
Dropping Back In: Complicated Lives (Spanish)
Episode 8 | 26m 41sVideo has Closed Captions
The challenges faced by many high school dropouts go far beyond academics.
Why does it take many dropouts years to attain a high school equivalency? Why do so many former dropouts struggle in college? The challenges faced by many go far beyond academics. Featured programs include the Academy of Hope in Washington, DC, a community-based program that works with inner city adults, and Enemy Swim Day School in South Dakota, where children and parents learn together.
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Dropping Back In is a local public television program presented by KET

Dropping Back In: Complicated Lives (Spanish)
Episode 8 | 26m 41sVideo has Closed Captions
Why does it take many dropouts years to attain a high school equivalency? Why do so many former dropouts struggle in college? The challenges faced by many go far beyond academics. Featured programs include the Academy of Hope in Washington, DC, a community-based program that works with inner city adults, and Enemy Swim Day School in South Dakota, where children and parents learn together.
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Learn Moreabout PBS online sponsorshipno es una línea recta.
Que sus vidas son complicadas y que, a veces, tienen que parar.
Ebony Nava: Pasé por el proceso de obtener mi certificado varias veces.
Un total de tres veces.
Entraba y salía.
Entraba y salía.
Chance Doyle: No hay un camino de ladrillo amarillo de un barrio peligroso a los suburbios.
Francesca Lopez: Vivía con mi madre y mi padre.
Ambos eran drogadictos y alcohólicos.
Había mucha violencia en casa cuando era niña.
Teresa Shoemaker: Cuando la vida de un padre está de cabeza, la vida de los hijos también lo está.
[música] mujer: ¡Oye!
¿cuántas veces vamos a tener que pasar por esto?
hombre: Pero si yo... mujer: Estoy cansada de esto.
hombre: No lo entiendo.
[música] FELICIDADES, GRADUADOS.
DE REGRESO A LA ESCUELA.
VIDAS COMPLICADAS.
HAGAMOS QUE SUCEDA.
locutor: Este programa es parte de América se gradúa.
Hagamos que suceda.
Una iniciativa de los medios públicos hecha posible gracias a la corporación de difusión pública.
CUARENTA Y CINCO POR CIENTO DE LOS NIÑOS EN NORTEAMÉRICA PERTENECEN A UNA FAMILIA DE BAJOS RECURSOS.
OCHENTA Y SEIS POR CIENTO DE LOS HIJOS DE PADRES SIN CERTIFICADO DE PREPARATORIA, PERTENECEN A UNA FAMILIA DE BAJOS RECURSOS.
Erin Landry: Hay tantas barreras que tienen que pasar antes de llegar aquí, que es muy difícil poder quitarse eso de la mente y sentarse a estudiar algo como geometría.
Chance Doyle: Muchos de ellos abandonan la escuela en el noveno grado y no saben hacer divisiones largas, porque cuando intentaban hacerlas, los vecinos estaban peleando, no había luz, o alguien trataba de vender drogas afuera de su casa, y no sabían si recibirían un disparo.
En ese ambiente es imposible tener éxito.
Jessie Fuentes: Mi madre nos crió sola a mi hermana y a mí.
Tenía tres diferentes trabajos, así que difícilmente la veíamos cuando éramos niñas.
Lecester Johnson: Por supuesto, si estás desempleada o trabajas pero ganas un bajo sueldo, no tienes suficiente dinero para pagar la renta, la comida y los gastos básicos cotidianos.
Ebony Nava: Podría describirles uno de mis días y sería de esta forma.
El día comenzaba entre las doce y las dos de la madrugada hasta las siete de la mañana.
A esa hora, conducía hacia otro trabajo, en un condado diferente.
Entraba a las siete y media y salía a las cuatro de la tarde.
Después me iba a otro condado y... [ríe] trabaja de las cinco a las nueve treinta de la noche.
Así que... Lecester Johnson: Hay asuntos cotidianos pero importantes, como el transporte.
Cuando tienes que decidir entre ir a una cita con el médico, para lo que necesitas dinero, e ir a la escuela.
¿Qué decisión voy a tomar?
Todos los días enfrentan decisiones difíciles.
Así que, a veces, la educación queda postergada, no por falta de deseo, sino por problemas económicos.
Greg Mathis: ¿Saben?
La pobreza está mal entendida en muchos sectores de la sociedad.
Uno: la mayoría de la gente de clase media y media-alta, no entiende la desesperanza y la desolación que ésta crea.
Por eso no entienden por qué la gente no aprovecha los muchos programas disponibles.
Bueno, tienen un sentimiento de desesperanza porque es lo que han vivido siempre.
Y la gente se adapta al medio al que pertenece.
Diego Navarro: Muchos de nuestros estudiantes proceden de barrios bajos, o lo que podrían considerarse barrios peligrosos.
Entonces lo que sucede es que las experiencias que tienen en la escuela, con la gente que conocen aquí, y lo que experimentan con otros individuos en esos ambientes, les provoca un gran conflicto.
Greg Mathis: Después de mi primer año de universidad, cuando regresé al barrio en el que crecí, no dejaba de hablar de la escuela, tratando de convencer a mis amigos de que obtuvieran su certificado de formación general para poder ir a la universidad, donde podrían recibir ayuda económica como yo.
El resultado de esa conversación fue un robo a mano armada en el que me quitaron todo lo que llevaba, incluyendo mis zapatos.
Creo que la razón de ello es la idea que muchas personas comparten: quédate con nosotros.
O estás con nosotros, o estás con ellos.
Steve Hernández: A veces, cuando hablo con jóvenes, utilizo esta analogía: si vas al mercado de pescado y observas a los cangrejos en una cubeta, verás que cada vez que un cangrejo está a punto de escapar, un cangrejo lo alcanza y lo jala hacia abajo.
Muchas veces, cuando sus amigos se mueven en la dirección correcta y comienzan a dar pasos positivos, tratan de involucrarlos en un comportamiento criminal.
Victor Rios: Crecí en Oakland, California.
Me crío una madre soltera.
Tengo tres hermanos, crecimos en una zona muy peligrosa y tuvimos una vida de lucha, de retos para salir adelante.
Era un ambiente muy violento.
Acabé cometiendo algunos crímenes juveniles.
Robaba autos y vendía las partes.
No era un ladrón muy exitoso porque me atraparon varias veces.
Hasta que, finalmente, terminé aprendido la lección a los quince años.
Estaba por cumplir dieciséis cuando vi cómo asesinaban a mi mejor amigo frente a mí.
Creo que la diferencia entre mi caso y el de mis amigos que terminaron en prisión, es que yo tuve la fortuna de entrar a programas sociales y conocer a gente que se ocupó de mí.
Marja Hilfiker: Piensen en la mamá oso como una hembra.
¿Qué palabra falta?
estudiante 1: Ella.
Marja: Ella.
Me llamo Marja Hilfiker... LA ACADEMIA DE LA ESPERANZA FUE FUNDADA EN 1985 COMO UN PROGRAMA DE SUPERACIÓN DE LA IGLESIA DEL SALVADOR EN WASHINGTON, D.C. Marja: ...la persona que estaba escuchando la historia.
Nuestra escuela es un lugar en donde los maestros se preocupan por los estudiantes y los estudiantes por los maestros.
Porque todos, maestros y estudiantes, necesitamos atención.
Siento que ese ha sido el punto toral de nuestra misión.
Linda Hunter: Mi primera imagen al entrar por la puerta fue una sonrisa en el escritorio.
Sentí calidez.
Todos vienen, se presentan y te ponen al tanto de lo que hacen aquí.
Tú te presentas con todos los que están en la habitación.
Así ha sido desde que llegué.
Kavitha Cardoza: La Academia de la Esperanza es un centro de educación para los adultos sin fines lucrativos localizado en una de las zonas más pobres del distrito de Columbia.
Está en el centro de un proyecto habitacional.
Muchos de nuestros estudiantes vienen de ahí.
Son personas que no han tenido éxito.
Muchas veces están desempleados, viven en casas subsidiadas y no tienen guarderías.
Viven una vida muy, muy difícil.
Marja Hilfiker: Nuestras tiene más sentido.
Pegamos nuestras cabezas.
Lecester Johnson: Cuando comenzamos a ahondar en la vida de estos individuos que entran por nuestra puerta, te das cuenta de que sus situaciones familiares son muy difíciles.
Tenemos estudiantes adultos que han estado en situaciones de abuso, de uso de sustancias o son personas que han tenido que irse para poder trabajar y ayudar a sus familias.
Linda Hunter: Dejé la escuela porque estaba pasando por una difícil situación familiar de inestabilidad.
Al paso del tiempo, quedé embarazada, muy joven.
Era madre, tenía un niño, necesitaba la seguridad, así que tomé un trabajo.
Siempre decía: el año que entra sacaré mi diploma de preparatoria.
Lo dije durante años.
Stephen Ray: En realidad, me expulsaron de la escuela a la que iba porque tenía muchos problemas familiares.
Mi abuela falleció, tomé el camino equivocado y me metí en muchos problemas.
Terminé dejando la escuela.
maestra: Entonces pueden relacionar la actividad uno con la prioridad más importante.
Cuando terminen el trabajo, pueden revisarlo ahí.
Lecester Johnson: Sabemos que la educación en los adultos no es una línea recta.
Que sus vidas son complicadas y que, a veces, tienen que parar.
Pero no hacemos juicios.
En el momento en el que están listos para regresar, la puerta está abierta, los recibimos con los brazos abiertos.
Marja Hilfiker: Muchos de nuestros estudiantes han estado alejados de la escuela al menos diez años.
Regresan cuando tienen más de veinte años y su actitud es muy diferente.
Ahora entienden la importancia de terminar la escuela.
Lecester Johnson: Están listos.
Han dado tumbos, sufrido golpes.
Saben lo que sucede cuando no puedes acreditar la preparatoria.
Pierdes oportunidades de hacer un trabajo que es perfecto para ti porque no tienes el certificado de estudios.
Linda Hunter: Trabajé en restaurantes durante diecisiete años.
Me enojaba conmigo misma cuando veía solicitudes de empleos bien pagados, pero yo no tenía el certificado.
Cuando me decían que debía solicitar ese trabajo, o alguno otro porque tenía unas u otras habilidades, sólo me escabullía de la conversación.
Y tenía que actuar como si nada hubiera pasado.
maestra: Entonces, como grupo, van a decidir cuál es la definición.
Marja Hilfiker: Hay muchas barreras... EN 2014, LA ACADEMIA DE LA ESPERANZA EXPANDIÓ SU MISIÓN AL CONVERTIRSE EN UNA ESCUELA PÚBLICA PARA ADULTOS.
...que muchos han experimentado es, tal vez, la principal.
maestra: Entonces tienen que palomear las tareas.
Kavitha Cardoza: Recuerden, nunca han experimentado lo que es el éxito.
Viven rodeados de miedos.
Alguien me dijo: es una experiencia humillante.
Han sentido lo que es la humillación escolar, y ahora se les pide que regresen a la escuela y que sean exitosos.
Hay un enorme miedo.
Una gran cantidad de sentimientos involucrados.
Oh, dios, debe haber un secreto que todos saben y yo no.
maestra: Así que, generalmente cuando comenzamos a hablar de adjetivos y adverbios, solemos pensar.
Lecester Johnson: Desde su creación, La Academia de la Esperanza se ha preocupado por promover un ambiente de cuidado y apoyo.
Es una comunidad de aprendizaje en la que todos formamos parte importante, y en la que todos aprendemos.
Sabemos que cuando la gente se siente parte de una comunidad y está conectada a ella, es más probable que persistan.
maestra: De acuerdo.
¿Entonces tú no estás seguro?
¿Has escuchado el término verbo?
Stephen Ray: Sí, claro.
maestra: Bien.
Stephen Ray: Cuando llegué a La Academia de la Esperanza era un caso perdido.
No conocía a nadie.
Con el tiempo, he hecho amigos.
Y, sí, son muy buenos estudiantes.
Siempre te ayudan cuando lo necesitas, si pueden hacerlo.
Hasta ahora, he hecho varios amigos.
Linda Hunter: Me dijeron que viniera aquí, a La Academia de la Esperanza.
Que aquí recibiría el apoyo que necesitaba y que estaba buscando.
Necesitaba participación en clase personalizada.
Requería de un instructor, un tutor, alguien que me explicara las clases para poder entender mejor, en lugar de tratar de hacerlo yo sola.
Marja Hilfiker: He aprendido acerca de las batallas que libran, del valor de su lucha.
Me he dado cuenta de que es algo que sigue motivándome; ser parte de esa lucha.
estudiante: Traté de sacar mi... maestra: Sí.
estudiante: Mi cámara, pero no era posible.
maestra: Muy bien.
Si piensan en la mamá oso todos mis estudiantes enfrentan diferentes asuntos en sus vidas.
Todos tenemos que esforzarnos.
Pero así es la vida.
Eso lo que nos hace seguir.
Stephen Ray: Las cosas suceden por una razón, pero debes tratar de apreciar lo positivo de la vida.
Así que, esfuérzate para obtener tu certificado, no importa lo difícil que sea.
Linda Hunter: Este lugar en verdad me dio esperanzas.
Por eso se llama La Academia de la Esperanza.
Me ha permitido recuperar la fuerza que había perdido porque se la había dado a otros y me quedé sin nada.
Ahora ya no estoy perdida.
Estoy otra vez de pie.
EL PORCENTAJE DE GRADUADOS EN LA ESCUELAS PÚBLICAS DE WASHINGTON, D.C. ES DEL 58%.
Stephen Rose: Naces en un lugar por casualidad.
En los estados unidos, este es un primer paso muy importante en la vida.
Pensamos que somos la sociedad más próspera, que todos podemos llegar a ser Rockefeller.
Pero eso ya no es cierto.
Matthew Rodriguez: En este momento, el noventa y ocho por ciento de los estudiantes de la escuela Albizu Campos, se encuentra debajo del nivel de pobreza.
Tenemos unos jóvenes que viven en un ambiente de inseguridad, inseguridad física, porque hay diferentes territorios de pandillas y límites territoriales que tienen que cruzar para pasar el punto a al punto b, pero también carecen de cosas importantes para el ser humano.
Diego Navarro: He encontrado que la mayoría sólo intenta sobrevivir.
Tenía amigos que después de la escuela se acercaban a los casilleros, sacaban una arma y se la colocaban en la cintura porque tenían que caminar a casa y trataban de protegerse.
Vivían en otro vecindario.
Ese no era mi caso, por fortuna.
Steve Hernandez: La realidad es que cuando era joven no tenía la chispa en mis ojos.
No sabía si viviría después de los dieciocho años.
La vida en las calles en California es difícil.
Hay muchas pandillas y muchos jóvenes.
Vi morir a mis amigos.
Así que pensé que sería el siguiente.
Greg Mathis: Mi mamá crio sola a cuatro hijos en un proyecto habitacional en Detroit.
Tenía un estilo de vida muy duro, trabajaba en las madrugadas como ayudante de enfermera.
Y luego, de día limpiaba casas de gente rica, cuatro horas diarias.
Y después atendía a sus hijos.
Se preocupaba porque recibieran educación e hicieran la tarea, lo mejor que pudo.
Luego, claro, cuando se iba a trabajar, todo volvía a estar de cabeza en esa casa.
Hector Perez: Cuando hay niños de la calle que no tienen guía, ni estructura, que sus padres están trabajando o no están cerca, definitivamente serán rehenes de las pandillas.
Esos chicos necesitan un sentido de pertenencia y si ven que los pandilleros tienen buena ropa, buenos autos, cosas caras, eso les llama mucho la atención.
Rusell Rumberger: No sorprende que el éxito escolar dependa en gran parte de los antecedentes y el ambiente familiar, así como de la comunidad.
Muchos de los que abandonan la escuela proceden de un ambiente familiar problemático.
Jessie Fuentes: Cuando éramos niñas, mi abuela y otros miembros de la familia ayudaban a mi mamá a educarnos.
Pero ella también tenía necesidades emocionales y asuntos con los que no había podido lidiar.
El alcohol y las drogas se volvieron un escape entonces.
Así que durante mi infancia, ver alcohol y drogas en la casa, al igual que personas que los consumían a nuestro alrededor, era algo normal para nosotras.
Keith Moore: Pienso que cinco de los diez condados más pobres del país se encuentran aquí, en Dakota del Sur.
Todos dentro de la nación indígena, así que hay una multitud de factores que retrasan a los estudiantes.
El asunto del alcohol y las drogas es muy importante en una reserva india.
Una batalla que libra nuestra gente.
Las cifras de desempleo van del sesenta al ochenta por ciento.
Obviamente, eso impacta a los hogares, a los jóvenes que, como hablábamos antes, enfrentan otras situaciones difíciles como el abuso físico, sexual, la falta de cuidado y comida.
Hay quienes que se hacen cargo de seis o siete hermanos menores con los que luchan para enviarlos a la escuela.
Teresa Shoemaker: Creo que hay una gran cantidad de familias disfuncionales, ya sea por el abuso de alcohol, de drogas, o por situaciones de abuso.
Hay muchos jóvenes que tienen hijos con unas historias dolorosas detrás.
No tienen las habilidades para ser padres, o para ayudar a sus hijos.
Aman a sus hijos.
En verdad los aman, desean tenerlos, pero no tienen las habilidades que necesitan.
EN 2010, EL PORCENTAJE DE GRADUACIONES DENTRO DE LAS RESERVAS INDÍGENAS DE DAKOTA DEL SUR ERA DE MENOS DE TREINTA Y TRES POR CIENTO.
Tricia Amos: Me llamo Tricia Amos.
Yo vivía en las calles, bebiendo.
En aquel tiempo, meterme en problemas y ser llevada a la cárcel me proporcionaba un lugar para vivir.
Me daba el tiempo suficiente para ponerme sobria y salir para acumular deudas, multas y lo que fuera.
En cierto momento, me encontraba en el lugar equivocado, en el momento equivocado, y me violaron.
Y tuve a mi segundo hijo.
En ese momento, pensé que ya había sido suficiente y me hice una herida en el brazo.
En cosa de diez, cinco o diez minutos, llegó una mujer a salvarme y me llevó al hospital a tiempo.
Esa misma mujer me llevó al albergue para mujeres.
Ella vio en mí algo que yo no podía ver.
Keith Moore: En la reserva en la que crecimos, nadie piensa en ir a la universidad o en lo que les depara el futuro.
Lo único que les preocupa es si sobrevivirán esta noche.
¿Sobreviviré una semana?
¿Podré comer?
¿Alguien va a lastimarme?
¿Alguien va a molestarme?
¿Golpearé a alguien esta noche?
Así es como perdemos la esperanza y dejamos de pensar en el futuro.
[música] Tricia Amos: Mi papá se ensañaba conmigo.
Eres una tonta.
Eres una buena para nada.
Un alcohólico no quiere que los otros vean la clase de persona que puede llegar a ser.
Él hacía eso, nos disparaba, nos perseguía por la casa, nos gritaba.
Así que ya había visto esa parte, y me decidí.
No quería que mis hijos crecieran de esa forma.
Todas las pláticas que tuve en terapia me ayudaron a darme cuenta de que yo no era una mala persona y que merecía una oportunidad.
No sólo por mí, sino por el hijo que esperaba.
Me habló de este programa una conductora de autobús.
Ella trabajaba en el albergue para mujeres donde yo estaba.
Me dijo que si mi hijo tenía tres años y había dejado los pañales, podía venir aquí.
Y eso hice, vine a aprender con mi hijo.
maestra: Coloquen dentro de un círculo el objeto que no pertenece.
¿Entendiste?
-Sí.
-De acuerdo.
Teresa Shoemaker: El programa Face es un programa de alfabetización familiar en el que los padres y los hijos aprenden juntos.
Aquí en esta jornada escolar, replicamos el modelo nacional.
Nuestro programa se enfoca en niños que van de prenatal hasta tercer grado.
Es una jornada de todo el día, cuatro días a la semana.
locutor: Para más información visita www.droppingbackin.org.
Teresa: ...en involucrar a los padres cuando los niños son muy pequeños, porque ellos son sus primeros maestros.
Así que, si los ayudamos a que lo sean, a que den lo mejor de sí, los niños saldrán beneficiados.
El beneficio es que los padres seguirán involucrados -en la educación de sus hijos.
-mujer: Eso es.
Tricia Amos: Cuando iba a la escuela pública, en realidad no me esforzaba para nada.
Así que me colocaron en clases especiales.
Me sentía fuera de lugar.
Me volví retraída.
Sabía que era diferente.
Sólo había otros dos niños nativos además de mí.
Fue muy difícil.
Me decían que era mala.
Que sólo causaba problemas.
Siempre me enviaban a la oficina del director.
Llegué a tercer año de secundaria cuando dije: ya es suficiente, y me fui de ahí.
Keith Moore: Parte del programa es adquirir habilidades para ejercer la paternidad, lo que representa muchos problemas en nuestros hogares.
A mi mamá y a su hermana las sacaron de casa y las llevaron a un internado donde perdieron la oportunidad de que sus padres las educaran.
La escuela los educa la mayor parte del tiempo.
Los ancianos y los líderes tribales piensan que eso afectará grandemente a nuestros hogares durante generaciones.
Nosotros, como jóvenes, no sabemos lo que es crecer en una casa con nuestros padres y adquirir ahí las habilidades necesarias.
Tricia Amos: Aprendí a ser una mejor madre soltera.
Al salir del albergue para mujeres, decidí que no regresaría y que lo haría yo sola.
Una cosa que he aprendido en el programa Face es a no poner etiquetas a los niños.
Si lo haces, es más probable que se conviertan en eso.
Teresa Shoemaker: Cuando la vida de un padre está de cabeza, la vida de los hijos también lo está.
Un padre debe estar sano.
Tricia Amos ha estado entrando y saliendo del programa Face unos cuatro años.
La vi llegar muy temerosa de dar el paso de venir a la escuela, pero llegó con sus dos hijos menores.
Ahora están en segundo y primer grado.
Tricia Amos: Les encanta venir a la escuela.
Este verano, se morían por regresar.
Antes de que entendieran qué días venían a la escuela y que días no, todos los días me preguntaban: ¿Hoy vamos a ir a la escuela?
Los niños son sagrados.
Mis expectativas sólo son que logren lo que desean.
Y cuando es así, el poder ver la emoción en sus caras, en sus ojos, y ver que son capaces de decirlo hice, es suficiente para mí.
En verdad.
Entonces sé que estoy haciendo algo bueno.
TRICIA AMOS OBTUVO UNA EQUIVALENCIA DE PREPARATORIA Y ESTÁ TRABAJANDO PARA CERTIFICARSE COMO ENFERMERA.
Tricia Amos: He hablado mucho con ellos acerca de la importancia de seguir estudiando después de doceavo grado.
Porque en el mundo debes estar más preparado en el trabajo que quieres hacer.
[música] Tricia Amos: Ya no tengo miedo de hacer preguntas.
No me importa si alguien cree que soy tonta por hacer preguntas, o que soy débil por ayudar a otras personas.
He aprendido que todos somos diferentes, pero al mismo tiempo, todos somos iguales.
Todos tenemos diferentes niveles de aprendizaje.
Y eso ya no me parece importante.
Voy a hacer lo que sea necesario por mí misma.
niño: Sí... Tricia: Voy a darme una oportunidad.
Nunca se sabe lo que puedes hacer, lo que puedes lograr.
Hay gente que puede ayudarte.
Y es importante que te perdones a ti misma.
Me llevó mucho tiempo poder hacerlo.
A mis ojos, había fallado.
Así que le di la vuelta a ese fracaso.
Y, gracias a dios, aún sigo aquí.
[música] Tricia: Muy bien, lo estás haciendo muy bien.
hijo: Yo sé cómo columpiarme.
Tricia: ¿Cómo lo haces?
hijo: Tienes que empujar el cuerpo hacia adelante.
Tricia: Claro.
hijo: Mira, mamá.
Tricia: Muy bien.
[música] [Tricia ríe] Tricia: Muy bien.
Me gusta eso.
locutor: Este programa es parte de América se gradúa.
Hagamos que suceda.
Una iniciativa de los medios públicos hecha posible gracias a la corporación de difusión pública.
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