
The Rain
Episode 17 | 51m 50sVideo has Closed Captions
Lucia and Jose take Samuel and plan to go into witness protection. Joao won't let them go.
While the media frenzy surrounding the murder distracts Joao, Lucia, Jose and Maria--still very much alive--make plans with Ramon and Nacho to go into hiding. Unfortunately, a final betrayal puts the plan in jeopardy.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback

The Rain
Episode 17 | 51m 50sVideo has Closed Captions
While the media frenzy surrounding the murder distracts Joao, Lucia, Jose and Maria--still very much alive--make plans with Ramon and Nacho to go into hiding. Unfortunately, a final betrayal puts the plan in jeopardy.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
How to Watch The Accident
The Accident is available to stream on pbs.org and the free PBS App, available on iPhone, Apple TV, Android TV, Android smartphones, Amazon Fire TV, Amazon Fire Tablet, Roku, Samsung Smart TV, and Vizio.
Providing Support for PBS.org
Learn Moreabout PBS online sponsorship[Lucía] José.
¿José, qué haces aquí?
¿Qué está pasando?
Yo me estoy volviendo loca.
Eh... - Sí, sí, María está viva.
- ¿Cómo?
Pero, a ver, José... - Escúchame, todo fue un montaje para engañar a Joao.
Ramón nos ayudó.
- No, no, no lo puedo creer... No entiendo nada, José.
- !¡María!
No me vuelvas a decir que no tengo los huevos de hacer algo.
Mira.
[María] !¡No, por favor, por favor, por favor!
- !¡Así que ve soltando a mi hijo, hijo de puta!
- !¡Suéltame!
Quítame eso, por favor.
Quítame esto.
- Lo habéis hecho muy bien los dos.
Perfecto, muy convincente.
Nacho, no tenemos mucho tiempo.
¿Recepcionista preparado?
- Sí.
- Vale.
Dame el revólver.
Cuando yo te diga, disparas dos veces al techo, ¿de acuerdo?
Ten cuidado, esta de fuego es peligrosa.
José, mírame.
Abajo con ella, ya.
[hombre] Lo siento, no puede pasar.
¿Señora?
Ya sube.
- Ya viene.
Fuera, fuera, fuera.
Ahora.
- Está muerta.
- Han soltado a tu hijo.
- Gracias.
Ahora somos testigos protegidos y tenemos que declarar contra Joao.
Cuando esto pase, estaremos en peligro otra vez.
Nos darán identidades nuevas y tendremos que irnos de Zarza.
- ¿Cómo has podido tomar una decisión así sin consultarme, José?
- Porque no había tiempo, no había tiempo.
Tenía que salvar a Samuel y ahora está bien.
¿Qué querías que hiciera?
No tenía otra opción.
Esto también es una oportunidad.
Lo que nos ha pasado es una putada.
Yo no me quiero ir.
Pero no hay vuelta atrás.
Es una oportunidad para intentar olvidar.
Para empezar los tres juntos en otro sitio.
- Hay cosas que no se pueden olvidar.
- Ya lo sé.
Escúchame.
Sé que han pasado muchas cosas, que tú todavía no confías en mí, lo sé, pero no me digas nada ahora.
Solo piénsalo, por favor, piénsalo.
[Ramón] Nos tenemos que ir, José.
- Vale.
Te veo mañana.
- Cuando llegues, decís a tu gente que te vas unos días afuera.
Tienes que tener todo preparado.
[♪♪] ♪ Yo que siempre te seguí, ♪ ♪ te quise bien ♪ ♪ Que construiste tu vida sin mi ♪ [♪♪] [Manuel] ¿Qué pasa gitana?
- ¿Qué haces tú aquí?
Tendré que cambiar la cerradura para que no me siga entrando gente en casa.
- Siéntate y desayuna, que tenemos muchas cosas que hablar.
- No tengo muchas ganas de hablar, Manuel.
- No, vaya.
Te he visto en el bosque.
Con José.
- ¿Cómo?
- ¿Qué hacía José allí?
¿Lo han soltado?
- No.
- Entonces, ¿eh?
- Pues... Que le estaban trasladando.
- Ya, a la mitad de la noche.
No cuela Lucía.
¿Qué es lo que está pasando?
- No te lo puedo contar, Manuel.
Es muy peligroso.
- Hermana, te he visto.
- Que no te lo puedo contar.
- Y si no me lo cuentas voy a tener que empezar a preguntar.
- Bueno, es que no te lo puedo contar.
- !¡Que me lo cuentes!
Coño, que soy tu hermano.
- Júrame que no vas a decir nada.
- Te lo juro.
- María sigue viva.
Todo ha sido un montaje de la policía para que Joao soltase a Samuel.
- Sabía.
Sabía que José no era un asesino.
¿Qué van a hacer con él?
- Pues tiene que...que testificar en contra de Joao y se convertirá en un testigo protegido.
[♪♪] - ¿Y tú?
Va a desaparecer con los niños.
Pero solo será una temporada, ¿no?
- No, Manuel.
- No queda otra.
- Pues ven aquí.
- Me gustaría despedirme de los papás.
Podríamos... Podríamos ir a plantar un árbol para el pequeño.
- A ti no te gustan esas tradiciones.
- Ya, pero todos tenemos uno.
Y a mí me gustaría que si algún día volvemos al pueblo, pues que él sepa que tiene aquí sus raíces.
- Siéntate y desayuna.
[♪♪] - Buenos días.
- Buenos días.
- Quiero ver a José Espada, su y su abogado.
- José Espada ya no está aquí, lo han trasladado.
- ¿Qué?
- Aquí está.
Te voy a aventar un poco el polvo.
¿Y tú para qué la necesitas?
- Pues porque me voy a ir unos días con Samuel.
Así me quito un poco de en medio y... Es que hay un ambiente muy tenso.
- Muy bien, me parece muy bien.
¿Onda?
¿Pero esto qué es?
¿Esto dónde era?
Hombre, esto es Torremolinos, ¿no?
- Torremolinos, ¿no?
- Pero eso hace por lo menos diez años.
Qué bien nos lo pasamos ese verano.
Y la cantidad de espetos que comimos, ¿no?
Madre mía.
Así que llevamos una vida juntas, ¿eh?
Eh, Lucía, ¿qué te pasa?
- Nada.
Yo te quiero mucho.
¿Sabes una cosa?
Que te mereces ser feliz, ¿eh?
Y si te tienes que separar, pues te separas.
Que la vida son dos días, Isa.
Que hay que disfrutar.
Que tú no has disfrutado nada.
- Pásalo bien, ¿eh?
Y vuelve pronto.
- Hola, Lucía.
- Hola.
- ¿Qué tal José?
- Eh, en comisaría.
- ¿Ah, sí?
- Sí, acabo de hablar con él.
[♪♪] [timbre] - Solo venia a ver como estabas.
- Iba a ir a verte, me has agarrado en viaje.
- Bueno, está bien.
Ya hemos hablado de esto.
- Fírmalo, Juan.
- No.
Mi padre nos dejó la empresa los dos.
Y así seguirá siendo, pase lo que pase.
- Ya, pero es que tu hermano confía en ti, te quiere dar su parte.
¿Dónde está el problema?
- El problema está en la cárcel.
Que mi hermano esté metido y no puede pensar con claridad.
De verdad, Lucía, ya habrá tiempo... - No, es que no lo estás entendiendo, Juan.
No hay tiempo.
Eso es lo que intento decirte.
- ¿Por qué?
¿Qué pasa?
- No te lo puedo decir.
Firma esto, Juan, por favor.
- A la mierda los papeles.
Cuéntame qué está pasando ahora mismo.
- Que no puedo, Juan.
¿Quieres confiar en mí?
- No, confía tú en mí.
¿Qué pasa?
- José no mató a María.
Está colaborando con la policía.
Lo vi anoche.
- ¿Qué?
- Nos van a dar una nueva identidad como testigos protegidos.
Y no podemos quedarnos aquí.
Nos vamos hoy.
Para siempre.
- Espera, espera.
¿Me estás diciendo que mi hermano y tú vais a desaparecer para siempre?
Pero esa decisión la ha tomado José, no tú, ¿verdad?
- No.
Es lo mejor para todos, Juan.
- Ya.
¿Tú quieres irte?
- Es que no se trata de lo que yo quiera, Juan.
Eso no es lo que importa ahora.
Somos una familia, ¿entiendes?
- ¿Qué no es lo que importa?
Pues claro que importa, Lucía.
Joder, que José nos ha metido a todos en esto.
Y nosotros no hacemos más que pagar por él.
Y eso lo dijiste tú.
Coño.
- Juan, por favor.
Juan.
- No puede ser.
Lucía.
Yo no quiero que te vayas.
Te lo suplico.
Yo... no puedo vivir sin ti.
Perdona que te lo diga así, pero es la verdad.
- Juan, por favor.
- Quédate.
- Lo siento.
Lo siento mucho, de verdad.
Lo siento de verdad.
Juan, Juan, por favor.
Juan.
- Vengo de la comisaría.
Han trasladado a José Espada.
He llamado a varias cárceles, pero no hay nadie con ese nombre.
- Conclusión.
No sabes dónde está.
- No.
- ¿Tu mujer?
¿Está bien?
- ¿Mi mujer?
Bien, muy bien.
- Toma, cómprale algo bonito.
Hay que cuidar a quien se quiere.
- Gracias, señor Joao.
- Lucía, ¿la mujer de José está en el pueblo?
- Sí, señor.
- Muy bien.
Esto es un transmisor.
[Raimundo] Venga, vamos, que esto ya está preparado.
Samuel, ven para acá.
¿Me vas a ayudar?
Escucha, Samuel.
Desde siempre los árboles han simbolizado la vida.
Por eso vamos a plantar uno para tu hermano.
- ¿Igual que el mío?
- Claro.
Y que el del tío Manuel y el de mamá, todos tenemos un árbol.
Mira.
El tuyo.
¿Lo ves ahí?
- Si - Ha crecido mucho.
Se ha vuelto grande y fuerte como tú.
Venga, vamos a echar la tierra.
Echa tierra, echa tierra.
Muy bien.
Así, muy bien.
[♪♪] ¿Lo terminas tú?
- Sí.
- ¿Estás bien, hija?
- Bueno, regular, la verdad.
- Lo de José ha sido un golpe muy duro.
Solo quiero que sepa que estamos contigo.
Y que juntos vamos a salir de esta ya verás.
- Ya, pero si te hubiese escuchado más, a lo mejor las cosas hubiesen sido de otra manera.
- No, no, no, no.
Los hijos deben seguir su camino.
El que ellos deciden.
Le he llamado yo y le he dicho dónde estabas.
Llévale unas migas y dile que es bienvenido.
- Como huele eso.
- ¿Verdad?
[♪♪] - Te quería pedir perdón por lo que te he dicho esta mañana.
No tengo ningún derecho a pedirte que te quedes.
- No pasa nada, Juan.
- No, sí que pasa.
Sí que pasa.
Y necesito que te quede muy claro.
Yo me enamoré de ti antes de que fueras la mujer de mi hermano.
Por eso no he podido sacarte de mi cabeza.
Llevo peleando con el amor que te tengo desde que me dijiste que te casarías con José.
Y me avergüenza el no haber podido superarlo.
- Juan, eh... - No, escucha.
Sé que te digo todo esto demasiado tarde y sin ninguna esperanza.
Pero esta mañana he sido un egoísta y he pensado solo en mí.
Por eso he venido ahora para hablar contigo porque estoy preocupado.
Estoy preocupado por ti.
Lucía, piensa por ti misma si quieres irte o no.
Que no te arrastres, José.
Ni con sus acciones ni con sus decisiones porque ya has visto que mi hermano va de mal en peor.
- Ya, pero es que no puedo pensar solamente en mí, Juan.
Tengo que pensar en los niños también.
- Los niños te tienen a ti, Lucía.
De verdad, vete.
Si es lo que quieres, vete.
Pero hazlo por ti, no por José, ¿vale?
Y una cosa más.
Dile de mi parte que le quiero.
Que... que no le perdono por todo lo que nos ha hecho pasar, pero... que aún así pensaré en él siempre, todos los días de mi vida.
Y que le deseo lo mejor, igual que a ti.
- Juan... Si se pudiera rebobinar... - Ya, pero no se puede.
- Te quiero mucho.
¿Te puedo dar un abrazo?
- No, porque... no te abrazaría como mi cuñada.
- Juan... - Suerte, Lucía.
[♪♪] [Isabel] Lucía.
Lucía.
- ¿Qué pasa?
- Nada, es que... que vuelvas pronto.
Que te necesito cerca.
- Te quiero, amiga.
- Yo a ti.
- Te voy a echar de menos, ¿eh?
- Llámame y me vas contando.
[arranca motor] [♪♪] [pitido electrónico] [♪♪] - Vamos, cariño.
[pitido electrónico] [♪♪] - No me jodas.
No me jodas.
Señor Joao.
María... María está viva.
- Repítelo, que mi hermana no te cree.
- María está viva.
- No puede ser.
Te está engañando.
Yo la vi muerta, Joao.
Te lo juro.
Te lo juro, Joao.
- Cállate.
¿Y tú, picapleitos?
¿Estás seguro?
- Señor, sí.
Señor, la he visto con mis propios ojos.
Está viva.
- Joao, no.
No, Joao.
Joao, de verdad.
Que no, Joao.
- !¡Idiota!
- Yo te lo juro, yo la vi muerta.
Estaba allí la policía cuando me... fui a acercarme.
Y cuando la iba a tocar... - !¡Cállate!
Reúne a los hombres.
Nos vamos a ese hotel.
!¡Martín!
[♪♪] - ¿Qué haces?
¿Y esa maleta?
- Me voy.
- ¿Cómo?
- Nos vamos.
No cojas nada.
Que no hay tiempo.
- ¿Irnos adónde?
- !¡Mueve el culo, joder, Isabel!
Estamos en peligro.
- Julián, me estoy asustando.
¿Qué ha pasado?
- En el coche.
Te lo explico.
Pero, por favor, vámonos.
- No, yo no me pienso ir de aquí hasta que no sepa qué está pasando Julián.
- Isabel.
Isabel.
He hecho algo horrible.
- ¿Qué has hecho, Julián?
- Isa.
- ¿Qué has hecho?
- Isa.
- Le he pedido a Ramón que se quede con Samuel.
Así tú y yo hablamos un rato.
¿Te parece?
- Sí.
¿Qué hacen mis maletas aquí, José?
- Bueno, es nuestra habitación.
Es la que nos han dado.
- Me lo podías haber consultado, ¿no?
Hace ya mucho tiempo que tú y yo no dormimos juntos.
- Vale, pues yo duermo en la butaca y tú duermes en la cama con el niño.
Como tú quieras.
Como tú quieras.
¿Qué pasa?
- Pasa que no estamos juntos, José.
Eso pasa.
Qué parece que tú no te enteras.
- No me digas eso, por favor.
- ¿Perdona?
Te estoy diciendo la verdad - ¿De verdad lo tienes tan claro?
¿En serio?
¿Entonces por qué estás aquí?
Piensa, por favor, por qué estás aquí.
- Bueno, no sé, José.
Porque... Porque tengo algo tan fuerte que me une a ti que es que no sé cómo romperlo.
Es que no sé.
Porque eres el amor de mi vida y porque lo seguiré haciendo por Samuel, por el niño que viene en camino.
Porque yo me he imaginado la vida contigo y es que ahora no sé cómo imaginármela sin ti.
- Yo tampoco me las he imaginado sin vosotros.
- ¿Tú?
Tú has hecho lo que te ha dado las ganas.
Y te has equivocado porque pensaba que iba a estar siempre ahí.
Pero no lo voy a estar.
No voy a estar, José.
- Perdóname.
Tienes razón, perdóname.
Perdóname.
Perdóname.
- Es que... es que no puedo confiar en ti.
Es que no puedo ni quiero irme contigo a ningún sitio, José.
Y menos con Samuel, no puedo.
Lo siento.
[♪♪] - Bueno, yo tenía que intentarlo.
Pero ya me imaginaba que no querías venir conmigo y con razón.
Yo también he aprendido algo de todo lo que ha pasado.
Que no... Que no todo se puede olvidar.
Y que aunque yo me empeñe, no siempre se puede empezar otra vez.
Y que por mucho que quieras a alguien hay cosas que no se pueden perdonar.
Yo no sé si tú me vas a perdonar a mí algún día.
Pero yo no me voy a perdonar jamás.
Perderte a ti, a Samuel.
Porque yo no sé cómo hacer para vivir sin vosotros.
Y no voy a poder veros cuando os vayáis.
Porque si pienso que no voy a veros más, os voy a abrazar y no los voy a soltar.
- Lo siento.
No sé despedirme de ti.
[♪♪] - Martín, quiero que entres en el hotel.
Necesitamos saber cuántos son exactamente.
- Vamos cabrón, alégrame la tarde.
- !¡Gol, gol!
- Claro que sí.
- Ramón, ¿podemos hablar un momento?
- Claro.
Bajad un poquito la tele.
¿Todo bien?
- Eh... El niño y yo no vamos a ir con José.
Me gustaría que nos llevase a casa, por favor.
Y me gustaría irme ya.
- Vale, vale.
Si no quieres ir con José está bien, pero tampoco podéis volver al pueblo.
Con o sin José, vosotros también sois testigos protegidos.
Lucía, cuando se sepa la verdad, y ten por seguro que se sabrá, tomarán represalias.
Irán a por ti y a por Samuel.
Nuestra obligación es sacarlos de Zarza y protegerlos.
- ¿No, no podemos ir a otro sitio hasta que nos trasladen ahí?
Es que necesito estar sola, por favor.
Por favor.
- Vale.
Déjame que lo mire.
- Gracias.
¿Qué?
¿Vais ganando?
¿Sí?
- Sí.
[♪♪] - El inspector me ha dicho que podéis esperar aquí mientras os busca otro sitio donde quedaros.
Vendrán cuando pueda.
Para lo que necesitéis estoy en la puerta, ¿vale?
- Gracias.
¿Quieres algo?
- Ver el partido, pero ¿por qué nos vamos ya?
- Porque se nos ha hecho tarde, cariño.
- Me lo prometiste.
- Ya, lo siento.
- Hola.
- Papá, ¿te vienes con nosotros?
- No.
- Papá se va de viaje un tiempo.
- ¿Con los camiones?
- Algo así, pero me voy más lejos.
- ¿Por qué me miras así, papá?
- Porque quiero recordarte tal cómo estás ahora.
Oye, ¿Te acuerdas el día que empezamos a hablar chipirónico y mamá no nos entendía?
- Sí.
- ¿Y te acuerdas el verano que fuimos a la playa, hacía frío, nos metimos en el agua con abrigos y tú pillaste un resfrío?
Quiero que te acuerdes de todas las cosas que hemos hecho.
¿Vale?
- Vale.
- Y quiero que cojas una libreta y apuntes todo lo importante que vas a hacer a partir de ahora.
Y así me lo cuentas cuando vuelva, ¿vale?
¿Vale?
No quiero perderme nada lo que te pase.
¿Vale?
- ¿Pero puedo jugar contigo antes de irme?
- ¿Quieres que juguemos?
¿A qué jugamos?
- Polis y cacos.
Y que los policías nos presten una pistola de verdad.
- Una pistola no nos van a prestar, pero a lo mejor un chaleco, un gorro para esta cabecita.
¿Te parece?
Vamos a ver qué nos dicen.
Vamos.
[♪♪] [Lula] ¿Ese coche?
- Están intentando sacarlos del hotel.
Avisa a Martín y a los hombres.
Hay que actuar inmediatamente.
[♪♪] [Nacho] Vamos, que arranca la segunda parte.
¿Qué pasa?
- No lo sé.
Voy a ver.
Escóndete, no vaya a ser que nos pillen.
[♪♪] - Vais a estar bien, ya lo verás.
Voy a buscar al niño.
- Buenas tardes.
- [policía] Buenas tardes.
[disparo] [gritos] [claxon] [♪♪] [disparos] [Ramón] !¡Rápido, adentro, adentro!
!¡Rápido!
[claxon] !¡Agachaos, agachaos!
!¡Alejados de las ventanas!
Atención, ¿me oís?
Necesitamos ayuda, ¿me oís?
- !¡Alto!
- Nos están atacando, ¿me oís?
¿Estáis bien?
- El niño, el niño.
- !¡No, Lucía, Lucía!
- ¿Estás herido?
!¡Lucía, Lucía!
!¡Lucía!
[música] [disparos] - María, soy Nacho.
¿Estás bien?
- Estoy bien.
- Sal de ahí.
- !¡Samuel!
!¡Samuel!
!¡Samuel!
- Vamos.
María, quédate ahí, quédate.
!¡Vamos, vamos!
Corre hacia el bosque y no pares, ¿vale?
Yo te cubro desde aquí.
- Gracias.
- De nada.
- !¡Samuel!
!¡Samuel!
- [Samuel] !¡Mamá!
- !¡Samuel!
[Samuel] !¡Mamá!
- Lucía.
- ¿Qué?
- ¿Estás bien?
Hay que salir de aquí.
- Mamá, me haces daño.
- Vamos, rápido, rápido, rápido, rápido.
- Detrás de la barra, vamos, vamos, Samuel.
Agacha la cabeza.
¿Vale?
Agáchala, agáchala.
- Venga, cariño, métete, métete.
Escúchame, ponte la música, ¿vale?
- Mamá, ¿qué pasa?
- !¡No pasa nada, Samuel!
- ¿Quiénes son esos señores con pistolas?
- Eh... Nadie.
- Samuel, escúchame.
Esto va a ser como jugar a polis y ladrones, pero en serio, ¿vale?
- !¡Eso no es verdad!
- Escúchame un momento, mi amor.
Mira, esos señores son unos hombres malos, pero que no nos van a hacer nada porque está aquí la policía.
¿Vale?
Ahora lo único que tienes que hacer es ser muy valiente y ayudarnos.
¿Vale, mi amor?
- Escúchame, te vamos a esconder ahí abajo.
Y pase lo que pase, tú nos sacas la cabeza para mirar.
¿Me oyes?
Pase lo que pase.
- Ponte la música.
Ponte la música cariño.
- Métete aquí, métete aquí.
[Joao] Inspector, ¿está usted por ahí?
Ha montado un espectáculo brillante.
Mi más sincera hora buena a todos los actores.
- ¿De dónde ha sacado ese walkie, Ferreira?
- Se lo he pedido prestado a uno de sus hombres, pero no se preocupe, que no va a necesitarlo más.
- ¿Qué es lo que quiere?
- Está muy claro.
Usted tiene a mi mujer y a José Espada.
- Yo tengo a mis hombres rodeando el hotel.
Así que a los dos nos interesa encontrar una solución.
Está muy confundido si cree que los voy a entregar.
- A ver, no está en condiciones de ponerse digno, por si no lo sabe.
Usted ha perdido ya a todos sus hombres.
- Ferreira, usted y yo no tenemos nada más que hablar.
Adiós.
Usted lo ha querido.
- !¡Nacho!
!¡Nacho!
- Si no me entrego nos va a matar a todos.
¿Qué hacemos?
- Nos va a intentar matar igualmente.
¿Sabes disparar, José?
- Sí.
- Nacho, Nacho.
Pues no dudes porque ellos no lo van a hacer.
[Lucía] Dame una pistola.
Dame una pistola.
- Vamos, vamos, vamos, Nacho.
Ah, José, detrás.
Detrás de la barra, Lucia.
Agachados.
[♪♪] [disparos] - !¡Ah!
[disparos] [♪♪] !¡Ah!
!¡Ah!
- Hay que salir de aquí, ya hay que salir, al patio.
!¡Lucía, coge al niño!
¿Estáis bien?
!¡José, Nacho, los cubres por detrás!
- Mi amor, mi amor, está tranquilo, ¿vale?
- Cuando os diga, ¿vale?
¿Preparados?
- !¡Jefe!
- !¡Mierda, mierda!
Nos van a ripiar.
[♪♪] [latidos] [Lula] !¡Dispara!
!¡Dispara, vamos!
¿A qué estás esperando, Joao?
- !¡Suelta el arma, Joao!
- ¿Pero qué haces tú aquí?
- !¡Suelta el arma!
Manuel, cógela.
Juan, la pistola.
Esto es una cosa entre tú y yo.
Dile a tus hombres que paren ahora mismo.
Y resolvamos esto tú y yo solos.
- ¿Y si no?
- Si no... te juro que os mato aquí a los dos.
- Hazle caso, Joao.
- Es un poco tarde para hacer caso a nadie.
¿Quieres que te cuente lo que están haciendo mis hombres a Lucía ahora mismo?
- Como le haya hecho algo a mi hija.
Te mato.
Te lo juro por Dios.
- Raimundo, déjale.
No lo escuche.
Vamos a ayudar a Lucía.
- ¿Sabes lo que pasa?
Que estoy deseando que me mates.
Y créeme, tú también desearás estar muerto porque no volverás a ver a tu hija con vida.
Jamás.
[disparo] - Entra por Lucía.
!¡Vamos, coño!
!¡Venga!
- Vámonos, Juan.
- Un helicóptero.
[rotor de helicóptero] Un helicóptero.
¿No lo estás escuchando?
- Demasiado tarde, me temo.
- ¿Cómo que demasiado tarde?
¿Cómo que demasiado tarde, Ramón?
- Lucía, escóndete, por favor.
- No pienso dejar que maten a mi hijo, Ramón.
Tiene que haber alguna salida aquí, Ramón.
- !¡Lucía, que te escondas!
- Estoy sin munición, dame otro cargador.
- Nacho, Nacho, el niño.
- Ramón.
Ramón, escúchame.
Tiene que haber alguna salida.
- Vamos, campeón, que nos vamos.
- !¡Tiene que haber alguna salida, Ramón!
- !¡José, José!
- ¿José dónde va?
- !¡José!
!¡José, José!
¿Dónde va?
José, por favor, dónde va?
- Tranquila.
- No, José.
- Te quiero.
- !¡José, no lo hagas, por favor!
!¡José!
!¡No, José, José, José...!
[♪♪] José... [♪♪] [llanto] [disparos] José... - Nacho.
- José.
Lucía, nos tenemos que ir.
!¡Lucía!
!¡Lucía!
- No, no no.
- Lucía.
[♪♪] [Ramón] Nacho.
- Lucía.
[rotor de helicóptero] [truenos] [Raimundo] !¡Lucía!
[♪♪] No, soy yo.
[♪♪] [truenos] [♪♪] [Lucía] Dicen que el mar y el tiempo tienen el mismo ritmo.
Cambiante, subjetivo.
A veces los días son como grandes olas que nos derriban.
Y otras, el tiempo nos arrastra hacia el futuro como una marea ingobernable.
Mi presente es ahora esta playa.
Donde las olas acarician la arena y borran con lentitud las heridas del pasado.
Tengo dos hijos y una vida por delante.
Una vida nueva, que construyo día a día.
No he olvidado el pasado, pero intento no tenerlo presente todo el tiempo.
Tal vez sea una fantasía, pero... pero creo que se olvidan los que tanto daño me hicieron.
Tal vez ellos se olviden de mí.
Y eso es lo único que deseo.
- ¿Qué tal?
- Bien.
- Mira.
[Samuel] Venga, vamos a la playa.
- Sí, vamos a la playa.
[♪♪] ♪ Mi certeza está en saber ♪ ♪ que le quise bien ♪ ♪ Hoy construyo mi vida sin él ♪ [♪♪]
Support for PBS provided by:















