
Dangerous Friendships
Season 2 Episode 8 | 48m 47sVideo has Closed Captions
Clara and Mateo plot to expose Omar as love and ambition shake Velvet.
Home in Barcelona, Clara teams with Mateo to expose Omar. Power struggles, romance and risky plans threaten Velvet’s future.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback

Dangerous Friendships
Season 2 Episode 8 | 48m 47sVideo has Closed Captions
Home in Barcelona, Clara teams with Mateo to expose Omar. Power struggles, romance and risky plans threaten Velvet’s future.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
How to Watch Velvet Collection
Velvet Collection is available to stream on pbs.org and the free PBS App, available on iPhone, Apple TV, Android TV, Android smartphones, Amazon Fire TV, Amazon Fire Tablet, Roku, Samsung Smart TV, LG TV, and Vizio.
Providing Support for PBS.org
Learn Moreabout PBS online sponsorship♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ -Buenos días, princesa.
[resuello] -¡Qué susto!
No te había oído.
-Perdón, no quería asustarte.
¿Has descansado?
-Sí.
-Les he pedido que nos suban el desayuno.
-No, no, no, no, no.
-¿A la camita?
-Que no me puedo quedar.
Oye, te recuerdo que es tu reina la que viene a probarse las toile.
¿Me ayudas?
-Entonces me tienes que prometer que nos vamos a quedar otra noche como la de ayer.
-Claro.
-¿Segura?
-Segura, pero en otro momento, ¿eh?
-Está bien, avísele al chofer.
-Gracias.
♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ -¿Qué ha pasado?
-Menos mal que estás aquí.
Lo siento, lo siento, lo siento, tenías razón.
-No sé de qué estás hablando.
-De Omar, tenías razón, esta mañana... -Aquí no, aquí no, vamos a un lugar donde no puedan vernos, vamos.
Cierra la puerta.
-Mateo, me estás asustando.
-Solo quería asegurarme de que estábamos solos, ¿qué ha pasado?
-Pues que anoche, cuando volvimos de Irán, fuimos directamente al consulado, y esta mañana, cuando me he levantado y he ido al despacho... -¿Has dormido allí?
♪♪ ♪♪ ¿Y?
Sigue.
-Pues que me he encontrado unas bolsas de viaje llenas de joyas.
-¿Él sabe que has visto las joyas?
¿Se lo has dicho a alguien más?
-Tengo miedo, no quiero volver a verlo.
-Me temo que eso no va a ser posible, ahora tendrás que hacerme caso a mí.
♪♪ ♪♪ ♪♪ -No me digas que todos estos preparativos son para darme la bienvenida.
-¿Elena?
-Presente.
-¿Pero tú qué haces aquí?
No te esperaba, mi amor.
-Ya, pero quería darte una sorpresa y veo que lo he conseguido.
¿Qué tal estás, Macarena?
♪♪ Te echaba tanto de menos.
-Se ve que te ha sentado muy bien el viaje.
-Sí, la verdad es que sí.
Llevamos una semana más comiendo pasta y te aseguro que me tengo que poner a dieta antes de la boda.
-Me voy con Paloma a cerrar la cita.
-Claro, claro.
Bueno, ¿y tú qué?
Cuéntame, el viaje, la lencería, ¿qué?
-No te lo vas a creer.
-¿Qué?
-Tengo las muestras finales para que les eches un vistazo, por que he conseguido distribución en Italia, en Francia y en Londres.
-¿De verdad?
-Sí, ¿quieres verlo?
-Sí.
Claro, Elena, mi amor, es que ahora mismo no puede ser porque estamos esperando a Farah Diba.
-¿Farah?
-Sí.
Venga, sí.
-¿Farah Diba?
-Sí.
[resuello] -Pero yo me muero por conocerla.
-Siento mucho que no me funcionen las piernas como yo quisiera.
-Bueno, es que hay que ver lo que le cuesta a usted ponerse en marcha.
-Sí, como tú con Manuel.
-Perdone que le diga, pero eso no es asunto suyo.
[resuello] -Ahí está.
♪♪ ♪♪ -Elena.
-Clara.
♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ -Está muy seria, ¿no?
-Sí, no sé si le está gustando o no.
-Que no, veréis cómo agradece no llevar capa.
-Jonás, ¿por qué no te acercas a ella por si necesita que le expliques algo?
-Sí.
-Sí, amor, venga.
[Inaudible] -Disculpe, Alteza.
¿Es todo de su agrado?
-Debo felicitarles por su gran trabajo.
♪♪ Todos los modelos son dignos de una reina.
♪♪ ♪♪ Me quedaré con este.
-Muy buena elección, sí, señora.
-Siempre que pueda sumarle una enorme capa.
-La madre que me parió.
-Sí, por supuesto que sí, claro.
-¿Cómo no?
♪♪ [Hablan en silencio] -Felicidades, señor Infantes.
-Muchas gracias, pero esto no habría sido posible sin la ayuda de todo el equipo de Velvet, y, y por supuesto, del gran Raúl de la Riva.
-Alteza, permítame que sea yo quien me levante.
-No, no, no, puedo solo.
-Raúl, por favor.
-Puedo solo.
Sé que puedo.
♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ -Ya está, ya está, ya está, ya está, ya está.
♪♪ ♪♪ Le confeccionaremos la capa más hermosa y elegante que haya llevado una reina jamás.
♪♪ ♪♪ -Buenos días.
-Buenos días, señor Godó.
-Eduard, ¿qué haces aquí?
-Celebrar, Macarena, ¿no estabas esperando al dueño del edificio?
Lo tienes delante.
Alguien tenía que comprar el edificio.
-¡Yo iba a comprar el edificio!
-Francamente, Macarena, yo pensé que tú estabas dedicada en cuerpo y alma a la nueva sede de Velvet en Sevilla.
-Fui yo quien la convenció de que esto era prioritario, sin las galerías en condiciones no tenía ningún sentido ampliar el negocio.
-Macarena, no lo sabía.
-Pero claro que lo sabías, si no, ¿a santo de qué te ibas a embarcar ahora en esto?
-Porque vi una oportunidad de negocio y francamente, tal como están las cosas, pensé que me lo agradeceríais.
Bueno, yo me encargaré de la reforma.
-No, si encima habrá que darle las gracias.
-Y no subiré el alquiler.
-¿Pero tú estás hablando en serio?
-Todo seguirá tal cual lo conocéis, la única novedad es que necesito disponer de un espacio en las galerías.
-¿Cómo?
-¿Pero de qué espacio estás hablando?
-Macarena, tú sabes mejor que nadie hasta qué punto puede aburrirse un hombre que va de tiendas con su mujer.
Yo creo que ya es el momento de tenerles en cuenta a ellos también.
-A ti es imposible no tenerte en cuenta.
-Macarena, no hagas de cada frase una batalla.
-Perdona, ¿pero te importaría ser un poco más claro con la propuesta, por favor?
-No es una propuesta, es un hecho, y en cuanto esté más definido os lo comunicaré.
Ha sido un placer, ya lo celebraremos, ¿no?
No os preocupéis por las obras, comenzaremos inmediatamente.
-Espero que tú también te hagas cargo de la denuncia de Enrique, el edificio es el responsable y no Velvet como tú bien sabes.
-Claro.
[teléfono] -¿Y cómo se siente uno después de haber marcado un golazo por toda la escuadra?
-Muy bien, ¿por qué no reconocerlo?
-De ayer a hoy no he podido hacer milagros, pero para que te vayas quedando con el concepto.
¿Qué es lo que nos interesa a los hombres?
-Las mujeres.
-¿Qué más?
-Los coches, el fútbol.
-Los negocios, el tabaco, el alcohol, la verdad es que dicho así todo junto no es que suene demasiado bien, pero... Nuestro rincón sería una especie de club de caballeros donde los hombres no tuvieran que esperar solamente a sus esposas, sino que pudieran disfrutar de un gran ambiente sin restricciones.
-Me gusta, un refugio.
¿Qué hacemos con ellas?
-Lamentablemente no les podemos limitar el acceso en los tiempos que corren, pero si lo hacemos lo suficientemente bien, van a ser ellas mismas las que no quieran venir.
-Suena muy bien, ¿y los maridos no deberían tener la opción de comprar ahí dentro?
-Hacerle la competencia a Velvet en su propia casa.
Eres peor que yo.
-Más bien invitar a Velvet a que forme parte de ello, así todos saldríamos ganando.
La relación sería más cómoda.
-¿Y qué tienes en mente?
-Zapatos, zapatos y relojes, los complementos que verdaderamente interesan a un gentleman a la hora de comprar.
-Es decir, que funcionaría como un punto de venta y además como un elemento decorativo.
-No está mal.
-Quique, qué bien, tienes el brazo.
-Sí, sí, he ido recuperando algo de movilidad.
-Me alegro, por tu bien.
Sigue, por favor.
-Por favor, señoritas, vamos saliendo afuera en la entrada porque las niñas tienen que estar a punto de llegar, gracias.
-Ya.
-Sí, sí, estate, estate tranquila, que va a salir todo bien.
-No sé, Pedro, yo creo que no ha sido buena idea, ¿eh?
-¿Cómo que no?
Si lo único que tienes es miedo.
Ya está, todo va a salir bien.
-¿Tú crees?
[risa] -¿Padre?
Que hay, que hay un autobús lleno de niñas en la puerta.
-Muy bien.
♪♪ [risa] ♪♪ -Quién se lo iba a decir, y a su edad.
♪♪ -¿Qué?
¿Qué pasa, a mi edad qué?
-No, no, no, que a mí me parece bien.
Pero vamos, que, por saber desde cuándo.
-¿Desde cuándo qué?
-De que de cuándo le dan.
-Y yo, ¿a qué le estoy dando yo, hijo?
-A los besitos, a la cosita.
-[Inaudible] y tira pa'lante, hombre, que hay que trabajar, ya.
♪♪ [bullicio de niñas] -¡Silencio!
¡Silencio!
A la próxima que oiga gritar, la dejo fuera, ¿eh?
¿Don Pedro?
-Sí, ¿qué tal?
-Soy Matilde Alenza, la directora de la escuela, encantada de conocerlo.
-Un placer.
-Niñas.
-Buenas tardes, don Pedro.
-Buenas tardes.
Bueno, bienvenidas a las Galerías Velvet, ¿conocéis ya las galerías?
-Mi madre se compra la ropa aquí.
-Anda, y mi abuela.
-Y la mía.
-Muy bien.
¿Y tú conoces las galerías?
-A mi padre no le gusta ir de compras.
-Hay gente pa todo.
[risas] Una pregunta, ¿cómo te llamas?
-Marta Navarro.
-Marta Navarro, has tenido suerte, vas a ser la primera en la fila y la primera que se entere de todo.
¿De acuerdo?
Venga.
-En orden.
Carmen, que te estoy viendo.
[conversación indistinta] -Estas máquinas que habéis visto se llaman devanadoras y remalladoras, y luego está, está el vestido de coronación de la emperatriz de Irán.
Esto es, es un, es una toile, es una especie como de boceto hecho con una tela basta, que lo único que se hace luego es construir un vestido con una tela bonita, en este caso será con una, con una tela de raso.
Y esto son las máquinas que imagino que muchas de vosotras las tendréis en casa.
-Esa es una máquina de coser.
-Exactamente.
-Y con esas máquinas se hacen los vestidos.
-Sí, ¿quieres ver cómo se hace los vestidos?
Ya, señorita, ¿nos podría, nos podría ayudar a ver cómo se hace?
-Sí, claro.
Hola.
-Hola.
-Mira, Marta, ponte, ponte ahí.
Marta, ella es Diana, ella es la mejor costurera que tenemos aquí en el taller, y ella nos va a enseñar cómo se hacen los vestidos.
-Mucha atención, chicas.
-Em, el hilo viene por aquí, ves, a la aguja que hay aquí y, bueno, pues colocamos la tela, aquí hay un pedal, apretamos y... Y va solo.
[risa] ¿Quieres probar?
¿Sí?
Mira, acércate.
Pone aquí una manita y aquí la otra, estira bien la tela, ¿vale?
Así.
-Doña Matilde, ¿por qué no hacemos una cosa?
Que cada niña se siente con una costurera y así ven cómo se hace.
-Fabuloso.
Chicas, ya habéis oído, cada una con una costurera.
Muy bien, ¿eh?
Ten cuidado, no te pilles.
♪♪ ♪♪ Muy bien.
♪♪ -"Inés, sé que he sido un pedazo de imbécil y un auténtico cretino contigo, pero...".
Esto no puede ser, Manuel, no.
Vamos a ver.
"Inés, si yo no fuera tan cretino...".
-"Que lo soy".
-Señor De la Riva.
-Muchas gracias, Rosa.
¿Qué te traes ahí hablando tan solo?
-Me tiene usted que ayudar, por favor.
-¿Con qué?
-Con Inés, quiero recuperarla.
Por favor, señor De la Riva, sé que soy el responsable de todo y que no tengo perdón, pero yo la amo.
-Dios mío.
Siempre tarde, a rastras y mal, si es que los hombres... -Ya me dirá usted que sí, ¿no?
-Pues así somos, efectivamente, aunque voy a decirte algo, guapo, yo rompí el molde, tengo tan poco que ver con el hombre común que a veces pienso que pertenezco a otra especie.
-¿A cual, si se puede saber?
-Pues a la de los genios, supongo, pero para lo que me sirve.
-No, no, no, no, no, yo voy a necesitar uno de esos para recuperar a Inés.
-¿Y qué gano yo a cambio?
-Pues usted nunca ha sido así.
-Y así, no te digo.
[carraspeo] Buenas tardes.
-Buenas tardes, ¿qué tal?
-Con cuidado.
¿Qué haces?
♪♪ -Está bien, dígame qué quiere.
♪♪ -Quiero que me ayudes a librarme de Inés.
-¿Cómo?
-No puedo con ella, me tiene frito con los ejercicios, es dura, implacable, es como un sargento redicho, no puedo más.
-Muchos años en Alemania.
-Pues qué mal Alemania, quiero que a partir de ahora seas tú quien haga la rehabilitación conmigo.
-Eso va a ser imposible, ella no me va a dejar, y además a usted le está yendo muy bien porque yo esta mañana le he visto que se ha levantado... -Pero si yo no quiero dejar la rehabilitación, pero es que su energía me estresa muchísimo.
Se me ha ocurrido, a partir de ahora el médico ha dicho que quiere que haga la rehabilitación desnudo.
-¿Y eso qué tiene que ver con Inés?
-Pues que si tengo que hacer rehabilitación desnudo, no es cuestión de que me la haga una mujer.
-Pero si usted va a hacer la rehabilitación en cueros, yo tampoco le puedo ayudar, De la Riva.
-Pero que es mentira, hijo mío.
De verdad, por Dios, qué difícil me lo ponéis.
Tú me ayudas a librarme de Inés y yo te ayudo a recuperarla.
♪♪ -Trato hecho.
♪♪ -Y él te lo podrá decir.
-La familia real iraní ya sospechaba de Omar.
-Estuvimos en peligro durante todo el viaje, nos detuvieron, nos ataron, nos amordazaron... -No te pases.
-No, es que nos ataron, nos ataron, nos ataron.
-¡Qué barbaridad!
- Sí.
-Mateo, ¿puedes ser más concreto?
¿Qué es lo que quieres que haga?
-¿Tú?
-Omar está exportando petróleo a España a espaldas de la familia real, quiero documentos que acrediten todo eso.
-Eso en Irán es alta traición.
-No, no, Claro, tú no te puedes poner en peligro.
-Clara ya está en peligro.
-Pero tú tienes esos documentos, los que robaste, porque seguro que una copia has hecho.
-No los quiero utilizar, ya te lo dije.
-¿Y qué es mejor, que me ponga yo en peligro?
-Esos documentos implican a una persona que es inocente, llama a Omar y queda con él, necesito que sigas actuando como si nada.
-¿Ahora?
-Ahora.
-Está bien.
-¿Y nosotros?
-Nosotros mejor que los dejemos solos.
Eh, ¿te apetece tomar el aire?
-Me apetece mucho tomar el aire.
-Ven, sígueme.
-Sí, mañana por la noche, perfecto.
Omar, ahora no puedo seguir hablando.
Sí, sí, claro que sí.
Mucho.
Pues hasta mañana entonces.
Beso.
Mateo, yo no creo que pueda.
-No te preocupes, lo harás muy bien, si alguien sabe cómo seducir a un hombre y jugar con él, esa eres tú, con que lo hagas igual que conmigo, lo tienes hecho.
Mantenme informado.
♪♪ -Blanca.
Necesito hablar contigo, ¿tienes un minuto?
-Sí, claro, cuéntame.
-Eduard ha comprado el edificio de las galerías.
-¿Eduard?
-Desconozco los motivos, imagino que para tenernos controlados.
-Ya.
-Así que los planes de abrir Velvet en Sevilla vuelven a estar en marcha.
-¿Pero estás segura de querer seguir con el proyecto?
-De cualquier manera, ese ha sido mi proyecto personal desde el principio, ¿no?
-Sabes que puedes contar conmigo, yo estoy aquí para apoyarte.
-Muchas gracias, Blanca.
Puedo compartir muchas cosas con Sergio, pero para mí es muy importante que estés a mi lado.
¿Por qué no nos vamos a tomar algo y así hablamos más tranquilas?
-Sí, por favor, vamos.
-Vamos.
[risas] ♪♪ [golpes en la puerta] -¿Clara?
Clara.
No sabía que estabais aquí.
¿Va todo bien?
-He tenido días mejores.
-¿Y eso?
-Llego y parece que está todo patas arriba.
las galerías se desmoronan, Godó compra el edificio.
-Es que a veces la vida es así, imprevisible.
-Y los hombres tampoco ayudan.
-Clara, ¿cuándo supiste que era el amor de tu vida?
-¿Quién?
-¡Clara!
-Es que no sé si es el amor de mi vida.
-Sí lo sabes, lo sabes y por eso estás así.
-Tú es que has tenido mucha suerte enamorándote de Jonás, no te creas que hay muchos hombres así.
-Sí.
-Lástima que no me enamorara yo de él.
-Oye, guapa.
[risa] -Ay, no sé, no sé si alguna vez podré volver a ser feliz, como cuando nos conocimos.
-Qué dramática.
-Oye, no te rías.
-Pues está locamente enamorado de ti.
O sea... - Paloma, Paloma, ¿estás ahí?
-Sí, sí, sí, sí.
Chicas, me tengo que ir, creo que he encontrado al príncipe que estaba buscando.
-Hola.
Eh, no, es que no sabía dónde estabas y... -Sí, perdón, es que... -¿Qué tal?
-Me he, me he, bueno, entretenido.
Hasta luego.
-Pasadlo bien.
-Hasta luego.
-Adiós.
♪♪ -¿Qué será de mí?
[risa] -¿Sabes qué te lo vas a decir?
El tiempo.
♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ -Vamos, chico, a triunfar.
♪♪ ♪♪ ♪♪ -Cuidado con esos zapatos, que son auténticos de Gene Kelly, pertenecieron a Gene Kelly.
Y esos son los de Fred Astaire.
[susurro] -No será por falta de Elvises, ¿eh, Enrique?
Con esto montas "Amor en Hawái" y "Viva Las Vegas", todo junto.
-¿Cómo se te ocurre?
-A ver, como el de Torrejón no te gustó nada, he hecho otra convocatoria para darte una sorpresa.
Esta no te lo esperabas, ¿eh?
-Tú eres imbécil, llévate este circo de aquí.
Se supone que estoy contratando a Elvis, al de verdad, al más grande, ¡fuera!
-Señora Bayón.
-No, no.
Dentro, dentro todos.
-Últimamente no los veo mucho por el Cadaqués, ¿no van?
[campanilla] -Te juro, Joserra, que ésta me la vas a pagar.
Venga, venid por aquí, todos.
-Oye, encima que te los he traído pa ganar tiempo.
-¿Para ganar tiempo?
Dos semanas he retrasado el anuncio, dos, por tu culpa.
[carraspeo] -Enrique, ¿cuánto hace que nos conocemos tú y yo?
-Demasiado tiempo, de hecho, no sé cómo te sigo hablando.
-Mira, Enrique, quédate con lo bueno, ¿eh?
Ya los tienes aquí, te prometí que tendrías a tu rey, ¿sí o no?
Lo único que tienes que hacer es elegirlo.
-Métete con ellos, vamos.
-Vale.
-Estoy muerto, estoy muerto y enterrado.
♪♪ ♪♪ -No te muevas de aquí y no me lo rayes.
♪♪ ♪♪ -Cristina, qué sorpresa.
-Raúl.
-¿Cómo estás?
-Divinamente, mejor que nunca.
Justo cuando estaba acabando de hundirme, la vida me dio otra oportunidad.
[suspiro] -Me alegra escuchar eso, a mí la vida también me ha dado otra oportunidad.
-Sí, con dinero es todo muchísimo más fácil.
-Bueno, si hay que elegir, yo prefiero la salud.
-¿Qué te ha pasado?
-Una de tantas cosas que el dinero no puede arreglar.
-Veo que es imposible que tú y yo hagamos las paces, ¿verdad, Raúl?
-No, en eso estás equivocada, hace mucho tiempo que tú y yo hicimos las paces.
Lo nuestro es más cuestión de carácter.
[suspiro] ¿Te puedo ayudar en algo?
-Sí, he venido a hablar con Enrique.
-El nuevo imperio del mal está por allá arriba.
-Gracias.
Me alegro mucho de verte, Raúl, que te mejores.
-Que te mejores, tú también, Cristina.
-Quiero que los zapatos de cordones sean los protagonistas nada más llegar, allí los ingleses y aquí los italianos, vamos.
-Discúlpame, Eduard, estaba con una llamada.
-Hola, Enrique, ¿qué pasa?
-Nada, ¿qué iba a pasar?
¿Qué te ha parecido?
¿Cómo está?
-El club, maravilloso, a ti te veo muy preocupado.
-¿Qué?
No, no, de verdad que no.
¿Y la lencería?
-Pues muy bien, confío plenamente en mi futura nuera.
-Estamos yendo un poco a ciegas, a mí la verdad es que me gustaría tener un poco más de control sobre las cosas.
-No te preocupes por eso ahora y céntrate en lo de Elvis.
¿Cuándo vamos a rodar el anuncio?
Había pensado que cuando llegue, podríamos hacerle un recibimiento especial.
-Aja... Lo que pasa, el personaje parece que es raro, de hecho, su representante ya nos está advirtiendo de la distancia con la que hay que tratarle.
-¿Seguro que estás bien?
[campanilla] -Cristina.
-¿Señor Godó?
-Sí.
-No sé si recuerdas a mi hermana Cristina.
-Pero, bueno, Cristina.
Sí, claro.
Qué alegría.
-Qué sorpresa.
Bueno, yo era una niña la última vez que nos vimos, pero recuerdo perfectamente una cena en casa en la que una terrible tormenta arruinó el suflé de Emilia.
-Ah, sí, claro, un chaparrón enorme.
Fue en la maravillosa terraza que teníais.
-Que teníamos, efectivamente, porque por desgracia, Enrique no ha sabido ocuparse de las propiedades familiares.
-Qué alegría verte.
Bueno, si nos disculpas.
-Claro, ¿cómo no?
Encantado de verte, Cristina.
-Yo también.
-No, ese de ahí no es inglés, traedlo para aquí, es italiano, Gerardo... -¿Qué estás haciendo aquí?
¿Has venido a enseñarme las joyas que te has comprado?
-No llevo nada que no me corresponda, y ya veo que tú sigues escondiéndote bajo la misma piel de cordero, eh.
-¿A qué has venido?
-Me encanta Barcelona, me sienta muy bien, quiero empezar de nuevo aquí.
[risa] -¿Quién te ha dado esa idea?
¿Tu loquera?
-No se te ocurra hablar así de Sandra.
-¿Que qué quieres?
-Hablar de negocios.
Sí, contigo, Enrique, no estoy de broma.
Ahora tengo dinero, puedo apoyar nuevos proyectos.
[campanilla] Estaba dispuesta a apostar por lo malo conocido, pero veo que no te interesa.
-Lo pensaré.
♪♪ ¿No sabrás si Barbara tiene acceso a Elvis Presley?
♪♪ -¿Dónde he dejado yo mis gotas?
Si las había puesto aquí.
♪♪ No las habrás escondido tú, ¿no?
-No le pienso decir dónde están hasta que no me diga qué pretende conseguir con todo este lío de Manuel.
-Inés, cronista que eres tú para otras cosas.
Manuel quiere volver.
[risa] -Pues nada, a buenas horas, yo es que no me lo puedo creer, de verdad es que no me puedo creer que usted haya entrado en este jueguecito, ¿le tengo que recordar que Manuel me dejó para irse con otra?
-La otra ya es historia.
-Pues será para él porque para mí no, yo esto no lo voy a olvidar en la vida, tendría usted que haberlos visto besarse.
-¿Pero qué es un beso?
Vamos a ver, ¿qué es un beso, más que juntar los labios?
-Es que ellos se juntaban algo más que los labios y me da igual, yo ya no me fío de Manuel.
-¡Inés!
Inés, no se puede vivir con miedo.
Mírame.
Mírame.
Aquí estoy, un poco más cojitranco, pero aquí estoy.
Puede que tu relación con Manuel ya no sea como antes, pero tampoco tiene porqué ser peor, será diferente.
¿Tú crees que yo soy peor ahora que antes?
Yo creo que no, ahora soy mejor, aquí lo importante es lo que tú quieres, ¿tú lo quieres?
♪♪ -Es que Lourdes es una mujer muy guapa y muy sofisticada, y cuando un hombre está con una mujer así, luego las demás... -Claro, que son complejos.
-No, no.
-Sí, sí.
-Pues a lo mejor sí, porque yo nunca voy a ser una mujer como es Lourdes.
-Gracias a Dios, porque tú eres tú y eso es lo que importa, que tú eres tú y no hay otra como tú.
♪♪ Eso sí, de tu estilo, no te voy a engañar, le daría una vuelta, o dos, porque vistes muy rancia, Inesita.
-Pues muchas gracias, me está ayudando un montón.
-No te preocupes, que de eso me voy a encargar yo.
♪♪ -¿Lo dice en serio?
-Y oye... Con todo lo que me has ayudado tendré que corresponderte de alguna forma.
Dame las gotas, por favor.
♪♪ ♪♪ Más.
♪♪ -Ya creía yo que lo que le pasaba es que no quería que fuera su enfermera y que no sabía cómo decírmelo.
-Es que te lo has tomado muy a pecho y has sido muy pesada, Inés.
Pero ahora eres tú la que estás en mis manos y voy a hacer de ti una mujer nueva.
Venga, ayúdame, acompáñame arriba que te quiero probar un par de cosas.
-Ay, ay.
-¿Esto es todo?
-¿Te parece poco que me haya tenido que jugar el tipo?
-No tendrías que jugarte nada si no hubieras llegado tan lejos con Omar.
-Yo he hecho lo que he podido, estos son los únicos papeles en los que había alguna mención al tema del petróleo, supongo que habrán tomado medidas después de tu brillante robo.
♪♪ Mateo, ¿podemos empezar de nuevo?
-¿Cuántas veces hemos hecho eso?
-Demasiadas.
♪♪ Es que antes todo era más fácil.
-Éramos un equipo, ¿recuerdas?
Antes de que te convirtieras en esta mujer con tanta experiencia.
♪♪ -¿Por qué has decidido no sacar a la luz esos documentos que tienes?
¿A quién implica?
-Y no me mientas.
-No me amenaces.
-Que no te estoy amenazando.
-Que no me amenaces.
♪♪ A Sergio.
-¿Qué?
-Estoy convencido de que su padre lo está utilizando.
Me está ayudando en todo lo que puede.
-No sabía que estabais en contacto.
-Hay muchas cosas que me guardo para mí.
♪♪ -Será mejor que vaya a cambiarme, tengo que estar en la presentación del Club Godó.
♪♪ -Ponte guapa.
♪♪ ♪♪ -Elena.
-No, no, no, no, no.
Fuera, fuera, fuera.
¿Tú no sabes que trae mala suerte ver el vestido de la novia antes de la boda?
-Si llevas más de dos horas aquí probándotelo.
Debes de ser la novia más pesada que han vestido nunca, ¿no?
-No es culpa mía, ¿eh?
Parece ser que lo único importante es el vestido de Farah Diba.
-Lo único no, pero sí lo que más.
Que yo sepa, una boda no es una coronación real, y para tu tranquilidad, ya hemos vestido a más de 300 novias.
-Mi amor, ¿por qué no haces un poco más de caso a Jonás, que sabe de lo que habla?
¿No será que te están comiendo los nervios?
-Sabré yo si mi vestido de novia cumple o no mis expectativas.
-Pero que es una primera prueba.
-¿Sabes lo que te digo?
O están perdiendo mano o a mi me están haciendo de menos, ¿no?
-¿No vamos?
-Ay, sí.
Que quiero llegar a la presentación pronto.
-Lo siento.
-No te preocupes, ya sabemos cómo se ponen las novias.
-Gracias.
-No sé para qué le mientes.
-Bueno, mano izquierda, Marie, mano izquierda.
-Ya, pero tú y yo también nos casamos, y yo no me puse así.
Ese chico no sabe con quién se va a casar.
-El amor es ciego y a veces hasta sordo y mudo.
-¿Y quién se ha creído que es para hablarnos así?
-No se lo tengas en cuenta, estaba enfadada.
-Enfadada y sin criterio, Jota, porque esos cambios que quiere hacer echan a perder tu diseño.
-Ya, pero ella es la clienta.
-¿Y por eso siempre tiene que tener razón?
-No, no, yo no he dicho eso, has visto cómo le he parado los pies.
-Te voy a decir una cosa, como vuelva a hablarte así, no respondo de mi comportamiento.
-Sí, seguro que le arrancas el vestido en mitad de la boda.
[risa] -Uy, perdón.
-Pase.
-No, en realidad hay algo que nos gustaría enseñaros, ¿podéis venir?
-Sí, claro.
-Claro.
-Os presento las primeras pruebas de mi nueva colección.
-¡Tachán!
Mirad qué artista.
-Pero ya las tenéis.
-Han llegado hoy mismo.
-Son preciosas.
-¿A que sí?
-Pero, tocadlas, sacadlas, los expertos sois vosotros.
-Bueno, expertos, lo nuestro es la tela.
-Ay, espero que todas las chicas mueran por tener al menos una pieza.
-Sí, seguro que sí, a mí me encanta este collar.
-Pues va a juego con esta pulsera.
-Ay, sí.
-¿A que es precioso?
-Sí.
¿Cómo lo ves?
-Me encantan.
-A mí también.
¿Y qué vais a hacer con ellas ahora?
-Pues, como sabéis, Macarena está poniendo en marcha el nuevo Velvet en Sevilla.
-y haré toda la campaña con imágenes de moda y estas piezas.
-Ay, me parece una idea fantástica, va a ser todo un éxito.
-Ay, cruzo los dedos.
[suena música rock] -¿Qué es eso que suena?
-Ah, ese debe ser el nuevo espacio de Godó.
-Ah, ¿y no vais a subir.
-¿Al club de los machitos?
No se me ha perdido nada.
-Señoritas, acérquense.
Se puede tocar.
¿Qué les parece?
[cuchicheos] [suena música rock] -Excelente idea, señores, un lugar solo para varones.
-Muchas gracias.
-Bueno, no es exactamente así.
-Tengo curiosidad por conocer la idea de la que me hablabas, Eduard.
-Estoy seguro de que a ti te va a encantar.
-¿Por qué?
-¿Qué sorpresa sería si te contesto la pregunta, Omar?
[risa] -Touché.
-Clara, estás preciosa.
-Como siempre.
-Bueno, si me permiten, voy a ver que todo marcha correctamente.
-Quique, avísame cuando tenga que hablar.
-Por supuesto.
-Voy a saludar a los Puyol-Mejibe.
Encantado de verte.
-Igualmente.
Es mejor que guardemos las formas.
-Creo que un ratoncito ha estado metiendo los bigotes en mi despacho, ¿no has tenido nada que ver?
-No sé de qué me hablas.
-La gente de servicio me ha comentado que han encontrado cosas fuera de sitio.
-¿Sí?
Pues yo no he sido.
¿Por qué?
¿Tienes algo que ocultar?
-¿Por qué no nos sentamos?
[suena música rock] -Guárdame el sitio, que ahora vuelvo.
-¿Pero dónde vas?
-Sí, bueno, gracias.
Es una sorpresa.
[suena música rock] [aplausos] -Muy buenas noches, muchos de ustedes pensarán: "Este sitio está muy bien, ¿pero qué pinta aquí en medio de unas galerías de moda"?
Nosotros pensamos que el futuro del comercio está en iniciativas como esta, espacios en los que poder comprar de todo, no solo ropa, lugares en los que comprar desde una maquinilla de afeitar hasta unas medias, pasando por un espacio en el que, ¿por qué no?, descansar y tomar una copa.
¿Quién no ha mirado el reloj delante de un probador?
¿O quién no ha bostezado en la prueba eterna de una novia?
Las compras son agotadoras, caballeros, reconozcámoslo, sobre todo si vienen de la mano de nuestras señoras.
Queridas, no queremos que penséis que este es un lugar en el que no seréis bienvenidas, todo lo contrario, os recibiremos con mucho gusto, siempre y cuando tengamos en cuenta la advertencia de que en este edificio hay 2,000 metros cuadrados dedicados al comercio para ustedes y tan solo 150 dedicados al nuestro.
No creo que sea pedir mucho.
Y para que esta inauguración no sea un lugar donde solo se habla de coches, hemos decidido apadrinar una colección femenina que les aseguro les dejará con la boca abierta, con todos ustedes, Elena Pons.
♪♪ -Gracias.
Es un honor compartir con todos ustedes la primera colección de lencería exclusiva, Elena's Fancy, es una colección sensual y atrevida, como lo es este local, así que solo espero que lo disfruten.
Gracias.
-Bravo.
♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ [aplausos] -Pues, ale, ya estaría.
-¿Pero por qué te has vuelto a poner eso otra vez?
-Pues porque necesito practicar en casa para poderme sentir segura.
Estoy agotada.
-Agotada pero contenta.
-Mucho.
¿Usted cree que le gustaré?
-Inés, lo importante es gustarse a uno mismo, todo empieza por ahí, porque la ropa, al fin y al cabo no es más que una carta de presentación para los demás, no es un disfraz.
Tienes que sentirte cómoda contigo misma, es una prolongación de tu propia personalidad.
Todo este cambio lo he hecho para ti, no para Manuel.
Y mañana te quiero ver pasear por estas galerías como si fueras una princesa.
¿Prometido?
-Prometido.
Gracias.
Y ahora ayúdame a levantarme, porque si no, me voy a quedar aquí para siempre.
-Una, dos y tres.
-Dios mío, qué viejo estoy para lo joven que soy.
En el Domund, además de para África, deberían pedir para mí.
♪♪ ♪♪ ♪♪ -Salgo ahora mismo, ¿vale?
♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ -¿Pedro?
♪♪ ♪♪ [golpes] [golpes y tos] ♪♪ ♪♪ -Ni se te ocurra volver a acercarte a la niña.
-Pero si no sé de qué estás hablando.
-Sí, sí que lo sabes, sí.
Y la próxima vez no vas a ser tú, va a ser Diana.
♪♪ ♪♪ -Pedro.
Pedro, Pedro, Pedro.
Pedro.
-Muchas gracias.
-Júrame que no sabías nada de esto.
-Estoy tan sorprendido como tú.
-¿Estás seguro de que quieres casarte con esa?
-¿Y tú qué te traes con Omar?
Porque está claro que hay algo entre vosotros.
♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪
Support for PBS provided by:
















