
Felices Fiestas
Season 2 Episode 10 | 53m 8sVideo has Closed Captions
Clara disappears before the big reveal as Mateo faces Omar and scandal erupts.
As Velvet unveils Farah Diba’s dress, Clara vanishes. Mateo confronts Omar while scandals threaten to destroy the galleries.
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Felices Fiestas
Season 2 Episode 10 | 53m 8sVideo has Closed Captions
As Velvet unveils Farah Diba’s dress, Clara vanishes. Mateo confronts Omar while scandals threaten to destroy the galleries.
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-Pero es que yo no puedo permitir que hagas algo así, Pedro, es demasiado.
-No es demasiado, esto es por ti, es por tu hija.
Esto por nosotros.
Yo, yo pensaba que no iba a volver a decir esta palabra nunca, pero te quiero y quiero casarme contigo.
Quiero formar una familia Contigo.
-Con tantos niños no sería muy difícil.
-Ana Pastor.
¿Te quieres casar conmigo?
-Sí, sí quiero.
♪♪ -Vamos, a tu madre le contamos los trenes que hay, ¡pero qué maravilla!
-¿Os gusta?
-Me encanta, es espectacular.
-Nunca habíamos vestido una reina, pero, Juliette, ¿qué te parece?
-Que no me quiero ir.
-No, el vestido.
-Que estoy cansada de que se me trate permanentemente como una niña, que me dirijáis la vida, ahora te vas, ahora vienes.
¿Es que nadie puede preguntarme cómo quiero vivir?
-A ver, Juliette... ¡Juliette!
-Déjame a mí.
♪♪ Juliette, no te lo tienes que tomar así, nadie tiene intención de guiar tu vida, solo queremos ayudarte.
-Que yo no necesito ayuda.
Que yo sé perfectamente lo que quiero.
-¿Y qué es lo que quieres?
Compártelo.
Igual podemos ayudarte.
¿Me oyes?
¿Qué haces?
¿Juliette?
Suelta eso, suelta eso, por favor, suelta eso, hablaré con Marie, hablaré con Marie y seguro que sea lo que sea, tiene arreglo, por favor, deja eso.
Juliette, tranquila.
-No hagas ninguna tontería.
-No, no, no, por favor... -Sé lo que estoy haciendo, dejadme en paz.
-Por favor, por favor, cariño.
-Que no me voy a París, y esta es la única manera de evitarlo.
-No, por favor.
Por favor.
Por favor.
[gruñido] -Juliette, Juliette.
♪♪ ¡Juliette!
¡Juliette!
¡Juliette!
¡Juliette!
[Gritos] -¡Por favor, para!
-¡Tú eres igual que mi madre!
Siempre mirando a otro lado.
-Vamos a tranquilizarnos, -Y todo por el qué dirán.
-¿Pero de qué hablas?
-¿Por qué tenemos que ser una familia respetable?
Pero somos una familia repugnante y vosotros dos sois iguales, ¡dais asco, asco!
-Yo no sé lo que te ha hecho tu madre, pero seguro que tiene solución.
-No, eso es mentira.
-Juliette, baja las tijeras.
-Baja las tijeras, Juliette.
♪♪ -No tuvo nada que ver, el profesor no tuvo nada que ver.
-¿Qué estás diciendo?
-Fue mi padre quien abusó de mí.
[sollozos] -Paloma, ¿Sergio o Macarena, han llamado ya?
-No, todavía no.
-Guau.
-Estás espectacular.
-Gracias, Paloma.
-¿Vas a salir?
-Bueno, he quedado para cenar con Omar como habíamos decidido, ¿no?
Hacer como si no pasara nada.
-Sí, bueno, no, quiero decir, actuar como si nada, nada es nada.
-Sí, sí, por supuesto, nada es nada.
-Claro.
-Yo, no es por nada, pero vamos, que no entiendo nada.
-No os preocupéis por mí que sé cuidarme.
-Si necesitas cualquier cosa, me llamas a cualquier hora.
-Claro que sí.
[suspiro] Bajo, no quiero llegar tarde.
-Claro.
♪♪ -Si llaman, avísame.
-Sí, sí, claro, pero que, vamos, que no hace falta que disimule conmigo.
Que le gusta hasta como camina.
-¿Qué dices?
Ven conmigo un segundo al balcón.
♪♪ -Una noche maravillosa, una mujer espectacular, ¿qué más le puedo pedir a la vida?
-Va a ser una cena inolvidable.
♪♪ -Como espía no tiene precio.
-Solo espero que esto termine pronto.
-¿Todo bien?
-Sí.
Es solo que estoy nerviosa por la presentación de mañana.
-No te preocupes, va a salir todo muy bien.
-Ahora a disfrutar de la cena.
Al cónsul, Gary.
-No tardaría mucho en declararme, digo.
-¿Dónde coño te has metido, Sergio?
-No puedo.
-¿Lo tienes?
-No, un momento.
-Está este, creo que es este.
A ver.
♪♪ -¿Pasa algo?
-No, no, solo estoy comprobando que está a nombre de mi papá, pero que no inculpa a nadie más de la familia.
-Solo firma él.
-Debe de ser Eduard, tienes que irte.
-No, no te voy a dejar sola, mamá.
-Lo importante es que se lo des a Mateo.
-Vente conmigo.
-Que no.
Mejor me quedo en casa, si no, sospechará algo.
-Está bien.
-¡No!
Por la ventana, por la ventana.
-Mamá, ten cuidado.
-Sí, Ve.
No te he oído llegar, -Dámela.
-¿Qué te de qué?
-No te hagas la boba, Macarena, la tarjeta de la caja fuerte, pero de ¿qué hablas?
Si no me la quisiste dar.
-Para eso mandaste a tu compinche.
Para robármela.
-¿Compinche?
-Sí, doña Blanca, sé perfectamente que me la quitó cuando se fue con la chaqueta con la excusa de limpiarla.
-Estás loco, Eduard.
¡Nadie te ha robado nada!
-No hagas que te registre.
-Por favor, ¡que me sueltes, Eduard, suéltame!
-Eduard.
[timbre de teléfono] -Consulado de Irán.
-Soy Eduard Godó, necesito hablar urgentemente con el señor Embajador.
-Lo siento, señor Godó, el embajador está atendiendo una visita y ha dado orden de que no se le moleste.
-Es muy importante.
- Lo siento mucho, no puedo hacer nada, si quiere, cuando termine, yo le digo que ha llamado.
-Cuanto antes.
Dígale que es un asunto que le concierne a él.
-Sí, señor, en cuanto tenga ocasión, se lo haré saber.
-Gracias.
-¿Me puedo ir?
-Todavía no.
-Me estás reteniendo en contra de mi voluntad, y eso es un secuestro.
-Todavía eres mi mujer, esto no es un secuestro, Macarena.
Es un requerimiento de tu marido, si quieres irte, es muy sencillo, dame la tarjeta.
Siéntate.
-¿Qué...?
-Haz el favor de comportarte.
♪♪ -Eres despreciable.
-¿Yo?, eres tú la que me has vendido, mi propia esposa.
-No te equivoques, el único responsable de lo que te está pasando eres tú mismo.
-Yo voy a salir de esta, ¿sabes lo que van a decir de ti cuando sepan el lío que me has metido?
-No me amedrentes.
Ya no puedes conmigo.
♪♪ -Hablaré con tu madre.
-No, no hay nada que hacer.
Mi madre solamente llora y llora.
Está muy preocupada por el qué dirán.
Mi padre sigue siendo un hombre muy poderoso.
-Hay que denunciarle.
-No, no, no, no.
-Sí.
-No, no, no, no, no, no, eso es imposible, tía Marie, ese hombre es mi padre.
-Ese hombre es un monstruo.
-Tía Marie, yo no quiero volver, ni para denunciarle, yo no quiero volver a casa.
-Voy a ver cómo lo puedo solucionar desde aquí.
-No, no, no, es una chapuza, hay que sustituir la pieza entera.
-¿Qué?
-Hay que volver a coser el vestido.
-Sí es para mañana y llevamos... -Bueno, da igual, da igual, ya se me ocurrirá algo.
Márchense, márchense, necesito concentración, fuera.
¡Fuera!
¡Venga, fuera, fuera!
-J.
-Marie, no sé qué vamos a hacer.
[suspiro] ¿Cómo está?
-Más tranquila.
No entiendo cómo mi hermana ha podido ocultar algo así, es que... Dios.
-Ya está, ya está.
[suspiro] -Tío Jonás, lo siento mucho.
-Ya no sabía qué hacer para quedarme, la verdad, me siento muy avergonzada de lo que he hecho, perdóname.
-Juliette, siento que hayas tenido que pasar por todo esto.
-Quiero reparar el daño que he hecho, dejadme ayudaros, por favor.
-Voy a llamar al consulado mañana, no vamos a entregar nada.
-¿Cómo?
No, claro que lo haremos.
-Marie, no hay tiempo material.
-Pero hemos hecho cosas muy difíciles, ¿o no te acuerdas de la compañía de teatro?
-Sí, Los Miserables, ese día me dolían hasta los dedos.
-Bueno, pues eso, tenemos cuatro metros de tela, podemos descoser las partes dañadas y volver a coser, y no hay que partir de cero.
-Espera, con alguna aplicación de las que trajo Clara igual podemos disimular el remiendo.
-Por ejemplo.
¿Sabes qué hace falta para eso?
Las modistas que acabas de echar.
-Soy un idiota.
-Pues manos a la obra.
-Venga.
♪♪ -Don Mateo, como no se relaje, le va a dar algo, ¿qué, quiere que le prepare una tila?
-Lo tengo.
-Este contrato demuestra que Omar está haciendo negocios a espaldas de la Corona.
-¿Aparece algún nombre más?
-No, solo mi... Solo el de Godó.
-Lo siento, tiene que ser muy difícil para ti, pero estás haciendo lo correcto.
Paloma, avisa a la redacción del inversor, diles que voy para allá.
-¿Y para?
-Ya me encargo yo de avisarles.
[timbre de ascensor] ♪♪ [puerta se cierra] [puerta se abre] -¿Puedo hacer algo por usted?
-No, no te preocupes, Paloma, gracias.
-Si me permite, me gustaría recordarle lo que le ha dicho ahora don Mateo, que está usted haciendo lo correcto.
-¿Lo correcto?
¿Te parece?
Paloma, estoy traicionando al hombre que me ha criado.
En cuanto ese contrato salga a la luz.
Va a ser su fin.
♪♪ [suspiro] [suspiro] -Ya verá como todo es para bien.
[suspiro] -Hombre.
[risa] Vaya cara.
-Cualquiera diría que te alegras de verme, no.
-Hoy ha sido un día muy complicado.
-Ya.
-¿Y tú qué haces aquí a estas horas?
-Básicamente porque no he sabido nada de ti desde ayer, y eso que te has dado de margen, pero tampoco he tenido respuesta, así que he venido a buscarte, aunque no te lo merezcas.
-Pues perdona, tienes razón.
-Sergio, tenemos que hablar.
-No, hoy no, lo siento, pero estoy muy cansado.
-Oye, yo no sé qué pasa que desde que he vuelto, tengo una desagradable sensación de haber pasado a un segundo plano.
[risa] Igual es que ya no te importo, no sé.
-Sabes perfectamente que eso no es verdad.
-Pues no me lo parece.
-Elena, te quisiste ir, ¿te dije algo, te lo impedí?
No, ahora quieres hacer tu colección de lencería y presentarla aquí con Godó a mis espaldas, y encima luego te sorprendo con Omar.
-Oye, oye, oye, eso es porque tu amiga Clarita, oye, no la quería.
-Perdona, pero esto no tiene nada que ver con Clara, sino con cómo actúas tú que parece que no te das cuenta, pero es que no te importan las opiniones de los demás, solo te importa lo que tú quieres.
[risa] -¿Me estás llamando egoísta?
Porque no me lo puedo creer.
-¿No te das cuenta de que cada vez discutimos más?
♪♪ -Sergio, no saquemos las cosas de quicio.
-Elena.
Creo que nos estamos precipitando un poco con el tema de la boda.
-Pero ¿qué dices?
Yo te sigo queriendo igual que siempre, estos son los nervios de los días antes de la boda, nada más, ¿hm?
-¿Tú no crees que nos deberíamos dar un tiempo para pensar o...?
-¿Te parece poco tiempo cuatro años?
Vamos a tranquilizarnos, vale, nos vamos a ir a cenar tú y yo juntos y vamos a olvidar esto, ¿vale?
Oye.
-Está bien.
Va.
-Vale, vamos.
-No me imaginaba que me ibas a traer a cenar aquí al consulado.
-¿No te gusta?
-¿El consulado o el caviar?
[risa] -Beluga.
Lo han traído esta misma mañana de Irán.
-No hacía falta.
-Por ti todo es poco.
-¿Puede ser un poquito más de champán, por favor?
[campanada] -¿Estás bien?
¿Qué estás pensando?
-En mañana en la presentación a la prensa que quiero que salga todo perfecto.
-¿Y lo dudas?
-No, no, no, va a salir perfecto, pero siempre hay imprevistos, y como he tenido que venir tan apurada a esta cena.
-Ya.
Ahora resulta que será mi culpa.
-Disculpen que les interrumpa, es un asunto importante.
♪♪ -¿Todo bien?
-Si.
Tengo que hacer una llamada.
-Si quieres ir pasando al salón.
♪♪ [timbre de teléfono] -¿Diga?
- ¿Qué ha pasado?
-Por fin.
-Espero que sea importante, estoy cenando con alguien.
-Lo es, ha desaparecido el contrato de nuestro acuerdo petrolero.
-¿Cómo que desaparecido?
-Hace unas horas llegué a mi casa y la caja fuerte estaba abierta, alguien la ha forzado.
-Y ¿qué más te han robado?
-Aquí no tenía nada más que me relacione contigo.
-Eso ya lo sé, Eduar, contéstame, ¿se han llevado solo el contrato o algo más?
-El que venía por la caja fuerte sabía perfectamente lo que estaba buscando.
-¿Has llamado a la policía?
-Claro que no, ¿por quién me tomas?
-Perfecto.
Ya me encargo yo.
-¿Qué vas a hacer, Omar?
Yo también estoy metido en esto.
-Ya lo verás.
- Omar.
[suspiro] Espero que tengas el detalle de agradecerme no haberte delatado.
♪♪ [habla en otro idioma] -Omar.
¡Omar, abre la puerta!
¡Omar!
¡Abre!
¡Abre la puerta!
¡Abre!
¡Omar!
¡Omar!
¡No, no!
No.
¡Soltadme, soltadme!
¡Omar!
¡Soltadme!
♪♪ -Entonces, ¿qué le han dicho, cuando van a detenerle?
-Mañana, durante la presentación a la prensa.
Le va a pillar totalmente desprevenido.
-Va a ser todo un acontecimiento.
-Y va a serlo mucho más cuando publiquemos todo lo que tenemos guardado sobre el tráfico de joyas.
-¿Entonces van a publicarlo todo?
♪♪ Madre del amor hermoso.
Igual deberíamos de llamar a la policía.
Don Mateo, ¿dónde va?
Don Mateo, ¿dónde va?
-Shh.
-Igual hay alguien dentro, ¿dónde va?
-No hay nadie.
-Tiene que ver esto.
-Mañana recupero lo que me pertenece en la presentación de la Reina, o pondrás en peligro tu bien más preciado.
-Igual sí que deberíamos de llamar a la policía, Don Mateo.
-Ese desgraciado no me va a asustar con una nota.
-Una nota, una nota, Mateo, el embajador es un hombre peligroso, puede meternos cuatro tiros... -Nadie nos va a poner la mano encima, la Corona está de nuestro lado.
-Estaría más tranquilo si quien estuviera de nuestro lado fuera la Virgen de Montserrat.
-Voy a avisar al Servicio Secreto de la Reina.
-A ver cómo le explico yo esto al casero.
♪♪ -¿Está bien?
-Gracias.
Gracias, amigo mío.
Gracias por todo lo que me has dado estos años.
-Raul... -Me has dado mucho, Pedro, muchas cosas.
Tantas cosas que yo, equivocadamente, he dado por hechas.
Siempre me has cuidado.
Te has preocupado por mí.
-Muchas muestras de cariño y amistad, muchas.
-¿A ti te ha sentado raro la gota de ayer, verdad?
-Uy, ayer.
Ayer, menudo viaje.
Verdad.
Viajé, viajé.
Viajé muy lejos, muy lejos.
Tanto que llegué a lo más profundo de mi ser.
-Y, ¿sabes qué?
Que no quiero volver a ser como era.
¿Me acompañas al taller?
Tengo algo que contaros.
♪♪ -Tengo que reconocer que ahora sí que tenemos un vestido digno de una emperatriz.
-Sí, al final, si no llega a ser por Juliette.
-Bueno, no hay mal que por bien no venga.
-Chicos.
-Ay, señor De la Riva, ¿cómo está?
-Muy bien.
-¿Sí?
-Sí, mejor que nunca.
-Menudo susto nos dio ayer.
-Lo sé, lo sé.
-¿Por qué no se ha esperado para venir directamente a la presentación?
-¿Y no dar el último toque antes del gran momento?
No, ese no sería el gran Raúl de la Riva.
-Precisamente de eso quería hablaros.
-Era una broma, Raúl.
-No, no, no, Jonás, no, tienes razón, Raúl de la Riva solo se ha movido por y para el éxito, con la fortuna que en este viaje ha encontrado gente maravillosa, llena de talento.
Gente que se ha convertido en su familia, en sus mejores amigos.
En su confidente.
Por eso, por todo lo vivido hasta ahora y por todo lo maravilloso que me habéis dado, creo que ha llegado el momento... -Señor De la Riva.
No, por favor.
-Sí, Pedro, ha llegado el momento de que me vaya.
-¿Cómo?
-¿Qué?
-Pero, pero ¿por qué?
-Doña Blanca, mi vida ha estado prácticamente basada en mí y solo en mí, y yo estoy cansado de mí, es hora de cambiar el rumbo.
Además, usted seguro que me entiende mejor que nadie, ¿no es así?
-Sí, sí, claro que le entiendo, y aquí nos tendrá siempre para apoyarle en lo que necesite.
-Lo sé.
-¿Qué vas a hacer?
-Sé que esto os va a resultar muy gracioso, me voy a África.
-¿África?
-Hay un pueblecito, uno de tantos que no tienen nada, absolutamente nada, ni qué vestir.
Así que me voy a ayudarles.
-¿Pero tú te lo has pensado bien, Raúl?
Que, que en África hay muchos insectos, África no está preparada para ti.
-Pero yo sí estoy preparado para ella, Jonás, estoy preparado para lo que venga.
La decisión está tomada.
Quiero ayudar a la gente que no tiene nada, que no tiene ni para comer.
Y ya desarrollaré mi creatividad ayudando a los demás, que al fin y al cabo es lo que más feliz me ha hecho siempre, ayudar a los demás.
Ya tengo dinero de sobra, no necesito tanto dinero.
Quiero liberarme de mí y darme a quien lo necesite.
-Qué hermoso oírle hablar así, la experiencia le cambiará la vida.
Estoy segura.
♪♪ -Vamos a ver, me despido de la moda, vistiendo a una reina.
[risas] ¿Qué más se puede pedir?
Vestir a una reina.
-Eso es verdad.
-Bueno, ¿no me vais a dar un abrazo o qué?
♪♪ -¿Estás bien?
-¡Clara, Clara!
Clara, que Raúl de la Riva ha dicho que se va.
Pero ¿dónde está esta mujer?
-Inés.
Gracias por cuidar tanto de mí.
-Y usted de mí.
-Eres mi mejor obra.
-Señor De la Riva, no encuentro a Clara.
Mucha suerte, te echaremos mucho de menos.
-Y yo a vosotros.
-Cuidad de mi casa.
♪♪ -Le vamos a echar mucho de menos.
Y pórtese bien.
♪♪ -Es para Clara, aunque espero verla antes de irme.
♪♪ -Señor De la Riva.
Muchas gracias por todo.
-Buen viaje.
-¿Y el Elvis?
Porque vamos, llevamos ya más de una hora esperando a gachó.
-Bueno.
Carmela, cálmate, habrá, no sé, habrá habido un retraso con el avión, algún inconveniente.
Estas cosas pasan, pero, pero no os preocupéis, yo me voy a encargar de solucionarlo.
-Yo estoy muy calmada ahora solo necesito que me expliques dónde voy a bailar.
-Bien, ese es el otro asunto, en principio estaba previsto que lo fuerais a hacer aquí en las galerías, pero parece ser que hoy va a venir aquí la futura emperatriz de Irán, y claro, las dos cosas.
-Para emperatriz mi Carmela.
-[inaudible].
-Reina y señora del baile flamenco.
-¡Ole, ole, ole, ole!
Carmela Cortés.
-Un momento, un momento.
Creo que ya lo he resuelto.
-Menos mal, ha tenido que venir una mujer a poner las cosas en su sitio.
¿Qué es lo que ha pasado, bonita?
-Pues que definitivamente el anuncio hoy no lo vamos a poder rodar, pero podemos considerar esta mañana como un estupendo ensayo general.
-¿Ensayo?
¡Pero qué ensayo ni qué niño muerto!
Mira, guapa, a mí los ensayos no me los marcan nada más que la Semana Santa, ¿estamos en fecha?
-Nanay.
-Pos eso.
-Y yo lo siento muchísimo, pero es que no contábamos con semejante despliegue, la idea era convivir.
-Enrique, este día te lo cobro por esta, Venga, vámonos ya to's pa la calle.
-Carmela, no me vayas a fallar, que tú y yo teníamos un trato.
-Aquí el único que ha fallado por el momento, ya sé yo quién es.
-Te voy a hacer grande.
-Elvis no va a venir, está de luna de miel.
-Bueno, son cosas que pasan, y claro, su agente no nos ha dicho nada hasta el último momento, un sinvergüenza de tomo y lomo.
-Claro.
Y supongo que Barbara no ha sabido nada de todo esto.
Y obviamente, Elvis tampoco.
[suspiro] -Esto te lo has inventado tú para quedarte con la parte de mi empresa.
-¿Cómo te atreves a decirme algo así?
Yo he sido la primera engañada, Enrique.
-¿Qué pasa con el dinero?
-¿Qué dinero?
-Con los 3 millones de pesetas que hemos pagado.
-Bueno, él ha dicho que cumplirá el compromiso cuando tenga un hueco.
-¿Cuando tenga un hueco?
Ah, qué bien, fenomenal.
Lo que pasa es que esto es un anuncio, tiene fecha de salida, mira, estas Navidades vamos a brindar todos con cava.
Y o se te ocurre una idea genial o vamos a tener un problema muy serio.
-No me amenaces, Enrique.
-No sé, no te amenazo, es simplemente que Eduar Godó ha pagado 3 millones de pesetas por tener a Elvis Presley, yo aparecí aquí Elvis Presley, o se te ocurre alguien mejor.
-¿O qué?
-O te arranco el otro ojo.
-Clara, ¿y Clara?
-No sé, yo llevo esperando toda la mañana.
-La Reina está a punto de llegar, ¿sabes si ha pasado algo?
-Que yo sepa no, vamos, me han dicho que la noche ha sido muy larga, pero que ya tienen el vestido listo.
♪♪ -La Reina acaba de llegar a las galerías.
-¿Está Clara con ella?
-Pensaba que estaba con vosotros.
-Ayer fue la última vez que hablé con ella.
-Yo también.
-No sé, a ver si le ha pasado algo, que ya no llega tarde jamás a ninguna cita.
-Ayer cenó con Omar.
-No, madre mía.
♪♪ -Por aquí, Majestad, hemos habilitado el showroom para que pueda vestirse cómodamente y con mayor privacidad.
-No era necesario.
-Créame que con la maravilla de capa que lucirá, un probador hubiera sido imposible.
Si le parece, le indico el camino.
-Por supuesto.
♪♪ -Excelencia, si le parece, he preparado una sala para que la prensa no le moleste y así puede esperar hasta que la reina se prepare.
-Quiero ver al señor Ruiz Lagasca.
-Ya.
Es que no, es que no sé si está ahora mismo en la galería.
-Le espero en el Club Godó.
-Pero, Excelencia... -¿Algún problema?
-No, no, no, no, no, yo, yo le busco ahora.
Voy ahora.
-Pedro, ¿ha visto a Clara?
-No.
-¿Y Omar?
-Sí, me ha dicho que te estaba buscando.
-¿Dónde está?
-Pues está, bueno, he dicho que te esperaba en el Club Godó, ¿le pasa algo?
-Todo bien.
-No, no te preocupes.
♪♪ -Excelencia.
-¿Dónde está Clara?
-Ya me imaginaba yo que tú también estabas detrás de esto.
-Sabemos que la tiene retenida, ¿dónde está Clara?
-Quiero mi contrato y lo quiero ya.
-¿Dónde está Clara?
-Creo que nos entendemos.
-O me dices dónde está, te reviento ahora mismo.
-Ya.
Así no vamos a conseguir nada.
-Un chico listo.
Señor Lagasca, vamos a empezar de nuevo, ¿dónde está el contrato con Godó?
-Él está al margen de todo esto, lo tengo yo.
-No me tomes por ingenuo.
-Señor Ahmadí, yo tengo muchas más razones para actuar contra mi padre.
-Muy bien.
Pues dame el contrato.
-No lo llevo encima.
-Son las 11:45, o lo tengo en mis manos a las 12:15, o despídanse de Clara.
-¡Mateo!
¡Para!
¡Para!
♪♪ -Tienen 30 minutos, ni un minuto más.
-¿Me puede decir alguien qué está pasando?
-Ahora no, Pedro, tío, tenemos que darle el contrato, ese tío va en serio.
-¿Qué garantías tenemos de que cumpla su palabra?
¿Cómo sabemos que Clara está bien?
¿Tú te fías de él?
-No, pero es que no nos queda otra.
-Me voy al consulado, -¿Qué?
¿Dónde te vas a ir tú?
¿Qué coño está pasando?
Os recuerdo que Clara es mi cuñada, por favor, Mateo.
-Clara no ha venido hoy a las galerías porque Omar la tiene retenida como moneda de cambio.
-¿Cómo?
¿Cómo?
¿Cómo?
¿Cómo?
¿Cómo?
-Es una historia muy larga, pero tenemos como 28 minutos para sacarla de allí, si es que está allí.
-No, no, no, vamos a llamar a la policía.
-No hay tiempo para llamar a la policía.
Sergio, avisa al Servicio Secreto de Irán, diles lo que está pasando, me voy al consulado.
♪♪ ¡Taxi!
Al consulado de Irán.
-Mateo.
No te esperarías que te iba a dejar solo.
-Va.
-Mateo, Mateo, Mateo.
[trompetillas] Yo creo que deberíamos haber llamado a la policía.
[timbre] ¿Cuál?
¿Cuál es el plan?
-Hola, buenos días.
-Buenos días.
-No hay plan.
-Ya, ya, ya, le ha matado, le ha matado, le ha matado.
♪♪ Mira, mira, mira, mira.
[quejidos] ¿Dónde has aprendido a dar esos golpes?
Mira, mira, mira, mira, mira, mira, mira, mira.
[quejidos] -Nada.
-¿No?
-Clara.
-¡Clara!
¡Clara!
♪♪ [disparo] -¡No, no!
-¡Clara!
-¡Vamos!
[disparo] [quejidos] -¡Mateo!
-¡Mateo!
[quejidos] -Ya, ya, ya, Mateo.
-Mateo.
-Aún no he recibido noticias de Mateo.
-Vuelva adentro, por favor, todo debe continuar según lo previsto.
-Claro.
♪♪ -¡Mateo!
[quejidos] [quejidos] -¡Alto!
[disparo] -¡No!
♪ Un trono de marfil y sangre.
♪ ♪ Mi sangre toca las palmas.
♪ ♪♪ -Godó les desea... -Felices fiestas.
-¡Bravo!
¡Bravo!
Me ha encantado.
-Bueno, al final ha salido todo bien.
-¿Eduar Godo?
-Disculpe, pero estamos en medio de un rodaje.
-Pues, lo siento mucho, pero el señor Godo me lo llevo detenido.
-¿Qué es esto?
-¿Cómo?
No, no, pero... -No, no, no, no, no, no hace falta que me agarre, suélteme.
Enrique.
¡Enrique!
♪♪ -Venga, niños, oye, vamos.
Vamos a jugar, vamos a jugar al jardín.
-Papá.
-Venga, vamos, oye.
-Oye, lo que no entiendo es cómo pudiste entrar tú en el consulado iraní como si fueras un superhombre.
-Yo no sé.
-Te podrías haber muerto.
Primo.
¿No tuviste miedo?
-Pues, cállate, sí estaba cagado, primo.
Pero si tuviese que medir el miedo, yo estoy... el miedo es más alto el de ahora.
Primo, que me tiemblan las canillas, de verdad.
Yo no... -A ver, mírame.
Eres un Infante, ¿qué esperabas?
Además, las canillas te tiemblan de felicidad.
-Yo creo que ya va siendo... Ya va siendo hora, ¿no?
¿Y vaya lío has montado, eh?
Mira que yo te dije que no quería celebrar una boda.
-Mira, si celebramos, celebramos a lo grande.
-Ya lo sé, pero ¿y si se entera Raúl de la Riva, qué?
-Yo no se lo voy a decir, ¿se lo vas a decir tú?
-No, yo tampoco puedo.
-Por cierto, ¿qué sabemos de él?
-Yo tengo ni idea, Clara ha estado en contacto con él, pero, vamos, dice que se está aclimatando.
[risas] ♪♪ [risas] -Esta es perfecta, mira que no querer celebrar la boda.
-Ya, bueno, es que nuestras circunstancias son un poquito especiales.
-Razón de más para celebrarlo, sois una pareja extraordinaria.
Hacía mucho tiempo que no veía a Pedro tan feliz.
-Te deseamos toda la suerte del mundo y estoy segura de que la vas a tener.
-Gracias.
-Bueno, ¿qué?
¿Lista para salir?
-Sí, sí.
Sí, yo creo que sí.
-Bueno... Sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí.
-¿Y el ramo?
-Sí, va el ramo.
-Vámonos Vámonos.
[suspiro] -Toma.
-Ay.
[risa] -Yo no sé qué pintamos aquí.
Si tuviéramos que ir a la boda de todos tus empleados, que no haríamos otra cosa.
-Elena, ¿podemos no hacer de todo un problema que bastante tenemos ya?
-Pues por eso lo digo, esperamos a que le den el sí quiero y después cogemos unas cosas y nos vamos.
-Elena, que te van a oír.
-Si no estoy hablando alto.
♪♪ -Por un momento te imaginé rodeada de niños.
-¿Te duele?
-No.
-Pensé que te perdía.
-¿No es eso lo que querías?
Clara, yo... Sé que te he dicho esto muchas veces y siempre que lo he hecho es porque lo pienso de verdad.
-¿Y si lo volvemos a intentar?
Si nos ponemos en peligro.
-¿Y nuestros papeles?
De la nulidad, digo.
-A lo mejor ese fue nuestro error.
Pensar que el matrimonio era para nosotros.
-Ahí voy a tener que darte la razón.
♪♪ -Qué poca elegancia.
madre mía.
Así, delante de todo el mundo.
-Elena.
Vale ya.
¿No querías una excusa para irte?
Pues ya la tienes.
Se acabó.
[risa] -¿Qué?
-Que estoy harto.
-Que te juro que lo he intentado, que te quiero, pero es que es evidente que lo nuestro no funciona.
No me voy a casar contigo.
-Sergio.
-No.
Perdón, no puedo.
Perdóname.
♪♪ -Estás guapísima.
-Y muy nerviosa.
[risa] -Hermanos.
Estamos aquí reunidos para unir a Diana y a Pedro en santo matrimonio.
-Yo, Pedro, te tomo a ti, Diana, como mi esposa.
Y prometo amarte... ...todos los días de mi vida.
[risa] -Yo, Diana, te tomo a ti, Pedro, como esposo y prometo amarte y respetarte todos los días de mi vida.
♪♪ -Puedes besar a la novia.
♪♪ -¡Viva los novios!
-¡Viva!
[aplausos] ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪
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