Cómo hablar con su niño acerca de las vacunas

Como madre de tres, he visto toda la gama de emociones en los niños ante las vacunas: valentía, regateo, rabietas, miedo, y lágrimas. Las inyecciones son duras.
Cuando mis niños reciben inyecciones, primero pienso en sus personalidades únicas. ¿Cuáles son sus temores? ¿Qué les consuela? ¿De qué manera se ven como parte de su comunidad? Trato de usar esta información para ayudarles a entender las vacunas -como las inyecciones para la gripe, la varicela, COVID, entre otras-, y no solo para prepararlos para una inyección inminente, sino también para prepararlos para hacerse cargo de su propia salud en el futuro.
He pasado varios años escribiendo libros de ciencias para niños para ayudar a otras familias cuando tengan estas conversaciones, también. A través de mis experiencias, he descubierto que al abordar sus temores, reconocer sus sentimientos, o conversar acerca de su rol en proteger a los demás, los niños se sienten menos asustados cuando reciben una inyección.
1 Abordar el miedo a lo desconocido
El miedo frente a las vacunas nace del miedo a lo desconocido. Ayuda a comentar los hechos con los niños (¡y con los adultos!). Afortunadamente, la ciencia detrás de las vacunas es sorprendentemente fácil de explicar.
Cómo se puede abordar esta conversación:
Niño: “¿Qué es lo que me hace una vacuna a mí?”
Padre/Madre: “¡Buena pregunta! Normalmente, cuando te enfermas, tu cuerpo combate los gérmenes y luego, te sientes mejor. Mientras tu cuerpo lucha contra el germen, comienza a recordar cómo es el germen. Si el germen vuelve, tu cuerpo lo reconoce y se deshace de él, normalmente antes de que te enfermes. Pero algunos gérmenes son tan malos que no queremos volver a enfermarnos de ellos. Las vacunas le enseñan al cuerpo cómo son aquellos gérmenes malos. Entonces, si nos contagiamos de esos gérmenes en el futuro, nuestro cuerpo puede detectarlos rápidamente y, de esa manera, tener una gran ventaja para luchar contra ellos”.
2 Reconocer los sentimientos de su niño
Hágale saber que está bien sentir miedo. Converse acerca de su propia experiencia y cómo maneja sus temores. Hágale saber que estará presente cuando necesite ayuda.
Cómo se puede abordar esta conversación:
Niño: “¡Tengo miedo! No quiero recibir otra inyección. Duele mucho”.
Padre/Madre: “Yo sé que estás nervioso por la inyección y eso es normal. También sentí miedo antes de recibir mi primera inyección. No me gusta la sensación de una inyección. Por suerte, deja de doler muy pronto, ¿cierto? Me ayuda si respiro lentamente y aprieto alguna mano cuando recibo la inyección. Además, voy a estar allí contigo. ¿Qué quieres hacer cuando recibas tu inyección?”
Ayudar a su niño a manejar las emociones es uno de los aspectos más importantes de la paternidad. A menudo, me encuentro haciendo referencia a “Daniel Tiger’s Neighborhood” cuando surgen esos momentos. En el episodio “Daniel Gets a Shot” [Daniel recibe una inyección], su mamá le anima diciendo “Cierra tus ojos y piensa en algo que te haga feliz”. Ver este episodio podría ser el punto de partida para comentar otras maneras de manejar los miedos de su niño.
3 Proteger a los demás
Una persona vacunada tiene menos probabilidad de infectarse. Y, si llega a infectarse, normalmente será un caso leve. Esto disminuye la posibilidad de que una persona vacunada contagie a otras personas con el germen [En inglés]. Cuando le explica a su niño que hace su parte para mantener segura a su comunidad, y que son parte de algo más grande que está ocurriendo, puede hacer más fácil que se sienta valiente.
Cómo se puede abordar esta conversación:
Niño: “¿Por qué tenemos que hacer esto?”
Padre/Madre: “Una vacuna no solo te protege a ti, sino también protege a otras personas porque ya no vas a transmitir el germen tan fácilmente. Mucha gente puede enfermarse gravemente con ciertos gérmenes, así que, como parte de la comunidad, todos tenemos la responsabilidad de hacer lo mejor que podamos para mantener seguros a los demás”.
Intenten ver el episodio de Xavier Riddle and the Secret Museum, “I am Florence Nightingale” [Yo soy Florence Nightingale], para ayudar a los niños a aprender sobre cómo cuidar a los demás y ser contagioso. Aproveche el episodio para inspirar un juego de pretender con muñecas o peluches para practicar cómo cuidar a los demás.
La anticipación de una inyección puede ser abrumante para los niños (¡y para los adultos!). Al conversar con sus niños antes, puede ayudarles a sentirse menos asustados y, ojalá, más preparados.
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