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Super Why's Comic Book Adventures

¡A conversar! Cómo desarrollar las habilidades de lenguaje y lectoescritura de los niños a través de conversaciones cotidianas

Por Dr. Beth M. Phillips and Jess deMonsabert, Ph.D.
Oct 1, 2026
Autor:
Super Why, Power Paige, and Wonder Red are sitting on a picnic blanket in the park.

¿Sabía que conversar con su niño es una de las mejores cosas que puede hacer para apoyar sus habilidades de lectura? Las conversaciones le ayudan a desarrollar habilidades sólidas de lenguaje. Estas habilidades sientan las bases para comunicarse, leer y escribir a lo largo de su vida.

Lo mejor de todo: no necesita comprar nada ni cambiar su rutina diaria. Solo busque oportunidades para agregar más momentos de conversación a la rutina que ya tienen.

Intente estas tres estrategias cuando converse con su niño:

  1. Use palabras más avanzadas y oraciones más largas. Piense en lo que su niño ya sabe y vaya un poco más allá. Preséntele vocabulario más avanzado. En lugar de decir “La ardilla corrió por la calle”, pruebe con “La ardilla gris y peluda salió disparada por la calle”. O, en lugar de usar “frío” en una oración, use sinónimos como “helado” o “gélido”. También puede usar estructuras de oraciones más avanzadas si les agrega más información. Por ejemplo: “La ardilla gris y peluda salió disparada por la calle porque el perro la perseguía”.
  2. Practique conversaciones de ida y vuelta. Cuando hable con su niño, hágale preguntas abiertas. Anímelo a responder completamente sus preguntas y a que le haga algunas preguntas también. Intente profundizar un poco más en un tema antes de pasar al siguiente.
  3. Mantenga las conversaciones en marcha. Trate de hablar tanto de temas cotidianos como de temas más importantes a lo largo del día. Tenga un objetivo en mente para su conversación y deje que le sirva de guía. Hable de lo que está pasando ahora, de lo que ya pasó o de lo que viene. Por ejemplo, mientras se preparan para el día, podría decir: “¡Es hora de vestirse! Cuéntame qué ropa quieres ponerte hoy”. O bien: “¿Qué es lo que más te entusiasma de la escuela hoy?”

Observe que dos de estas tres estrategias se enfocan en lograr que su niño hable. Modelar el lenguaje es importante, pero las habilidades de su niño se desarrollarán más cuando use palabras y frases nuevas por sí mismo.

Aquí hay algunas ideas para incluir estas estrategias en su rutina diaria:

Las horas de la comida. Estos momentos son ideales para conversar con su niño. Siéntense a charlar sobre… bueno, ¡lo que quieran! Pueden hablar de lo que están comiendo, de lo que ven sobre la mesa, del clima o de los planes que tienen para el resto del día. Asegúrese de hacer preguntas que requieran más que un “sí” o un “no”, como “¿Qué crees que deberíamos hacer después del desayuno?”, “¿Cómo crees que llegaron los arándanos a los panqueques?” o “¿Qué es lo que más te emociona hacer hoy?” Este tipo de preguntas invita a su niño a compartir mucho más. Túrnense varias veces para hablar sobre el mismo tema antes de pasar a hablar de otra cosa. 

Tiempo al aire libre. Salgan a caminar y observen cosas juntos. Converse con su niño sobre las plantas, los animales, los edificios y los letreros de las calles. Túrnense para señalar lo que ven y describirlo el uno al otro. No se limiten a nombrar las cosas: agreguen también detalles con adjetivos, como “una casa alta”, “el conejo veloz” o “las hojas crujientes”. Describan los colores, las formas e incluso los olores que perciben.

Hacer mandados. Haga una narración continua mientras tacha pendientes de su lista de tareas. Actúe como el narrador de una transmisión deportiva que le cuenta al público todo lo que ve y escucha en el camino. Aproveche esta oportunidad para presentarle a su niño nuevo vocabulario y nuevas estructuras de oraciones. ¿Están en el supermercado? Conversen de los melones deliciosos, de los rollos de toalla de papel alargados y de las bandas transportadoras en movimiento rápido de la fila de la caja. Invite también a su niño a que narre lo que están haciendo.

La hora del cuento. Elijan un libro con imágenes coloridas y fáciles de reconocer. Involucre a su niño señalando objetos o acciones en las imágenes y preguntando: “¿Qué es esto?” o “¿Qué está haciendo ella?”. Si no están seguros, ayúdele a encontrar la respuesta y luego haga una pregunta de seguimiento al respecto. Formule preguntas abiertas que animen a su niño a compartir, como “¿Qué ves en esta página?” y “¿Qué está pasando en esta imagen?”. Estas preguntas convierten a su niño en participante activo de la lectura y son una manera poderosa de ayudarle a desarrollar sus habilidades de lenguaje.

La hora de dormir. Este es un buen momento para repasar el día y elegir algunos de los momentos especiales para recordarlos juntos. Use frases como “¿te acuerdas cuando…?” y “hoy más temprano” para indicar que está hablando de algo que ocurrió en el pasado. Pídale a su niño que comparta lo que recuerda y luego anímelo con preguntas como “¿Qué hicimos después?” para ayudarle a contar más sobre lo que pasó.

Dr. Beth M. Phillips and Jess deMonsabert, Ph.D. photoAutor:
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