
Episode 26
Episode 126 | 44m 40sVideo has Closed Captions
Gregorio tries to get rid of Cárdenas. Antonia makes the Captain attend lunch with Eloísa's father.
Gregorio begins to pull his strings to get rid of Cárdenas by trying to get him appointed as governor, but Antonia forces the Captain to attend a lunch with Eloísa's father to set the engagement between the doctor and Gaspar. However, the lunch does not turn out as well as expected.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
Hijos Del Desierto (Sons of the Desert) is presented by your local public television station.
Distributed nationally by American Public Television

Episode 26
Episode 126 | 44m 40sVideo has Closed Captions
Gregorio begins to pull his strings to get rid of Cárdenas by trying to get him appointed as governor, but Antonia forces the Captain to attend a lunch with Eloísa's father to set the engagement between the doctor and Gaspar. However, the lunch does not turn out as well as expected.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
How to Watch Hijos Del Desierto (Sons of the Desert)
Hijos Del Desierto (Sons of the Desert) is available to stream on pbs.org and the free PBS App, available on iPhone, Apple TV, Android TV, Android smartphones, Amazon Fire TV, Amazon Fire Tablet, Roku, Samsung Smart TV, and Vizio.
[♪♪♪] - ¡No se muevan!
- ¡Quieto!
[Disparos] [♪♪♪] [Disparos] - ¿Qué es eso?
¿Te estáis riendo?
Te estáis riendo, y hace rato que no te veía reírte.
No me gusta estar peleada contigo, y sabéis que últimamente andáis con cara amargado, siempre a vos te molesta los trabajos de Pedro, te molesta Tarzán, te molesta todo.
A mí no me hace bien estar peleada contigo, no, tú eres mi yunta, eres mi hermano, ¿Hace cuánto nos conocemos?
¿Desde los cinco, o no?
Yo a ti te quiero mucho, negrito, de verdad.
¿Qué estai haciendo?
¿Te curaste, Negro?
- No estoy curado.
- ¡Suéltame, Negro, suéltame!
¡Eso no se hace, no se hace!
¿Qué están mirando?
[♪♪♪] [♪♪♪] - ¿Y?
¿cómo te fue?
- Al principio el intendente no entendió esta idea de, de poner a Cárdenas de gobernador, pero, pero finalmente cuando le hablé de esta creciente ola de, de delincuencia, le hizo algo de sentido.
- Bueno, claro, tiene sentido, o sea, en la situación en que estamos, tener un policía de gobernador, claro que tiene sentido, entonces está todo bien, ¿no?
Lamentablemente aquí en Valparaíso nadie mueve un dedo si no hay plata de por medio, y él mismo me dijo que para que esto funcione sería bueno aceitar la máquina, imagínate.
- Claro, y vas a tener que hacerlo porque si no el ordinario de Cárdenas va a cumplir con su amenaza, ¿no?
Obvio.
- Pero estamos hablando de una plata que ni siquiera en sueños puedo llegar a imaginar.
- Amor, quizás te suene una locura, pero... ¿y pedírselo a Bormann?
- No.
no, no, tendría que entregarle demasiada información y sería muy peligroso, no, no, no.
- Herr Braun, Herr Braun, está aquí, está reunido con Pedro Ramírez, puedes ir y decirle que, que no sé, que tener a Cárdenas de gobernador puede ser bueno para él.
Tenerlo de su lado, ¿Me entiendes?
Si lo puedes convencer.
- Sí, lo pensé, es algo que pensé, pero creo que sería como jugar con fuego.
- Ay, amor.
Hace rato que estamos en medio de la llama, ¿no?
[♪♪♪] - Gracias, Esther.
- ¿Necesita algo más?
- No.
Anda a acostarte, buenas noches.
- Buenas noches.
[Timbre de teléfono] Residencia Sanfuentes, buenas noches.
Por supuesto, lo comunico.
Cada vez que llaman a esta hora se me aprieta el corazón pensando que se trata de Gasparcito.
- ¿Y?
- El señor Bornmann.
[♪♪♪] - Gracias, Esther, buenas noches.
- Buenas noches.
[♪♪♪] - ¿Aló?
- ¿Qué vamos a hacer para saltarnos a la arpía que tienes como ama de llaves?
Está claro que me detesta, esa mujer, ¿o no?
- Si llamas a una hora tan inapropiada, ¿qué esperas?
- Quería oír tu voz.
Y también... te quería hacer otra invitación.
- ¿A dónde?
- A mi tina.
- Es una locura.
- No, por favor, locura sería, no sé, que te invitara a hacer cosas en un avión a 3,000 metros de altura sobre la bahía de Valparaíso, ¿no?
Le puedo decir a mi chofer que te vaya a buscar de inmediato, y decirle a mi mozo que llene la tina.
- No puedo salir de mi casa, es muy tarde.
- ¿Por qué no?
Seguramente Gregorio anda en el Pirandelli y tú ahí, triste y sola en esa casa.
- Ya te dije, muy tarde.
- Muy bien, entonces, ¿a qué hora nos vemos mañana?
- Mmm, no sé si tenga tiempo mañana para ti.
- Podrás buscar un espacio en tu agenda, ¿no?
Para que repitamos lo de hoy.
- Yo te llamo.
- OK, espero tu llamada.
- Cornelius.
- ¿Sí?
- No vuelvas a llamar a esta hora a mi casa, no somos unos chiquillos.
- Yo me siento como un chiquillo.
Y estoy seguro que tú también.
[♪♪♪] - Pero si me miro, gato, te lo juro, me miró cuando estaba sentado ahí y me guiñó el ojo... - Peineta, no seáis huevón, las cantantes hacen eso con todos los giles como pa' que se le caliente la agüita.
- A mí me miró de verdad, y me sonrió.
- ¿Sabes qué?
Creo que me miró más a mí que a ti.
- ¿Cómo estás?
Mírate, la pinta.
- ¿El Negro?
- El Negro se fue.
- ¿Cómo que se fue?
¿Se pelearon?
- Hace rato que el Negro anda huevón po.
¿Y eso?
- Un adelanto por el trabajo.
- ¿Y qué vas a hacer ahora?
¿Qué no vais a contar?
Mira, Pedrito, una cosa es que yo te preste ropa con el Negro, y otra muy distinta es que tú nos empieces a dejar afuera como hizo el alemán ese.
No puede haber secretos entre nosotros, ¿cachas?
Entonces dime por qué crees estar con el Negro.
¿Se pelearon?
- Me voy, hay mucho futre aquí.
Vamos, Peineta.
[♪♪♪] - Mi boina.
- Tranquilo, señor Ramírez, si solo quiero saludarlo.
Me imagino que Herr Braun ya le contó que me he sumado al negocio, sin ninguna reserva.
¿Qué le parece que estemos en contacto para coordinar todo lo que sea necesario y así garantizar la seguridad del cargamento?
¿Ah?
- Mire señor Sanfuentes, no se haga el de la chacra, yo sé perfectamente que si de usted dependiera, yo estaría muerto.
- Entonces somos dos.
Porque yo no tengo ninguna duda que usted lo único que quiere es verme bajo tierra.
[♪♪♪] Cárdenas es un tipo muy astuto, muy competente.
Pero lo más importante... es que sería un gran aporte para la causa alemana.
El cargo de gobernador, tiene amplias atribuciones.
Y una de esas... es ser el superior directo del jefe de Policía.
Lo que sería muy conveniente para nosotros.
- Pero eso significaría que... Cárdenas quedaría por sobre su hijo, y por lo que me han informado, su hijo es una persona, ¿cómo decirlo?
Difícil de controlar.
- Sí.
Sí, pero Gaspar va a dejar muy pronto la policía, se va a casar, y se va a ir a Europa.
- Entiendo.
- Si ponemos a Cárdenas de gobernador, tendríamos control absoluto sobre el jefe de policía, sin importar de quién llegue a reemplazar a Gaspar, de Santiago.
- Me alegra mucho ver que ha estado pensando en el compromiso que asumió conmigo... al estar de parte de la causa del Tercer Reich en Chile.
¿Pero cómo podemos estar seguros de la lealtad de ese tal Cárdenas?
- Cárdenas tiene una sola ideología en la vida, la plata.
¿Hay algo más predecible que eso?
- ¿Y de cuánto dinero estaríamos hablando, señora Sanfuentes?
[♪♪♪] Neftalí: ¡Olegario!
¡Olegario!
¡Hay que revolver la salsa, hombre!
Hola, m'hijita, buenos días, ¿cómo está?
- ¿Esto realmente no se le estará pasando un poquito la mano?
- Buenos días, mi niña, su papá que se volvió loco.
- ¿Cómo se te ocurre poner estas copas?
Hombre, ¡por Dios!
Estas son las de uso diario, te dije, las de cristal, las de cristal.
Olegario: Ya voy, si no tengo dos manos.
- A ver.
- Ya, papá, tómatelo con calma.
Vienen los papás de Gaspar, no los reyes de Inglaterra.
- Mire, m'hijita, lo más parecido que tenemos a la realeza aquí en Valparaíso es la señora Antonia Williams.
Así que... - Sí, don Gregorio no se queda atrás tampoco, con ese porte militar distinguido, tan viril que tiene.
Neftalí: Déjate de hablar tonteras, ya, sal de aquí.
Y usted, m'hijita, Gaspar, ¿sabe?
Se va a venir con sus padres, ¿no es cierto?
- Yo creo que sí.
- ¿Cómo que yo creo que sí?
¿Ah?
Yo espero que sean puntuales porque no quiero que se me seque el pollo al coñac.
¡Olegario!
Pero mira, ¿puliste los cubiertos?
- Sí.
- ¡No, no!
Sí, no, no, no.
- Ya, papá, yo lo hago.
- No, ¿cómo se te ocurre?
Mire, usted es muy doctora, será, pero de servir mesa nada, usted vaya, este es un día muy especial, póngase lo más bonito que tenga, póngase preciosa, yo me encargo de todo, ¡Olegario!
¡Anda revolver la salsa, te dije, hombre, por Dios!
Tengo que estar en todo.
- Sí, a ver, en eso estoy, Cárdenas.
En eso estoy, tuve una reunión con el intendente y créame que su tema avanza.
Avanza, hombre.
Se mueve.
Perdón, no entiendo, ¿qué quiere que le diga?
¿Ah?
Pero, ¿usted qué esperaba?
¿que yo lo propusiera, y al día siguiente lo llamara para decirle "ahí está su oficina, gobernador Cárdenas"?
¿Ah?
¿eso esperaba?
Un poco de realidad, hombre, por Dios.
Sí.
Sí, no es necesario que me lo recuerde.
Está bien, en cuanto tenga información, yo me voy a comunicar con usted, hasta luego.
- ¿Y tú, Gregorio?
¿Por qué no estás listo?
- ¿Listo para qué?
- ¿Cómo?
¿Cómo para qué?
Para el almuerzo con Neftalí.
- No, no, no cuentes conmigo para eso.
- Gregorio... - No, Antonia, no.
No cuentes conmigo para estos arrebatos populacheros que tienes.
No, olvídate.
- Vas a ir conmigo a ese almuerzo, A menos que tengas una idea mejor para proteger a mi hijo.
Y por lo que veo... no la tienes, porque te veo aquí tan tranquilo tomando café y hablando por teléfono.
- ¿Tranquilo, tomando café y hablando por teléfono?
¿Tú sabes con quién estaba hablando por teléfono?
Con Cárdenas, que no para de extorsionarme.
Ahora no solamente quiere más plata, sino que se le metió en la cabeza la idea de ser gobernador de Valparaíso.
- Gobernador... - Sí, gobernador de Valparaíso y voy a tener que conseguir que lo nombren, porque este imbécil es un zorro astuto que ya se dio cuenta de que Gaspar y Ramírez son... - No... No, no... No puede, no puede ser, ¿Como, como lo supo?
- No se, cruzó información, la que él tenía, la de la policía, lo que me... lo que me sacó a mí, todo, así que... ¿Entiendes que no estoy precisamente, tranquilamente tomando café y hablando por teléfono?
- Gregorio, esto es como una pesadilla.
tenemos que hacer algo.
- Sí, en eso estoy, por la cresta, en eso estoy.
Ahora las posibilidades son, o lo mato o consigo que lo nombren gobernador.
Y no sé tú, pero yo no me quiero seguir ensuciando las manos.
- ¿Qué tengo que hacer?
¿Con quién tengo que hablar para ese nombramiento a gobernador?
- No, no te metas, no te metas.
No se vería bien que Antonia Williams estuviese proponiendo a Cárdenas como gobernador, no.
No podemos exponernos de esa forma.
- Me da lo mismo exponerme si es por Gaspar.
Entiende que si este policía averiguó la verdad, a Gaspar no le va a costar mucho.
Por eso es importante que vayamos a este almuerzo con este libro, tenemos que cazar a Gaspar lo antes posible y sacarlo del país.
¡Gregorio!
[Golpes en la puerta] - ¿Nos podemos ir?
se nos está haciendo tarde.
Les voy a pedir un favor a los dos.
Es solo que se comporten en casa de Eloísa.
No les pido que sean particularmente simpáticos o amables, solo que... Se comporten y que por lo menos por hoy... parezcan una pareja normal.
- Por supuesto, darling, por supuesto que sí.
[♪♪♪] Peineta: Te juro que me miró, Negro, en serio, con su ojos grandes y brillosos.
Voy a comprar un tocadiscos de estos, pa' escuchar sus discos.
¿Crees que tenga disco, o no?
Además que sí, si canta tan lindo.
- ¿Con qué plata te vais a comprar esa cuestión?
- Algo me quedó del robo de la radio, y ahora que vamos a hacer el negocio con el alemán, vamos a quedar regalones.
De hecho, es más, me voy a comprar dos tocadiscos, uno para ponerlo acá y el otro para ponerlo en mi pieza, ¿qué tal?
Y también le quiero comprar un regalo a la Margot Le Blanche, ¿qué puede ser?
algo así como para impresionarla.
¿Qué creéis tú?
Pedrito: Ahora que estamos todos juntos, quiero... Aprovechar de contarle lo que conversé ayer con el alemán.
El trabajo más importante que tenemos es encargarnos de la seguridad del cargamento.
para eso tenemos que... Negro: ¿Qué hay en esas cajas?
Porque si hay que asegurar el cargamento lo mínimo, hay que saber qué hay en las cajas, ¿o no?
- Está bien, Negro, pero... no se los puedo decir.
El alemán me pidió mantener el secreto, así son las operaciones militares.
- ¿Te crees general Ramírez, ahora?
- Negro, no empecemos.
- ¿Empezar con qué?
¿ah?
Ayer nos llevaste al Pirandelli a escuchar lo que tenía que decir el alemán, nos dejan afuera, nos tiran unos tragos para que nos quedemos tranquilos, te entregan información a vos, pero resulta que es solo pa' ti.
O sea que aquí hay huevones de primera y segunda clase en esta banda.
Pedrito: Negro, no... - No te quiero seguir escuchando, huevón.
Estoy cansado, huevón, se acabó.
Yo no sigo con ustedes.
- Pero, papá, esto está precioso.
- ¿Sí?
¿Te gusta?
- Sí, hasta podría hacer una intervención quirúrgica con estos cubiertos.
- Llegaron.
¡Llegaron!
- Papá, papá.
- ¿Qué?
- Tranquilo.
- Sí.
- Va a estar todo bien, ¿sí?
- Sí.
Los Sanfuente Williams, almorzando aquí en mi casa, todavía no lo puedo creer.
- Oiga, muchas gracias por todo, esto está muy bonito.
- Es lo mínimo que podía hacer por la niña más linda de Valparaíso.
Ya, no hagamos esperar a los invitados.
¡Olegario!
¡Acuérdate lo que te enseñé, abre la puerta!
Olegario: Por favor, buenas tardes, tenga la bondad, bienvenidos a la residencia González.
Neftalí: Un placer.
Antonia: Neftalí.
Neftalí: Un placer.
Eloísa: Antonia.
- ¿Quiubo?
Estás preciosa, Eloísa.
- Muchas gracias.
Don Gregorio, bienvenido.
Gregorio: Eloísa.
Neftalí: Adelante, pase.
Es su casa.
[Gregorio carraspea] - Bueno, eh... - Don Neftalí... Buenas tardes, necesito dos berlines y dos leche con plátano, por favor, ¿me puedo sentar...?
Neftalí: ¿Olegario?
No... - Disculpe, Gonzalo, es que ya no estamos atendiendo, tenemos cerrada la cocina.
No se, preocupe, mañana... - Después, después... ¡Olegario!
Bueno, bienvenidos a... están en su casa, están en su casa, señora Antonia, por favor, adelante.
- Neftalí, ¿qué dijimos de la señora?
- Perdón, Perdón, por aquí, permiso, permiso.
Por acá, por favor, por acá.
- ¿Y esa cara...?
[♪♪♪] Neftalí: Por acá, señora Antonia, por favor.
Don Gregorio, bienvenidos a mi casa.
- Ah, pero Neftalí, qué... ¡Qué lugar más acogedor!
Neftalí: Gracias, muchas gracias.
Antonia: ¿Verdad, Gregorio?
- ¿Mm?
Sí.
Sí, y muy práctico, de un salto y están en el negocio.
Eloísa: Por favor, pónganse, póngase cómodos.
Neftalí: Sí, por favor.
Antonia: Gracias.
Neftalí: Adelante, adelante, por acá, chiquilla, por acá.
- Gracias, muchas gracias.
Neftalí: Don Gregorio, por favor.
- ¿Porqué esa cara, mi amor?
- Con estos dos, nunca se sabe, mi amor.
Neftalí: ¡Los aperitivos!
Olegario: Por favor, recién hecha, una bendita.
Antonia: Muchas gracias.
Olegario: Permiso.
[♪♪♪] Eloísa: Gracias, Olegario.
- ¿Sabeis qué Negro?
Vos me tenéis cansado con esa actitud, si no queréis aceptar el trabajo, es cosa tuya, vamos a buscar al Chino Acuña y se acabó la wea.
Negro: No me estáis entendiendo, no se trata de este...trabajo.
Yo no sigo más con ustedes, yo me voy de la banda.
Peineta: Pero, Negro, no podéis hacer eso.
Negro: ¿Por qué?
¿Qué acaso el Pedro es mi dueño?
Yo soy ladrón, a mucha honra, pero yo no voy a andar a la siga de los futres ni de los alemanes... metiéndome en negocios raros, menos si no me dicen qué...hay en esa caja.
- ¿Por qué no te podéis tomar las cosas con calma, Negrito?
¿Ah?
Si a mí tampoco me gusta que el Pedro no nos cuente nada, pero ya... Tampoco es tan grave la tontera.
- Negrito, cálmate.
- Entiendan que la están cagando.
En los muelles y en los cerros, somos nosotros los que roncamos.
Pero con los futres, siempre vamos a perder, siempre nos van a poner la pata encima.
- No, Negro, tú entiende, huevón, que estoy haciendo esto para que salgamos de la... para que precisamente nunca más nos pongan la pata encima.
- Esa es la mentira que te contáis vos, huevón, y nos queréis convencer a todos nosotros, huevón, pero vos te mareaste, si huevón, te mareaste.
Empezaste a mirar pa' arriba y te mareaste.
El Eloy era un güey maldito, huevón, pero una cosa tenía razón, mejor cabeza de ratón que cola de león.
- No, Negro, no.
Tú no te vayas a salir de la banda, porque nosotros somos todos familia, somos todos hermanos.
¿Escuchaste?
- No, Gato.
Los hermanos no se andan acostando.
[♪♪♪] - Ricardo, ¿qué hora es?
- 02:30, señorita.
- ¿Media hora ya?
En este país realmente la gente es muy impuntual.
- Lo son, señorita Josefina.
- Impuntual y floja, yo no sé cómo piensa progresar así.
- ¿Acaso quiere que nos vayamos de acá, señorita?
- No, no, yo sé que es un fastidio, pero tenemos que esperar.
Allá viene.
- Hola.
- Hola.
- Aquí está su encargo, señorita.
- Por lo que veo, la puntualidad no es lo tuyo, ¿no?
Gracias.
[♪♪♪] Gaspar: Se ve muy rico, Neftalí, muchas gracias.
Antonia: Sí, Delicioso.
- Ojalá me haya quedado bueno, porque la que cocinaba aquí realmente era la Marujita, tenía una mano de monja, ¿cierto?
y así, el cuaderno de recetas que tenía ella, lo había escrito ella misma.
- Quizás debería vender ese pollo en vez de lo de la leche con plátano y los berlines, quizás le iría mejor, González.
Neftalí: Gracias.
- Gregorio, Neftalí es el mejor pastelero de Valparaíso.
- Sí, bueno, en realidad me ha costado un poco tener lo, lo, lo que tengo ¿no?
eh bueno, no me atrevería, en realidad, después de tantos años a cambiar de rubro, don Gregorio.
- Bueno, no si yo lo digo porque hay un cocinero francés en el club de la Unión de Santiago que incluso tiene un chalet de veraneo.
- Sí.
- Sí.
- Em, eh... Bueno yo, les quiero... quiero darles una noticia, una sorpresa para los novios.
Hoy en la mañana recibí un cable desde Londres de mi primo Jonathan.
Mi primo Jonathan tiene una empresa de exportación, y ahora están trabajando con varios países del Cono Sur, y necesitan un abogado bilingüe.
- Ya, eso suena muy bien, mamá.
- Lo conseguimos, Gaspar.
El trabajo es tuyo, pueden irse a Londres mañana mismo si quieren.
- Mamá, no sabe lo feliz que me hace con esta noticia.
Le voy a escribir a mi primo hoy día mismo también, para agradecerle.
- Bueno, un problema menos, González, la feliz pareja, no va a pasar hambre en Londres.
[Neftalí ríe] Neftalí: Sí.
Bueno, nosotros tampoco, por favor, sírvanse ya.
- Mi primo tiene... Tiene una empresa muy prestigiosa allá y... y lo mejor de todo, es que la oficina de esa empresa está en Kensington, que es... un barrio extraordinario, ¿o no, mamá?
- Absolutely.
- ¿Sabe qué?
Le voy a encargar a mi primo que le diga a la gente de la empresa que nos empiece a buscar una casa desde ya.
Te va a encantar, mi amor, estoy seguro.
- Suena bien.
- Suena más que bien, además de su empresa, Jonathan se codea con gente muy interesante, políticos, intelectuales, así que vas a poder organizar unas veladas increíbles en tu casa y conocer mucha gente.
- Y si logra hacer un pollo como lo hace tu padre, sin duda tienes el futuro asegurado allí en Londres.
Es una tremenda noticia, Antonia, pero la verdad no estoy segura de que la vida social sea mucho lo mío, mis planes son seguir ejerciendo mi profesión tal y como lo estoy haciendo acá, y Gaspar lo sabe.
- Por supuesto que sí.
- Por supuesto, sabemos que tienes una vocación por el servicio público.
Y me imagino que Dorothy vaya a ser de gran ayuda.
- Dorothy es la esposa de mi primo.
- Sí, Dorothy es una chiquilla encantadora que además trabaja en beneficencia, así es que va a encontrar un lugar para ti.
- Todo esto para mí es un sueño de verdad, nunca, nunca me imaginé que mi hija iba a tener la posibilidad de vivir en Londres y de codearse con gente tan importante, perdón, pero por esto, salud, por los novios.
A lo mejor... Eloísa: Salud.
Neftalí: Salud, salud.
[♪♪♪] - Negro, ¡Negro!
- Déjame tranquilo.
- No te voy a dejar de huevear hasta que volváis con nosotros.
- ¿Ves el bolso?
Me fui, ya, se acabó.
- ¿Y a dónde te vas a quedar?
No tenéis familia, no tenéis casa, no tenéis nada, ¿a dónde vai a ir?
- Asunto mío, ¿no?
- ¡Negro, negro!
- Bueno, ¿alguien quiere un cafecito?
- No, no.
Muchas gracias, muchas gracias, González.
Todo muy bien, una comida sencilla, hogareña, me recordaba mucho el rancho que comíamos con la tripulación cuando estábamos embarcados... Antonia: Neftalí, quiero agradecerte porque realmente estaba todo muy fino, muy delicado, muy rico.
- Es verdad, bueno, nosotros nos retiramos.
Neftalí: No, no, no, por favor, no.
Si todavía falta lo más importante, el motivo por el cual se hizo este almuerzo, ver los detalles del matrimonio, ¿ah?
Antonia: Toda la razón, Neftalí, me imagino que los novios quieren casarse lo antes posible, London awaits.
- Sí, Sí, de todas maneras, con Eloísa siempre hemos pensado hacer... una ceremonia más bien sencilla, ¿no?
- Está bien que quieran hacer una ceremonia sencilla, pero con la dignidad que requiere cualquier matrimonio, ¿va?
Yo me tomé la libertad, de, de escribir una listita para ir chequeando los puntos, ¿no?
Primer punto, casarse por la Iglesia Católica.
Gaspar: Bueno con mi madre somos anglicanos, pero yo no tengo ningún problema en casarme por la Iglesia Católica, Neftalí.
- Ah, muy bien, ¿y los padres están de acuerdo?
- Por supuesto, vamos a respetar la voluntad de los novios.
- Fantástico.
Se lo agradezco porque... la Marujita era muy católica y esto es muy importante para nosotros.
Y lo otro, invitados, ¿ya?
Los invitados, mire, nosotros con Eloísa tenemos una familia más bien chiquitita, ¿no?
Cortita, somos ella, yo y Esther, y nadie más.
Entonces yo había pensado en 20 invitados, diez amigos de la Eloísa, diez amigos míos, y estaríamos.
¿les parece?
- Fantástico.
Me parece estupendo, si los novios están de acuerdo, nosotros, eh, podemos organizar una fiesta sencilla en nuestra casa.
Neftalí: Sencilla, sencilla pero con dignidad, ¿ya?
Yo también había pensado en música, contratar una orquesta pequeñita, imagínese qué triste, un matrimonio sin música... - Papá, por favor, nosotros podemos ver... Neftalí: Y también un fotógrafo, hija, ¿ah?
También... - Papá, con Gaspar podemos ver esos detalles, después de todo, nosotros somos los que nos casamos.
- Hija, hija, son los padres los que hacen estos detalles y se preocupan de la organización.
- A ver, González, por qué... No se haga problema, nosotros hacemos en nuestra casa una ceremonia sencilla, como quieren los novios y asunto arreglado.
Neftalí: Sencilla pero digna, digna, por favor, Don Gregorio, discúlpeme, pero... Emm... Tómelo bien, lo que yo le voy a decir, por favor, usted sabe que por mi negocio... pasa casi todo el mundo y uno se entera de las cosas que no debiera, pero... Yo me he enterado que su negocio, no han ido bien últimamente.
- A ver, González... Neftalí: Tome, tómelo bien, por favor, o sea, yo, mire, yo me puedo hacer cargo, yo tengo unos ahorritos, entonces yo me puedo hacer cargo de todos los gastos de la novia, ustedes ponen la casa y listo.
- Gonzales, ¿le puedo pedir por favor que se detenga ahí?
No es necesario... - Don Gregorio, don Gregorio, discúlpeme que le reitere, ¿no?
pero vamos a ser familia, entonces yo, de verdad... Además, la tradición lo indica, los padres de la novia se hacen cargo de lo de los gastos, y como vamos a ser familia, eso implicaría que... - ¡A ver, González, no!
Dejemos las cosas claras, una cosa es que yo acepte que mi hijo se case con su hija, otra muy distinta es que supongamos que vamos a ser familia, ¿pero qué se ha creído este...?
Bueno, y si le importan tanto las tradiciones, Dígame una cosa, ¿cómo pretende pagar la dote de su hija?
¿Con media docena de berlines?
[♪♪♪] - Yo voy a hablar con el Pedro pa' que ustedes se arreglen, le voy a decir que nos suelte lo que habló con el alemán ese.
Que nada, que, que no ande escondiendo las cosas, yo estoy de acuerdo contigo, Negrito, pero... Pero tú tenéis que ponerle empeño, tenéis que cambiar la actitud.
- ¿Y el Beso?
- Entre los dos tenemos que hablar con él.
Pa' que no la cague, pa' que no ande en huevas raras.
Anda metido ahí con los futres, yo voy a hablar con él, yo le voy a decir.
- El beso que te di, ¿qué va a pasar con el beso?
- Pero los dos tenemos que hablar con él, Negro.
Que yo sola no me va a escuchar, El Pedro es duro de cabeza, vos sabéis que así es de chico y te digo que... Pero vos no podéis irte así, no podéis romper la familia... - Te estoy haciendo una pregunta, dime qué va a pasar con el beso, di... - Negro... - ¿Me puedes decir que va a pasar con el beso?
¿Qué vamos a hacer?
- Estabas curado.
- No estaba curado, no estaba curado, te quería dar un beso, te quería dar hace mucho tiempo y ahora te miro y te quiero dar un beso.
- No hables huevadas, Negro, ya.
- No soporto la idea de que seáis la mujer del Pedro, ¿me podes entender esa wea?
Soy yo el que te quiere, soy yo el que me cortaría las manos por... Me cortaría las manos por vos.
El Pedro tiene la cabeza en otro lado.
- Ay ya.
- Vos sabéis esa wea.
El Pedro no te quiere como su mujer, entiéndelo.
- Cállate, cállate.
- Entiende esa wea.
- ¡Cállate, Negro, cállate!
¡Córtala!
- ¿Qué miráis, huevón?
[♪♪♪] - Don Gregorio... - Neftalí, Gregorio tiene un humor muy especial, pero no quiso ofender.
- Mamá, no empeore las cosas, por favor.
- De verdad, don Gregorio, si lo ofendí, le pido disculpas.
- No, papá... - Usted no tiene ningún derecho a tratar así al dueño de casa.
Eloísa: Gaspar, por favor, déjame a mi.
Neftalí: Hija... - Papá, usted no tiene por qué disculparse.
- Pero hija, si de verdad da lo mismo.
- No nos da lo mismo, que esto es el colmo.
Señor Sanfuentes, por favor, ¿qué es lo que pretende?
Explíqueme ¿por qué se cree con el derecho de presentarse aquí en esta mesa a insultarnos así como así?
¿Usted se cree superior a nosotros?
[♪♪♪] - Buenas tardes.
- Buenas tardes, señora.
- La misa estuvo bellísima.
El padre nos habló sobre la guerra en España.
Sobre por qué había que rezar por el triunfo de Franco.
Los comunistas, y los anarquistas están arrasando... Con el cristianismo.
Bueno, para qué te voy a hablar del coro de niños que estuvo realmente precioso.
¿Me puedes explicar lo que está pasando aquí?
¿No hubo almuerzo en esta casa?
- Los señores no almorzaron acá, tenían una invitación donde su cuñado.
- ¿Neftalí?
- Pero, ¿cómo, no le avisaron a usted?
- No.
- ¡Qué feo!
Si usted es la única tía de la doctora, pues.
- ¿Esas son las camisas de Don Gaspar?
- Sí.
- ¿Y tú crees que él se va a poner esto?
¿Ah?
¡Mira cómo están Mal de planchadas!
¡Por Dios!
Pásame.
¿Cómo se te ocurre, niñita?
¿Acaso no sabes dónde estás trabajando?
¿Crees que estás trabajando en una pensión de estudiante?
¡Por Dios!
- Veo que están sensibles los ánimos en esta mesa.
- Estoy esperando una disculpa.
- ¿Una qué?
- Escuchó bien, una disculpa.
- Gaspar, por favor, déjame a mí.
Señor Sanfuentes, yo puedo entender que usted no esté de acuerdo con que Gaspar se case conmigo.
¿Pero no sería mejor decirlo y ya?
Se supone que usted es un caballero, ¿no?
¿Por qué no actúa como tal y respeta el dueño de casa?
¿Es mucho pedir?
Ah, y le pediría que no encienda ese cigarro, en esta casa no fumamos.
- Hija, no es necesario.
Por supuesto que el señor Gregorio es un caballero, pero a veces hasta los caballeros pierden la paciencia.
- Escúchele a González, él se lo toma con calma, no es necesario hacer una tormenta en un vaso de agua.
- Gregorio, no.
Eloísa tiene razón, tiene razón con estar molesta.
Yo les vuelvo a repetir, Gregorio tiene un humor muy, muy especial, pero no quiso ofender a nadie.
- Ya, rellené la copa a don Gregorio, Olegario.
Bueno, les voy a traer un cafecito que me llegó de Brasil, lo molí yo mismo y se los voy a preparar yo porque Olegario a no le queda muy bien, están en su casa, permiso.
- Papá, yo le ayudo con el café.
- Se lo pedí.
Les dije que hoy era un día muy importante para Neftalí y para Eloísa.
Y para mí también.
¿Tan difícil era?
- ¿Tú también te vas a poner a lloriquear?
- Enough, Gregorio.
- ¿Sabes qué?
A veces me da vergüenza ser su hijo.
[♪♪♪] - ¿Ves?
Así se plancha una camisa.
¿De acuerdo?
- Sí, doña Esther.
- Dóblala.
Por supuesto que no correspondía, que yo fuera a ese almuerzo.
Hubiera sido muy impropio de mi parte.
Una buena ama de llaves nunca puede incomodar a sus señores.
Pero claro... mi cuñado siempre ha sido un maleducado.
¿Qué sería de Eloísa si no fuera por mí?
Pero eso es otra cosa.
- No se haga mala sangre, doña Esther.
- ¿Mala sangre?
¿Yo?
Yo sé que ustedes dos hablan de mí... a mis espaldas.
Lo sé, si, las conozco.
Deben decir... Que la Ester se cree parte de esta familia.
Y es lo que soy.
Desde mi lugar, claro.
Todos tenemos un lugar en esta familia.
Ustedes no lo saben... pero sí.
El señor... la señora... Gaspar... Y ustedes también.
También.
Pero es verdad... Uno debe saber hasta cuando.
Hasta cuando una es necesaria en una familia.
Y cuando saber partir, también.
Una tiene que darse cuenta.
Después de tanto sacrificio por una familia, y a nadie le importa.
- Mi amor... Lo siento mucho.
Por favor, no dejes que lo que hizo mi papá te afecte ya, él siempre es así.
- ¿A sí?
¿siempre es así?
¿En la casa de Josefina también se comporta así?
Me imagino que tienes claro que no nos podemos casar en la casa de tus padres.
- Por supuesto que no.
- Nos podemos casar por el civil y hacer algo sencillo aquí o donde sea, pero yo no voy a exponer a mi papá a otra humillación como la de hoy porque él no se lo merece.
-Cómo tú que eres mi amor.
- ¿De verdad te importa lo que yo quiera?
- No entiendo por qué me estás preguntando eso.
- Por qué no me lo pareció hoy en el almuerzo, cuando con tu mamá estuvieron hablando de tu nuevo cargo, del lugar donde vamos a vivir, de lo que se supone que yo voy a hacer allá, sentí que mi opinión daba lo mismo.
- Mi amor, mi primo me está ofreciendo un trabajo excelente, ¿por qué iba a rechazarlo?
- Es que no se trata de eso, Gaspar, pero resulta que vamos a vivir en un lugar en la calle no sé cuánto, yo me voy a dedicar a realizar obras benéficas, a organizar veladas con la con la Doris, con la, con la Dorothy, como se llame, y a mí nadie me ha preguntado si estoy de acuerdo o no.
Parece que solamente tengo que seguirte porque voy a ser tu esposa.
- No, mi amor, a ver, ven... Soy yo el que ha vivido en Londres, es natural que al principio decida yo cuál es el lugar que más nos conviene... - Es que el lugar no me... - ¡Escúchame!
Cuando estemos allá, por supuesto que los dos podemos elegir un lugar entre los dos.
- No, es que la casa, el lugar, el departamento donde vamos a vivir no me importa.
- ¿Y qué es lo que más te importa?
- Que esto sea nuestro plan, Gaspar, que decidamos juntos la vida que queremos llevar.
- Pero si así va a ser mi amor.
- Quiero estar segura... de que voy a seguir haciendo lo que estoy haciendo aquí, desarrollando mi profesión.
Yo soy médico, Gaspar, y lo voy a seguir siendo, aquí, en Londres o donde sea.
Yo no me voy a ir al otro lado del mundo a ser la esposa de nadie.
Quiero que eso quede claro.
[♪♪♪]
Support for PBS provided by:
Hijos Del Desierto (Sons of the Desert) is presented by your local public television station.
Distributed nationally by American Public Television















