El Tratado de Guadalupe Hidalgo

En 1848, al final de la guerra entre los dos países, éstos firmaron el Tratado de Guadalupe Hidalgo, el cual asentaba que México cedería casi la mitad de su territorio, incluyendo California, Arizona, Nuevo Mexico, Texas y parte de Colorado, Nevada y Utah. Como compensación, los Estados Unidos pagaría 15 millones de dólares por daños al territorio mexicano durante la guerra.

Entre los notables aspectos del tratado, se encuentran los siguientes: estableció al Río Grande como la línea divisoria entre Texas y México; estipuló la protección de los derechos civiles y de propiedad de los mexicanos que permanecieron en el nuevo territorio estadounidense. Además, Estados Unidos aceptó patrullar su lado de la frontera y los dos países aceptaron dirimir futuras disputas bajo arbitraje obligatorio. Sin embargo, cuando el senado estadounidense ratificó el tratado, eliminó el Artículo 10, el cual garantizaba la protección de las concesiones de tierras dadas a los mexicanos por los gobiernos de España y de México. También debilitó el Artículo 9, el cual garantizaba los derechos de ciudadanía de los mismos.

Esto, a su vez, provocó una atmósfera antimexicana que dio lugar a la violación de los derecho civiles de los mexicanos. En Texas, se les restringió el voto; en Nuevo México, fueron victimas de la violencia y en California, las autoridades aprobaron leyes contra ellos, algunas de las cuales se les conoció como Greaser Laws, o Leyes contra los Grasosos (grasoso siendo un término de desprecio).

Durante el periodo del tratado, alrededor de 80,000 mexicanos vivían en el terreno cedido por México, población que comprendía el 4 por ciento de la población mexicana. Pocos de ellos decidieron conservar su ciudadanía mexicana. La mayoría de los 80,000 mexicanos, continuaron viviendo en el para entonces Sudoeste estadounidense, con la creencia que sus derechos civiles y de terratenientes serían protegidos. Ese no sería el caso. A fines del Siglo 19, la mayoría de ellos perdieron sus tierras a través del despojo o del fraude.

Durante el Movimiento Chicano de los años 60, el líder de los derechos a la tierra de Nuevo México, Reies López Tijerina, y su grupo Alianza invocaron el Tratado de Guadalupe Hidalgo en su lucha por recobrar las tierras que les fueron despojadas a los mexicanos de aquella época. En 1972, los Brown Berets, o Gorras Café, una organización de jóvenes activistas latinos, también invocaron el tratado cuando se apoderaron temporalmente de la Isla Catalina.

En cuanto a la tenencia de la tierra, muchas de las antes mencionadas concesiones de tierra no fueron reconocidas por los Estados Unidos. En California, cerca del 27 por ciento de ellas fueron rechazadas; en el territorio de Nuevo México, el 76 por ciento de las mismas también fueron rechazadas.

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