
The Conversation
Episode 6 | 57mVideo has Closed Captions
After WWII, Ena looks to her past--and secretly plots a future for the Spanish monarchy.
Ena arranges a meeting with a Spanish journalist long thought to be an English spy. As she reflects on her past, it soon becomes clear she’d like the journalist to use his contacts to help gauge the future of the Spanish monarchy.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback

The Conversation
Episode 6 | 57mVideo has Closed Captions
Ena arranges a meeting with a Spanish journalist long thought to be an English spy. As she reflects on her past, it soon becomes clear she’d like the journalist to use his contacts to help gauge the future of the Spanish monarchy.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
How to Watch Ena - Queen Victoria Eugenia
Ena - Queen Victoria Eugenia is available to stream on pbs.org and the free PBS App, available on iPhone, Apple TV, Android TV, Android smartphones, Amazon Fire TV, Amazon Fire Tablet, Roku, Samsung Smart TV, and Vizio.
Providing Support for PBS.org
Learn Moreabout PBS online sponsorship-¿Qué voy a hacer sin ti, madre?
-Todo empezó cuando se acepta una dictadura.
-La Constitución.
-¿Qué le pasa a la Constitución?
-Me prometiste que tu gobierno sería temporal.
-A lo mejor el que sobra aquí es el rey.
-¿Sabe lo que más me jode?
Reconocer que mi esposa tenía razón.
-Me da miedo lo que pase a partir de ahora.
-Espero que se convoquen pronto elecciones.
-Sí, pero he pensado convocar antes las municipales que las generales.
-Si mi pueblo no me quiere, no hay tiempo que perder.
-No queda otro camino que la salida inmediata del rey renunciando al trono.
-A lo mejor vivir en París no está tan mal.
-Tus hijas necesitan dinero.
-Habrá que reducir gastos.
-¿Reducir?
¿Cómo?
-Mudarnos de hotel.
Esto es carísimo.
-Sin dinero, sin niños y, por supuesto, sin marido.
No sé qué voy a hacer sin vosotras.
-Y existe un pozo en el que caeremos todos.
-Elige y elige bien, Ena.
O ellos o yo.
-Ellos siempre.
No quiero volver a ver tu fea cara nunca más.
-Su nombre es Felipe Fernández Armesto, aunque como periodista firma con el seudónimo de Augusto Assía.
Fue expulsado de Berlín por hacerle una pregunta incómoda a Goebbels.
Assía nació en La Mezquita, provincia de Ourense, el año 1904.
-Mira, gallego como nosotros.
-¿Y qué leches hacía un orensano en Alemania hace 12 años?
-Era redactor de La Vanguardia, que tras su expulsión de Alemania, lo envió como corresponsal a Londres.
-Esta cara me suena de algo.
Este tipo estaba en Burgos.
-Así es.
Durante la guerra, Assía formó parte de nuestra sección de prensa.
Allí realizó su trabajo sin tacha con su nombre real de Fernández Armesto.
Luego dirigió el diario orensano Arco.
-Coño, pero si aquí está vestido de falangista.
-Acabada la guerra, Assía regresó a Londres como corresponsal de La Vanguardia.
Y allí publicó que el gran desembarco aliado iba a ser en Calais, a unos 300 kilómetros de donde verdaderamente se realizó, en Normandía.
Engañó a Hitler.
-Ahora entiendo eso de que si te encuentras con un gallego en una escalera, no se sabe si sube o baja.
-Virgen Santa.
Pero este hombre no es un periodista, es un espía.
-De hecho, se llegó a creer que él era Garbo, el famoso doble agente.
Pero no se ha podido probar nada.
-Supongo que si me está contando todo esto es porque tenemos nuevas noticias de Assía.
-Nuestros contactos en Londres informan que se va a entrevistar con la reina Victoria Eugenia.
-Carrero, quiero que vigile a ese hombre.
Y muy de cerca.
-Cuente con ello.
[ Bullicio ] -Buenas tardes.
¿Qué tal la familia?
Nunca una reina me invitó a tomar el té.
¿Debo tratarle como "majestad"?
-Con que me llame de "usted" es correcto.
Ahora mismo soy reina de ninguna parte.
¿Y a usted cómo lo llamo?
¿Fernández o Assía?
-♪ A pólvora huelen las flores ♪ ♪ Diamantes cuentan dolores ♪ ♪ Denigraste mis penas riendo con la boca llena ♪ ♪ Y aún así me muevo ♪ ♪ Y no puedo salir ♪ ♪ Y aún así me muevo ♪ ♪ Y no puedo salir ♪ -[ Hablando inglés ] Le informo de que me han seguido hasta aquí.
Y por el corte de los trajes, ingleses no era.
-Relájese.
A mí también me vigilan todo el tiempo, unos y otros.
Como si yo fuera importante todavía.
-¿Y no lo es?
-¿Yo, importante?
Pero si llevo ya 14 años sin pisar España.
No sea tímido.
Pregúnteme lo que está pensando.
-Perdone mi curiosidad.
¿A qué debo el honor de que quiera verme?
-Quería conocer al hombre que adora toda Inglaterra.
-[ Se ríe ] -Ojalá hubiese logrado que me quisieran a mí igual en España.
Churchill lo considera un inglés más.
-Amo Inglaterra, pero siempre seré gallego.
-Pues ha tenido que venir a Londres un gallego para retratar el alma de Inglaterra mejor que ningún inglés.
¿Tiene usted... "morrina"?
-¿Morriña?
¿De mi tierra?
Siempre.
¿Y su majestad echa de menos Londres?
-No, echo de menos España.
-¿Pese a todo?
-Sí, pese a todo.
-Carmen, he dicho que no me molestara nadie.
-He pensado que te vendría bien un chocolate caliente.
Como no has comido nada hoy.
Gracias, Matilde.
Venga, tómate el chocolate antes de que se enfríe.
-Vale, pero las rosquillas no, que engordan.
-Dime qué te preocupa.
-Ahora mismo está Victoria Eugenia hablando con el periodista ese.
Me encantaría escuchar lo que están hablando.
-Que hablen lo que quieran.
¿Tanto te preocupan los reyes?
-Me irritan.
Siempre piensan que tienes que estar a su servicio.
Y don Juan me saca de quicio.
¿Qué se cree?
¿Que he ganado una guerra para regalarle el trono?
Coño, ni que fuera como los Reyes Católicos o Carlos el Emperador.
-Pues si no te gusta don Juan, pasa al siguiente.
-No sé qué me quieres decir.
-Su hijo Juan Carlos es precioso, rubito, con esos mofletes sonrosados y solo tiene 7 años.
Aún está a tiempo de tener una educación como Dios manda.
Tómate el chocolate, que se te enfría.
-Usted se fue de París poco después del exilio.
-De este tema prefiero no hablar.
Lo importante es que estuve cuando tenía que estar en el bautizado de mi nieto Juan Carlos.
-El posible heredero.
-Exacto.
La supervivencia de la corona es lo más importante para mí.
-[ Quejidos, gemidos ] -Tres horas de parto.
Me parece que mi nieto no tiene ganas de conocer este mundo.
-¿Nieto o nieta?
-Nieto.
Nieto.
Tiene que ser un niño y estar sano.
Dios sabe que no le he rezado nunca más que ahora.
[ Quejidos continúan ] [ Bebé llorando ] -[ Hablando italiano ] -[ Se ríe ] -Dios me ha escuchado.
¿Es un bambino sano?
-Sí, sanísimo.
[ Hablando italiano ] -[ Hablando italiano ] [ Bebé llorando ] -[ Se ríe ] [ Cierra la puerta ] -¿Dónde está Juan?
-No tardará en venir, estaba de caza.
-¿De caza?
-Es una manera de decirlo.
Joder.
-Hombre.
Por fin.
Te presento a tu hijo, futuro rey de España si Franco y Dios quieren.
-Los dos querrán.
Estoy seguro, papá.
-[ Arrulla ] Estaba durmiendo.
-¿Este es mi hijo?
-Pero parece chino.
-No lo parece.
-¿No?
-Lo es.
[ Se ríe ] Lo es.
-[ Riéndose ] Huang Mao.
[ Hablando italiano ] -[ Hablando italiano ] -Un tipo de la embajada china.
Ha estado todo el tiempo al lado de su mujer, no como tú.
Cuando tu mujer va a dar a luz, no puedes irte de picos pardos porque puede nacer tu futuro heredero.
-Que no me he ido de picos pardos, papá.
[ Abren la puerta ] -Enhorabuena.
-Muchas gracias.
-¿Vamos?
[ Bebé llorando ] -Hay un pequeño rey por aquí, me han dicho.
-Así es.
[ Risa leve ] -¿Cómo estás?
-Bien.
-¿Sí?
-Mm-jm.
[ Bebé llorando ] -[ Arrulla ] [ Bebé gorjea ] Más guapo que el chino.
[ Se ríe ] -Hay que celebrarlo.
-[ Arrulla ] Mira al abuelo.
-Te llamarás Juan por tu padre.
-¿Qué te dice el abuelo?
-Carlos y Alfonso por tus abuelos, Víctor, por la pesada de tu abuela, y María por ti.
-Juan Carlos Alfonso Víctor María de Borbón y Borbón de Sicilia.
Suena precioso.
Un poquito largo, pero bonito.
-Si total, luego le llamaremos Juanito.
-Y cuando sea rey, ¿cómo se llamará?
¿Juan, como su padre?
-[ Suspira ] Ya veremos cómo se llama.
Coño, que primero tengo que volver a ser rey yo.
-¿Habéis llamado a mamá?
Tendrá que saber que ha tenido un nieto, ¿no?
-A mí no me mires.
-Al bautizo va a venir, papá.
Es la prerrogativa que tiene por ser reina.
Eso hay que respetarlo.
-Vale, vale, pero la llamas tú.
[ Teléfono sonando ] -[ Hablando inglés ] -¿Mamá?
-Juan.
-Que has sido abuela.
-[ Exclama ] Qué alegría, hijo.
Pero ¿está sano?
-Sí, sí, sí.
Gracias a Dios ha ido todo muy bien.
-Tú sabes el peso que me quitas de encima.
¿Y cuándo es el bautizo?
-Pues por eso te llamaba, por si tú querías ir.
-Claro que quiero ir.
¿Qué pregunta es esa?
-Vale, vale, vale.
Es que papá... -Me da igual lo que diga tu padre.
Es mi nieto y por supuesto que voy a ir.
-Yo por mí, perfecto.
-Bueno, entonces, ¿cuál es el problema?
-Ninguno.
Ninguno.
¿Me prometes que os vais a portar bien?
¿No vais a montar ningún espectáculo?
-Eso díselo a él.
-Mamá.
-Hijo, sé comportarme perfectamente.
Lo he estado haciendo durante los últimos 25 años.
Tu padre no puede decir lo mismo.
Nos vemos ahí.
[ Risa leve ] -Roma, 5 de enero de 1938.
A la una y cuarto de la tarde nacía don Juan Carlos de Borbón y Borbón, primogénito de don Juan y doña María de las Mercedes.
-Está todo el mundo diciendo que Pacelli, el cardenal que ha bautizado a Juanito, que va a ser el próximo papa.
-Por mí como si abre un restaurante en Roma.
-¿Pasa algo?
Parece que estés pasando lista.
-Más o menos, hijo, más o menos.
A ver si acaba esto cuanto antes y se va tu madre.
-Creo recordar que toda la prensa remarcó que fue una ceremonia muy discreta.
-No hubiera sido elegante hacer una gran fiesta.
España estaba en plena guerra civil, y Mussolini preparaba con Hitler otra gran guerra.
-Tengo entendido que Campúa, el fotógrafo real, se las vio y se las deseó para sacar una instantánea de los dos juntos.
-Una cosa es la corona y otra muy distinta el corazón.
Pero sí hablamos en una parte durante el convite, tras el bautizo.
-Ay, horror.
Que viene.
Qué estropeada está.
Yo me conservo mejor, ¿no?
-Papá, no te hagas el estupendo, por favor.
-Juan, déjanos a solas un momento.
-Bueno, no creo que sea una buena idea.
-Por favor.
Deberías sonreír un poco, Alfonso.
Somos reyes.
Nadie tiene por qué enterarse de nuestros problemas.
Si lo hacen, jamás nos respetarán.
-En estos tiempos, ¿quién respeta a un rey?
-Para empezar, yo, que soy tu esposa.
Y luego tú.
Si no te respetas a ti mismo, nadie lo hará.
Estás nervioso.
-¿Yo?
No.
-Sí, lo estás, y no será por mí.
Hace años que para ti soy invisible.
Estás nervioso porque no ha venido ningún representante importante ni de Mussolini ni de Hitler, a los que tanto amas.
En cambio, Francia, Inglaterra, Estados Unidos, sí que han enviado sus embajadores.
-¿Desde cuándo sabes de relaciones internacionales?
-Desde el mismo día que tú no me escuchas.
-Uy.
Será mejor que me vaya.
-No sin antes darte un consejo.
No te fíes de Franco.
-Ya.
-Es un buen consejo.
No hay que menospreciar la astucia de Franco, el único hombre en la tierra que ha logrado aburrir a Hitler.
-[ Se ríe ] Dio igual.
Como siempre, Alfonso no me quiso escuchar.
-Teruel, Lérida y Vinaroz.
Los nacionales ya están a las puertas de Valencia y Barcelona.
A este ritmo, Franco este año escucha la misa del gallo en la Sagrada Familia.
-No te pases, Emilio.
Los catalanes llevan aguantando bombas desde que llegamos los Borbones a España.
-Con el territorio republicano partido en dos, una derrota es cuestión de meses.
Hágame caso, majestad.
-Dios te oiga.
-Ayer fueron bombardeados los objetivos militares de Barcelona, produciendo incendios y explosiones en los depósitos, siendo derribado un aparato de caza rojo que con otros varios trataron de impedir el bombardeo.
-Barcelona, ¿no?
-Sí, hijo, ha caído.
Ha costado, pero Paquito tiene un par de cojones.
Sí, señor.
-Y te tiene en el pensamiento, papá, que eso es lo más importante.
A cada victoria te manda un telegrama.
En cuanto gane la guerra te va a llamar.
-Eso espero.
Tengo tantas ganas de volver a España que a veces me pongo nervioso.
-Bueno, confía.
Los españoles al final son monárquicos por naturaleza.
Si no, mira lo que votaron en el 31.
Lo que pasa que luego metieron la República con calzador.
-El problema es que a estas alturas, hijo, ya no me espero nada de España.
Y a la vez me espero cualquier cosa.
-Para mi marido, España fue la única novia que lo dejó por otro.
-Para el rey debió ser muy triste estar lejos de España tantos años sin la certeza de poder regresar.
-Y para mí también.
Concretamente desde el 12 de septiembre de 1923 no he vuelto a dormir tranquila.
-El inicio de la dictadura de Primo De Rivera.
-Y la derogación de la Constitución.
Así se lo dije mi esposo.
¿Y el pueblo?
-¿Qué?
-¿No has pensado que se sentirá traicionado?
La Constitución es un pacto entre la monarquía y el pueblo.
Es algo delicado que si se rompe, luego es muy difícil de arreglar.
-Ya, ¿ahora eres una experta en política?
-Me educó una reina.
-Y a mí otra.
-¿A qué se refería exactamente cuando le dijo que el pueblo se sentiría traicionado?
-Hay que cumplir lo que se promete.
Y más si se es rey.
Alfonso, cuando se proclamó, juró ante las Cortes y sobre los santos evangelios guardar la Constitución.
-"Si así lo hiciere, Dios me lo premie y si no, me lo demande".
-Esas fueron las palabras que se llevó el viento.
Luego el viento se convirtió en tempestad y... a quien se llevó fue a la corona.
Perdone, los recuerdos me pesan más que los años.
-Está usted cansada.
¿Quiere que me marche?
-Con una condición.
Que nos volvamos a ver mañana.
-¿A la misma hora?
-Perfecto.
¿Está usted casado?
-No.
Pero cuando me case, procuraré escuchar a mi esposa más que su marido a usted.
-Hará bien.
Uno de los problemas más grandes del mundo es que a las mujeres no se nos hace mucho caso.
[ Abre, cierra la puerta ] Es que a las mujeres no se nos hace mucho caso.
-Mañana vuelvo a la misma hora.
-[ Hablando inglés ] [ Conversación en inglés ] -Estoy seguro que jamás lo volverá a hacer.
Hablemos en español, cariño, que no se entera nadie.
-¿Qué te ha contado la reina?
-Me ha dado la sensación de que lleva una inmensa carga en sus espaldas.
Intenta que la monarquía española sobreviva.
-Y de paso, mantener su estatus.
Si Franco hubiera mantenido la monarquía tras la guerra, estaría encantada con el dictador.
-No digo que no.
Lo que más me ha llamado la atención ha sido que dijera que su esposo traicionó a España al aceptar la dictadura de Primo De Rivera erogando la Constitución.
-Ha sido educada por la corte inglesa.
Eso aquí sería imposible.
¿No has pensado en que estén grabando vuestra conversación?
-Hay espías españoles siguiéndome, pero no tienen capacidad para colocar un micrófono en la suite de la reina.
-Pero los servicios secretos ingleses, sí.
-Mierda.
La información que consigan la compartirán con Franco.
-¿Estamos luchando contra Hitler para acabar colaborando con Franco?
-Inglaterra está en deuda con Carrero Blanco.
Fue él quien convenció a Franco para que España fuera neutral en la guerra.
-Para que los barcos pudieran pasar por Gibraltar.
-Exacto.
Como se dice en mi país, "Favor con favor se paga".
-Una más y gano.
-Buen saque, Generalísimo.
-No me joda, Luis, si ha sido un churro.
Ese imbécil se cree que no sé que se deja ganar.
No lo aguanto.
Siempre con esas palabrejas en la boca.
Que si "set", que si "deuce", que si "match point".
Hay que inventar palabras en español para todo eso.
-El tenis es un juego muy inglés.
-Es lo que menos me gusta de este deporte.
¿Se sabe alguna cosa de Assía y su charla con la Reina?
-Precisamente de eso venía a informarle.
Hoy se vuelven a ver.
-Pues sí que tienen cosas que contarse.
Necesitamos saber de qué están hablando para enterarnos de los planes del hijo.
-Tengo todo bajo control.
-Esa Victoria Eugenia siempre fue la más inteligente de la familia real.
Los demás son unos lelos.
-Yo también pequé de ingenua con Franco.
Al principio, cuando dio el paso adelante, me ilusionó.
Mis damas hablaban de él como el... salvador, el que iba a ganar la guerra.
-Ganarla la ganó.
-Sí, pero se olvidó de nosotros.
Cuando supe que entraba a las iglesias bajo palio, tuve claro que Franco se cree que el rey es él.
-Gran parte de quienes lucharon con el Generalísimo en la guerra lo hicieron para que el rey volviera a España.
-Sí, pero Franco tenía otros planes.
-En el día de hoy, cautivo y desarmado el ejército rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares.
La guerra ha terminado.
-[ Se ríe ] -1 de abril de 1939.
-Por fin se acabó la pesadilla.
-Qué alegría, papá.
-La mejor de las noticias.
-Pero ahí empezó otra.
-Sí.
Pasaban los días y no recibía ningún telegrama de Franco.
Juan me contaba que cada semana que pasaba Alfonso envejecía un año más.
Y ahí empezó a humillarse ante Franco.
-Mala estrategia.
-La peor.
Porque se puede perder la corona, pero nunca el orgullo de ser rey.
-Creyéndome autorizado para ello, me sentiría dichoso... si el Caudillo de España luciera sobre su pecho... ...la Laureada de San Fernando jamás concedida... -Es la más alta de las condecoraciones, majestad.
Tal vez debiera pensar... -No me interrumpas, sigue escribiendo, ¿sí?
Sigue escribiendo.
¿Por dónde iba?
-"La Laureada de San Fernando jamás concedida..." -"Concedida".
No.
"Concedida".
Escribe "otorgada".
Jamás tan bien otorgada.
Por habernos llevado a la victoria.
Faltando al protocolo, le envío, como en otros momentos, un abrazo.
-"Alfonso XIII".
¿No le vas a contestar?
-Tengo cosas más importantes que hacer.
-No te ha contestado, ¿no?
-No.
Le he concedido la Laureada de San Fernando.
He declarado en los periódicos que le voy a obedecer como un soldado más a su servicio.
Y nada.
[ Chasquea la lengua ] No sé qué más tengo que hacer.
No voy a volver nunca a España.
Nunca.
A mí ya no me hace caso.
Tal vez si le escribieras tú.
-¿Yo?
-Sí.
-[ Se mofa ] ¿Y qué le digo yo?
-Siéntate.
Halágale.
Que sí, que es lo que más le gusta al gallego.
Te lo ruego, hijo.
Escríbele.
-"Por la presente, uno mi voz nuevamente a la de tantos españoles para felicitar entusiasta y emocionadamente a vuestra excelencia por la liberación de la capital de España".
-"La sangre generosamente derramada por su mejor juventud será prenda segura del glorioso porvenir de España.
Una, grande y libre.
Arriba España.
Don Juan de Borbón".
Madre mía, Paco.
Madre mía.
Don Juan se ha vuelto un poeta.
¿Qué hacemos?
¿Respondemos?
-Sí.
Toma nota.
Gracias.
-¿Nada más?
-Bueno, añade al final.
"España, una, grande y libre".
Para que no sea tan cortita.
-¿"Gracias"?
¿Nada más?
-Qué poca vergüenza.
-Es increíble.
Pensar que fui padrino de su boda, que le convertí en el general más joven de Europa, que he negociado con Mussolini para que lo apoyara.
Franco me la ha jugado.
-Nos la ha jugado.
-Y ahora encima Hitler se ha inventado una maldita guerra mundial.
-No creo que Hitler se atreva a tanto.
Busca expansionar sus fronteras, papá.
-Dios le oiga, alteza.
-Dios está sordo.
Como mi hijo Jaime.
-Papá.
-¿Tiene buenos recuerdos de España?
-Claro que los tengo.
[ Risas ] Cuando me reía con mi prima Bee antes de casarme.
Cuando Alfonso todavía me quería.
[ Suspira ] Pero al final también recuerdo lo malo, como cuando tuve que despedirme de Bee y Ali, a los que ahora tiene Franco confinados en su finca de Sanlúcar.
-¿Por qué?
-Por ser monárquicos.
No le importó mucho eso cuando combatieron a su lado, cuando perdieron un hijo en batalla.
Perder un hijo es lo que más duele.
-¿Quiere hablar de eso?
-Nunca me ha gustado, pero es inevitable cuando tienes hijos enfermos.
Gonzalito, Alfonso... ...los dos murieron en accidentes de coche.
Sufrieron heridas perfectamente curables para una persona normal.
Maldita hemofilia.
-¿Cómo llevó que muchos la tacharan de ser una madre fría, más dedicada a obras benéficas y a la Cruz Roja que a su propia familia?
-A veces, para una mujer, el instinto de supervivencia es más fuerte que el instinto maternal.
Pero la sociedad no está preparada para asumir esto.
La vida es un montón de desgracias.
Echar de menos a los seres que más querías y de vez en cuando una pequeña alegría.
Pero esto no hay que contárselo a los niños.
-[ Hablando inglés ] -Disculpe un momento, por favor.
[ Solloza ] -[ Exhala fuertemente ] [ Hablando inglés ] -[ Hablando inglés ] -[ Sorbe nariz ] ¿Hablaba con alguien?
-No, no.
A veces me da por hablar solo.
¿Le puedo hacer una pregunta?
-Sí, claro.
-¿Es cierto que el primer ministro, Lord Chamberlain, le ordenó abandonar Inglaterra?
-Me llamó en cuanto Hitler invadió Polonia.
Me dijo que yo ya no era inglesa, que no había dinero suficiente para garantizar mi seguridad.
-¿Y dónde quedaron las exquisitas maneras británicas?
[ Se ríen ] -¿Qué iba a hacer el pobre?
Alfonso era amigo de Franco, quien no hubiera ganado la guerra sin el apoyo de Mussolini y Hitler.
Yo era cómplice del enemigo.
-Y marchó a Lausana.
-Mm.
Qué mejor que la neutral Suiza cuando ya has perdido todas tus patrias.
-¿Y la familia?
-Demasiado lejos.
[ Campanadas ] [ Risas ] -A ver esas copas por ahí.
-Por 1941.
Porque sea mejor que el anterior.
-Un poco lo será.
-Y por mamá, que me da pena que pase sola una noche como esta.
-No empecemos, por favor.
Con celebrar el año que entra como lo hacemos siempre, es suficiente.
Así que, Feliz año.
-Feliz año.
Feliz año, papá.
-[ Tosiendo ] -¿Todo bien?
-Sí, sí, claro.
Todo bien, hijo.
Estoy con mi familia, ¿no?
¿Qué más puedo pedir?
Feliz año.
[ Toca la puerta ] -¿Me has llamado?
-Siéntate, por favor.
-¿Pasa algo?
-Este es mi último escrito como rey.
"Mi hijo, el príncipe don Juan, que encarnará en su persona la institución monárquica, y que será el día de mañana cuando España lo juzgue oportuno, el rey.
El rey de todos los españoles".
No.
No puedo aceptarlo, papá.
Tú eres el rey de España.
Y un rey lo es hasta que se muere.
-Tampoco me queda mucho, así que, ¿para qué esperar?
Ahora te toca a ti luchar por la corona.
Eso sí, vas a necesitar paciencia.
Franco no te va a regalar nada.
[ Tose ] Nunca debí fiarme de Franco.
Me fastidia, pero tu madre tenía razón.
-Alfonso sabía que le quedaba poco tiempo.
Y mi hijo Juan también, por eso me llamó.
-¿Qué hace ella aquí?
¡Os he dicho que no quiero verla!
¡Fuera!
¡Fuera de mi vista!
-Ha venido porque se preocupa por ti.
-Me da igual.
¿Cómo podéis hacerme esto en mis últimos días de vida?
-Tranquilo, ya me voy.
Voy a estar en el Excelsior y de ahí no me pienso mover.
-Te acompaño al hotel, mamá.
-No, antes quiero ver a mis nietos.
[ Bullicio ] -Oye, ¿dónde está mi castillo?
-Hay que ver lo desordenados que son estos niños.
Hola, María.
¿Qué tal?
Ay, hola.
Cuánto os he echado de menos.
Hola, Juan Carlos.
-Hola.
Te "quiedo".
-Yo también te quiero.
[ Risa leve ] ¿Margot?
-Juanito, ¿qué se dice a la abuela?
-Margot, estoy aquí.
Es la abuela.
Mira.
Hola.
¿Y por qué están aquí los hijos de Jaime?
-Nunca está en casa.
-¿Y su madre?
¿Qué ocurre?
-Que Jaime le transmitió una venérea.
-Igualito que su padre, pero con menos clase.
¿Se puede saber qué estás haciendo?
Se sirve primero al príncipe y los demás no empiezan a comer hasta que empiece él.
Así que haz el favor y sirva a Juan Carlos.
-¿Qué más da, mamá?
Son solo niños.
-Si nosotros no hacemos las cosas como deben hacerse, nadie las hará.
Que sirva a Juan Carlos.
-¿Te parece normal?
Que has asustado a los niños.
-Bueno, más me he asustado yo con lo que he visto.
¿Es que no te das cuenta?
-¿De qué, mamá?
-De todo.
Que no sabe ni pronunciar las erres porque todas vuestras criadas hablan en francés.
Y que me pasara a mí tiene excusa, pero que le pase a él no.
-¿Hablas de Juanito?
-¿De quién voy a hablar si no?
Y esa es otra.
Deja de llamarle Juanito.
Se llama Juan Carlos.
Y sus hermanas y sus primos tienen que saber que él es el elegido.
-Que son niños.
-Tu hijo no es un niño cualquiera.
Algún día va a ser rey de España.
-Dios te oiga.
-Dios no regala nada por lo que no hayas peleado antes.
Seas rey, campesino o funcionario de aduanas.
La culpa la tengo yo por haberme distanciado tanto.
-No te hagas mala sangre, mamá.
¿Quieres que mañana vayamos a Giolitti?
¿Te apetece uno de esos helados de uva que tanto te gustan?
-Mañana solo voy a hacer una cosa.
Ver a tu padre.
No le queda mucho tiempo.
-Lo sé.
No para de preguntar por Gonzalito, que en paz descanse.
Y sobre todo, pregunta por Franco.
-¿Ha llamado Franco?
-No, papá.
-No.
¿Y Mussolini?
Decidle que quiero hablar con él.
-Ese italiano está demasiado ocupado para llamarte.
-¿Qué hace ella aquí?
Os dije que no quería verla.
Fuera.
-Papá.
-Fuera.
[ Tose ] -No pienso irme a ninguna parte.
Soy tu mujer y es aquí donde tengo que estar como reina.
Sean buenas o malas, todas las historias merecen tener un buen final.
Y sobre todo la nuestra, que ha sido tan larga.
-No te he tratado muy bien, pichona.
-Me lo podrías haber puesto más fácil.
No te voy a engañar.
-No todo ha sido malo.
También hemos tenido nuestros buenos momentos.
¿Te acuerdas de la Granja?
Y como profesor de español, no tendrás queja de mí.
-"Cogno".
-No, "coño".
Coño.
-"Cogno".
No, "cogno" no.
Coño.
[ Enuncia ] La ñ.
-Coño.
-La ñ es muy importante para el español.
-[ Sorbe nariz ] -Hey.
-¿No decías que una reina solo llora cuando no la ve nadie?
-[ Se ríe ] Nadie lo sabrá si tú me guardas el secreto.
-Tranquila, rubia, que yo te lo guardo.
La fiesta se acaba.
-No te preocupes.
Yo me quedaré hasta el último baile.
[ Toca música fúnebre ] -Es la tierra de todas las provincias de España.
Ya que Franco ha impedido la salida de tantos españoles que querían despedirse de su rey.
-Se lleva con él un trocito de España.
-Las calles y plazas, bella plaza Colonna presentan banderas a media asta entre un respetuoso silencio del pueblo romano.
Y nuevamente el cortejo emprende la marcha hacia la iglesia española de la Virgen de Montserrat, última morada del que fue rey de España y ahora reposa en la casa de Dios.
-[ Hablando inglés ] -Oscar Wilde.
[ Se ríe ] [ Hablando inglés ] Perdone, me he perdido.
¿Qué le estaba contando?
-Su salida de Roma.
-Ah, sí.
-¿Estás lista ya?
Te llevo al aeropuerto ya mismo.
-Tranquilo, hay tiempo.
Siéntate.
Quiero hablar contigo.
-Tú dirás.
-¿Por qué no os venís María, los niños y tú a vivir conmigo?
-¿A un hotel?
-No, he visto un palacete y voy a comprarlo.
Imagino que eso supondrá vender alguna de mis joyas, pero necesito un lugar donde echar raíces.
-Te entiendo, mamá, pero nosotros estamos bien aquí en Roma.
-No lo estaréis cuando Hitler pierda la guerra.
No te conviene que te identifiquen con él ni con Mussolini.
Tenéis que buscar un sitio neutral.
-Que Hitler gane la guerra es cuestión de tiempo.
Poco además.
-No estarás haciendo negocios con los alemanes, ¿verdad?
¿Pero cómo puedes ser tan torpe, hijo?
-Bueno, mis asesores... -Despide a tus asesores.
No tienen ni idea.
Mientras quede un solo inglés vivo, Hitler no ganará la guerra.
Y si entran los americanos, será humillado.
-¿Los americanos?
¿Crees que ellos quieren volver a ver morir a sus jóvenes como en la Gran Guerra?
No.
Mis asesores, a los que no voy a despedir porque son estupendos, me han dicho que EE.UU.
jamás va a entrar en guerra.
-Pearl Harbor, 7 de diciembre de 1941.
[ Explosiones ] -Debo a Japón que mi hijo por fin abriera los ojos y se mudara conmigo a Lausana.
Allí se entretiene carteándose con Franco mientras yo me dedico a lo verdaderamente importante, [ Chasquidos metálicos ] ...educar a los niños.
[ Carraspea ] Muy bien, muy bien.
Manos.
[ Se ríe ] [ Golpe metálico ] Muy bien.
"Familia".
-"Familia".
[ Hablando inglés ] -[ Todos hablando francés ] -Perfecto.
Pero sobre todo mi tiempo lo dedico a educar a Juan Carlos.
La "R".
Ratón.
-"Gatón".
Ratón.
-¿Usted está preparando al futuro?
-¿Los reyes tenemos futuro?
-¿Cómo me pregunta eso?
Yo solo soy periodista.
-Un gran periodista, admirado en toda Inglaterra y con contactos en lo más alto.
Respóndame.
Se lo ruego.
¿Mi hijo Juan tiene futuro?
-Su hijo ha sido muy valiente con su manifiesto de Lausana.
Proclamar a todo el mundo, desde la mismísima BBC, que Franco debe dejar el poder y asumir la vuelta de la monarquía y la Constitución, sinceramente, es digno de admirar.
Aunque... -Siga.
Por favor.
-Don Juan un día apoya a Franco y otro día le exige que dimita y respete la Constitución.
Perdone, pero son demasiados palos de ciego.
-No cree que Franco le haga mucho caso, ¿verdad?
-Sinceramente, no.
Y tenemos Franco para muchos años.
Ganada la Guerra Mundial, Inglaterra y Estados Unidos ven a Stalin como el nuevo Hitler.
Temen que sin Franco, España acabe gobernada por comunistas.
Con Italia harán lo mismo.
Democracia, "ma non troppo".
Dudo que su hijo Juan consiga ser rey.
-Entonces lo será mi nieto.
Muchas gracias.
Yo también sé que nos están grabando.
-[ Hablando inglés ] -¿No dice nada especial?
-No.
Si quiere leer la conversación entera, aquí la tiene.
-No soy muy de folletines, ya sabe.
Prefiero que me haga un resumen, y si es breve, mejor.
-Tras escuchar las cintas, todo se puede resumir en dos cosas.
Una, que como usted me dijo, Victoria Eugenia es la más inteligente de esa familia.
-¿Y la otra?
-Que tal vez deberíamos olvidarnos de don Juan.
Empezar a pensar en su hijo Juan Carlos.
-Qué curioso.
El otro día mi esposa me dijo lo mismo.
-¿Editaste la conversación?
-No.
Pedí que eliminase las partes personales.
Su dolor como madre, como esposa, eso pertenece a su intimidad.
No tiene valor político.
-¿Y periodístico?
-No, tampoco.
A no ser que en un futuro, el periodismo se dedique a cotillear en la vida de las personas.
Si ese día llega, el verdadero periodismo habrá muerto.
Que no cuenten conmigo.
Quien escuche nuestra conversación solo sacará una cosa en claro, una maravillosa lección de historia que nunca nadie escribirá, ni siquiera yo.
-Nunca imaginé que te conmoviera tanto hablar con una reina.
-Sorpresas que da la vida.
Hablando de sorpresas.
-¿Vas a cubrir el juicio de Núremberg?
[ Se ríe ] -Carles Sentís también lo hará.
-Qué envidia, ser testigo principal de la historia.
-Envidia la que tienen todos de verme contigo.
[ Toca música apacible ] -Algún día volveré a España.
Support for PBS provided by:
















