Cinco de Mayo: La Batalla de Puebla

En 1862, los Estados Unidos estaba enfrascado en una guerra civil entre los estados del sur y del norte. Lo único que necesitaba el sur era un aliado extranjero. Con esta alianza su causa sería reforzada, lo que hubiera dividido a los Estados Unidos permanentemente. Un posible aliado para las fuerzas del sur ya se encontraba en el continente: tropas francesas se abrían paso por territorio mexicano, algo que para el presidente estadounidense Abraham Lincoln -- comandante en jefe de las tropas del norte -- era inquietante.

El ejercito francés era en aquel tiempo considerado la mejor fuerza militar en el orbe. No había sido derrotado en casi 50 años -- su última derrota había ocurrido en el pueblo de Waterloo, Bélgica en 1815 a manos de fuerzas aliadas -- y recientemente había logrado victorias en Europa y Asia. En 1862, los franceses desembarcaron en Veracruz junto con las tropas de la Reina Isabel II de España y la Reina Victoria de Inglaterra. Habían llegado para cobrar las deudas que México le debía a los tres países -- deudas cuyo pago el presidente mexicano Benito Juárez había suspendido porque su país estaba en bancarrota.

Los tres países invasores rehusaron la propuesta de Juárez, la cual indicaba que México les pagaría dos años después. Los invasores entonces decidieron apoderarse de la aduana en Veracruz con la intención de interceptar pagos de aduana para liquidar la deuda. Poco tiempo después, diplomáticos españoles e ingleses llegaron a un acuerdo con Juárez y las tropas de dichos países se retiraron. Pero no así las francesas, quienes permanecieron y dieron marcha hacia la capital mexicana.

El gobierno francés quería parar el crecimiento de los Estados Unidos. La expansión del mismo y su poderío amenazaban a otros poderes mundiales -- incluyéndose a Francia. Si el emperador francés Napoleón III triunfaba en su conquista de México, la posibilidad de viajar al norte, ayudar a las tropas sureñas estadounidenses y convertir a los Estados Unidos en dos países con menor poder, sería una realidad.

La guerra entre los Estados Unidos y México había dejado al país mexicano en la ruina, razón por la cual Juárez suspendió los pagos a la naciones ya mencionadas y lo que llevó a Francia a atacar a México. Irónicamente, los Estados Unidos y el presidente Lincoln esperaban ansiosos que México detuviera al ejército francés hasta que el ejercito norteño estadounidense derrotara a su contraparte del sur. De ser así, Lincoln podría entonces mandar tropas para ayudar a Juárez en su lucha contra los franceses.

La mañana del 5 de mayo de 1862, 6,000 tropas francesas, al mando del General Laurencez, avanzaban hacia Puebla de los Angeles, localizada a unas 100 millas al este de la Ciudad de México. En las afueras de Puebla, un ejercito de 4,000 soldados, en gran parte campesinos armados con anticuados rifles y machetes, esperaba. Su mando estaba a cargo del General Ignacio Zaragoza, un nativo de Texas. La batalla tendría lugar en un campo lodoso y accidentado.

Para demostrar su desprecio por las tropas de Zaragoza, Laurencez ordenó un ataque por en medio de las defensas mexicanas, la posición más fuerte de las mismas. La caballería francesa emprendió camino a través de zanjas, paredes en ruinas y hacia la ladera del Cerro de Guadalupe. Agotada y en gran parte desbandada -- muchos de los jinetes cayeron a balazos -- la caballería fracasó en su objetivo. El ejercito mexicano aguantó la carga. Zaragoza, con poca experiencia en táctica militar pero un veterano en cuestión de guerrillas, ordenó un contraataque que forzó la retirada de los franceses, quienes fueron perseguidos hasta Orizaba. Poco tiempo después, Zaragoza volvió al ataque, esta vez forzando a los franceses a huir hasta la costa veracruzana.

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