
The Last Goodbye
Episode 10 | 52m 7sVideo has Closed Captions
Love and career collide as weddings, reunions and hard choices reshape Velvet.
Clara and Mateo must choose between their love or their careers, Jonas and Marie plan their wedding and Pedro confronts his past. Meanwhile, Sergio faces Elena’s ultimatum and Enrique has a surprise visitor.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback

The Last Goodbye
Episode 10 | 52m 7sVideo has Closed Captions
Clara and Mateo must choose between their love or their careers, Jonas and Marie plan their wedding and Pedro confronts his past. Meanwhile, Sergio faces Elena’s ultimatum and Enrique has a surprise visitor.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
How to Watch Velvet Collection
Velvet Collection is available to stream on pbs.org and the free PBS App, available on iPhone, Apple TV, Android TV, Android smartphones, Amazon Fire TV, Amazon Fire Tablet, Roku, Samsung Smart TV, and Vizio.
Providing Support for PBS.org
Learn Moreabout PBS online sponsorshipESTE PROGRAMA CONTIENE ESCENAS NO APTAS PARA TODO PÚBLICO SE RECOMIENDA DISCRECIÓN [ Toca "Falling In Love" de Alba Llibre ] ♪♪ ♪ When I was little, I always dreamed of falling in love ♪ ♪ (Always dreamed of falling in love) ♪ ♪ If only ever I can find you, darling ♪ ♪ I'm never gonna let you go ♪ ♪ I seldom find myself daydreaming falling in love ♪ ♪ (She's daydreaming falling in love) ♪ ♪ And every time I have this feeling I wonder ♪ ♪ How long is gonna take you, love?
♪ ♪ Come out and knock right out my door ♪ ♪ Sometimes I feel so close at night ♪ ♪ And yet the morning's so far ♪ ♪ I leave my window open wide ♪ ♪ For you to climb up high ♪ ♪♪ ♪ All my life ♪ [ Robert J. Walsh: Simple Little Things ] -¡Tú!
-Conque esas tenemos, ¿eh?
En guardia.
-No estoy para juegos.
-No me digas eso después de la noche de ayer.
-Mateo... Y después de todo este tiempo sin llamarme, ¿qué quieres que haga?
-Perdóname.
Fueron días de no parar.
Pero yo estoy aquí.
Eso es lo importante.
¿Por qué no repetimos nuestra noche mágica de ayer?
-Porque no basta con una noche mágica, porque te estoy hablando de todo lo demás, de la vida real, de nuestra vida juntos.
-¿Qué le pasa a nuestra vida juntos?
-Que no tenemos.
Yo quiero tenerte a mi lado y dejar de esperarte.
-Y yo.
Por eso he venido a buscarte.
-¿Buscarme?
-¿No me crees?
-¿Londres?
-La ciudad del amor.
-La ciudad del amor es París.
-Espera que lleguemos tú y yo.
-¿Cómo que lleguemos tú y yo?
A ver, Mateo, que yo no me puedo coger unas vacaciones en las galerías así como así, solo porque tú hayas decidido comprar unos billetes sin consultármelo.
-Supongo que no es fácil para ti, claro.
Sí.
[ Risas ] -Pues entonces, no entiendo nada.
-Es que no nos vamos de vacaciones, nos vamos a vivir allí.
-¿Cómo que nos vamos a vivir?
-A ver, cómo te lo explico.
Rupert Murdoch es un magnate australiano de la prensa y se ha comprado un periódico inglés.
Quiere que esté en su equipo.
Es una oferta que no puedo rechazar.
Puedo formar mi propio equipo.
Me paga una casa, los gastos, el cole de los niños... Hay que ponerse ya a ello.
¿Qué?
¿Eh?
¿Qué pasa?
-Que todo este tiempo que no te he visto he pensado que te había perdido, y cuando por fin apareces, quieres llevarme así, como si yo fuera un equipaje.
-No, no es cierto.
Quería darte una sorpresa.
Pensé que te haría ilusión.
-Pero es que yo también tengo mis metas.
Yo también tengo mis ambiciones.
¿Tú sabes lo que nos cuesta a las mujeres llegar hasta donde yo he llegado?
¿Tú sabes el mérito que tiene pasar de ser una simple dependienta a ser la directora de las galerías?
-Tiene muchísimo mérito, pero yo no te estoy que-- -¿Tú no me estás diciendo que abandone todo esto que he conseguido para ser una ama de casa en Inglaterra, cuidar de tus hijos, y que cuando llegues al trabajo yo te dé la razón?
Si eso si llegas, porque a lo mejor estás en alguna trepidante investigación.
-Creo que no estás siendo justa.
Tus ambiciones son igual de importantes que las mías.
-Mírame a los ojos y dime que no te has comprometido ya con ese tal Murdoch.
Dime que no le has dicho que sí, porque tenías que hablar antes conmigo.
-Hay trenes que pasan solo una vez en la vida.
-Tú lo has dicho, y este está anunciando su salida.
-Espera.
Espera.
-¡Quiero estar sola!
[llanto ] [ Música emotiva ] [ Timbre de teléfono ] -¡Lo cojo yo!
-¡Lo cojo yo!
-¡Lo cojo yo!
¡Trae!
¡Déjame!
-Aló ?
-Bonjour.
-¡Ah, Jota!
-¿Marie?
-¿Cómo está mi hijo?
-¿Qué tal?
¿Cómo va todo?
¿Qué tal el Olympia?
-Diez minutos de aplausos.
La prensa pone a la Cortés por las nubes y habla maravillas del vestuario.
-Trae.
Dame eso.
Primo, ¿cómo...?
-Cásate conmigo ya, ahora mismo, ahora.
-¿Cómo me voy a casar yo contigo, primo?
Que se casa la Mari.
¿Cuántas veces se lo pedirás?
Ya te ha dicho que sí.
Escúchame, ya tengo organizado el ágape.
-¿Se lo has enseñado a Marie?
-¿Eh?
Que no.
Si es una sorpresa para ella.
-No.
Sorpresas en la boda, no.
-Calla un segundo.
-Estamos de camino ya, ¿eh?
-¡Mi hijo!
¿Cómo está?
-¿Manuel?
La verdad... -Mi amor, entonces, empiezo a organizar mi vestido de novia.
-Ya estás tardando.
-Ay, sí, me lo voy a empezar a diseñar hoy mismo.
-¿Cómo?
¿Que te lo vas a hacer tú?
-Oui, monsieur, solo que no lo podrás ver hasta que no llegues a la iglesia.
Te quiero, te quiero, te quiero.
-Y yo.
Au revoir.
6Hala.
Alegra esa cara.
[ Toca "Beau Brown", de The Barettes ] -¿Pedro Infantes?
Perdón, estoy buscando a Pedro... -¡Ay!
¡Ay!
-Perdone.
Perdóneme.
Perdone.
-No, no pasa nada.
No sé en qué estaría pensando.
Qué, madre mía.
-Es... -Esta es... -Sí, sí, sí.
Es ella.
Es que vamos a sacar nuestra primera colección de baño y, bueno, hemos elegido a la mejor de las maniquís.
-¿Es usted la directora de, de aquí, de las galerías?
-¿Yo?
No.
No.
Bueno, aunque nunca se sabe.
Como en Velvet todo puede pasar... Encantada.
[ Música emotiva ] -¡Perdone!
¡Perdone!
-¿Se puede saber qué haces?
-Eh... Perdón.
Yo es que venía a entregar este paquete también y no sé qué ha pasado, la verdad.
-Si vas a hacer una entrega, por la parte de atrás.
-Buenos días.
Ese... -Bueno, al final no me contaste qué tal con Mateo en el hotel.
No me digas, te pilló con Sergio.
Ay... Es que lo sabía.
Cuando llegó con ese ramo de flores, luego dije: "Es que tenía que haberle dicho otra cosa".
Es que lo siento, ha sido culpa mía.
-¿Qué va a ser culpa tuya, Paloma?
Que no.
Se marcha a Londres.
-¿Qué?
Pero ¿es seguro?
-El me lo intenta vender como si fuera un plan de vida para los dos, pero, en realidad, él va a promocionarse en su trabajo, y yo, bueno, me tomaría el té de las 5:00.
¿Cómo lo ves?
-Hombre, piensa también que Londres es una ciudad con muchas posibilidades.
-Ya, pero es que yo aquí ya tengo muchas posibilidades, y yo no quiero vivir fuera de España.
Ya sé que podría tener un trabajo allí, pero no.
No entiendo que tenga que renunciar a todo por él.
-Hombre, a lo mejor, si renuncias por amor... -Por amor también se podía quedar él.
-En eso tienes toda razón, pero yo no sé si estos hombres están educados para estas cosas.
Ah, y hablando de hombres, ha llamado Raúl, que está muy feliz en París, que se queda unos días más con su Aguja.
Y luego también me ha dicho una cosa que es muy buena noticia.
Carmela ha autorizado la publicación de los catálogos de bikinis.
-Bueno, por fin una buena noticia.
-Sí.
-Voy a llamar a Sergio para contárselo.
-Venga.
-A ver, un poquito más cerca, por favor.
[obturador ] -¿Sí, Montse?
-El señorito Sergio tiene una llamada.
-Dígale que ahora no puede, Montse.
-¿Quién es?
-De las galerías.
La señorita Clara.
-Dígale a Clara que le llama más tarde.
Sergio.
-Enseguida terminamos.
Una más, y ya está.
-Ahora me gustaría que miraseis a vuestros padres.
Un poquito más sonrientes, por favor.
[obturador ] ¡Ya está!
Muchas gracias a todos.
-Muy bien.
Pues si me disculpáis, me tengo que ir a las galerías.
Es importante saber lo que ha pasado en París.
-Tenme al corriente, hijo.
Pau.
-Supongo que no te importará explicarme de qué va todo esto, ¿no?
Un día me echas de casa, otro me convocáis para una foto familiar.
-Así es la vida, hijo.
Ahora es importante que permanezcamos más unidos que nunca, por eso he pensado que vuelvas a vivir en casa.
-¿Es verdad que has dejado Petrogal?
-Es verdad.
Ya no formo parte de la compañía.
He vendido las acciones.
-Hemos.
-Hemos vendido las acciones.
-¿Y por qué somos los últimos en enterarnos?
-Hija, era una cosa que queríamos contaros hoy.
Además, no tiene nada que ver con vosotros, sino con el consejo.
Tu madre y yo hemos pensado que es lo mejor para la familia en este momento.
-Bueno, me alegra saber que seguimos siendo una familia de verdad.
-Pues claro, hija.
Claro.
-Te quería pedir disculpas por mi actitud de estos días.
Tenías razón, mamá.
No soy quién para juzgarte.
-Tendremos una conversación tranquila para aclarar todo lo sucedido.
-Yo creo que lo mejor es que cerremos las heridas del pasado.
Este reportaje tiene que servir para reestablecer la vida familiar y que nos vean juntos.
Ahora vuelvo.
-Perdona, Clara.
No he podido llegar antes.
-La Cortés ha dado el visto bueno a nuestro catálogo de baño.
-Vaya.
Bravo.
-"Vaya.
Bravo".
¿Qué?
Alégrate un poco más, ¿no?
-Bueno, es que estaba convencido de que Raúl iba a saber solucionarlo todo.
Y tú, ¿qué tal con Mateo?
-A lo mejor me voy con él a vivir a Londres.
Le han ofrecido un puesto de trabajo bastante importante allí.
-Y tú, ¿qué?
¿Me vas a dejar solo con todo esto?
-Tú ya has aprendido mucho.
-Creo recordar que el otro día dijiste que nadie debería renunciar a sus sueños por la carrera de otro.
-¿Interrumpo?
-Para nada.
Justo iba ahora a buscarte.
¿Entramos?
-Hola.
-Hola.
-Vamos.
-Nos van a mirar con lupa, así que es importante que midamos muy bien cada paso que demos.
-Sí, pero yo creo que tenemos que arrancar la campaña cuanto antes, Clara.
Ahora tenemos a la Cortés por la labor, pero ¿quién nos dice que no se vaya a volver a echar atrás en cualquier momento?
-No, no.
No, eso no va a pasar.
-Por... -Necesitamos un anuncio que impacte ya para lanzarlo mañana o pasado como mucho.
-Pero es que eso no es factible, porque no tenemos ninguna agencia contratada.
-¿Cómo que no?
Aquí ya hay una, ¿no?
-No, no, no, no, no.
Por Dios.
Yo con Enrique Otegui no voy a trabajar.
-Bueno, Clara, sabes que a mí Enrique me gusta tan poco como a ti, pero yo creo que Elena tiene razón.
Necesitamos una campaña de un día para otro, ¿no?
Él estando aquí nos la puede hacer, Clara.
-Bueno, yo ya os lo he advertido.
-El problema es que arrancamos tarde.
Todo el mundo ha presentado ya sus colecciones de baño.
-Ya, pero en ninguno hay un solo bikini, y esa es la novedad.
-No, la novedad es que es la primera vez que Velvet lanza su primera colección de baño, y ahí es donde está la noticia.
-Hmm.
Podríamos hacer una fiesta, una fiesta asociada a la playa, al calor... -¿Algo tropical?
-¿Por qué no?
-Y podríamos poner una barra con bebidas exóticas, en plan margarita, daiquiri, caipiriña... Ay, a mí me gusta mucho la piña colada.
-Ah, no, sí, lo que faltaba.
-¿Decías algo?
-Sí, decía que quizá eso sea demasiado popular, ¿no?, pero por llamarlo así.
[Enrique ríe ] -Clarita, ten por seguro que, si esto sale de mi agencia, va a ser todo menos popular, y necesitaré disponer de los escaparates.
-¿Cuántos?
-¿Todos?
-¿Y cuánto tiempo necesitarías para poner en marcha la campaña?
-Lo ideal sería poder hacerlo el 21 de junio.
-Hmm.
-Primer día del verano.
A mí me gusta.
-Pues ya está.
Pásanos un presupuesto y cerraremos el trato.
-Bueno, siendo amigo de tu padre, Sergio... -Precisamente por eso lo quiero cuanto antes, Enrique, porque no me fío de los amigos de mi padre.
¿Algo más?
-No.
Veamos esos números.
-Bonito ramo.
-¿Te gusta?
Pues no sé qué te parecerán los otros siete.
[ Música romántica ] -¿Y eso?
-Son todas para ti.
-¡Uy!
Esto es amor, y lo demás son tonterías.
Por cierto, después de la llamada que ha hecho mi madre a la embajada francesa, ¿tú no crees que deberías tener un detallito con ella?
-Sí, sí, sí.
Claro, si, de hecho, estoy en ello.
No sé si te acuerdas, Paloma, que te comenté que me encargaras, por favor, un ramo de flores.
-No, no.
Digo, tú, no las galerías.
-Eh... Sí.
¿Te parece que te acompañe abajo y hablamos tranquilamente?
-Claro.
-¿Sí?
-Muy bonitas.
-Hablamos luego, Clara.
[suspiro ] -Es que no sé qué hacer.
-Pues creo que lo que debes ser sincera, decirle lo que piensas y lo que sientes sin enfadarte.
Seguro que encontráis una solución juntos.
Además, Mateo es muy buen chico y te está esperando en el Rialto.
-¿Ha estado aquí?
-Sí, hace un ratito, pues que me ha pedido que no te molestara.
Así que ve al Rialto y soluciona esta situación.
[suspiro ] -¿Cómo lo has visto?
-Grandioso.
Nadie va a poder dudar de la salud de la familia Godó.
-No exageres.
Ten preparado un plan alternativo por si sucede lo contrario.
-Créeme, no va a hacer falta.
He conseguido que esta tarde me den las preguntas de la entrevista.
Si quieres, podemos preparar las respuestas.
-Claro, llámame cuando sepas algo.
-Y, de paso, se me ha ocurrido una idea maravillosa para tu nuevo champán.
No te voy a revelar nada, pero te vas a quedar con la boca abierta.
-Quique, hace mucho tiempo que no me sorprenden.
Por algo bueno, quiero decir.
-Eso es porque, hasta ahora, yo no estaba en tu vida.
[ Risas ] -Espero tu llamada, hijo.
-Espero que ahora tengas un minuto para mí.
-Lo tengo.
¿Y bien?
-No autorizaré la publicación de las imágenes hasta que no me des mi parte de la venta de las acciones.
-Estás en tu derecho.
[ Música dramática ] Si desconfías, puedes llamar a Godino para consultarle la cifra.
-Tranquilo, ya lo he hecho.
-Ya lo has hecho.
-Sí, he confirmado el valor de la venta.
-Parece mentira.
¿Qué piensas hacer con tanto dinero?
-No es asunto tuyo.
-Debería serlo, Macarena.
Por tu bien.
[ Toca "A Date with You" de Franck Sarkissian ] -Las floristas de Las Ramblas deben estar brindando a tu salud.
Gracias por los ramos.
-De nada.
¿Nos vamos a un sitio más tranquilo?
-No quiero que pienses que no eres importante para mí, porque eso no es cierto.
La distancia es complicada, y yo he estado estas semanas muy ausente.
Yo lo sé.
Pero es que tú y yo no somos un matrimonio clásico.
Somos amigos, confidentes.
Yo te respeto como mujer, tus sueños, tus ilusiones, desde que eras dependienta.
-Pero es que yo quiero más.
No quiero ser solo tu amiga: quiero ser tu amante, tu motor, la mujer sin la que no puedas dar un paso.
Pero yo quiero todo eso sin tener que renunciar a mi vida profesional, a la persona que soy y de la que tú te enamoraste.
-Yo te quiero y te necesito.
Por eso cuento contigo a mi lado en Londres o en donde sea.
-Pero ¿y si te digo que mi vida está aquí?
Si tanto me necesitas, quédate conmigo en Barcelona.
-Entonces, ¿se termina aquí?
-O no.
A lo mejor solo necesitamos separarnos un tiempo para encontrarnos.
Ya lo hicimos una vez.
-Eso es distinto.
Yo no quiero que ocurra.
-Yo tampoco.
Pero sé que ninguno de los dos está dispuesto a renunciar.
Yo te quiero.
-Y yo.
-Para que veas que sí confío en ti.
-Gracias, papá.
-Bueno, voy a entrar, a ver qué tal van los preparativos de la fiesta.
Si quieres algo, estoy dentro.
-Vale.
[ Toca "All Need Is You", de Leigh McAllister Gracie ] -Seis, siete... -Sabes que resulta ridículo, ¿verdad?
Llevas toda la semana evitándome.
Entonces, lo que pasa en París, se queda en París, ¿no?
Pues qué pena.
-Pues sí, Lourdes, es una pena, porque yo tampoco quiero que se quede en París, ni tampoco quiero dejar de verte, ni que te vayas a Londres ni que lo nuestro sea un vago recuerdo de tu mes en España.
Yo te quiero, y si no te vas a Londres, lo dejaré todo por ti.
-Bueno, supongo que las cosas no son tan fáciles, ¿no?
-¿Y tú te crees que para mí va a ser fácil dejar a Inés?
Me vine con ella desde Alemania para casarme, y aun así estoy dispuesto a dejarla por ti.
[ Música romántica ] -Perdón, perdón, estoy buscando a Pedro Infantes.
-Sí.
Deme un segundillo y estoy con usted.
-Es que es importante.
-De acuerdo.
Pues espéreme en los probadores.
Enseguida estoy con usted.
-Perdón.
Gracias.
-Ahora es a ti a quien le toca dar un paso adelante, Lourdes.
[ Música suave ] -Hola, Pedro.
Soy Diana.
Siento mucho lo de Rita.
Pedro, he llorado tanto con Rita y contigo... Pedro, siento mucho que hayas perdido a, a Rita.
-¿Perdón?
Bueno, disculpe, es que me, me estaban diciendo que alguien me estaba buscando, pero me he debido de confundir.
Lo siento.
-¡Pedro!
-Sí, soy... ¿Nos, nos conocemos de algo?
¿Sí?
-No, qué va.
No, qué va.
Pero es que me han hablado tanto las clientas de usted que... -Bueno, yo intento tratar siempre muy bien a la gente, pero yo no sabía que era famoso en la ciudad condal.
¿Y necesita ayuda o que le tome medidas o...?
-Sí, sí.
-¿Sí?
-No, soy yo la que quiere ayudarlo a usted, en realidad.
Sí.
Bueno, es que le traigo algo que, que le pertenece.
-Ah, pues gracias.
¿Y qué es?
-Son las cartas de Rita.
[ Música emotiva ] -¿Y qué, qué hace usted con las cartas de mi mujer?
-Bueno, verá: yo es que trabajo en la oficina número 50 de Correos, que es una oficina que está por ahí perdida a la que derivan todas las cartas que no tienen destinatario.
Y bueno, ya, ya hace tiempo que me llegan sus cartas.
Estas son mis preferidas.
-¿Me está, me está diciendo que, que ha leído las cartas?
-Sí.
Sí, sí, pero solo con la intención de buscar al destinatario, como hago siempre, ¿eh?
Lo que pasa es que cuando habló en ellas por primera vez de las galerías Velvet, pues ya era demasiado tarde.
-Pero ¿cómo, cómo que tarde?
Tarde, ¿para qué?
-A ver, verá.
Eh... Yo, al principio, pensaba que Rita estaba viva.
Claro.
Y, entonces todo mi afán era intentar encontrarla a ella fuera como fuera, pero, pero, bueno, al descubrir que, que ella había fallecido, pues pues no sé, bueno, que me di cuenta que, que usted las escribía para, para sentirla cerca.
Entonces, ¿qué sentido tendría devolvérselas?
-¿Y me puede decir por qué me trae esto a mí ahora?
-Porque me ha llegado la última, en la que se despide definitivamente.
Y yo es que ya no puedo vivir sin ellas.
-¡Primo!
¡Primo, primo!
Perdón, no sabía que, esta... -No, no.
Si yo ya me iba.
¿Usted debe ser Jonás?
-Sí.
¿Y nos conocemos?
-No.
-Sí.
-Sí.
-No.
-No.
No sé.
-Perdónenme.
Eh... Ahora estoy complicando todo, como siempre.
Me alegro mucho de haberte conocido, ¿eh?
No les robo más tiempo.
Adiós.
-Adiós.
-¿Esta mujer?
-Dame un segundo, por favor.
-Oye, que no te... Que no tengo tiempo.
-¡Diana!
¡Diana!
¿Por qué no tomamos un café?
-¿Ahora?
¿Contigo?
-Sí.
-Vale.
Me encantaría.
-Pues dame, dame, dame un segundo, ¿de acuerdo?
-Primo, ¿me quieres explicar qué está pasando?
Que estoy en el taller más solo que la una y me caso en dos horas.
-Que me tengo que ir a tomar un, un café con esta mujer.
-¿Ahora?
-Que es me, me ha traído las cartas de Rita.
-Primo, habíamos dado un paso para adelante.
No vamos a dar dos para atrás.
-Ya, ya, pero es que, es que esta chica... Que yo creo que me necesita.
-Bueno, media hora o no te vuelvo a hablar en la vida.
-Prometido.
-Venga.
-¿Vamos?
-Claro.
-Bueno, bueno, bueno, daddy, no dejas de sorprenderme, ¿eh?
¿De dónde has sacado todo...?
¿Qué hacen aquí mis maletas?
-Por lo visto, tu madre ha adelantado el viaje, y te vas a tener que ir directamente desde la fiesta al aeropuerto.
[ Música emotiva ] -Por fin te libras de mí.
Estarás feliz.
-Eso lo dices tú.
-Entonces, supongo que ahora me suplicarás que me quede, ¿no?
Que llevas 16 años echándome de menos.
-Hoy es un día especial para los dos.
No lo echemos a perder.
-Te he traído esto, para que vieras los colores definitivos.
Te veo luego.
[ Música emotiva ] -Lourdes... Ay, ¿qué te pasa?
¿Estás bien?
Solo quiero ayudarte.
-No es nada.
Gracias.
Me marcho antes de lo previsto, y solo pensar en volver a casa con mi madre... -Bueno, en ese caso, que tengas buen viaje y que se arregle lo que necesites que se arregle.
Oye, Lourdes, no habrás visto a Manuel, ¿no?
-No.
-Gracias.
Buen viaje, y nos vemos pronto.
-¿Estás bien?
-Sí.
Es que nunca había estado en un sitio así.
-¿Así?
-Así de bonito, quiero decir.
-Ah.
Ya.
[Pedro ríe ] Entonces, que, que yo... -Supongo que tú... -Por favor.
-Bueno, yo tengo que pedirte perdón.
No tenía derecho a leer tus cartas, y más después de saber que no había destinataria.
Bueno, que sí que había, pero que ya no se le podía enviar nada a una dirección física, digo, que no... ¿Quieres que hablemos de ella?
-Quiero que, que hablemos de ti.
-¿De mí?
-Sí.
Pero ¿cuánto tiempo llevas trabajando en lo de las cartas estas de...?
-Bueno, le llaman, le llaman negocio de cartas muertes.
-Jobar.
-Ya.
Pero a mí me dan la vida, ¿sabes?
La vida que no tengo.
Todos tenemos una historia, ¿sabes?
Lo que pasa es que algunos no nos atrevíamos a escribirla y, bueno, pues se queda adentro, en lo más profundo.
Supongo que me gusta pensar que, que estoy ayudando a los demás en algo.
No sé.
-¿Y quién te, quién te ayuda a ti?
-Se me está haciendo un poco tarde.
Me tengo que ir.
-¿Ya?
-Sí.
-Me alegro mucho de haberte conocido.
-Igualmente.
[ Música alegre ] [ Timbre ] -¿Clara?
¿Qué ha pasado?
-He dejado a Mateo en el aeropuerto.
Se ha ido.
-Ay, Lo siento muchísimo, Clara.
-No, la que lo siente soy yo, que no quiero estropearte tu día.
-No, no te preocupes.
Sé que es una decisión muy difícil para los dos.
Lo comprendo.
-Bueno, por hoy se acabó hablar de ese tema.
[golpean la puerta ] -¿Sí?
-Marie, soy Sergio.
-Sergio, pasa.
-¿Sí?
-Sí.
-Perdona que te moleste, y precisamente hoy, pero es que no localizo a Paloma por ninguna... -Paloma.
-¡Ah!
Los catálogos.
Es verdad.
Se me habían olvidado por completo.
-No, no.
Lo siento yo por, por interrumpir, pero es que son muy importantes para la fiesta de esta noche.
-Claro, claro.
Por supuesto que lo son.
Si quieres, te los puedo llevar luego.
-No, no hace falta.
Dime dónde recogerlos, y me encargo yo mismo.
-Es que están a mi nombre.
No te los van a dar.
De verdad que no me importa.
Puedo llevarlos yo a la fiesta.
Marie, ¿me enseñas el vestido de novia?
-Claro.
-Sí.
-Gracias.
Veo que al final has decidido quedarte en Barcelona.
-Sí.
-Pues que sepas que me alegro por tu decisión.
[ Toca "Stay by My Side" de Stéphane Huguenin ] Eres una mujer excepcional, y el que no se dio cuenta de eso es que no te merece.
-La marcha de Mateo no quiere decir que no me quiera.
-Claro.
Me encantaría verte esta noche en la fiesta.
-Supongo que es cosa de Elena lo de que no se pueda cambiar la fecha y que coincida con la boda de Jonás.
-Clara, no había alternativa si queríamos una buena cobertura.
-Bueno, pues entonces, que os vaya muy bien.
-Adiós.
[ Música alegre ] -Hijo, ¿te quieres estar tranquilo, que me estás poniendo de los nervios, por favor?
-Déjale, déjale, que hoy estamos nerviosos todos.
-Ya.
¿Quieres que te acompañe a hacer pipí?
-No me trates como a los mellis, ¿eh?
-Bueno, no voy a hacer nada.
-Oye, ¿y los mellis?
-¿Qué?
Ah, los he dejado con la portera, pero, conociéndoles, la van a liar seguro, si.
-Hombre, a mí me hubiera hecho ilusión que estuvieran.
-Ya, ya, pero es que... -El novio, ¿verdad?
-No, no.
El novio es él.
-No, no.
No, padre.
El novio soy yo.
Eh... Con una boda ya, ya tenemos bastante.
-Bueno, pero tendremos, tendremos más bodas, porque su novia, Inés, viene de Alemania, y viene aquí, a España, a lo que vie-- Bueno, no le voy a contar la vida.
Pedro Infantes.
Manuel Infantes, mi hijo.
-El novio.
-El novio.
-Sí.
Encantado.
-Así que plantean hacer otra boda pronto.
-Bueno, pronto, pronto, primero hacemos esta, y, y después ya... ¿No, Manuel?
Ya... [ Risas ] -¿El baño?
-¿Ves?
Se orina.
-Sí, sí.
-Claro, hijo.
Mira, siguiendo de frente, al fondo vas a dar con la sacristía.
Detrás, el baño.
-Gracias, padre.
-No lo sé.
[ Música cómica ] [ Suspiro ] -Por Inés... y por Lourdes, que me ha robado el corazón.
Y este por los Infantes, que estas cosas nada más que nos pasan a nosotros.
[claxon ] -¿Es la novia?
-¿Cómo?
¿Cómo que viene?
¿Viene?
Que se... -¿Dónde vas?
¿Dónde vas?
¿Dónde vas?
-Hombre, yo no puedo... -Pero ¿por qué te vas a salir corriendo?
-Me he puesto nervioso de golpe... -No te preocupes, primo.
-[ Indistinto ].
-Mírame, primo, lo he dicho siempre: yo siempre voy a estar... -¿Qué?
[ Aplausos ] ♪ Ay, vivan los novios ♪ ♪ Ay, los novios ♪ ♪ Ay, vivan los novios ♪ -¡Ay, mi Jota!
-¡Raúl!
-¿Qué te creías?
¿Que no venía a tu boda?
¡Pero si es orgullo de mis ojos!
¡Aquí estoy!
Qué guapo estás.
-Qué elegante.
-Muchas gracias.
-Qué guapo.
¡Ay, vivan los novios!
♪ Ay, vivan los novios ♪ ♪ Ay, vivan los novios ♪ -¡Están saludando a mi hijo!
¡Están saludando a mi hijo!
♪ Vivan los novios, ay ♪ -Que no, que no es... [ Risas ] Me paso el día a carcajadas, te lo dije.
¡Que el novio es este!
Ay, madre mía.
Bueno, que sepas que no ha habido un solo día que no llamara por teléfono a Pedro desde París para gestionar cada mínimo detalle de esta boda.
-Os lo agradezco mucho, de verdad.
-¿Qué te parece este lugar?
¡Es fantástico!
-Me encanta, me encanta.
-Lo sabía, lo sabía.
-Oye, pero ¿por qué, por qué han venido estos?
-Porque esto es mi regalo.
No es un casorio sin música, ni es casorio ni es nada.
¡Dale, chaborrós!
¡Dale!
-¡Bien, bien, bien!
-¡No, no, no!
¡No, no, no, no!
Esperen, esperen, esperen, esperen, por favor.
-¡Un momento!
-Esto no va con la liturgia.
-Padre, mire usted, mire, usted.
Sí, escúcheme a mí.
Aquí mi amigo se llevaría un disgusto terrible si no le dejara usted embellecer la santa ceremonia.
-Si no, si no es porque yo no quiera, pero... -Y estoy seguro que un hombre con sus ojos es incapaz de hacer algo.
-Hechi.
Que corra el aire.
No vaya a ser que prenda algún pino.
-¿Promete no tocar música profana?
-¿"Profana"?
Eso yo no sé ni lo que es.
-Yo le doy mi palabra.
Le doy mi palabra.
-Mucho te arrimas tú al payo este de negro, ¿eh?
-Pero vamos a ver, ¿tú te has vuelto loco?
Que es un cura.
Que ha hecho voto de castidad.
-Ni voto ni vota.
A mí no me la pega naide.
-No empieces, por favor, ¿eh?
No empieces.
-Raúl... Raúl, que yo, yo, yo, yo estoy muy muy muy agradecido con, con todo, pero no, no, no sé si va a ser demasiado para cuando entre Marie.
-Yo, si, si puedo opinar, a mí me parece muy original lo de, lo de, lo de los gitanos, pero es que, como bien decía mi Rita, la novia tiene que tener toda la importancia, y aquí es que no, no va a poder.
-Ay, si es que lo iba a hacer tan bonito... Bueno, tenéis razón.
-No, no.
Espera, espera, espera.
-Tenéis razón.
-Espera, espera, espera, espera, espera.
Yo me ocupo de ellos.
Tú ocúpate de que la gente se vaya sentando y y despejarme el, el pasillo.
-Sí.
-Son una gente estupenda, maravillosa.
Lo que les pidas, lo van a hacer.
De verdad, si es que son todos... -Raúl, ¿vamos a...?
¿Has, has bebido?
-Claro que sí.
Un poquito nada más.
Qué guapo estás, Pedro.
-Tú estás muy guapo.
-¿Qué tal todo?
¿Te ha costado?
¡Está todo precioso!
[campanadas ] -¡Ay, Maribel!
[ Música alegre ] -Estás radiante.
-Gracias.
-Nosotras te esperamos dentro.
-Sí.
-¡Estás guapísima!
[ Hablando francés ] [ Risas ] -¿No estaba contigo?
-No.
Él estaba, estaba... -¿El novio?
¿El novio?
-Que no está, que no está, que no está.
Que no sabemos dónde está el novio.
-Esperen fuera.
-¿Y qué hacemos?
-No sé, no sé.
Sentaos, sentaos, sentaos.
-¡Ay, Dios mío!
[ Toca la Marcha nupcial, de Felix Mendelssohn ] -[ Indistinto ].
-Pero ¿cómo va a llegar la novia antes que el novio?
-Esto no puede estar pasando.
-Eh... ¿El novio?
-¿Cómo que no, Pedro?
-Está tardando.
-Pedro... [ Música flamenca ] -Zaborrilla, cálmate.
♪ Si tú me faltaras ♪ ♪ Dime a quién tendría yo ♪ ♪ Pos, si con un poco de agua ♪ ♪ Que vertida en la tierra secada con sol ♪ ♪ Y con mi antorcha encendida ♪ -Gracias, François.
[ Hablando francés ] ♪ Que pasa el tiempo y no queda nada ♪ -Estás espectacular.
-Gracias.
♪ Y como nube en el cielo ♪ -¡Qué guapo!
-Gracias.
♪ Y donde no puede más allí ♪ ♪ Ve y dime lo que quieras ♪ -¡Olé!
-[ Indistinto ].
♪ [ Indistinto ] conmigo, pero no me dejes ♪ -Guapos.
-Guapa.
♪ Ya me acostumbré a sentir tu presencia ♪ ♪ Sentir tu dulce amor ♪ ♪ Presenciar lo que tú quieres ♪♪ -Estamos aquí congregados para unir en santo matrimonio a Jonás y a Marie.
Jonás, ¿aceptas a Marie como tu legítima esposa para amarla y respetarla, en la riqueza y en la pobreza, en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad, todos los días de tu vida?
-Sí, quiero.
-Marie, ¿aceptas a Jonás como tu legítimo esposo para amarlo y respetarlo, en lo bueno y en lo malo, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, todos los días de tu vida?
-Sí, quiero.
-¡Los declaro marido y mujer!
-¡Viva!
-¡Vivan los novios!
-¡Viva!
-¡Que vivan los novios!
-¡Vivan!
[ Toca "The Letter", de The Shuffles Inc. ]
-¡Ey!
¡Vamos!
¡Ey!
[ Música suave ] -Calmad vuestra alma sin caer en la tentación.
Que sea el espíritu libre quien dirija vuestros actos, siempre fieles al gurú Maharishi.
-Maharishi gurú.
-Es lo que en marketing llamaríamos posicionamiento.
-Palabras cada vez más largas para ideas cada vez más cortas.
-Eduardo, llevas años produciendo un vino espumoso de excelente calidad que los franceses no aceptan como champán, pero ¿y por qué queremos que sea champán?
Es hora de darle un valor a lo que producimos en España.
-El problema de llamarle cava es que nadie lo conoce, por eso yo lo sigo llamando champán.
-Y esa es mi labor, que todo el mundo se entere de que tenemos un vino espumoso que va a competir con el champán.
-Bueno, si crees que es posible conseguirlo... [ Risas ] ¿En que estaré yo pensando, tratándose de ti?
Adelante, Quique.
¡Patricia!
-Patty Shamira, la racha de viento, alma del océano.
-¿Vienes de una fiesta de disfraces?
-No te juzgo, Enrique.
Tu alma sigue en duelo.
Puedo sentirlo.
La mía viene guiada por la luz del universo y la naturaleza.
[ Risas ] -¿Qué?
Me estás tomando el pelo.
-Los excesos de mi vida pasada me castigaron duramente.
En la India encontré al maestro que me reveló mi verdadera identidad, y por fin puedo vivir en paz con mi yo.
-Ah, y, entonces, ahora que crees en la reencarnación, ¿me permites adivinar qué animal fuiste?
-Qué lejos estás de la verdad, Enrique.
-En eso puede que tengas razón.
¿Y qué te trae de la India a este páramo de pecadores?
Porque pensé que no te iba a volver a ver.
-Mi experiencia sanadora, mi doctrina, mi libro: La iluminación a través del sexo tántrico.
-Bueno, al menos reconozco que has elegido un tema que dominas.
-Te equivocas, Enrique.
Yo ya no soy la que fui.
Para comprender la vida y sus misterios, es necesario renunciar a todo placer corporal y conectar con el universo.
Mi cuerpo es mi templo sagrado.
-Patricia, ¿estás bien?
No te habrá captado una secta.
-Llámame Patty, y estoy mejor que nunca.
[ Toca "Such Is Life", de Stéphane Huguenin ] Haz grande mi libro.
Solo así podré ayudar a los demás a liberarles del yugo de la vida carnal y ayudarles a avanzar espiritualmente.
-Haré lo que esté en mi mano, Patty.
-¿Inés?
-Marie.
-Quería darte esto.
Es para ti.
-¿De verdad?
-Sí.
Quería agradecerte todo lo que has hecho por mí estos días.
Estoy completamente convencida de que pronto iremos a una boda preciosa a la que podré corresponderte.
-Muchas gracias, Marie.
Yo también sueño con ese día.
De verdad que esto es muy muy importante para mí.
Ay... Gracias.
Son preciosas.
-Sí.
Corre, venga, enséñaselo a Manuel.
-Vale.
-Marie.
-¿Sí?
-Gracias, de verdad.
♪ Enfants de la patrie... ♪ -Primo.
Por tu felicidad.
-Y por la tuya.
-¿Qué?
-¿Estás bien?
-Pues la verdad es que sí.
¿Sabes que hoy he sentido, he sentido algo especial?
-¿Por cuál de las amigas de Marie?
[ Risas ] -No seas tonto.
Hoy he notado que Rita, desde allá arriba me ponía en el camino que tenía que seguir.
-¿Qué camino?
-Pues no lo sé, pero es que hoy creo que he recibido, he recibido una señal.
-Pues las señales hay que seguirlas.
-Por las señales.
-Por las señales.
-¡Hala!
Vete a atender a tus invitados.
-Si es que yo no me caso contigo porque, porque, ¡vamos!
[ Risas ] Te quiero.
-Manuel.
-¿Lourdes?
-He decidido quedarme.
No sé qué va a pasar con mis padres, pero lo que tengo claro es que a Londres no voy a volver.
[ Toca "Things Are Gonna Be Better", de OneOrchestra ] -¿Manuel?
-¡Inés!
¡Inés!
-Paloma.
-¡Ya estoy aquí!
-¿Sabes si al final...?
-No, no.
He venido sola.
-Ya.
-Todo está saliendo genial.
Lo estoy pasando tan bien... ¿Sabes lo único que falta?
Tú.
-Voy, voy a ver que todo esté bien.
-Claro.
Elena.
-Ay, hasta nos enganchamos.
Sergio, yo creo que te he demostrado... -Ajá.
-...que por fin sé lo que quiero.
¿Y sabes qué es lo que quiero?
Tú.
-Mira, Elena, no me parece ni el momento ni el lugar... -Oye, ¿ni el momento ni el lugar?
Es un confesión de amor.
Eres tú.
Y yo he cambiado.
-Ya.
-Vamos a hacer una cosa.
Cierra los ojos.
-No.
-Cierra los ojos, hombre.
-No voy a cerrar los ojos aquí.
-¿Por qué no?
-Porque no voy a cerrar los ojos.
-Que ciérralos por mí.
-Elena.
-Cierra los ojos.
-Cierro los ojos.
-Muy bien.
Ábrelos un momento.
Ciérralos otra vez.
-Elena... Elena, por favor.
-Ya.
Ábrelos.
Esto lo guardaba para la noche de nuestra boda, que, bueno, ya sabes cómo terminó la historia, pero, Sergio, te quiero.
Eres el amor de mi vida.
No puedo vivir sin ti.
Sergio, ¿quieres casarte conmigo?
-¡Espera un momento!
-Me ha llamado gitano.
[discusión indistinta ] Mira, me cago, me cago en la calavera de todos tus muertos.
A mí nadie me insulta.
-Rafael, déjalo, por favor.
-¡Aparta, Raúl!
-Estamos en una boda.
-Aparta, que me lo rajo.
-¡No!
¡No!
-¡Raúl!
-Raúl... -Yo soy Macarena Rey, la madre de Sergio.
Necesito hablar con Clara Montesinos, porque quiero entrar en Velvet.
[ Toca "Woman's Intuition", de Roues y Solomon ] ♪♪ ♪♪ ♪ I don't need my friends to spy ♪ ♪ I don't need a private eye ♪ ♪ To find out if you're gonna be untrue ♪ ♪♪ ♪ My woman's intuition is working on you ♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪
Support for PBS provided by:
















