
A Thousand and One Nights
Season 2 Episode 6 | 53m 27sVideo has Closed Captions
In Tehran Clara faces Omar’s motives while Mateo hunts proof and Velvet falters.
In Tehran, Omar reveals his intentions to Clara. Mateo hunts proof against him while tragedy in Barcelona threatens Velvet’s future.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback

A Thousand and One Nights
Season 2 Episode 6 | 53m 27sVideo has Closed Captions
In Tehran, Omar reveals his intentions to Clara. Mateo hunts proof against him while tragedy in Barcelona threatens Velvet’s future.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
How to Watch Velvet Collection
Velvet Collection is available to stream on pbs.org and the free PBS App, available on iPhone, Apple TV, Android TV, Android smartphones, Amazon Fire TV, Amazon Fire Tablet, Roku, Samsung Smart TV, LG TV, and Vizio.
Providing Support for PBS.org
Learn Moreabout PBS online sponsorship♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ -¿Cómo es posible?
-Blanca, mi amor.
-Te he echado tanto de menos.
-Y yo a ti.
-¿Cómo has podido volver?
-No, en realidad no he vuelto.
Me quedó pendiente un asunto y ahora... -A mí también.
♪♪ No pude despedirme de ti.
Te marchaste sin avisar.
-No fue idea mía.
Lo de marcharme, digo.
-No estaba a tu lado, lo siento.
-Tú siempre has estado a mi lado.
El que al parecer no ha estado donde debía he sido yo.
-¿Qué quieres decir?
-Acabo de saber que tengo un hijo, Blanca.
Tengo un hijo.
-Sí.
Sergio ha sido un muchacho muy afortunado.
Nunca le ha faltado de nada.
-Pero si necesitase algo de mí, yo... -Estaré a su lado, no te preocupes.
Sergio vino buscando un nuevo hogar y en Velvet lo ha encontrado.
Tú levantaste esto con tus propias manos.
Ya sé que no es lo mismo, pero me gustaría pensar que puedo representarte aquí en la Tierra.
-Pero yo no puedo... -Nada me haría más feliz.
Yo también estoy tratando de averiguar cuál es mi sitio ahora que no estás tú aquí.
Quizá este encuentro sirva para darme la clave de lo que andaba buscando.
[tormenta] ♪♪ -Creo que ha llegado la hora de partir.
-Abrázame.
♪♪ -Bueno, ahora sí.
Parece que ya tengo mi lugar por allá arriba.
♪♪ Yo siempre estaré aquí.
♪♪ -Te quiero.
♪♪ -Y yo a ti.
♪♪ -Perdóname.
-No, perdóname tú a mí.
No tenía que haber venido sin avisar.
Pero es que te quería dar las gracias por las flores.
Así que nada.
Pues gracias.
Te, te voy a dejar solo.
-No.
Por favor, no te vayas.
-Acabo de perder a una persona muy especial para mí... ...y no lo voy a volver a ver.
Me gustaría que, que te quedases conmigo.
-Pedro.
Te debo una disculpa.
He podido verle.
Ha sido maravilloso.
Perdóname, por favor.
-No, no, no, no.
No pida perdón.
-Uy, disculpe.
No, que aún no os he presentado.
Ella es Diana.
Doña Blanca.
-Encantada.
-Igualmente.
-No-nosotros marchábamos ya, por si nos quiere acompañar.
-No, no, por favor.
Os dejo solos.
Yo me voy al hotel.
Tengo mucho que organizar.
Muchas gracias por todo.
-Tú, tú... Que estás muy guapa, la verdad.
-Gracias.
-¿Te apetece ir a tomar algo?
-Claro.
-¿Sí?
-Sí.
-Bueno.
Vamos, vamos.
[murmullos] -Jonás.
-Sergio.
-¿Qué tal?
¿Qué tal está Juliette?
¿Sabe algo?
-Estamos a la espera.
Gracias por venir.
-Si necesitáis cualquier cosa... -¿Familiares de Juliette Girot?
-Yo.
-Os espero aquí.
-Soy su tía y él es mi marido.
-¿Es el padre?
-No, no, no, no, no, no, no.
Juliette vive en París.
Estaba pasando unos días con nosotros.
-Lamentablemente, no hemos podido hacer nada por el niño.
-Oh, Dios mío.
♪♪ -¿Y ella cómo está?
-Bien, es joven y estaba de pocas semanas.
Ahora debe descansar.
Permanecerá 24 horas ingresada por si hay otra hemorragia.
Pero no debería ir nada mal.
-¿Puedo pasar a verla?
-Adelante.
-Muchas gracias.
♪♪ -Juliette.
-Tía Marie.
Tía Marie, perdón.
-Tranquila.
Lo siento muchísimo, Juliette.
-Ni siquiera sé por qué me siento así.
Yo, yo no quería este bebé, pero... -Ninguna mujer debería pasar por algo así.
-Juliette, sabes que puedes contar con nosotros.
Hablaremos con tu madre y seguro que se hace cargo de la situación.
-No.
No, con mi madre no.
Es que mi madre no sabía que estaba embarazada.
♪♪ -A ver, Juliette.
-Marie.
Ya tendréis tiempo de hablar de esto.
Ahora lo que toca es descansar y recuperarse.
¿Hmm?
Os dejo solas.
♪♪ -Qué maravilla.
Qué maravilla.
-Julián, lo importante es averiguar en qué habitación se aloja Clara.
-Bien, sí.
-Sígueme la corriente.
¿Sí?
-Vale.
-Bien, vamos.
Good morning.
-Good morning.
-Good morning.
-Good morning.
¿Españoles?
-¿Hablas español?
-Un poquito.
-Qué bien.
-La reserva está a nombre de... -El señor Ruiz Lagasca.
-Mhm.
¿Y el paquete?
-¿Excuse me?
-Mi asistente envío un paquete que ya debería estar.
-¿Yo envié un paquete?
-No tengo ningún aviso de... [voces indistintas] -El paquete.
-Ah.
-¿No enviaste el paquete que te pedí?
-No, no, no.
¿Yo tenía que enviar un paquete?
-Cuando dice paquete, ¿quiere decir un sobre, un...?
Eh, a big envelope.
-I know is paquete.
Pero es que no tengo aquí ningún paquete para usted.
-Esto es indignante.
En la mensajería nos dijeron que estaría un paquete aquí cuando llegase.
Estamos aquí, ¿Dónde está el paquete?
Por favor, búsquelo, haga algo.
Veo paquetes ahí.
-Bueno... [voces indistintas] [hablan en inglés] -Voy a ver qué puedo hacer por ustedes.
-Do-don Mateo, usted no me dijo nada de que enviara ningún paquete.
¿No es verdad?
-Paquete nos va a quedar a nosotros si nos vigila.
♪♪ Aquí está.
-¿El paquete?
-Ol... Olvídate del paquete.
Clara Montesinos, 145.
145.
Ahí viene.
[carraspeo] -Disculpad, señores, pero no tengo ningún paquete para ustedes.
-Bueno, bueno, bueno.
Bueno, bueno, bueno.
[habla en otro idioma] -Julián... Julián, no es importante.
-Sí es importante.
Sí es importante.
-No, no lo es.
Julián, hazme caso.
Ya está, ya está.
[hablan en inglés] ♪♪ [hablan en inglés] ¿Y la tuya?
-Es que solo reservé una.
Pero con dos camas, porque era más barato.
Tiene que estar.
-Julián.
Tiene que estar, no sé... -Vámonos.
Vámonos.
♪♪ -No, ahora no.
-Julián, ¿qué haces?
-Yo estoy arreglando el neceser.
-No hemos venido aquí de vacaciones.
Venga, ayúdeme a saltar por el balcón.
Vamos a ver si Clarita está en su cuarto.
-¿Es, es broma, no, esto?
-Es periodismo de investigación.
-Esto lo que es, es ideal para romperse la crisma, don Mateo.
♪♪ Don Mateo.
Mateo, por favor.
Cuidado, don Mateo.
♪♪ Madre mía.
A ver, yo casi que me voy a quedar por aquí vigilando.
No, don Mateo, cuidado.
♪♪ -Siempre tuvo un trasero increíble.
-Don Mateo.
♪♪ [golpes en la puerta] ♪♪ -"Omar la espera para desayunar en el restaurante situado en el ático del hotel".
♪♪ -Buenos días.
Bienvenida a Irán.
-Buenos días.
-Por aquí, por favor.
♪♪ -Es espectacular.
-Pues sí.
Es una de las vistas más bonitas de toda la ciudad.
Por favor.
♪♪ -Perdón.
♪♪ -¿Ha dormido bien?
-Sí, gracias.
-Pues ahora relájese y disfrute, que no todos los días se descubre un país nuevo.
-Yo pensé que íbamos a quedar a primera hora con los comerciantes.
-Bueno, todo a su tiempo.
¿Ha visto alguna vez un amanecer tan espectacular?
-Pues, si le soy sincera, no pensaba que Irán era un país tan moderno.
-¿Qué se imaginaba?
¿Tiendas de campaña en el desierto y casas de adobe?
Teherán es una de las ciudades más modernas de Oriente, y nuestros monarcas tienen excelentes relaciones con todos los países europeos.
Aunque todavía guardamos algún rincón oculto donde conservamos la magia de nuestras raíces.
-Somos demasiado españoles, nos van a pillar seguro.
Se nos ve a kilómetros.
-Tranquilo, en Teherán hay muchísimos turistas.
No va a pasar nada.
-Perdone.
-Sí.
[hablan en otro idioma] [chisteo] -Julián.
♪♪ -Me parece que tiene una llamada.
-¿Yo?
Ah, pues será de las galerías.
Si me disculpan un momento.
-Sí.
♪♪ -Voy a ver qué ocurre.
Vigila a Omar y a su amiguito.
Vengo ahora.
-Ya.
♪♪ -¿Diga?
¿Paloma?
¿Hola, hola, hola, hola?
Paloma, ¿eres tú?
No hay nadie.
¿Seguro que era para mí?
[habla en inglés] Genial.
♪♪ [Clara habla en inglés] [timbre telefónico] ♪♪ [crujido] ♪♪ ♪♪ -Excelente.
-[susurrando] Julián.
Julián.
¡Julián!
-[susurrando] Don Mateo, no se lo va a creer.
El abrigo de Omar ha venido con una bolsita llena de, de, como de piedras.
Llena hasta arriba de diamantes.
-¿Estás seguro?
-¿Qué cree que hacía ahí abajo?
Claro, tengo un registro de todo.
-Bravo, Julián.
Bravo.
Vámonos.
-¿Todo bien?
-Sí, todo bien.
-Pues nos tenemos que ir, nos están esperando.
-Ah, ¿y qué hay del amanecer de Irán?
-Supongo que habrá muchas ocasiones para verlo.
-Encantada.
[toques de gong] [jadeos] ♪♪ -José, ¿has, has visto a Manuel, mi hijo?
La verdad es que... Daniel, ¿has visto a mi hijo Manolito?
-Pedro, ¿qué te han dicho?
¿Has podido hablar con Jonás?
-Sí, sí, sí.
Está, está con Marie.
Me ha dicho que Juliette está fuera de peligro.
Además, me ha dicho que Jonás y Sergio vienen de camino, así que sin problema.
-Menos mal.
De verdad, menudo susto, ¿eh?
-No, no.
Calla, calla, calla.
¿Y el perito qué?
¿Vamos a poder abrir?
-Pues yo qué sé.
No lo sé.
Lleva toda la mañana mirando hacia el techo y haciendo dibujitos.
-¿En serio?
-Sí.
-Pues... ¿Cómo se llama?
-Eugenio.
-¿Eugenio?
-Sí.
-¿Qué tal?
¿Cómo...?
¿Cómo ve esto?
-Bueno, pues, por el momento parece que no hay nada por lo que preocuparse.
-Bueno.
-Una viñeta exterior ha cedido.
Pero después de la revisión interior, no parece que haya daños estructurales en el edificio.
-Bueno, ¿eso es que podemos volver a abrir?
-No, aún no.
Falta por determinar la causa del desprendimiento.
-¿Y el accidente del almacén?
Es mucha casualidad, ¿no?, que dos cosas a la vez... -Nada más, ¿eh?
No me consta un accidente en el almacén.
-Sí.
-Sí, sí, sí.
Ayer a última hora volvimos a llamar para hablar con sus... -Podemos decirle... Hacemos que, que baje y que lo vea él mismo.
-Claro.
Sí, mejor, ¿no?
-¿Sí?
-¿Me, me acompaña, por favor?
-Sí, sí, por supuesto.
[Pedro tose] -Madre del amor hermoso.
-Mire, si se fija bien, se ven hasta los maniquíes de la primera planta.
-Ayer una joven se quedó aquí encerrada y al abrir la puerta, pues, se le cayó el techo encima.
-¿Está bien?
-Sí.
está ingresada.
Pero, bueno, ya está fuera de peligro.
-Vaya.
Antonio, Martín, vamos a revisar todo esto, ¿eh?
[estruendo] -Déjame un segundo.
¡Pero, Manolito!
¿Se puede...?
¿Se puede saber dónde has estado toda la noche?
Está claro que por casa no has pasado, porque con esa pinta desarrapado que tienes.
Que ni tarde [inaudible] nada.
¿Tú sabes la noche que me has dado?
-Si yo le contara a usted la mía, padre.
-Que está la sobrina de Marie ingresada ¿y tú estás haciendo el tonto?
-¿Qué?
¿Ingresada?
-¿Que dónde has estado?
¡Que te levantes, hombre!
Dime la verdad.
-La finca de Patty Shamira.
-¿Qué has estado con los jipis?
-Sí.
-Pero que esa gente es una gente muy rara.
-No sabe usted cuánto, padre.
Pero si quiero ir a la India, es el camino que tengo que seguir.
El de la expansión de los sentidos y el de la iluminación.
-Qué camino ni que ocho cuartos, por favor.
Que a la India no se va por ningún camino, que se va en avión.
¿Qué has hecho ahí toda la noche?
No lo sé.
Me he levantado en pelota picada y no sé lo que he hecho.
Lo único que recuerdo es que para conectar con el universo me dieron unas gotas.
-¿Qué gotas?
-Estas.
[inaudible] -¿Tú eres consciente de lo que has hecho?
-No.
No soy consciente, padre.
Ese es el problema, que no me acuerdo de nada.
No soy consciente.
-¿Cómo te vas a acordar?
¿Tú te piensas que esto son gotas que se tomaba la abuela para el oído?
Que esto son drogas.
Un alucinógeno que cuando te lo tomas, pues, ves colores.
Por eso esta gente está tan feliz.
-No solo colores, padre.
Elefantes, tigre, pantera.
Mogollón de movi... Que me han drogado, padre.
¿Y si se entera la policía?
Que yo no me acuerdo de nada.
No, peor.
¿Y si me quedo tonto para siempre?
-¿Más to, más tonto te vas a quedar ahora?
-No se lo tome a broma, padre, que esto es un asunto muy serio.
-Pues entonces prométeme que no vas a volver a probar la droga.
Que es que desde que se fue Lourditas no levantas cabeza, Manolito.
-Padre.
Te guste o no... ...yo sigo enamorado de ella.
-¿Y si no es enamoramiento, es obsesión?
Manolito, tienes que ver la vida realmente como es.
Que ya está, que ese es el primer paso para convertirte en un adulto.
Date cuenta, que ya Lourditas, ya no forma parte de tu vida.
-Pero voy a la India igual... -Que no, que no, que no.
Yo he perdido a dos personas muy importantes en mi vida.
Y ya Lourditas forman parte, pues, de un recuerdo.
Oye.
Ya, tran... Que eres joven... ...que tú puedes rehacer tu vida.
Mírame.
Mírame.
¿Cómo te apellidas?
-Infantes.
-Pues puedes con todo.
Venga.
♪♪ Va.
Lávate, por favor.
Lávate, que hueles de verdad... ♪♪ -Bueno, a ver.
Ahora le voy a pedir que colabore un poquito para poder subir el escalón.
-Ni el mundo ni Velvet está preparada para la gente como nosotros.
Somos los inadaptados, los sin tierra.
¿Tú te das cuenta Inés?
-No hace falta que exagere tanto.
-Me doy cuenta cuando vengo a Velvet.
Dime, ¿qué sería de mí si no tuviera alguien empujando esta silla?
Si no pudiera acceder a la parte de atrás, ¿cómo accedería a las galerías?
-Pues caminando, porque va a volver a caminar.
-Que no me refiero a mí.
Yo soy la causa, pero algo tendremos que hacer con la gente que tiene limitado el movimiento, digo yo.
-Yo es que no... No sé si le sigo, la verdad.
-¿Es que no tienen derecho a disfrutar de mis diseños?
¿No tienen derecho a disfrutar de la elegancia de mis creaciones?
Es que no pueden comprar en Velvet.
Yo voy a cambiar esto.
Voy a hacer que todo el mundo pueda entrar por la puerta que merece, con o sin silla.
-Sí, pues ya me va a decir usted a mí cómo va a arreglar lo de la puerta giratoria.
De verdad, ¿eh?
¡Qué cruz!
Despacio, despacio.
-¡Ay, estas escaleras!
Esto, esto no son unas galerías.
Esto es un campo minado, por Dios.
Ni que usted lo diga.
Un día de estos... Un día de estos me voy a encontrar a Manolito... Muchísimas gracias.
...y se va a liar la de San Quintín.
Ya se lo digo.
-Hola, Inés.
Señor de la Riva.
-Hola, Manolito.
-¿Cómo...?
-No hace falta que digas nada, gracias.
-Bueno, que yo ya me iba, que tenga buena vuelta.
-Inés, espera, por favor.
♪♪ -La espero en el taller.
♪♪ -Inés.
[suspiro] ¿Podemos hablar?
Pensé que te habías ido a Alemania.
-Pues ya ves que no.
Bueno, a ver, quiero decir que acabo de volver.
He llegado hoy.
-Ya.
Pues me alegro de verte.
-Bueno, yo en realidad he venido a recoger unas cosas de la escuela que tenía pendientes, así que... -Inés, eh... Te debo una disculpa.
No quise herirte.
Para mí has sido una persona muy importante en mi vida.
Y una vez más, hice las cosas como no debía.
Y de verdad te digo que lamento que las cosas acabaran así.
-Bueno, lo importante es que han acabado... ...y que ya no me tienes que pedir más disculpas.
Mira, Manuel.
Que vale que yo no fuera como esa chica... ...ni tan guapa ni tan estupenda.
Pero, Manuel, tú y yo nos íbamos a casar.
Y yo me merecía un respeto.
-Sí.
Fui un idiota.
-Sin duda.
-Sin duda.
Pero no puedo dar marcha atrás, Inés.
-Pues espero que las cosas salieran como tú querías, y que seáis muy felices.
Y ahora, si me disculpas, tengo que ir a recoger unas cosas de la escuela.
-Ya no estamos juntos.
-¿Qué?
-Que Lourdes ha ido a la India y me ha dejado aquí plantado como una lechuga de doña Federica.
-¿Te das cuenta?
Nunca llueve a gusto de todos, Manuel.
-Inés.
Antes de que te fueras, me gustaría despedirme tomando un café o un refresco.
-Me voy.
♪♪ -[susurrando] ¿Qué tal?
-[susurrando] Bien.
-¿Bien?
¿Qué te ha dicho?
-Nada.
-¿Nada?
-Nada.
-Oh, con que esas tenemos.
¿Has visto cómo está el taller?
Parece un pesebre.
-Yo lo veo bien.
-Yo lo veo fatal.
No puedo ausentarme de aquí, soy imprescindible.
Me necesitan, diga lo que diga el matasanos ese, yo tengo que estar aquí.
-Bueno, pues, para eso deberíamos hacer los ejercicios de recuperación que nos mostró Dulce.
-¡Inés!
A la bestia, ni mentar.
No sé.
Se me ocurre hacer un poco de hueco por ahí, por ejemplo.
Y poner una barra de ballet.
-¿Estará de broma?
-Por supuesto que estoy de broma.
-Señoritas, perdonen un segundo.
Pero, bueno.
Raúl, qué sorpresa.
-Pero bueno, Raúl, qué alegría de verte.
-¿Qué tal, Sergio?
-¿Ya te han dado el alta?
-Bueno, algo parecido.
Tengo que ir cada dos días a hacer revisión.
Pero, bueno, la lotería.
-Bueno, y hacer ejercicios de rehabilitación tres veces al día durante una hora y media.
-No sabes lo que ganas calladita.
-Raúl, lo de la recuperación no es ninguna broma, ¿eh?
-Que sí.
-Solo vas a caminar si te esfuerzas.
A ver si te vas a quedar ahí sentado para siempre solo por no querer hacer la recuperación.
-Bueno, cojo que también se puede quedar cojo.
Que lo dijo el médico delante de mí.
-En fin.
Inés, al fin y al cabo, no sé si es tan buena idea tenerte todo el día pegada a mí.
-Pues a mí me parece la mejor.
Porque has venido para quedarte, espero.
-Bueno, eso todavía no lo tengo decidido.
-Y visto lo visto, yo tampoco.
-Pues a mí me parece una gran idea.
No sabes lo mucho que te hem-- que os hemos echado de menos.
-Gracias.
-Sí.
Me vais a perdonar, es que tenemos un día muy complicado.
¿Habéis visto al perito por casualidad?
-¿Quién es perito?
-Madre mía.
Yo he visto a Pedro con un señor en el almacén.
No sé si será él.
-Sí, seguramente sea él.
Voy a hablar con él, y a ti te veo luego.
-Sí, en el despacho.
-Y vosotros, bienvenidos los dos.
-Cómo me alegro de teneros de vuelta.
¿Qué te parece el taller?
Impecable, como a ti te gusta.
-Qué desastre todo, por Dios.
Qué desastre.
Esto es un desastre.
♪♪ -Te tengo.
A ver si la cuna te sirve de algo.
[Mateo habla en inglés] [timbre telefónico] -¿Sí?
-Sergio, aquí Mateo.
-Mateo, ¿ha pasado algo?
Creo que tengo a Omar en el punto de mira.
Necesito que te pongas en contacto con el Consulado de España en Irán.
-Escúchame, ¿Clara está bien?
-Está bien.
-Dime, ¿de qué se trata?
-No te puedo dar muchos detalles.
-Pues sin detalles ya me dirás tú cómo quieres que te ayude.
[suspiro] -Creo que está utilizando la importación de tejidos para introducir joyas de estraperlo.
-Mateo, yo no puedo llamar a la embajada de Irán y decir algo así sin pruebas.
-Pues te inventas cualquier cosa.
Estáis haciendo el vestido de coronación de la futura emperatriz, ¿no?
Quiero que conste que estamos aquí y que tenemos interés en que se revise la mercancía antes de que llegue a Velvet.
¿Entendido?
-Muy bien.
Veré qué puedo hacer.
-Gracias.
♪♪ -Si hubiera apostado a quién llama a la puerta ahora mismo, estaría arruinado.
Adelante.
-Menos mal que está prohibido apostar.
-Eso dicen.
¿Y cómo por aquí?
Qué sorpresa, creí que estaba usted en Cuba.
-Estaba.
Llegué ayer a Barcelona y he venido a ver a Macarena.
-Ah, ¿entonces ha vuelto para quedarse?
-Blanca.
¿Tú por aquí?
-Macarena, ¿cómo estás?
-Es usted afortunada, doña Blanca.
Hace mucho tiempo que no me reciben a mí así en esta casa.
Bueno, pues, un placer.
Si está por Barcelona, supongo que nos veremos.
Cariño.
-Qué alegría verte.
No le hagas caso, siempre está tensando la cuerda.
¿Vamos al salón?
-Vamos.
-Te hacía de viaje, ¿no salías hoy?
-Eso creía yo.
Pero, Macarena, no sé si sigue en pie tu oferta, pero me encantaría trabajar contigo.
-¿De verdad?
Ay, nada me haría más feliz.
-Ayer estuve toda la noche dándole vueltas -y creo que juntas haríamos un gran equipo.
-No me cabe la menor duda.
Las galerías requieren mucha atención por parte de Clara y a mí me cuesta mucho tirar para adelante sola con la franquicia.
-Yo de la parte financiera no, pero sobre la puesta en marcha sé todo lo que hay que saber.
-Quiero preguntarte por qué este cambio de rumbo.
[risilla] -No sé cómo decírtelo sin que pienses que me he vuelto loca.
-Ponme a prueba.
-Ayer... Ayer soñé como si, no sé, como si Emilio quisiera ponerse en contacto conmigo.
Como si me pidiera que, que me quedara a tu lado, y al lado de Sergio.
-No sé qué pensaría de mí si supiera que ahora le he confesado a Sergio que es su padre.
-Emilio siempre respetaría una buena decisión.
-Ojalá.
Hombre, un café.
¿Azúcar?
-No, gracias.
-Blanca, creo que es justo que si finalmente te quedas conmigo, pongamos en marcha tu proyecto de bisutería.
-¿Lo dices en serio?
-Eduard me ha devuelto un dinero que me tenía retenido, así que tenemos liquidez.
-Macarena, no te reconozco.
-Ni yo tampoco.
Chin chin.
-Chin chin.
♪♪ -Perdón.
♪♪ Paloma.
-¿Qué le ha pasado?
-Ayer, el toldo.
-Ah.
Yo pensaba que había recibido el golpe el señor Godó.
-Pues, con la adrenalina del momento, ni yo mismo me di cuenta.
Y luego, pues, mira.
-Vaya, ¿y es grave?
-Pues si no lo fuera, el médico no me lo habría vendado, ¿no crees?
Así que si estabas con el papeleo del seguro.
Ya les puedes ir comunicando que, desgraciadamente, el incidente sí que ha provocado una víctima.
-Usted sabe que había mucha gente allí que puede dar testimonio de lo ocurrido.
-¿Estás dudando de mi palabra?
-Solo digo que los seguros responden cuando pasan cosas.
-Muy buenas.
Espero no estar interrumpiendo algo interesante.
-Eduard.
Para mí, siempre lo más interesante es tu presencia aquí.
-¿Qué es lo que te ha pasado?
-Pues el toldo me debió de dar de refilón y esta mañana no podía ni mover el brazo.
-Vaya, estás peor que yo.
¿Cómo es que me has llamado en esas circunstancias?
-Porque lo primero es lo primero.
-Cómo no.
Paloma, es usted la alegría de esta casa.
-Gracias, señor Godó.
[suspiro] -He estado pensando en tu nueva empresa petrolera.
Eh, si no te importa.
-Sí.
-Bien.
Como sé que te corría prisa, he pensado en un par de propuestas sobre el logo y el nombre de, de la marca.
Lo importante es que sea reconocible, que sea sencillo pero poderoso.
-Al grano, Quique.
-Bien.
Eh, Gasóleo nos remite a motores, a coches, y eso nos da unas cualidades como potencia, fiabilidad, que son dos cualidades que te van a ti como anillo al dedo.
Bien.
Gasol, Gasol.
Un nombre que suena a catalán, fácil de recordar y que nos remite a la gasolina.
Y obviamente al sol, la fuente de energía más poderosa del planeta.
-La fuente de energía más poderosa del planeta es el petróleo, Quique.
No me has hecho venir para esto, ¿verdad?
-Por supuesto que no.
E. G. Eduard Godó.
Pero también energía y gasóleo.
¿Eh?
Es sencillo, directo, potente.
Como BP, British Petroleum.
-Esto suena mucho mejor.
¿Qué has pensado para el logo?
-Para mantener esta limpieza en el logo, quizás, a lo mejor, una mera línea circular.
-Sí, me gusta.
Hazme una propuesta pronto y pondremos fecha a la rueda de prensa.
Estoy deseando ver la cara de los accionistas de Petrogal.
[risa] Bien, ¿y de nuestra estrella qué?
¿Hemos avanzado algo?
-Ah.
[risa] Bien.
¿Listo?
♪♪ El rey.
♪♪ -No me lo creo.
-Sé que es impactante, pero es cierto.
En un par de semanas, Elvis viene a Barcelona y estoy ultimando los detalles para tener una reunión.
-¿Conoce el proyecto?
-Paso a paso, señor Godó.
Primero tengo que saber si le podemos hacer una oferta que esté a su altura.
Elvis solo se mueve por pasión y por dinero.
En eso nos parecemos los dos.
-No puedo jugarme el capital que manejo por un anuncio de cava.
-Eduard, eso no va a ser dinero para un hombre que va a levantar el imperio de crudo más importante de España.
Y además, no sería una inversión en cava.
Sería una inversión en ti como empresario.
-¿En qué cifra estabas pensando?
-Bravo.
-Está todo.
[habla en otro idioma] La verdad es que el género es espectacular.
Jonás se va a quedar fascinado cuando lo vea.
-No me cabe la menor duda.
El vestido va a ser mucho más de lo que cabía esperar.
-Disculpe, pero en Velvet siempre hemos complacido los intereses de nuestros clientes.
-¿Todos?
-Todos.
-Sin duda, el hombre que la puso al frente fue muy hábil.
-En realidad fue una mujer.
-Debí imaginarlo.
Bueno, pues la veré esta noche en la cena.
¿Ya ha elegido modelo?
-¿Cómo?
-La cena requiere de una etiqueta especial.
-¿Y qué pretende?
¿Supervisar mi vestuario?
-Al restaurante al que iremos cuenta con unos códigos y unas normas de comportamiento que se remontan a muchos años atrás.
-Ya.
Y supongo que esas normas son más para las mujeres que para los hombres, ¿no?
-Es una noche que preparé especialmente para usted.
Lamentaría que se quedara en la puerta.
El coche la pasará a buscar a las 21:00.
Y si decide venir, le rogaría que se pusiera el vestido que le han dejado en su habitación.
♪♪ -[susurrando] Tengo novedades.
-[susurrando] Don Mateo.
No, no vuelva a aparecer así.
Me va a dar algo al final.
-Tengo las fotos.
-Bien.
-¿Alguna novedad por aquí?
-Sí.
A las 21:00 las recogen en la puerta del hotel un coche para una cena especial.
-¿Entiendes tu letra?
¿Cómo que cena especial?
-Cena especial es cuando dos personas... -Ya, ya.
-Bien.
-Un coche para esa hora.
-Un coche para las 21:00.
No se tome a mal lo de especial.
-Venga, va... -Servicio Secreto Iraní.
¿Quiénes son ustedes?
Bueno, bueno, ¿qué están haciendo aquí?
-¿Habla español?
-Yo he preguntado por su nombre.
-Soy Mateo Ruiz Lagasca y hemos venido a proteger a la reina.
-No lo creo.
Yo protejo a la reina.
-Qué coincidencia, ¿no?
Entonces protegemos a la reina.
♪♪ -¿Cómo ha ido?
-Pues no traigo buenas noticias.
El edificio tiene aluminosis.
-¿Alumi qué?
-Aluminosis es lo que se conoce como la "enfermedad del cemento".
Y según el perito, es un mal muy común, sobre todo en ciudades de costa.
-¿Y eso qué significa?
-Pues, por lo visto, cuando construyeron el edificio, emplearon un tipo de cemento, que en condiciones de humedad se hace más poroso y pierde resistencia.
-Ay, Dios mío, que se va a caer el edificio.
Y yo tengo que ir a recoger todo.
-Tranquila, tranquila.
Déjale terminar.
-Paloma, lógicamente, esto no va a pasar de un día para otro.
Lo que he hecho ha sido ponerlo en conocimiento de la propiedad y espero que ellos lo solucionen cuanto antes.
-Mi pregunta es ¿qué vamos a hacer?
-Yo tengo el taller patas arriba.
-Pues yo creo, Jonás, que lo más prudente sería llevarse toda la actividad a Manresa y mantener las Galerías cerradas un par de días.
Después ya, si conseguimos acotar las zonas de intervención, no creo que haya ningún problema en volver a abrirlas al público.
-Pues yo creo que deberíamos avisar a Clara.
A lo mejor ella quiere informar a Ana de todo esto.
-No, no, no nos anticipemos.
Clara llega mañana y creo que es mejor que lo intentemos hacer por nuestra cuenta.
Además, Omar no puede saber nada de todo esto.
-Yo creo que es lo mejor, ¿eh?
-Está bien.
Pues yo me pongo manos a la obra ahora mismo.
Porque sin Marie, tengo el doble de trabajo.
-Voy a hacer lo mismo con el personal de tienda.
-¿Y yo puedo ayudar en algo?
-Pues intenta localizar a mi madre, por favor.
Quiero que esté al tanto de todo esto.
-Perfecto, ahora mismo.
-Gracias.
-De nada.
-Primo, puedes contar con mi ayuda en el taller para lo que necesites, ¿eh?
Que suficiente tienen con lo de Juliette.
-Juliette, primo.
Por suerte está fuera de peligro.
Además, creo que Raúl en algo nos podrá ayudar.
-Sí.
-Por cierto, ¿qué ha pasado hoy con Manolito?
-No sabes qué susto me ha dado, primo.
Yo espero que haya reflexionado.
Debe ser... Le ha afectado mucho lo de la marcha esta de Lourditas y ha estado a puntito de entrar en la secta esta de la, la, la... ¿Cómo se llama?
Lo de Pattys, Patty Shamira.
-¿Qué?
-Bueno, no sabes qué susto me dio, primo, de verdad.
Espero que con todo este lío que tenemos en la galería, espero que tengas la cabeza ocupada en otra cosa.
-Madre mía.
Esta juventud nos va a dejar en pañales, primo.
-Primo.
Que te quiero pedir un, un favor personal.
-Ah, claro.
-Es que quiero ayudar a Diana con el, con el tema de su hija.
Mira, mira, escucha.
Juliette ha tenido la suerte de tenerte a ti, y Manolito ha tenido también la suerte o la desgracia de tenerme a mí.
Y quiero que... Pues quiero que Diana vuelva a tener contacto con su hija como para que vuelvan a estar unidas.
-Mira, primo, a mí lo tuyo con Diana me parece maravilloso.
Pero ya ir más allá... -Ya.
Pero confía en mí, si yo lo único que quiero es ponerme en contacto con el colegio de la cría y organizar como unas jornadas aquí en el taller, como, como jornadas de puertas abiertas.
-No, no me parece una buena idea, y menos ahora.
-Ya, pero es que esto es... Esto es importante para ella, primo.
Y para mí.
♪♪ -Está bien.
-¿Seguro?
-Sí.
-Venga, que seguro que va a ir todo bien.
-Eso espero, eso espero.
-Sí.
♪♪ -Uy, cómo pesa.
Bueno, a ver, yo creo que esta zona está bien.
Y si no nos gusta, pues, luego buscamos otra.
-Yo no lo veo serio.
Esto es un atelier, no un lugar para ponerse a hacer una rehabilitación.
-Señor de la Riva, no empecemos a poner inconvenientes, que usted sabe tanto como yo que tenemos que ponernos a trabajar ya mismo.
-Nos vamos.
-Uy, qué bien.
¿A dónde?
Yo me tomaría un vermú.
Hay que celebrar que he llegado a casa.
-El edificio tiene aluminosis.
-Ay, madre.
-¿Qué es eso?
-Lo que me faltaba, Dios mío.
-Un problema con el cemento.
Pero no hay que preocuparse.
El caso es que van a tener que intervenir el edificio y nosotros nos vamos a ir a Manresa para mantener a pleno rendimiento la actividad del taller.
-Muy bien.
Que intervengan el edificio, porque hay que cambiar las puertas de entrada y los accesos para que las personas impedidas puedan comprar en nuestras Galerías.
-Raúl, no sé de qué me estás hablando.
-Pues que bastante tiene la gente que no puede andar, como para que encima les pongamos dificultades en el paso.
-Ya.
No lo sé, la verdad.
-Pues yo sí lo sé.
Que lo vivo cada día en mis carnes.
¿Con quién tengo que hablar?
-Entiendo que con Sergio.
Pero, de momento, es la propiedad la que tiene que encargarse de los desperfectos y no sé si va a estar receptiva para estos otros cambios.
-No te preocupes, yo me encargo de que estén receptivos.
Inés, súbeme arriba, por favor.
-Raúl, perdón.
-No te preocupes, no siento nada.
-Organicemos primero el traslado, por favor.
-Está bien.
Pero pienso ocuparme de esto.
-¿Cuánto tiempo más nos va a tener así?
-Hasta que aparezcan las fotos de las que me está hablando.
-Don Mateo.
Creo que yo no, yo no presionaría, don Mateo.
No presionaría.
-Si me dejáis ir a mi habitación, todo esto sería más rápido.
-No salimos de esta.
Es que no salimos.
No salimos.
♪♪ -¿Algo que decir?
♪♪ -Gracias.
Gracias.
Muchas gracias, de verdad.
-¿Y bien?
¿Cuál es su teoría?
-Creemos que Omar quiere introducir esas joyas que ve en nuestro país.
Está traicionando a la corona y utilizando a Velvet para colocarlas de manera ilegal.
-¿Y cómo cree que va a hacerlo?
En la aduana hay controles para todos, incluso para él.
-Suponemos que a través de los tejidos que viajan mañana a España.
La opción de los barcos petroleros está descartada, ya no están aquí.
-¿De qué barcos me está hablando?
-Los del empresario español Eduard Godó, al que concedieron la exclusividad del crudo iraní.
-La corona no comercia con petróleo en su país.
-Me temo que sí.
Y como no le sigamos la pista, creo que nos vamos a perder algo importante.
♪♪ -Menudo espectáculo.
¿Cenan así todas las noches?
-Está usted guapísima.
-Creo que hubiera preferido mi ropa.
Este es el raqs sharqi o danza oriental.
Y el secreto está en mover la pelvis y no el vientre, como todo el mundo se piensa.
-Ya veo, ya.
♪♪ -No quería ofenderla.
-No, no.
Es solo que prefiero hablar de telas y no de pelvis.
-Bueno, espero que nada estropee nuestra velada.
Aunque no lo crea, la admiro profundamente y lo que quiero es disfrutar de esta noche con usted.
-Bien, pues, disfrutemos de la cena entonces.
¿Y esto?
-Un regalo.
Un recuerdo de Irán.
Son turquesas Nisapur.
Viene de la provincia del norte.
-Yo no puedo aceptar esto.
-Sería una ofensa si no lo acepta.
¿Si me permite?
Es para agradecerle su viaje a Irán.
-Yo solo hago mi trabajo.
-Haces mucho más que eso.
♪♪ Por nuestro viaje.
♪♪ -Hemos perdido el coche.
-No te preocupes, ellos saben dónde están cenando.
-¿En serio?
[Clara ríe] No conocía yo esa faceta suya.
-Soy un hombre muy divertido, aunque no lo crea.
-Pues lo tenía bien escondido.
-¿Un poquito?
-No, no, no, no.
Yo no quiero más, ¿eh?
Gracias.
No, no quiero beber más.
♪♪ -Las turquesas hacen juego con sus ojos.
[risas] ♪♪ Clara, me gustaría que me diera una segunda oportunidad para demostrarle que puedo estar a la altura de sus exigencias.
♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪
Support for PBS provided by:
















