Ejercicios de respiración para ayudar a calmar a los niños pequeños

Grita. Pisa muy fuerte. Tira con fuerza. Silencio.
Una mañana divertida construyendo un fuerte con su hermano terminó en una pelea por cinta adhesiva y mi hija huyendo a su habitación llorando. Mientras la dejaba sola por un momento, recordé una conversación que tuve con el Dr. Marc Brackett, Director del Yale Center for Emotional Intelligence (Centro de Inteligencia Emocional de Yale). Si bien los adultos a menudo necesitan un amplio espacio para recuperarse cuando están de mal humor, dijo el Dr. Brackett, siempre hay que hacer un seguimiento cuando esto pasa con niños. Estos todavía están aprendiendo a comprender y manejar sus emociones, y es obligación moral de los padres saber lo que siente su niño(a) y apoyarlo(a) a desarrollar estrategias saludables".
Cuando llamé a la puerta y entré a la habitación de mi hija, todas sus almohadas y peluches estaban tirados en el suelo. Era un buen reflejo de lo que estaba pasando en su interior: ¡estaba pasando por una tormenta emocional! Sabía que una vez que pasara la tormenta, y así pasó, podría ayudarla a hablar sobre lo que había sucedido.
Entonces, ¿cómo apoyamos a nuestros niños durante estas tormentas? ¿Y qué podemos hacer durante los momentos de calma para fortalecer sus herramientas emocionales?
La técnica más fundamental es la respiración profunda. Cuando estamos estresados o molestos, nuestro ritmo cardíaco aumenta y nuestra respiración se vuelve más rápida y superficial. Entramos en modo “lucha o huye”. ¡Y todos los padres saben que es casi imposible razonar con los niños cuando están en este modo!
Pero cuando respiramos profundamente, enviamos un mensaje al cerebro: está bien calmarse. La respiración consciente puede calmar la tormenta de emociones un poco más rápido.
Los momentos estresantes de la vida nos brindan la oportunidad de enseñarles a nuestros niños estrategias de atención plena y practicarlas con ellos. Todos los niños tienen momentos en los que se sienten abrumados, sobrecargados o sobreestimulados. Piense en la atención plena como un método para presionar el “botón de pausa”, lo que les permite a los niños calmarse y eventualmente regresar a una situación con mayor calma.
Aquí hay 9 sugerencias para ayudar a los niños a practicar la respiración y la atención emocional:
En momentos de calma, acuéstense juntos y practiquen la respiración abdominal, como se describe paso a paso aquí. Junto con Elmo en Sesame Street, canten esta canción para trabajar la respiración abdominal y relajarse.
Con su niño(a), intente fingir que sus dedos son velas de cumpleaños y apáguelas una por una. Esto les incita a inhalar y luego exhalar con fuerza por la boca.
Intente utilizar un “compañero de respiración” con su niño(a): acuéstense boca arriba, coloquen su animal de peluche favorito sobre su barriga y observen cómo ese animal se mueve lentamente hacia arriba y hacia abajo mientras inhalan y exhalan. Hagan esto juntos: es divertido y útil para toda la familia.
Contar puede ayudar a los niños pequeños a concentrar su mente en la respiración y distraerlos de los factores estresantes. Pruebe la “respiración cuadrada”: inhalen mientras cuentan hasta cuatro. Aguanten la respiración mientras cuentan hasta cuatro. Exhalen contando hasta cuatro. Luego mantengan la cuenta hasta cuatro. Repitan. También pueden practicar contar hacia atrás desde cinco, una estrategia que Peg de Peg + Cat usa para ayudarla cuando está "completamente asustada".
¡Hagan un frasco de escarcha para practicar la calma! Cuando las cosas se vuelvan demasiado para su pequeño(a), saque este frasco de atención plena, agítenlo y observen cómo la escarcha cae.
Cuando ‘la escarcha emocional’ de su niño(a) se calme, practiquen nombrar las emociones que sintió e identifiquen qué las provocó. Por ejemplo: “Mi amigo me quitó el juguete y por eso me enojé” o “Un perro grande se me acercó y me asusté”.
Durante los momentos de calma, lean libros sobre las emociones para aumentar el vocabulario emocional de su niño(a). Y luego creen su propio “Libro de palabras sobre sentimientos”.
Como padres, también podemos sentir curiosidad por saber qué conduce a las crisis emocionales y modelar para ellos estrategias para calmarse. Intente hacer estas cuatro preguntas: ¿Mi niño(a) tiene hambre? ¿Está mi niño(a) cansado? ¿Mi niño(a) está sobreestimulado(a)? ¿Necesita mi niño(a) mover el cuerpo o realizar una actividad relajante? Ayúdelos a ver la conexión entre el cuidado de su cuerpo y sus emociones. Podría decir: "A veces, cuando estoy cansado, me pongo de mal humor" o "A veces, cuando me siento frustrado, es mi cuerpo diciéndome que necesito una merienda" o "¡Me siento bien cuando muevo mi cuerpo!".
Recuérdele a los niños que todas las emociones son normales. Todo el mundo se siente enojado a veces. Todo el mundo se siente triste a veces. Todo el mundo siente miedo a veces. Y los adultos siempre están ahí para ayudar cuando tengan sentimientos grandes.
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