar el auto contigo. ¡Jabonas muy bien! ¡Mira cómo hiciste brillar nuestro auto!”
Dar alabos específicos por sus esfuerzos en colaborar.
Señale por qué y cómo su aporte fue importante. Esto le ayuda a reconocer y valorar sus habilidades. “Recogiste y juntaste todos los calcetines blancos. Eso me ayudó a terminar más rápido. Ahora tenemos más tiempo para jugar”. “Guardaste los libros en el estante. Ahora es más fácil elegir uno. ¿Quieres que te lea alguno?”
Ofrecer sugerencias, no mandatos.
Las sugerencias facilitan la colaboración. Los mandatos a menudo producen resistencia. “Hace frío, así que tienes que ponerte un gorro. ¿Te ayudo a ponértelo o lo quieres hacer solo?”. Es probable que esto produzca mejor resultado que decirle: “Ponte el gorro”.
Darle a su niño opciones manteniendo las reglas
“Hay que lavarse los dientes antes de acostarte. ¿Quieres hacerlo antes de leer los libros o después?”. Desde luego, casi siempre elegirá hacerlo después, pero es más probable que no proteste y que cumpla la regla. Ofrecer opciones le muestra a su niño respeto, y el respeto crea un sentido de colaboración.
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