
The Disasters of War
Episode 4 | 57m 22sVideo has Closed Captions
Military disaster, dictatorship and betrayal shake Spain. Ena confronts Alfonso’s affair.
The death of thousands of soldiers causes a scandal, paving the way for dictatorship. Alfonso's relationship with a famous actress enrages Ena even as it confounds her: how can a woman so intolerant of dictatorship make her husband happy?
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The Disasters of War
Episode 4 | 57m 22sVideo has Closed Captions
The death of thousands of soldiers causes a scandal, paving the way for dictatorship. Alfonso's relationship with a famous actress enrages Ena even as it confounds her: how can a woman so intolerant of dictatorship make her husband happy?
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How to Watch Ena - Queen Victoria Eugenia
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Learn Moreabout PBS online sponsorship-"Hace más de cuatro meses que no sé nada de mi marido, Pierre Billon.
Es por eso que me permito pedirle, como soberano de un país neutral, que me ayude a encontrarlo".
-Supongo que por una llamada no se pierde nada.
-¿Billon?
-Ha sido una buena idea.
-Gracias, madre.
-El cólera y la tuberculosis se están llevando por delante barrios enteros; hace falta un cambio más profundo en el sistema de salud.
-Lo pensaré.
-Enhorabuena, Majestad.
-¿Por qué toda una reina ha decidido dedicar su tiempo a tamaña empresa?
-Porque España lo necesita, y porque además de reina, soy mujer, y las mujeres tenemos que demostrar que valemos para algo más que para parir.
-Tenemos que buscarle un nombre a esta empresa, Que se hable de ella.
-Oficina Procautivos.
-Pienso que no es real, que es una pesadilla.
-¿Por dónde empezamos?
-El rey Alfonso XIII de España se postula como candidato para el Premio Nobel de la Paz por su trabajo en la Oficina Procautivos.
-Muy merecido.
-Primero me tienen que dar el Nobel.
-Sé que duele; es el tributo que tenemos que pagar por reinar.
Después disfruta de tus victorias.
-Sonrían.
[ Estallido de flash y risas ] ♪♪ [ Música melancólica ] ♪♪ [ Suspiro contenido ] ♪♪ ♪♪ [ Inhala y exhala ] ♪♪ [ Sorbiendo ] ♪♪ [ Sollozo contenido ] ♪♪ [ Exhala ] ♪♪ [ Inhala con rabia ] [ Petardos a distancia ] ♪♪ ♪♪ [ Eco de voz ] -"Ve por Alhucemas y regálame una victoria el día de Santiago.
¡Olé los hombres!".
♪♪ ♪♪ [ Amartilla pistola ] ♪♪ [ Clic de gatillo y estruendo de disparo ] [ Tintineo de casquillo de bala y azote ] [ Graznidos de gaviotas ] [ Susurro suave de olas ] -Todos los días me acuerdo de mi madrina.
Sobre todo cuando veo mar.
[ Inhala ] Siempre me acuerdo de cuando nos despedimos.
Me quedaban tantas cosas por decirle.
[ Música grave ] -[ Respirando con dificultad ] ♪♪ ♪♪ -Querida mía... ♪♪ ...ya queda poco.
[ Tosiendo ] -Tranquila.
Hable despacio y así respirará mejor.
[ Respirando con dificultad ] -Yo sólo quiero ver la luna.
♪♪ Yo sólo... ♪♪ ...quiero ver el mar.
♪♪ [ Expira ] ♪♪ ♪♪ [ Susurro de olas ] [ Risa melancólica ] Pero tuve la suerte de estar con ella hasta el final.
Nos queríamos tanto.
-Dicen las malas lenguas que si tanto la quería, le tendría que haber dejado algo en el testamento.
-Soy reina de España gracias a Eugenia de Montijo.
No hay mejor regalo.
[ Gaviotas graznando ] -Conchita, ¿Qué te pasa?
Parece que hayas visto un fantasma.
-Un fantasma no, pero al secretario del rey, sí.
-¿Torres Mendoza está aquí?
-Sí, Majestad, y muy buena cara, no tenía.
-Nadie sabe por qué el general Silvestre dio la orden de atacar.
Nuestras tropas estaban en clara desventaja.
-¿Qué ha sido de Silvestre?
-Se suicidó.
No pudo soportar la matanza que había provocado.
-¿Se sabe el número de muertos?
-Hablan de unos 5000, pero pueden ser más.
Muchos acabaron degollados, acribillados después de rendirse.
El Gobierno ha encargado al general Picasso que vaya a Melilla y realice un informe detallado para de puras responsabilidades.
-Gracias, Emilio.
Se puede retirar.
-Majestad.
Majestad.
-¿Malas noticias?
-Déjame.
Necesito estar solo.
[ Música grave ] ♪♪ ♪♪ [ Eco de voz ] Ve por Alhucemas y regálame una victoria el día de Santiago.
¡Olé los hombres!".
Envíe este mensaje al general Silvestre.
Discreción absoluta.
-Sí, Majestad.
♪♪ [ Toca "Vals de Ena" ] ♪♪ ♪ A pólvora huelen las flores ♪ ♪ Diamantes cuentan dolores ♪ ♪ Denigraste mis penas ♪ ♪ Riendo con la boca llena ♪ ♪ Y aún así me muevo ♪ ♪ Y no puedo salir ♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪ Y aún así me muevo ♪ ♪ No puedo salir ♪ -¿El rey ha salido ya para Madrid?
-Ajá.
Anoche.
La situación es muy grave.
Peor de lo que hayamos visto nunca.
[ Susurro de olas y graznido de aves ] Alfonso prefiere que nos quedemos aquí zen San Sebastián con los niños, pero yo siento que tenemos que ayudar, que hacer algo.
-Sabéis que puede contar conmigo para lo que haga falta.
-¿Irías a Melilla a coordinar la asistencia a los heridos?
-Sería un honor, Majestad.
-Hablaré con Cruz Roja para que lo organice todo.
Llévate a Conchita y a nuestras mejores Damas Enfermeras y asegúrate de que sean capaces de afrontar escenas terribles.
-Triste será mi destino si a tu poder, porque es fatal, debiera indefensa rendirme.
-Por eso yo quiero esperar, por eso el ensueño acaricio de una victoria sin luchar y es para ti, dulce, por eso mi corazón de musulmán.
Di que podrás amarme un día.
-No se ama quien se teme, Omar.
Tú plantaste tu estandarte sobre las torres de Alcalá.
Guarda tu amor.
Lágrimas mías hizo correr tu crueldad.
[ Aplausos ] -Qué poquita gente ha venido hoy, ¿no?
-Pues normal; con lo que ha pasado, la gente no tiene ganas de fiestas.
Ya está.
[ Puerta abriéndose ] [ Tintineo de llaves ] [ Inhala y exhala ] [ Suspiro ] [ Traqueteo a distancia ] [ Música ominosa ] ♪♪ ♪♪ [ Bocanada ] -¡Que soy yo!
-Qué susto, la Virgen, qué susto.
[ Bocanada ] -Casi haces feliz a más de un político, eh.
-Después de lo que ha pasado, ¿cómo me iba a esperar que vinieras a verme?
-Ya.
Hay días que me gustaría dejar de ser rey.
-No te lo recomiendo, querido.
Perderías gran parte de tu encanto.
-Sí, pues sí que quisiera, Carmela.
Yo por ti soy rey, César, lo que haga falta.
♪♪ [ Rugido de motores ] [ Charlas indistintas ] ♪♪ ♪♪ ♪♪ -Dios mío, qué horror.
[ Aclara garganta ] -No quiero ninguna cara de susto.
Tenemos que parecer firmes y seguras, si no, estamos perdidas.
♪♪ ¿Es usted el coronel Triviño, jefe de la Sanidad Militar?
-Sí.
-Soy Carmen Angolotti, Duquesa de la Victoria, y estas son Conchita Heredia, María del Carmen Merry del Val y María Benavente.
Venimos de la Cruz Roja de Madrid para ayudar con los heridos y lo que haga falta.
-Señoras, vuélvanse a casa.
Aquí no tienen nada que hacer.
-No es eso lo que parece.
-Un regalo para la dama.
♪♪ -Muchas gracias por el regalo, pero no tengo donde guardarlo.
♪♪ Lo siento, los ánimos están muy exaltados.
-Normal, después de lo que ha pasado.
Chicas, a trabajar.
♪♪ -Señoras, ¿adónde van sin mi permiso?
Estamos aquí por orden de la reina Victoria Eugenia.
Ése es el único permiso que nos hace falta.
♪♪ -Dios bendito.
[ Charlas indistintas ] Está todo en un estado de suciedad lamentable.
Falta ropa, medicamentos, material quirúrgico.
-Eso no es novedad aquí.
-Menos mal que está en camino un cargamento de suministros y mañana llegan médicos y más enfermeras de refuerzo.
¿Cómo tienen distribuidos a los heridos?
-Por rango, por supuesto.
-Hay que organizarlos por gravedad.
Los más críticos deben ser atendidos con prioridad, independientemente de cuál sea su rango.
-Eso choca con la tradición militar.
-Perdone, Triviño, pero la tradición militar no cura enfermos.
"La recepción en Melilla ha sido estupenda.
El coronel Triviño se ha puesto de inmediato a nuestra disposición, lo cual ayuda bastante en nuestra tarea".
[ Piano de ambiente ] -Qué mal mientes, Carmen.
♪♪ [ Bullicio de hospital ] -Somos enfermeras.
No mucho esto de la limpieza.
Si no limpiamos e higienizamos, van a morir más enfermos por infección que por las balas.
-Carmen, que a mí no se me caen los anillos por limpiar, pero podrían ayudar una mejilla.
-De eso me encargo yo misma mañana.
Aquí va a fregar hasta el coronel Triviño.
-"Desde un punto de vista estratégico, un un soldado más allá del Estrecho es perjudicial para España".
Primo de Rivera se ha vuelto loco.
¿Cómo puede decir esto en el Senado?
-No es la primera vez.
Recuerde cuando dijo de intercambiar con los Ingleses Ceuta y Gibraltar.
Eso le costó el cese como gobernador de Cádiz.
-Esto le va a costar la capitanía general de Madrid.
Hazlo venir inmediatamente.
[ Música dramática ] ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ -Usted dirá, Majestad.
-No; es usted quien me tiene que explicar por qué un militar de su prestigio pide en el Senado que nos retiremos de África.
Necesitamos tranquilidad después de lo de Annual.
-Tranquilidad que tiene ahora mi hermano Fernando, que murió allí.
-Lo sé.
Lo siento.
-Si eres soldado, sabes que morir entra en los cálculos y es un honor.
Lo que es una humillación y una vergüenza es desfilar como corderos al matadero.
Alguien tiene que pagar por este desastre.
-¿Le parece poco pago la muerte o quiere juzgar en espíritu al general Silvestre?
-Silvestre nunca fue Napoleón, pero tampoco un tuercebotas.
Si Silvestre atacó es que alguien se lo ordenó.
Si yo fuera usted, sería el primer interesado en saberlo.
Pero bueno, no me ha traído hasta aquí para hablarme de eso.
¿Cuándo me cesa?
-Mañana, pero tranquilo, dejaremos que se calmen las aguas y tendrá un nuevo destino.
¿Le parece bien Barcelona?
-Donde usted decida, Majestad.
Gracias por darme la noticia usted y no el presidente del Gobierno.
Con él no estaría siendo tan educado.
-Esto es lo que le pierde, Miguel, el carácter.
Un presidente es un presidente.
-Majestad, un presidente puede dejar de serlo en cualquier momento.
Yo seré general toda mi vida.
[ Música heroica ] ♪♪ ♪ Y en el primer camarín ♪ ♪♪ ♪ De la Pastora Divina ♪ ♪ Ay ♪ [ Melisma ] -Qué tristeza de música.
Esto es lo que me faltaba a mí ya.
Ya no sé si pegarme un tiro o tirarme de un puente.
♪ Ay, ay, ay, ay ♪ -Si te estuvieras calladito no te pasarían estas cosas.
[ Guitarra flamenca ] -Un hombre de verdad dice siempre lo que piensa, aunque duela.
[ Aplausos ] -Vente conmigo a Barcelona.
-¿Pa' qué?
-Si yo tengo aquí mis negocios.
-¿Tus negocios?
Tus negocios nos darán un disgusto cualquier día de estos.
-De algo tengo que vivir.
Me prometiste que ibas a ayudarme como cupletista... y na' de na'.
-Yo siempre cumplo lo que prometo.
Volveré muy pronto a Madrid, mucho antes de lo que algunos piensan.
Todos van a acabar comiendo de mi mano.
Hasta el rey... ...¿y tú?
Tú serás cupletista, pichona.
[ Guitarra flamenca ] -Los teatros vacíos, los cafés vacíos.
-Malos tiempos para las artes.
-A este paso vamos a tener que irnos a trabajar a Hollywood.
-Yo prefiero Nueva York.
Dicen que hay edificios tan altos que si te asomas a la ventana puedes ver volar tus sueños.
-¿Cómo vais a iros ahora?
Pero si estáis en vuestro mejor momento.
-¿Lo dirás por la Lejárraga y su marido?
Porque yo con mi obrita me he dado un buen batacazo.
-Que malas críticas hemos tenido todos, Federico.
Ya verás cómo llega tu momento.
-Pues yo digo que si hay que irse, nos vamos.
En Ginebra hice muy buenos contactos.
-Cierto, y escribir podemos hacerlo en cualquier sitio.
-[ Aclara garganta ] Unas más que otros, ¿verdad, Gregorio?
[ Riendo ] Pues yo no me quiero ir.
Yo lo que espero es que la situación mejore y ya está.
-Pues tiene una pinta muy negra.
Así que dile a tu amigo especial que España está más triste que un cuadro del Greco.
-Deja a mi amigo especial en paz, que no es un rey medieval que ordena y manda, que aquí hay un parlamento, hay un gobierno, hay unas leyes.
-Mujer, que alguna influencia tendrá ¿no?
Venga, vamos a hacer una lista de deseos al rey como si fuera Navidad.
Gregorio, ¿tú qué pedirías?
-Pues que dejara de enviar chavales a morir a Marruecos.
-Pues yo que las mujeres podamos votar.
-Apoyo los dos deseos.
¿Tú, Federico, qué le pedirías?
-¿Yo?
-Mm-hmm.
-Que se hiciera republicano.
[ Risas ] -Pues creo que eso ya es mucho a pedir.
-Bueno, inténtalo.
-Que no me marees más, que yo ni pincho ni corto con nadie.
-Ay, Carmela, que los colchones pesan más en política que los escaños del Congreso.
[ Música de ambiente ] ♪♪ ♪♪ -¿Te vas?
-Me voy.
-Dale saludos de nuestra parte.
-Sí, de la tuya.
[ Risas ] -[ Riendo ] Sí.
-Ahora, izquierda.
-¿Ahora a la izquierda?
-Ven por aquí.
Pasa.
Aquí hay un escalón, eh.
Un poco más adelante.
Ahora.
Ahora.
Sí.
-Muy bien.
Ay.
¿Puedo quitarme esto ya, por favor?
-Aún no.
-A ver, ponte aquí.
-[ Suspirando ] Ay.
[ Música grandiosa ] [ Clic de encendido de luces ] ♪♪ -Qué preciosidad.
[ Bocanada ] ♪♪ -No conocía este teatro.
-Es que no existía.
♪♪ Es nuevo.
♪♪ Lo he hecho para ti.
♪♪ Así podrás hacer las obras que te dé la gana sin tener que dar cuenta a los empresarios.
Tu arte será libre.
Carmen.
♪♪ Antes era un frontón para mujeres, pero ya sabes que el frontón está pasado de moda.
Ah, en la última planta hay un piso para que te quedes cuando tengas función.
♪♪ ¿Que no te gusta?
-¿Estás de broma?
-Que no, que yo contigo nunca bromeo, Carmela.
♪♪ ♪♪ -Ay... [ riendo ] ♪♪ [ Traqueteo mecánico de proyector ] [ Zumbido apagado de proyector ] -¿Has recibido carta de Carmen?
-Me escribe casi a diario.
Dice que todo va bien, que no hay ningún problema.
pero no me lo creo.
-Esas mujeres entre tantos soldados.
No me gustaría estar en su lugar.
-A mí sí.
Me gustaría ir a Melilla para apoyarlas.
-¿Por qué no lo haces?
Hazlo.
-Tal vez debería ir antes del rey.
No me gustaría pecar de vanidosa.
-La presencia de una reina nunca está de más si el pueblo sufre.
Hazlo.
[ Charlas indistintas ] -Las chicas han hecho un gran trabajo.
-Qué va, eso es Carmen, que no ha parado.
-Eso no estaba ahí.
[ Risas ] Le presento al coronel Triviño, que tanto nos ha ayudado.
Sin él, nuestra labor no hubiera sido posible.
-Es un honor su visita, Majestad.
Cuando se lo dije a mis soldados, no se lo creían.
-¿Por qué, coronel?
-Decían que con lo bien que se vive en Palacio, ¿por qué venir a un infierno como éste?
-Bueno, pues ya me ve.
Aquí estoy con mis Damas Enfermeras.
-Acompáñeme, si es tan amable, Majestad.
[ Bullicio de hospital ] -No tendría que haberse molestado, Majestad.
-¿No te alegras de verme?
-Ni se lo imagina.
-Pues deja de hablarme como una de mis damas y hazlo como mi mejor amiga, que es lo que eres.
[ Engermos tosiendo ] Hola.
-¡Majestad!
Pa' prevenir enfermedades.
-No les voy a dar a estos hombres que luchan por nosotros un trozo de goma para besar antes de morir.
[ Música grandiosa ] ♪♪ -"En resumen, hemos sido, como de costumbre, víctimas de nuestra falta de preparación.
[ Campanita y zumbido de papel ] Hemos sufrido esta terrible derrota por nuestro afán de improvisarlo todo.
Hemos pecado una vez más de exceso de confianza, cuando no de prepotencia.
♪♪ Todo ello constituye una grave responsabilidad que el país tiene derecho de exigir a todos.
Pues la patria necesita no un ejército que se sacrifique, sino un ejército que triunfe preparándose en los períodos de paz.
Porque en la guerra no se aprende nada".
♪♪ -"Una catástrofe como la de Annual, en los pueblos que tienen vitalidad se liquida con una revolución que derrota al causante de la misma".
-"Ochomil cadáveres se agrupan en torno a las gradas del trono demandando justicia".
Qué mal gusto tiene Indalecio Prieto.
Utilizar los cadáveres para ganar votos.
-Prieto habla de revolución.
-Eso es hablar por hablar.
No se preocupe.
-Joder, pues podía hablar del tiempo que hace o del cultivo del tomate.
[ Risas ] ¿Qué medidas va a tomar el gobierno con el informe Picasso?
-Van a ser procesados 72 militares y Berenguer ha sido acusado de negligencia.
Con esto la oposición va que se da con un canto en los dientes.
Cuando pase un tiempo, los indultamos a todos y ya está.
También vamos a abrir una comisión de investigación.
-¿Para qué?
-Para ganar tiempo.
Un buen día aparecerá otro escándalo, una riada, por ejemplo.
La prensa se ocupará de ello a primera plana y la gente se olvidará de Annual, del informe Picasso y de si la abuela fuma.
-Algunos quieren quitarme de en medio.
¿No lo ves?
-Mientras yo viva, no permitiré que eso ocurra.
Relájese, Majestad.
Por cierto, ¿cómo va el rodaje de nuestra versión pícara del Tenorio?
-Los hermanos Baños dicen que se podrá estrenar en dos meses.
Dicen que es la película más grande de Royal Films.
-[ Riendo ] La más grande no sé, pero la más cara ya lo seguro que sí.
Que el otro día hice las cuentas y no será por el vestuario, porque van todos en pelotas.
[ Risas ] [ Estallido de flash ] [ Risas ] -No termino de acostumbrarme.
[ Charlas indistintas ] -Majestad.
Quería darle las gracias por su apoyo y el de Cruz Roja.
Su material y sus enfermeras han sido esenciales para estabilizar la situación.
-Eso se merece la medalla Florence Nightingale.
-En Marruecos necesitamos diez como ella, Majestad.
Algunas ciudades ni siquiera tienen hospitales, tan sólo barracones.
-¿Estarías dispuesta a visitarlas y ver qué podemos hacer?
-Será un honor, Majestad.
-[ Risita ] Diré que vayan escribiendo tu nombre en la medalla.
-Discúlpeme, Majestad, ¿me permitiría una última fotografía de usted sola?
-La reina es la reina.
[ Estallido de flash ] [ Perros ladrando a distancia ] -Gracias por todo, Carmen.
Aunque todavía queda mucha tarea por delante.
-Sí, pero no sabes lo que ilusiona.
Aunque también me preocupa.
Voy a estar mucho tiempo lejos de Palacio con Conchita y las demás.
Su Majestad se quedará sola.
-Buscaré a una nueva dama mientras estás fuera.
-Conozco a una que le tiene devoción.
Es joven y de carácter alegre.
Nada le haría más ilusión que ser vuestra dama.
-¿Cómo se llama?
-Rosario Agrela y Bueno.
Es condesa de Agrela por su padre y duquesa de Lécera por su marido.
-Te iba a dar las gracias otra vez, pero mejor te doy un abrazo.
[ Trinos ] -¿Me lo dejas leer?
-Lo único que dicen es que iba cargada de joyas y que soy fría como un témpano.
Está claro que haga lo que haga, nunca dirán nada bueno de mí.
-Bueno, eso puede ser un cumplido.
El pueblo no quiere al lado de su rey a una mujer blanda y mucho menos vestida como una plebeya.
-No sé, lucho por sentirme querida, pero no lo consigo.
-Te tienes que sentir respetada, no querida.
Lo estás haciendo bien.
¿Qué hace aquí la duquesa del Lécera?
-Va a ser mi nueva dama.
-¿No es un poco joven?
[ Trinos ] -Bienvenida, Rosario.
¿Quieres un té?
[ Música tensa ] -El ejército no va a tolerar por más tiempo ser un juguete en manos de políticos y oportunistas.
[ Aclamaciones y aplausos ] Este movimiento es de hombres.
El que no sienta la masculinidad completamente caracterizada que espere en un rincón sin perturbar los días buenos que para la patria preparamos.
Españoles.
¡Viva España!
-¡Viva!
-¡Viva el rey!
-¡Viva!
-Este asunto es muy grave.
Debemos estar alerta.
-Ya sabes cómo es Primo, se dirigía a sus acólitos.
-Habló de movimiento, Majestad, su ídolo es Mussolini.
No, esto me huele a golpe de estado.
-¿No exageras un poco, Romanones?
-Mire, majestad, si anda como un pato, nada como un pato y dice "cuá" no cabe duda, es un pato.
Además, hemos detectado contactos suyos con generales, especialmente con los que se autodenominan el Cuadrilátero.
-Pero esos generales apoyan nuestra guerra en África.
Primo opina lo contrario.
-Ése pactará con el diablo si hace falta, No; está esperando que salte una chispa para soltar la bomba.
Una manifestación, un reemplazo.
Que se niegue a ir a África.
Lo que sea, Majestad.
♪♪ ♪♪ -Vuelvo a Madrid.
Pichona.
♪♪ Niño.
♪♪ -Sí, mi general.
-Se niegan a ir a Marruecos los muy desgraciados.
No vamos a tener otra semana trágica.
♪♪ -Toma nota.
Palabra por palabra.
♪♪ "Españoles:" [ Tecleo de máquina de escribir ] "Ha llegado para nosotros el temido momento de atender el clamoroso requerimiento de quienes, amando la patria, no ven para ella otra salvación que libertarla".
-Majestad.
-Hombre, Viana.
Ya creía que tenía que ir a despertarte a tus aposentos.
♪♪ -Ha ocurrido algo muy importante.
-¿Más importante que ir a cazar perdices?
Déjame que lo dude.
-Es Primo de Rivera.
Ya era hora.
Gracias, Majestad.
♪♪ España necesita recuperar sus valores y su honor.
-"...y aquellos profesionales de la política que nos ofrecen este cuadro de desdichas y de inmoralidad desde el año 1898...".
[ Tecleo ] ¿Estás tomando todo?
¿Lo has escrito todo?
-Sí, mi general.
-Vale, vale.
Seguimos.
Venga.
"Por esto, ahora gobernaremos nosotros con hombres civiles que representen nuestra doctrina y nuestra moralidad".
-¡Me cago en su puta madre!
[ Respiración agitada ] [ Runrún de manivela telefónica ] Necesito que me saques un billete de tren a París.
¡¿Cómo que para cuando?!
¡Para ya, cojones!
♪♪ -Es un golpe de estado.
-No exageremos.
Es un toque de atención, digamos que temporal.
♪♪ Mira, Ena, España no puede seguir así.
Hay huelgas continuas, atentados, violencia, la economía se viene abajo.
-Todos esos problemas se arreglan gobernando, no con un levantamiento militar.
-¿Gobernando?
Como si a los políticos les interesara eso.
-Alfonso, por favor.
-Discuten de tonterías.
Sólo les importa tener un cargo y un sillón.
-¿Y el pueblo?
-¿Qué?
-¿No has pensado que se sentirá traicionado?
♪♪ La Constitución es un pacto entre la monarquía y el pueblo.
Es algo delicado, que si se rompe, luego es muy difícil arreglar.
-Vaya, ahora eres una experta en política.
♪♪ -Me educó una reina.
-Y a mí otra.
♪♪ No eres quien para dar lecciones a nadie.
Menos a mí.
[ Azote de puerta ] [ Charlas indistintas ] -Lo único bueno es que después de esto igual conseguimos echar al rey de una vez.
[ Ambiente de restorán ] De momento han declarado de estado de guerra.
A ver cuánto dura.
Dicen que poco.
-No se lo creen ni ellos.
¿No veis que con el dichoso estado de guerra pueden hacer lo que les plazca?
-Lo primero que van a hacer es suspender la Constitución y prohibir los partidos políticos.
-Y volver a la censura.
La maldita censura.
-Bueno, basta ya, ¿no?
No exageréis.
-También disolveremos los ayuntamientos y las diputaciones, y se pondrán militares a su cargo.
-¿Y los partidos políticos?
-Mi idea es que haya sólo uno.
-Como en Italia.
-Italia es un ejemplo a seguir, Majestad.
Aunque a su régimen le falta una moralidad católica tan necesaria.
Por eso, aparte de la censura de prensa, aplicaremos un control sobre libros y espectáculos de dudosa moralidad.
-¿Eso significa que va a cerrar mi productora de cine erótico?
-No soy quien para decir a un rey lo que tiene que hacer y lo que no.
-¿Y los cuplés?
Para muchos también son de dudosa moralidad.
-Los cuplés son un arte, Majestad.
Si los prohíbo, mi amiga me mata.
No, yo me refería... Bueno, me refería a otras cosas.
-Me preocupa la reacción en Cataluña y las Vascongadas.
-No, ahí seremos inflexibles.
Se prohibirá el uso oficial de toda lengua que no sea el español.
Lo mismo con las banderas.
-Tal vez deberíamos comenzar de manera más suave.
-[ Exhala ] Majestad, sólo hay dos opciones: orden o revolución.
Cuando mi tarea esté acabada, yo dimitiré.
Yo he dado un paso adelante para salvar a España, no para aprovecharme de ella.
-¿España?
A Primo de Rivera se le llena la boca de patriotismo para ayudar a los suyos y hacer lo que le viene en gana.
-Si, lo sé, no te cuento nada.
Como te sale la vena republicana.
-Ay, una cosa son mis relaciones y otra mi libertad de pensamiento.
Que tampoco me gustan los toros y me casé con un torero.
-Ya, con la diferencia de que yo jamás te pondría la mano encima.
Hiciste bien en deshacerte de él.
-Ay, Alfonso.
Que no quiero.
No me apetece.
-Joder, qué sensible estás hoy.
-Estoy embarazada.
Ya sabía que no te haría gracia la idea.
Pues lo quiero tener, Alfonso.
Espero que Primo de Rivera no me lo prohíba.
-Tranquila, tranquila, pero te tienes que ir.
Si te ven, sabrán que es mío y bastante caldeado está el ambiente ya.
-Perfecto, pero tú te vienes conmigo.
-¿Adónde nos vamos?
-A Florencia.
-¿A Florencia?
-Mm-hmm.
-A Florencia.
[ Suspiro débil ] -Sí.
¿En serio?
[ Gallina cacareando ] -Ten cuidado con los animales, Alfonso, te vayan a herir.
-Má, tranquila.
[ Gallinas cacareando ] Al principio quería tener cerdos, ¿sabes?
Ahora ya he decidido dedicarme a cultivar.
Mejor.
Las plantas no muerden ni arañan.
-Ahora estoy investigando esa variedad de zanahorias pequeñas y dulces de las que me hablaste.
-¿Las que le gustaban a mi madre?
-Sí, esas.
-Ay, eres un cielo.
Me gustaría que pasaras alguna vez por Palacio.
-¿Para qué?
¿Has oído lo que dicen allí de mí?
Que cada día sacrificamos a un niño para que me beba su sangre.
-Nadie puede creerse eso.
-Da igual, mamá.
Todo el mundo se cree que soy un bicho raro.
No sé, como una especie de vampiro con la sangre enferma.
[ Trinos ] -¿Y la armada?
-Tampoco voy a volver.
Mamá, nunca voy a ser rey.
Si todo el mundo lo sabe.
Incluso papá.
Por cierto, ¿dónde está?
-De viaje.
-¿Todavía?
-Todavía.
Ay, se me hunde el tacón.
Aquí voy, fuera.
-[ Inhala y grita fuertemente ] [ Sollozando ] [ Respiración vocalizada ] [ Grito fuerte ] ¿Dónde está Alfonso?
Lleva semanas fuera.
Por favor, no me mienta.
-No, no te puedo mentir porque no sé dónde está.
Mi hijo no me cuenta todo lo que hace.
No deberías hacer caso de lo que se dice.
Los hombres cuentan lo que quieren, a quien quieren contárselo.
Ya deberías saberlo.
Ena.
Al final siempre vuelven.
Te lo digo por experiencia.
[ Bebé llorando ] [ Bebé continúa llorando ] -¿Quería verme, Majestad?
-Sí.
Mándenle inmediatamente a mi hijo un telegrama preguntándole cuándo piensa volver con la reina.
-No será necesario, Majestad.
Ayer me avisó que volvería esta misma semana.
Menos mal; pensé que iba a quedarse en Florencia hasta que la niña hiciera la comunión.
-¿Es necesario sacar a una señora esposada de un local respetable?
¡Suéltenme!
Qué bochorno.
Dios mío, por la calle.
Ustedes no saben quién soy yo, ¿verdad?
No sabe quién... ¡Yo soy La Caoba!
¡Suéltenme!
Dos hombres no es suficiente para sacar una dama del local.
Vengan a más pocos y vaya la burra.
Suéltenme.
-Me cuesta hablar de esto, pero ¿no crees que a veces te excedes en las formas?
-No sé a qué se refiere, Majestad.
-Coño, que han detenido a tu querida por tráfico de drogas.
-Que le tendieron una trampa para atacarme a mí, Majestad.
-¡Que la detuvieron por orden de un juez!
Un juez al que tú has destituido para que la Caoba salga de la cárcel.
Que el asunto es la comidilla de Madrid.
¿Has leído El Heraldo?
-No.
-Pues te lo leeré yo.
"En Sofía se hace lo que quiere Tsankov, al cual suponían víctima de continuadas intoxicaciones por parte de su amante, que lo había convertido en morfinómano".
Te llaman "morfinómano".
-Eso lo será el tal Tankov.
-Que todo el mundo sabe que eres tú.
Que has puesto en pie de guerra el Colegio de Abogados, el Ateneo, la Universidad.
Que has destituido a los jueces.
Unamuno ya habla del asunto en público.
-Bueno, a ese Unamuno habría que darle un escarmiento.
Que es un grano en el culo, Majestad, no me diga que no, y recuerde que en una conferencia faltó a su madre.
-Lo recuerdo todos los días.
-Bueno, pues déjelo de mi cuenta.
Le vamos a enviar una temporadita a Canarias.
Con poquito de sol no le vendrá mal.
En cuanto al Ateneo, ya va siendo hora de cerrarlo.
¿Algo más, Majestad?
-No, nada más.
-Bien.
[ Puerta cerrándose ] -¿Desea algo Su Majestad?
-Hablar con la reina.
Me ha extrañado que no esté en su despacho.
-La reina no se encontraba bien y se ha retirado a su habitación a descansar.
Voy a ver cómo se encuentra, entonces.
-Me pidió expresamente que no la molestaran a no ser que sea un asunto de máxima urgencia.
♪♪ ♪♪ [ Rechinido de puerta abriéndose ] -Perdone que la moleste, Majestad.
Rosario, ¿sabes de dónde vienen Viana y la reina?
-Ni idea, Majestad, pero no es la primera vez que salen y regresan por las caballerizas.
Siempre la misma hora.
-Te agradecería mucho que lo averiguaras.
-Será un placer.
-Gracias.
Perdona, ¿querías algo?
-Su majestad tiene visita.
El marqués de Villalobar.
-Ay, que pase.
Qué alegría, amigo mío.
-No mayor que la mía, Majestad.
-Tiempo sin saber de usted, Villalobar.
¿Qué tal vive de hombre casado?
-Muy, muy feliz.
Aurora es un ángel.
-Cuénteme, ¿a qué debo el honor de su visita?
-Esto es de parte de la emperatriz Eugenia de Montijo para usted.
-Pero si han pasado años.
-Doña Eugenia era un poco desordenada.
Encontraron estos enseres hace apenas un par de semanas en un desván de su casa inglesa.
Junto a ellos, unas instrucciones para que le hiciera entrega personalmente a usted.
Vuestra Majestad sabe perfectamente que doña Eugenia, vuestra madrina, era una mujer maravillosa, pero un poquito excéntrica.
-Sí.
[ Riendo ] [ Música melancólica ] ♪♪ -"No te amilanes con nadie.
Que nadie te vea llorar.
Si lloras, nadie lo hará contigo.
Cuida bien de mi mejor tesoro.
Nadie lo merece más que tú.
♪♪ ♪♪ ♪♪ [ Música va en crescendo ] ♪♪ ♪♪ [ Bocanada ] ♪♪ ♪♪ ♪♪ [ Aleteos y disparo ] -[ Gruñido ] [ Graznido de ave y disparo ] -Ya apuntaba maneras Franco, y en la Legión fue un héroe.
Por no hablar de su triunfo en Alhucemas.
-No olvide, Majestad, lo que le ayudaron los franceses.
-Mi general.
Estamos hablando del general más joven de España y de Europa.
-Ah, eso fue deseo de su Majestad.
Yo no soy nadie para contradecir al rey.
[ Riendo ] -Todos los nativos marroquíes querían luchar a su lado.
Decían que era inmortal.
-Bueno, inmortales sólo hay dos: Dios y Raquel Meller.
[ Todos riendo ] -Que no se entere la Caoba, eh, que esa tiene cuajo para luchar en la Legión.
-Eso no lo dude, Majestad.
No se deje adular por Franco, Majestad.
No olvide mi consejo.
[ Aleteos ] [ Disparo ] -Mierda.
-Buen disparo, Majestad.
-Si me disculpan, tengo una cita ineludible.
-¿Con el amor?
-[ Riendo ] -No, Majestad, con el amor no.
Con la gloria.
♪ Dele usté a la rueda un poquitín ♪ ♪ Hacia donde la pareja esté ♪ ♪ Tire usted la rueda y luego se la tira usted ♪ ♪ Y es un juego sensacional ♪ ♪ Diábolo, diábolo ♪ ♪ Elegante y original ♪ ♪ Diábolo ♪ ♪ Y al que quiere al juego aprender ♪ ♪ Diábolo, diábolo ♪ ♪ Aquí puede venirlo a ver ♪ ♪ Diábolo ♪ -¡Guapa!
[ Aclamaciones y aplausos ] -¿Estás segura de que es aquí?
-Sí, Majestad.
Número 2 de la Avenida del Valle.
[ Música triste ] ♪♪ -Mira, mi vida, María Teresa, dime... ♪♪ Le han puesto el nombre de mi cuñada, ¿te lo puedes creer?
♪♪ Se están riendo de mí.
♪♪ -¿Qué piensa ser, Majestad?
♪♪ -Te quiero mucho, mi niña.
Te quiero, mi amor.
Adiós, María Teresa.
♪♪ -Conocerla personalmente.
♪♪ -Pues entonces déjeme ayudarla.
♪♪ Relájese.
♪♪ La puta del rey no debe ver en su Majestad ninguna tensión, ♪♪ Ninguna debilidad.
♪♪ Esa mujer va a tener delante de sus narices a alguien cuya elegancia no puede alcanzar jamás: ♪♪ a la reina de España.
-Gracias, Rosario.
-¿Cómo se ve, Majestad?
♪♪ -Ahora sólo falta un pequeño detalle.
♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ -¿Qué te pasa?
Estás rarísima, Carmela.
♪♪ ♪♪ [ Charlas indistintas ] -Hola.
Enhorabuena, me ha gustado mucho.
¿Lleváis mucho tiempo con la obra?
-Sí, y estamos muy contentos.
[ Música tensa ] ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ Es usted una actriz formidable.
♪♪ -Gracias, Majestad.
♪♪ ♪♪ [ Charlas indistintas ] -Siento decírtelo... ...pero... ...en persona la reina me pareció una mujer preciosa.
Lástima que su marido no se dé cuenta de ello.
-Más joven sí tenía su aquel, pero ya no.
-Su problema no es la edad, Alfonso, sino la tristeza.
La piel siempre refleja cómo nos sentimos por dentro y ella la tiene muy sensible.
-Pues no debería estar triste, no le falta de nada.
-No, sólo le falta sentirse querida.
Toma.
Dáselo.
Me la traen de París y le va a venir muy bien para la piel.
-¿Tú qué quieres, que me lo tire a la cabeza?
-No le digas que te lo he dado yo.
-Hombre, eso, claro.
Huele bien.
[ Puerta abriéndose ] -Majestad.
Me la ha dado el marqués de Viana para su Majestad.
No sé si soy muy mal pensada, pero lo ha hecho con una sorna que no me ha gustado nada.
[ Suspiro desdeñoso ] [ Grito contenido y estruendo de cristal ] [ Respiración agitada ] [ Música dramática ] ♪♪ Viana, te responsabilizo de todos los sufrimientos que he padecido desde que he llegado a España.
Has predispuesto a mi marido en contra mía y en contra de mis hijos.
-No sé de qué habla, Majestad.
El rey ya tiene esposa, así que búscale todas las furcias que quiera, pero no se olvide de que aquí sólo hay una reina y lo será para siempre, y la tiene delante.
-¿Para siempre?
Debería ser más prudente con esa afirmación, Majestad.
El matrimonio del rey se produjo bajo el engaño debido a la enfermedad que traía consigo su futura esposa.
Esa es razón de sobra para la nulidad matrimonial.
-No está en mi mano castigarte como te mereces.
Sólo Dios puede hacerlo, y te aseguro que tendrás tu castigo en el otro mundo.
♪♪ ♪♪ -¿Viana?
♪♪ Dios mío.
¡Viana, por Dios!
¡Que llamen a un médico, por favor!
¡Viana!
♪♪ ¡Ay, Dios mío!
♪♪ -Mamá.
-¿Por qué te peleaste con esos muchachos?
-Se rieron de mis hermanas.
-Bueno, pero eran mayores que tú.
Podían haberte hecho mucho daño.
-Más me lo hicieron cuando dijeron a Cristina y Beatriz si ellas eran de las enfermas de la familia o no.
Mi obligación es defender el honor de mi familia.
-Déjanos solos, Juanito.
-¿Algún problema?
-¿Qué le dijiste a Viana?
Dime qué le dijiste.
-Bueno, que te lo diga él.
Si se ha repuesto del mareo.
-¿Mareo?
Ha muerto esta mañana del ataque al corazón que le provocaste.
-[ Bocanada burlona ] No tengo tal poder.
Si lo tuviera, lo hubiera utilizado mucho antes.
Tanta maldad se merece un castigo.
-¿Y tú?
-¿Yo qué?
¿Tú no mereces un castigo por mentirme sobre la enfermedad con la que nacen tus hijos?
-Siempre me has acusado de hundir esta familia.
No te diré que no tengo culpa, pero el que va a acabar hundiéndola eres tú.
-De las tonterías.
-Mira, ya no me importa tu vida privada.
Haz lo que quieras, ve con otras, ve de caza, sigue filmando tus peliculitas, pero por favor, te lo pido, ejerce como rey.
¿No te das cuenta de que el barco se va a pique?
-No vengas con metáforas.
-Tenemos un hijo sano, Alfonso.
Lucha por él, lucha por Juan.
-No tengo sólo un hijo sano, eh.
Tengo más.
♪♪ -¿Te crees que no lo sé?
♪♪ Pero tú también sabes que ninguno de ellos puede heredar tu corona.
Juan, sí.
-Ni se te ocurra decirme lo que tengo que hacer.
¡Soy el rey!
♪♪ [ Suspiro ] [ Toca "Vals de Ena" ] ♪ A pólvora huelen las flores ♪ ♪ Diamantes cuentan dolores ♪ ♪ Denigraste mis penas ♪ ♪ Riendo con la boca llena ♪ ♪♪ ♪ Paredes bordadas ♪ ♪ Con tantísimas miradas ♪ ♪ Quieren tener a todas las voces calladas ♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪ A pólvora huelen las flores ♪ ♪ Diamantes cuentan dolores ♪ ♪ Denigraste mis penas ♪ ♪ Riendo con la boca llena ♪ ♪♪ ♪ Y ahora sí ♪ ♪ Me muevo ♪ ♪ Y no puedo salir ♪
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