
The Slaughter
Episode 5 | 50m 18sVideo has Closed Captions
Lucia’s suspicions return when she finds a piece of jewelry on Jose’s sweater.
Ramon confesses to Nacho that he actually works for Spain's Drugs and Organized Crime Unit and that he is in town investigating a local cartel with connections in Turkey. Meanwhile, Lucia discovers the identity of Jose's lover.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback

The Slaughter
Episode 5 | 50m 18sVideo has Closed Captions
Ramon confesses to Nacho that he actually works for Spain's Drugs and Organized Crime Unit and that he is in town investigating a local cartel with connections in Turkey. Meanwhile, Lucia discovers the identity of Jose's lover.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
How to Watch The Accident
The Accident is available to stream on pbs.org and the free PBS App, available on iPhone, Apple TV, Android TV, Android smartphones, Amazon Fire TV, Amazon Fire Tablet, Roku, Samsung Smart TV, and Vizio.
Providing Support for PBS.org
Learn Moreabout PBS online sponsorship- [Samuel] Mira, mamá, mira.
- [José] Derecha.
- Pero bueno.
Pero si Superratón es un fiera.
- [José] Súper chipirón.
Contra su padre, el pulpo de Extremadura.
- Dale.
- [José] Los diez seguidos.
- [José y Samuel] [al unísono] Uno, dos, tres... - Cuatro... [tose] - Eh, Samuel.
Ven aquí, mi amor.
Ven.
Ya, ya, ya.
Tranquilo.
A ver.
- [José] Qué pasa.
- A ver.
Respira despacio.
Espera un momento.
- A ver, respira despacito, lo que hacemos es respirar despacito.
Lucía, llama al médico.
- [Lucía] No, no te preocupes.
- [José] Respira despacio.
- [Lucía] Ven aquí.
A ver ya, ya, ya, ya.
Venga, una, dos... tres.
Venga, ¿otra?
Venga.
[Samuel inspira] Muy bien.
Venga, sí.
Muy bien, ahí, sí, despacio.
Bueno, yo creo que, em, el premio mundial se lo tiene que llevar Superratón, ¿no?
Porque, o, ¿qué cree?
- Victoria a los puntos, clarísima.
- Estoy bien - [José] No, no, no.
- No, no estás bien.
Te tienes que dar un ratito ahí, tranquilo, respirando, despacito, ¿mmm?
Además, hay que darle un respiro a papá, que se ha quedado pálido.
Sí, es que, le ha dejado K.O.
[ríe] ¿Eh?
Te lo has cargado, míralo.
Dale un vaso de agua o algo, ¿no?
- Soy idiota, yo.
- No pasa nada.
Ya, tiene, tiene que llevar la vida de un niño normal, ¿eh?
Además, ya se le irá pasando.
Nos lo dijo el pediatra, ¿te acuerdas?
- ¿Qué haría yo sin ti?
¿Me lo dices?
- Sobrevivir.
[ríen] [♪ Cecilia Krull: "La Verdad"] - Alguien se ha tomado muchas molestias para hacer desaparecer a Chupito.
¿Llamaste a los de científica para el coche?
- Llegan dentro de tres días.
Dicen que tienen mucho trabajo atrasado.
Ya está aquí otra vez el pastor tocahuevos.
- Lo he llamado yo.
Listo.
Muchas gracias por venir.
Estaremos mejor en mi despacho.
- ¿Han encontrado ya a Chupito?
- No, no.
Y no creo que lo vayamos a encontrar.
En mi opinión, está muerto.
Por eso le he llamado.
Necesito su colaboración, Raimundo.
Soy nuevo en el pueblo y encima policía.
Nadie quiere verme, ni hablar conmigo.
Son todo, pues, silencios, evasivas y malas caras.
- Normal que lo hagan.
La policía nunca les ha ayudado.
Antes, al contrario.
- Usted es una persona respetada en su comunidad y me gustaría que les convenciera para que me ayuden.
- ¿Y por qué debería hacer eso?
- Porque soy la única persona que le puede ayudar.
Muchos chavales van a acabar como Chupito si no lo impedimos y usted no quiere eso, ¿verdad?
Sabe tan bien como yo que, de un tiempo a esta parte hay mucha droga por la zona, más de lo normal.
- Mire, inspector.
Yo no soy un chivato.
- [Ramón] Espere, espere.
Sé perfectamente quién es usted y cuál es su pasado.
Su ficha policial habla por sí misma.
Es admirable lo mucho que ha cambiado.
Necesito información.
- Pues búsquela.
Ese es su trabajo.
Yo bastante tengo con cuidar de mi gente.
[suspira] - Lo que está cargando Fernando el de Guadalajara.
Tienes que ir... Es ese palé y ese, ¿vale?
Hasta ahora.
José.
- Dime.
- Le pagaste a esa gente, ¿verdad?
- Sí, sí, la que me dijiste.
Está todo controlado.
- No quiero sorpresas.
- Que sí, cojones, que sí.
No te preocupes.
Me voy con Tomás a la revisión del camión.
- Vale, escúchame.
Acuérdate de que João nos ha invitado esta tarde a su casa, a las 17:00.
- Ostias, ¿João?
¿Y qué quiere ahora?
- No tengo ni idea.
Pero tú no llegues tarde, que no quiero estar a solas con él, ¿vale?
- [José] Vale.
Ahora, a esto.
!¡Carlitos!
[motor de camión se enciende] [♪ música suave] ¿Qué está pasando aquí?
¿Qué hace tu hijo con un soplete?
Lucas.
- Hola - Alguien tenía que hacer la caleta.
¿No?
- ¿Y por qué no lo has llevado para el sitio de siempre?
¿Qué ha pasado en el otro sitio?
- Porque se enteraría João.
Y no quería correr riesgos.
- Tomás, te dije que no pasaba nada, cojones.
- !¡José!
- ¿Tú sabes soldar?
- Que sí, hombre, tranquilo.
Que Lucas ya ha hecho otras, otras caletas, ¿eh?
- A ver.
Aquí hay un agujero.
Esto hay que repasarlo.
A ver, esto tiene que ir herméticamente cerrado.
Si no, se moja el paquete.
- A ver, no he terminado, pero si quieres buscamos otro sitio.
- No.
- El camión tiene muchos huecos.
- Este es el mejor.
Se mete ahí dentro y cuando se llena, no lo huelen ni los perros.
- Mira, luego lo sellamos bien y va a quedar todo de puta madre, ¿eh?
Ven pa acá.
Vamos.
Oye, que Lucas sabe lo que se hace, coño... - [José] Que sí, cojones, pero no me gusta que cambies las cosas sin avisar.
- Eso dirás... - Solo eso.
A ver, en el GPS solo hay una dirección.
Es el sitio donde os vais a reunir con los turcos.
Sed puntuales, ¿eh?
Esta gente no se anda con tonterías.
- No te preocupes.
- Y estos son los papeles de la carga legal.
Al final hay un cambio.
Esto es aceite de oliva virgen que va a Rumanía.
- ¿Cómo a Rumanía?
- [José] Sí... - No, no, no, José... [ríe] Para, momento.
Entonces no puedo ir solo, en Rumanía.
- No me jodas.
- [Tomás] Ah... - !¡Su puta madre!
- [Lucas] !¡Papá!
Papá, que puedo ir yo contigo.
- No, no, hijo.
No quiero que te metas en esto.
- Si ya estoy metido.
- No, pero no es lo mismo, Lucas.
!¡Coño!
- Espera, espera, no es mala idea ¿eh?
- José, coño, ¿qué?
- No tengo ningún chófer en el que confíe.
- [Tomás] Tío, que es Lucas... - Que no me fío de nadie.
- Joder... - ¿A quién se lo digo?
Y además os ganáis una pasta.
Mírale.
[ríe] - Bueno, venga.
De acuerdo.
Pero porque me lo pides tú, ¿eh?
- Gracias.
De verdad.
[timbre de teléfono] Confiamos en ti, ¿eh?
- Gracias.
- Estamos.
- [Tomás] Ya, vente.
- [Lucas] ¿Me voy contigo?
- Dime, ¿qué pasa?
- ¿Qué es esto?
[♪ música de tensión] ¿Isa, tú puedes venir un momento a mi casa?
No, no pasa nada, pero que si... No, no es urgente, pero que si puedes venir.
Vale.
[♪ música de tensión] ¿Entonces no es tuyo?
- [Isabel] No, no me suena.
Parece la parte de atrás de un pendiente, ¿no?
- Sí.
- [Isabel] Parece bueno.
- Me lo he encontrado enganchado en el jersey de José.
Sí, te va a parecer que estoy paranoica, pero... - Hombre, pues, un poco sí, la verdad.
Es que celebraste el otro día una fiesta de cumpleaños.
Podría haber sido, podría ser de cualquiera, de tu suegra, de una amiguita de Samuel, de, no sé.
- Ya, ya, si lleva razón, pero es que no, no puedo evitar pensar mal.
Ahí está, no puedo.
- [Isabel] Ese es el problema y no el pendiente.
Lucía, tienes que decidirte.
O confías en él y sigues adelante o no.
Pero no puedes estar así por cualquier tontería.
- Eh, ya está, que llevas razón.
Ya está, se acabó.
- [Isabel] Venga.
Atención.
- ¿Qué hace?
- Bueno, esto se llama solucionar los problemas.
Atención, ¿eh?
- Pero, eh, Isa... - Atención.
Solucionado, ¿ves?
Arreglado.
- [Manuel] Vamos a echarnos un piti.
- [José] Pero es que yo ya no fumo.
- Pues ahora sí.
Eso enfrente.
- Sí.
- Sabes qué es, ¿no?
- Sí, el parking de la policía.
- Está ahí el coche de Chupito.
Lo han encontrado esta mañana.
- No me jodas.
- El cabrón de João debió deshacerse de él cuando se lo cargó.
- Pero a nosotros no nos pueden relacionar con el coche, ¿no?
- Estuvimos dentro con la droga.
- Ya.
- Y ha llamado a la científica para que lo examine.
- ¿Limpiasteis un poco?
No sé... - No, no.
Nunca nos imaginamos que el coche llegaría a la policía.
Y además vomité dentro.
- ¿Qué?
¿Qué?
¿Qué?
¿Qué?
¿Que vomitaste dentro?
- Coño, me puse... - Hay veces que contigo, que, o sea, que, que lo flipo.
Manuel, lo flipo.
- Estoy jodido.
Estoy muy jodido.
Es que no es que vayan a saber mi ADN, es que van a saber hasta lo que desayuné.
- Lo malo no es la policía.
Estos ya saben que eres colega del Chupito.
¿Sabes lo que es chungo de verdad?
Que si te interrogan, João se va a enterar.
¿Tú, qué crees que va a pensar?
- ¿Me lo dices o me lo cuentas?
Sale a mear, siempre a esta hora, pero tarda diez minutos solo.
- Hay que sacar ese coche de ahí, ya.
Esto no está muy vigilado.
- Poco.
El poli dentro y el coche patrulla.
Si pudiera hacer que saliera el coche.
[timbre de mensaje] - !¡Joder!
[suspira] Tengo que ir a casa de João.
- Bueno, pues yo te llevo.
Y pensamos qué hacer.
¿Eh?
- Esta es la mejor.
Mira, Cervantes.
Este es el cerdo que sacrificamos el año pasado, es guapo, ¿eh?
Guapo, el tío.
- Disculpad el retraso.
Perdón, João.
Alcalde.
Lula.
¿Qué pasa?
- [João] Vaya.
Si está aquí el hijo pródigo.
Y como has llegado el último, te va a tocar a ti hacer los honores.
María, por favor.
- Sí.
- Sírvele a José una copa de vino.
- Verás, he querido hoy reunir a un pequeño grupo de amigos y socios, entre otros, vosotros, los hermanos Espada.
- Es un honor, João.
- ¿Qué celebramos?
- ¿Qué celebramos?
Pues esa es la gracia.
Que tienes que adivinarlo.
Y además, vamos a hacer una apuesta.
Si lo adivinas, te perdono que hayas llegado tarde.
Y si no, me quedo con tu empresa.
- Ah, venga, vale.
¿Qué?
¿Es en serio?
- Es una broma, José... - No, no es ninguna broma.
Estoy hablando muy en serio.
- João, discúlpame de verdad por haber llegado tarde.
- João, les estás preocupando, mi amor.
- No me digas.
Pues a mí lo que me preocupa es que mis empleados se permitan llegar tarde cuando les trato como amigos.
Es una falta de respeto.
Y si se pierde el respeto, ¿qué nos queda?
Prueba el vino.
A lo mejor te inspira.
Es un Ribera del 75.
Con muchísima historia, como yo.
Vamos, que te juegas tu empresa.
- Es que no lo sé.
- Bueno, João, ya está bien, ¿no?
Que mi hermano ya se ha disculpado.
- [João] ¿Estoy hablando contigo, Juan?
¿Estoy hablando contigo?
José, contesta.
¿Qué celebramos?
Ah, pero vas a llegar tarde otra vez.
Que se te está acabando el tiempo.
[♪ música de tensión] - ¿Es lo de Angola?
Me has contado muchas veces que estuviste allí.
Es, eso acabó en el 75, ¿no?
Como el vino.
¿Yo qué sé?
[ríe] [João aplaude] - Ay, pero qué cabrón.
Eso es lo que más me gusta de ti, José, que tienes salida para todo y que eres muy listo.
Mucho.
- Muchas gracias.
- ¿No, Juan?
¿No es verdad que tu hermano es la leche?
- Sí, es la leche, sí.
- Uy, qué serio.
¿Y tú tampoco te ríes?
Pero, ¿qué os pasa?
!¡No!
¿Os habéis creído lo de la apuesta?
[ríe] Ay, pero, pero, ¿tan cabrón os parezco?
Bueno, eso es mejor que no me contestéis.
Como José nos acaba de recordar, tal día como hoy, en 1975, se decretó un alto el fuego en la maldita guerra de Independencia de Angola.
María, por favor, dame, dame una copa.
- [María] Sí.
- Hoy quiero hacer un brindis por eso.
Mañana estáis todos invitados a la matanza.
Vosotros y vuestras familias.
Alcalde, no me fallarás, ¿verdad?
- [José] Hola.
- [Lucía] Hola.
- [José] Hola, mi amor.
- [Lucía] Hola.
- [José] Samuel, ¿dónde está?
- [Lucía] Durmiendo.
- Vale.
¿Hoy está bien?
- Sí, perfecto.
Oye, tú, ¿tú has cenado algo?
- Sí, me he comido un bocadillo asqueroso.
Otro día como hoy y lo mando todo a la mierda, ¿eh?
También te lo digo.
- ¿Eso?
- Hemos tenido que ir a casa de João.
- Bueno, pues ya terminó el día, ¿no?
- Sí.
Eh, me doy una ducha rápida y bajo, ¿vale?
- Vale.
[♪ música de tensión] - Oye, tu marido está como una puta cabra, ¿no?
!¡María!
[♪ música de tensión] !¡No me tranquilizo!
¿Tú estás absolutamente segura que no sospecha nada?
- M, M, M... - Pues claro que no voy a ir mañana.
Lo último que quiero es estar allí con mi mujer y mi hijo.
[♪ música de tensión] Vale.
Sí, hablamos.
Yo también.
Adiós.
[♪ música de tensión] - Toma, una limpia.
- ¿Neta?
- ¿Qué tal con João?
- No sé.
Es que es un tío raro, es un pesado.
- Ya.
- Nos ha invitado mañana.
Ah, gracias.
[ríen] Nos ha invitado a una matanza a su finca.
Dice que vayamos los tres.
Le digo que no vamos.
- ¿Por qué?
A mí me parece una buena idea.
¿Qué?
- Pues Samuel no está bien.
- Anda, Samuel está perfectamente, cariño.
Además, conoce a Pablo, el hijo de Lula.
Se lo van a pasar súper bien.
- Ya lo sé, pero... - Pero, ¿qué?
Nos vendrá bien un día fuera, cariño.
Que no hemos salido desde que llegaste.
A mí me apetece.
Además, dicen que montan una fiesta - por todo lo alto.
- Eso es seguro.
Pues mira, vamos allí.
Nos tomamos un vino, echamos unos bailes.
¿Mmm?
¿Qué?
- Pues nada, le digo que sí.
- [Lucía] !¡Claro!
Anda.
[♪ música de tensión] - [Manuel] ¿Qué pasa, Lucas?
¿Cómo va todo, eh?
- Pues no tan bien como tú, cabrón.
Pedazo de burrata.
[inaudible] está guapa, ¿eh?
- Sí, ¿te mola?
¿Quieres que te la deje un día pa irte con tu piba?
- Uy, ¿y esa amabilidad?
Tú quieres pedirme algo.
- Bueno, es una gilipollez.
Una tontería.
- [barista] ¿Queréis algo?
- Dos cervezas.
- Tuca, es por la mañana.
- ¿Qué pasa, coño?
Dos cervezas.
- Bueno, vale, pues, dos cervezas.
Bueno, cuéntame, ¿qué es?
- Ven.
- ¿Qué?
- ¿Ves esa joyería?
- [Lucas] Sí.
- Necesito que rompas el cristal.
- ¿Pa qué?
- Pa que salte la alarma.
- ¿Pa qué?
- Vea, ¿qué más te da?
- No, tío, hablas claro o te buscas a otro.
Quiero saber en qué me meto.
- Bueno, pa que venga la poli, pero tú te largas antes, claro.
- Estás jodido.
Que no, que no sé.
No me mola.
- ¿Y por 300 euros?
- Creo no, que tampoco.
Además, si se entera mi padre, ¿pa qué quiero más?
No.
- Tú querías sacarte el curso de mecánico, ¿no?
- Mjm.
- ¿Cuánto cuesta?
- 500.
- Venga, coño, yo te lo pago.
Mira, tío, joder, es sólo un escaparate.
- Cojones.
[♪ música de tensión] ¿En serio vas a pagar 500 pavos solo por romper un cristal?
¿Hay algo que no me cuentas?
- Lo que no sabes, mejor que no lo sepas.
Solo tienes que romper el escaparate y ya está.
Dale, mira, dame un cigarro.
- ¿Tú has visto esto?
Si es que no tengo nada.
Tengo que ir a comprarme ropa la semana que viene.
- [Isabel] Que no cunda el pánico, que aquí tienes cosas monísimas, ¿eh?
Tía, lo que daría yo por estar en esa finca hoy que dicen que el portugués ha tirado la casa por la ventana este año.
- Mira, ¿así?
¿Qué?
¿Anda que no?
- Hombre, pa ir a recoger al niño al cole, ideal.
Pero yo, no, me arreglaría un poquito más, ¿sabes?
Vamos, no sé, un, un vestidito sencillo, pero este, este, con unos taconazos.
- Que yo no me voy a poner tacón alto pa ir a una matanza.
- [Isabel] Pero que es una matanza pija.
¿Tú has visto que vaya alguien en vaqueros a los toros?
No, a ver si tú te crees que la mujer del alcalde va a estar escurriendo las tripas del guarro.
- No me líes, Isa.
No me líes.
Yo me pongo esto, me pongo una chaquetita mona y voy mona y sencilla.
- Bueno, vale, ¿te da tiempo de ir a la peluquería?
- Yo no voy a la peluquería ahora, ¿tú estás loca?
- Bueno, entonces me dejas que te maquille yo y que te arregle un poco el pelo.
Venga.
- Pero, ¿de cuándo eres tú maquilladora?
- Yo no soy maquilladora, pero tengo estilo.
- [Lucía] ¿Estilo?
Me vas a poner como una puerta.
Te digo, como una puerta.
- [Isabel] No... - Mamá es una tardona.
- Eso no se lo digas cuando baje.
- ¿Por qué?
- Porque no.
Y te voy a contar una cosa que es para toda la vida.
A las chicas, aunque tarden un poco, jamás se les mete prisa cuando se están arreglando.
Jamás.
Y luego, cuando bajan, se les dice siempre que estén muy guapas.
- ¿Y si es mentira?
- Pues se lo dices igual.
- [Lucía] A ver.
Estoy.
- Toma, mami.
¿Qué te parece?
- !¡Cómo mola!
- ¿Qué?
¿Te gusta?
- Sí.
- Pero es, eh, ¿estoy bien, o me he pasado?
- Oye, [inaudible], estás guapísima.
- ¿Sí?
¿Seguro?
- [José] ¿Esto qué es?
- Bueno.
- Papá, ¿estás diciendo mentira?
- Oye... - ¿Oye, perdona?
- ¿Tú te has enterado de algo de lo que te he contado?
- [Lucía] Pero... - [José] Mira a mami.
- [Lucía] No, escúchame.
Me quito el pintalabios, me recojo el pelo.
- [José] Mi amor, no te quites nada.
- [Lucía] ¿No?
- Oye, oye, oye, oye.
Menos besos que se estropea mi obra de arte.
Y daros prisa, que no llegáis.
Venga.
- [José] No... - [Lucía] Venga, vamos, sí.
Eh, Samuel, llévate esto, que luego hace frío, ¿eh?
- [Isabel] Dale.
- [Lucía] Amiga... - Estás muy guapa.
- [Lucía] Gracias.
[♪ música flamenca] - ¿Qué tal?
¿Lo estáis pasando bien?
[obturador] ¿Qué tal, querido?
- ¿Todo bien?
- Fantástico.
- [Juan] Hola buenas, João.
- Hola.
- Está todo muy bonito.
- ¿Qué tal, Juan?
Cuánto tiempo.
- Hola, María.
[obturador] - El alcalde quiere hablar contigo en privado.
- ¿No será para otra donación?
Ni siquiera estamos en elecciones, carajo.
¿Te ocupas tú?
- Por supuesto.
- Vamos allá.
- [Nacho] Ya está aquí el Espada que faltaba.
Y viene con su mujer.
- Nacho, no hace falta que me retransmitas lo que yo veo.
[♪ música flamenca] - [María] Familia.
¿Qué tal?
- Muy bien.
- Bienvenidos.
- Hola.
- Qué guapa.
- Muchas gracias.
Por cierto, gracias por invitarnos a la fiesta.
- Gracias por venir.
¿Qué tal, Samuel?
- [Samuel] Muy bien.
- ¿Muy bien?
Me alegro mucho de verte.
Hay un sitio superchulo para jugar, ¿quieres ir?
- [Samuel] Sí.
- Genial.
Vamos con Pablo y los demás, ¿vale?
- Muy bien.
- [María] Pasadlo bien.
Hasta ahora.
- Hasta luego.
- Bueno, vamos a la fiesta, ¿no?
- Sí.
- [Nacho] Desde luego, todo el que es alguien en esta comarca está en esa finca.
El alcalde y los concejales.
Empresarios.
No falta ni uno.
- ¿Qué más sabes de João?
- ¿El portugués?
- Mjm.
- Que lleva una pila de años en el pueblo... [carraspea] y que tiene mucha pasta.
Lo cierto es que siempre se porta muy bien con la gente.
Hace donaciones para el polideportivo, para las fiestas.
- ¿Y da para tanto una empresa de jamones?
- [Nacho] Eso parece.
¿Sabe cómo se quedó inválido?
- En Angola.
Le dieron una paliza unos guerrilleros del Ejército de Liberación.
Combatió con grado de capitán de 1969 a 1975.
Después trabajó como mercenario para una petrolera y se retiró.
Hasta que apareció en este pueblo.
- Y si sabe tanto, ¿por qué pregunta?
- Me gusta contrastar información.
[♪ música flamenca] [cerdo chilla] - José.
- [Lucía] ¿Qué pasa, Juan?
¿Qué pasa?
¿No te animas?
Venga, vamos.
Venga.
¿Qué pasa, Paco?
Uno ahí... - Vaya, Lucía.
- No, no, no, no.
Si acabo de llegar.
Luego más tarde, cuando me tome algo.
- Dale... - Venga, súbete.
- Dale ahí.
- [mujer] Venga, baila un poquito.
- !¡Ea!
- [hombre] Venga pa acá.
- [mujer] Vea, que tú bailas muy bien.
- [hombre] Eso es.
- [mujer] !¡Ole!
- [hombre] Ey, ey, vamos.
- [mujer] ♪ Estar a tú lado ♪ ♪ Por un beso de los tuyos venderé lo que me han dado ♪ ♪ Y si soy la princesa ♪ ♪ Ya sea que te he enamorado ♪ ♪ Porque el infierno se me hace eterno ♪ ♪ [inaudible] ♪ ♪ Una noche fría como la mañana que no estoy contigo ♪ ♪ Siento que [inaudible] tengo partida como la mañana ♪ ♪ Que no estoy contigo ♪ ♪ Siendo clara como el agua ♪ ♪ De mi fuente fría como la mañana ♪ ♪ Que no estoy contigo ♪ [♪ música flamenca] [voces indistintas] - [hombre] !¡Ole!
[aplauden] - [José] !¡Ole!
- [Lucía] Qué vergüenza.
- Lucía.
Acérquense todos.
Todos, por favor, que vamos a hacer un brindis.
¿Todo el mundo con su copa en la mano?
Bien.
Hay un proverbio africano que dice: "Después de recorrer el mundo entero en busca de la felicidad, te das cuenta de que estaba en la puerta de tu casa".
Supongo que algo parecido debió pensar y sentir nuestro amigo José al regresar a su hogar.
Quiero hacer un brindis por una pareja que ha pasado por momentos difíciles y desearles todos una felicidad duradera.
Salud.
- Salud.
- Salud.
- Salud, muchas gracias, João.
- [hombre] Salud.
- Lucía.
Ah, pero un baile espectacular.
- Gracias.
- Bienvenida de nuevo a mi casa.
- Totalmente de acuerdo con mi marido.
Hacéis una pareja maravillosa.
[♪ música de tensión] - ¿Estás bien?
- Em, me, me acabo de marear un poco.
- [José] Pues vamos al baño.
- [Lucía] Eh... - [María] Ven, te acompaño al baño.
Vente conmigo.
- No, no, no.
Perdón.
- ¿Qué pasa?
- No lo sé.
- [mujer] ♪ Dice la gente que tu amor es... ♪ - Mira, el baño está aquí.
Cualquier cosa que necesites, me avisas, ¿vale?
- [Lucía] Gracias.
- [mujer] ♪ Dice la gente que tus amores son embusteros ♪ ♪ Son embusteros ♪ ♪ Son embusteros ♪ ♪ Son embusteros ♪ ♪ Tú me prometes, niño, la luna y yo me lo creo ♪ ♪ Tú me prometes, niño, la luna y yo me lo creo ♪ ♪ Yo me lo creo ♪ ♪ Yo me lo creo ♪ ♪ La luz se queda a la tarde ♪ ♪ Las sombras en las paredes ♪ ♪ Y apenas guarda ♪ [conversaciones indistinta] - [María] ¿Y tú?
- ¿Qué?
- Tu mujer está como muy guapa, ¿no?
Como especialmente guapa.
- María, por favor.
Puede entrar cualquiera.
En serio.
- Es que estoy un poco celosa, José.
- No seas tonta, mi mujer es mi mujer.
De verdad, ¿qué ha pasado?
¿Qué me quieres contar?
- [mujer] ♪ Y me ronea porque vale ♪ ♪ Me ronea porque vale ♪ ♪ [inaudible] ♪ - [hombre] ¿Cómo?
- ¿El camión ha salido ya o...?
- No, hemos tenido un problema con la caleta, pero ya lo están arreglando.
- Pues, José, no nos podemos retrasar más.
- Ya lo sé.
- ¿Ya lo sabes?
[golpe] [♪ música de tensión] [niños gritan] - Sí, señora, llega a las 21:00.
Bien.
¿A las 22:00?
Voy a ello.
- ¿Tú qué haces aquí?
¿Qué haces aquí?
- [Samuel] Papá, cállate, que me van a pillar.
Que estoy jugando al escondite.
- ¿A ti quién te ha dejado entrar?
- Nadie.
¿Con quién estabas hablando?
- Con nadie, si aquí no hay nadie.
Sal y lo ves.
Vamos a buscar otro escondite.
Está lleno de cerdos muertos y cosas raras ahí.
No puedes estar ahí.
[♪ música de tensión] - ¿Qué haces aquí?
- Pues que me, es tan grande todo esto que me he perdido.
Estaba buscando el baño.
- Hay uno abajo.
- Bien.
Gracias, Lula.
[conversaciones indistintas] !¡Samuel!
Samuel, venga, que nos vamos.
- No te vayas.
- [Lucía] Venga, vamos.
Vamos.
- ¿Ya?
- Sí, ya.
- Pero es que lo, estás, pasando súper bien.
- Vale, te lo estás pasando muy bien, pero es que no para.
Y además, estás supersofocado, hijo.
- Pero mamá, no... - Venga, vámonos.
- Me lo estoy pasando... - Eh, Samuel, no tengo ganas de liarla, ¿vale?
Así que venga, vámonos ya.
Mi amor, venimos otro día.
¿Vale?
Lo siento.
- [Juan] Lucía, toma.
¿Qué?
¿Te encuentras mejor?
- No, no me encuentro muy bien.
Sigo todavía un poco mareada.
Eh, dile a tu hermano que me he ido y despídeme de la gente, ¿vale?
- ¿Quieres que te acompañe?
- No, déjame.
- ¿Seguro?
- Sí, seguro.
Gracias.
- ¿Dónde va Lucía?
¿Te ha dicho algo?
- No sé.
Dice que se va, que no se encuentra bien.
- [Samuel] Mamá, un poquito más.
- Venga, por favor, Samuel... - No... - Samuel, vámonos a casa, por favor.
- Lucía.
Lucía.
¿Qué pasa?
- Pues nada, que sigo mareada y que me voy a casa.
Me, te quedas tú con tus cosas y yo me llevo a Samuel, y así no se cansa.
- Pero si no tienes las llaves del coche.
- Bueno, pues dámela.
- Los llevo yo.
Déjame que os lleve yo.
- Eh, no hace falta.
Me las puedo apañar sola, José.
- Ya lo sé, cariño, que te puedes apañar sola, pero no te encuentras bien.
Déjame que os lleve yo.
Por favor.
- Vale.
Venga, Samuel.
- ¿Te lo has pasado bien tú?
[Samuel resopla] - [Samuel] ¿Mamá, estás enfadada?
- No, mamá está un poco cansada, nada más.
[obturador] - ¿Sabe, jefe?
A mí lo que siempre me hubiera gustado, es ser bailarín.
De claqué.
Pero para vivir de eso aquí en Zarza, échale cuentas.
Ni estudiar lo he podido.
Por allí en Madrid, ¿usted no me podría promocionar a mí un poco?
- ¿Promocionar yo?
¿De bailarín de claqué?
- No, hombre, no, de lo nuestro.
De lo del baile me encargaría yo.
- Calla.
Calla.
- [Nico] Qué tal.
¿Se divierten?
- Gracias, pero estamos de servicio.
- Dice el señor Ferreira que la próxima vez no se queden aquí, inspector.
Que pasen.
[♪ música de tensión] - A dormir, venga, quítate las zapatillas.
- [Samuel] No quiero dormir.
Quiero jugar un poco más.
- No, que es muy tarde.
Venga, echa pa allá.
- [Samuel] No.
- Nunca me deja hueco.
Venga.
- [Samuel] Bueno.
- ¿Esto qué es?
¿Que os vais a la cama sin darme un beso?
- [Samuel] Buenas noches, papá.
- [José] Buenas noches, guapo.
¿Te quedas aquí?
- Sí.
- ¿Estás mejor?
- Sí, pero prefiero quedarme por si le vuelve a dar un ataque.
- [José] Ha estado todo el día bien, ¿no?
- Ya, pero prefiero quedarme.
- Vale.
Em te apago aquí.
- Sí.
- [José] Buenas noches.
- Buenas noches.
[♪ música triste] - [José] Pero, ¿qué está pasando aquí?
09:00.
Todo el mundo está en la cama.
Venga, arriba.
¿Y mamá?
¿Dónde está?
- No sé.
Déjame dormir un momento más.
- No se duerme más.
- !¡No!
- Mira, está preparando el desayuno.
¿A qué huele?
¿A qué huele eso?
A mí me huele a las tortitas que te gustan.
Tú verás.
Venga, te espero abajo.
- A mí me huele a que me dejes dormir un poquito más.
- Hola.
Lucía.
- [Teresa] Buenos días, hijo.
- Mamá, ¿qué?
¿Y Lucía?
- No sé.
Yo he ido a tirar la basura porque, Dios bendito, qué olor.
Yo no sé cómo podéis vivir con esa peste.
Anda, siéntate, que te he preparado el desayuno.
- Gracias.
- Yo llevo aquí más de una hora y no la he visto.
¿No estará durmiendo?
- Arriba no está.
¿Qué?
- Nada, hijo, nada, nada.
Solo que en mis tiempos las cosas eran de otra manera.
[timbre de teléfono] - Lucía, perdón, señora Romero.
¿Puedo ayudarla en algo?
- Eh, sí.
Quería hablar con el inspector, por favor.
- Está en su despacho.
Espere aquí, ahora le aviso.
- Gracias.
[timbre de teléfono] Joder... - Me han dicho que me buscaba.
- Sí, em, imagino que tendrá cosas más importantes que hacer, pero es que necesito su ayuda.
Eh, párele cuando habla con ella.
Y, y acercarlo ahora.
Ahí, pe... para, para.
[♪ música de tensión] - Lucía, ¿sabe quién es ella?
¿La reconoce?
Eh, no, no sé quién es.
- ¿No?
Pues, tal vez si tiene dudas, debería hablar con su marido.
Lucía.
- Eh, sí.
Eh, muchas gracias, inspector.
- Hasta luego.
- ¿Qué ha pasado?
- Que su marido es un hijo de puta.
Eso ha pasado.
Yo creo que ayer, en esa matanza, Lucía descubrió quién era ella.
¿Quién coño será?
- Bueno, lo tenemos muy fácil.
Cualquiera de las 50 mujeres que estuvieron ayer en la fiesta.
- [Ramón] ¿Ah?
Muy fácil, sí.
Bueno, yo me voy a desayunar, que si no, no pienso bien.
¿Te vienes?
- [Nacho] No, voy a hacerle unas fichas.
Usted no las conoce a todas, pero yo sí.
- !¡Oh!
Bien hecho.
Aunque no sé si lo haces por mí o por Lucía.
- [Nacho] Hombre, ella es mil veces más guapa que usted, jefe.
[ríe] Pero lo hago por usted.
- No te pases de listo.
Ciérrate.
[♪ música de tensión] [timbre de teléfono] - ¿Qué es esto?
[♪ música de tensión] - [buzón de voz] Hola, soy Lucía.
En este momento no puedo atenderte, así... - [Manuel] ¿Lo coge o no?
- No, qué va. Me estoy empezando a preocupar, ¿eh?
- Anda, vete para casa.
- No, que no puedo.
Oye, lo del coche, ¿está arreglado o qué?
- Casi.
Pero necesito 500 euros.
- ¿Ah, sí?
Yo también.
¿En serio?
- Cuñado, que ya lo he adelantado.
Además, ¿quién es el capitalista?
- El capitalista soy yo.
Pero tú eres el que pota por todos lados.
Te doy un cheque.
- Me vale.
- Oye.
- ¿Qué?
- ¿Quieres que te cuente lo que vamos a hacer?
- No, quiero que me asegures que sea lo que sea, lo vas a hacer muy bien esta vez.
- Claro.
- Vamos adentro.
Bueno, tira tú.
Ahora voy.
Tomás.
- [Tomás] ¿Sí?
- ¿Todo bien?
- Sí, bueno, falta cargar el aceite.
Oye, que he pensado que voy a hacer turnos de cuatro horas con mi hijo para no tener que parar, ¿te parece?
- Eh, cojonudo.
- [Tomás] Bien.
- Escucha.
- [Tomás] ¿Sí?
- Nadie puede saber dónde vais realmente.
- Ya lo sé.
- Vale.
Y Rumanía es el último destino que constará en vuestra ruta.
- José... - Que parezca que habéis entregado el aceite y habéis vuelto inmediatamente.
- !¡José!
Sé que todo va a salir bien, coño.
Tranquilízate.
[♪ música de tensión] [suspira] - ¿Se puede saber qué es eso?
- Te he mandado a investigar.
- ¿A mí?
¿Ahora soy sospechoso?
- Es el protocolo habitual.
Siendo tú del pueblo, tenía que.
Pero al ver tus fotos de Batman y del mosquetero justiciero me di cuenta de que eras un tío de fiar.
Por no hablar de tu vocación de bailarín de claqué.
[ríe] Perdón.
- Y yo que pensaba que hacíamos un buen equipo.
Es usted un cabronazo.
- Sigo siendo tu superior, un respeto.
- Ha sido usted el que me lo ha faltado a mí.
Si no le importa, voy a solicitar un cambio de compañero.
- Espera.
Nacho, !¡Nacho!
Siéntate.
Nacho, siéntate.
Nunca he desconfiado de ti, pero tenía que estar seguro, 100 % seguro, antes de contártelo.
- ¿Contarme el qué?
- [Ramón] No soy de la Brigada de Desaparecidos.
Soy de la UDYCO.
Y estoy aquí para desmontar una red de tráfico de heroína que viene desde Turquía.
- ¿Me está usted diciendo que aquí en Zarza tenemos una red de narcotráfico internacional?
- Hombre, dicho así.
- Bien.
- ¿Bien?
¿Te gusta tener una red de narcotráfico en tu pueblo?
- Hombre, no.
Pero entiéndame.
Todo policía tiene la ilusión de trabajar en un caso importante.
Y aquí en Zarza, es imposible.
Ya, me callo.
Y supongo que los camiones de los hermanos Espada tienen mucho que ver en todo esto.
- Ahora conoces las verdaderas razones por las cuales los estoy investigando.
- [Nacho] ¿Y Lucía?
La mujer de José Espada, ¿usted cree que también...?
- No, no, no, no creo.
Hay miradas que son imposibles de fingir.
[♪ música de tensión] [chirrido de llantas] - !¡Hijo de tu puta madre!
[♪ música de tensión] [chirrido de llantas] [frenazo] [respira agitadamente] [solloza] [♪ música de tensión] [solloza] [♪ música de tensión]
Support for PBS provided by:















