La Independencia de Texas

El debate sobre Texas era la cuestión principal en la disputa entre los Estados Unidos y México. Enterado de la copiosa inmigración de colonizadores estadounidenses en Texas, el presidente mexicano Antonio López de Santa Anna trató de frenar dicha inmigración. Abolió la esclavitud e impuso impuestos de aduana a los colonizadores para disuadirlos. Como respuesta, los colonizadores se sublevaron.

Bajo el mando del General Sam Houston, los nuevos texanos declararon oficialmente su independencia de México el 2 de marzo de 1836, organizando al mismo tiempo un gobierno provisional que dio lugar a la guerra entre Texas y México. Dicha guerra incluyó la famosa batalla de Goliad.

Una de las figuras centrales, cuya vida era un reflejo de esa época binacional, fue Juan Seguín, mismo que se convertiría en un acérrimo crítico de la política mexicana y uno de los personajes principales del movimiento de independencia de Texas. Nacido en una familia texana, Seguín al principio era venerado por los texanos. Después, Seguín sería el blanco de la discriminación racial. Así, despreciado por los texanos y por los mexicanos, huyó hacia el sur, un paria en los dos territorios.

La República de Texas duró casi una década, hasta que en 1845 se convirtió en el estado número 29 de la Unión Americana. El nuevo estado se tornó en la meca de aventureros, buscadores de fortuna y colonizadores. Después de un corto periodo de paz, Texas se encontró enfrascado en la Guerra Civil estadounidense, dejando a la Unión para convertirse en 1861 en aliado de la confederación de los estados del sur.

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