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Advertencia: Este video contiene imágenes que pueden afectar la sensibilidad de algunas personas.
Su sueño era convertirse en piloto, pero su verdadera ambición fue abrir una escuela de vuelo para que otros negros fueran parte de esta nueva industria.
1919.
Chicago, Illinois.
Bessie Coleman, de 27 años, trabajaba como manicurista en una barbería.
La inspiró la historia de Harriet Quimby, la primera mujer en obtener una licencia de piloto en los Estados Unidos.
Luego Coleman escuchó a clientes hablando de mujeres europeas que sirvieron de pilotos de combate durante la primera guerra mundial.
Pensé, "eso es, yo seré un piloto", y todos empezaron a reírse de mí.
"Niña, siéntate y agarra esa lima de uñas.
!¡Qué vas tú a manejar un avión!".
La industria de la aviación en aquel momento era un mundo de hombres blancos.
Para la mujer blanca ya era muy difícil.
Para una mujer negra el mundo de la aviación era casi una locura.
Me negaba a aceptar el no se puede.
Si podía yo hacer realidad un mínimo de mis proyectos y deseos, no me iba a arrepentir.
Coleman, una de trece hijos, nació en 1892 en Atlanta, Texas, y creció en una pequeña cabaña en Waxahachie.
Sus padres eran afroamericanos que trabajaban un pedazo de tierra ajena; su padre era parte Cherokee.
Bessie nació, literalmente, en un piso de tierra y recogía algodón junto a su madre.
Francamente, en ese tiempo no había oportunidades para una mujer negra, pero ella tenía grandes sueños.
Quiero tener una vida más grande.
Quiero ser alguien.
Para ser piloto tienes que ser aventurero.
Para eso hay que ser intrépido.
Soy la primera y única mujer negra en pilotar un avión U2.
No tenemos muchas mujeres en la aviación, por lo que nuestro grupo es muy pequeño.
Bessie Coleman abrió la trocha ya que a pesar de las barreras de raza y de género de esa época llegó a volar.
En 1915, Coleman junto con millones de otros afroamericanos fue parte de "la gran migración" hacia el norte, a Chicago; estaban empeñados en escapar de la violencia racial y en hallar nuevas oportunidades de trabajo.
La decisión de la Corte Suprema de 1896, Plessy vs. Ferguson, había legalizado la segregación racial, iniciando una nueva era de racismo contra los afroamericanos.
1919 fue el año del Verano Rojo.
Estalló una guerra racial en todo el país.
De aquellos tiempos es la película más racista de la historia de los Estados Unidos, "El nacimiento de una nación", basada en el libro, "The Clansman".
En todo el sur y partes del norte había linchamientos.
Tiempos muy duros, durísimos y desgarradores.
Después de 4 años de trabajo en Chicago, en una barbería y un restaurante, Coleman comenzó a buscar escuelas de vuelo en todo el país.
Pero no encontraba quien le enseñara.
Todos pensaron que estaba loca.
Ella era A) negra, B) una mujer.
Cuando se dio cuenta de que necesitaba ayuda, acudió a Robert Abbott, el dueño del Chicago Defender, y le explicó por qué era importante que hubiera una mujer negra piloto.
Él quedó muy impresionado por ella y se involucró para apoyarla en el patrocinio.
Después de un año de tomar clases de francés, en 1920 Coleman se fue a Francia para inscribirse en una prestigiosa escuela de aviación.
En Francia, ella no enfrentó los mismos obstáculos.
Lo único que les importaba era si tenía o no el valor y la voluntad de aprender a volar.
Si no sabes lo que es volar, no has vivido.
El aire es el único lugar libre de prejuicios.
Como ella, me gusta saber qué hay detrás del horizonte.
¿Qué tan lejos puedo llegar?
¿Puedo ser un mejor piloto aún?
Ser piloto del avión U-2 es un verdadero desafío.
Hay que tener los nervios templados.
Hay que llevar un traje espacial.
Normalmente volamos por encima de los 70.000 pies [21,336 metros], empiezas a ver la curvatura de la tierra.
Tienes la oportunidad de ver cuán pequeño es de veras el planeta en comparación con el universo.
¿Cómo es que entonces nos preocupamos tanto por el color de la piel?
Allá afuera !¡hay tanto!
Bessie se convirtió, no sólo la primera piloto mujer negra, sino la primera afroamericana en obtener una licencia internacional para volar.
Coleman regresó a América y se convirtió en una sensación instantánea con sus acrobacias en un avión en el aire, la última locura del entretenimiento público.
La aviación temprana, como se recuerda, es el sitio de las temerarias acrobacias en el aire.
Como el oeste salvaje.
Todos ellos arriesgaban la vida cada vez que saltaban de un avión, caminaban sobre un ala, hacían un ocho.
Estos aviones eran al aire libre.
A medida que viajaba y actuaba por todo el país, Coleman utilizó su creciente fama para pronunciarse en contra del racismo.
Bessie Coleman era una activista.
Se negó a actuar en exhibiciones aéreas donde a los negros no se les permitía usar la entrada principal.
Las leyes de Jim Crow eran muy amplias.
La gente no podía sentarse junta.
No podía entrar junta.
Ella se negó a aceptar todo eso.
Los negros no tienen que pasar las dificultades que yo he pasado, así que me propuse abrir una escuela de vuelo y enseñarles a volar a otras mujeres negras.
Además no estamos libres de accidentes, y tiene que haber alguien que tome mi lugar.
En 1923, Coleman logró comprar su propio avión.
Un mes después, quedó destrozado un un accidente cerca de Santa Mónica, California.
Coleman fue sacada inconsciente de entre las ruinas.
Se rompió varias costillas y una pierna.
Y desde la cama, ella dijo "Díganle al mundo".
Díganle al mundo, que ya regreso.
El hecho de que esté viva prueba que volar en el aire no es más peligroso que conducir en un automóvil por tierra.
En 1925, Coleman volvió a volar con un recorrido por todo Texas, incluyendo un vuelo en pueblo natal de Waxahachie.
Volver a su casa, a su familia y ver el orgullo en sus rostros y tener a toda esta gente aplaudiéndola, fue un regreso muy feliz.
En 1926, Coleman halló la muerte mientras se preparaba para una exhibición aérea en Jacksonville, Florida; salió disparada de la cabina abierta de un avión, a unos 2.000 pies de altura [609 metros].
Tenía 34 años.
Su historia es una de superar barreras a fuerza de terca perseverancia.
Insiste.
Empuja más fuerte.
No te rindas.
El sueño de Bessie Coleman de abrir una escuela de vuelo para pilotos afroamericanos se realizó en 1929, cuando el Bessie Coleman Aero Club fue fundado por su amigo y compañero precursor de la aviación, William Powell.
Fue la inspiración de muchos destacados pilotos negros, incluyendo los Airmen Tuskegee de la segunda guerra mundial.
Honrando su memoria han volado año tras año tirándole desde lo alto flores sobre su tumba.
Los grandes espíritus y los grandes sueños van de la mano.
Cuando te fijas un objetivo y tienes la determinación, no hay límites, y ella realmente nos lo demostró.
Tú puedes ser alguien.
Puedes volar alto, así como yo.