
A Risky Operation
Season 2 Episode 2 | 51m 52sVideo has Closed Captions
Velvet rushes Farah Diba’s dress while Omar sparks suspicion and Raul faces surgery.
Velvet races to design Farah Diba’s coronation dress while suspicion grows around Omar. Family tensions rise as Raul faces risky surgery.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback

A Risky Operation
Season 2 Episode 2 | 51m 52sVideo has Closed Captions
Velvet races to design Farah Diba’s coronation dress while suspicion grows around Omar. Family tensions rise as Raul faces risky surgery.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
How to Watch Velvet Collection
Velvet Collection is available to stream on pbs.org and the free PBS App, available on iPhone, Apple TV, Android TV, Android smartphones, Amazon Fire TV, Amazon Fire Tablet, Roku, Samsung Smart TV, LG TV, and Vizio.
Providing Support for PBS.org
Learn Moreabout PBS online sponsorship♪♪ -Omar, si estamos hablando de mujeres, te puedo llevar a un sitio increíble.
Son sofisticadas, elegantes, cariñosas.
Estarían encantadas de satisfacer los deseos de un hombre tan especial como tú.
-Sé cómo acceder a ese tipo de mujeres, Eduard.
Pero me parece que no me has entendido.
O el trato incluye a Clara o no hay trato.
-No sé exactamente lo que quieres decir.
Clara Montesinos es la directora de Velvet, no una mercancía.
-No la voy a poner a la venta, tranquilo.
-Esa no es la forma de proceder en España.
-Entiendo que no te has preocupado de cómo se procede en España.
De lo contrario, no estaríamos hablando de una exclusividad de petróleo.
-Tienes argumentos suficientes para acceder a una mujer así.
Me he gastado la mitad de mi fortuna en la compra de esos dos petroleros como acordamos.
Y como acordamos, los barcos están en tu país esperando la carga de crudo.
-Pues me temo que sin la chica hay crudo.
En tus manos está, Eduard.
♪♪ [habla en otro idioma] -Ni se te ocurra hacer tratos con ese tipo.
-¿Por qué usas mi despacho como si fuera el tuyo?
-Es peligroso, está metido en un asunto de tráfico de joyas o algo así.
-¿O algo así?
¡De quién estamos hablando?
-El embajador, Omar Hammadi.
-Bueno, esto es increíble.
-Ese tipo no es de fiar.
Estuve investigándolo... -No con mucho éxito, por lo que veo.
¿Tienes pruebas de lo que estás diciendo?
Porque no había caso.
Mira, Mateo.
Yo agradezco mucho... -Ese tipo es peligroso.
-¿Qué casualidad, no?
Que es peligroso justo cuando yo me siento a hacer negocios con él.
Mira, Mateo, lo único que necesito de ti es que firmes los papeles de la nulidad, que es lo que estabas cotilleando.
No tu protección ni tus advertencias.
-¿Así, de repente?
-Hombre, de repente de repente tampoco, ¿no?
Porque hace 20 días que te los he enviado.
Otra cosa es que tú cojas las llamadas.
-Estaba trabajando, investigando un caso.
-Hay que ver cuánto da de sí esa excusa, ¿eh?
-No es ninguna excusa, es la verdad.
-Mateo, yo no me casé con un militar ni con un marino mercante.
-Los dos tomamos la decisión de darnos un tiempo.
-Yo no decidí nada.
-Me fui a Londres con tus bendiciones.
-Porque esperaba que no aguantaras ni una semana en Londres sin mí.
♪♪ -Clara.
-Mateo, no.
♪♪ -Solo vine a avisarte de que ya me marcho.
-Que salga bien lo de esta noche.
-Adiós.
-Adiós.
♪♪ Espero que tu decisión no tenga nada que ver con este tipo.
♪♪ -Firma los papeles antes de marcharte.
♪♪ ♪♪ -¿Raúl?
-Aquí me tienes.
-No sabía nada.
-Es que no estabas aquí.
Claro que también podríamos haberte mandado un telegrama, "Raúl tullido, stop, saludos cordiales".
-¿Cómo es que nadie me ha dicho nada?
-Porque no ha pasado nada.
No ha pasado nada, no había nada que contar.
Yo sigo siendo el gran diseñador de siempre.
¿Verdad, Pedro?
Pedro está convencido, incluso ha tenido la brillante idea de traerme aquí para reencontrarme conmigo mismo.
Dice, para volver a ser yo otra vez.
Y oye, mano de santo ha sido entrar en Velvet y ponerme a correr por todas las galerías dando vueltas alrededor de mi mesa de dibujo.
Con decirte que incluso he seducido a la reina de Irán con mi genialidad.
-Raúl, esto no es justo.
-No, querido.
No.
Esto no es justo.
-¿Quiere...?
-Ni se os ocurra.
El nuevo Raúl de la Riva no necesita vuestra compasión.
Le gusta estar solo.
No le gusta venir aquí.
♪♪ -¿Qué ha pasado?
-Tuvo un accidente en la boda de Jonás y desde entonces no ha vuelto a caminar.
Mañana lo operan, pero vamos para abajo porque seguramente que necesite nuestra ayuda.
-¡Apártese!
♪♪ [jadeos] ♪♪ [jadeos] [quejidos] [gritos] -Vamos a llevarlo al hospital.
Vamos.
Eso, venga.
Va.
-Buenos días.
¿Qué hay?
Hola.
Julia, dígale a Godino que le espero en mi despacho.
♪♪ Da la orden, que regresen los barcos.
-¿Cómo?
-Que regresen de vacío.
Nos salimos de la operación.
-Señor Godó, eso, eso no puede ser.
No es económicamente viable.
-Está decidido.
No voy a hacer negocios con ese malnacido.
Llama a tu contacto con los capitanes y transmíteles mis órdenes, que los barcos zarpen de Irán.
-Pero, señor, la inversión en la flota sin crudo será una operación que puede arruinarle por completo.
-Eso ya lo he podido evaluar yo, Godino.
Haz lo que te digo.
-Señor, el propio banco entraría en riesgo si usted toma una decisión así.
¿No cree que puede haber, no sé, otra forma de reconducirlo?
-Haz lo que te digo.
Y mantén la boca cerrada.
No quiero que comentes con nadie la situación en la que nos encontramos.
-Por supuesto, señor.
-Vamos.
-Permiso.
-Necesito un poco más de tiempo para crear algo que esté a la altura del encargo, nada más.
-Bueno, pero ¿un poco más de tiempo cuánto es?
-Clara, Clara.
-Un segundito.
-No sé, no sabría decirte.
-No, Jonás, necesito un plazo.
-Entre una y dos semanas.
¿Te parece mucho?
-No, no, no.
Me parece razonable.
Pero tienes cinco días.
-¿Cómo?
-Que no podemos permitirnos más.
No podemos dejar que la cosa se enfríe.
-No, no, si en cinco días no me da tiempo ni a calentarla.
-Jonás, yo sé que te estoy pidiendo mucho, pero tienes toda mi confianza.
Así que ahora mismo estás solo aquí en el taller y todos estamos trabajando bajo presión.
Pero, bueno, ya nos hemos enfrentado a retos más grandes, ¿no?
Esto no lo podemos perder.
-No, no, está bien.
Está bien, cinco días.
Te daré algo.
-No, no, tú en cinco días me vas a dar oro.
-Bueno, Clara, tampoco nos pongamos así de exigentes.
-Jonás, que yo sé que tú puedes.
¿Y tú qué querías decirme?
-Escúchame, Clara.
Es que lo que te voy a decir no te va a gustar.
-Bueno, Paloma.
-Mateo me ha dado estos papeles y me ha dicho que te diga que lo siente mucho.
-¿Qué?
Que se ha largado sin firmarlos, ¿no?
Ah, si al final resultará que éramos la pareja perfecta.
-No, no, no.
-¿Los ha firmado?
-Me ha dicho que te diga que, que no esperaba que las cosas fueran así.
¿Estás bien?
Lo siento mucho.
Pero es lo que querías, ¿no?
Clara.
♪♪ [timbre] -Ya están aquí.
-Sergio.
-Merci.
-Qué alegría volver a verte.
-Igualmente.
-Merci.
-Merci.
-¿Qué tal?
Pues qué bien teneros por aquí.
-Sí, estuvimos en vilo.
-Bueno, ¿qué os parece si pasamos directamente...?
-Pero claro, hombre, se impone un brindis.
Adelante.
Porque seáis muy felices y bebáis champán.
Perdón, cava.
Ahora se le llama así.
-Que lo que vaya unido, no lo separe nada.
-¿Así lo celebras?
-¿Perdona?
-La boda.
Vamos, que responde a un interés empresarial.
Ahora me encaja todo.
-Mamá.
-La repetición de esta pedida de mano nos extraña a todos, pero sin duda todos estamos muy contentos de que Sergio y Elena por fin hayan decidido compartir sus vidas.
Por el amor y los negocios, sin duda van unidos.
-Macarena, aunque por lo visto te disguste, nuestras familias se llevan bien haciendo negocios.
Y eso es buena señal.
-Los negocios no son el mejor vínculo para una pareja.
El dinero puede con todo.
La pasión, el amor, con todo.
-No si la pasión es lo bastante fuerte.
-En cualquier caso, ya que se impone hablar de negocios, creo que es un buen momento para que conozcáis el mío.
-¿El tuyo?
No me digas que a estas alturas te vas a meter a empresaria.
-Cuéntalo, hijo.
Vamos a abrir la primera franquicia de Velvet, Velvet Sevilla.
-Enhorabuena, Eduard, tú siempre un paso por delante.
-No, cuando digo "vamos", no me refiero a Eduard.
Él no tiene nada que ver con esto.
Lo llevaremos Sergio y yo.
-Bravo, hijo.
Y yo que creía que te faltaba ambición.
-En este caso no se trata de ambición.
Cenemos.
-Disculpe, ¿usted conoce a Diana?
Sé que trabaja en el negociado de cartas muertas.
-No sé, lo siento.
-¿Cómo que no sabe...?
Disculpe, ¿usted, usted conoce a Diana, que trabaja en la tercera planta?
-¿De cartas muertas?
Hoy no ha venido a trabajar.
-¿Y eso?
-Pues ni idea.
Si me disculpa, lo siento.
-Sí, claro.
♪♪ "Calle del Mar, 50".
♪♪ [timbre] -Hola.
-Hola.
¿Cómo te llamas?
-Marta.
-Marta, para dentro.
Vamos.
¿Buscaba algo?
-No, no, no, perdón.
Eh... Bueno, en realidad buscaba, buscaba a alguien.
Busco a Diana.
-Aquí no vive ninguna Diana.
-Hace nueve años tuve una hija, una niña preciosa.
Pero, bueno, las cosas se complicaron y la perdí.
♪♪ [timbre telefónico] -¿Sí?
-Buenas noches, señor Lagasca.
Tiene una llamada de Mr.
Brian Cox.
-Pásamela, por favor.
-Hello, Mateo.
-Brian.
[habla en otro idioma] Lo sabía.
[habla en otro idioma] Khan.
[habla en otro idioma] -Más te vale, ¿eh?
[hablan en otro idioma] Vas a tener que echarme una mano, Palomita.
[golpes en la puerta] -Voy, voy.
Don Mateo.
¿Qué hace usted aquí?
-Ya va siendo hora que dejes de tratarme de usted.
Abre, necesito pedirte un favor.
Gracias.
-No sé muy bien en qué le puedo ayudar.
-A ver, cómo te lo explico.
Mañana me voy a plantar en el consulado de Irán en representación de Velvet.
-Pero usted no representa a Velvet en nada.
-Por eso necesito que me ayudes, estoy investigando al embajador, tiene muchísimos trapos sucios.
-A ver, un momento, ¿qué es lo que me está pidiendo que haga yo?
-Que des la cara por mí.
Voy a hacerme pasar por el director de comunicación de las galerías.
Voy sin cita previa, lo más probable es que llamen para confirmar eso.
Así que ahí entras tú.
-Yo no voy a confirmar nada ni voy a saber nada de esto, que no quiero saber, que Clara me mata.
-Lo que necesito es que confirmes que soy quien digo ser, nada más, y así tener la posibilidad de entrar en su despacho, averiguar cuáles son sus verdaderas intenciones.
-Si el señor Omar se ha puesto en contacto con nosotros por unos asuntos de negocios.
No, no... -Hay algo más.
-¿De verdad?
¿Y qué más?
-Sabía que podía contar contigo.
-No, no, no.
Si, si, ni siquiera sé qué es lo que tengo que hacer.
-Solo tienes que decir que sí.
-Yo no puedo llamar y mentir.
Yo no puedo poner en peligro los negocios de Velvet.
-Sabía que no me fallarías.
Estás guapísima.
Gracias.
Gracias.
-En verdad ya me ha hecho el lío.
Clara me va a matar.
Me va a matar.
-No te ha gustado nada, ¿no?
-No es eso.
-¿Y entonces qué es?
Porque estabas rarísima, y eso que he intentado parecer novedoso.
-Bueno, ¿cómo quieres que esté?
Es mi pedida de mano, y tu madre de repente me roba la noche.
-¿Pero qué importa eso, Elena?
Aquí lo importante somos tú y yo.
-Tu madre nunca me ha perdonado, y está encantada de reventar lo nuestro.
De hecho, sé que lo va a hacer a través de esa alianza que se acaba de inventar con Velvet Sevilla.
-Elena, no tienes ni idea de lo equivocada que estás.
De verdad.
-Sergio, no nos quiere juntos, y te va a enfrentar con tu padre.
-Sus peleas no tienen nada que ver ni contigo ni conmigo.
-Tú no te das cuenta de que le ha dejado fuera del negocio para humillarle.
Y que si tú te pones de su lado, ya no serán solo sus problemas, sino tuyos también.
-Pero que yo he tenido problemas con mi padre toda la vida al margen de Velvet.
-Ya, pero eso estaba empezando a cambiar, porque Velvet os unía.
Eso es algo que ya no puede soportar.
-Bueno, en cualquier caso, para mí es muy importante que tú te lleves bien con mi madre.
-Bien.
Si eso es lo que quieres.
Pon distancia entre nosotras dos.
No te embarques en ese negocio con ella.
[auto se acerca] ♪♪ -Buenas noches, señor.
-Puntual como siempre.
-Godino.
-Sí.
-¿Quién cojones te crees que eres?
-Bonita manera de hablar a un diplomático.
-Acabo de saber que mis barcos están retenidos en tu país.
-Primera noticia.
-No me tomes por tonto, es evidente que esto es cosa tuya.
-Teníamos un trato, tengo que velar por mis intereses.
-Teníamos un trato y tú no lo estás cumpliendo.
El petróleo tenía que estar ya cargado.
¿Sabes lo que me cuesta cada día tener los barcos parados?
-Van a seguir parados y van a seguir vacíos, Eduard... ...mientras que no me ayudes con esa chica.
-No puedes hacerme esto, eres un miserable.
-No me vengas con insolencias, Eduard.
Todavía puedo hacer que las cosas empeoren.
Créeme.
Y ahora, demuéstrame que de verdad quieres hacer negocios conmigo.
-Mierda.
-¿Qué ocurre?
-Nada que a ti te incumba.
Godino, cierra la puerta.
-Tranquilo, Godino.
Ya me voy.
-No eres una víctima, ¿sabes?
¿Por qué quieres entrar en Velvet?
-Por lo mismo que tú, porque está en alza.
-Godino, cierra la puerta.
-Buenos días, Rosita.
-Puntual como el alba, ¿qué se te ofrece hoy?
-Pues mira, hoy me vas a dar unas gerberas, chiquilla.
-Si a mí me trajeran flores todos los días, ya iba por el quinto hijo lo menos.
-Ay, no, no, no.
Yo, hijo, no, mira tú.
No me llama a mí el Señor pa eso.
Yo con que me perdone... ¿Qué te debo?
-Seis pesetas.
Bueno, pero por ser tú, te lo voy a dejar en cinco.
-Pero qué bonica eres.
Ahí tienes.
Adiós, Rosita.
-Adiós.
Pues qué le habrás hecho para que te salga tan caro el perdón.
-Todo lo que le lleve es poco.
-Suerte.
♪♪ -Vamos, Rafael.
No te me chantes ahora.
Torero.
Yo ya sé que tú no me quieres ni ver y yo no [inaudible].
Pero tú me vas a escuchar una cosa que yo te he escrito.
♪ Ni comer ni dormir puedo si tú me echas de tu vera ♪ ♪ Si tú me echas de tu vera, me quedo como la sombra ♪ ♪ De un alma en pena y con miedo ♪ ♪ Déjame que sea tus piernas ♪ ♪ Déjame ser tu consuelo ♪ ♪ Déjame ser tu consuelo, tu esperanza y tu muleta ♪♪ Raúl, por favor, dime algo, por Dios te lo pido.
Insúltame por más que sea, pero háblame.
-Tú... ...no me hagas más daño.
Y vete.
-Tú sabes que no había intención... ...y que daría lo que fuera... ...porque esto no hubiera ocurrido.
Pero yo no puedo hacer más nada, Raúl.
Solo quererte... ...si tú te dejas ayudarte a superar esto.
-Vete.
♪♪ -Ay, Clara.
Qué bien que te veo.
Quería hablar contigo de una cosa, solo que me da un poquito de apuro.
-Ay, anda, no seas boba.
¿Qué necesitas?
-A ver, es que Jonás y yo estábamos pensando en traernos a mi sobrina a Velvet.
Es una chica muy dispuesta y muy trabajadora, solo que está pasando por un mal momento y había pensado que tenerla aquí trabajando pues, estaría bien.
-Bueno, pero si va a trabajar aquí, tenemos que hacerle un contrato.
No la podemos tener de tapadillo.
-Sí, y además no sabes cómo cose.
Estaba en la escuela más prestigiosa de todo París, solo que no sé qué es lo que ha pasado y se ha quedado sin, sin nada.
-Bueno, pues, nos podría venir bien, ¿te parece que lo hablemos?
-Sí, sí, perfecto.
Muchísimas gracias.
Gracias, Clara.
-Clarita, guapa.
-¿Te parece que luego...?
-Sí, me voy.
-¿Tienes un minuto?
-Para ti siempre.
-Verás, estaba en el banco y he sentido un deseo irrefrenable de invitarte a desayunar.
¿Qué me dices?
-Pues te lo agradezco.
Pero es que aunque suene muy raro, no veas la que tengo liada con los persas.
-Me lo ha dicho Sergio, precisamente de eso quería hablarte.
Quiero ofrecerte una financiación extraordinaria.
-¿Y eso?
-Déjame que te lo cuente como Dios manda.
Esto no es un asunto cualquiera, estamos hablando de una reina.
-De acuerdo, pero tengo que volver pronto.
-Eso está hecho.
Permíteme.
-Gracias.
-Lo que quiero decir es que en sus vestimentas habituales suelen incorporar engarces de joyería, encajes de chantillí, armiños.
-Te veo muy puesto.
-Claro, llevo relacionándome con iraníes más de 30 años.
Son un mundo aparte los persas.
Y ella es la reina emperatriz de Persia.
¿Crees que se va a conformar con tules y gasas?
-No, lo que creo es que, bueno, si ha acudido a nosotros, es porque no quiere un modelo persa.
-Claro, pero estarás conmigo en que su vestido de coronación no puede ser solo un vestido Velvet, debe ser hermoso, elegantísimo.
Y no solo debe ser caro, debe parecerlo.
-Sin duda.
Eduard, tú y yo siempre hemos sido claros el uno con el otro, y lo que me tiene un poco confundida es tu repentino interés por este encargo.
-Ya deberías saber que no es la moda lo que me interesa de este asunto, sino los posibles futuros negocios que pueda establecer con la dinastía.
Esta gente tiene tanto dinero que podría repartirlo y no darse cuenta.
-Sí, sí, sí, no lo dudo.
Deben tener todo el dinero del mundo.
Pero madre mía, como todos sean como su embajador... De verdad que es una de las personas más engreídas que he conocido nunca.
-No debes juzgarlo como si fuese un occidental.
Clara, no te equivoques.
Los iraníes, sobre todo los de alta cuna, suelen dar al principio esa impresión de arrogancia.
Pero por debajo, puede haber una persona muy interesante.
-Créeme que este es un cretino machista de los de toda la vida, pero aquí, en Oriente y en la Conchinchina.
-Quizá... ...si yo ejerzo como mediador... ...las cosas con él podrían ser más fáciles.
-Te lo agradezco, pero no va a hacer falta.
Si realmente a mí quien me interesa es la reina y la familia real, con él ya me queda muy poco tiempo para lidiar.
Y ahora, si me disculpas, tengo que marcharme.
Hoy operan a Raúl y tengo que pasar por las galerías antes de ir al hospital.
-¿Cómo se encuentra?
-Bueno, pues, estamos preocupados.
Pero confío en que la operación salga bien.
-Dile que deseo que se mejore.
-Claro.
Muchas gracias por el desayuno.
-No olvides lo que te he dicho.
-Busco equilibrar mi karma.
Aquí nos ocupamos de todo.
Yoga, cuencos tibetanos, tantra.
¿Estoy bien así?
-Sí.
Bueno, ahora prueba a ponerte sola al lado de la vela.
¿Y recuerdas tu primer viaje a la India?
-Cada minuto.
Me cambió la vida.
Todo lo que me había importado hasta entonces dejó de hacerlo.
Supongo que me encontré a mí misma en ese viaje.
-Debió ser algo maravilloso.
Prueba de perfil.
¿Y tú crees que le podría ocurrir a cualquiera que estuviera buscando respuestas?
-Por supuesto, solo necesitas encontrar a tu gurú.
Aquel que te ayude a liberar cuerpo y alma, que te ayude a conectar con el plano astral y liberar tus chacras.
¿Y así?
-Sí.
Prueba a bajar un poco la cabeza.
-¿Qué tal así?
-Así, perfecto.
-Y ya si te abres un poco la camisa, chapo.
-¿Podemos estar en silencio?
Me gustaría poner toda mi energía en esto.
-Claro, si es lo que yo estoy haciendo.
-Yo creo que ya estaría.
-Pues ale, a revelar.
Cuanto antes tengamos los carteles en la imprenta, mejor.
-Gracias, Lourdes.
Ha sido una sesión muy satisfactoria.
-Gracias a ti.
-Con este bindi yo te llamo a la paz y a la armonía.
A partir de este momento, dejarás de llamarte Lourdes Otegui para ser... [habla en otro idioma] -¿Qué chorrada es esta?
-Que significa "una con el universo".
Medita sobre esto que te digo.
-Lo haré.
[habla en otro idioma] -No me marees a la niña que suficiente tiene con su madre.
-Necesita encontrar la paz.
-Y yo necesito que vayamos a lo nuestro.
Señores.
-¿Qué estás haciendo?
-Comprobar que estamos solos y que no te has dejado por ahí algún maromo de estos de taparrabos.
-Nunca estamos solos, Enrique.
La meditación nos conecta con el resto de seres del universo.
-Es tan interesante eso que me estás contando.
-Lástima que no te lo tomes en serio.
-No, me lo tomo muy en serio.
De hecho, creo que deberíamos establecer algún tipo de, de iniciación espiritual para que consigamos restablecer la comunicación que teníamos antes.
-Desnúdate.
-¿Ves cómo sigues hablando el mismo idioma?
♪♪ -Sí.
-Estas piedras van a ayudarte a equilibrar tu karma.
-Me temo que mi karma, no hay piedra que lo equilibre.
Uf.
-Espera.
Espera.
Espera.
Espera.
Voy a ponerme cómoda.
-Claro que sí.
-Tú sigue inspirando y expirando.
Inspira.
Expira.
♪♪ -Oh, sí.
♪♪ ¡Oh!
-Tranquilo, Enrique.
Es mi chamán, Rabindranath.
-¿Y, y, y qué hace aquí con nosotros?
-Juan Carlos tiene la verdad consigo.
Iba a ayudarte a entender los principios que rigen la vida de Patty Shamira.
Él te va a ayudar a conectar conmigo, con mi espíritu y contigo.
Contigo también, Enrique.
Todo tuyo.
-¿Qué tal, Juan Carlos?
Soy Enrique.
-Rabindranath, como el poeta.
Inspira.
Expira.
-Que no es lo mismo, compréndeme.
-Respira.
Respira.
-Hola.
¿Todo bien?
-Sí, sí, sí, sí.
¿Sabes?
Que el otro día estuve viendo a... Estuve viendo a Diana, ¿te acuerdas que me dijiste?
-Ajá.
¿Y qué, ha pasado algo?
-No, no, no, no.
Solo que me acerqué como para recuperarla, todas las cartas de Rita, y luego fuimos a tomar algo a un bar y... No sé qué me empezó a contar, ella tenía una hija hace tiempo, pero debe ser que la perdió.
No sé, es que yo creo que me ha mentido, primo.
-¿Y tú desde cuándo te metes en la vida de los demás?
-No, yo no, yo no me meto en nada.
Lo que pasa es que me pareció muy extraño y no sé, no sé... -Bueno, tú tienes ya tus cartas, ¿no?
-Sí.
-Bueno, pues entonces apártate del asunto y no te metas en líos, primo.
-Bueno, ¿qué tal tu sobrina?
-Pues todavía no sabemos qué le ha pasado exactamente.
Pero, bueno, si se viene aquí, seguro que se le aclaran las ideas.
Por cierto, estaba pensando que Manolito le hiciera de guía mientras esté por aquí.
¿Qué te parece?
-Mal.
Mal, mal, mal, primo.
No, no, no.
No, que Manolito, Manolito no puede guiar a nadie.
No se guía el solo y menos a una mujer.
Primo, que este chico va como vaca sin cencerro por la vida, por favor.
-Bueno, pues, más a mi favor.
Mi sobrina es un ángel, seguro que lo endereza solo con estar cerca de él.
-Bueno, ya veremos.
Vamos que tenemos que ir al hospital ya.
Por favor.
-Sí, pero antes déjame que localice a tu vaca.
-No, por favor.
Te estoy pidiendo, primo.
Que no, que va mal.
Que no, que no suena.
-Cuando yo llegué a ti, tú te acuerdas cómo era.
-Estas son las fotos del sitio que te dije el otro día.
Y ahí todo es tan libre y tan puro que, cuando no estoy ahí, siento que estoy malgastando mi vida.
-Pues muchas gracias por lo que me toca, Lourdes.
-Esto no tiene nada que ver con nosotros.
-Pues eso es precisamente lo que me preocupa.
Eso es que tienes un lunar gordo en la frente.
-Es un bindi.
-Y para qué sirve?
-Pues me lo ha puesto mi gurú, Patty Shamira.
Es para abrirme los chacras.
-Ya, para abrirte los chacras.
-A ver, ¿por qué pones esa cara?
-No, porque no me hace gracia que nadie te abra los chacras más que yo, Lourdes.
-Pero si no sabes lo que es eso.
-Por si acaso.
-Mira, esta es Patty.
-Esa es Patty, y este hombre de aquí está desnudo, Lourdes.
-No sé, Manuel.
Siento que tengo que vivir una experiencia espiritual, y abrir mi mente y mi cuerpo.
-Ya, y tu chacra.
Pero ese hombre de ahí está desnudo.
-Manuel, no te quedes con lo superficial.
-Lourdes, una cosa, ¿a ti tu padre te deja?
O sea, ¿le parece bien que te conviertas en jipi de la noche a la mañana?
-No se lo he preguntado.
Pero ¿tú no te das cuenta que estamos a las puertas de una nueva era?
-Mira, yo la única era que conozco es la [Inaudible].
Y te digo una cosa, todo esto me parece que no va acabar bien.
-Manuel.
-No va acabar bien.
-Manuel, Manuel.
Que va a haber un cambio cósmico, ¿hmm?, y tengo que vivirlo.
Tenemos que vivirlo.
-No sé, Lourdes, yo no sé si me veo ahí paseando el mondongo delante de todo el mundo.
-Manuel, confía en mí.
Vamos a ser almas puras.
-¿Qué?
-Yo cuento contigo, Manuel.
♪♪ -No me digas que has venido a complacerme.
-No te quiere ver ni en pintura.
-Es una mujer de armas tomar.
-Quiero que reconsideres tu postura y lleguemos a un acuerdo entre nosotros.
Esto no tiene ningún sentido.
Y además propongo que consideremos un aumento en tu comisión.
-Eso también.
-No puedo tratar a Clara como si fuera una chica de compañía, porque no lo es.
No se trata de ponerle un fajo de billetes en las manos.
-Por eso me gusta, Eduard.
-Déjame que lo intente otra vez, a tu manera.
Quizá, si la invito a cenar y apareces tú de casualidad... -Veo que por fin te preocupas por nuestra relación.
-No, no me preocupa nuestra relación.
Me preocupa arruinarme.
No sabría vivir sin mucho dinero.
-Yo tampoco.
♪♪ -Hola, muy buenas.
Tengo una entrevista con su excelencia.
Vengo de Galerías Velvet.
-Su nombre, por favor.
-Matías Laguardia, director de comunicación.
-Lo lamento, pero su excelencia no tiene ninguna entrevista acordada.
-Su excelencia.
Su excelencia.
Excelencia.
-Su excelencia no recibe sin cita previa.
-Matías Laguardia.
Director de comunicación de Galerías Velvet.
-El caballero, además de armar un escándalo, dice que tiene una entrevista con su excelencia, y no es cierto.
-Debe ser un malentendido, mi secretaria o algo por el estilo, no sé.
-¿Que viene de Velvet, dice?
-Sí, señor.
-Llama y compruébalo.
-Ahora mismo, excelencia.
Palomita, no me falles, por favor.
♪♪ -Sígame.
-Perfecto.
-¿Estás bien?
-Sí, sí, sí.
Bueno, es que han... Han ingresado a mi tía Angelina.
-Anda, ¿y es grave?
-No.
Bueno, claro, todavía no se sabe, claro.
Pero sabemos en la familia que Angelina siempre ha sido muy exagerada.
-¿Angelina, dices?
-Angelina, angelina.
Sí, sí.
Pero, bueno, que no te quiero preocupar, claro.
Además, con todo lo de Raúl.
-Ay, no me lo quito de la cabeza.
-No me extraña.
Si quieres, luego te acompaño.
Ah, por cierto.
Está dentro Sergio esperándote con Elena.
Llevan un rato, yo creo que te quieren enseñar algo.
♪♪ -Fíjate qué maravilla.
Dime si te gusta o no.
-Hombre, tengo que decir... -Pues enseño un poquito más.
Y además... -¿Perdona?
-¿Te gusta más ese?
Tienes que tocarlo.
-Es... -Muy bonito.
¿A que sí?
-No lo entiendo.
-¿Qué te pensabas?
¿Que nos ibas a sorprender en cueros?
-Elena.
Te estábamos esperando, Clara.
-Cariño, es que se piensa que somos exhibicionistas o gente muy necesitada.
-Es que de ti me puedo esperar cualquier cosa.
-Pues mira, todo menos eso.
-¿Puedo saber qué hace toda esta ropa interior en mi despacho?
-¿Quieres que te enseñe más?
-¿Por qué no entramos dentro y lo vemos con un poquito más de calma?
Os parece?
-Por supuesto.
-No sé yo si es el mejor día para presentaciones.
-Claro, yo sé que estáis todos pendientes de Raúl, pero Elena me ha enseñado algo y me gustaría que lo vieras antes de que se marche de viaje.
-¿De qué se trata?
-Música que amaina las fieras.
♪♪ Esto es todo.
-¿Y bien?
¿Qué te parece?
-Yo, después de todo el exitazo que hemos tenido con la línea de bikinis he pensado que, bueno, igual podíamos dar un paso más allá, juntas.
-Bragas, Velvet bragas.
Pero ¿en qué momento habéis pensado que esto podía ser nuestro reclamo?
No sé, yo estoy negociando con la reina de Irán y vosotros me habláis de ropa interior.
-¿Y tú qué te piensas?
¿Que la reina de Irán no lleva bragas o qué?
¿Que esto solamente es una cosa para pobres?
No sé, igual es que esto significa que Clara no utiliza ropa interior, y entonces me callo... -Oye, guapa, no te pases ni un pelo.
-Te estoy ofreciendo que Velvet pueda lanzar por primera vez una línea de ropa interior.
Velvet Seducción.
-Eso suena bien.
-A mí es que tal y como me lo cuentas, me suena a mercería de barrio.
-A ver, no es la ropa interior de siempre.
Son prendas para mujeres que, que toman iniciativa... ...que no quieren esperar, que quieren devorar a su hombre después de cautivarlo.
Y estoy segura de que incluso tú y ese corazón de hielo que tienes ahí dentro sabéis de lo que estoy hablando.
-No lo veo.
-¿Podrías enterrar tu hacha de guerra?
Imagínate si Mateo te viera con esto puesto.
-Eh, bueno, yo casi que os voy a esperar fuera, y ya me contáis un poco todo luego.
-¿Qué diría?
Seguro que le encanta.
-Si lo que intentabas era atacar mi punto débil, estás muy equivocada.
Mateo y yo lo hemos dejado.
Ayer firmamos los papeles de la nulidad.
-Vaya.
Qué cosas, ¿eh?
Unas se casan y otras... -Mira, déjalo, de verdad.
Nuestra apuesta no va por aquí.
-Clara, siento lo que te ha pasado con Mateo, pero ahora con más motivo deberías cuidar tu ropa íntima.
¿Quién sabe quién puede conquistar tu corazón, no?
Yo le daría una vuelta.
-¿Y cómo vive la reina la situación con el pueblo?
¿Está al tanto de sus preocupaciones?
-No veo qué relación tiene eso con hacer un vestido a su majestad.
-Comunicación, excelencia.
Estoy seguro de que su majestad quiere transmitir algo el día de su coronación.
Cuanto más la conozcamos, mejor.
-La emperatriz lo único que pretende viniendo a España a encargar su vestuario es que Irán siga considerándose una extensión de Europa.
Para ella es muy importante que los lazos que nos han unido a Occidente sigan vivos ahora y siempre.
-Perfecto, pues, yo creo que con esto es suficiente, por el momento.
-Pues ya estamos.
-Muchas gracias.
-De nada, ¿don...?
-Matías.
-Matías.
-Si no es mucha molestia, ¿puede indicarme dónde está el baño?
[habla en otro idioma] ♪♪ No hace falta que espere.
♪♪ [golpe] ♪♪ -Señor, tiene una llamada.
-De acuerdo.
-Ahí está Rafael.
-Todo esto es culpa mía.
Y no tiene, no tiene remedio, no.
-Que sí, Rafael, que sí que tiene remedio.
-Ojalá pudiera yo cambiarme por él.
-Bueno, ya está.
¿Han dicho algo de la intervención?
-Qué va, qué va.
Aquí no ha venido nadie.
-Una enfermera.
Disculpe, hola.
Somos los acompañantes de Raúl de la Riva.
¿Se sabe algo?
-Van a subirlo a quirófano.
-¿Ahora mismo?
-Sí, está todo listo para empezar la intervención.
Disculpe.
-Si se sabe alguna novedad, cualquier cosa nos informan.
-Raúl.
Raúl.
Aunque tú no lo quieras, vamos a estar aquí esperándote.
-Sí, ya verás que solo va a ser un mal trago.
-Sí, todo va a salir muy bien.
♪♪ [inaudible] Pedro.
♪♪ -Cuente a 33.
Así.
♪♪ -Es... ¿Ha pasado algo?
-Necesitamos sangre del grupo 0 negativo.
-Oye, por favor, díganos qué está pasando.
-Escúchenme, por favor, que es muy importante.
Necesito un donante para Raúl de la Riva, 0 negativo.
-Escúcheme usted... -Presente.
-Está muy nervioso.
-Que no.
Que yo tengo de esa, de la O.
-Vamos a ver, Rafael.
¿Quieres decir del grupo 0?
-Pues no hay sangre de la A ni sangre de la B, que son letras, ¿no?
Pues la mía es de la O.
-¿Y el RH?
-En negativo.
-¿Sí?
Pues venga.
-Por favor, por favor, te pido.
Esto es muy serio lo que está pasando.
-Pa nadie como pa mí.
Si digo que tengo el RH negativo es que lo tengo negativo.
-Acompáñeme al quirófano, deprisa.
♪♪ -Ay, vida mía.
Ay, por Dios.
♪♪ -Están ahí.
-¡Clara!
♪♪ Tengo que hablar contigo.
♪♪ ♪♪
Support for PBS provided by:
















