
I Love You, Paris
Episode 9 | 49m 5sVideo has Closed Captions
Carmela pulls back, Godo faces scandal, and Clara is shaken by Mateo’s return.
Carmela refuses to approve the photos for the bikini campaign. The Godo scandal deepens when photos surface, Clara is torn when Mateo returns and Raul fights to win Carmela’s trust.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback

I Love You, Paris
Episode 9 | 49m 5sVideo has Closed Captions
Carmela refuses to approve the photos for the bikini campaign. The Godo scandal deepens when photos surface, Clara is torn when Mateo returns and Raul fights to win Carmela’s trust.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
How to Watch Velvet Collection
Velvet Collection is available to stream on pbs.org and the free PBS App, available on iPhone, Apple TV, Android TV, Android smartphones, Amazon Fire TV, Amazon Fire Tablet, Roku, Samsung Smart TV, and Vizio.
Providing Support for PBS.org
Learn Moreabout PBS online sponsorshipESTE PROGRAMA CONTIENE ESCENAS NO APTAS PARA TODO PÚBLICO SE RECOMIENDA DISCRECIÓN [ Toca "Falling In Love" de Alba Llibre ] ♪♪ ♪ When I was little, I always dreamed of falling in love ♪ ♪ (Always dreamed of falling in love) ♪ ♪ If only ever I can find you, darling ♪ ♪ I'm never gonna let you go ♪ ♪ I seldom find myself daydreaming falling in love ♪ ♪ (She's daydreaming falling in love) ♪ ♪ And every time I have this feeling I wonder ♪ ♪ How long is gonna take you, love?
♪ ♪ Come out and knock right out my door ♪ ♪ Sometimes I feel so close at night ♪ ♪ And yet the morning's so far ♪ ♪ I leave my window open wide ♪ ♪ For you to climb up high ♪ ♪♪ ♪ All my life ♪ [ Tamborileo de guerra ] -¡Por el payo!
-¡Que se [ Indistinto ]!
-¡Que no se enajene!
♪♪ -¡Yo no he sido!
-¿Qué no has sido?
[ Indistinto ] -¡Paco, que le vas a matar!
-¡Esto se encaja!
[ Indistinto ] -¡Paco!
-¿Cómo has podido, Carmela?
¿Cómo has podido?
-"Cómo has podido", ¿qué?
-Encamarte con otro.
-Mira, Paco, el día que yo te adorne con otro, quiera Dios no llegue nunca, te aseguro que será con un hombre de verdad y no con este ricio.
-¿Lo ven?
-Que esto es mucho arroz pa' tan poco pollo.
¿O no?
-Sí.
-Otra cosa sería que el medio hombre este haya tenido algo con la Azu o con mi Rafael, que yo no pongo la mano en el fuego por nadie.
-¿Le han clavado a mi hermana?
-Pero, vamos, que eso ya no sería asunto tuyo.
-Señor Francisco, si considera solventado el malentendido, podríamos retomar los negocios.
-Ni negocios ni nada, que la Carmela casi se queda en cueros.
¡Vámonos!
-Pero vamos a ver, lo que yo les quiero proponer no tiene nada que ver con Velvet.
Señora Cortés... -Esa ya no está nada más que pa'l Olympia.
Y mi foto en bikini con la rubia, que sepan que no autorizo su publicación.
Buenas tardes.
-¿Se puede saber qué ha pasado?
-Pues, que la cosas no se planean con tiempo, y luego pasa lo que pasa.
Y además es culpa mía, porque ese vestido lo diseñé yo.
-Ese vestido era precioso, Jonás.
-Precioso.
-Sí, hasta que se le vio el culo a la Cortés.
-¿Cómo que se le vio el culo?
-Mon Dieu!
-Bueno, eh, si ha salido mal, se puede hacer otro intento, ¿no?
-¿Qué intentarlo ni que intentarlo?
¡No hay telas pa' intentarlo, Pedro!
-Bueno, Raúl, no pasa nada.
Si como decía don Emilio, para atrás ni para coger impulso, eh.
Ya está.
-¡Raúl!
Reúna a todos en la sala de juntas.
Ahora.
[ Música dramática ] -Lo siento mucho.
-Ya, ya, ya, ya, ya, ya, ya, ya, ya, ya, ya, ya, ya, ya, ya.
-No pasa nada.
[ Llanto ] -Nada, no me ha dejado hablar con ella.
Se nos cae el espectáculo y la colección de baño.
-¡Genial!
Y ahora me toca a mí pagar los platos rotos del resto, ¿no?
-Elena.
-¿Qué?
-¿Qué quieres decir, bonita?
-Quiero decir que se nos ha caído la campaña porque tú no estabas a la altura.
Y no lo digo yo sola, eh.
Lo dice la Cortés.
Y ahora también Bahía, porque no ya tiene la campaña para el lanzamiento de sus bikinis.
-Mira, guapa: a mí Bahía y toda tu colección de baño me importa un bledo, porque a mí lo único que me importa aquí es Velvet, que es quien corre riesgo con lo que ha ocurrido, porque, que yo sepa, tú no has puesto un puñetero duro.
-Tiene razón.
Aquí el único que ha puesto un duro he sido yo.
Muy buenas.
-Bueno, vamos a ver si nos tranquilizamos todos un poco.
Es cierto que las cosas se han complicado, pero también es verdad que somos un equipo, un gran equipo, y que si trabajamos juntos, estoy seguro de que podemos encontrar la manera de solucionar todo esto.
-Un despido es lo que arregla desatención de un equipo.
Un aviso a navegantes.
Esto es lo que necesita esta empresa.
-Bueno, pero eso sería excederse en sus competencias.
-Yo, con todo mi respeto, señor Godó, pero Ana y Alberto nunca habrían dicho algo así.
-Pedro, yo no sé lo que dirían Ana y Alberto.
Lo que sí sé, es el rendimiento que espera mi banco de esta inversión.
Y si no lo logramos, no solo habréis perdido la actuación del Olympia, sino también el proyecto de franquicias que Ana tiene en la cabeza.
-Bueno, vamos a ver.
Basta ya de amenazas, padre.
-No son amenazas, Sergio, por Dios.
No te comportes como un niño.
Lo que estoy intentando decir es que si Barcelona no funciona, significa que Velvet Madrid es un proyecto irrepetible.
Entonces, adiós a los sueños de Ana Ribera.
[ Música suave ] -Muy bien.
Entonces, si aquí el único problema soy yo, adiós, problema.
Abandono Velvet Colección.
-Esas no son maneras.
Tú ni pienses en dimitir, eh.
Anda que no hemos salido de situaciones peores.
-Esta vez la he cagado bien cagada, Clarita, y ese cretino tiene razón: ahora Velvet está en juego, y es por mi culpa.
Sabía que la bata de cole iba a traerme problemas.
-Raúl, que no quiero más llantos.
¿Cuántas veces nos salen a nosotros mal las cosas cada vez que intentamos algo?
-Demasiadas ya.
Yo estoy cansado.
-Anda, ven aquí.
Ven.
-Raúl, no te pongas así.
Venga.
-Raúl, de verdad, que juntos lo vamos a conseguir.
Te digo una cosa, eh.
Esto que ha construido Ana Ribera sin ti no existiría, eh.
-Tú siempre dices que hay que hacer las cosas por amor, ¿no?
El amor da muchas oportunidades.
Volvámoslo a intentar.
Además, París no está tan lejos.
-Vámonos a París.
-¿Por amor?
¿Y qué haríamos con Godó?
-De Godó me encargo yo.
[ ♪ Marc Ferrari, Michael McGregor: Love Shine Down ] -Vamos a París.
-Vamos.
-El problema es que esto es una empresa, y debemos gestionarlo como tal.
O sea que vamos a acabar ya con la farsa de que Velvet es una familia.
-No, es que sí que es una familia.
El problema es que tú no sabes lo que es eso.
-¡Sergio!
Esto no es serio, y tu padre tiene razón.
Yo llevo muchos años negociando con esta firma y jamás me he encontrado con una situación así.
-Elena, este hombre que acaba de dimitir es un genio.
-Sí, un genio que cualquier otra empresa hubiera puesto v de patitas en la calle hace tiempo.
Mira, hijo, si yo fuera el director de Velvet, otro gallo cantaría.
-¡Uy!
Pues, estoy segura de que lo harías muy bien, Eduard, pero, de momento, yo soy la directora, así que tampoco vamos a echar a volar la imaginación.
-Clara, jamás se me ha pasado por la cabeza ocupar tu puesto.
Ya lo sabes.
-Pues, no se nota.
-Entonces, Jonás y Raúl van a intentar sacar adelante un nuevo vestuario para la Cortés.
Si con ello triunfamos en París, luego nos ponemos con la colección de baño.
Solo necesitamos 24 horas.
-Muy bien.
Tenéis 24 horas.
Si no, tendré que llamar yo a Ana personalmente.
-Bueno, si lo que estás sugiriendo es que yo me quede en un segundo plano... -Ya estás en segundo plano.
¿Te parece a las 10:00 en el Rialto?
-Eh... Sí.
¿No?
Sí, sí, claro.
-Bien.
Señores, me voy, que tengo mucho trabajo y poco tiempo.
-¿Todo en orden?
-Todo en orden.
-Bien.
Pedro, necesito que después vengas más tarde a Manresa y traigas todo lo necesario para embalar.
-Por supuesto.
Iré yo personalmente con los mozos, ¿sí?
-Marie, tráete una plancha.
Es posible que también la necesitemos.
-[ Hablando francés ].
-Vamos, Jonás.
No hay tiempo que perder.
Ustedes, acompáñenme.
Hoy vamos a aprender cómo gestionar un proyecto en crisis.
-Y ustedes también.
Venga, con lo puesto.
-¡Inés!
-¡Ay, ay, ay, Manuel!
¡Qué emoción!
-Pero ¿adónde vais?
-¡Señorita Inés, nos vamos sin usted!
-A Manresa, y tú, ve con tu padre, que está organizando el personal.
-¿Pero qué ha pasao?
-Que la Cortés se ha bajado del carro.
Venga, a arrimar el hombro.
[ golpean la puerta ] -¿Se puede?
Me acabo de enterar que la Cortés se ha echado para atrás.
¿Cómo estás?
-Por una oportunidad que tenía de demostrarle algo a mi padre y mira.
Es un cretino.
Al parecer, se enredó con la Cortés, y su marido se ha enterado de todo.
-Y tú, ¿qué vas a hacer?
¿Te vas a rendir?
No, tú no te puedes rendir.
Para empezar, la Cortés no sabe que don Enrique es tu padre.
Y segundo, me acabo de encontrar con el señor de la Riva y está poniendo a todo el mundo en marcha para intentarlo de nuevo.
Tienes que hacer lo mismo.
-Vámonos a París, Manuel.
-¿Te has vuelto loca, Lourdes?
No tengo un duro para irme a París.
-¡Da igual!
Mis padres pagarán el viaje.
Nadie se dará cuenta.
-Ya, ya.
Nadie se dará cuenta, pero yo no puedo ir a París contigo.
Es una locura, Lourdes.
-Pues, entonces, no me digas que dé un paso adelante si luego mira dónde lo das tú.
Yo me marcho, Manuel.
Te espero en París.
[ Música romántica ] [ timbre ] [ Música dramática ] -¿Quién era?
-Nadie, señora.
Cuando he abierto la puerta, ya no había nadie, solamente este sobre en el suelo.
-Gracias, Montse.
[ Música tensa ] -La decisión está tomada, Serafín.
Estoy más fuerte que nunca.
Aquí tienes el informe de la psicóloga.
-Macarena, me gustaría ayudarte, pero ya sabes que todo pasa por la firma de tu marido.
Sin el consentimiento de Godó no podemos hacer nada.
-Pero es que ese dinero no es de Godó, es mío.
La fortuna de mis padres me pertenece.
-Sé que los tiempos van cambiando, y cada vez hay más mujeres intentando hacerse con sus propias fortunas, pero tenemos las manos atadas.
Créeme.
Estáis casados, y todo esto pertenece a Godó.
-Pero ¿es que no lo comprendes?
Necesito una vía para poder ser independiente, no perderlo todo cuando me marche de esta casa.
-Déjame darle una vuelta, pero cualquier cosa que hagas, me temo que será al margen de la ley, porque la ley es muy clara.
-Gracias, Serafín.
Estoy dispuesta a asumir las consecuencias.
Sé que en un momento dado aconsejaste a mi madre en un asunto parecido.
-Fue una mujer única y peleó por su independencia hasta el último momento.
-Ayúdame a hacer lo mismo y a conseguirlo.
-Por lo pronto, no abandones la vivienda familiar.
Eso podría perjudicarte.
-Ajá.
-Dame un par de días, y vendré a verte.
-Gracias, Serafín.
Gracias, de verdad.
-Es que no, no, no sé qué ha querido decir con eso de que voy a ocupar un segundo lugar.
-Oye, Elena, no ha dicho eso exactamente, eh.
De hecho, creo que la que lo ha dicho has sido tú.
-No, sí, sí que lo ha dicho.
Lo ha confirmado, y encima después habéis quedado para cenar.
-En ningún momento ha dicho nada de cenar.
-Se sobreentiende.
"A las 10:00 en el Rialto".
¿Qué otra cosa podríais hacer si no?
-Oye, ¿aún te tengo que recordar quién dejó a quién plantado en el altar?
Relájate un poco, por favor.
Solo tengo que mirar un par de cosas que tengo pendientes con ella y ya está.
-¿A las 10:00 de la noche?
¿No podía ser otra hora?
-¿Quieres confiar en mí, por favor?
[ ♪ Franck Sarkissian: A Date with You ] -Es que no te quiero perder.
¿Me llamarás cuando llegues a casa?
-Pues, claro que sí.
Venga.
Anda, vete, que tengo que ayudarles con todo esto.
¡Venga!
¿Mamá?
-Pero, si hacéis la portada, está garantizado que no te va a abandonar.
La presión social sería demasiado fuerte.
Créeme, es la mejor solución para salvar tu matrimonio.
Se va a sentir más atada que nunca.
-¿Podemos conocer las preguntas antes del posado?
-Eso déjamelo a mí.
Lo importante es que el público conozca una nueva cara de Eduard Godó, una cara más humana.
Que vean que, después de haber tenido la muerte tan cerca, ha tenido que cambiar sus prioridades y que se ha dado cuenta de que lo más importante en la vida es la familia.
-Eres increíble, Quique.
-Bueno, te recuerdo que vendí un brandi con un caballo, una rubia y una playa.
-Sí.
No era Brigitte Bardot, por cierto, pero no estaba mal.
El brandi, quiero decir.
[ tocan la puerta ] -Paloma, te he dicho que no nos moleste nadie.
[ Música dramática ] -Buenas tardes, Enrique.
-Buenas tardes, Macarena.
-Hola, Macarena.
Precisamente, estábamos hablando de ti.
¿Qué hay, hijo?
-Padre.
-¿Podemos hablar en privado?
-Sí.
Me alegra saber que tú también estás poniendo de tu parte para que nuestro proyecto común funcione.
-¿A esto le llamas un proyecto en común?
No se puede caer más bajo.
-¿Me has puesto un detective?
-No tienes vergüenza, lloriqueando por tu matrimonio frente a tus hijos, juzgando mi infidelidad durante toda la vida cuando fuiste tú el que te marchaste.
-¡Basta, Macarena!
¡Basta!
-El otro día, una cena, un regalo.
¿Y hoy esto?
-¿De dónde han salido esas fotos?
-Eso no importa.
Lo que importa es saber cuántas acciones de Petrogal me corresponden si no quieres que todo esto salga a la luz.
-¿Me estás chantajeando?
-Te estoy dando la oportunidad de que sigas haciendo creer a todo el mundo que eres ese gran tipo que vendes ser.
-Muy bien.
Entonces, tú también vas a tener que hacer algo por mí.
Vamos a hacer un reportaje juntos, y te quiero a mi lado sonriente y feliz y quietita, Macarena.
-Dejen lo que están haciendo.
Detengan las máquinas, por favor.
Escúchenme.
Acérquense.
Venimos con un encargo, que a partir de este mismo instante, tiene preferencia sobre todo lo demás.
Tenemos menos de 12 horas para completar el trabajo, y no podemos permitirnos fracasar.
-Ya, pero estas mujeres tendrán un horario.
-Si estas mujeres no se vuelcan con nosotros esta tarde, es posible que no vuelvan a tener ni horario, ni sueldo ni taller, porque estaremos todos en la calle.
-Un poquito de mano izquierda, Raúl.
Señoras, hoy tenemos que dar el do de pecho.
Sabemos que contamos con el mejor equipo de modistas de España, por eso estamos seguros de que entre todos lo conseguiremos.
-Sé que puedo parecer agresivo y vehemente, pero ustedes saben que soy un enamorado de la moda.
Hoy más que nunca les pido, por favor, que me ayuden a mantener ese affaire y que no se rompa.
Juntas vamos a diseñar y a coser el vestido de flamenca más espectacular que se haya visto jamás, y cada una de esas costuras llevará su nombre.
-Cuente conmigo, señor de la Riva.
-Y conmigo.
-Por favor.
[ ♪ FitnessGlo: Till There Was You ] Muchas gracias.
A trabajar.
-Jonás, déjame intentarlo.
Déjame.
Vamos a ver.
-¿Es la original?
-Sí.
-¿Hay otra?
-No, no tenemos otra.
-¿Cómo?
-Pues, además, la tela está muy atascada.
Hay que desmontar la máquina.
-Sí.
-No, lo puedo romper.
¿Ahora qué hacemos?
-Bueno, pues, no, a ver, que no cunda el pánico, porque es que aquí tenemos 49 máquinas y podemos coser perfectamente cualquier cosa.
-Pero, por favor, este es el tejido que hemos elegido.
Estamos trabajando con este tejido y se ha quedado atorado en la máquina.
-Tenemos que desmontarla.
-Bueno, oye, ¿cómo desmontmos la máquina ahora?
¿Qué hacemos?
¿Rompemos la máquina?
¿Cómo la desmontamos?
-Algo debemos hacer.
-Bueno, entonces, no sé.
A ver, ¿alguien, alguna chica, tienen el libro este para, como pa' arreglar?
-¡El manual!
-¡Sí, el manual!
-¡El manual!
¿Tienes el manual de las instrucciones de la máquina esta?
¿Sí?
Mira, qué bien.
Está el manual.
[ Hablando alemán ] -¿Está en alemán?
-¡Cojonuden!
[ Suspiro ] ¡Dios mío!
-Yo sé hablar alemán.
-¿Seguro que no quieres nada?
-Seguro.
-Ya tienes tu reportaje.
Vamos, Sergio.
Hijo... -¿Cómo ha ido?
-Mal.
Con sorpresa, pero ha ido.
[ Suspiro ] -Pero esto yo no sé si voy a ser capaz de traducirlo, eh.
Es que hay palabras muy técnicas.
-Pero, Inés, tú sabes que eres la única persona que, que lo puede hacer, ¿no?
Tú tienes que confiar en ti, y hoy más que nunca.
Si tú sabes una cosa, yo, cuando yo vi a Inés la primera vez, yo dije: "Esto es un regalo caído del cielo, y este regalo me lo trajo Rita".
Así que tú eres la única persona que puede hacer esto.
Ya está.
Confía en ti, ¿de acuerdo?
-Vale.
Lo voy a intentar.
-Tú, tranquila.
Marie va a ser tus manos.
Tú solo traduce.
Estamos contigo.
-Vale.
Vale, empiezo.
Aquí pone que en la parte de abajo tiene que haber un relé pequeñito.
-Que en la, en la parte de abajo tiene un, tiene que haber un relé pequeñito.
-¿Cómo de pequeñito?
-No lo sé.
Es que pone: "Kleine", que es: "Pequeñito".
-Que pone "Kleine", que dice que es pequeño, que no sabe.
-Ya.
-Sí.
Creo, creo que ya.
-Pues, lo tiene que liberar antes de desenganchar la tela.
-Que lo tienes, que lo liberes antes de desenganchar la tela, dice.
-Ya está.
Sí.
-Ahora la cabeza de costura tienes que desplazarla hacia detrás 45 grados.
Y entonces escucharás un clic, y ya está.
[ clic ] -¿Está?
-Creo que ya está.
-¿Ya está?
-Sí, ya está.
-¿Ya está?
¡Ya está!
¡Lo has, lo has conseguido!
-¡Sí!
-¡Lo has conseguido!
-Ay, Dios.
-Oh!
Mon Dieu.
-Ya está.
-¡Qué emoción!
-Bueno, ¿hagamos el vestido, ¿no?
-[ Indistinto ], por favor.
-Vamos.
Que vamos.
Vamos, vamos, vamos.
-Cuidado, cuidado ahí, que aprieta.
-Estíralo con cuidado, por favor.
-Cuidado, cuidado.
-Con muchísimo cuidado, por favor, por favor, que no tenemos otro.
Estíralo ahí, que no se arrugue.
Estíralo.
-Tranquilo, Raúl.
-Bien, bien.
Estíralo, mételo un poquito más para adentro.
-¿Tú, en París?
Por favor.
-Si yo lo único que estoy tratando de decirle, padre, es que yo en París voy a ser más útil que aquí.
-Pero es que por esa regla de tres, hijo, ¿tú hablas francés?
-Yo no.
-¿Coses?
-Tampoco.
-Entonces, ¿qué?
¿Vas a bailar con la Carmela?
-Bailar no, pero no sé, me hace como ilusión conocer.
-Pues, te guardas otra, esa ilusión.
La gente que va a París es gente que tiene, pues cosas que hacer, y tú no tienes nada que hacer allí.
-Yo viví en Alemania, que es país vecino, que están ahí... -Sí, y yo he vivido en España, que también está ahí con Francia, y aquí me tienes.
Déjate de tonterías, y vamos a la furgoneta a ayudar con estas cosas.
-Padre, yo lo que estoy intentando de decirle es que... -Pero que no me digas nada.
Déjame un ratito en paz, por favor Solo te pido un ratito.
Te vas a París cuando te cases, en el viaje de novios.
[ Suspiro ] -Ya.
-¿Qué te ha pasado?
-No, que cuando hablo de la boda me da... Todo bien.
-¿Sí?
Pero ¿y por qué te da todo...?
Pero si es que cuando te casas, el día, el día de la boda es el día más feliz... ¡Ah!
-¿Qué le ha pasado a usted ahora?
-Ay, no, no.
Ya está.
Da igual.
Vamos, vamos a cargar la furgoneta.
Venga, va.
Por favor, coge estas cosas.
Uh, supertarde.
-Solo hace falta llevarlo a París y ya verás cómo a la Emperatriz le van a hacer los ojos chiribitas cuando vea el traje.
-¿Chiribitas?
-Que le va a encantar, Marie.
-Ah, bueno, seguro le va a encantar, pero os debéis marchar ya, porque vais a tardar en llegar toda la noche a París.
-Sí, pero tranquila, porque Raúl me va a dar algún relevo.
-Sí.
-¿Quién?
¿Yo?
Pero ¿tú estás loco?
¡Si hace 15 años que no cojo un volante!
-Hombre, yo solo no puedo hacer todo el trayecto, Raúl.
-Que no, Jonás, que no.
Que no pienso poner en peligro tu vida, y menos la mía.
Además, ¿yo, conducir?
Pero qué ordinariez.
-Oye, salimos en diez minutos.
-Eh... Ya, ya tenemos casi todo.
Bueno, están los burros, las planchas... Yo creo que ya no os hace falta nada más, ¿no?
-Tú me dijiste que conducías, ¿verdad?
-Sí.
Yo.
Eh... ¿Necesitáis apoyo para ir a París?
-La verdad, sí, yo solo no puedo conducir toda la noche.
-No, pero él no puede, él no puede conducir si conduzco yo.
¿Cómo va a conducir el niño?
-¿Cómo vas a conducir tú?
¿Y los mellis?
Deben estar en casa esperando, que están trinando.
Venga, Manuel,a la furgo.
-A ver, te digo una cosa: ten, ten, ten mucho cuidado, por favor, ¿vale?
Tú corre, pero no corras mucho, y no pises la línea continua.
¿De acuerdo?
-De acuerdo.
-Dame un beso.
Venga.
Buen viaje.
Qué miedo me da.
-Oye, tranquilo, que ya me encargo yo, que no pasa nada.
-Ya.
¿Puedo...?
¿Puedo hablar con vosotros un segundo?
-Sí, claro.
-¿Sí?
Ya.
Eh... A ver, ¿cómo...?
Es que no sé cómo, cómo decir.
[ Música emotiva ] -¿Y esto?
-Esto es para ti.
-Pedro... -Es el anillo de Rita.
Era muy importante para ella, y quería que te lo llevases tú.
Esto a nosotros nos trajo la felicidad, así que quería compartirlo con, con... -No, primo.
Nosotros no, no podemos aceptar eso.
-Por favor.
Esto me va a ayudar a lo que decíais siempre de, bueno, pues, dar un paso para adelante.
-Te quiero, primo.
-Yo también te quiero mucho.
-Gracias, Pedro.
-Pero prometedme una cosa.
-Que lo usaremos.
-Y sed felices, mucho, mucho.
-Venga, hombre.
-Venga.
Bueno, me voy, me voy.
-¿Te entra?
-Ya tengo anillo.
-Y yo te tengo a ti.
-¡Cherie!
Mujer, ¿dónde estás?
Que me tengo que ir.
-¡Raúl!
Toma, que no te puedes ir sin esto.
-Ay, sí, sí.
-Claro.
-Sí, sí.
-Y tienes que decir en aduanas que el vestido es para una actuación, no para vender.
-Sí.
-Es tardísimo.
A ver si no vais a llegar.
-¡Ay!
Me estoy poniendo muy nervioso.
-¡Corre!
-Besos.
-Raúl, ya está todo listo.
-Buen viaje, buen viaje.
-Sí, sí.
¡Adiós, primores!
¡A París!
[ Suspiros ] -Por favor, que no hayan más días como este.
A ti, ¿qué te pasa?
-Bueno, es que Paloma ya lo sabe.
¡Que me caso!
-¡No!
-¡Sí!
-¡No!
-¡Sí!
-¡Felicidades!
[ ♪ Steve Martin: Juvenile Delinquent ] -A la cama.
Vamos, que es tarde.
-Yo ya estoy listo, papá.
-¿Tú estás listo?
Dame las gafas, anda.
¿Y que aquí ha venido el Ratoncito Pérez?
eh.
Eres un listo.
[ risas ] ¿Habéis rezado ya?
-Sí, ya hemos pedido por mamá.
-Muy bien.
Oye, ¿y si os digo que, que voy a quitar las cosas de mamá?
-¿Vas a quitar las fotos de mamá?
-No, mi amor.
No, las fotos no.
Si mamá siempre va a estar con nosotros, pero... [ Música emotiva ] Pero a lo mejor quito los vestidos, y quito la, la bata, las, las tazas, el cepillo de dientes... ¿No os parece bien?
-Sí.
-¿Sí?
Tú, ¿qué dices?
-Sí, porque si queda sitio en el armario, puedo guardar el patín que me regaló la abuela.
-¡Hmm!
¡Qué morro!
Pues, si tú pones el patín, yo pongo los tebeos.
-¡Pero si podéis poner lo que queráis, hombre, que hay sitio de sobra!
-¡Bien!
-¡Bien!
-Venga.
A dormir.
-Buenas noches.
-Buenas noches.
-Buenas noches.
[ Música emotiva ] "Mi querido amor, mi vida, esta será la última carta que te escriba.
Por más que me duela, debo intentar aceptar que ya no te tengo a mi lado, aunque te lleve siempre en el corazón.
Hace tres años que sueño con volver a acariciarte, con volver a besarte, con una regaña en la pierna, con tus locuras y tus enfados.
Te echo tanto de menos, mi amor, que aún no sé cómo voy a hacer el resto del camino yo solo.
Tú siempre decías que no había que rendirse nunca, y aquí me tienes, haciéndome el valiente, pero ya sabes que yo nunca fui un gran héroe.
Por eso te pido que me ayudes en esto, porque yo creo que no lo voy a poder conseguir yo solo.
Me diste lo mejor de tu vida, dos hijos maravillosos y el amor más grande que nadie puede recibir.
Adiós, amor mío.
Hasta que nos volvamos a encontrar.
Y entonces, seremos felices juntos de nuevo.
Te quiero.
Siempre tuyo, Pedro".
[ Música emotiva ] -La cuenta cuando pueda, por favor.
[ ♪ Mick Parker: Organasm ] -Perdón, es que acabamos de terminar ahora la operación con la Cortés.
-Estás guapísima.
-Gracias.
-Eh... ¿Quieres tomar algo?
-Eh... Sí.
Un vermú rojo, por favor.
-Si te apetece, podemos pasar al privado.
-Genial.
[ Música suave ] -Tengo todo el tiempo un nudo en el estómago, porque creo que nos hemos olvidado algo.
-Esto por culpa de este mero hombre.
Conduce a trompicones.
Si querías que me despertase, lo has conseguido.
Pero, tú, ¿dónde te sacaste el carné?
¿En Suiza?
-En Frankfurt.
-¿Qué pasa?
¿Qué en Frankfurt los coches no tienen marchas, que vas poniendo una tras otra sin ton ni son?
Pon la directa.
Vas a reventar el motor.
Anda.
Ahí.
Apriétale.
Va.
¡Dale, dale!
-Es que nunca he llevado una 5-3.
-¡Venga!
-¡Pero deja al chico en paz, que le estás poniendo nervioso!
-¡Eso, eso!
-¡Y a mí también me estás poniendo nervioso!
¿Hemos cogido las camisas de los bailarines?
-En la burra grande.
-¿Y el broche del vestido de Carmela?
-Sí, en la caja de complementos.
-¿Y el hilo de oro, por si acaso tenemos que hacer algún paño?
-Raúl, basta.
Tú, Manolito, frena.
¿No ves que te están haciendo luces?
-Ay, la aduana.
Qué nervioso me ha puesto a mí siempre.
-Cámbiame, cámbiame, por favor.
-Deja, deja, deja... -Por el amor de Dios.
-¿No ves que está atacado?
A ver, para ahí.
Manuel, la ventanilla.
-Si yo no entiendo francés, tío Jonás.
-¿Y qué más da?
Si hay que decir algo, ya lo digo yo.
Tú, dale los pasaportes.
[ Hablando francés ] -Oh, qué susto.
[ habla en francés ] -¿Qué dice?
-El permiso de conducir, que se lo des.
-Pero, venga, dáselo.
Pero ¿cómo que no?
Que cuando antes se lo des, antes llegamos.
-Que no lo tengo.
-¡La madre que te parió!
-¿Cómo que no lo tienes?
-Manolito, por lo que más quieras, haz ver que lo estás buscando.
Es que solo a ti se te ocurre dejártelo en Barcelona.
-No, tío Jonás.
Ni en Barcelona ni en ningún sitio.
Que no tengo permiso de conducir, que era mentira.
[ guardia habla en francés ] -Te mato.
Cuando salgamos de esta, te mato.
[ Hablando francés ] -Esto no tiene nombre.
-¿Cómo iba a saber yo que estábamos en la frontera?
-No, si la culpa encima va a ser de la frontera.
Ay, Dios mío.
No vamos a llegar.
No vamos a llegar, no vamos a llegar.
No vamos a llegar.
Arranca.
Arranca, te digo.
-¿Cómo vamos a arrancar?
¡Que está aquí el tío Jonás!
-Que da igual, que luego venimos por él.
¡Arranca!
-¡Que no arranco!
-Mira, Manuel, nos has metido en esta y nos vas a sacar.
Ni Velvet se va a quedar sin franquicia, y yo no me pienso quedar sin la Aguja.
¡Acelera!
[ gritan en francés ] [ ♪ Steve Martin: Juvenile Delinquent ] -A ver, que yo no tengo todas conmigo que vayan a llegar a París, pero bueno, ponte que lo consiguen.
Pues, a lo mejor luego la Cortés sale por peteneras... -Clara, que lo van a conseguir.
Estoy convencido.
Fíjate que yo pensé que si aceptabas mi invitación para venir a cenar conmigo era porque íbamos a hablar de algo más que de trabajo.
-Sí.
Bueno, no.
O sea, a ver, Sergio, que... -Clara, vamos a ver.
Si yo me, me atreví a invitarte a cenar es porque, uno, el otro día escuché que las cosas no estaban del todo bien con... -Mateo.
-Sí, con Mateo, y bueno, quizá tú y yo podríamos... -Mi amor.
-¡Ah!
Perdona.
Es que llevo mucho tiempo sin verla.
Mateo.
Encantado.
-¿Qué tal?
¿Cómo estás?
-No, ¿nos conocemos?
-Sí, del entierro.
Que, además, no sé si te acuerdas, que le diste un golpe a mi coche.
Bueno, si te apetece sentarte con nosotros, pido una silla.
-Sí.
Bueno, ya hemos terminado, pero sí.
-No, no quiero interrumpir.
Es que me encontré a Paloma en el hotel y me dijo que estabas por aquí.
Pero si quieres ir para la barra... -Voy un momento al tocador.
[ Timbre de teléfono ] -¡Es que todavía no puedo creerlo!
Como no pintaba mal, ¡hala!
¡Nos damos a la fuga!
Es que ni el queso a la manteca.
-Tío Jonás, eso ha sido idea del señor de la Riva, lo de darnos a la fuga.
Sí.
-¿Qué?
¿Qué querías que hiciera?
eh.
Había que llegar.
Eso es lo único que importaba: llegar.
-Ya verás tu padre cuando se entere.
Te va a tener fregando hasta Navidad.
-Bien, soy un auténtico imbécil, pero soy un imbécil del amor, porque yo esto también lo he hecho por amor.
-Sí, claro.
Ahora me vas a decir que Inés se quiere casar con un preso.
-¡No!
¡Lourditas!
¡Estoy enamoradísimo de Lourdes Otegui!
-¡Bueno, hombre!
¡Lo que faltaba!
-Shh, shhh, shhh.
-Lo que faltaba, señor de la Riva, porque esas cosas no se deciden, esas cosas pasan.
Porque el amor, el amor es una cosa impredecible y nos espera, nos, nos asalta cuando menos lo esperamos.
¿No era eso lo que usted decía cuando íbamos de camino?
6-Aquí huele a coliflor hervida.
-Sí.
-Suéltame la mano, poeta.
-Dudo que nos saquen de aquí, pero mañana, porque está claro que hoy no es el día.
¡Tira pa' allá!
-Pues, es verdad que huele a coliflor hervida, eh.
-Cállate.
-Cállate.
-Voy a poner las piernas aquí.
-Ahí está, todo.
Gracias.
-Pues, es una pena.
Ya encontraremos otro momento para conocernos mejor.
-Sí, seguro que lo encontraremos.
-¿Te vas?
-Sí.
Es que me acabo de acordar que tengo que recoger a mi madre del teatro.
No sé cómo se me ha podido pasar.
-¡Ay, pobre!
No te estará esperando en la calle.
-No.
No te preocupes, que, que llego a tiempo.
Bueno, pues, un placer, Mateo.
-Igualmente.
-Encantado.
Que vaya bien.
Y, bueno, tú y yo ya, ya volveremos a hablar de este asunto.
-Claro.
-Buenas noches.
-Buenas noches.
[ ♪ Klas Johan Wahl, Jonas Axel Adnreas Edquist: So Good ] No parece mal chaval, pero es un poco rarito, ¿no?
-¿Nos vamos?
-¡Hmm!
-Gracias.
-Yo a ti tenía que matarte.
-No me montes ahora una escenita, con las ganas que tenía de verte.
-¿Tú te crees que puedes desaparecer y luego venir...?
-¿Venir y llegar a hacerte el amor, como si nunca me hubiera ido?
-Eres un imbécil.
-Sí, soy un imbécil.
Pero ¿sabes qué?
Lo estaba deseando.
[ Timbre de teléfono ] -¿Sí?
Dígame.
[ Hablando francés ] -¡Ay, primo!
¡Primo!
[ Hablando francés ] ¡Primo!
Primo, primo, oye, soy Jonás.
-Hombre, primo, y, de verdad, qué alegría escucharte.
-No, no.
Déjate, déjate de alegrías.
Oye, escúchame bien: estamos retenidos en la aduana.
-¿Cómo que os han detenido?
¿Por...?
¿Cómo?
Pero ¿qué ha pasado?
-Da, igual, da igual porque, oye, tienes que hablar con Clara.
-¡No, con Sergio!
¡Con Sergio, Sergio!
-Con la Marie, que es francesa.
-¡Cállate, cállate!
Con Sergio, con Sergio, o habla con, con, con quien haga falta.
Pero que nos saquen de aquí, por favor, porque, si no, adiós Olympia, adiós la Cortés, adiós Velvet... -Estamos todos detenidos, padre.
-Sí, sí, sí, sí.
Claro, claro, pero yo, pero tendré que dar alguna explicación, ¿no?
Algo.
-¡Por un malentendido, padre!
¡Por un malentendido muy grande!
Ya te, ya se lo explicaremos.
-Ya, normal.
Bueno, al principio yo no sé quién hablaba.
Yo no estaba entendiendo ni una papa.
-Primo, primo, primo, céntrate.
Oye, habla con alguien, que nos saquen de aquí, o estamos perdidos.
-Ya.
Vale, vale.
Sí, sí, de acuerdo.
Yo ahora mismo... -¡No!
¡Primo!
-¡Padre!
[ guardia habla en francés ] -No, no.
Disculpe.
Aquí, oye, aquí no se ha terminado nada.
-¡Pedro!
[ tono de teléfono ] -No me lo puedo creer.
[ Hablando francés ] -¡Ah!
Eres tú, Pedro.
Perdona.
Dime.
-Están detenidos.
El señor de la Riva, Jonás y mi hijo están detenidos en la aduana.
-Ya.
No te preocupes, porque es normal.
En la aduana suele haber mucho jaleo.
4Se montan muchas colas.
Es normal.
-No, no, no.
Es que no está entendiendo esto, Sergio.
Que están, que están detenidos, que están, están arrestados.
-¿Cómo que están arrestados?
Pero ¿qué han, qué han, qué han hecho?
¿Qué ha pasado?
-Pues, si es que no lo sé.
Es que ha empezado todo el mundo a hablar, y ha habido un malentendido.
Deben estar los tres, dice que llame a Clara o al señor Godó para que les saque de ahí o algo.
-Bueno, espera.
Tranquilízate un poquito.
-Sí, sí.
Ya.
-Seguro que hallamos solución.
-Vale.
Ya tengo la solución.
-¿Cuál es?
-Elena.
-¿Cómo?
-Elena.
O sea, su, su madre ha trabajado 20 años en la embajada francesa.
Ella tendrá contactos y sabrá qué hacer.
No te preocupes.
-¿Seguro?
Es que yo tengo un disgusto.
De verdad, mi pobre niño.
-No te preocupes.
-No.
-Respira.
-Me voy con usted, y así ya... 4ADUANA ALTO -¿Y quién decías que trabajaba en la embajada?
-No sé.
No he querido preguntar demasiado, no vaya a ser que nos estén soltando por error y nos metan pa' dentro otra vez.
Oye, corre.
Calla.
Corre.
¡Entra!
¡Entra!
¿Está todo?
[ En francés ] À Paris!
[ ♪ Jean-François Berger: Sous les parapluies ] -¡Emperatriz!
¿Cómo andamos?
Mira que ya han abierto las puertas del teatro.
-¿Hay mucha gente?
-O como que la mitad de gente se va a tener que quedar fuera.
-Pues, yo no salgo, Rafael.
Que yo así no bailo, hombre.
-Gacha, borrilla.
No te mangues.
Que tú y yo nos hemos toreado en peores plazas.
-Eso lo dices por ti, porque mis plazas son siempre de primera categoría.
¡Que no me voy a presentar al mundo vestida con este percal, hombre!
-Bueno... Entonces, tendremos que pensar en algo.
-¿Y si bailo vestida de hombre?
-¿De hombre?
-Pues, sería una pena, pudiendo llevar una auténtica joya como esta.
-Tú, ¿qué haces aquí?
¿Has tenido bastante ya con toda la que me has formado?
-Déjame arreglar lo que he hecho mal, por favor.
Jonás.
Esta es mi forma de pedirte perdón y de reconocer tu arte, Carmela.
-¡Válgame, Señor!
De la Riva, como vuelvas a dejar en cueros, a ti el funeral te lo hacen aquí, en París.
-Olé, tu arte.
[ risas ] -¡Venga!
Todos pa' afuera, que la Emperatriz se tiene que vestir.
Y tú también, que no te va a morder.
¡Tira!
Ay, qué descanso.
[ Música flamenca ] -Dale ahí, Pedro.
Bien.
¡Olé!
[ Música flamenca ] ♪ Porque sabes, prima, que yo a ti te camelo ♪ ♪ Y andas jugando flamenquita tú conmigo ♪ ♪ Que tú no tienes ♪ -¡Olé!
♪ El corazón ♪ ♪ Y eres malina conmigo ♪♪ -¡Venga, Carmela!
¡Olé!
♪ Que me ha dado pa' gitano ♪ ♪ Y con la niña tan bella sola ♪ ♪ Que me larga un [ indistinto ] ♪ ♪ Que si no laja, queda la cantía ♪ ♪ Que por barquito velero ♪ ♪ Tú, no te metas conmigo ♪ ♪ No te metas, ya deja ♪ ♪ Adonde el cuerpo termina ♪ ♪ Y la muralla negra ♪ ♪ Con la muralla negra ♪ ♪ Con la muralla entera ♪ ♪ Cuando te vengas conmigo ♪ ♪ ¡Ey!
♪♪ [ gritos del cántico ] -Pero, tú, ¿qué haces aquí?
¿No tendrías que estar bailando?
-¡Olé!
-¡Olé!
-¡Carmela!
-Yo ya no quiero bailar si no es contigo.
[ ♪ Stephane Huguenin: I Can't Slow Down ] -Olé.
Qué arte.
-Y tú, ¿qué haces aquí?
-Me dijiste que diera un paso adelante, ¿no?
Pues, aquí estoy.
-Raúl... Perdóname.
[ Aplausos ] -¡Guapa!
-¡Bravo!
¡Bravo!
¡Bravo!
[ Toca "Woman's Intuition", de Roues y Solomon ] ♪♪ ♪♪ ♪ I don't need my friends to spy ♪ ♪ I don't need a private eye ♪ ♪ To find out if you're gonna be untrue ♪ ♪♪ ♪ My woman's intuition is working on you ♪ ♪♪ ♪♪
Support for PBS provided by:
















