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Detrás De Cámaras

Artistas: Selena

Essay | Video Transcript

Conociendo al Padre de Selena
por la directora comercial Salme M. López Sabina

El teléfono sonó y era Abraham Quintanilla. Su voz era profunda, autoritaria, completamente en control. Yo tenía la tarea de negociar con él para obtener acceso y los derechos a fotos y videos de Selena cruciales para el documental. La conversación fue tensa, cambiando de ingles a español muy rápidamente. Era claro que Abraham en principio no sentía confianza de cómo trataríamos la historia de Selena. Su misión era de proteger la memoria de su niña y prevenirle aún más dolor a su familia. Era un jueves, y estábamos bajo mucha presión de terminar la edición del documental. Le dije a Abraham, "Nos vemos mañana en Corpus,", y el convino en sentarse con nosotros y hablar. Empaqué mi maleta, y viajé de Boston a Corpus Christi a conocer al padre de Selena.

Mirando por la ventana del avión, vi el profundo azul-verde del Golfo de México. La luz era intensa. Me recordaba a mi casa en Cuba. Yo dejé mi isla hace dieciséis años, buscando libertad y oportunidad. Fue más o menos en esa época que descubrí la voz de Selena. Me habían regalado su disco Mis Primeros Exitos en cassette, y de tanto tocar las canciones se había dañado la cinta y me tocó arreglarla con esmalte de uñas. A través de su música, Selena se convirtió en mi amiga y confidente, especialmente cuando se trataba de primeros amores. A los jóvenes que admiraba de lejos les quería cantar "Dame un beso", o "Te extraño", o hasta "Cien años". Y así comenzó mi admiración por Selena. Me mantenía al tanto de su éxito, cantaba sus canciones, imitaba sus movimientos bailando, y hasta copiaba sus trajes — un favorito era la camisa blanca corta, chaleco de jean, y falda larga negra del video "Bidi-bidi Bom-bom"... Y ahora iba a tener la oportuidad de conocer al señor Quintanilla.

Debo admitir que tenía mis dudas sobre lo que acontecería con Abraham. El es un señor con una manera de ser muy seria, franco y perspicaz negociante. Yo viajaba con el productor John Valadez y nos dirigimos al hotel, que quedaba no lejos del estudio de grabación de Q-Productions, que también sirve como Museo de Selena. El aire estaba lleno de la humedad del trópico. Le marqué a Abraham a su celular, y contestó inmediatamente y se ofreció a recogernos. Almorzamos juntos, y en camino a Q-Productions él nos mostró un poco del centro de Corpus. Pasando por la estatua de Selena en el malecón sentí un nudo en mi garganta, recordando que este monumento lo habían erigido los ciudadanos de Corpus como un homenaje postumo a Selena.

Llegamos a Q-Productions y nos recibió Suzette Quintanilla, la hermana de Selena. Nos dio una gran sonrisa. Luego llego la hora de hablar con Abraham sobre lo que veníamos a pedirle. Estaba rodeada de las cosas de Selena — sus fotos de niña, sus bellos trajes de presentación, su Porsche rojo, su sonrisa por todo lugar. Me sentí sobrecogida por la emoción de estar en ese lugar, pero tenía que enfocarme en completar la tarea que me había llevado allá. Nos sentamos con Abraham y comenzamos a hablar sobre su hija, su talento y disposición. Mirando a sus ojos vi su orgullo de padre y su inmenso amor por su familia. Abraham acordó darnos acceso a materiales invaluables de su hija, incluyendo prestarnos su copia original del concierto en el Houston Astrodome.

No dejé que la cinta saliera de mi vista hasta que llegué a Boston. En el aeropuerto le pregunte al oficial tres veces si no había problema pasando la cinta por la máquina de rayos X, cosa que lo molestó, pero yo tenía que llevar la cinta a Boston y devolvérsela a Abraham tal como habíamos acordado. él me confió el video de Selena tal cómo me confió la responsabilidad de contar su historia. Me agrada saber que honré esa confianza, y que tuve oportunidad de honrar a Selena, su familia, y sus seguidores y conocer a un gran hombre, Abraham Quintanilla.

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