
Episode 6
Episode 6 | 50m 29sVideo has Closed Captions
Unai closes in on the truth about Itaca as a link to Goya emerges.
As Goya's connection to Itaca emerges, Unai and Esti close in on the truth and Mencia’s true agenda is revealed. Meanwhile Kraken has trouble at home.
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Episode 6
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As Goya's connection to Itaca emerges, Unai and Esti close in on the truth and Mencia’s true agenda is revealed. Meanwhile Kraken has trouble at home.
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Solo el tipo de seguridad.
- Unai, el médico ha dicho que guardes reposo.
Deja ya de darle vueltas a la cabeza.
- Me gustaría poder evitarlo.
- ¿A ti El libro negro ese te importa mucho, verdad?
- El libro me da igual.
- Pues entonces olvídate del tema.
- Pero Ítaca... no sé.
- Por desgracia, ya no puedes hacer nada por ella.
[aves trinando] Voy a prepararte algo para comer.
- Aupa, aitona.
¿Está Unai?
- Sí.
Ahí lo tienes, a la fresca.
- Tío.
- Hola.
- Qué te he estado llamando toda la mañana y salta el contestador.
- ¿A mí?
- [suspira] Joder, qué susto.
No sabía si estabas mejor, si estabas peor, si te habías muerto.
- Qué raro.
Aitona, ¿tú me has apagado el móvil?
- No quería que te molestaran.
- Joder, abuelo, pues casi me matas del susto.
- Bueno, ¿algún avance?
- Repasando el currículum de Goya, he descubierto que estudió en el Colegio Veracruz.
El mismo donde supuestamente estudió Ítaca.
- Entonces, Ítaca y Goya eran compañeras.
Entonces Goya conocía a mi madre.
- Posiblemente.
- Nos ha mentido.
- Pues no lo sé, pero no se lo puedo preguntar porque esta mujer sigue en Egipto.
Entonces, voy a ir al colegio a ver qué saco.
- Vale.
Me visto y te acompaño.
- Claro, claro.
¿Para qué vas a descansar?
[ruidos de tráfico] - Inspectora, qué sorpresa.
- No me gusta esperar.
- Podías haberme mandado un mensaje.
¿No dices siempre que no es bueno que nos vean juntos?
- Cada vez que veo las noticias, me fío menos de los teléfonos.
- Es lógico, hay mucho desaprensivo por ahí suelto.
¿Qué tal está Kraken?
- Recuperándose en Vitoria.
- Me alegro.
¿Ya hay sospechosos?
- Tenías razón, el libro estaba en la Caja de las Letras.
Debería haberte hecho caso.
- Bueno, es comprensible.
Era una hipótesis un tanto descabellada.
- ¿Y era una corazonada... o tenías algún tipo de información que nos ocultaste?
- ¿Por qué iba a hacer yo eso?
¿Ha habido movimientos en el mundillo después del robo?
- Que yo sepa, ningún movimiento.
Ese libro debe estar ya fuera del país en manos de algún millonario caprichoso.
- Para llegar a esa conclusión, no necesito gastar dinero en confidentes.
Ponte las pilas.
- Claro, seguiré investigando.
- Gracias.
[música de suspenso] ♪ ♪ - Ya le dije a la inspectora que no queda constancia de ninguna alumna llamada Ítaca y por desgracia, ninguna hermana de esa época vive y los documentos desaparecieron todos.
He encontrado estos anuarios y este es de ese curso.
Espero que les sea de utilidad.
Les dejo.
- Gracias.
- Muchas gracias.
Vale.
- Curso 1972.
- A ver.
Eh... - Mira, mira, aquí.
Mikaela Goya.
- Tenemos a Goya.
Vale.
- A ver... - Mira aquí, aquí.
Ítaca Expósito.
- Eran amigas.
- Parece que las monjas no consiguieron borrarla del todo.
- ¿Y para qué querría robar el cuerpo de su amiga y luego eliminar las pruebas?
- A ver, las fotos tienen 50 años o más.
A lo mejor ya no eran tan amigas.
[línea sonando] [música de suspenso] ♪ ♪ [línea continúa sonando] - Dígame.
- Mikaela, ha pasado algo horrible.
- ¿Qué ocurre?
- Necesito que me ayudes.
♪ ♪ - Le he pedido al programa que rastree todas las publicaciones donde aparecen los nombres de Ítaca y Mikaela.
Y mira.
"Gran fiesta en la mansión Olivier.
"Entre los invitados se encontraba la familia Goya "y la joven heredera, Mikaela Goya.
"Todos ellos arroparon y felicitaron a los dos prometidos Diego Olivier e Ítaca Expósito".
- ¿Mi madre estuvo prometida con un Olivier?
- Y aquí está con Mikaela.
- "Entre ellos el simpático hermano pequeño "del novio, Juan.
Juanico, alias Nico Olivier de la Cuesta.
Juan de la Cuesta".
Juan de la Cuesta es el experto y confidente de Madrid.
¿Se quitó el primer apellido?
Pero eso significaría que Juan de la Cuesta conoció a mi madre cuando era niño.
Tengo que hablar con él.
Me tienes que hacer un favor.
- ¡Uy!
Miedo me das.
A ver.
- Llama al abuelo.
Dile que... que estaba contigo aquí en Vitoria.
Que me ha empezado a doler la cabeza, me he tomado un par de analgésicos y me quedo a dormir en mi apartamento.
Que mañana vuelvo al caserío.
- Y la verdad es que te vas a Madrid, ¿no?
- Visita relámpago.
Hablo con de la Cuesta y vuelvo, pero que el abuelo no se entere, que lo pasa mal.
- Es un súper plan.
Es precisamente lo que tienes que hacer, coger el coche e ir a-- - Gracias por entenderlo.
Eres la mejor.
Yo no sé qué haría sin ti.
[música de suspenso] ♪ ♪ - Pasa rápido.
Por aquí.
♪ ♪ Aquí estarás a salvo.
Es una casa de mi familia, pero hace años que no viene nadie.
No te encontrarán.
- Yo no quería.
Fue-- fue un accidente.
No-- no sé cómo-- - Lo que tienes que hacer es no salir de la casa, no correr las cortinas y no hacer ruido.
Si todo el mundo cree que la casa sigue deshabitada, no habrá problemas.
- Voy a tener que quedarme aquí hasta que nazca el bebé.
- Estaré pendiente de ti.
Traeré provisiones y todo lo que necesites.
Ah.
Toma, tus ahorros.
- Gracias.
¿Me los has guardado todo este tiempo?
Mikaela, si la policía me encuentra, te van a acusar de ser cómplice.
- En el colegio me ayudaste.
Te lo debo, amiga.
[música tierna] ♪ ♪ Ahora me marcho... antes de que algún cotilla vea que hay movimiento por aquí.
Volveré pronto.
- Gracias.
- Ah, la línea de teléfono sigue funcionando todavía.
Así que si me entero de algo urgente y no puedo venir, te llamaré.
- Vale.
- Pero lo más importante, que nadie te vea.
No puedes salir, ¿de acuerdo?
♪ ♪ [línea sonando] - Gael, soy yo.
Necesito verte.
Es muy urgente.
[música de suspenso] ♪ ♪ - Buenas tardes.
El despacho de Juan de la Cuesta, por favor.
- Primera planta, a la derecha.
- Gracias.
♪ ♪ - Hombre, Kraken.
Veo que ya te has recuperado.
Me alegro.
- ¿Conoces a Ítaca Expósito?
- No, no me suena, no, no.
- ¿Y a Diego Olivier o Mikaela Goya?
- No, no sé de quién me hablas.
Creo que te estás confundiendo.
Tengo prisa.
He quedado con una amiga escritora en la Cuesta de Moyano y llego ya tarde.
Si me acompañas a la salida.
Me has pillado un día que no tengo tiempo para nada.
Tengo que estar en nada en la firma del libro.
Pásate otro día con más tiempo y te enseño la sociedad entera.
- ¿Seguro que no conociste a Ítaca Expósito?
- Seguro, seguro.
Me acordaría de un nombre así.
Discúlpame, me tengo que marchar.
Cuídate, ¿eh?
Cuídate mucho.
♪ ♪ [puerta rechina] ♪ ♪ [línea sonando] - Mencía, tienes que venir a la Sociedad Cervantina, cuanto antes.
♪ ♪ - Fue muy rápido.
No-- no sé cómo pasó.
Estábamos gritando.
Él me golpeó y le empujé.
- ¿Pero está muerto?
- Sí.
- ¿Estás segura?
- Sí.
- Vale.
Bueno, fue legítima defensa, ¿no?
Vamos al cuartelillo y lo explicamos.
- No, no, no, no puedo hacer eso.
- ¿Por qué?
- Porque estoy embarazada.
[música tierna] ♪ ♪ Me enteré ayer.
Por eso fui a hablar con Diego.
Para decirle que no me casaría con él.
Pero discutimos y-y ahora está muerto.
Nadie va a pensar que fue un accidente.
- No.
- Y no pienso ir con nuestro hijo dentro de mí a la cárcel.
- No, no, no.
- ¿Qué crees que nos va a pasar?
Don Casto hará que nos maten.
- No puede hacer eso.
- Lo ha hecho antes.
Don Casto destrozó a la familia de la hermana Aquilina.
Consiguió que su padre fuera a la cárcel y allí ordenó asesinarlo a puñaladas simulando una pelea.
Y también mató a la hermana Aquilina.
Y Diego lo sabía y me amenazó con hacerme lo mismo a mí.
- Vale.
Yo me entregaré.
Diré que discutí con él, que nos enzarzamos en una pelea y cargo yo con la culpa, Ítaca.
Y tú te encargas de cuidar a nuestro bebé, ¿vale?
- Cariño, no puede ser.
- ¿Por qué no?
- Me vieron en la casa.
Saben que fui yo.
Todos me estarán buscando: Casto, la policía.
No-- no puedo volver a Vitoria.
- No.
- Voy a cambiar de identidad.
- ¿Qué dices, Ítaca?
- Desapareceré.
- Es una locura, por favor, no.
- Y cuando nazca nuestro bebé, Mikaela te lo entregará.
♪ ♪ Estoy convencida de que va a ser un niño.
Unai.
Quiero que se llame Unai.
♪ ♪ Te quiero, Gael.
Te querré toda mi vida.
Me tengo que marchar ahora.
♪ ♪ - Vale.
♪ ♪ - Espero que esto no sea un allanamiento.
- Eso ya lo solucionarás tú.
Pasa, por favor.
¿Qué ves ahí?
- Grabados y litografías de temas navales.
Siglos XVIII y XIX.
Valiosos, pero no demasiado.
No son muy demandados por los coleccionistas.
- Ahora, mira ese.
[música intrigante] ♪ ♪ - Calibán.
- Ahora mira ese libro enorme.
♪ ♪ - La tempestad.
Juan de la Cuesta.
Es colaborador de la Brigada de Patrimonio y uno de nuestros mejores informadores.
- Por eso sabe cómo trabajáis y cómo daros esquinazo.
Él es Calibán.
- ¿Crees que fue él quien te golpeó?
- Puede ser.
O puede que pagara a Fabio para que lo hiciera y luego borrara las grabaciones de las cámaras de seguridad.
Cualquier cosa con tal de recuperar lo que perteneció a su familia.
- ¿Familia?
- Es un Olivier.
Lo ha mantenido en secreto.
Cerebral, calculador y frío.
- Un coleccionista obsesionado.
- Más que eso.
Un niño obsesionado con vengar a su familia.
El final perfecto para su historia.
Que Calibán abrace la joya de su familia.
El libro negro de las horas.
- Así que esta es la joya.
- Una joya por la que ha muerto demasiada gente.
♪ ♪ - He ordenado a los refuerzos que se acerquen con sigilo.
- Vamos a separarnos.
Yo voy por ahí.
[parloteo] [música de suspenso] ♪ ♪ ¡Ey!
Perdón.
♪ ♪ [parloteo] ¡Eh!
¡Quieto, eh, eh!
¡Quieto, quieto!
Perdón, perdón.
¡Mierda!
¡Aah!
[gruñe de dolor] [jadea] ¡Dios!
- Fuera, fuera.
¿Estás bien?
- Sí.
- ¿Sí?
- Estoy bien.
- No te muevas.
Voy a pedir refuerzos.
- Por favor, ayuda.
- Necesito asistencia médica por herida de arma blanca.
¡Joder!
- ¡Apártense!
¡Apártense!
- ¡Fuera!
- ¡Quieto!
Ni se te ocurra moverte.
- ¿Es que siempre tienes que hacer lo que te da la gana?
Espera.
Juan de la Cuesta, queda detenido como sospechoso de asesinato, robo y agresión.
Tiene derecho a permanecer en silencio.
Cualquier cosa que diga podrá ser utilizado en su contra en un tribunal.
Puede solicitar la asistencia de un abogado.
Si no puede pagarlo, se le dará uno de oficio.
♪ ♪ - Ya lo he dicho, soy inocente.
- Le atacaste con una navaja ante decenas de testigos.
- Hay un asesino de libreros suelto.
Cuando le vi corriendo hacia mí, entré en pánico.
Creí que venía por mí.
- Hay muchos cargos de los que puedo acusarte: robo, secuestro, asesinato.
- No podéis probarlo.
- [suspira] - Vamos a hablar de Ítaca y de este libro.
[música de suspenso] ♪ ♪ - Yo no sé nada.
- ¿Puedo llamarte Nico?
Nico Olivier.
Juanico de la Cuesta Olivier, ¿verdad?
Nico, eres un asesino.
¿Por qué?
♪ ♪ - Creí que Edmundo tendría El libro negro.
Pero resultó ser una copia.
Sarah Jordan ideó un plan para que Ítaca lo falsificara y así poder engañar a Edmundo devolviéndole dicha copia.
♪ ♪ - ¿Y mi madre?
- Ítaca mató a mi hermano.
Mi abuelo se volvió loco.
Se arruinó.
Tu madre hundió a mi familia.
- Querías venganza.
Por eso querías matarla.
- No, yo no quería matarla.
Secuestrarla sí, la secuestré.
Pero no vio mi cara ni-- ni oyó mi voz real.
Pensaba liberarla cuando me dijera dónde estaba el libro.
Ella estaba falsificándolo.
Ella sabía dónde estaba.
Debía saberlo.
- ¿Qué pasó después?
- Ítaca se negó a colaborar.
♪ ♪ Por eso te llamé a ti.
[celular sonando] - ¿Sí?
- Escucha atentamente-- - ¡Unai, hijo, no lo hagas!
- Eres de Vitoria.
Te apellidas López de Ayala, igual que el amigo de mi hermano Diego.
Tú y solo tú podías ser el hijo de Ítaca.
Tú y solo tú podrías encontrarlo.
El gran Kraken.
¿Quién mejor?
♪ ♪ Pero Ítaca se fugó y... se complicó todo.
- El piso de Bardel.
Tú me pusiste en esa pista.
- Le puedo facilitar el último domicilio hasta su muerte.
No sé si le servirá de algo.
- Las fotos de Ítaca no estaban ahí por casualidad.
- No me equivoqué contigo.
Yo te las dejé allí para que las encontraras.
- ¿Qué hiciste con el cuerpo de mi madre cuando lo robaste del depósito?
- ¿Cómo?
¿Qué estás diciendo?
¿Para qué iba a hacer yo eso?
- La inspectora opina que para borrar rastros comprometedores.
- Eso es falso.
Es falso.
¡Yo no soy un ladrón de cadáveres!
[música dramática] - De momento tenemos suficiente para que la jueza lo deje en prisión.
- ¿Qué opinas de su reacción cuando le he preguntado por el robo del cuerpo de Ítaca?
- Tú eres el perfilador.
- Con las otras cuestiones se ha mantenido callado o ha tardado en responder, pero en ese tema ha tenido una reacción emocional automática, una respuesta que surge antes de que el acusado tenga tiempo de procesar la información.
- La instrucción lo aclarará todo.
Todavía queda mucho trabajo por hacer.
- ¿Qué ibas a hacer con el libro?
¿Pensabas cambiarlo por la falsificación que estaba haciendo Ítaca?
- Te estás equivocando.
- Siempre has sido cómplice de mi madre.
Juan estaba ofendido, no mentía.
Puede que sea un asesino, pero la idea de robar cadáveres le repugna.
- ¿Adónde quieres llegar?
- Tú robaste el cuerpo de mi madre.
Con la ayuda de Goya y seguramente también con la de esas mujeres misteriosas del cementerio.
- Kraken, relájate.
Igual necesitas un poco de tiempo para procesar todo esto.
- Lo que necesito es que dejes de fingir.
No sé bien lo que está pasando, pero lo voy a averiguar.
Hablaré con Asuntos Internos.
- Si haces eso, nunca sabrás la verdad.
[música tensa] ♪ ♪ Te llamaré para darte la dirección.
Estate allí a las 12:00 de la noche y no lleves el móvil.
- ¿Qué voy a encontrar aquí?
- Lo que llevas buscando todo este tiempo.
♪ ♪ [toques a la puerta] [toques a la puerta continúan] [toques a la puerta continúan] - ¿Quién es?
- Soy yo.
- Hola.
- Hola.
¿Sigue sin venir nadie aquí?
- Sí, no ha venido nadie.
- ¿Y tú no has vuelto a salir?
- No, desde que fui a ver a Gael.
- Tienes que tener mucho cuidado.
- ¿Por qué?
Mikaela, ¿qué pasa?
- Don Casto le ha dicho a la policía que fue un accidente.
- No le interesa que investiguen.
Tiene mucho que esconder.
Pero eso es una buena noticia.
Eso es que no me buscan.
- Mi padre dice que ha contratado a matones para que rastreen toda la provincia.
- ¿Qué?
- Dice que no va a dejar de buscarte nunca y que lo pagaréis de por vida-- tú y tus descendientes.
[toques fuertes a la puerta] - ¿Hola?
[toques fuertes a la puerta] ¿Hola?
Abre la puerta.
[toques fuertes a la puerta] Abran la puerta.
Hemos visto luz.
[toques fuertes a la puerta] Abran la puerta, por favor.
Sabemos que hay alguien.
Buenas.
¿Vive usted aquí?
- Esta casa es de mi familia.
Vivimos en Vitoria, pero vengo aquí de vez en cuando a estudiar y a meditar.
- Ya.
¿Y por qué está con esas velas?
- En la casa no hay luz.
Y ya le he dicho que vengo aquí a estudiar.
¿Qué es lo que ocurre?
- Buscamos a una joven que ha desaparecido y su familia nos ha pedido ayuda para encontrarla.
Es la de esta foto.
¿No la habrá visto?
- No.
- Entonces no le importará que pasemos a echar un vistazo a la casa.
- Por mí no hay problema, pero a mi padre no le va a hacer gracia que entren así en su casa.
Es el general Goya.
Ustedes verán.
- Bueno, no creo que sea necesario.
Que tenga buenas noches.
- Buenas noches.
- [solloza] [suelta cuchillo] [música dramática] ♪ ♪ [sirenas sonando] - [teclea] [suspira] - Esti, en unos minutos sabré lo que está pasando.
Tengo que dejar el móvil.
Solo quería decirte que... gracias, gracias por estar a mi lado.
[música de suspenso] ♪ ♪ ¿Hola?
♪ ♪ - Hola, hijo.
♪ ♪ - Te vi muerta.
Toqué tu piel.
Estaba fría.
- Déjame que te lo explique.
Conseguí huir de mi secuestrador, de Calibán.
Quería avisar a Sarah, decirle que no tocara ese libro.
Llegué tarde.
[suenan campanillas] ¡No!
[explosión] Cuando llegué a la imprenta, la reacción hizo efecto y el libro estalló.
♪ ♪ No pude hacer nada por Sarah.
Murió en el acto.
♪ ♪ Y yo ya no tenía fuerzas para escapar de allí.
Tienes que ayudarme.
- Mencía.
- Ella me salvó la vida.
♪ ♪ [puerta chirría] ♪ ♪ Mencía.
- Tenemos que irnos.
Vamos, vamos, vamos.
- Me hicieron una transfusión justo a tiempo.
- Pero después vi tu cadáver... justo ahí.
No había pulso.
- ¿Has oído hablar de la tetrodotoxina?
Se extrae de algunos peces, como el pez globo.
Provoca una muerte fulminante, pero en pequeñas dosis, puede provocar parálisis y hacer que el pulso sea indetectable.
- ¿Te intoxicaste para fingir tu muerte frente a mí?
- No, no, no solo frente a ti, no.
Tú descubriste mi identidad como Gabriela Milton.
Ahora ya sabes que vivo al margen de la ley.
Necesitaba un certificado de defunción para poder empezar de nuevo como otra persona.
- Mencía y Goya recuperaron tu cuerpo del depósito.
- Arriesgaron mucho para ayudarme.
♪ ♪ - ¿Por qué?
¿Qué os une?
- Las Egerias.
Y eso es todo lo que te puedo contar.
♪ ♪ - Las mujeres misteriosas del cementerio.
♪ ♪ Necesito conocer mi historia.
Necesito saber qué te llevó a abandonarme.
Por qué mi padre me hizo creer que mi madre era otra mujer.
- Te lo contaré todo.
Tengo tiempo hasta mañana.
- ¡Gael!
- ¿Qué pasa?
¿Dónde está Ítaca?
Necesito verla.
- No está, Gael.
Se ha marchado.
- ¿Qué dices?
¿A dónde?
- Tenía que desaparecer.
Era demasiado peligroso quedarse.
Pero eso no es todo.
Ven.
[música suave] ♪ ♪ Es vuestro hijo, Unai.
Nació ayer mientras caían las estrellas.
Espero que sea un augurio de felicidad.
- Unai.
Voy a encontrar a tu ama, Unai, ¿eh?
Te juro que la voy a encontrar y vamos a ser una familia.
- No te puedes quedar en Vitoria.
- Ya tengo trabajo en Madrid.
Voy a la librería de un amigo.
Tengo el equipaje en el coche.
- Ahora tu deber es proteger a tu hijo sobre todas las cosas.
Es lo único que importa.
- Lo haré, Goya.
- Pensé que esa no era manera de criar a un hijo, huyendo siempre.
Yo quería una familia, un hogar estable para ti y Gael sí podía dártelo.
- Pero pudiste volver.
Casto Olivier murió hace décadas.
- Volví, Unai.
Pero si te he visto crecer.
- ¿Por qué no te acercaste?
Tenía derecho a saber quién era.
- Lo hice.
Un 20 de junio fui al cementerio, a la tumba de tu padre, dispuesta a encontrarme contigo, a contártelo todo.
Y pensé que no te podía hacer eso.
Debía protegerte.
Igual que voy a hacer ahora.
♪ ♪ - Vas a volver a desaparecer.
♪ ♪ - El amor tiene formas tan extrañas.
- Lo siento, Ítaca.
Tienes que irte.
♪ ♪ - ¿Puedo...?
¿Puedo abrazarte?
Solo pude hacerlo unas horas cuando naciste.
♪ ♪ Adiós, hijo.
Te quiero.
♪ ♪ - Tranquilo.
Te prometo que estará bien.
La cuidarán.
♪ ♪ - Quise decirte la verdad muchas veces, pero no podía.
Lo siento.
Nos volveremos a ver.
Y entenderás por qué.
♪ ♪ - Tuviste que enterarte de algo, abuelo.
Mi padre volvió de Madrid casado y con un bebé.
Es imposible que te cuadraran las fechas.
- Gael, hijo, me has tenido atado a una promesa toda la vida del chiquito y he cumplido.
Me ha costado, pero he cumplido.
Yo creo que está conforme.
- ¿De qué estás hablando, abuelo?
- Me hizo prometer que nunca hablaría del tema con nadie.
Pensé que a ti te contaría todo cuando estuvieras preparado.
Me dijo que la verdad no era tan importante... si te hacía daño.
[música dramática suave] ♪ ♪ - Hombre, por fin te veo.
- ¡Qué sorpresa!
- No voy a perder un día tan especial como hoy.
Unai, no vuelvas a desaparecer.
Que yo te quiero siempre cerquita.
Feliz cumpleaños.
- Gracias.
[música suave] Ha sobrado un trozo de tarta, si te animas.
- ¿Y el resto?
- Pues Deba se ha dormido y mi hermano y el abuelo están ahí dentro.
- ¿Y Alba?
- No ha venido.
♪ ♪ ¡Mira!
Pide un deseo.
♪ ♪ - Ya lo he pedido.
[ambos ríen suavemente] ♪ ♪
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