Cómo pueden usted y sus hijos desestresarse durante el Coronavirus

Hace un par de semanas, mi hija de 8 años hizo un frasco de brillantina para mis estudiantes: “Diles que cuando sus cerebros tengan una tormenta de brillantina, que agiten el frasco y respiren profundamente, así verán cómo se asienta la brillantina.”
Todos podríamos recibir algo de ayuda para asentar nuestra brillantina ahora mismo.
Si usted está estresado por la pandemia del COVID-19, es normal, su cerebro está actuando de manera natural. El estrés es una respuesta normal y biológicamente saludable a amenazas y retos que se perciben. Es una respuesta que nos prepara para actuar y proteger a nuestros seres queridos.
Pero, mucho estrés puede privarnos de nuestra habilidad para razonar la situación; nos puede poner en un estado de defensa, escape o bloqueo, aún cuando esto no sea una reacción que nos ayude. Queremos ser, en lo más posible, responsivos en lugar de reactivos.
Mis hijos están atentos a mis reacciones mientras esta situación global se desarrolla. Justo esta mañana, ellos veían como yo reaccionaba ante las noticias de que las escuelas públicas locales cerraron de repente. La semana pasada veían como mi esposo y yo les dábamos la noticia de que debíamos cancelar un viaje familiar — y vieron cómo les ayudamos a navegar su muy entendible reacción con lágrimas y descontento.
Los estudios muestran que con tan solo estar en la presencia de un adulto compasivo y que les de seguridad, eso ayuda a que los niños se calmen. Nosotros, como familias, debemos de ser “esa persona” los unos para los otros.
Afortunadamente tenemos buenas herramientas para calmar esas reacciones cuando el estrés no nos ayuda — herramientas que pueden ser usadas en esta o en cualquier otra situación. Las estrategias que usamos para ayudar a los niños a entender esos sentimientos tan grandes ¡son las mismas herramientas que yo necesito utilizar ahora mismo para entender mis sentimientos!
Esto es algo que padres e hijos pueden practicar juntos.
Respire
Cuando estamos ansiosos o enojados, nuestro ritmo cardíaco se eleva y nuestra respiración se vuelve menos profunda. Cuando tomamos un respiro profundo, mandamos este mensaje al cerebro: esta bien calmarnos.
El respirar profundo reajusta el sistema nervioso central y nos ayuda a responder con una mente más despejada. Piense por ejemplo en un niño haciendo una berrinche en la tienda. ¡Los niños no responden bien a la lógica y al razonamiento en ese momento! Pero en cuanto la brillantina en su cerebro se asienta — y sí que lo hará — podemos ayudarles a razonar la situación. El respirar profundamente puede calmar un poco más rápido la tormenta.
Con su hijo, pretenda que sus dedos son velas de cumpleaños y soplen las velas una por una. Tal vez su hijo responda mejor a un “compañero de respiros:” acuéstese sobre su espalda, ponga su muñeco de peluche favorito sobre su estómago, y mire cómo el peluche se mueve lentamente de arriba hacia abajo mientras usted inhala y exhala. Hagan esto juntos — es una actividad divertida y útil para toda la familia.
Aquí hay algunos videos de PBS KIDS que pueden ver con sus hijos para practicar el respirar profundamente con sus hijos.
De Daniel Tigre:
De Sésamo:
De Esme y Roy:
- Practica Respirar con la Pancita
- Frasco de Brillantina (¡Haz tu propio frasco de brillantina para practicar cómo calmarte!)
¿Tienes SEDH?
En ese momento, el estrés puede parecer muy abrumante: es difícil pensar con claridad. Estas son cuatro preguntas que podemos preguntarnos a nosotros mismos cuando sentimos que nuestro estado de ánimo está bajo o nos sentimos ansiosos.
- ¿Estoy Sobreestimulado?
- ¿Necesito Hacer Ejercicios?
- ¿Necesito Dormir?
- ¿Tengo Hambre?
S: ¿Estoy Sobreestimulado?
Todos los padres saben de las berrinches que suceden después de la escuela, después de una salida muy larga, o al final de un día largo. Nuestros cerebros y cuerpos tienen un límite, y todos necesitamos descanso para recargar pilas.
Como padre, si usted se siente abrumado, pregúntese si se ha tomado 10 minutos para usted mismo. Apague las noticias, tome un paseo alrededor de la cuadra o tome un baño caliente, medite o rece, tome una taza de té, acurruques con su hijo a leer su libro favorito, o siéntese afuera en la naturaleza. Dígale a sus hijos lo que está haciendo. “Estoy escuchando a mi cuerpo, y me dice que necesita una pequeña pausa.” Ayúdelos a tomar un descanso similar.
El jugar es también una buena manera de aliviar el estrés y construir conexiones. De a sus hijos un rato para jugar sin estructuras, libre de las instrucciones que les damos los adultos. Pero, también busque tiempo para jugar usted con ellos — a aventar la pelota, colorear juntos, armar un rompecabezas o jugar un juego. ¡Ríanse! ¡Hagan cosas bobas! Los estudios muestran que con tan solo estar en la presencia de un adulto compasivo y que les de seguridad, eso ayuda a que los niños se calmen. Nosotros, como familias, debemos de ser “esa persona” los unos para los otros.
E: ¿Necesito hacer ejercicio?
Cuerpos pequeños y cuerpos grandes necesitan moverse. La neuropsicóloga Wendy Suzuki dice que “el ejercicio es el efecto más transformador que puedes dar a tu cerebro” por que el ejercicio anima nuestro estado de ánimo y mejora nuestra concentración y comprensión.
Como dijo la Dra. Suzuki en esta entrevista, “Cuando los niños andan brincando por todos lado, sus cerebros están tomando un baño de burbujas de neuroquímicos, neurotransmisores y endorfinas… Los adultos necesitan esto también… Aún cuando sea sólo subir y bajar escaleras o dar una vuelta a la cuadra. Estas son maneras que asegurará que su trabajo sea más productivo. Así es como estamos hechos los humanos. No estamos hechos para estar sentados frente a una pantalla todo el día. Nuestros cerebros y cuerpos trabajan mejor si nos movemos regularmente. Es mejor que una taza de café.”
Hacer tiempo para movernos puede ser también un momento para conectarnos con nuestros hijos — desde hacer una fiesta de baile familiar, hasta una caminata familiar.
D: ¿Necesito Dormir?
La psicóloga de niños, la Dra. Lisa Damour, me dijo, “El sueño es el pegamento que mantiene unido a los seres humanos.” Cuando sufrimos falta de sueño, tenemos menos equilibrio emocional. Una de mis estudiantes habló por todos nosotros cuando cuando lo resumió así, “Cuando no dormimos lo suficiente, ¡todo es más difícil!”
En momentos de estrés es aún más importante preservar las buenas rutinas de sueño, tanto para nosotros y nuestros niños. Las rutinas dan la señal a nuestro cerebro de calmarse. Por ejemplo, Daniel Tigre usa esa canción como estrategia para ayudar a los niños a seguir una rutina de sueño.
H: ¿Tengo Hambre?
Algunas veces todo lo que nuestros hijos necesitan para mejorar la regulación de sus emociones es comer un bocadillo. En momentos establecidos en cada día, trate de comer una merienda con su hijo — es un momento de conectarse con ellos y con su propio cuerpo.
Aprovecha la Oportunidad
Esta mañana escuché a mi hija explicar el cierre de las escuelas a su hermanito que está en el kinder: “Esta enfermedad no es muy peligrosa para ti o para mi, pero necesitamos ser cazadores de gérmenes para poder proteger a otra gente, ¡como a nuestro abuelito y abuelita! Así es como ayudamos.”
Sí, nuestras rutinas están siendo interrumpidas. Sí, las noticias actuales nos ponen a pensar. Sí, vamos a tener que responder con flexibilidad y agilidad. Pero, no subestimemos los lazos que pueden ser reforzados cuando nos enfrentamos juntos ante estos retos. Esta es una oportunidad para tomar un respiro, poner en práctica los consejos que les dimos más arriba y modelar a nuestros hijos cómo navegar las incertidumbres de la vida con calma, valor y compasión.
Autor: