September 19th, 2007
José Clemente Orozco en Español
Entrevista con Laurie Coyle y Rick Tejada-Flores

Audaz y complejo, la personalidad iconoclasta y pintura dinámica de José Clemente Orozco lo hizo la conciencia de su generación. Una película sobre su vida y arte, MAESTROS AMERICANOS Orozco: Hombre del Fuego. Laurie Coyle y Rick Tejada-Flores dirigieron, escribieron y produjeron el documental. A continuación, Coyle responde unas preguntas sobre la película y su sujeto fascinante:

P: ¿Qué es lo que usted cree ha sido la contribución cultural mas significativo de Orozco?

R: A fin de cuentas, su contribución cultural mas significativo es el arte que creo. Orozco fue uno de los principales innovadores artísticos del siglo XX. Junto con sus compatriotas muralistas mexicanos, el resucitó la tradición del fresco. A diferencia de los frescos del Renacimiento Italiano, los cuales celebraron una visión unificada del mundo y el lugar del ser humano dentro de ello, los fresco de Orozco expresan una sensibilidad modernista que cuestiona y desconstruye. El forjó un síntesis original y notable en la pintura moderna: murales monumentales con un espíritu critico, con una ironía salvaje, una belleza terrible. Constantemente probaba los limites en su elección de temas de su pintura y nunca esquivó ofender. Su estilo expresionista demostró una progresión formal y temático constante y atrevida. El legado perdurable de Orozco es una visión ambiciosa y humana sobre el papel del arte en la sociedad.

P: ¿Como superó Orozco tales tragedias como la pérdida de una mano y numerosas pinturas?

R: La ironía es la palabra operativa: cuanto más traumática la experiencia, más grande la disociación emocional de Orozco. Describió la explosión que le costó la mano izquierda como “un accidente común de la infancia”. Llamo la Revolución Mexicana ” el mas alegre y divertido de los carnavales” pero su arte revela sus sentimientos verdaderos sobre sus horrores. Hizo un chiste sobre el incidente en la frontera mexicana-norteamericana que destruyo la mayoría de sus primeras pinturas, escribiendo, “Se me dijo que una ley prohibía introducir a los Estados Unidos estampas inmorales, o bien que ya había demasiada concupiscencia dentro para aumentarla con la de afuera.” De hecho, la experiencia le sacudió tanto que ni siquiera intentó crear una pintura nueva durante sus primeros dos años en los Estados Unidos.

Orozco tenía una gran tenacidad y una fe inquebrantable en su misión. Era un maestro de la pintura, en la realidad un genio, no obstante encaró obstáculos tremendos en su trayecto largo a hacerse artista. No pintó su primer mural hasta que tenía 40 años. Dudo que muchos de nosotros pudiéramos identificarnos con un artista manco pintando a cuarenta metros de altura del suelo pero sí podemos identificarnos con la lucha sumamente humana de Orozco a hacerse lo que realmente necesitaba ser-algo que sí logro, y algo al que todos podemos identificarnos y admirar.

P: ¿Por qué se celebro artistas como Diego Rivera mientras que a Orozco le despreciaron?

R La rivalidad entre Rivera y Orozco fue, en el fondo, una de sus personalidades. Rivera fue un extrovertido, el autopromotor consumado que frecuentaba todos los círculos sociales, mientras que Orozco fue un introvertido y un poco resentido. En sus primeros años de trabajo, luchó por ser más reconocido. Pero en el momento de su muerte, se le consideró a Orozco el muralista preeminente de su generación, y su rival Rivera lo llamó “el pintor más grande que México ha producido”. Artistas norteamericanos lo celebraron, tanto muralistas de los años 30 como Thomas Hart Benton y Aaron Douglas, igual que expresionistas líricos o abstractos como Jackson Pollock, y modernistas como Isamu Noguchi, Ben Shahn y Jacob Lawrence.

La rivalidad de Orozco con Diego Rivera comenzó en su niñez, cuando ambos asistían a la academia de bellas artes más prestigiosa de México. “Se le untó” a Rivera con una beca que le dio la oportunidad de estudiar la pintura en París. Orozco, por el otro lado, trabajó en varios empleos pequeños durante el día para mantener a su familia y asistió a clases de arte durante la noche. Orozco jamás estudió en Europa y solo la visitó cuando tenía 50 años y ya era un artista establecido.

P: ¿Qué le motivó a Orozco a ejercer el arte político y por qué eligió murales?

R: La vida de Orozco abarcó la Revolución Mexicana, la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial, y su personalidad, filosofía y estético se influenciaron por estos sucesos. El creyó que el papel del arte fue el de ser testigo a la historia, no de ilustrarla o celebrar sus vencedores. Orozco apoyó el lado de los oprimidos, pero no fue por la ideología, sino por la experiencia de la vida y sus convicciones, de las entrañas. En cuanto a la ideología, el fue un escéptico, pero muy claro en su crítica de la potencial destructiva de la máquina, la tiranía, el militarismo y la intolerancia. En este sentido, Orozco se junta al lado de figuras como Francisco Goya, Honoré Daumier, Pablo Picasso, Kathe Kollwitz y Max Beckmann.

La elección de muralismo fue, básicamente, una motivada por el momento histórico. Al principio del siglo XX, artistas mexicanos jóvenes rebelaban contra el arte académico. Así como el Salon des Refusés de los impresionistas franceses, organizaron una exhibición de pintura independiente de varias tendencias modernistas. Estos artistas también participaban en movimientos políticos más amplios para derrocar la dictadura de Porfirio Díaz. Cuando se estalló la Revolución Mexicana, pararon de crear arte durante una década. En los años 20, estos artistas se juntaron para crear un arte público que educaría a las masas analfabetas de México y para conmemorar los sacrificios de la revolución. Orozco no se tragó los objetivos de propaganda del movimiento muralista, pero utilizó el lienzo amplio de murales para crear una obra profundamente personal pero universal en su intensidad y poder. Su declaración sobre el muralismo lo resume mejor: “La forma de pintura más alta, lógica, pura y fuerte es el mural. Es también la forma mas desinteresada, pues no se puede tratar de ganancia particular; no se lo puede esconder para el provecho de ciertos algunos privilegiados. Es para la gente. Es para TODOS”.

P: ¿Que les inspiró a hacer una película sobre Orozco?

R: En los años 70, como jóvenes estudiantes del arte, nosotros dos hicieron peregrinaciones a los grandes murales de México. Nos atrajo su visión de un papel social para el arte. Más de que los otros, los murales de José Clemente Orozco nos volvieron a atraer. Sus composiciones tenían algo atrevido, oscuro en sus significados, arriesgado en su estilo. Su obra evocó el sublime Greco; ocupó el universo moral de Francisco Goya; resonó con su contemporáneo al otro lado del Atlántico, el expresionismo alemán. Orozco tendió un puente sobre el abismo entre el arte revolucionario con una conciencia social de los años 30, el expresionismo abstracto de la Guerra Fría y el formalismo conceptual de los artistas a partir de los 60.

Pero Orozco el hombre fue un enigma. En un viaje de investigación a México, recorremos librarías para buscar libros sobre Orozco, pero los resultados nos desanimó: la sección de arte típica tenía cinco títulos sobre David Alfaro Siqueiros, 10 sobre Rivera y aun más sobre el recién idolatrada Frida Kahlo (se vendió una selección grande de chácharras, incluyendo figuras de barro de Frida). En cuanto a libros sobre Orozco, solimos encontrar ni uno. Pero reconstruyendo su vida de libros fuera de catálogo, conversaciones con gente que lo conoció y sus propios escritos, descubrimos una de las grandes historias del arte moderno, jamás contada, llena de emoción, adversidad y logros increíbles.

P: ¿Cuente un poco sobre la manera en la que utilizaron animación y efectos visuales en este película?

R: No queríamos hacer un documental biográfico convencional sobre Orozco, así que el reto fue crear un estilo documental que evocó la ironía y la irreverencia de Orozco, además de la belleza de su arte. Habíamos escrito secuencias visuales que no fueron naturalistas. Queríamos animar el ingenio de Orozco, y trabajar con arte folclórico, fotos antiguos, recuerdos y accesorios. Fue muy difícil encontrar el artista de efectos visuales adecuado, porque las muestras de trabajo fueron tan artificiales. Cuando la productora Sue West nos presentó a Robert Conner, sabíamos que el era perfecto. Trajo un liricismo y gracia a las composiciones, y entendió a Orozco intuitivamente. Grabamos algunos elementos con la pantalla azul y recogemos el resto de fuentes de archivos, tiendas de chatarra y mercados de pulgas en México, D.F. Robert construyó el conjunto en Photoshop y After Effects. Cuando nos envió una borradora, lo pusimos en la computadora de la oficina, todo el mundo quedo delante de la pantalla, y nos encantó, nos morimos de risa y asombro. Fue el mejor momento de la semana.

P: ¿Cuales son algunos de los temas centrales que Orozco abarcó en su arte?

R: Orozco escribió, “Creo en la crítica como la misión más penetrante del espíritu, y en su poder expresivo en el arte”. Mantuvo su postura resolutamente crítica en cada tema que se enfrentó, sobretodo con la influencia corruptiva del poder y la tiranía de sistemas de creencia, sea religiosos o políticos. Considero todas las ortodoxias o “ismos” del siglo XX con el mismo odio, su antipatía para la ideología igualado solo por su compasión para la gente común atrapada en las grandes conflagraciones de la época. En los primeros años de su carrera, el único enfoque de Orozco fue la caricatura política. Siempre mantuvo este enfoque en la sátira social, aunque su estilo evolucionó hasta el expresionismo, y se transformó en lo que un contemporáneo llamó “el único poeta trágico de las Américas.” Sobretodo después de sus años en los Estados Unidos, la obra de Orozco volvió más universal y alegórica. El fue un humanista preocupado por el bien y el mal, con una búsqueda espiritual para el significado, si eso se puede decir de un agnóstico.

P: ¿Orozco tenía sentimientos conflictivos sobre la Revolución Mexicana?

R: Orozco sospechó profundamente el romanticismo alrededor de la Revolución Mexicana, o cualquier otra revolución, de hecho. En este sentido, divergió de sus colegas mas abiertamente políticas como Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros. La pérdida de su mano en un accidente le salvó del servicio militar obligatorio en los ejercitos opuestos de la revolución. Durante estos años trabajaba como caricaturista politica, creyendo imagen mordantes y satíricas para una serie de periódicos de la oposición. Pero estaba poco dispuesto a llegar a exhortar a alguien a matar o ser matado por ideas abstractas, lo cual le pareció un pretenso para motivos mas bajos de codicia y la búsqueda del poder. En los años a seguir, produjo una serie, México en revolución, la cual figura con Los Desastres de Goya como uno de nuestros testimonios a la tragedia de la guerra mas poderosos.

P: ¿Hoy en día se practica el arte del realismo social, y, así siendo, se le debe algo a Orozco?

R: El realismo social realmente no es un estilo, sino que refiere a una tendencia en el arte a explorar las condiciones sociales, a usar el arte como arma en las luchas contra la injusticia. Se le confunde frecuentamente con el “realismo socialista” y el arte inspirado en los soviéticos después de la Revolución rusa. El realismo social tuvo su gran momento en el arte norteamericano entre las Guerras Mundiales, y de nuevo en los años 60. Ambas épocas tuvieron un enfoque fuerte en el muralismo, debido a su naturaleza publica. Incorpora una gama muy amplia de géneros y estilos, lo cual se puede notar muy fácilmente en el arte creado en vigor de los programas de la WPA durante la Depresión. El Renacimiento muralista mexicano nunca fue un movimiento estilístico como el cubismo o el fauvismo. Incorporó todo, desde el estilo épico neoclásico de Diego Rivera hasta el dinamismo estructural de David Alfaro Siqueiros y el expresionismo de Orozco.

Cuando el movimiento estadounidense del muralismo popular empezó en los años 60, se le vio a Orozco eclipsado por Rivera y Siqueiros. Las formas atrevidas y sensuales de Rivera y las imágenes revolucionarias icónicas de Siqueros fueron más aptos para el espíritu del orgullo y protesta del movimiento chicano. El estilo de Orozco fue enigmático e inimitable – y él no fue casado con Frida Kahlo! Tenía una influencia más sutil pero de igual importancia que se puede caracterizar de influencia moral y una de gesto. Orozco representó el artista como el individuo solitario que ofrece una respuesta única y ponderosa a su época. Su arte nunca pasa de moda.

P: ¿Por qué es Orozco un Maestro Americano?

R: En primer lugar, es importante recalcar que la mayoría de las personas en el norte y el sur se llaman de “americano” y no están de acuerdo con la idea de que “americano” se refiere a los Estados Unidos. Así que desde ese punto de visto, claro que Orozco es un Maestro Americano.

Mas allá de la geopolítica y la identidad nacional, Orozco pasó 10 años en los Estados Unidos, donde pintó cuatro murales mayores además de cientos de pinturas de caballete y obras gráficas. Desafió los estereotipas del arte mexicano como folclórico, exótico y realista social, volvió un miembro clave del escenario del arte neoyorquino. Durante sus años en los EEUU, Orozco enfrentó episodios de censura, pero transcendió barreras culturales y de idioma para hacerse un pionero del movimiento del arte publico de los 30 y 40. Su estilo expresionista influenció a generaciones sucesivas de artistas norteamericanos – el joven Jackson Pollock guardó una fotógrafo del mural Prometeo de Orozco en su estudio, y la declaró “la mejor pintura en América del Norte”. Philip Guston, Reuben Kadish y Charles White viajaron a Mexico para observarlo pintar. Ben Shahn, Hale Woodruff, Jacob Lawrence y Isamu Noguchi absorbieron influencias estilísticas, así como lo hicieron la generación de muralistas chicanos y afroamericanos quienes reinventaron el arte público en sus comunidades en los años 60 y 70. Hoy, su legado inspira a artistas conceptuales contemporáneos de ambos lados de la frontera.

 

Inside This Episode

Salinger

Produced by THIRTEEN    ©2014 Educational Broadcasting Corporation. All rights reserved.