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Formar una comunidad inclusiva de hogares y escuelas

Por Shauna Tominey and Daphnee Nicolas
Oct 22, 2020
Autor:
Grupo de niños levantando la mano en clase.

Al comienzo del nuevo año escolar, la Sra. María colocó fotos de servidores públicos por todo su salón de clases, cuidando de que representaran distintas razas y géneros. Durante la primera semana de escuela, escuchó una conversación entre dos niños, Sky y Alex. Sky notó a la mujer bombera y sonreía de oreja a oreja. La bombera se parecía a ella: piel morena como la suya y pelo trenzado. Encontró a su amigo, Alex, y lo trajo para compartir su emoción.

Sky: Mira Alex, la bombera se parece a mí. ¡Su piel y cabello son como los míos!
Alex: ¡Ella se parece a ti y a tu mamá, también! El cartero tiene la piel blanca como la mía. ¿Lo ves?
Sky: Sí, tenemos diferentes colores de piel. Mi mamá me dijo que es por la melanina.
Alex: ¿Melanina?
Sky: Mi mamá dijo que por eso mi piel es morena. Tenemos más melanina que las personas con piel blanca.
Alex: ¿Tienes más melanina que yo?
Sky: Sí. Mi mamá dice que las personas con piel como la mía no siempre son tratadas de manera justa. Dijo que eso se llama racismo.
Alex: Escuché a mis padres hablar de racismo antes. No suena muy bien.

A la hora del cuento, la Sra. María leyó un libro sobre los muchos tonos de marrón de nuestra piel. Ella estaba orgullosa de tener una aula con una biblioteca diversa que celebraba la diversidad racial y cultural de su clase. En una actividad, les pidió a los niños que dibujaran retratos unos de otros, notando similitudes y diferencias en su color de ojos, cabello y piel.

Al final del día, la Sra. María compartió la conversación de Sky y Alex con sus padres, animándolos a continuar la conversación en casa. A veces le preocupaba cómo las familias responderían a su apertura hablando de la raza con sus niños. Reconoció que algunas familias tenían conversaciones como estas con frecuencia, mientras que otras no. Sabía que las familias que eran afroamericanas, indígenas y de comunidades de color eran más propensas a hablar de raza, ya sea en los aspectos positivos relacionados con la cultura de la familia, la historia y el orgullo, pero también para preparar a los niños para los prejuicios que podrían experimentar. La profesora María tenía la esperanza de que más familias tuvieran conversaciones como estas con sus niños para crear una comunidad más inclusiva en toda la escuela y en el hogar.

A medida que usted trabaje con la escuela de su niño para crear una comunidad inclusiva, aquí le mostramos algunas estrategias para la crianza de los niños que esperamos sean útiles en su viaje.

1 Establezca una buena relación entre el hogar y la escuela para reducir el sesgo implícito.

Los educadores utilizan muchas estrategias diferentes para ayudar a los niños y las familias a sentirse bienvenidos, pero también están aprendiendo. Conozca a los profesores y a los directores de la escuela de su hijo para reducir el sesgo implícito, que son las actitudes y estereotipos que dan forma a la manera en que vemos a los demás. Un sesgo común es la tendencia a ver a los niños negros (especialmente a los hombres) como más propensos a mostrar agresión o comportamientos negativos que otros niños. [En Inglés] Otro sesgo común es la adultificación, la tendencia a ver a los niños negros (especialmente a las mujeres) como si fueran de mayor edad que sus compañeros blancos y juzgarlas de acuerdo con eso. Estos sesgos pueden ayudar a explicar por qué las tasas de suspensión y expulsión de los niños negros en edad preescolar son alarmantemente altas. [En Inglés] Cada niño y familia tiene una historia. Desarrollar relaciones positivas que permitan compartir historias puede promover la compasión, fortalecer la comunidad y, en última instancia, cambiar los resultados de los niños.

2 Dé forma a la comunidad escolar de su niño a través de conversaciones en casa.

Sus conversaciones dan forma a cómo su niño piensa y trata a los demás en la escuela. Enseñe a su niño que las diferencias sí importan. Hablen sobre el hecho de que a veces las personas son tratadas de manera diferente debido al color de su piel, su lugar de origen, sus culturas y tradiciones familiares, y por muchas otras razones. Hágale saber a su niño que esto nunca está bien y hable honestamente con ellos sobre el racismo, utilizando el arte, los medios de comunicación y los libros de cuentos. Piensen juntos en lo que su niño puede hacer si ven comportamientos hirientes ("¿Qué podrías hacer si vieras a alguien que es excluido?").

3 Aprenda a reconocer micro agresiones.

Las micro agresiones son gestos sutiles, comentarios y comportamientos sesgados hacia grupos marginados. Por ejemplo, decirle a un niño de otra raza que su cabello es hermoso y pedir tocarlo puede dejar al niño sintiéndose como si no fuera "normal" (aunque la intención sea hacer un elogio). Elogiar a un niño por lo bien articulados o comportados que son podría implicar que usted no esperaba que fuera de esa manera. A medida que aprenda a reconocer las micro agresiones, pregúntese: ¿Qué sé yo de mí mismo que saca a relucir estos pensamientos? ¿Cómo puedo cambiar mi propia perspectiva mientras ayudo a mi hijo a desarrollar una que sea cada vez más inclusiva?

4 Conozca la comunidad de su hijo.

Al recoger y dejar a su niño en la escuela y durante los eventos en el salón de clases, muestre un interés genuino por conocer a los niños y a las familias de la clase de su niño aprendiendo lo que es importante para ellos. En casa, comparta su cultura familiar y tradiciones con su niño. Mientras cocina sus recetas favoritas, cuente historias o cante canciones tradicionales, comparta con su niño que cada familia tiene sus propias tradiciones especiales y estas tradiciones son tan importantes para otras familias como la suya. Este mensaje ayuda a los niños a aprender que todas las culturas son importantes incluso si son diferentes entre sí y que no hay una cultura "correcta" o "normal”.

5 Vea el aprendizaje como un proceso en marcha.

Al hablar con su niño sobre la raza y los temas relacionados, sepa que habrá momentos en los que podría decir: "No lo sé, aprendamos juntos". Muéstrele a su niño cómo hacerlo. Es probable que cometa errores en el camino y eso también está bien. Los errores pueden ser una maravillosa oportunidad para enseñarle a su niño cómo evitar estar a la defensiva, escuchar y aprender a entender las experiencias de los demás, ofrecer una disculpa genuina así cómo poner el ejemplo sobre lo que puede hacer de manera diferente la próxima vez.

Construir una comunidad inclusiva requiere un esfuerzo intencional tanto por parte de los profesores, como de las familias. Ayudar a los niños a practicar la empatía hablando de los sentimientos, es un punto importante para comenzar, pero extender estas conversaciones para incluir la raza y el racismo son fundamental. Al igual que hizo la profesora María, podemos trabajar juntos en toda la escuela y en el hogar para crear una comunidad donde todos los niños y familias se sientan valorados por quienes son.

Shauna Tominey and Daphnee Nicolas photoAutor:
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