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Detrás De Cámaras

Artistas: Candido Camero

Essay | Video Transcript

La Melodía de Cándido
por la productora Pamela Aguilar

Días antes de cumplir 87 años, Cándido Camero se presentó a nuestra sesión de fotos con un aspecto pulcro y enormemente distinguido.

Tomando pasos cautelosos con la ayuda de un bastón, caminó hacia a mí. En sus ojos vi la epoca glamurosa de las grandes bandas, salas de conciertos y elegantes clubes nocturnos al igual que la rica historia musical que viajó con él desde su tierra natal de Cuba.

Este fue nuestro primer encuentro cara a cara. Habíamos conversado brevemente por teléfono en las raras ocasiones cuando él se encontraba en casa, ya sea recien llegado de un compromiso fuera de la ciudad o de salida a tocar en Jazz en Lincoln Center.

Mientras el equipo completaba el escenario, Cándido y yo nos sentamos para discutir la próxima escena. Lo observé impresionada mientras que él me demostraba un ritual que había practicado antes de compartir el escenario con grandes artistas como Machito, Dizzy Gillespie y Stan Kenton. Para tocar una conga, dijo él, el secreto está en la punta de los dedos. Cuidadosamente cubrió sus dedos con esparadrapo blanco.

El plan parecía ser sencillo: cuando se le diera la señal, Cándido tenía que caminar desde la izquierda sobre el escenario hacia sus congas e improvisar por un par de minutos, permitiendo que las cámaras captaran todos sus movimientos. Al parecer, la idea le hizo gracia pero lo tomó en serio. Se quedó quieto y esperó su entrada.

Cuando Cándido empezó a tocar se convirtió de repente en un hombre con la mitad de su edad y tocó con finura, maestría y facilidad. Iluminó el escenario con ritmos melódicos que radiaban y tocaban a cada uno de los que estábamos parados a su alrededor. La cámara flotaba de sus manos a su cara sin alejarse más de unas pulgadas de él.

Después de la cuarta toma (tomamos 6 en total), le pregunté cómo se sentía. Me contestó que estaba bien y que el ejercicio que le habíamos pedido que hiciera era poco difícil. Le pregunté por qué. Me dijo que para cada toma él tocaba cada nota exáctamente como lo había hecho en la primera toma.

Wow, ¿cuál improvisación? Es la perfección, Maestro.

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