
Episode 8
Episode 8 | 40m 42sVideo has Closed Captions
Elena and Julio grow closer on a trip as a surprise critic tests the team at home.
Elena and Julio’s growing feelings clash with duty as a trip pulls them together again, while a surprise critic’s visit puts La Favorita under pressure.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback

Episode 8
Episode 8 | 40m 42sVideo has Closed Captions
Elena and Julio’s growing feelings clash with duty as a trip pulls them together again, while a surprise critic’s visit puts La Favorita under pressure.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
How to Watch La Favorita 1922
La Favorita 1922 is available to stream on pbs.org and the free PBS App, available on iPhone, Apple TV, Android TV, Android smartphones, Amazon Fire TV, Amazon Fire Tablet, Roku, Samsung Smart TV, and Vizio.
Providing Support for PBS.org
Learn Moreabout PBS online sponsorship[ Chasquidos de pedaleo ] -Para, Julio, para, para.
-¿Qué pasa?
¿Qué?
-Es que no aguanto más.
Tenemos que hablar.
-¿Y tiene que ser precisamente aquí y ahora?
-Bueno, estamos solos.
-No, solos, solos -- No estamos solos.
-Bueno, da igual.
Mira, yo no puedo dejar de pensar en lo que pasó la otra noche.
-Yo tampoco.
Y no puedo sacarte de mi cabeza, Elena.
♪♪ -¿Y ahora qué hacemos?
-¿Y qué hacemos?
-¡Alto!
♪♪ -A las buenas noches.
-Buenas noches.
-¿A dónde van?
-Eh... -Mi señora y yo estamos de mudanza.
-Un poco tarde para eso, ¿no?
-¿Ahí atrás qué llevan?
-Bueno, pues lo normal, eh... -Bultos.
-Bultos.
-Algún mueble.
-Sí.
Ahí, algún mueble.
-La alfombra.
-Y la alfombra.
-Lo normal, vamos.
-Ya, lo normal.
Entonces no les importará que eche un vistazo.
-Bueno, es que es frágil.
-Es frágil es -- No, pero... Tenga cuidado.
-Yo preferiría que no porque -- No, no, no, es que era mi madre.
Por favor, que... -Buenas noches.
-Muy buenas noches, don Benito.
-¿Algún problema?
-No, no, no.
Verá usted, es que estos señores.
-Estos señores son conocidos míos que me traen un regalo.
¿Verdad?
Porque lo que lleváis ahí es para mí, ¿no?
♪♪ ¿No?
♪♪ -Sí, don Benito, es su regalo.
-Es el regalo.
Pues nada, solucionado, Mariano.
♪♪ -Tú no has visto.
Largo.
-Y tú, preciosa, vete a casa.
Ya haremos cuentas.
[ Grillos chirriando ] -Adiós, Julito.
[ Chasquidos de pedaleo ] ♪♪ -"Ya haremos cuentas", ha dicho.
Nos va a pedir el doble y no vamos a terminar de pagarle en la vida.
-¿Qué ibas a decirme?
-¿Mm?
-En el carro, antes de que se apareciera el sereno.
-¿Pero tú estás pensando en eso ahora?
-Ya nos hemos deshecho del muerto y -- y tú lo has dicho, tenemos que hablar y zanjar esto de una vez.
-¿Ahora?
-Bueno, ahora sí que estamos solos.
-Es que no sé por qué tiene que ser todo tan difícil.
[ Se atraganta ] -Elena, lo que pasó anoche -- No quiero que pienses que ha pasado más veces y que soy un picaflor que va por ahí engañando a su mujer.
Siempre pensé que Lola sería la mujer de mi vida.
Nuestro matrimonio va bien.
Iba.
Iba bien.
Éramos unos críos cuando nos conocimos.
Ella ha sido la primera para mí en todo.
El primer beso, el primer -- Llevamos toda la vida juntos.
Pensé que el resto de mi vida lo pasaría con ella.
Hasta que llegaste tú.
Y sinceramente, no sé muy bien qué es lo que me pasa cuando estoy contigo.
Y supongo que tendría que evitarlo, pero no quiero.
♪♪ Nunca he conocido a nadie tan increíble como tú.
♪♪ -Sí la has conocido.
Y te has casado con ella, Julio.
Yo creo que lo mejor es que arregles las cosas con tu mujer.
Tú y yo ya tenemos muchos problemas para complicarnos más la vida, socio.
-Sí.
♪♪ -Mejor olvidamos lo de anoche.
♪♪ ♪♪ ♪♪ -¿Cómo que le dijiste qué?
-Que le dije que no podía ser, Ana.
Demasiado complicado.
-Y yo pensando que tenías esa buena cara porque anoche habías estado haciendo manitas.
-Tengo esta buena cara porque se duerme bastante mejor sin un cadáver en casa.
-Ya.
-Y porque tu crema india hace milagros.
-Te lo dije.
-Mesa nueve.
-Entonces, ¿entre vosotros no va a pasar absolutamente... nada?
♪♪ -Ahí viene.
Lola viene.
¿Por qué?
¿Por qué?
-Hola.
-Hola.
-Hola.
-Pero bueno, qué maravilla.
Qué buena pinta tiene todo esto.
Esto cada día va mejor.
-¿Vienes a comer?
-Sí.
Julio ha insistido en invitarme y, chica, hay que aprovechar cuando se pone tan romántico.
Bueno, os dejo trabajar.
Me alegro mucho de verte.
-Sí.
También.
♪♪ -Yo también.
Lola.
-Se enfría.
-Se enfría, se enfría.
♪♪ -¡Ay, ay!
-¡Uy!
Perdón.
-Perdón, perdón.
-No, no, perdóname a mí.
Las jefas primero.
-Gracias.
Bueno, por esto y -- y por tu ayuda.
Supongo que me confundí contigo.
Un poco.
-¿O sea que ya no soy un vago, chulo y prepotente?
-Sí que lo eres.
Pero al menos no eres tan mal compañero.
-Ahora resulta que tú tampoco eres tan seca y antipática como yo pensaba.
-Mejor no te confíes.
-No, no, no, no.
♪♪ -Gracias.
Que aproveche.
♪♪ ♪♪ [ Motor zumbando ] -¿Qué haces aquí?
¿No ves que se me ven contigo se me cae el pelo?
-Ah.
Si quieres, me largo... -No, no, no, no.
Pero date prisa.
-Mira, tu parte.
Los quesos se han vendido de lujo.
-Si te sale otro negociete así, me avisas y nos llevamos un buen pico los dos.
-No te hagas ilusiones, que yo esto lo he hecho por bajarle los humos a mi jefa.
Y ahora, aire.
-Hablamos.
♪♪ -El milhojas de pato ya está.
Lourdes, ¿Lo sacas tú?
-Sí.
-Cecilia, tráeme calabacines de la despensa, por favor.
-Voy.
-Ana, ¿Me pasas la sal?
-Gracias.
-Oigan, aquí no pueden entrar.
-Elena.
-¿Sí?
-¿Qué pasa?
-Ven.
-¿Esto qué es?
Oiga, ¿ustedes quiénes son?
-A ver, ¿dónde dejamos la mercancía?
-¿Pero qué mercancía?
Llévense esto de aquí.
Llévenselo o llamo a la pol... -Baja esos humos, bonita.
Muchachos, metan todo en la despensa, que aquí las "Favoritas" nos deben un favor.
-¿Eso es contrabando?
-Eso no es asunto tuyo, guapa.
-Lo es si lo mete en mi cocina.
Saque esto de aquí.
-Me parece que no tienes opción.
Y más después de lo de anoche.
Ah, una última cosa.
Si no queréis acabar en una alfombra enterradas por ahí, que ninguna toque ni diga nada.
¿Oído, cocina?
♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ -Chicas, yo no sé cómo lo hacemos pero salimos de un problema y nos metemos en otro peor.
-Es que no nos puede pasar nada más.
♪♪ ♪♪ -Caballeros.
Un segundo.
Querido, cuánto tiempo.
Cómo me alegro de verle.
-Condesa, el placer es mío.
-No sabe lo muchísimo que lamenté la muerte de su hijo.
-Imagínense.
Un padre nunca debería sobrevivir a un hijo.
-¿Y escuchado que fue un accidente a caballo?
-Sí, así es.
Algo totalmente inesperado.
La verdad es que estamos destrozados.
-Pobre.
Tan joven y dejando mujer.
Bueno, no se imagina lo que me ocurrió en mi último viaje a Madrid.
Me invitaron a una fiesta y yo allí juraría que vi a su nuera.
-¿Dice que vio a mi nuera?
-Mm-jmm.
-¿Y dónde la vio?
♪♪ ♪♪ -♪ A mí me gusta la calle, la fiesta y el vodevil ♪ ♪ No quiero casarme nunca pues casada no se puede salir ♪ ♪♪ ♪ Me gusta vivir la vida, vivir sin preocupación ♪ ♪♪ ♪ Sin suegra y sin chiquillos ♪ ♪ Ni un marido cabezón ♪ ♪ No quiero novio, yo no quiero marido ♪ ♪ Prefiero un hombre que me quite el sentido ♪ ♪ No quiero amores que son pa' toda la vida ♪ ♪ Prefiero un mozo que a mí me dé alegría ♪ ♪♪ ♪♪ ♪ Las cosas que a mí me gustan sencillas y claras son ♪ ♪ Bailar, cantar, reír... ♪ -Julito, Julito, que se te van los ojitos.
♪♪ -Espera que te ayudo.
-Lo que me ayudaría es no tener todo esto aquí delante.
-Pero recuerda que no tenemos otra opción.
-Ya, pero ¿me puedo desahogar al menos?
-Sí, claro.
-No me dejan trabajar y ya no puedo ni dormir tranquila.
¿Qué hay aquí dentro?
¿Qué hay?
¿Es tabaco?
¿Es alcohol?
¿Armas?
¿Y si hay alguien cortado a cachitos?
-Elena, no digas barbaridades, por favor.
-Ya, como si don Benito no fuera capaz de eso y más.
-Mira, sea lo que sea lo que haya dentro, sinceramente, yo prefiero no saberlo.
-Pues hay una cosa que sí tienes que saber.
El prometido de Rosa es policía.
Como si no estuviéramos arriesgando lo suficiente.
-Pero no tenemos el dineral que le debemos a don Benito, así que la única opción es esconderle su mercancía.
-¿Y si trae más?
Sí, ¿si me llena todo esto de lo que leche sea que hay ahí dentro?
-Bueno, no nos pongamos en lo peor.
Seguro que es algo puntual.
Y lo mejor que podemos hacer es seguir trabajando y hacer como si esto no estuviera aquí.
¿De acuerdo?
-Tienes razón.
-¿Cómo?
-Que tienes razón.
Gracias.
-Uy.
¿Qué haces?
-¿Qué voy a hacer?
-Que necesito coger esto.
-Ah, vale.
Pasa, pasa.
Perdona.
Espera.
Pasa, pasa.
-[ Se queja ] -¡Ay!
¿Estás bien?
-¡No!
Esto es absurdo.
-¿Qué?
-Esto, que -- Que tú y yo -- No queremos... -Ya, que vuelva a pasar algo entre los dos.
-Eso es.
Hay que mantener una distancia de seguridad.
¿Qué tal un metro?
♪♪ -Bueno, incluso que sean dos.
Dos.
-¿Dos?
-Sí, dos.
♪♪ -Dos.
El restaurante es grande.
Dos.
-Ah, por cierto.
Bueno, yo venía a hablarte de otra cosa.
A distancia puedo.
Es sobre Ana.
Es que... Empieza.
Sí, sí, dime.
♪♪ -Aquí tienen.
Pero ¿cómo que Roberto se va a encargar de los pedidos?
Si ese es mi trabajo.
-Tú tienes demasiado trabajo en la sala con las reservas, los clientes, las cenas espectáculo.
Es demasiado, Ana.
-No.
No, claro que no... Pero bueno, ¿ese qué hace pasando por ahí?
-¿Te das cuenta de que no puedes mantener una conversación ni de un minuto tranquila?
-Sí que puedo, Elena.
Sí que puedo.
Perdóname.
Ay, Virtudes.
Virtudes, por favor, pon un oporto del 17 para la mesa 9.
Gracias.
-No queda oporto.
Y lo sabrías si no estuvieras a tantas cosas.
-Esto es por el tema de los quesos.
-No.
-De verdad, que no se va a volver a repetir.
-Ana, confía en mí, no tiene nada que ver con eso.
-Pero bueno, ¿qué haces pasando por aquí?
Molestas a los clientes.
Te prometo que puedo con todo.
-Lo sé.
Pero te exiges demasiado y no quiero que te agotes.
Por eso quiero que Roberto te ayude con los pedidos.
Roberto está bien.
Está bien.
Hacéis buen equipo.
Ay, Dios.
-¡Yuju!
♪♪ -¿Qué querrás tu mujer ahora?
-Que cocines para mi amiga, la marquesa de Buenaventura.
Necesita cocinero para la boda.
No para la suya.
Aunque podría.
Se quedó viuda hace unos años y desde entonces se comenta que anda, bueno, con algún amiguito que otro.
Ya me entiendes.
-Sí.
Nos alegramos por ella.
Pero ¿dice que necesita cocinero?
-Ay, sí, es verdad.
Perdonad.
Me pongo a hablar, me pongo a hablar y me voy por las ramas.
Su hijo es el que por fin se casa.
Un chico guapísimo, muy educado.
No sabéis cómo toca el piano.
Todo un partidazo.
-Y en la boda querrán comer, claro.
-Exacto, exacto.
La marquesa anda como loca buscando un chef para el banquete.
Es por eso que le ha hablado de tu deliciosa comida.
-Pues muchísimas gracias.
Estaremos encantados de recibirla cuando ella quiera.
-[ Ríe ] Recibirla, dice.
Mujer, es una marquesa.
Ella te recibe a ti.
Y si le gustáis, contratados.
-Y si nos contrata, entiendo que ella pagará, ¿verdad?
-Naturalmente.
¿Quién puede ser tan cara dura de no querer pagar por las delicias que cocináis aquí?
Pagará lo que pidáis.
La marquesa os recibirá pasado mañana a las 12:00 del mediodía en su palacete de Hinojosa de la Vega.
-¿Pasado mañana?
[ Susurrándole ] Pero pasado mañana... -Por cierto, máxima puntualidad.
No sé qué tienen las marquesas que de toda la nobleza son las más melindrosas.
Si os retrasáis un solo segundo, no querrá ni veros.
-De acuerdo.
-Disculpe.
Ya tiene su mesa.
-Pues muchas gracias, señora de Penalba.
Muchas gracias.
-Gracias a vosotros por invitarme hoy a la cena.
No hay nada mejor que los amigos ayudándose entre ellos.
Esa carita.
¿Vamos?
-No tenía idea de lo de que las marquesas seréis las más melindrosas de toda la nobleza.
-Esta señora es la millonaria con más cara dura que me he echado a la cara nunca.
-Sí, pero es una gran oportunidad, Elena.
Ya la has oído.
Si les gusta tu comida, nos pagarán lo que le pidamos.
-Ya, pero no podemos cerrar aquí, Julio, para ir allí.
No podemos cerrar.
-No hace falta.
Yo me quedo aquí con las chicas y tú vas y conquistas a esa marquesa.
-¿Yo?
No, pero... -Pero no hay peros.
No hay peros.
Es el momento que estábamos esperando, ese golpe de suerte.
Y con el dinero que ganemos, adiós, don Benito.
-Disculpe, caballero.
Disculpe, pero estamos cerrados.
-Necesito hacer una reserva.
Mis señores se llevarán un gran disgusto si les digo que no ha llegado a tiempo.
-Ya.
Y usted se llevará un disgusto si le despiden.
-Sí.
-No se preocupe.
Dígame el nombre de sus señores para anotarlo.
-Bien.
Señores Suárez de Balboa.
-Suárez de Balboa.
-Mesa para cuatro personas, mañana a las diez.
-Perfecto.
-Precisamente quieren esa mesa de ahí, bajo la cúpula.
-Perfecto.
-Pues nada más.
Muchísimas muchas gracias.
-Muchas gracias a usted.
Buenas noches.
-[ Silba ] Los Suárez de Balboa.
Menudo nivel.
De los más ricos de Madrid.
Dicen que pagan con lingotes de oro.
Como sea así, voy a tener que sacarme algunas muelas para darles cambio.
[ Ríen ] ¿Y esa carita de sueño, jefa?
-Bueno, he estado tantas noches cansada de no hacer nada que creo que no puedo quejarme.
Además, cada vez estamos más llenos.
-Y cada vez con más trabajo.
-¿Vas a restregarme que Elena te ha encargado que hagas los pedidos?
-Ya lo ha hecho.
Y le he contestado que no.
-¿En serio?
Yo pensaba que eras un trepa.
-Muchas gracias por el piropo.
Pero los pedidos son cosa tuya, no mía.
-Ah, que es que eres un vago.
No eres un trepa.
-Muy graciosa.
[ Finge reír ] Pero mi jefa directa eres tú, no Elena.
Y me parecía feo quitarte trabajo sin tu consentimiento.
-¿Crees que lo vas a hacer bien?
-Lo puedo intentar.
Además, ya te tengo un poco calada y a ti lo de los pedidos mucho tilín no te hace.
-No.
No.
Veo que me vas cogiendo la medida.
Está bien.
Está bien, me fío.
Encárgate tú.
-Nos vamos a Lavapiés a continuar con la noche.
¿Te apetece venirte?
-A ver, apetecerme, me apetece, pero tengo que dejar todo colocado para mañana.
-Ve.
Ya termino yo de recoger.
-¿En serio?
-Soy vago, pero no tanto.
-Me visto y voy.
-A disfrutar.
-Ten cuidado, que lo que rompas lo pagas.
♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ -No, yo creo que la mejor conexión sería desde Jarandilla del Ruesco.
Así no tienes que coger dos trenes.
-Pero que eso me hace esperar dos horas, Julio.
Mira, lo mejor son estas tres conexiones y luego la diligencia que pasa por Burguillo del Real.
-Pero es que en Burguillo del Real no para el tren.
-Sí para.
-No.
No para.
Míralo.
-Ven aquí y lo miras.
-A los dos metros la distancia.
-No te voy a comer.
Ven, por favor.
♪♪ Mira, lo que pasa es que el mapa está muy gastado, pero ¿ves que sí que pasa?
Pasa el tren por Burguillo.
-Sí.
-¿Nos vamos ya, julio?
¿O interrumpo algo?
-No.
No, por favor, estábamos con una reunión por cosas del restaurante.
-Elena, que tiene que viajar al palacete de una marquesa y cocinar para ella.
Y si le gusta, celebraremos la boda de su hijo.
-Pero eso suena de maravilla.
Aunque parece un viaje largo, ¿no?
-Sí, pero hay buena conexión en tren y luego puedo conseguir un coche de caballos, así que... -¿Y por qué no vas en coche?
Mi tío Venancio está de visita.
Estoy segura de que si se lo pido nos dejará el suyo encantado.
-Es que no sé conducir.
-Pues Julio te lleva.
-¿Yo?
O sea, yo iría, pero quiero decir que alguien se tendrá que quedar aquí en el restaurante.
-Sí.
No, no, no, es mejor que vaya yo y él se quede al mando.
Si no... -Sí.
-Son solo un par de días.
Las chicas se las arreglarán perfectamente.
Además, ¿cómo vas a dejar que Elena vaya sola con la cantidad de comida que habrá que cargar?
-Bueno... -Pues... -Pues... -Pues no se hable más.
Julio te acompañará.
♪♪ -Sí, claro.
-No os olvidéis de que hay que avisar a Fermín para que venga a arreglar... -A arreglar las puertas que chirrían de la zona de emplatado.
-Ah, y a Rosa hay que decirle... -Sí, que empiece a incluir el bizcocho de Saboya en el menú.
-¿También os lo había dicho?
-También.
-Tres veces, nada más.
-Parece mentira que estés de los nervios por ir a conocer una marquesa.
Pero si tú eres una.
-Es que no por eso.
Es porque nos jugamos mucho y eso me pone nerviosa.
-Ya.
-Eso y nada más.
-Tranquila.
[ Auto zumbando, pita ] -¡Madre mía!
Con uno de estos en mi pueblo te casas con quien te dé la gana.
-Bonito, ¿verdad?
-Ya lo creo.
-Yo me encargo.
-Gracias.
-¡Ah!
Tenemos que comprar también... -Elena, para ya, por favor.
Te lo pido.
-Todo va a salir bien.
Confía.
-Estate tranquila.
-Sí.
-Lourdes, te dejo al mando de la cocina, así que lo único que puede pasar es que cuando yo vuelva no esté a tu altura.
-Ay.
Calla, calla.
Seguro que todo va a ir bien, ya verás.
-Bueno, cuidaos mucho.
Gracias.
-Bueno, ¿nos vamos?
-Sí.
Perdón.
♪♪ -Perdona.
-Sí.
-Buen viaje.
-Hasta mañana.
♪♪ -Bueno, pues ya lo has oído.
Tú mandas, jefa.
♪♪ ♪♪ ♪♪ -¿Y esto?
Ni que estuviéramos celebrando algo.
-Lo estamos celebrando.
Que anda, que no nos ha costado empezar el curso prematrimonial con la tontería de tu trabajo.
-¿A que ha merecido la pena?
Da gusto escuchar a don Damián hablar lo bien que explica las cosas.
-Algunas demasiado bien.
Con lo que le gusta hablar al hombre.
-¿Lo dices por cuando ha comentado lo de la noche de bodas?
-Si no ha dicho nada de la noche de bodas, bobo.
Que no.
[ Se ríe ] -Estoy tan emocionado, que me casaba hoy mismo.
-Y tú.
-También.
♪♪ -¿Y entonces?
¿Esa cara?
-Es que... hay algo que quiero decirte desde hace tiempo.
Sé que vamos a ser muy felices juntos, pero yo lo sería aún más si después de casarnos sigo trabajando en el restaurante.
♪♪ Mi sitio en casa sé que está contigo, pero no quiero pasarme el día esperándote a que vuelvas de comisaría.
Quiero seguir haciendo lo que hago.
En el restaurante me valoran.
Y me gusta tanto, Miguel.
si vieras a los clientes cuando prueban mis postres.
Se les pone una cara de ilusión.
Y a mí se me hincha el corazón de la alegría que me da.
Cuando no estoy contigo, ese es mi sitio.
♪♪ Por favor.
♪♪ -¿Y no prefieres que hablemos del viaje de novios?
Eso ya lo hablaremos.
Te lo prometo.
¿Está bien?
-Sí.
-Rosi, un poco de decencia, por favor, que estamos en la calle.
♪♪ ♪♪ [ Conversaciones indistintas ] -¿Y Elena te ha dejado al mando?
-Toma.
Pues claro.
Tengo muchos más años de experiencia que todas vosotras juntas.
Niña, los canelones, que se están abriendo.
Venga.
-Ya.
Pero ¿a ti no te ha ordenado el Dr.
Sarabia reposo y nada de situaciones de tensión.
-Ay, no seas pesada.
¿Y qué es lo que estoy haciendo?
Pues yo estoy muy relajadita.
Cecilia, ¿las berenjenas para cuándo?
-Ya va, ya va.
-Pues tranquila, lo que se dice tranquila, no te noto.
¿Tú estás segura de que puedes con esto?
-Y dale.
Mira, tengo las gotas calmantes que me recetó el doctor.
-Láudano.
-Con esto va a ir todo como la seda.
-Ya, pero te dijo que te tomaras una cuando tuvieras temblores.
-Eso es lo que hago.
Si ya casi no tiemblo.
Mira, es una noche.
Mañana llega Elena.
Tampoco es para tanto.
Puedo hacerlo, ya verás.
-Oye, ¿qué?
-Desde luego, esta como le guste un plato, bien que repite.
-Menudo buen mozo.
Anda, que no tiene buen gusto la pájara esta ni nada.
♪♪ -Chicas, chicas, no sabéis lo que acabo de descubrir.
-No será en la cama.
Porque tú de eso te lo sabes todo.
-Ni confirmo ni desmiento.
Mi amigo tiene un amigo que trabaja en la revista El Gorro Blanco.
-¿La revista de cocina?
-Exacto.
Y esta noche viene a cenar un crítico culinario.
Tenemos que dejarle con la boca abierta.
-¿Esta noche?
-Sí, sí.
¿No es fantástico?
¿Dónde está Elena?
Que se lo voy a contar.
♪♪ ¿Qué pasa?
[ Motor zumbando ] -Yo voy a tener que parar un rato para tomar un café.
Si no, me duermo.
-No, parar no, que llevamos media hora de retraso.
-Bueno, vamos a ver.
Si la cita con la señora marquesa es mañana a las 12:00, Elena.
-Sí, pero tenemos que llegar a la fonda el Paisano a las 7:30 y antes hay que parar a repostar entre Valderrubio y Encina del Molar.
No nos da tiempo.
-Oye, ¿Y no has apuntado la hora en la que...?
-¿En la que qué?
-En la que deberías de relajarte un poco.
-Qué gracioso.
Pues mira, he oído hablar de la sopa castellana de ese sitio y quiero llegar antes de que cierren la cocina, así que ¿puedes ir un poquito más rápido?
-Voy a la velocidad máxima.
¿Su excelencia también hablaba así a su chófer?
Porque tendrías chófer, ¿no?
-Cállate y conduce, anda.
-Como usted ordene, señora marquesa.
-Otra vez.
-A lo mejor en vez de quejarte, deberías de haber aprendido a conducir.
-Pues mira, listo, lo intenté, pero mi marido no me dio permiso.
Él podía hacer de todo y a mí no me dejaba hacer nada.
¿Contento ahora?
♪♪ -¡¿Qué haces?!
-¿Ves?
No es tan difícil.
-Estás loco, ¿eh?
-Un poco.
Pero si no te importa perderte esa sopa castellana, me encantaría enseñarte a conducir.
-No, no, que me tengo que acostar pronto, que mañana es... Oye, ¿esto siempre es tan fácil?
-No, pero soy un buen maestro.
-Ay, estoy conduciendo.
-Estás conduciendo.
-¡Estoy conduciendo!
♪♪ -¿Todavía sigues así?
En cuanto acabes, te largas.
-Yo también me alegro de verte, hermanita.
-Es que faltaba una.
-Buenos días, Ceci.
Hoy vengo sin la carreta.
Como traigo poca cosa.
-Pues muy bien.
Déjalo adentro.
-Ya casi no vienes por el colmado.
-Ya lo sé.
No hace falta que vengas tú a contármelo.
-Ya, claro.
Qué bobada.
Pues se te echa de menos.
-Tengo mucho lío.
-Ya.
Oye, Ceci.
Es que ha venido el circo ruso... y quería ir a verlo.
-Pues que te aproveche.
¿Qué más quieres que te diga?
-Que si quieres venir conmigo.
Traen leones, tragafuegos y de todo.
-¿Qué pasa, que Ana te ha dicho que no y te sobra una entrada?
-No, que va.
Si lo de Ana ya nada.
No hay de dónde rascar.
Pero bueno, mejor pasar las penas con un amigo, ¿no?
¿Te apetece o qué?
-Oye, que si no te apetece, no pasa nada.
Menudo genio.
-A mí me lo vas a decir.
Desde que era canija, ¿eh?
Y aún no has visto nada.
Claro.
Que yo pensaba que esa mala uva solo la gastaba conmigo.
Algo muy gordo le has tenido que hacer para que se ponga así, ¿eh, macho?
Pero oye, que si te sobra una entrada para el circo ese, que yo me apunto.
-No, gracias.
Nos vemos.
-Vale, hasta luego.
-¡Estoy conduciendo!
[ Ríe ] -Con cuidado.
-Sí.
-Lo estás haciendo muy bien.
Felicidades.
-He aprendido a conducir muy rápido.
¡Ah!
-Bueno, bueno, bueno, bueno, para eso todavía te queda un poco.
Lo digo porque has conseguido relajarte y disfrutar del momento.
-La verdad es que hacía mucho que no me sentía... No, hacía mucho no.
Es que nunca me he sentido tan -- tan libre.
-Me alegro.
Eres buena alumna.
-Lo soy, porque estás vivo.
-Sí.
Sí.
-Eres un buen maestro.
♪♪ -Supongo que hacemos buen equipo, aunque tengamos que mantener la distancia de seguridad.
♪♪ ¡Cuidado!
¡Izquierda!
-[ Grita ] [ Llantas chirrían ] -Frena.
Frena.
-¿Qué suena?
♪♪ -Yo creo que es ese, el de gafas.
Tiene pinta de junta letras.
♪♪ -Me juego un duro a que es el calvo que acaba de entrar.
-¿Cómo va a ser ese, si va con su familia?
♪♪ -¿Queréis dejar eso ya, alcahuetas?
Que tenemos mucha faena.
-Es que no sabemos si ha llegado el crítico.
-Y dale.
La comida tiene que estar perfecta para todos los clientes.
¿Qué más nos da a nosotras quién sea el crítico ese, hombre?
¡Ay, Ana!
¿Qué?
¿Ha llegado ya?
¿Qué ha pedido?
¿Cómo es?
Cuéntanos.
-No lo sé, porque nadie se ha presentado.
-Esto es un sinvivir.
-De eso nada.
En peores plazas hemos toreado.
Elena confía en nosotras.
Podemos con un crítico y con todos los que vengan.
Así que, venga, arreando.
Toma, la vichyssoise de la mesa tres.
Y vosotras, vamos, a trabajar.
Venga.
♪♪ ♪♪ -Que aproveche.
¿Qué tal esas judías, de Amancio?
-Lo más rico que he probado nunca.
Como todo lo que como aquí.
¿Qué os pasa que estéis tan distraídas?
Parecéis policías buscando sospechosos entre los clientes.
Pues que nos han chivado que esta noche viene un crítico culinario a cenar y estoy pendiente de ver si llega.
-Pues ahí le tienes.
♪♪ Fíjate bien.
Ha venido solo.
No se relaja, no sonríe, analiza todo con detalle.
♪♪ -Pero no se ha presentado.
-Nunca lo hace.
Cuando esto era del padre de Julio, a los críticos les gustaba llegar de incógnito.
Pero ahora que sabéis quién es, podéis sorprenderle.
♪♪ -¿Pinta mal?
-Está pinchada.
Y no hay rueda de recambio.
Y aunque la tuviéramos, yo no sabría cambiarla.
-Lo siento.
He sido una irresponsable pensando que podía aprender a conducir en una hora.
-No, tranquila, que el irresponsable he sido yo dejándote el coche.
-Bueno, alguien pasará por aquí y nos podrá llevar a la fonda, ¿no?
-[ Se ríe ] -¿Qué?
-No, nada.
Bueno, sí.
Que casi nos matas y todavía estás pensando en la sopa castellana.
-Ah, ¿que casi nos --?
Menos mal que era culpa tuya por haberme dejado conducir.
-Bueno, es que para conducir hay que fijarse en la carretera.
-Es que me iba fijando.
-Bueno, si hubieses girado cuando vimos esa piedra, creo que no habría -- -He girado a la izquierda, donde me has dicho.
-"Cuidado a la izquierda", porque la piedra estaba allí.
Si hubieses girado a la derecha, nada de esto habría pasado... -No.
Es que -- [ Refunfuña ] ♪♪ -¿Se puede saber a dónde vas ahora?
-A buscar ayuda.
-¿Y qué hacemos con el coche?
♪♪ Bueno, pero no me dejes solo.
-¿Cómo es?
¿Te ha dicho algo?
-Es un poco estiradillo, tirando a seco.
-Lo importante: ¿Que ha pedido?
-Quiere que le sorprendas.
Va a tomar una degustación.
Así que escoge tú los platos de la minuta que quieras.
-No, no, no.
¿Cómo una degustación?
Yo necesito saber lo que tengo que hacer.
Tú me dices "un roast beef" y te lo bordo.
Lenguado a la [ habla francés ], y te chupa los dedos.
Pero una degustación no.
Tema libre no porque es que yo no sé... -Eh, Lourdes, tú misma lo has dicho antes, de situaciones peores hemos salido.
¿Ahora nos va a dar miedo un crítico?
-Visto así, después de habernos encontrado un muerto en casa, esto debería estar chupado.
-Por eso mismo, chicas.
Sé que Elena no está, sé que estamos muy nerviosas, pero ¿vamos a dejar a ese crítico con la boca abierta?
¿Sí o no?
-Bueno... -Sí, yo... -Venga, ahora lo vamos a repetir con un poquito más de alegría.
-¿Vamos a dejar a ese crítico con la boca abierta?
¿Sí o no?
-Claro que sí.
-Sí.
Vamos.
-Sí.
-Claro que sí.
Claro que sí.
-Claro que sí, chicas.
Va a estar todo muy bien.
¿Qué puede fallar?
-Agua.
-Te voy a ayudar.
♪♪ -La ensalada florida.
Y su menú... Cualquier otra cosita que necesite, estamos por aquí, caballero.
-Muy amable, Roberto.
♪♪ -Este señor es crítico gastronómico.
Son muy suyos y no les gustan las confianzas ni tus chistes de tasca.
-Ya estamos.
Pensaba que ibas a confiar un poquito más en mí, jefa.
-Mejor me ocupo yo de él.
-Roberto, majete, hágame el favor, grande.
Es que la mesa cojea y me estoy volviendo loco.
-Pues yo diría que le he caído bien.
♪♪ -De acuerdo, ocúpate.
-¿Que cojea dice?
-Pues sí.
-No se preocupe, caballero, que se lo arreglo yo en un periquete.
♪♪ Ahí va.
-Es usted un genio.
Ya que está por aquí, sírvame otra copita, por favor.
-Por supuesto.
-Oiga, señorita, por favor.
Sí, sí, sí.
Venga, sí.
♪♪ [ Trueno ] -Uy.
-¿Uy qué?
-Pues que... -No.
¡No!
¿Ves cómo teníamos que habernos quedado en el coche?
-No, es que ahora será culpa mía también que empiece a llover.
-Bueno, ¿y por qué no volvemos al coche?
-Porque no tiene techo.
[ Trueno ] -¿Pero tú te has dado cuenta dónde estamos?
Que estamos en mitad de la nada.
-Es que parece que te quieres arriesgar a coger una pulmonía y no entiendo por qué, Elena.
-Porque no quiero pasar una noche en un coche contigo, Julio.
[ Trueno a la distancia ] -¿Y qué es mejor la segunda opción, morir de frío en una carretera perdida de la mano de Dios donde no hay nada, donde no hay --?
¡¿Qué es eso?!
-¿Qué?
♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪
Support for PBS provided by:
















