
Episode 10
Episode 10 | 55m 27sVideo has Closed Captions
Mounting debts force Elena toward a painful decision as tensions and conflicts grow.
As debts mount and tensions rise, Elena faces a heartbreaking choice between saving La Favorita or closing it forever, while relationships fracture around her.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback

Episode 10
Episode 10 | 55m 27sVideo has Closed Captions
As debts mount and tensions rise, Elena faces a heartbreaking choice between saving La Favorita or closing it forever, while relationships fracture around her.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
How to Watch La Favorita 1922
La Favorita 1922 is available to stream on pbs.org and the free PBS App, available on iPhone, Apple TV, Android TV, Android smartphones, Amazon Fire TV, Amazon Fire Tablet, Roku, Samsung Smart TV, and Vizio.
Providing Support for PBS.org
Learn Moreabout PBS online sponsorship[ Música triste ] -Os he llamado porque quería daros las gracias.
Porque nada de esto habría sido posible sin vosotras.
Sois las compañeras que siempre soñé.
-Pero hoy toca despedirnos.
♪♪ -¿Cómo despedirnos?
♪♪ -Esta es la última noche de La Favorita.
-¿Qué?
¿Cómo que la última noche?
¿Qué quieres decir?
-No entendemos.
♪♪ ♪♪ ♪♪ -Elena.
[ Perros ladrando afuera ] ♪♪ ¿No pensabas dejarme entrar?
-Vete.
No te acerques.
-Me alegro mucho de volver a verte.
No te asustes, por favor.
No voy a hacerte daño.
-¿Va todo bien?
-Es el padre de mi marido.
-Será mejor que se marche.
No... No os preocupéis, por favor.
Yo sólo quiero hablar.
-¿Hablar?
-Sí.
-¿Por eso has mandado un hombre armado a buscarme?
-¿Un hombre armado?
-No, no.
Dios mío, ¿te ha hecho daño?
-Yo se lo vuelvo a repetir: márchese.
-Tienes que creerme, Elena, por favor.
Pero ¿por qué iba a querer hacerte daño?
Contraté a ese hombre sólo para que te buscara.
Mi hijo... Mi hijo apareció muerto.
Tú desapareciste.
Esa noche, todo lo que tenía en mi vida se esfumó.
♪♪ [ Sollozando ] Yo no entendía nada.
Estaba desesperado.
Ese hombre me aseguró que te encontraría.
Le pagué una fortuna y ya no supe más de él.
Pero nunca le pedí que te hiciera nada.
Créeme, por favor.
♪♪ Disculpadme si os he asustado.
No era mi intención.
♪♪ Necesitaba saber si tú estabas bien.
Mírame, Elena, por favor.
Tú me conoces bien.
♪♪ ¿Qué daño podría hacerte yo?
Somos familia.
♪♪ Sólo quiero hablar.
♪♪ Necesito saber lo que pasó con mi hijo.
♪♪ -Por favor.
-No tiene nada que hablar con... ♪♪ Está bien.
Hablemos.
♪♪ -Siento mucho que lo de esa mujer haya sido un desastre y haberme desmayado.
Sobre todo, siento haberos mentido con lo de mis temblores.
Eso es lo peor.
Lo siento de verdad.
Lo siento mucho.
-¿Tú lo sabías, Rosa?
-Yo le dije que no contara nada.
Es que tenía miedo de cómo os lo ibais a tomar.
-Pero ¿cómo nos lo vamos a tomar, mujer?
-Hombre.
-A mí me molesta que nos hayas mentido, Lourdes.
-A mí también... ...pero somos un equipo, y estamos para lo bueno y para lo malo.
-Pues claro que lo somos, y no estás sola, pero estás enferma y Elena tiene que saberlo.
-Yo creo que era consciente de que estaba profundamente decepcionado con él, pero... ...cuando le vi tirado en el suelo... ...muerto... me rompí por dentro.
No quería dar pie a chismes y habladurías.
No hubiera podido soportarlo.
Así que lo único que podía hacer al menos de cara a los demás, era que... ...pareciera una muerte digna, por eso le dije a todo el mundo que era un accidente a caballo y que tú estabas tan destrozada que te habías recluido desde entonces.
Aunque la verdad es que no dejé de buscarte.
No podía, me negaba a pensar que te había perdido a ti también.
Luego me hablaron de un detective privado, ese Pelayo.
Aunque ahora sé que ese sinvergüenza, lo único que quería era mi dinero.
Se aprovechó de mi debilidad y mi dolor.
Lo último que supe de él es que había seguido tu rastro hasta México.
Eso me dijo en ese telegrama, pero por lo visto se fue con mi dinero.
Aunque si ese malnacido intentó hacerte daño, mejor que haya desaparecido.
Si te llega a pasar algo, no me lo hubiera podido perdonar nunca.
♪♪ -Siento mucho por lo que has pasado, César.
Lo siento.
Sé que querías mucho a Adolfo.
♪♪ -Nunca se lo dije.
-Hay cosas que no son fáciles de decir.
-Necesito saber lo que pasó esa noche, Elena.
♪♪ Dime que tú no mataste a Adolfo.
[ Sollozando ] Dime que tú no mataste a mi hijo.
-Sí lo hice, César.
Sí lo hice.
♪♪ -Venga, Rosa, date brío.
-Ya voy.
Ya estoy aquí.
-Bueno, a ver si hoy se nos dan las cenas un poquito mejor.
-¿Dónde vas?
-A mi se me hace tarde, ¿no te fastidia?
¿Pues dónde voy a ir?
A trabajar.
-No, no, de eso nada.
Tú hoy te quedas aquí.
-¿Por qué?
-Lourdes, después del susto que nos has dado, deberías descansar.
-Mm-hmm.
-Anda, anda, pero si estoy como una rosa, ¿no me ves?
-Nos alegramos mucho, pero lo mejor es que guardes reposo y que evites cualquier situación de tensión.
-Eso es.
Tú no te preocupes que nos encargamos de todo.
Disfruta del tiempo libre.
Vamos, chicas.
[ Puerta cerrándose ] -Tiempo libre, dice.
¿Eso qué es?
-La noche de bodas me dejó sola... ♪♪ ...y se fue a un burdel.
Cuando volvió se lo reproché y me cruzó la cara.
Ese día entendí que jamás sería feliz a su lado.
Adolfo había que hacerle caso en todo.
Si no, se ponía muy furioso y todo acababa siempre igual.
Creo que también me odiaba porque no le había podido dar hijos.
♪♪ -Yo no sabía nada de esto.
-[ Sollozando ] A veces... ...es difícil darse cuenta de lo que tenemos delante.
♪♪ Yo tampoco sabía que se desquitaba con las criadas.
♪♪ Aquella noche, después de la cena me lo encontré sobre la más joven de ellas, Cecilia.
La estaba forzando.
Ella gritaba y lloraba.
Yo le pedí que parara.
Se abalanzó sobre mí e intentó estrangularme.
-Dios mío.
-Lo golpeé... ...y él se golpeó la cabeza contra la encimera de la cocina.
-Qué horror.
-César, yo no quería que eso pasara.
Te juro que fue un accidente.
Yo sólo quería que parara.
♪♪ Lo siento.
Lo siento mucho.
Tu hijo no se portó bien conmigo nunca, pero yo no quería que acabara así.
♪♪ Sé que nunca me vas a poder perdonar.
Estoy preparada para que me entregues a la policía.
[ Suspirando con rabia ] -¿No he sufrido ya bastante?
Ya he perdido un hijo.
No me perdonaría perderte a ti también.
♪♪ ♪♪ ♪♪ -Elena.
¿Qué tal el viaje?
-¿Vamos a cocinar para la marquesa?
-Bueno, ya os contaré con detalle.
¿Qué tal aquí?
¿Todo bien?
-A ver, bien, lo que se dice bien-- -¿Ya estás aquí?
Me tenías de los nervios.
¿Qué tal ha ido?
-Pero ¿no veníais juntos?
-Sí.
-Sí, ha ido bien.
Hemos hablado largo y tendido.
-Pero ¿hablado con quién?
-Perdón, estamos cerrados.
[ Música lúgubre ] ♪♪ ♪♪ -Chicas, Elena, está ahí fuera.
Lo acabo de ver.
Lo acabo de ver.
Lo he visto, lo he visto.
-¿Qué pasa?
-Don César, el padre del marqués, está ahí fuera.
-Lo sé, tranquila.
-¿Cómo va a estar tranquila con ese hombre ahí fuera?
-Porque no viene a hacernos daño.
-Entonces, ¿a qué viene?
-A conoceros.
Él es Julio, mi socio.
No he tenido ocasión de presentártelo antes.
-Siento mucho haberos asustado.
No era mi intención.
-Ellas son Ana, Rosa y Cecilia.
Un placer conocerlas, señoritas.
-¿Dónde está Lourdes?
-Indispuesta en casa.
Me alegro mucho de volver a verte.
Así que aquí has estado todo este tiempo.
Tiene sentido.
Siempre fuiste mi cocinera favorita.
-Parecía un buen sitio para empezar de cero.
-¿Sabes qué?
Me encantaría volver a probar uno de esos platos tuyos.
¿Te importa si me siento a cenar?
-Claro, claro.
[ Música melancólica ] ♪♪ ♪♪ -Tú le conoces más que nosotros.
-Sí, sí, pero es que ahora mandó a Pelayo, a ese tipo, a buscarnos y a hacerle daño a Elena.
-No nos pongamos nerviosos, por favor.
-¡¿Cómo no nos vamos a poner de nervios?
A ver, Elena, tu suegro mandó un matón para que os secuestrara y tú ahora le tienes aquí, invitándole a cenar.
-A mí me vas a perdonar las confianzas, pero ¿estás mal de la cabeza o qué?
-Chicas, César no ha venido a hacernos daño... creo.
-A ver, mataste a su hijo.
Igual un poquito de ojeriza sí que te tiene.
-Efectivamente, ese hombre ha perdido a su hijo y es normal que busque respuestas y siempre se ha portado muy bien conmigo, así que le debía una explicación.
-Pero ¿tú confías en él?
-Eso es una trampa.
♪♪ ♪♪ ♪♪ -[ Boqueo súbito ] -Perdón.
¿Podemos hablar de socio a socia?
Las chicas tienen razón.
No sabemos si podemos fiarnos de él.
¿Si sólo quería que confesaras el asesinato para entregarte?
-Julio, que no me va a denunciar.
-Eso No lo sabes.
¿Le has contado lo que pasó con Pelayo?
-No, eso no.
Cree que sigue desaparecido.
-Mejor, porque bastantes problemas tenemos ya.
Será mejor que no le digas ni una palabra más.
-De verdad, estate tranquilo, no me va a hacer daño.
-¿Cómo estás tan segura?
-No lo estoy, pero lo siento.
Tengo un pálpito.
Es como si... No sé, pues como si el corazón me dijera que me puedo fiar de él.
♪♪♪ -¿Vas a hacerle caso?
♪♪ -¿A quién?
-A tu corazón.
♪♪ -No lo sé, porque... ...últimamente sólo me dice locuras.
-Elena, lo que ha pasado antes de que apareciera tu suegro, a mí me-- -Es que no... Es que no puedo hablar de esto ahora.
De verdad.
No podemos.
Ahora no.
♪♪ ♪♪ ♪♪ -A ti te echado de menos, pero tu estofado con patatas, mmm, qué delicia.
-Siempre hacía de más cuando sabía que ibas a venir, porque siempre repetías plato.
Estoy muy orgulloso de que estés al frente de un restaurante como éste.
Muy orgulloso.
-No lo he hecho sola.
-Tengo al mejor equipo.
-Creo que no se fían de mí.
-No entienden que me trates tan bien después de... Ya sabes, de lo que pasó.
-Voy a quedarme un par de días más por negocios, luego volveré a Sevilla.
Me gustaría que volvieras conmigo.
-¿Volver?
-Escúchame, Elena.
Eres la única familia que me queda.
La única.
Vuelve a casa, por favor.
-Esta es mi casa ahora, César.
-¿Tu casa?
Ya no tienes por qué esconderte.
¿Sabes lo que decía mi madre?
"Nunca te olvides de quién eres".
Eres muy buena cocinera, pero ante todo eres marquesa.
Siempre lo serás.
Volveré a buscarte en un par de días, así tienes tiempo para arreglar tus cosas.
♪♪ ♪♪ ♪♪ -¿Qué pasa?
-Tenemos que contarte algo.
-¿Ajá?
-Es sobre Lourdes.
♪♪ ♪♪ ♪♪ [ Toque de puerta ] -¿Sí?
-¿Cómo estás?
-Bueno... tirandillo.
Ya te habrán contado las chicas, supongo.
-Sí, me han contado.
¿Puedo?
-Sí.
-Me han contado, y estoy muy decepcionada, Lourdes.
-Normal.
Me habías dejado al mando y no he estado a la altura.
Ahora, por mi culpa, esa señora nos va a poner a caer de un burro en la prensa y yo-- -No, no.
Estoy decepcionada porque se supone que somos amigas y no me has contado nada.
-Ya.
¿Qué te iba a contar, Elena?
¿Que estoy enferma?
¿Me habrías dado el puesto?
Siento haberte mentido, pero cuando me llegó tu carta, yo estaba sin trabajo.
La señora para la que trabajaba me puso de patitas en la calle en cuanto descubrió lo mío.
Lo mismo que vas a hacer tú, y no te culpo.
No te culpo.
Una cocinera que apenas puede cocinar, es como una sartén sin mango, que no vale para nada.
-Lourdes, ¿qué estás diciendo?
Yo no te voy a dejar sola.
Pase lo que pase, no te voy a dejar sola.
Ni las chicas tampoco.
-Gracias.
Ya veremos cómo salimos de esta.
Además, a lo mejor la crítica no es tan mala.
"Sepa el lector que adoro mi trabajo.
Nada me gusta más que conocer nuevos restaurantes y que sus platos sorprendan a mi paladar con un festín de sabores".
-Oye, que no empieza mal.
"Sin embargo, no hay sabor más amargo que el de la decepción.
Ése es el regusto que me deja mi primera y seguramente última visita a La Favorita Bistró".
-Pues estamos aviadas.
"Cuando me enteré de que habían abierto en la capital este singular restaurante regentado por mujeres, quise comprobar si la realidad superaba mis expectativas.
Me equivoqué.
La cena resultó ser un absoluto y monumental desastre".
-Para, para, que se me está poniendo mal el cuerpo.
-Total, ya sabemos cómo termina.
♪♪ -Bueno, pero ¿qué más dice?
Que nos tienes en ascuas.
-Que el servicio era poco profesional, que la comida tardó en salir y que se desmayó sobre la mesa debido a una indigestión.
-[ Aclara garganta ] -Vamos, que no le gustó.
-Chicas, es sólo una crítica en una revista que no lee casi nadie.
No es el fin del mundo.
-Al menos tenemos el trato con la marquesa de Buenaventura, ¿no?
-No.
-¿No?
-¿No?
-¿No?
♪♪ -No lo hemos conseguido.
-Lo siento.
♪♪ Pero bueno, no nos podemos hundir, chicas.
Venga, arriba esos ánimos.
-Tienes razón.
Manos a la masa, que hay mucha faena.
-Lourdes, tú no.
Tú tienes que descansar.
-¡¿Más?!
No, ya descansaré en la tumba.
-Elena tiene razón.
Has estado muy malita.
-¿Estáis intentando apartarme del puchero como al garbanzo negro?
-Mujer, que es por tu bien.
-Claro.
♪♪ -Claro.
-Claro.
♪♪ -Claro.
♪♪ -Claro.
-¿Mañana qué le decimos para que se quede en casa?
-Como no le echemos la llave por fuera.
-Chica, eres de un cafre.
-A ver, Lourdes no quiere quedarse en casa, pero tampoco puede cocinar.
Algo tendremos que hacer.
-¿Algo?
¿Cómo qué?
-¿Hace falta que lo diga?
-Pero ¿cómo vamos a ponerla de patitas en la calle?
Hombre, por Dios.
Lourdes es una más.
-Sí, sí, Cecilia, Lourdes es nuestra amiga, es nuestra familia, pero Ana tiene razón, esto es un negocio.
Uno que no va bien precisamente.
Por mucho que nos duela, hay que decidir si Lourdes se queda o se marcha.
-Pues vosotras primero.
-Yo creo que necesito un carajillo para coger fuerzas.
-Votemos lo que votemos, no quiero que nos lo echemos en cara.
El voto tiene que ser anónimo.
-Tienes razón.
Hay que esperar a Julio.
Tenemos que votar todos.
♪♪ ♪♪ ♪♪ -Mirad lo que ha traído la marea.
Qué sorpresa, don Benito.
-Iba directo al restaurante.
-Vaya, por Dios.
Le pillamos en mal momento, Armando.
Es un tipo ocupado.
Pues nada, ya nos hará hueco otro día.
¿Te va bien la semana que viene?
-Mejor dentro de un mes, don Benito.
-[ Riendo ] ¡O dos!
[ Ambos riendo ] Lo que pasa es que se me está acabando la paciencia, Julito.
-Hemos tenido una mala racha, don Benito.
-Lo sé, y os he ayudado de sobra.
He sido muy bueno con vosotros.
Demasiado.
Hasta me deshice de ese problemilla vuestro.
Vosotros, a cambio, ¿que me habéis dado?
-Bueno-- -Ya te lo digo yo: nada.
El otro día mis hombres no pudieron guardar mi mercancía en tu restaurante.
-[ Quejido de Julio ] -Pero eso podemos... ♪♪ ¿Puedes dejar de apretarme?
Eso podemos solucionarlo.
-Claro que sí, hombre.
Todo tiene solución en esta vida.
Por ejemplo: me vas a pagar mañana lo que me debes, y todos están contentos.
-Todavía no te costó-- ¡Ey, ey!
[ Quejándose ] -Igual no me has entendido bien.
Me vas a pagar mañana por las buenas o por las malas.
[ Crujido de hueso roto ] [ Julio gritando ] [ Julio gimiendo ] ♪♪ ♪♪ ♪♪ -¿Y la reserva de Luz Noguera?
-Cancelada también.
Ya van cuatro.
Igual deberíamos empezar a preocuparnos por la crítica.
-Bueno, que no cunda el pánico, que los clientes no van a desaparecer así como así.
[ Puerta abriéndose ] [ Quejidos suaves ] -Si es que con semejantes vistas así da gusto venir a trabajar.
-Pues tanto gusto no te dará, que llegas dos horitas tarde.
-No, no, jefa, si yo vengo clavado que entraba a las 12.
-No, entrabas a las 10.
Lo pone aquí clarito.
-Roberto, no me gusta la impuntualidad.
Este sitio funciona como un reloj.
Si fallas tú, fallamos nosotras.
-Es muy poco profesional por tu parte.
-Pero esto ha sido un malentendido.
No sé qué ha podido pasar.
Te recupero las horas cuando me digas.
-Eso si no vuelves a llegar tarde.
-Que no vuelva a suceder, y pide hielo, que se ha acabado.
-Sí, tranquila, si ya te ha pedido que ahí sí que no fallo.
-¿Me devuelves?
-Esto ha sido cosa tuya, ¿no?
♪♪ -No tienes pruebas.
-Mira, si quieres guerra bonita, vas a tener que sacar la artillería pesada, que a mí no se me hunde tan fácil.
♪♪♪ -¿Mañana?
-Mañana.
-Pero ¿cómo que mañana?
-¡Ay!
-Perdón, perdón.
-Me temo que es innegociable.
Elena, con cuidado, por favor.
-Sí, sí; hemos ganado algo de dinero, pero no lo suficiente.
Julio.
-Hay que buscar el resto o conseguirlo como sea.
-Pero es que es un día.
Perdón, perdón.
-Ya sé que es un día, pero como no le paguemos me va a dejar el cuerpo como esta mano: roto por todos lados o peor.
Trae, anda que ya sigo yo.
Gracias.
-Perdón.
Debería verte un médico, eh.
-Pues si conoces a alguno que pueda prestarnos el dinero.
-Trae.
Trae acá.
¿qué vamos a hacer, Julio?
-Yo conozco un viejo amigo, Paquito.
-¿Paquito?
-Sí.
Tiene tres tres cafés y le va muy bien.
Lo mismo podría ayudarnos y prestamos el dinero que nos falta.
-Bien, pues no le cuentes nada a las chicas porque ya están bastante agobiadas con la crítica y no... -Vale.
-No quiero que cunda el pánico.
-Ya está.
-Gracias.
[ Puerta cerrándose ] -Oye, Ceci, qué dice la gente que se os ha muerto una clienta envenenada.
¿Es verdad?
-La gente se aburre mucho y tú eres tonto por creerles.
¿Has venido a cotorrear o a dejar el pedido?
Pues entonces.
-¿Qué pasa, Manuel?
-Os traigo el hielo.
-Ya.
Pues nada, habla con Roberto porque se encarga él ahora de los pedidos.
¿Me oyes?
-Sí.
Roberto.
-Mm-hmm.
Igual para que se le quite el cabreo tienes que decirle que le echas de menos.
-Es que no la echo de menos.
-Ah, ¿no?
-No.
-¿No?
-No, es que antes venía a verme al colmado y charlábamos un montón y ahora no.
Claro, a mí se me pone un mal cuerpo que... -Claro.
-Ya ni como.
-Claro, porque no la echas de menos.
-No.
-Tú estás loco por ella.
-Mira, anda, anda.
-Ay, Manuel, por favor.
Te pasas el día pensando en Cecilia.
Cada vez que la ves se te pone una cara de tonto.
Claro que te gusta.
[ Música coqueta ] ¿Sabes qué, Manuel?
♪♪ Que yo me ocupo del hielo.
No te preocupes.
No te preocupes.
♪♪ -Gracias.
♪♪ Adiós, Cecilia.
♪♪ -Adiós.
♪♪ -[ Suspirando ] Ay.
[ Puerta abriéndose ] -Hola, Elena.
-Hola.
[ Puerta cerrándose ] -¿Podemos hablar un segundo?
-¿Ahora?
-Tampoco es que tengas mucho trabajo y es importante.
Es sobre Julio.
-Por lo visto se ha corrido el rumor y todo el mundo se cree que esa mujer la espichó en la mesa.
-Es que no me lo puedo creer.
-Perfecto, lo que nos faltaba.
Que la gente se piense que servimos veneno.
Menuda rachita.
-Por eso mismo tenemos que hacer equipo.
No podemos dudar de ninguna de nosotras.
-¿Quieres decirme algo, Rosa?
No sé, puedes hacerlo directamente.
-¿Crees que soy muy injusta con Lourdes?
-Bueno, a lo mejor habría que apoyarla más.
-Eso de votar si se queda o se va, no sé yo.
-Es que yo creo que Lourdes no es ningún trapo viejo del que haya que deshacerse.
-Pero es que yo no he dicho eso nunca.
Esta decisión es por su bien.
Pensadlo un momento.
¿Dónde va a estar mejor Lourdes?
¿Trabajando aquí como una mula o cuidada por médicos y enfermeras?
-Siento venir así, pero es que estoy muy preocupada, y como tú pasas más tiempo con Julio.
-Bueno, no te creas, en realidad yo me paso el día en la cocina.
-Aun así le ves más que yo.
Es que últimamente está siempre muy serio, como ausente.
Que te vas a reír, pero hasta he pensado que podía haber otra.
[ Se atraganta y tose ] -No, mujer, Julio no.
Julio no haría eso.
[ Carraspea ] -Ya, sí, tienes razón, si son tonterías mías.
Julio me quiere y nunca haría eso.
Pero es que ya no sé qué pensar.
Madre mía, Elena, perdona, no tendría que haberte metido en esto, y lo siento, soy idiota.
-No, Lola, Lola.
No eres idiota.
Siéntate, por favor.
Verás, lo que le pasa a Julio es que nosotros tenemos... ...problemas.
Problemas de solvencia en el restaurante.
-Pero ¿son muy preocupantes?
-Un poco.
Bueno, bastante.
En realidad, mucho.
Pero tú no te preocupes, mujer, que seguro que Julio lo soluciona.
Tu marido tiene una lengua, una labia, que... Que seguro que consigue el dinero.
-Qué bien me estás tratando, Julito.
Oye, pero este brandy, ¿cuánto cuesta?
-Para los buenos amigos, nada.
Salud.
♪♪ -Mmm.
-La verdad que te lo has montado de miedo.
El restaurante de tu padre estaba muy bien, pero esto... ¿Te acuerdas cuando entrábamos a robar natillas?
-Sí.
[ Ambos riendo ] El día que nos pilló tu padre y nos persiguió por toda la calle.
-Por toda la calle.
[ Ambos riendo ] -¿Recuerdas lo que nos decía?
-Sí.
"¡Luego no hay para los clientes, melón!".
Menudo entonces.
[ Música triste ] -[ Inhala ] Pues ése es el problema, que no sé si vamos a aguantar mucho más.
Hemos tenido una serie de imprevistos.
-Necesitas dinero, ¿no?
-Sí.
-Ya.
-Ya sabía yo que lo del Brandi caro era por algo.
-No sabía a quién acudir.
Como sé que los cafés te van bien, he pensado en ti.
-No te preocupes, hombre.
Hay confianza.
Pero no puedo.
Lo siento.
♪♪ -Sería solo un préstamo, y te lo devolvería en cuanto tuviera el dinero, de verdad.
-No es que no quiera, Julio, es que no puedo.
Los cafés van bien, pero tengo mucho gasto.
No ahorro.
♪♪ Aunque si estás muy desesperado, hay un... ♪♪ Olvídalo.
No es buena idea.
-Paco, no tengo más opciones.
♪♪ -¿Conoces a la carnicera?
-He oído hablar de ella.
-Puede prestarte dinero.
Pero mucho cuidado con ella.
[ Música amenazante ] ♪♪ [ Bullicio de agua, lavando vajilla ] -¿Cómo ha ido?
-Él no puede, pero me ha hablado de alguien que podría ayudarnos.
[ Suspirando ] No se presenta la noche muy prometedora, ¿verdad?
[ Música triste ] ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ -Lourdes.
♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ Bien.
Ha llegado el momento de decidir si Lourdes se queda en el restaurante o no.
Así que votemos.
♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ Cuatro votos a favor y uno en contra.
Lourdes se queda.
Ana tiene razón.
No va a ser fácil.
Tendremos que ayudar entre todas.
Así que vamos a trabajar, que aunque los clientes se hayan olvidado, seguimos abiertos.
Vamos.
Julio, ¿puedes un momento?
-Claro.
-Julio... ...sé que los a veces sobra, pero se nos acaba el plazo con don Benito.
-No te preocupes, que conseguiré el dinero.
♪♪ [ Perros ladrando ] [ Perros ladrando ] -¿Te has perdido, pimpollo?
Cuidado, que por aquí te puedes llevar un disgusto si vienes solo.
-Perdón, venía buscando... -La carnicera.
Servidora.
¿quién te manda?
-Paco Setién me habló de usted.
Verá, yo tengo un restaurante, La Favorita-- -He oído hablar de ti.
Tú tienes arreglos con Benito, ¿no?
Pues si hacemos tratos, yo voy antes.
Me da igual lo que tengas con él, ¿entiendes?
♪♪ ¿Eso te lo he hecho él o su mascota?
-Yo no voy a mandar a nadie para que te haga daño.
Si hay que hacer el trabajo sucio, lo hago yo misma.
♪♪ -No hará falta, confíe en mí.
-Yo no me fío ni de mi sombra.
Además, si Benito te ha hecho daño, será que no le has pagado.
¿Qué tienes de garantía?
-¿Perdón?
-¿El restaurante es tuyo?
-Claro.
Está mi nombre.
-Pues tráeme las escrituras y te dejo el dinero.
♪♪ -Buen día.
♪♪ -Bueno, y eso, ¿qué es?
¿Pa' comer o pa' mirar?
-Probando.
Tienes que coger un poquito de higo con coulis sobre el bizcocho.
♪♪ ♪♪ -¡Mmm!
Resulta que te mueres.
Menuda manos tienes, eh.
Si es que eres un artista.
-No es para tanto.
♪♪ ¿No tienes faena?
Hoy no hay nada roto.
-Bueno, es que pasaba por aquí y he pensado: "Voy a saludar a todas".
Bueno, y a ti también.
A ver, que no vengo sólo a verte a ti.
Aunque también eres muy maja.
-Bueno, qué suerte tienen algunas.
A mí solamente me regalan flores cuando quieren tema.
-¿Son para mí?
-Son de tu novio.
No sabía yo que era tan normal.
-Se las puede meter por donde le quepan.
♪♪ -Vaya humos, chica.
Si lo sé, me las quedo.
-No me lo puedo creer.
No me lo puedo creer.
Dime que no es verdad.
Dime que ése no es el hielo que habíamos pedido.
-De verdad, lo siento, no me había dado cuenta que lo habían traído.
Pensé que lo metería a la fresquita.
-Pero es que el que se encarga de los pedidos eres tú, no Manuel.
-Bueno, pedimos más y listo.
-No, "y listo" no, Roberto.
"Y listo", no, porque no cae del cielo.
No sabemos cuándo va a llegar.
Hoy llega todo el pedido del pescado.
-¿Llega hoy el pescado?
No lo sabía.
-Ya, claro que no lo sabías, porque tú no te encargas de los pedidos, se encarga él, y me estoy arrepintiendo.
Se va a echar todo a perder.
-Soluciona esto, por favor.
-Sí.
♪♪ ♪♪ ¿Tú otra vez?
[ Roberto aplaudiendo ] Enhorabuena, señorita Napoleón.
Brillante estrategia.
Yo me he llevado una bronca y tú has conseguido arruinar el pedido de pescados de un mes.
Espero que ahora duermas mucho mejor.
♪♪ ♪♪ -Elena, sé lo que me vas a decir, que tienes mucho lío.
Lo siento porque últimamente te molesto demasiado, pero necesito que me acompañes.
-Bien.
Mira, hoy me va a venir bien tomar el aire.
Cojo el abrigo.
♪♪ ♪♪ ♪♪ ¿Dónde vamos?
-¿Julio te contó lo que pasó cuando su padre perdió el restaurante?
-Bueno, algo que se metió en deuda, y cada vez-- -Estaba más serio, ausente.
Justo como ahora.
Pero nunca había llegado con un dedo roto.
Es otra vez ese desgraciado, don Benito, ¿verdad?
♪♪ -Bueno, Julio está intentando conseguir el dinero... -¿Qué tal va eso?
-Bueno... ¿Casa de empeños?
¿Qué hacemos aquí?
-Elena, yo quiero ayudaros y sé que Julio no lo aceptaría, así que... ♪♪ -¿Qué es esto?
-Eran de mi madre.
Cuando el padre de Julio empezó a tener problemas, yo vendí mi casa, la de mi familia.
Julio se siente culpable.
-No puedo aceptarlo.
-Elena, ¿de qué me sirven las joyas de mi madre si no puedo ayudar a la persona a la que más quiero?
♪♪ -Julio, ¿qué haces?
¿Qué es eso?
-Eh... -¿Para qué quieres las escrituras del restaurante?
He ido a hablar con una prestamista y nos va a dar dinero, pero necesita una garantía.
-Ah, ¿nos vamos a librar de un usurero endeudándonos con otro?
-Elena, no tenemos tiempo, y yo no veo otra manera.
-Entonces, en vez de querer matarnos una persona, querrán matarnos dos.
-Pero no pueden matarnos dos veces.
Si tienes otra solución, soy todo oídos.
¿De dónde lo ha sacado?
-No te va a gustar.
-¿Cómo?
¡¿De dónde lo has sacado?!
De Lola.
De Lola.
De Lola.
-¿De Lola?
¿Cómo que de Lola?
No me lo puedo creer.
¿Has metido a Lola en eso?
-No, no he metido a Lola en esto.
Se ha dado cuenta ella solita, de que tenemos problemas.
Por cierto, no hablarle no es la solución.
-¿Me estás dando consejos matrimoniales, Elena?
-Cógelo, Julio.
Le va a doler que lo rechaces.
-No puedo aceptarlo.
-¿Quieres dejar de hacerte el orgulloso?
¿No te das cuenta de que te quiere?
Porque te quiere, no le importa el dinero.
Sólo quiere que tú estés bien, y no entiendo por qué te estoy diciendo esto, porque ya es lo que me faltaba.
-Justo a tiempo, muy bien.
[ Trinos ] Perdona lo de ayer, pero no me quedó más remedio.
Odio que la gente no me tome en serio.
Por eso no me haría ni puñetera gracia descubrir que ese dinero te lo ha dejado la Carnicera.
-Lo he conseguido de otra manera.
-Más te vale, Julito.
Esa señora es mi competencia.
No quiero empezar una guerra, que no pudieras pagarnos a ninguno de los dos.
El dinero me lo ha dejado mi mujer.
-¿Qué?
-Mi mujer.
-¿Tu señora?
-Sí.
-[ Riendo ] Pues se ha ganado el cielo.
Qué bonito es el amor.
Tú cuídate esa mano.
Nos vemos en el próximo plazo, si llegáis.
-Lo que dicen por ahí no son más que paparruchas.
Que sepáis que casi tengo convencidos a mis amigos de la partida de dominó para venir un día.
-Ah, y en las próximas elecciones le voto como alcalde, don Amancio.
-[ Riendo ] -Bueno, ¿qué le parece el besuguito para cenar?
-Quería algo más suave.
-Tenemos una cremita de pescado.
O, o, nos acaban de llegar unas merluzas qué son... -Nada de pescado, que me cae mal al estómago.
[ Charlas indistintas ] [ Piano suave ] ♪♪ -[ Bocanada ] Ya está, lo conseguimos.
Al menos hasta el próximo pago.
-Bien.
Tenemos un mes para reflotar esto.
Al menos ya sólo podemos ir a mejor.
-Pero ¿Qué ha pasado?
-¿Julio?
[ Música tintineante ] ♪♪ -Chicas.
-¿Qué ha pasado?
-No sé habrán sido los plomos.
-Pues lo que nos faltaba.
-Pues sin ver mi torta ya me dirás tú qué hacemos.
-No podemos parar porque don Amancio está esperando.
-Los plomos lo han sido.
Le doy a los chivatos, arriba, abajo, abajo y arriba, y nada.
-Muy bien, pues todas a buscar velas y candelabros para el salón, que tenemos un cliente que atender.
♪♪ -No se quejará, don Amancio.
Como los zares en los buenos tiempos.
♪♪ -Sentimos mucho todo esto, don Amancio.
-Nada, nada, si está todo muy bonito, pero ¿tardará mucho la cena?
-Es que sin luz las chicas van un poco más lentas en la cocina, pero le sacamos unos canapés fríos para que-- -No os preocupéis, de verdad.
A mi edad ya no veo como antes y no quiero marearme.
Yo os pago la cena igual y ya nos vemos otro día.
-Bueno, pues buenas noches, don Amancio.
-Buenas noches.
-Le acompaño.
-Gracias.
♪♪ -[ Suspirando ] ♪♪ ♪♪ -¿Así que sólo podíamos ir a mejor?
♪♪ -¿Ves algo?
-Pues por ahora lo veo todo bien.
¿No os habréis olvidado de pagar alguna factura?
-No, hombre, no.
-¿Seguro que sabes de esto?
Igual habría que llamar a un electricista de verdad.
-Gracias, hermanita, por el voto de confianza.
A ver, si quieres baja y discutes aquí abajo, que total, solamente estamos sin luz.
-Yo lo único que sé es que si esto sigue así, esta noche no podemos abrir.
-Pues menudo panorama.
-Total, no tenemos clientes.
-Ya sé lo que pasa.
De avería nada.
Os han pelado los cables a propósito.
-¡¿Cómo?!
-Pero ¿quién haría algo así?
-Adivina.
[ Voces de niños jugando ] -Agárralo bien, que ya has perdido cuatro.
-Canalla, ladrón, sinvergüenza.
-Córtate un poco, nena, que el niño está alante.
-Mucho mejor.
Así se entera de qué tipo de persona es su abuelo.
¡Es usted un indeseable!
[ Gruñendo ] -Nos relajamos un poquito, por favor.
Vete a jugar un rato, pero cuidadito con el globo, que no los regalan, eh.
-Vale.
-¿Qué?
¡¿Qué?!
-Mi socia y yo queremos saber-- -¡¿Cómo ha podido hacernos esto?!
-¿Me queréis dejar hablar?
Sí, claro.
Nos podemos sentar todos a charlar tranquilamente y tomar algo.
-Elena, ¿queréis acabar en el fondo del estanque?
¿qué te pasa?
-Julio-- -Uy, ¿empezamos con las peleítas, pareja?
-¿Se puede saber por qué nos ha cortado la luz habiéndole pagado?
-¡Eso!
¿Cómo quiere que le paguemos si ni puedo abrir?
-A lo mejor ya no me interesa tanto que sigáis abiertos.
-¿Cómo?
-¿De qué está hablando?
Esta vez me habéis pagado, sí, pero es agotador tener que ir rompiendo huesos para que cumpláis con vuestra parte.
Sinceramente, sería una lástima tener que romper un cuerpo tan bonito como el tuyo.
Abrid los ojos, muchachos.
Vuestro restaurante está perdido.
Lo bueno es que tiene espacio de sobra para convertirse en mi almacén.
Ah, y no hace falta que recojáis todo cuando os vayáis.
A mi señora le van a encantar las cortinas.
-Escúcheme bien, no va a conseguir hundirnos.
-Eso ya lo estáis consiguiendo vosotras solitas, guapa.
[ Bullicio de calle ] [ Música triste ] [ Voces de Cecilia y Elena en eco ] -Ahora, ¿qué hacemos?
-Podemos ir a un sitio.
Allí me conocen.
♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ -Elena.
¿Elena?
[ Puerta abriéndose ] ¿Las demás?
-Las he mandado a casa.
No tiene sentido seguir así.
-Sí, lo más sensato es no abrir hasta que vuelva la luz.
-No, no me estás entendiendo.
Digo que se acabó.
-¿Se acabó el qué?
-Esto.
Desde que hemos abierto no hay más que problemas.
Mi pasado, las deudas, don Benito.
Ahora no tenemos luz, no tenemos clientes.
Ya está.
Ha llegado el momento de admitir que todo ha sido un error... ...desde el principio.
-¿Eso es lo que es para ti?
¿Un error?
-Voy a cerrar La Favorita, Julio, para siempre.
-¿Así, sin más?
♪♪ ¿Te rindes?
-No, no me rindo.
-Estoy asumiendo la realidad.
-¿La realidad?
La realidad es que no paro de lidiar con delincuentes tratando de buscar más dinero, más tiempo.
La realidad es que mi mujer ha empeñado las joyas de su familia para salvarnos el cuello a ti y a mí.
Esa es la realidad.
¿Qué has hecho tú?
-¿Yo?
Yo estoy intentando que no te hagan más daño, Julio.
♪♪ -Este sitio es mi sueño.
♪♪ He puesto todo de mí aquí, todo, pero si para que siga en pie te pongo en peligro a ti o a cualquiera de las chicas, no merece la pena.
¿Lo entiendes o no?
♪♪ Mañana... ♪♪ ...me vuelvo a Sevilla con César.
♪♪ ♪♪ -Me parece bien que entre nosotros pongas más de dos metros de distancia, ♪♪ pero ¿y ellas?
¿Qué pasará con las chicas?
-No pasará nada.
[ Sollozando ] Ya me he encargado de que no les falte de nada.
-Ah.
♪♪ O sea, que se acabó.
♪♪ -Se acabó, sí.
♪♪ Muy bien.
Pues no hace falta que apagues la luz cuando salgas.
♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪
Support for PBS provided by:
















