
Episode 25
Episode 125 | 42m 19sVideo has Closed Captions
Antonia goes on a trip with Cornelius. Eloísa has doubts about her engagement to Gaspar.
Antonia goes on a pleasure trip with Cornelius to pay her debt to the magnate. However, what started as a way to solve her family problems becomes something more, leaving her confused. Similarly, Eloísa is experiencing doubts about her engagement to Gaspar.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
Hijos Del Desierto (Sons of the Desert) is presented by your local public television station.
Distributed nationally by American Public Television

Episode 25
Episode 125 | 42m 19sVideo has Closed Captions
Antonia goes on a pleasure trip with Cornelius to pay her debt to the magnate. However, what started as a way to solve her family problems becomes something more, leaving her confused. Similarly, Eloísa is experiencing doubts about her engagement to Gaspar.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
How to Watch Hijos Del Desierto (Sons of the Desert)
Hijos Del Desierto (Sons of the Desert) is available to stream on pbs.org and the free PBS App, available on iPhone, Apple TV, Android TV, Android smartphones, Amazon Fire TV, Amazon Fire Tablet, Roku, Samsung Smart TV, and Vizio.
[♪ música de tensión] - ¡Quieto, no se mueva!
- ¡Miente!
[disparos] [quejidos] [gritos] [explosión] [♪ música de tensión] - Llevábamos, no sé, cuatro, cuatro o cinco años tratando de, de tener un hijo, pero no, no podíamos.
Antonia estaba desesperada.
Sus amigas, sus, todas sus primas cercanas estaban llenas de niños, pero... No podía, nuestro matrimonio se estaba despedazando.
Y bueno, créeme, no fue planeado, no fue planeado.
Yo vi a esos niños y, y de repente lo vi a él ahí, abrazado a su hermano, era... ...era el más agraciado, era el me... Bueno, vi la oportunidad y la tomé, eso fue todo.
- Pero, Gregorio, robarte un niño.
- Sí, lo sé.
- Perdón, no soy nadie para juzgarte, pero, pero separar a esos dos hermanos.
- No creas que me siento orgulloso.
No, para nada, pero... En todos estos años, siempre me, he pensado que en el fondo quizás ayudé a Gaspar a tener una mejor vida, a que no se convirtiera en un delincuente, un, no sé, ahí en un calichero de la Pampa.
- ¿Y supiste algo más de ese otro niño, de su hermano?
- Eso es lo peor, su hermano está aquí, Margot, aquí en Valparaíso.
- ¿Qué?
- Es Pedro Ramírez.
Y lo está buscando.
Y ahora tengo que hacer todo lo posible para convertir a Cárdenas en gobernador, para que no cuente la verdad.
- Mi amor.
Mi amor, ¿por qué...?
¿Por qué no te liberas de ese secreto?
Sácate ese peso de los hombros.
- Imposible, Margot.
- Ese secreto te está matando, mi amor.
¿Qué más vas a tener que hacer para ocultarlo?
- Ay, Margot, es que no entiendes, mira, si, si Gaspar fuera un niño recogido de la calle y le contáramos la verdad, quizás lo entendería, quizás, pero ahora ya sabe la historia, y entonces jamás nos perdonaría ni a mí ni a su madre, y para Antonia, ese niño lo es todo.
- Mmm.
¿Y qué es para ti?
Porque hablas de Gaspar como si fuera hijo de Antonia, pero no tuyo, ¿qué sientes tú?
- La verdad... ...siento que lo he dado todo por él.
Que he mentido, que, que me he deshonrado.
¿Y qué he recibido a cambio?
Desprecio.
Indiferencia.
¡Qué injusto!
Tú sabes que cuando llegó a la casa, yo traté de acogerlo, traté de jugar con él, de enseñarle cosas, de, incluso recuerdo que lo llevé varias veces a, a navegar conmigo para que conociera lo, lo que hacía su padre, para que conociera el mar, el mar.
Pero él no, él, por alguna razón, siempre me rechazaba y salía corriendo a los brazos de su madre.
No pude.
No, no pude, no, yo intenté.
E intenté ser un padre para él, pero no, no pude o no me dejaron.
No me dejaron.
Yo siento que Antonia siempre hizo todo lo posible para, para ser ella la única para quedarse con ese niño.
Y ahora nuevamente tengo que... ...encontrar la forma para protegerlo.
Tengo que hacer todo lo posible para convertir a Cárdenas en gobernador.
[sollozos] - Mi amor.
Tu secreto está a salvo conmigo, no te preocupes.
Yo voy a estar contigo y te voy a ayudar siempre.
[llanto] [♪ música emotiva] - Tecito para aclarar la mente.
- Gracias.
¿Qué le pasó, doctora, cuando le preguntaron por sus planes a futuro que se puso tan rara?
- Creo que usted lo sabe.
- Probablemente, pero siempre es bueno escucharlo cuando a uno eso le da la razón.
- Recuerdo muy bien que usted me dijo hace un par de días que me iba siguiendo a un hombre, eso no es así.
- Y si no es así, entonces, ¿por qué le dio vergüenza contarle a la periodista que se iba a ir de viaje?
- Yo no he dicho que me diera vergüenza.
- Ah.
¿Entonces qué le pasó?
- Está bien, reconozco que, que en el contexto en el que estábamos y hablando del consultorio y la labor que hacemos acá, era un poco impresentable decirle que me iba.
- Siguiendo a un hombre.
- ¿Sabe qué, hermana?
Eh, me va a perdonar, pero me parece bastante cara de palo de su parte criticarme por seguir a un hombre, cosa que no es tal, cuando usted es el mejor ejemplo de eso.
- ¿Yo?
- ¿No se supone que las monjas lo dejan todo para casarse con Jesús?
¿No es ese el sentido de sus vidas?
Renuncian a tener hijos, a la vida mundana, a tener familia y todo eso por seguir a un hombre.
- ¿Me pasa mis cigarros?
Están en el último cajón.
¿Quieres?
- No, gracias.
- Yo soy una persona muy creyente, es cierto, pero no entré a la congregación para casarme con un hombre.
Entré para escapar de uno.
[♪ música de tensión] - ¿Qué le pasa, Cárdenas?
Pareciera que hubiera visto un fantasma.
- No, no, para nada, lo que pasa es que, ¿sabe qué?
Me acabo de acordar que usted se parece a un amigo mío, un amigo de allá del, del norte, ¿ah?
Es, es parecido a usted.
- Con permiso, don Cárdenas.
- Sí, claro.
[♪ música de tensión] - Comisionado.
¿Se va?
- Me gustaría, pero todavía tengo mucho trabajo por hacer.
A diferencia usted, Soto, yo no me puedo quedar tranquilo con las dudas que tengo sobre el asesinato de Heim.
Se lo debemos, ¿no le parece?
Con permiso.
[♪ música de tensión] [motor arranca] - Te gusta, ¿ah?
¡Te gusta!
Yo sabía que te iba a gustar.
- Es que casi no se mueve.
- Vamos a hacer un brindis, vamos a brindar por la época maravillosa que nos tocó, una ciencia que es capaz de descubrir cosas que desafían las leyes de la naturaleza, tú sabes que con estos aparatos vamos a terminar yendo a todas partes del mundo, viajes que antes demoran dos meses, tres meses, ahora cinco horas y llegas a París, van a hacer quebrar mi naviera, pero me voy a comprar una línea aérea completa, este avión también, salud.
- Chin, chin.
- Mmm.
Mira.
Mira qué belleza.
El Océano Pacífico, mira, Viña, Valparaíso.
Mira, no tengas miedo, acércate.
- Oh, que se ve chiquitito.
- Y lo es, solo que perdidos en nuestras pequeñas y miserables vidas nos damos cuenta de lo pequeñito que es.
Mira aquí.
Mira el Sporting.
Mi Club Español, tu viña, la gente, mira desde arriba, ¿ah?
En sus autos, caminando.
Se ven tristes.
¿Sabes de quién es el futuro?
- De Cornellius Bormann, por supuesto.
- No.
Te estoy hablando en serio, ¿sabes de quién es el futuro?
El futuro es de las mujeres.
Y de los hombres que son capaces de soñar en grande.
- ¿Sabes lo que me gusta de ti?
- Aparte de mi dinero.
- Aparte de tu dinero.
- ¿Qué?
- Que eres fuerte y descarado.
Y es así como me imagino el futuro.
- Conmigo... ...puedes tener, literalmente, el mundo a tus pies.
- Ah.
No sé si eso será verdad.
Pero... ...quiero creerlo.
[♪ música romántica] [gemidos] [♪ música romántica] - Mmm.
Fue hace unos 30 años ya, ¡cómo pasa el tiempo!
Yo tenía 16, pero era una niña, todavía jugaba con muñecas y con las tacitas y todo eso.
Y mi papá arregló mi matrimonio con Ernesto, era hijo de un amigo suyo.
La idea de casarme y entregarme a un hombre me aterraba, pero era lo que había que hacer, era lo que se usaba en esa época.
Y... Fuimos a una comida en Quillota, en la casa de Ernesto, estaba todo listo, todo, todo, faltaban menos de dos meses para casarnos, y estaba como una discusión sobre política, y a mí se me ocurrió intervenir y dar mi opinión porque yo siempre he sido muy buena para dar mi opinión, siempre fui muy educada, muy lectora, pero a él no le gustó, se molestó y me pegó una cachetada, ahí, en frente de todos.
Y yo me quedé helada.
No es que el golpe haya sido muy fuerte.
Fue la humillación.
¿Porque sabes qué es lo que más me dolió, doctorcita?
Que yo era una niña, y yo como niña esperaba que mi papá me defendiera, que hiciera algo.
Mi mamá no... ...no dijo nada.
Y hubo un silencio.
Una incomodidad.
Y de ahí siguió todo como si nada.
- Eso debe haber sido muy doloroso.
- ¡Uh!
Fue un antes y un después, yo dejé de ser niña de un solo golpe.
- Y eso que ustedes ni siquiera estaban casados.
- Exacto, imagínese cómo podría haber sido.
Pero Ernesto no era un hombre particularmente violento, quiero que entienda que, que los hombres eran así, o sea, o casi todos, era, era la época.
- ¿Y cómo terminó convertida en monja?
- Esa misma noche agarré una maletita chica y eché un par de pilchas y unos libros y, y me fui a golpear esas enormes puertas del convento y las monjitas me contuvieron, y, porque yo las conocía, las conocía porque eran mis profesoras del colegio, me ayudaron y, además, convencieron a mi papá para que me autorizara a tomar los votos.
Y aquí me tiene.
30 años después, "la monja loca", como me dice.
[risas] A veces, un poco sola.
No se lo puedo negar, pero hago lo que quiero.
Soy libre, no le doy cuentas a nadie.
- Nunca se me, se me había ocurrido pensar que alguien podía hacerse monja para no perder su libertad.
- ¡Uy!
[risas] La historia de la Iglesia está llena, llena de mujeres que se resguardaron en los votos para, para no vivir bajo la sombra de un hombre, mujeres que entraron para escribir, para estudiar o, o simplemente para pensar por sí sola, porque siempre había un hombre, o su padre, o sus hermanos o sus maridos, un hombre que, que pensaba por ella, y eso no ha cambiado, doctora.
- Si usted conociera a Gaspar, se daría cuenta de que él es un hombre moderno y no tiene un pelo de machis... - Doctorcita linda, yo esto no se lo digo por Gaspar, yo no tengo por qué poner en duda que él puede ser un hombre maravilloso, pero... Con los años de vida que tengo, no conozco a ningún hombre que no sea machista.
Hay de todo, están esos desgraciados que golpean y abusan de las mujeres, y están también los que son caballeros y amables, pero al final del día, siempre se sienten con la autoridad para decidir sobre nosotras.
Y mírese.
Usted tiene una herramienta maravillosa, es profesional, la primera entre muchas, es doctora, puede salvar vidas, la gente la respeta, la quiere.
Doctora, no vaya a pensar que la estoy tratando de convencer para hacerse monja, no, para nada, haga lo que quiera, si quiere, cásese y tenga una familia maravillosa, pero haga lo que haga, no se vaya sin seguir su camino, no deje de ser libre, por favor.
- Plátano, te fuiste, mojón, por el agua, te fuiste, mojón, por el agua, nomás.
- Buenas tardes.
- Buenas.
¿Algún descuentito por aquí, mi rey?
- Estoy buscando a Mireya Catalán, La testigo en el asesinato del detective Patricio Heim.
- ¡Ah!
- La Mireyita, hace rato que no veo la Mireyita por acá, sí.
Pero yo le puedo hacer las mismas gracias que hace ella.
Y mejor.
- Necesito hablar con ella para que me ayude a aclarar algunas dudas con respecto al crimen.
- ¡Ay, Diosito santo!
Yo lo vi cuando estaba muerto, ¿ya?
Cuando llegó la policía, y tan rejoven que era el cabro, ¿eh?
Tan joven.
- Pobrecito.
- ¡Qué pena más grande!
- ¿Qué me pueden decir de Joselito?
- ¿Joselito?
Que Dios me perdone lo que le voy a decir, pero bien muerto que esté ese desgraciado.
- Pobre de la que no le pagare el trato porque con un rebenque no va a forrar el huevón.
- Sí, po, yo una vez me puse chora con él y mire, mire cómo me dejó la cara.
- ¿Joselito era zurdo?
- ¿Por qué?
- Por el corte, si se lo hizo en la mejilla derecha, lo más probable es que haya usado la mano izquierda.
[risas] - Encachado y habilidoso el tonto.
Sí era zurdo, claro que sí.
- Muchas, gracias por su tiempo.
- Sí, claro.
Cuando... - Si es que ven a Mireya, dígale que el comisionado Sanfuentes necesita hablar con ella.
- Claro.
- Con permiso.
- Sí, sí, sí, oiga, ¿le puedo hacer una preguntita?
¿Cómo un hombre tan guapo como usted, y de tan buena familia, termina trabajando de tira?
- ¿La verdad?
- Mmm.
- A veces yo también me hago la misma pregunta.
- Mmm.
Con permiso.
- Chao.
- Chao, venga cuando quiera.
- Aquí lo esperamos.
- Oye, qué guapo... [motor acelera] [♪ música de tensión] - Yo sabía que debajo de esa armadura de Dama de Hierro había una bestia salvaje.
- Es lo más siútico que he escuchado en mi vida, Cornellius.
- Sí, sí, pero a mí no me engaña, yo te sentí vibrar de placer.
[obturador de cámara] - Sé bueno y llévame a casa.
- Sí.
Voy a ser bueno.
- Ajá.
[obturador de cámara] [motor arranca] - Oh, mira estas boinas, negro, llegó una importación directa, mira.
Yo encuentro que me puedes acompañar a verla, harta falta que te hace una boina.
Y, además, se te ven rebién.
- Estoy ocupado.
- Oh, simpático.
Negro, ¿te puedo hacer una pregunta?
Tú que no te compras nada, ¿qué haces con la plata?
- La guardo.
- ¿Y pa qué?
¿Te acuerdas del Pepe Zapato?
El español que tenía una zapatería, viejo miserable, lo único que tenía era plata en el banco, y el otro día iba saliendo y lo atropelló el tranvía.
¿De qué le sirvió tener la plata guardada?
Ahí nomás te la dejo, y tú que te crees tan pillo.
- Dos perros, de este porte, ladrándole muy, muy fuerte al Tarzán, y el Tarzán así le ladró de vuelta y, y todo aniñado, po.
Y los otros dos perros salieron cascando, de verdad.
De verdad, verdad.
- Por eso te dije que le teníamos que poner Tarzán, po, y no Copito, ¿ah?
Así los otros perros no lo van a respetar, ese es mi Tarzán de los monos, aniñado igual que el papá.
Bueno, aprovechando que están los dos acá, veníamos hablando con la Gato que esta noche vamos a tener que ir al Pirandelli.
- ¿Al Pirandelli de noche?
¿Y va a haber show, o no?
- No sé, en todo caso, nosotros no vamos a ir a ver el show, vamos a ir a trabajar.
El alemán nos llamó para tener una reunión muy importante, vamos a ver el teje y maneje del cargamento que viene.
- Ya, pero ahí... - Antes de que digai nada, yo sé lo que pensai de este negocio, pero si vamos a encargarnos de la seguridad de ese cargamento, es muy importante que tú estés ahí, negro.
Que estés con nosotros.
¿Por qué no vamos a la reunión, escuchamos al alemán, lo que nos tenga que decir, y si no estás de acuerdo, tenéis todo el derecho de no participar, te parece?
- Ajá.
- Estamos, entonces.
Vamos.
- Una pregunta.
¿El perro también va con nosotros?
- Buena talla, negro.
Aprovechando que vamos a ir al Pirandelli, podemos pasar a comprar unas boinas, a mí me gusta esta, es como artista de cine, ¿no?
¿Cuál te gusta a ti?
[claxon] [♪ música emotiva] [Ester carraspea] - Ester, qué sigilosa.
A veces parece un fantasma.
Eh... ¿Mi marido Gregorio llegó?
- No, señora.
- ¿Qué haces, Ester?
- Ventilando un poco, señora.
- Mmm.
- Voy a llevarme esto.
- ¿Por qué?
- Porque el perfume del señor Bormann es inconfundible.
Dé gracias a Dios que don Gregorio no está en la casa, esto también me lo voy a llevar.
[♪ música de tensión] - Mmm.
[timbre de teléfono] - Disculpe que le moleste, detective.
- Adelante, comisionado.
- Veo que está muy ocupado.
¿Sabía que Joselito era zurdo?
- ¿Zurdo?
- Confirmado por las mujeres que trabajaban para él.
A una de ellas le cortó la mejilla derecha.
¿No le parece extraño que un zurdo dispare con la mano derecha?
Yo todavía soy el jefe de este cuartel, Soto, y podría simplemente ordenarle que colabore conmigo, pero quiero que trabaje por convicción.
Sin su ayuda, yo no puedo resolver este crimen.
- Lo importante es que usted tiene que estar tranquila.
Sí, espéreme, espéreme, ¿ya se retira, comisionado?
- Sí, han sido días agotadores y necesito descansar.
- Sí, la verdad es que todo esto nos ha afectado mucho, bueno, descanse, comisionado, buenas tardes.
- Buenas tardes, cárdenas.
- Hasta luego, comisionado.
- Aló, Mireyita.
- No me dejes hablando sola, Cárdenas, ¿querí?
- No, pues mire que yo estaba atendiendo un asunto acá, pues, ¿ah?
- Tómate esta cuestión en serio.
Pedro Ramírez ya anduvo preguntando por mí, y ahora tu jefe.
- Mire tranquila, si aquí no va a pasar nada, nada, ¿mmm?
- El peje preguntó por el Joselito también, pa mí que, pa mí que sospecha algo y este no tiene un pelo de tonto.
- A ver, mire, mire, vamos a hacer lo siguiente, lo importante aquí es que usted esté tranquila, ¿ya?
Mire, yo le voy a pasar una platita, ¿ya?
Y con esa platita usted se me va a ir de vacaciones un buen rato, ¿ya?
Y cuando todo esto se calme yo lo voy a ir a buscar usted y vamos a pasar el día juntos, ¿le parece?
Dígame ahora, ¿dónde está usted?
- Estoy en el correo, yo.
- OK, perfecto, espéreme ahí, yo voy a buscarla.
[♪ música de tensión] [♪ música de jazz] - Señor Ramírez, bienvenidos.
Bienvenidos todos, por favor, adelante.
[♪ música de jazz] - Ey, viene conmigo, viene conmigo.
- A ver, a ver, a ver, disculpen, el señor Braun me pidió expresamente que mientras esperan, disfruten de la barra, y todo por cuenta de él, por supuesto, además, hoy día se presenta la gran Margot LeBlanche, síganme.
- Vamos, vamos a ver, el Pedro nos va a llamar después.
- Eso.
Vayan a tomarse algo, disfruten.
- Ya, cabro, dejemos que el Pedro haga la parte fome, vamos a pasarlo bien.
[♪ música de jazz] - Oiga, Beto, ¿y cuál es el trago más pituco que tienen acá?
- Relativo.
- ¿Relativo, cuál es ese?
Que no lo conozco.
A ver.
- ¿Y no es que íbamos a conversar con el alemán?
- Ya no te hagas mala sangre, negro.
Pedro nos va a llamar cuando termine.
Tómate algo para que se te pase la tontera, ¿querí?
Ey, dos wiskis.
[♪ música de jazz] - Aquí está.
¡Lo encontré!
Aquí está, el cuaderno, permiso, perdón.
Olegario, Olegario, encontré el cuaderno el de recetas, el de la Marujita.
Don Gaspar, disculpe, disculpe que no lo acompañe, sabe que estoy vuelto loco con los preparativos, permiso.
- No se disculpe, está bien.
- ¡Olegario!
- Disculpa, mi amor, mi papá se ha vuelto loco con el almuerzo de mañana, ¿quieres una taza de té?
- No, no, no te preocupes, estoy bien.
- Mira todo esto, y quizás, con qué idea loca nos salgas mañana, todavía me sigue molestando que se hayan puesto de acuerdo sin consultarme.
- Oye, ven.
Tienes que estar tranquila, ¿ya?
Mira, si mañana nos empiezan a hablar de la orquesta sinfónica o que quieren contratar una procesión de victorias traídas de Viña del Mar, ahí nos podemos empezar a preocupar.
- Sí.
- Tranquila, ¿ya?
Nos vamos a casar.
¿No te parece increíble?
Es como... ...es como si fuese un sueño.
Sí.
Ha sido todo tan, tan rápido, tan... Nos vamos a casar y luego nos vamos de Chile, pero ni siquiera sabemos dónde.
- Es mi idea o... ¿o hay algo que te preocupa?
- No, no, no es eso, es solo que... Bueno, sí, puede ser, lo que pasa es que hoy me hicieron una entrevista para la revista "Nosotras" por lo del piojo.
- ¿O sea que mi futura esposa va a ser famosa?
- La periodista me dijo que todo Valparaíso se había enterado de la hazaña, pero no te lo cuento por eso.
Eh, te lo cuento porque en un momento la periodista me preguntó sobre mis planes a futuro y no supe qué contestarle.
Ni siquiera sé dónde voy a trabajar, Gaspar.
Y para mí es muy importante que, que tú sepas que mi trabajo es algo vital.
- Por supuesto que lo sé, mi amor, yo me enamoré de ti con todo lo que tú eres, con esos ojos preciosos, y con esa boca maravillosa, con tu carácter y con tu vocación, también.
Tú vas a ser mi esposa.
Y vas a ser mi doctora también.
- Donde sea que vayamos, yo tengo que tener la seguridad de que voy a seguir trabajando en medicina, de que voy a poder dar una mejor calidad de vida a las personas, de que voy a poder salvar vidas, esa es mi vocación, Gaspar.
- Sí, así... - Es mi vocación por la que tanto luché.
- Así va a ser, mi amor, puedes confiar en mí, ¿ya?
[♪ música emotiva] - Ya, Gaspar, que mi papá puede llegar.
- Bueno, aprovechemos antes que suba.
[♪ música emotiva] No te imaginas cuánto echo de menos ese altillo en el que vivías, ¿no has considerado volver a vivir allá?
- Gaspar.
- Muchas gracias por haber venido, señor Ramírez.
La lealtad es una cualidad que valoramos mucho en Alemania.
- De nada, pero sabe, dejaron a mi gente afuera.
- No se preocupe por su gente, están siendo bien atendidos.
Nosotros tenemos mucho que conversar.
Nuestro cargamento llegará en unos días al puerto de Valparaíso.
[♪ música de tensión] - ¿Por qué...nos miran tanto?
- ¿Cómo cresta querí que no te miren si mira con la pinta que andai, po, Negro?
- Deberías empezar a preocuparte más de tu presentación personal, y tú también, Gato.
- ¿Qué te pasa a vos?
- A ver, se los digo con todo el cariño del mundo, pero mírenlo, ya no somos los mismos ladrones de siempre, o sea, en el Pirandelli de noche, haciendo negocios con los futres, con el alemán, otro pelo, po.
- ¿A qué hora se supone que nos llama el Pedro?
- Nos tienen aquí afuera tirándonos unos tragos para que nos quedemos tranquilos.
[aplausos] - ¡Bravo!
- Gracias.
Gracias, que continúe ese aplauso, por favor, para la Royal Orchestra del maestro Pablo Garrido.
A continuación, y en colaboración con The Royal Orchestra, dejo con ustedes en este escenario a la única, a la inigualable, a la gran Margot LeBlanche.
- Los comunistas y los judíos inventan muchos cuentos sobre nosotros.
Yo sé que usted desconfía de mí, pero no se preocupe, ya tendremos tiempo para conocernos mejor, y estoy seguro que llegaremos a ser muy buenos amigos.
- Mire, yo no le puedo garantizar la seguridad de ese cargamento si no sé lo que trae en esas cajas.
- No es necesario saber que contienen esas cajas.
- Si usted confía en mí, va a ser mucho más fácil que yo confíe en usted.
- Armas, señor Ramírez, armas modernas y en una cantidad importante.
Como puede ver, he confiado en usted, pero debo pedirle estricta reserva, solo usted y yo sabemos qué contienen esas cajas.
Este hombre es un espía a británico que ha estado haciendo muchas preguntas y podría poner en riesgo nuestra operación.
Estas son sus fotos.
Necesito que lo elimine.
Un adelanto.
[aplausos] [♪ música de tensión]
Support for PBS provided by:
Hijos Del Desierto (Sons of the Desert) is presented by your local public television station.
Distributed nationally by American Public Television















