Practiquen la atención plena (o mindfulness) con respiración abdominal

En momentos estresantes o de intensas emociones, los niños pueden carecer de las habilidades necesarias para calmarse. La respiración diafragmática, también conocida como la respiración abdominal, es un ejercicio calmante que tanto los niños como los padres pueden practicar para relajarse y sentirse con los pies en la tierra, además de ser algo que pueden practicar niños de tan solo tres años.
¿Qué es la respiración abdominal?
La respiración diafragmática o abdominal es natural para todos los mamíferos (incluyendo los humanos). Es un estado de respiración profunda que es controlada por un gran músculo en el abdomen llamado diafragma.
Cuando se respira aire por la nariz, este viaja hasta los pulmones. Si se respira superficialmente, solamente se expandirá la cavidad torácica. La respiración profunda envuelve más partes del cuerpo -el diafragma se contrae y tanto el estómago como la cavidad torácica se expanden. La respiración abdominal y la reacción “lucha o huye” al estrés o a la ansiedad (dos sentimientos que experimentamos) no pueden ocurrir de forma simultánea. Cuando nuestros cuerpos entran en modo de “lucha o huye”, respiramos superficialmente. Es cuando sentimos que estamos listos para la batalla. Por otro lado, la respiración abdominal reduce el ritmo cardíaco y estimula la relajación. Nos ayuda a bajar la velocidad.

Instrucciones
Es mejor comenzar a practicar la respiración abdominal cuando usted y su niño(a) están relajados. De esta forma, su niño(a) puede desarrollar la conciencia de lo que significa el estar tranquilo(a). Una vez que su niño(a) haya dominado la respiración abdominal (haga que lo practique diariamente), podrá aplicarla durante momentos de estrés.
Comience pidiéndole a su niño(a) que respire normal. Pregúntele si nota cualquier cosa sobre su respiración. ¿Qué partes de su cuerpo se mueven cuando respira? ¿Cómo se siente?
Ahora pídale a su niño(a) que se acueste sobre su espalda, que relaje los músculos y que coloque sus manos sobre su estómago.
Con su boca cerrada, pídale que inhale por cuatro segundos o hasta que sienta que todo su pecho se llene de aire y que el aire viaje hasta su estómago.
Pídale a su niño(a) que aguante la respiración por cuatro segundos.
Pídale que lentamente deje salir el aire hasta que no quede nada. Si su niño(a) tiene dificultad para respirar lentamente, pídale que exhale usando una pajita. Puede decirle a su niño(a) que imagine que está buceando.

Repitan hasta que el cuerpo se sienta relajado. Pregúntele a su niño(a) si notó algo distinto a la primera vez. ¿Cómo se siente?
Incluya la respiración abdominal como parte regular de la rutina de su niño(a), como lo es la hora de dormir. Con la práctica, puede convertirse en una estrategia familiar que su niño(a) puede utilizar a cualquier edad.
Jennifer Cooper es la bloguera detrás de Classic-Play.com, un recurso en línea para familias creativas. Sus pasatiempos favoritos incluyen bailar en la sala de su casa, ver Pick Panther (La pantera rosa) con sus niños y soñar despierta. Jennifer vive en Baltimore, Maryland, con su esposo, el fotógrafo Dave Cooper, y sus dos niños.