What do you think? Leave a respectful comment.

Preguntas frecuentes sobre el coronavirus

Read the English version of this article.

El COVID-19, la enfermedad causada por el nuevo coronavirus, ha alterado en gran medida la vida que conocíamos en Estados Unidos. Las escuelas están cerradas, el desempleo se ha disparado, la gente tiene que arreglárselas con el aislamiento, así como con la incertidumbre de cuándo podrá reanudar su vida cotidiana sin peligro.

Lo que a fines del año pasado empezó como un pequeño brote en Wuhan, China, ahora abarca todo el planeta. Y aún así, médicos y funcionarios de salud pública en decenas de países están luchando por encontrar respuestas y tratamientos.

Corra la voz

Comparta nuestras preguntas más frecuentes sobre el coronavirus para ayudar a que todos conozcan lo que sabemos por parte de científicos, médicos y funcionarios de salud pública.

Republicar

Usted tiene la libertad de compartir este artículo tanto en línea como impreso. Pero le pedimos que siga ciertos lineamientos. Por favor no modifique el texto, asegúrese de dar crédito a los autores y mencionar que se publicó originalmente en PBS NewsHour.

Al copiar el siguiente código, acepta nuestros términos y condiciones.


Código copiado al portapapeles!

Esta es una guía de lo que sabemos sobre el coronavirus por parte de científicos, médicos y expertos en salud pública: es un recurso que cambia al ritmo que avanzan nuestros conocimientos.

Actualizaremos de manera constante esta publicación. Aquí podrá leer, mirar y escuchar toda nuestra cobertura del coronavirus.


¿Quién puede contraer la enfermedad del nuevo coronavirus (COVID-19)?

Gente de todo el mundo y de cualquier edad puede contraer COVID-19 y propagar el virus. Jugadores de la NBA, miembros del Congreso y celebridades de Hollywood son algunas de los millones de personas que se han contagiado. Hasta ahora, hay menos infantes, niños y adultos jóvenes que hayan muerto o enfermado de gravedad, pero no son inmunes.

Las minorías raciales y étnicas han sido afectadas por el coronavirus de forma desproporcionada, de acuerdo con los CDC y el COVID Tracking Project at The Atlantic, que recaba datos de todos los estados y territorios de Estados Unidos. A principios de junio:

  • Los afroamericanos representan 13% de la población estadounidense pero el 24% de las muertes por COVID-19 en las que se tiene identificada la pertenencia racial.
  • Los afroamericanos y los nativos americanos son hospitalizados 4.5 veces más que los blancos. Los hispanos y latinos son hospitalizados 3.5 veces más que los blancos.
  • Los hispanos y latinos representan el 18% de la población nacional, pero en casi todos los estados con información disponible las tasas de positividad a la enfermedad de sus pruebas son mayores de lo que se esperaría para su proporción en la población.
  • Grupos minoritarios más pequeños también están presentando disparidades semejantes a nivel estatal. En Arizona, los nativos americanos representan el 4% de la población pero constituyen el 21% tanto de casos como de muertes. Los asiáticos americanos representan el 8% de la población de Nevada pero constituyen 11% de los casos y 17% de las muertes.

¿Qué pasa si contrae el virus?

La mayoría de las personas se recuperan, de acuerdo con datos de China y de otros países. La mayoría reporta síntomas ligeros o moderados. Pero “ligero” es relativo: algunos pacientes de los llamados casos ligeros de todos modos dicen sentirse muy enfermos. En Estados Unidos, 19% de los casos se hospitalizan, y 6% se internan en las unidades de terapia intensiva, según un estudio de marzo de los Centros de Control de Enfermedades (CDC). La tasa de mortalidad de la COVID-19 varía mucho con el país: Estados Unidos presenta menos muertos por 100,000 habitantes que el Reino Unido, Italia, Suecia y Francia, pero tiene más que China, Alemania, Canadá y México, según cifras rastreadas por la Universidad Johns Hopkins.

Los pacientes con enfermedad de ligera a moderada podrían manejar sus síntomas en casa, bajo la dirección de profesionales médicos, si no han contraído neumonía o hipoxia (falta de oxígeno en los tejidos del cuerpo).

Los pacientes con enfermedad ligera experimentan afección respiratoria inferior, como neumonía leve. Algunos podrían requerir hospitalización.

Los casos graves y delicados, que se presentan en menor proporción, requieren hospitalización. Reciben terapia de oxígeno y se les pueden administrar antibióticos si se sospecha que hay infección bacteriana o sepsis. A los pacientes se les pueden hacer imágenes pulmonares como radiografías torácicas, ultrasonografías, tomografías por computadora y electrocardiogramas (ECG), así como procedimientos sanguíneos extensos para monitorizar el funcionamiento de los órganos.

Ya que la COVID-19 es básicamente una enfermedad pulmonar, los pacientes con enfermedad grave o crítica también pueden desarrollar enfermedades asociadas como síndrome de dificultad respiratoria aguda (ARDS, por sus siglas en inglés), choque séptico, disfunción cardíaca, emisión de citocinas y/o problemas relacionados a condiciones subyacentes, de acuerdo con los Institutos Nacionales de Salud. Estos pacientes también pueden padecer enfermedades cardíacas, hepáticas, renales y del sistema nervioso central.

Los casos delicados de COVID-19 pueden ser mortales y requieren hospitalización en unidades de terapia intensiva. Algunos pacientes podrían requerir de un ventilador para ayudarlos a respirar.


Robyn Esaw, sentada en silla de ruedas en su habitación del Centro Hammonton de Rehabilitación y Enfermería, en medio del brote de la enfermedad de coronavirus en Hammonton, Nueva Jersey. Robyn Esaw/Por cortesía de REUTERS

¿Quién está en mayor riesgo?

Los primeros datos, que los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) advierten limitados, apuntan a que la gente con mayor riesgo de enfermar de gravedad o incluso morir de COVID-19 son las personas de edad y quienes ya sufren algunos padecimientos, en particular si no están bien controlados. Las personas de cualquier edad que tengan enfermedad pulmonar crónica, asma moderada a grave, padecimientos cardíacos graves, diabetes, enfermedad renal crónica y se sometan a diálisis, enfermedad hepática, que tengan afectación del sistema inmunitario u obesidad grave, están en riesgo.

En Estados Unidos, cuatro de cada cinco muertes por la enfermedad han ocurrido en personas de 65 o más años. Los índices de hospitalización también se incrementan con la edad.

Los trabajadores de instituciones de salud –no solo médicos y enfermeras de hospitales, sino cualquiera que trabaje en un establecimiento médico o que proporcione atención y servicios a enfermos y personas afectadas– tienen mayor riesgo de exposición al coronavirus. Hasta junio se han reportado casi 70,000 casos entre profesionales de la salud. Pero es probable que el número real sea mucho más alto, ya que solo 21% de los resultados reportados contenían información que podría identificar al paciente como un trabajador de salud.

En los espacios confinados, como asilos de ancianos, prisiones y plantas de procesamiento de alimentos –donde es difícil guardar el distanciamiento social– han ocurrido brotes de coronavirus generalizados.

MÁS INFORMACIÓN: ¿Por qué los asilos de ancianos en Estados Unidos han sido golpeados tan fuerte por el coronavirus?.


¿Cuáles son los síntomas más comunes?

  • Fiebre o escalofríos
  • Tos seca y persistente
  • Cansancio
  • Dificultad para respirar

Un número menor de pacientes también ha reportado:

  • Dolores musculares o corporales
  • Garganta irritada
  • Dolor de cabeza
  • Congestión nasal
  • Conjuntivitis (también llamada conjuntivitis aguda)
  • Náusea o vómito
  • Diarrea
  • Pérdida de los sentidos del gusto o del olfato
  • Salpullido o decoloración de los dedos de las manos o los pies

Los síntomas pueden aparecer entre dos y 14 días después del momento de exposición, pero lo más común es entre cuatro y seis días, según los CDC y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Algunas personas contraen el virus pero no presentan síntomas, lo que las pone en mayor peligro de transmitirlo a otras personas. O bien, es muy fácil confundir los síntomas con los de la gripe estacional, lo que también ha complicado el esfuerzo por identificar y contener la COVID-19.


¿Cómo afecta a los niños el coronavirus?

Las personas de 17 o menos años representan alrededor del 5% de los casos en Estados Unidos; en general experimentan síntomas ligeros de la enfermedad, de acuerdo con los CDC. Estos pacientes han reportado síntomas parecidos al resfrío (fiebre, secreción nasal y tos), así como vómito y diarrea. La mayoría se recupera.

Algunos niños que han tenido COVID-19, o que han estado en contacto cercano con alguien contagiado, han contraído un padecimiento inflamatorio muy raro, a veces semanas después. Los médicos piensan que está relacionado con la respuesta inmunitaria del cuerpo al SARS-CoV-2, el virus causante de la COVID-19. Los síntomas del síndrome inflamatorio multisistémico en niños (MIS-C) son fiebre persistente, fatiga, dolor abdominal, dolor en el cuello, vómito, diarrea y sarpullido. La inflamación se presenta en varios sistemas, incluido el corazón. La mayoría de los niños con este padecimiento requiere hospitalización. Se han reportado muy pocas muertes de pacientes hospitalizados.


¿Debo hacer o comprar una mascarilla para protegerme?

Sí. A la luz de los conocimientos cambiantes sobre la trasmisión del virus, ahora los CDC recomiendan usar mascarillas de tela en lugares públicos donde sea difícil guardar el distanciamiento social, como en las tiendas de abarrotes. Las mascarillas pueden hacerse con telas que usted ya tenga en casa y algunos modelos no requieren costuras. Después de usarse, las mascarillas deben lavarse en una lavadora.

De acuerdo con los CDC, no deben usar mascarilla los niños menores de dos años, las personas inconscientes y cualquiera que no pueda quitársela por sí mismo. Las mascarillas quirúrgicas y los respiradores N95 deben reservarse para los profesionales de la salud y los trabajadores de urgencias.


¿Qué debo hacer si yo o alguien en mi casa presenta síntomas?

Lo primero es quedarse en casa aunque no sea la persona enferma. Los CDC recomiendan guardar el “distanciamiento social” durante dos semanas, que es el tiempo que se cree dura el periodo de incubación de la enfermedad. La persona enferma debe permanecer en una habitación, lejos de las demás y, de ser posible, usar un baño aparte. Siga lavándose las manos, limpiando y desinfectando las superficies duras de mucho tráfico (perillas de puerta, mostradores, llaves de agua) y no comparta alimentos ni bebidas.

Comuníquese con su proveedor de atención médica en línea o por teléfono para pedirle orientación. Si no se encuentra en una emergencia médica, no se precipite en ir a la clínica sin hablar antes con su proveedor. En caso de tener dificultades para respirar, acuda a la sala de emergencias de inmediato.


¿Hay medicamentos o vacunas para la COVID-19?

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos no ha aprobado ningún medicamento o terapia para prevenir o tratar la enfermedad, aunque hay investigadores que realizan pruebas clínicas y analizan datos para cerrar esa brecha.

En mayo la FDA otorgó una autorización de uso por emergencia del antiviral intravenoso remdesivir para el tratamiento de pacientes con COVID-19 grave. En una prueba este medicamento acortó el tiempo de recuperación de algunos pacientes. Sin embargo, no hubo diferencia estadísticamente significativa de las muertes por COVID-19 entre los pacientes tratados y no tratados con el retroviral.

Existe un esteroide barato y muy accesible llamado dexametasona que puede mejorar la sobrevivencia de algunos pacientes hospitalizados con enfermedad grave, de acuerdo con un estudio de investigadores británicos que está por publicarse. La tasa de mortalidad se redujo en pacientes que requerían respiradores mecánicos u oxígeno suplementario, pero no parece ayudar a quienes estaban menos enfermos.

Los trabajadores de la salud han estado buscando medicamentos que, aun diseñados para tratar otras afecciones, puedan reducir la gravedad de los síntomas; uno de ellos es el antipalúdico hidroxicloroquina. Si bien el presidente Donald Trump ha pregonado evidencias anecdóticas de que este medicamento ha ayudado a manejar los síntomas de algunos pacientes, no hay ningún dato que demuestre su efectividad para tratar o prevenir la COVID-19. De hecho, el 15 de junio la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) revocó su autorización de uso en casos de emergencia, al explicar que “los posibles beneficios de tal uso del medicamento no superan los riesgos conocidos y potenciales”.

MÁS INFORMACIÓN: Lo que necesita saber sobre la hidroxicloroquina y el coronavirus

Los científicos están trabajando aceleradamente para elaborar una vacuna contra el nuevo coronavirus, pero los expertos afirman que podrían pasar hasta 18 meses para que la vacuna esté disponible para el público. La administración de Trump seleccionó a cinco empresas como finalistas para elaborar una vacuna con el apoyo del gobierno. Sin embargo, subsisten dudas muy básicas sobre la efectividad de una vacuna contra la COVID-19, por ejemplo, la duración de su protección contra la enfermedad.

Se está probando una medida que podría cerrar la brecha; es la terapia de plasma de convaleciente, práctica centenaria en la que se utiliza plasma de personas que se hayan recuperado de la enfermedad para inyectarlo a personas enfermas con el fin de acelerar su recuperación. La terapia está en el centro de las investigaciones en laboratorios y hospitales, y en principio ha dado señales prometedoras, si bien los resultados todavía no están completos.


No beba, no se inyecte ni ingiera de ninguna manera desinfectante alguno

Beber, inyectarse o ingerir de cualquier forma desinfectantes puede causar lesiones graves e incluso la muerte.

Lea las advertencias en las etiquetas de los desinfectantes y de cualquier otro producto de limpieza antes de usarlos.


¿Cómo se propaga el nuevo coronavirus?

Se propaga a través de partículas respiratorias que se desplazan por el aire, por ejemplo de saliva o moco. También puede adquirirse de superficies en que alguien haya tosido o tocado. Para reducir las posibilidades de contraer o propagar el virus practique estas medidas de higiene:

  • Cúbrase la nariz y boca al toser o estornudar.
  • Evite tocarse la cara.
  • Evite tocar superficies.
  • Lávese bien las manos con jabón y agua caliente durante por lo menos 20 segundos.

Las partículas del virus SARS-CoV-2, conocido como nuevo coronavirus, aparecen al momento que surgen de la superficie de células aisladas de un paciente de Estados Unidos. Los picos del borde exterior le dan nombre al coronavirus. Imagen de NIAID-RML/Por cortesía de REUTERS

¿Las personas que no tienen síntomas pueden propagar el virus?

Sí. Tanto las personas presintomáticas como las asintomáticas pueden propagar la enfermedad si están contagiadas activamente con el virus, según la OMS.

La persona está presintomática cuando está contagiada del virus sin presentar todavía síntomas, pero los padecerá después. Por dos días pueden no darse cuenta de que están enfermas.

Una persona es asintomática si está contagiada con el SARS-CoV-2, sin embargo no presenta síntomas. Podría no enterarse nunca de que está contagiada, a menos que se haga una prueba. La OMS señala que algunas personas identificadas como asintomáticas han reportado, en retrospectiva, haber tenido síntomas muy ligeros.

No se sabe en qué medida propagan el virus las personas presintomáticas y asintomáticas. Lo que sí sabemos es que al toser y estornudar se expulsan más gotitas respiratorias aéreas que al hablar. Pero no sabemos qué tan raros sean los casos asintomáticos, pues la mayoría de las personas no se hace la prueba, a menos que experimente síntomas o que haya estado en contacto cercano con alguien que haya resultado positivo.

El 9 de junio, un vocero de la OMS dio a entender que es improbable que la gente sin síntomas propague el virus. Pero en cuestión de horas, la organización aclaró el comunicado, precisando que no se conoce la prevalencia real de la trasmisión asintomática.


¿Qué es la propagación comunitaria?

Es la proliferación en la comunidad cuando hay personas contagiadas con el virus en un área, aunque algunas no sepan cómo o dónde se contagiaron. Consulte con el departamento de salud de su localidad para saber si donde usted vive hay propagación comunitaria confirmada de SARS-CoV-19.


¿Con qué frecuencia debo lavarme las manos?

Lávese las manos inmediatamente después de sonarse la nariz, toser, estornudar, usar el baño o tocar superficies en espacios públicos. Lávese las manos antes de comer y de preparar los alimentos y antes de tocarse la cara. Si no está seguro de hacerlo correctamente, los CDC recomiendan lo siguiente:

  • Mójese las manos con agua corriente limpia
  • Frótese las manos con jabón: incluya al dorso de las manos, los espacios entre los dedos y bajo las uñas
  • Restriéguese las manos durante el tiempo que le lleve cantar dos veces “Feliz cumpleaños”
  • Enjuáguese las manos con agua corriente limpia y séqueselas con una toalla limpia o secadora de aire

¿Cómo se compara con la gripe?

El nuevo coronavirus pertenece a la misma familia de virus del resfriado común, no a la del de la influenza. Pero los síntomas pueden ser semejantes a los de la gripe, y la pandemia actual ha sido comparada con la de influenza de 1918, que mató hasta 50 millones de personas en todo el mundo.

La gripe, que se presenta cada año, enferma a muchas más personas en Estados Unidos que las que hasta hoy han enfermado de COVID-19. A diferencia de la gripe, no contamos con vacunas o medicamentos diseñados específicamente para prevenirla y tratarla. Si usted no se ha aplicado la vacuna de la gripe esta temporada, los funcionarios de salud lo exhortan a vacunarse lo más pronto posible.

Este nuevo coronavirus parece tener una tasa de mortalidad más alta, según los datos actuales. Esa tasa se calcula dividiendo el número de personas muertas por COVID-19 entre el número total de personas enfermas. Pero dado que las pruebas están lejos de ser adecuadas, los funcionarios de salud pública, en especial en Estados Unidos, tienen problemas para averiguar exactamente cuántas personas tienen el virus.


¿De qué tipo de pruebas se dispone?

Actualmente se dispone de dos tipos de prueba: diagnóstica y de anticuerpos.

Las pruebas diagnósticas, también llamadas moleculares o PCR, detectan si la persona está contagiada activamente con el virus que causa la COVID-19. Se toman muestras de mucosidad de la nariz o de la garganta. Dependiendo de las instalaciones para realizar las pruebas, los resultados pueden tardar varios días, ya que en su mayoría hay que enviar las muestras al laboratorio para su análisis. Las moleculares se consideran las pruebas más confiables.

Las pruebas de antígenos son pruebas rápidas de diagnóstico que detectan el virus sin demora. Los resultados están disponibles en minutos, pero pueden no detectar todas las infecciones activas. Los resultados positivos son muy precisos, pero también hay mayor posibilidad de falsos negativos en comparación con otras pruebas. Su médico podría ordenarle un examen diagnóstico molecular si usted presenta síntomas de la enfermedad.

Las pruebas de anticuerpos, también llamadas serológicas, detectan si usted ha sido infectado con el virus previamente. Un examen de sangre puede confirmar si tiene anticuerpos del coronavirus, que generalmente se forman de una a tres semanas después de la infección. Los anticuerpos ayudan a combatir las infecciones pero no se sabe si los anticuerpos del coronavirus protegen contra un nuevo contagio, ni por cuánto tiempo. Una prueba negativa podría significar presencia de infección activa, por lo que debe consultar con su médico para que lo oriente.

Las pruebas de anticuerpos se realizan dentro de la campaña de vigilancia de la COVID-19 de los CDC. También pueden identificar posibles donantes de plasma de convalecientes.

Si bien la mayoría de las pruebas las administran profesionales de la salud, ya sea en un establecimiento médico o en un sitio designado para pruebas de coronavirus, cada vez se dispone de más pruebas diagnósticas caseras. Estas pruebas permiten recabar muestras (de saliva o mediante frotis de nariz o garganta) que después se envían a un laboratorio para su análisis. Aunque es muy alta la demanda de pruebas caseras, los problemas de precisión y costos podrían limitar su uso. Algunas empresas envían a trabajadores de salud a las casas para ayudar en la recabación de muestras.


¿Quién puede someterse a la prueba? ¿Cómo se logra?

No es tan fácil como solo llegar y pedir que le hagan la prueba. Depende de dónde viva, cuántas pruebas estén disponibles en su comunidad, qué tan enfermo esté y si tiene razones para creer que está infectado. Ya que actualmente no abundan las pruebas en todo Estados Unidos, se reservan para quienes presentan problemas respiratorios, las personas que hayan tenido contacto con casos confirmados de COVID-19 y proveedores de atención médica que cuiden pacientes con el virus.

Si tiene razones para sospechar que tiene COVID-19, los CDC recomiendan que llame a su médico, al centro comunitario de salud de su localidad o a un centro de atención de urgencias. Los proveedores le preguntarán sus síntomas y, si piensan que debe someterse a la prueba se lo harán saber, así como la forma y el lugar para hacérsela. Sin embargo, muchas personas han reportado que, aunque su médico las ha remitido al departamento de salud estatal o local para someterse a la prueba de COVID-19, no han podido hacérsela.


¿Qué es el “distanciamiento social”?

En pocas palabras, significa mantener una separación de por lo menos 1.8 m (6 pies) de los demás al estar fuera de casa y limitar a lo absolutamente necesario los desplazamientos a lugares donde haya que interactuar con otras personas. En la medida de lo posible trabaje en casa y evite reuniones numerosas y lugares concurridos.

El gobierno estadounidense también recomienda que no haya reuniones de más de 10 personas. Y si está cerca de otras personas, mantenga la máxima distancia respecto de los demás, no olvide cubrirse la boca y la nariz al estornudar y toser, y no comparta bebidas ni alimentos. No hay riesgo en salir a pasear, ir al parque (si está abierto) y a la naturaleza si guarda su distancia con los demás. Y, por supuesto, siga lavándose las manos.


¿Cómo puedo reducir los riesgos al salir de casa?

Los CDC advierten que mientras más cerca interactúe con los demás, y mientras más larga sea esa interacción, mayor es el riesgo.
La mejor manera de prevenir contagios al estar fuera de casa es practicar la distancia social, tener buena higiene de manos y usar mascarilla en público.

Conforme se están reanudando las actividades, los CDC han publicado recomendaciones para determinar los riesgos, así como consejos de prevención.

  • Evite espacios cerrados en la medida de lo posible. Use las escaleras en lugar del elevador.
  • Evite tocar artículos de uso frecuente. Si tiene que hacerlo, lávese las manos o use desinfectante de manos después de tocarlos.
  • Al salir a cenar, vea si hay la opción de hacerlo al aire libre. Si no la hay, asegúrese de que las mesas tengan por lo menos 1.8 m (6 pies) de separación.
  • En el gimnasio no use artículos que no puedan limpiarse o desinfectarse después de usarse. Evite saludar chocando manos y codos.
    Aproveche la opción de recoger desde la banqueta en bibliotecas o tiendas.
  • En las comidas al aire libre, use la opción de un solo servicio y recuerde a los demás lavarse las manos antes y después de comer.

¿Qué puede hacer si piensa que podría estar contagiado pero no tiene seguro médico?

Los profesionales de la atención médica afirman que cualquiera que tema haber contraído el nuevo coronavirus necesita buscar la atención apropiada. Si no tiene seguro médico puede ser difícil saber a dónde recurrir.

Muchos departamentos locales de salud han establecido líneas de ayuda para orientar a los pacientes en la mejor dirección. Los Centros de Control de Enfermedades también tienen una herramienta de “autorrevisión” en línea, que dirige a los pacientes hacia la mejor atención médica. En algunos estados también se están ofreciendo periodos especiales de inscripción en seguros médicos, e incluso se han levantado algunas restricciones para expandir temporalmente Medicaid. A nivel estatal hay asesores certificados que orientan en el proceso de elegir un plan en las bolsas de seguro médico.


¿Si ya tuve COVID-19 soy inmune? ¿Puedo volver a contagiarme?

Los CDC advierten que es demasiado pronto para saber si quienes se recuperan de COVID-19 pueden volver a contagiarse. La mayoría de la gente empieza a generar anticuerpos una a tres semanas después del contagio, pero tener anticuerpos no es garantía de inmunidad.

Debe seguir protegiéndose del virus a sí mismo y a los demás hasta que se tenga más información o se disponga de una vacuna efectiva.


¿Cuándo empezó la COVID-19 y de dónde vino?

Los primeros casos conocidos se originaron en un mercado de aves y mariscos de Wuhan, China, a fines de 2019. A mediados de marzo explotó oficialmente como pandemia. La OMS afirma que lo más probable es que el virus se haya originado en murciélagos, pero hay científicos que piensan que el virus pasó a los humanos desde otra especie.

LEER MÁS: ¿Por qué la incertidumbre sobre el coronavirus genera oportunidades de desinformación?


Un veterinario examina a un gato en Manhattan, el 31 de marzo de 2020. Foto de REUTERS/Caitlin Ochs

¿Los animales domésticos pueden contraer COVID-19 o propagar el virus?

Un pequeño número de animales, entre ellos gatos y perros, han resultado positivos en Estados Unidos, generalmente por haber tenido contacto estrecho con alguien que tenía el virus. De acuerdo con los CDC, el riesgo de que los animales propaguen el virus es bajo. No hay evidencias que la gente pueda contraer el coronavirus de la piel o del pelaje de los animales domésticos.

Dado que existe un pequeño riesgo de que las personas enfermas propaguen el virus a los animales, los dueños de mascotas deben limitar la interacción de sus animales con gente fuera de su hogar. Haga que los gatos estén dentro de la casa siempre que sea posible. Mantenga a los perros a por lo menos 1.8 m (6 pies) de los otros cuando salgan. Evite actividades sin correa, como ir a parques para perros y a lugares donde no sea posible guardar la distancia social.

Las autoridades recomiendan que las personas que tengan COVID-19 eviten el contacto con sus animales lo más posible y que usen mascarilla al atenderlos.

Si su mascota se enferma o tiene contacto con alguien que tenga COVID-19, llame a su veterinario para pedirle orientación.


¿Puede contraerse el virus por tocar superficies?

Es posible contraer COVID-19 por tocar una superficie u objeto que tenga el virus y después tocarse la boca, la nariz o los ojos. Sin embargo, el virus se propaga básicamente de persona a persona, a través de gotitas respiratorias.

Puede reducir el riesgo lavándose las manos a menudo con jabón y agua caliente durante al menos 20 segundos, especialmente después de haber tocado un objeto que otra persona hubiera tocado o manejado. Si no puede lavarse las manos, aplíquese un desinfectante que contenga por lo menos 60% de alcohol y lávese las manos tan pronto como pueda. Debe limpiar y desinfectar periódicamente los objetos que toque con frecuencia, como teléfonos celulares, llaves, perillas de puerta, etcétera.


¿Cuánto tiempo dura el virus en las superficies?

El virus que causa la COVID-19 puede detectarse en superficies por días, según un estudio publicado en The New England Journal of Medicine. Sin embargo, mientras más tiempo esté en la superficie, menor su cantidad. Los investigadores no saben qué tanto virus se requiere para que alguien se enferme. En cartón, el virus puede durar hasta 24 horas. En cobre, hasta 4 horas. Y en plástico y acero inoxidable puede durar hasta 72 horas.


¿Es posible enfermarse por alimentos, comida para llevar o empaques?

Los CDC aseguran que el riesgo es probablemente muy bajo. Dado que el virus puede perdurar en las superficies, es importante lavarse las manos antes de preparar alimentos y comer. No hay evidencias de que la COVID-19 pueda trasmitirse a través de los alimentos.


¿Cuál es la mejor forma de limpiar y desinfectar superficies?

Limpie periódicamente con agua y jabón las superficies y los objetos tocados con frecuencia para eliminar físicamente gérmenes, suciedad e impurezas. Siga con un desinfectante aprobado por la FDA que mate virus –entre ellos el SARS-CoV-2–, así como bacterias, hongos y parásitos. Lea la etiqueta del producto y siga las instrucciones. Muchos desinfectantes requieren aplicarse durante cierto tiempo para ser efectivos. No mezcle sustancias químicas.

Protéjase la piel usando guantes reutilizables o desechables. Revise que haya ventilación adecuada en caso de que las sustancias que vaya a usar produzcan olores fuertes. El blanqueador, por ejemplo, huele más fuerte después de haberse aplicado en las superficies debido a una reacción química. De ser posible abra puertas y ventanas y encienda un ventilador. Guarde los productos con cuidado, fuera del alcance de los niños y mascotas.

La ropa debe lavarse a la temperatura más alta apropiada para la tela o el material. Use guantes al manejar la ropa de una persona enferma. Puede lavar la ropa de esa persona con la de otras. Use limpiadores caseros apropiados para los artículos que no puedan lavarse, como alfombras y tapetes.

Siga las recomendaciones del fabricante al limpiar y desinfectar productos electrónicos. Si no dispone de orientación, use toallitas húmedas o rociadores que tengan por lo menos 70% de alcohol.


¿Qué es el rastreo de contactos y cómo puede ayudar a manejar la COVID-19?

El rastreo de contactos es el proceso de seguir los vestigios de la propagación de una enfermedad, mediante la entrevista de pacientes o con tecnología para averiguar quién más pudo haberse expuesto. Esta técnica puede ayudar a frenar la propagación de COVID-19, salvar vidas, e incluso prevenir oleadas futuras del virus.

El proceso es sencillo pero demanda mucho tiempo. Primero, los trabajadores se comunican con gente con casos recién confirmados de COVID-19 para identificar a todos aquellos con quienes tuvieron contacto mientras que estaban enfermos. Después, los trabajadores se dirigen a esas personas para decirles que pueden haber estado expuestas –guardando la privacidad del paciente– y que necesitan ponerse en cuarentena. También les explican cómo llevar debidamente la cuarentena, cómo proteger a sus familias, cómo comprar víveres y medicamentos, pagar sus cuentas y hasta encontrar ayuda en caso de maltrato doméstico.

Esta técnica se ha usado mucho en brotes anteriores de enfermedades en otras partes, pero actualmente Estados Unidos carece de una infraestructura de rastreo de alcance nacional. Los gobiernos estatales de todo el país están contratando a miles de personas para rastrear la propagación del virus y ayudar a ponerlo bajo control. Los datos recabados también ayudan a los investigadores a determinar qué métodos de mitigación funcionan.


¿Cómo funcionan las aplicaciones de rastreo de contactos?

También pueden ayudar las herramientas digitales para rastrear los desplazamientos de la gente, como las que se usan en Singapur, Israel, Corea del Sur y en algunos estados de EUA. Cuando el usuario descarga y habilita la aplicación de rastreo de contactos, su dispositivo móvil rastrea su ubicación y busca las señales Bluetooth de otros usuarios en las cercanías. Si alguien refiere un diagnóstico positivo en la aplicación, los usuarios que hayan tenido contacto reciente con esa persona reciben una alerta.

En mayo, Google y Apple emitieron conjuntamente una solución de notificación de exposición con tecnología Bluetooth en los dispositivos móviles, que las autoridades de salud pública pueden usar en las aplicaciones de rastreo de contacto que están creando. Sin embargo, los expertos en seguridad están inquietos por la privacidad del usuario.


La gente trata de guardar la distancia social mientras disfruta de una cálida tarde en el parque Domino en Brooklyn, Nueva York, 16 de mayo de 2020. REUTERS/Eduardo Munoz

¿Cuándo se volverá a abrir o se normalizarán las cosas en Estados Unidos?

En abril el gobierno estadounidense emitió lineamientos para estados, personas y empresas con el fin de relajar la distancia social con la que se maneja el coronavirus en las zonas donde la COVID-19 está declinando. Desde entonces, la mayoría de los estados ha empezado a reabrirse en diferente medida. Unos pocos –California, Oregon y Tennessee– apenas han empezado a reabrirse por regiones.

Ya que la decisión de reabrir se toma en los niveles estatal y local, puede propiciarse confusión. Lea las noticias en los medios de su localidad y consulte los sitios Web de los gobiernos locales y estatales para ver las restricciones vigentes y los acontecimientos más recientes.

No se sabe cuánto tiempo va a durar la pandemia. Sin vacuna a la vista, es de esperarse que el virus siga propagándose. Los efectos económicos de la pandemia, como la recesión y el desempleo sin precedentes, se seguirán sintiendo durante años en Estados Unidos.


¿Qué son los “equipos de cuarentena” o “burbujas” sociales? ¿Son seguras?

Algunas personas y familias están ampliando cautelosamente su círculo social más allá de su hogar inmediato con la organización de “burbujas” o “equipos de cuarentena” con personas que han decidido considerar seguras. Los CDC recomiendan el distanciamiento social respecto de gente fuera del hogar, pero la soledad y el aislamiento pueden empeorar la salud mental y física. Las burbujas de cuarentena ayudan a aliviar esos posibles riesgos al tiempo que mejoran la calidad de vida.

Al formar el equipo de cuarentena, los miembros analizan las interacciones que han tenido con gente fuera de su hogar, cómo socializarán entre sí y establecen reglas para interactuar con gente fuera de su círculo. La comunicación continua y abierta es clave para mantener seguros a todos.

LEER MÁS: Las burbujas de cuarentena correctas limitan los riesgos de contagio por coronavirus y ayudan a combatir la soledad.


¿Habrá una segunda oleada de contagios? ¿Ya la estamos viviendo?

Hasta el 15 de junio, los casos de coronavirus en más de 20 estados estaban al alza, si bien a nivel nacional los casos nuevos referidos diariamente se han mantenido estables desde hace semanas. El desplazamiento de los puntos álgidos del virus, desde las principales ciudades costeras hacia otros lugares del país, es parte de la primera ola en Estados Unidos.

Las pandemias se han caracterizado por olas de actividad repartidas en varios meses y es posible tener un segundo pico dentro de la misma ola. La OMS señala que eso fue lo que sucedió con la pandemia de influenza de 1918.

Muchos expertos en salud esperan una segunda oleada de casos en el otoño, aunque eso no es inevitable. Algunos virus se propagan más en los meses fríos del invierno, como el de la influenza, pero el SARS-CoV-19 no ha existido el tiempo suficiente para que los investigadores determinen si la temperatura afecta su propagación. Sin embargo, en otoño e invierno, en general la gente pasa más tiempo bajo techo, donde puede ser más difícil guardar la distancia social y hay menos ventilación.


¿Es prudente regresar a trabajar?

En tanto haya propagación comunitaria del virus existe el riesgo de exponerse y contagiarse al interactuar con otras personas. Los CDC y la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA) han emitido lineamientos para que las empresas prevengan y frenen la propagación de la COVID-19 en los centros de trabajo. Reduzca riesgos: guarde la distancia social en la medida de lo posible y use mascarilla en público.

Consulte los lineamientos en el departamento de salud del estado o de su localidad y considere sus circunstancias individuales para tomar una decisión fundamentada. ¿Está usted o alguien con quien viva en gran riesgo de enfermarse de gravedad? Si tiene niños en casa, ¿puede conseguirles servicios de guardería?

Si no conoce las políticas de su empresa respecto de la COVID-19, estas son algunas preguntas que le convendría plantear. ¿Cómo se hace cumplir el distanciamiento social? ¿Cuál es la política de permisos por enfermedad si usted o un familiar se enferman? ¿Se han establecido medidas de detección, como revisión de temperatura o pruebas? ¿Cuánta gente estará trabajando al mismo tiempo? ¿Cuál es el procedimiento si alguien se enferma?

Si la empresa en que trabaja no sigue los lineamientos de seguridad o salud, puede presentar una queja confidencial ante OSHA.


¿Es seguro viajar?

Viajar incrementa las posibilidades de contraer y propagar COVID-19. Los CDC advierten que quedarse en casa es la mejor forma de protegerse a sí mismo y a los demás para no enfermarse. Si decide viajar, considere lo siguiente:

  • ¿Se está propagando la COVID-19 en su comunidad, a lo largo de su camino y en su destino?
  • ¿Usted o las personas con las que viajará o a las que visitará tienen probabilidades de enfermar de gravedad si se contagian?
  • ¿Es posible el distanciamiento social mientras viaje, durante su estancia y después?
  • ¿Qué tipo de transporte utilizará? ¿Requerirá mantener 1.8 m (6 pies) de distancia de otras personas? ¿Necesitará hacer paradas en el camino, donde podría estar en contacto con personas y superficies?
  • ¿Hay restricciones de viaje entre su hogar y su destino? ¿Cualquiera de esos lugares requiere que se confine durante 14 días después del viaje? ¿Viajará al extranjero? Consulte aquí las noticias más recientes de los CDC sobre salud durante viajes.

Si está enfermo, no viaje. Y recuerde que personas sin síntomas pueden propagar el virus.

Si viaja, protéjase a sí mismo y a los demás con las medidas de higiene, usando mascarilla en público y guardando el distanciamiento social. Lleve consigo desinfectante de manos a base de alcohol, mascarillas y alimentos y agua para el viaje por si los restaurantes del camino están cerrados. Empaque artículos para limpiar y desinfectar superficies en los hoteles.


¿Qué debe hacer si siente miedo, ansiedad o depresión?

Aunque esté aislado, busque formas de mantenerse conectado con otros. Aproveche la tecnología, si cuenta con ella, para comunicarse con la gente en quien usted confíe y que pueda apreciar los altibajos del ser humano en estas circunstancias.

Aténgase a su rutina diaria lo más posible: tome una ducha, vístase y siga un horario general.

También debe hacer ejercicio, comer alimentos sanos y dormir regularmente, como insta la OMS, al invitar a la gente a “poner atención a sus propias necesidades y sentimientos” en estos tiempos de tanto estrés.

Consumir cantidades interminables de noticias sobre COVID-19 puede intensificar su ansiedad. Establezca horarios durante el día para ponerse al tanto de los acontecimientos; ponga atención a las noticias y la información de fuentes de confianza que lo ayuden a prepararse y mantenerse a salvo.


¿Cómo puedo ayudar a los demás?

Contra lo que podría pensarse, la mejor forma de ayudar en estos momentos a los demás, y a la sociedad en general, es aislándose, quedarse en casa lo más posible (aunque los estados y las ciudades tomen medidas para abrir la vida pública y el comercio) y evitar la propagación involuntaria del virus. Estará ayudando a todos, particularmente a quienes están en los grupos de alto riesgo y a los trabajadores de la salud.

–Contribución adicional de Isabella Isaacs-Thomas, Erica R. Hendry, Gretchen Frazee y Dorothy Hastings

The Latest